Revista leer

Más de un cen­te­nar de lec­to­res cele­bra­ron la espe­rada Noche de los Libros en Espa­cio LEER. Fue una velada ver­da­de­ra­mente espe­cial para noso­tros la que orga­ni­za­mos ayer con la #G30LEER. Reuni­mos a  una mues­tra repre­sen­ta­tiva de ellos, que vol­vie­ron a tomar pose­sión del sofá rojo y alre­de­do­res (no nos cabían en un solo asiento) para pro­ta­go­ni­zar una ter­tu­lia que moderó la intré­pida Ada del Moral. ¿Acaso alguien dudó de que la diver­sión estaba ase­gu­rada? No decep­cio­na­ron los trein­ta­ñe­ros, de quie­nes pro­ce­de­mos a reco­men­dar un puñado de bue­nas lec­tu­ras. Por­que hoy nos levan­ta­mos no sólo dando un gene­ra­cio­nal salto mor­tal sino tam­bién, como aña­dido, con ganas de (re)leerlos a todos.

B: Qué pun­tua­les fue­ron todos los trein­ta­ñe­ros, ¡así da gusto! El pri­mero en lle­gar fue Juan Soto Ivars, acom­pa­ñado de su musa Andrea. Ah, muy cele­bra­das sus per­las por el público, nos reí­mos mucho con él ayer, es una buena salsa para todos los encuen­tros, está claro. La mode­ra­dora Ada del Moral nos viene reco­men­dando con su habi­tual fer­vor el cuento infan­til que acaba de publi­car con SiruelaTodos a la ducha. Así que, me lo llevo para el fin de semana.

M: ¡Incluso Jorge Bus­tos llegó justo a tiempo para par­ti­ci­par sin demora en el  colo­quio! Y nos consta que lo tenía bien com­pli­cado. Direc­ta­mente de viaje y sin pasar por casa, acu­dió radiante a Espa­cio LEER. No sólo eso, sino que, ade­más, nos dejó un bonito regalo para La Coda del número de mayo que está a pun­tito de cara­melo. Es éste sólo un avance de más pri­mi­cias que pronto ten­dre­mos con Jorge quien, no olvi­de­mos, pre­para su pri­mer libro con Ariel… hasta ahí pode­mos con­tar, ¡emoción!

B: Más ade­lan­tos del número de mayo. Igna­cio Peyró, quien tam­bién ayer nos acom­pañó ama­ble­mente, se estrena en #coman­do­LEER con un gran artículo que com­bina eru­di­ción con ame­ni­dad, muy al estilo de Pompa y cir­cuns­tan­cia (Fór­cola) que tam­bién nos dis­po­ne­mos a releer en estos días. Abri­re­mos por cual­quier página y dis­fru­ta­re­mos, una vez más.

M: ¿Sabías que de José Padi­lla pode­mos leer Haz clic aquí? En una edi­ción a cargo del Ins­ti­tuto Nacio­nal de Artes Escé­ni­cas y de Tea­tro. ¡Me gusta tanto eso de que “el tea­tro tam­bién se lee”! Y es cierto, a ver si lo tene­mos más en cuenta. Tam­bién me encan­ta­ron, por cierto, los comen­ta­rios joco­sos de Padi­lla en rela­ción al fenó­meno del fan­fic­tion. No, defi­ni­ti­va­mente, no com­parto nin­guna tran­si­gen­cia en rela­ción a las posi­bles bon­da­des de ese fenó­meno del que ayer se habló. Ni creo que de ahí sal­gan bue­nos lec­to­res ni tam­poco bue­nos escri­to­res. Parece que estoy oyendo a Soto Ivars, apos­ti­llán­dome: “sí, sí, pero al final, a algu­nos de esos les leen más que a noso­tros, que ya qui­sié­ra­mos…”. ¡Ay!

B: Lo digi­tal y, sobre todo, las redes socia­les, es un tema tan “gene­ra­cio­nal” como polé­mico. Cuando salió a cola­ción, incluso se des­pertó un encen­dido debate entre el público asis­tente. Face­book para tes­tear el gusto de los lec­to­res sobre libros en pro­ceso de escri­tura como los glo­bos sonda que Madonna lanza para ver la reac­ción ante algu­nos de sus temas… Paula Lapido apostó ayer por uti­li­zar las redes socia­les como una herra­mienta más en este sen­tido, sin com­ple­jos. Nos lle­va­mos, por cierto, su Horror vacui (Salto de Página) tam­bién lo escojo para el fin de semana.

M: Vaya trío de ases posando para LEER en la foto de este #LEER­sin­prisa. Lapido muy bien acom­pa­ñada del edi­tor Pablo Mazo (¡qué ale­gría su visita, al fin!, ¿te he con­tado alguna vez que fui­mos jun­tos a clase en la facul­tad de Cien­cias de la Infor­ma­ción…?) quien pro­me­tió repe­tir en nues­tra casa pronto y con más calma. Y yo, al no resis­tirme a meter en la mochila la anto­lo­gía Bajo treinta, me doy cuenta de que podría­mos lle­nar no sólo un carrito sino varios para estos días con las publi­ca­cio­nes ape­te­ci­bles de esta editorial.

B: Claro. Y no te olvi­des de que el ter­cer mos­que­tero de la foto­gra­fía fue Juan Gómez Bár­cena, que lamentó en la reunión de ayer algo a lo que se pudo poner reme­dio rápi­da­mente para recon­du­cir la ter­tu­lia: que en este tipo de encuen­tros, en lugar de hablarse de lite­ra­tura, se acaba foca­li­zando toda la con­ver­sa­ción en el tema comer­cial, en asun­tos de pro­mo­ción y pre­ca­rie­da­des del sec­tor, y, en gene­ral, el dinero acaba mono­po­li­zán­dolo todo. Por cierto, Alberto Olmos insis­tió en su “con­clu­sión desola­dora” del número de febrero, donde ya nos dejaba cae su escep­ti­cismo res­pecto a la posi­bi­li­dad de que algún manual de lite­ra­tura espa­ñola en 2090 cite siquiera a algún autor de su gene­ra­ción… De hecho, si no publi­cas con las gran­des cor­po­ra­cio­nes, a su jui­cio, y te limi­tas a los sellos inde­pen­dien­tes, no tie­nes nin­guna pape­leta para ser tenido en cuenta, en ese sen­tido, para la pos­te­ri­dad. De Alberto, nos lle­va­mos a casa su libro Ala­banza (Lite­ra­tura Ran­dom House) para releerlo con calma. De Gómez Bár­cena, El cielo de Lima (Salto de Página).

M: Otro tema muy intere­sante lo lanzó ayer a los invi­ta­dos de la #G30LEER la actriz Irene Ruiz, a quien nos encantó aco­ger en nues­tra casa: la falta de poro­si­dad entre los dis­tin­tos géne­ros. Todos los ter­tu­lia­nos reco­no­cie­ron que los gre­mios de narra­tiva, poe­sía y tea­tro no se leen ni inter­ac­túan entre ellos como debie­ran. Espe­ra­mos que Irene vuelva pronto por aquí con Anto­nio Rojano, que, ade­más, tiene que con­tar­nos más cosi­tas intere­san­tes, para seguir leyendo sin prisa, sí… Nos ale­gró poder darle un abrazo de enho­ra­buena por el éxito de su última obra, La ciu­dad oscura. Por cierto, otra estu­penda mujer a quien espe­ra­mos tener pronto en Espa­cio LEER es Aixa de la Cruz, se nos hizo muy corto el ratito que com­par­ti­mos con ella y que­re­mos que nos cuente deta­lles de sus Mode­los Ani­ma­les (Salto de Página). Los elo­gios que Juan Soto Ivars diri­gió ayer a su narra­tiva, que al pare­cer pul­ve­riza tópi­cos aso­cia­dos a la pluma feme­nina, me con­ven­cie­ron para lle­varme el libro a casa.

B: Tam­bién entu­siasta fue la reco­men­da­ción que Pablo Mazo hizo de Cica­tri­ces de Sara Mesa (Anagrama). La hace­mos nues­tra tam­bién y decido acom­pa­ñarla de la lec­tura de La hora vio­leta (Lite­ra­tura Ran­dom House) de Ser­gio del Molino por­que no puedo retra­sarla más, ¡no dejas de reco­men­dár­mela! Tam­poco olvido que le haces espe­cial men­ción en el repor­taje «De pie frente a la muerte» del número de abril.

M: ¡Bue­nas deci­sio­nes! Y por qué será, pero des­pués de la espe­cial Noche de los Libros de ayer, yo tam­bién tengo ganas de ata­car las obras de Javier Marías y de Bolaño, ¡qué cosas!

B&M #LEER­sin­prisa