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 NÚMERO 209

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Hace cien años se esta­ble­cie­ron en España los pri­me­ros par­ques nacio­na­les. Su modelo fue una impor­ta­ción casi directa de la idea de John Muir para los gran­des espa­cios sal­va­jes de Esta­dos Uni­dos. Si el tras­cen­den­ta­lismo ins­piró, en pala­bras del escri­tor Wallace Steg­ner, «la mejor idea de Amé­rica», el krau­sismo fue en España el sus­trato inte­lec­tual de la nueva sen­si­bi­li­dad que desem­bocó en la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción del pai­saje con­cre­tada en Picos de Europa y Ordesa, los pri­me­ros par­ques espa­ño­les, que en 2018 cum­plen cien años. Hace un siglo la preo­cu­pa­ción inte­lec­tual y román­tica por el pai­saje pro­pi­ció los par­ques. Hoy, la alarma glo­bal por el cam­bio cli­má­tico explica en parte el fenó­meno de la escri­tura de natu­ra­leza o nature wri­ting.

Con estas ideas a modo de mim­bres, tren­za­das bajo el con­sejo y cri­te­rio de uno de los perio­dis­tas ambien­ta­les más expe­ri­men­ta­dos y rigu­ro­sos de España, Pedro Cáce­res, LEER dedica su número de Verano a los par­ques, y lo hace a lomos de los libros, empe­zando por los de los pio­ne­ros ame­ri­ca­nos y los de aquí, muchos gua­da­rra­mis­tas e ins­ti­tu­cio­nis­tas, entre los cua­les están muchas de las mejo­res cabe­zas fini­se­cu­la­res. Hay ade­más refle­xión, visio­nes con­ser­va­cio­nis­tas diver­sas y com­ple­men­ta­rias; tam­bién poe­sía y evo­ca­ción lite­ra­ria de la comu­nión con la natu­ra­leza. E his­to­ria de algu­nos espa­cios que no se entien­den sin el mito y la peri­pe­cia humana. Es el caso del pri­mer par­que espa­ñol, Cova­donga, que este año está de tri­ple cen­te­na­rio. Fue la decla­ra­ción del par­que lo que renovó los votos de Astu­rias con su pasado. Y es el caso tam­bién del último, Gua­da­rrama, pero pri­mero in péc­tore, pues ins­piró la sen­si­bi­li­dad ambien­tal espa­ñola. Ejem­plos de que si bien se puede dis­cu­tir de ges­tión y mode­los, la efi­ca­cia cul­tu­ral de la gran idea de los par­ques ha sido indiscutible.

 

NÚMERO 289

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