Revista leer

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La Revista LEER, pre­mio nacio­nal de Fomento de la Lec­tura, se edita tri­mes­tral­mente y se dis­tri­buye en kios­cos y libre­rías de toda España. Tam­bién puede sus­cri­birse a tra­vés de nues­tra tienda. Para cual­quier con­sulta con­tacte con leer@​revistaleer.​com.

NÚMERO 297 - Espe­cial Galdós

La pan­de­mia pro­vo­cada por el virus SARS-CoV-2, que con sus sinies­tras pecu­lia­ri­da­des ha tenido una iné­dita inci­den­cia en todo el mundo, obliga a nume­ro­sas refle­xio­nes: sobre la situa­ción de los sis­te­mas de salud pública, de los pla­nes de con­tin­gen­cia; sobre las ten­sio­nes entre las medi­das de con­ten­ción y nues­tros dere­chos y liber­ta­des o la efi­ca­cia de las estruc­tu­ras polí­ti­cas, escle­ro­ti­za­das en un mundo glo­bal en ver­ti­gi­noso cam­bio. La pan­de­mia tam­bién ha ter­mi­nado de des­nu­dar muchas ver­güen­zas de las socie­da­des con­tem­po­rá­neas, que se han ido des­po­jando de las segu­ri­da­des que las ver­te­bra­ban sin bus­car alter­na­ti­vas. Con­fia­das, con­fia­dos todos, en bas­tar­nos a noso­tros mis­mos ahora, pre­ci­sa­mente, que los indi­vi­duos están más iner­mes que nunca, aun­que para­dó­ji­ca­mente ten­gan más herra­mien­tas que nunca a su alcance. De todos los sín­to­mas de esta des­ar­ti­cu­la­ción, que ame­naza la dig­ni­dad indi­vi­dual y colec­tiva, quizá el más preo­cu­pante tiene que ver con la con­si­de­ra­ción del enve­je­ci­miento y de la muerte que ha que­dado en evi­den­cia con la COVID-19. Expre­sada en estos meses dra­má­ti­cos en los que ha habido que asi­mi­lar sin duelo la pér­dida de dece­nas de miles de per­so­nas per­te­ne­cien­tes a lo que, entre otros eufe­mis­mos, lla­ma­mos ter­cera edad. Redu­ci­dos a prin­ci­pal grupo de riesgo, ges­tio­nada su enfer­me­dad y muerte masiva entre la asep­sia admi­nis­tra­tiva y el sen­ti­men­ta­lismo barato, los pro­ta­go­nis­tas sin voz de la pre­ten­dida socie­dad de los cui­da­dos se han reve­lado como pres­cin­di­bles ciu­da­da­nos de ter­cera. Ante todo esto LEER reac­ciona con este número post COVID. Reivin­di­cando el valor de lo viejo, lo que remite a un pasado, nos arraiga, nos sirve de refe­rente para crear nove­dad sus­tan­ciosa y nos recuerda que somos mor­ta­les; y el valor de los vie­jos en su doble acep­ción. El valor de la expe­rien­cia, del cono­ci­miento acu­mu­lado que hoy debe pro­yec­tarse en una socie­dad mar­cada por el pre­sente abso­luto. Y el valor, el coraje de afron­tar la vejez en un con­texto, pese a las apa­rien­cias, en cre­ciente des­hu­ma­ni­za­ción. De ambos valo­res se recoge a con­ti­nua­ción un puñado diverso y nota­ble de ejem­plos que invi­tan a la recon­si­de­ra­ción humana e inte­lec­tual de la vejez.

 

NÚMERO 296 - Espe­cial Galdós

Gal­dós se nos apa­rece como una figura impo­nente pero borrosa. Esto tiene en parte que ver con su pro­ver­bial dis­cre­ción en vida. Visto desde hoy, que con pudor no se llega a nin­gún sitio, su éxito sin pri­mera per­sona tiene un mérito aña­dido. Pero borroso tam­bién Gal­dós por las dis­tor­sio­nes y caren­cias inter­pre­ta­ti­vas pade­ci­das por el per­so­naje y su obra. La cate­go­ría más indis­cu­ti­ble –el escri­tor rea­lista– es tam­bién la más dis­cu­tida en este número de LEER dedi­cado a Gal­dós. Por­que poco explica y mucho hurta: el peso de la ima­gi­na­ción en su escri­tura, la varie­dad evo­lu­tiva de su estilo, la nove­dad de la psi­co­lo­gía en sus nove­las. Su poli­fo­nía social queda redu­cida a un cas­ti­cismo que él rechazó polí­tica y lite­ra­ria­mente. Y con­so­lida la idea de que fue un escri­tor ele­men­tal y sin recur­sos. Difun­dida pro­li­ja­mente por quie­nes, como Juan Benet y otros auto­res de la nueva narra­tiva espa­ñola, pre­su­mie­ron de no leerle.

A base de tópi­cos «a Gal­dós le han robado la uni­ver­sa­li­dad», lamenta Ger­mán Gullón, comi­sa­rio de la expo­si­ción del cen­te­na­rio en la Biblio­teca Nacio­nal con la que ha que­rido con­tri­buir a cam­biar el para­digma de lo que se entiende por Gal­dós. El obje­tivo es libe­rarle de la rigi­dez y la pobreza de los esque­mas crí­ti­cos que le han fosi­li­zado y ale­jado de los lec­to­res. Este número de LEER pre­tende con­tri­buir modes­ta­mente a ese propósito.

 

NÚMERO 295 - Otoño-Invierno 2019

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La nece­si­dad de un MFA en espa­ñol en el epi­cen­tro de la ense­ñanza de la escri­tura crea­tiva, repli­cado ya en otras uni­ver­si­da­des nor­te­ame­ri­ca­nas, pone de mani­fiesto el cre­ciente e inde­cli­na­ble peso del idioma en Esta­dos Uni­dos, donde ya cuenta con más de 42 millo­nes de hablan­tes nati­vos. Tam­bién la demanda sos­te­nida de un estu­dio, la escri­tura crea­tiva, poco cono­cido y com­pren­dido en España pese a haber mode­lado el canon lite­ra­rio esta­dou­ni­dense de las últi­mas déca­das. Hay aquí una sus­pi­ca­cia, un recelo hacia la idea de que la escri­tura se puede ense­ñar. Una per­vi­ven­cia del culto román­tico al genio, pre­jui­cio que debie­ron ven­cer los pri­me­ros works­hops nor­te­ame­ri­ca­nos des­pués de la Segunda Gue­rra Mun­dial y que en nues­tro país toda­vía afron­tan quie­nes se dedi­can a ello en escue­las y talleres.

A refle­xio­nar sobre la posi­bi­li­dad y la nece­si­dad de ense­ñar a escri­bir, de apren­der a escri­bir, está dedi­cado el tema de por­tada del número 295 de la revista LEER. Des­pués de ceder la direc­ción del más­ter al poeta gra­na­dino Luis Muñoz, Ana Merino, fla­mante pre­mio Nadal 2020cuenta para LEER –en esta su casa lleva más de veinte años escri­biendo sobre cómic– los orí­ge­nes del pro­yecto, el esfuerzo para ponerlo en mar­cha hasta su apro­ba­ción final en 2012 y las pecu­lia­ri­da­des del fenó­meno del talle­rismo anglo­sa­jón. El direc­tor de LEER Borja Mar­tí­nez indaga en los comien­zos y la expan­sión de los estu­dios de la escri­tura crea­tiva en Esta­dos Uni­dos. Los pri­me­ros talle­res estu­vie­ron mar­ca­dos por el final de la Segunda Gue­rra Mun­dial y el comienzo de la Gue­rra Fría. A par­tir de 1945 cien­tos de miles de ex com­ba­tien­tes obtu­vie­ron becas para cur­sar estu­dios uni­ver­si­ta­rios, y muchos de ellos encon­tra­ron en la escri­tura una voca­ción cierta. Y las ins­ti­tu­cio­nes públi­cas y pri­va­das nor­te­ame­ri­ca­nas apos­ta­ron por los estu­dios de letras para fomen­tar una visión del mundo favo­ra­ble a los valo­res occi­den­ta­les frente a la influen­cia soviética.

 

NÚMERO 294 - Verano 2019

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Forma parte de una estirpe extin­guida, la de los edi­to­res de la edad de oro del libro, cuando en las gran­des empre­sas del ramo las ideas no estor­ba­ban al nego­cio. Diri­gió el cri­te­rio lite­ra­rio de Pla­neta durante las mejo­res dos déca­das de la edi­to­rial que ahora cum­ple 70 años, y ayudó a escla­re­cer la his­to­ria y la memo­ria con­tem­po­rá­nea del país con la colec­ción Espejo de España. Des­pués de publi­car sus memo­rias en tres abun­dan­tes tomos, Rafael Borràs entrega ahora La subasta (Bere­nice). Su segunda casi-novela ofrece la opor­tu­ni­dad de reivin­di­car a tra­vés de su figura ese «ofi­cio de caba­lle­ros» que des­a­pa­re­ció usur­pado por los gestores.

No se ofen­dan los muchos bue­nos edi­to­res de hoy. Si Borràs es «el último», siguiendo el titu­lar de LEER, es por­que repre­senta una espe­cie des­a­pa­re­cida de la que pro­ce­den los que en el pre­sente, casi siem­pre desde un regis­tro inde­pen­diente, sos­tie­nen la dig­ni­dad del ofi­cio. La espe­cie de quie­nes con­for­ma­ron para las gran­des casas edi­to­ria­les catá­lo­gos con­sis­ten­tes, sos­te­ni­dos con cri­te­rios lite­ra­rios e inte­lec­tua­les sin des­cui­dar la exi­gen­cia de bene­fi­cio del empre­sa­rio de turno. Lo cual no es una qui­mera ni una inge­nui­dad: una indus­tria cul­tu­ral que pres­cinde de las ideas está apos­tando por su auto­des­truc­ción.

 

NÚMERO 293 - Pri­ma­vera 2019

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Hace algo más de un año un artículo publi­cado en Babe­lia, el suple­mento cul­tu­ral del dia­rio El País, sir­vió para que Moby Dick aflo­rara por unos días a la super­fi­cie del anémico debate cul­tu­ral espa­ñol. Se tra­taba de la pri­mera entrega de lo que pre­ten­día ser una nueva sec­ción ico­no­clasta –”Clá­si­cos lato­sos”– en la que su autor, Kiko Amat, un por lo demás esti­ma­ble escri­tor en su género, se dis­po­nía a resu­mir «algu­nas de esas gran­des obras de la lite­ra­tura que seguro que uste­des no tie­nen inten­ción de leer». Con atri­bu­tos de mono­lo­guista Amat se estre­naba inten­tando des­acre­di­tar las vir­tu­des de la obra maes­tra de Mel­vi­lle. Por una vez las redes fun­cio­na­ron a favor del bien , Amat obtuvo más de una res­puesta y la iro­nía pasada de vuel­tas, nota pre­do­mi­nante de esta era del humor sin sen­tido del humor, no impuso su cri­te­rio nega­tivo. La sec­ción fue efí­mera y pro­ba­ble­mente su autor esté toda­vía dolién­dose de aquel trance.

Dada la incli­na­ción de Amat por la música y la cul­tura pop, quizá la per­sona más indi­cada para con­ven­cerle de la gran­deza de Moby Dick sería un vete­rano de la escena musi­cal lon­di­nense recon­ver­tido en exce­lente escri­tor, Phi­lip Hoare. El año pasado, coin­ci­diendo con la publi­ca­ción en España de su último libro, El alma del mar, Hoare se rati­fi­caba en la pasión mel­vi­lliana que ya había desa­rro­llado en Levia­tán o la ballena: «No puedo esca­par de él. Mel­vi­lle es mi guía, como Bowie, como Prós­pero, el inven­tor, el hechi­cero, el mago. Es la per­sona que ha trans­for­mado el mar en alta lite­ra­tura», expli­caba a LEER. «No existe mejor libro sobre el mar que Moby Dick y jamás se escri­birá algo pare­cido. Pero no trata solo del mar, tam­bién de las balle­nas, de la fra­gi­li­dad humana, de la ambi­ción, del bien y el mal. Trata sobre lo que expe­ri­men­ta­mos en el mundo natu­ral, aque­llo que la natu­ra­leza nos expresa de manera poética».

 

 NÚMERO 292 — Invierno 2019

Vuelve Manuel Váz­quez Mon­tal­bán. Con la reedi­ción de Galin­dez y, por autor inter­puesto, con la resu­rrec­ción de Car­valho. Quince años des­pués de su muerte y a punto de cum­plirse 80 de su naci­miento. Váz­quez Mon­tal­bán venía al mundo el mismo 14 de junio de 1939 que Ramón Serrano Suñer se paseaba en coche des­cu­bierto por Bar­ce­lona, en una suerte de defi­ni­tiva toma de pose­sión de la ciu­dad indó­mita des­pués de la entrada de las tro­pas de Yagüe el 26 de enero. El régi­men man­te­nía enton­ces en pri­sión a Eva­risto Váz­quez, mili­tante del PSUC y padre de la cria­tura, a la espera de ser juz­gado en con­sejo de gue­rra. La coin­ci­den­cia cro­no­ló­gica pare­cía anti­ci­par las férreas con­vic­cio­nes del escri­tor bar­ce­lo­nés y su com­pro­miso con la memo­ria del progenitor.

Nove­da­des y efe­mé­ri­des nos hacen vol­ver a bus­car a Váz­quez Mon­tal­bán. Jordi Coro­mi­nas lo hace a tra­vés de Bar­ce­lona, y le escla­rece más allá de las nove­las poli­cía­cas que para muchos son la lucra­tiva anéc­dota en una obra rica y abun­dante, que se des­pa­rrama en la poe­sía, en la cró­nica sen­ti­men­tal y el ensayo. «Una suerte de Camus o Paso­lini» espa­ñol «por ir a la con­tra en cual­quier tesi­tura». Víc­tor Már­quez Revi­riego le cono­ció bien. Le editó mucho en Triunfo, y sobre recuer­dos y lec­tu­ras cons­truye su icó­nica y Autén­tica Entre­vista Falsa. La habi­tual ilus­tra­ción a cargo de David Pin­tor salta en esta oca­sión a la por­tada: el bri­llante retrato del escri­tor, sol y som­bra, en una calle del Raval lo mere­cía. Para rema­tar, Car­los Zanón explica cómo ha sido ponerse en la piel de MVM para escri­bir la nueva entrega de Car­valho, Pro­ble­mas de iden­ti­dad. Y por último, pese a la rela­tiva omi­sión que en las nove­las del ciclo padece el boyante circo musi­cal que poblaba la Bar­ce­lona de la época, Mar­cos Gen­dre ensaya una banda sonora de la ciu­dad mestiza.

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NÚMERO 291 — Otoño 2018

En 2018 Leo­nor de Bor­bón, Prin­cesa de Astu­rias, ha comen­zado a adqui­rir pre­sen­cia pública y los pri­me­ros atri­bu­tos de su con­di­ción de here­dera real. A comien­zos de año, poco des­pués de reci­bir de su padre, Felipe VI, el Toi­són de Oro, Fer­nando Sava­ter le dedi­caba una de sus colum­nas en El País: «¡Dulce Leo­nor, nues­tra Alié­nor, tan pro­te­gida por tu fami­lia, tan desam­pa­rada ante el ven­da­val del futuro impre­vi­si­ble! Si fuera posi­ble la fuga, te ayu­da­ría a huir. Eres la prin­cesa de los que pre­fe­ri­mos ser ciu­da­da­nos sin repú­blica a repu­bli­ca­nos sin ciu­da­da­nía, un escua­drón poco fia­ble por­que no cree­mos en prin­ce­sas aun sabiendo que eres la mejor opción».

Con­tra ese ven­da­val del futuro impre­vi­si­ble, y acom­pa­ñando el espí­ritu de las pala­bras del «ciu­da­dano sin repú­blica» Sava­ter, en LEER hemos que­rido con­fec­cio­nar una pro­puesta de lec­tu­ras con que cimen­tar la for­ma­ción de Doña Leo­nor en unos años deci­si­vos. Lec­tu­ras ins­truc­ti­vas o lúdi­cas con que pre­pa­rarse para los des­cu­bri­mien­tos, las res­pon­sa­bi­li­da­des y las expe­rien­cias por venir. Una pequeña biblio­teca de la que en reali­dad pode­mos apren­der todos.

Para saber más y cono­cer otros con­te­ni­dos del número 291 de LEER, pin­che aquí.

 

NÚMERO 290 — Verano 2018

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Hace cien años se esta­ble­cie­ron en España los pri­me­ros par­ques nacio­na­les. Su modelo fue una impor­ta­ción casi directa de la idea de John Muir para los gran­des espa­cios sal­va­jes de Esta­dos Uni­dos. Si el tras­cen­den­ta­lismo ins­piró, en pala­bras del escri­tor Wallace Steg­ner, «la mejor idea de Amé­rica», el krau­sismo fue en España el sus­trato inte­lec­tual de la nueva sen­si­bi­li­dad que desem­bocó en la ins­ti­tu­cio­na­li­za­ción del pai­saje con­cre­tada en Picos de Europa y Ordesa, los pri­me­ros par­ques espa­ño­les, que en 2018 cum­plen cien años. Hace un siglo la preo­cu­pa­ción inte­lec­tual y román­tica por el pai­saje pro­pi­ció los par­ques. Hoy, la alarma glo­bal por el cam­bio cli­má­tico explica en parte el fenó­meno de la escri­tura de natu­ra­leza o nature wri­ting.

Con estas ideas a modo de mim­bres, tren­za­das bajo el con­sejo y cri­te­rio de uno de los perio­dis­tas ambien­ta­les más expe­ri­men­ta­dos y rigu­ro­sos de España, Pedro Cáce­res, LEER dedica su número de Verano a los par­ques, y lo hace a lomos de los libros, empe­zando por los de los pio­ne­ros ame­ri­ca­nos y los de aquí, muchos gua­da­rra­mis­tas e ins­ti­tu­cio­nis­tas, entre los cua­les están muchas de las mejo­res cabe­zas fini­se­cu­la­res. Hay ade­más refle­xión, visio­nes con­ser­va­cio­nis­tas diver­sas y com­ple­men­ta­rias; tam­bién poe­sía y evo­ca­ción lite­ra­ria de la comu­nión con la natu­ra­leza. E his­to­ria de algu­nos espa­cios que no se entien­den sin el mito y la peri­pe­cia humana. Es el caso del pri­mer par­que espa­ñol, Cova­donga, que este año está de tri­ple cen­te­na­rio. Fue la decla­ra­ción del par­que lo que renovó los votos de Astu­rias con su pasado. Y es el caso tam­bién del último, Gua­da­rrama, pero pri­mero in péc­tore, pues ins­piró la sen­si­bi­li­dad ambien­tal espa­ñola. Ejem­plos de que si bien se puede dis­cu­tir de ges­tión y mode­los, la efi­ca­cia cul­tu­ral de la gran idea de los par­ques ha sido indiscutible.

Para saber más y cono­cer otros con­te­ni­dos del número 290 de LEER, pin­che aquí.

 

NÚMERO 289 — Pri­ma­vera 2018

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