Revista leer
Hoy es la fecha ofi­cial de lan­za­miento de los pri­me­ros títu­los de El Cuarto de las Mara­vi­llas, la nueva colec­ción de Edi­to­rial Tur­ner. «Nues­tro catá­logo está bas­tante con­so­li­dado, pero afor­tu­na­da­mente que­dan ganas de sor­pren­der a nues­tros lec­to­res y explo­rar terre­nos en los que no tenía­mos pre­sen­cia», expli­caba a LEER hace unas sema­nas DIANA HERNÁNDEZ, edi­tora y res­pon­sa­ble, desde México, de la colec­ción. Esa doble iden­ti­dad his­pano mexi­cana es uno de los pun­tos fuer­tes de Tur­ner, último Pre­mio Nacio­nal a la Mejor Labor Edi­to­rial. Como réplica de este reco­no­ci­miento, el sello diri­gido por SANTIAGO FERNÁNDEZ DE CALEYA ha sido pro­ta­go­nista de la sec­ción LOS OTROS EDITORES en el número de sep­tiem­bre de LEER. Com­par­ti­mos aquí el repor­taje de nues­tra edi­ción impresa.
 

La de Tur­ner, último Pre­mio Nacio­nal a la Mejor Labor Edi­to­rial, es una de esas his­to­rias de éxito mode­rado que con­tra­di­cen en parte los lamen­tos de los acto­res más gran­des y escle­ro­ti­za­dos del sec­tor. Entre 2011 y 2013 las ven­tas de Tur­ner en libre­rías han cre­cido un 40%. Sus nove­da­des de ensayo se colo­can sis­te­má­ti­ca­mente en el anaquel de honor de las publi­ca­cio­nes que mere­cen comen­ta­rio por su mero y extra­or­di­na­rio inte­rés; sin salir de casa, en LEER más de un mes caen rese­ña­das varias de ellas sin que ape­nas nos demos cuenta.

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San­tiago Fer­nán­dez de Caleya, direc­tor de Tur­ner, en la sede madri­leña de la edi­to­rial (Foto: B. M.).

Todo ello tiene más mérito tra­tán­dose de una edi­to­rial con un catá­logo que crece a un mode­ra­dí­simo ritmo de en torno a 25 títu­los con­ven­cio­na­les al año –las colec­cio­nes de ensayo, los famo­sos libros negros de Tur­ner y series para­le­las como las His­to­rias Míni­mas, ade­más de las nue­vas explo­ra­cio­nes en el terri­to­rio de la narra­tiva como Kitab o la inmi­nente El Cuarto de las Mara­vi­llas–, mas otros 15 apro­xi­ma­da­mente de libro ilus­trado y arte y el fruto de sus coope­ra­cio­nes con ins­ti­tu­cio­nes y de su divi­sión de ser­vi­cios edi­to­ria­les. Estas tres patas sopor­tan el modelo de Turner.

Habla­mos en su sede madri­leña con San­tiago Fer­nán­dez de Caleya, direc­tor de la edi­to­rial desde hace algo más de un lus­tro, cuando tomó el relevo de su maes­tro, Manuel Arroyo Step­hens, fun­da­dor en 1970 de la libre­ría Tur­ner de Madrid, espe­cia­li­zada en idio­mas, y que poco a poco empe­za­ría a des­ple­garse con un sello propio.

Fer­nán­dez, medio espa­ñol medio vene­zo­lano, dejó una carrera en el mundo de la banca y estu­dió cine fuera de España antes de que Arroyo se cru­zara en su camino a fina­les de los 90. “La culpa fue de Cha­vela Var­gas”, con­fiesa. Andaba enton­ces rodando un docu­men­tal sobre la pro­di­giosa can­tora mexi­cana y ello le puso en rela­ción con quien en 1993 la había traído y redes­cu­bierto en España –“El edi­tor reeditó. Cha­vela era un libro de lance”, dejó dicho Arcadi Espada sobre la pro­vi­den­cial media­ción de Arroyo; bus­quen en Inter­net: Toques, publi­cado el 26 de abril de 2004 en El País–. Per­so­naje que­rido y glo­sado, poli­fa­cé­tico, autor anó­nimo de un Libelo con­tra los fran­ce­ses de gran cir­cu­la­ción y crea­dor de la monu­men­tal Biblio­teca Cas­tro, Arroyo –aun­que siga impli­cado– cedió el tes­tigo a San­tiago, que dirige el pro­yecto a caba­llo entre España y México, urgido por un puñado de deli­ca­dos pro­yec­tos allí que exi­gen de estre­cha super­vi­sión. Y es que aquel país supone, a la par con España, el 40% del nego­cio de Turner.

México es un mer­cado edi­to­rial muy desa­rro­llado, con ele­va­dos índi­ces de lec­tura y un público muy culto y muy con­su­mi­dor  (San­tiago Fer­nán­dez de Caleya)

La rela­ción con México arrancó de un modo hete­ro­doxo a fina­les de los 80, a tra­vés de amigos-personales-que-serán-medio-socios en una aven­tura que comenzó con ser­vi­cios edi­to­ria­les y la publi­ca­ción de libros de arte. Tras acu­sar la cri­sis de media­dos de los 90, en los pri­me­ros 2000 Tur­ner abre ofi­cina en México, tram­po­lín para el sello de cara al resto de Amé­rica. Una con­ca­te­na­ción de mer­ca­dos que hoy se ofrece como tabla de sal­va­ción. “Aque­llo es España por tres”, reco­noce Fer­nán­dez. “Hay mucha com­pe­ten­cia, mucha gente empe­zando a hacer cosas. Cada país es un mundo… Pero México es un mer­cado edi­to­rial muy desa­rro­llado, con ele­va­dos índi­ces de lec­tura y un público muy culto y muy con­su­mi­dor. Hay por ejem­plo más demanda de libro de arte en México que en España”. De ahí que allí vaya par­ti­cu­lar­mente bien la divi­sión de ser­vi­cios edi­to­ria­les de Tur­ner: “Un modelo que en México está muy esta­ble­cido. El libro como regalo ins­ti­tu­cio­nal sigue fun­cio­nando, y hay muchas ins­ti­tu­cio­nes con una polí­tica de publi­ca­cio­nes muy clara”. Tur­ner ha con­se­guido un pro­grama de publi­ca­cio­nes de repre­sen­ta­ción muy cohe­rente, reflejo de la amal­gama de sec­to­res que encarna la edi­to­rial y de su rigu­roso están­dar de calidad.

Uno de sus últi­mos y más ambi­cio­sos pro­yec­tos es la adap­ta­ción a cómic, con el Cole­gio de México, de la His­to­ria Mínima de México. Una obra que se remonta a 1971, que reedi­ta­ron hace años con la ins­ti­tu­ción cul­tu­ral del DF y que asi­mismo ha dado pie a la colec­ción de His­to­rias Míni­mas. “Una colec­ción con muchas posi­bi­li­da­des… Títu­los como la His­to­ria Mínima del País Vasco de Jon Jua­risti fue mucho mejor de lo que espe­rá­ba­mos… Con un catá­logo pequeño y pen­sado, cuando tie­nes la suerte de que un libro haga un resul­tado un poco mejor, tira del sello. Nunca se sabe a cien­cia cierta qué fun­ciona y qué no”.

Y entre­tanto llega el Pre­mio Nacio­nal a la mejor labor edi­to­rial. Lejos de con­si­de­rarlo un honor pro­to­co­la­rio, San­tiago Fer­nán­dez lo valora como “un reco­no­ci­miento muy impor­tante, una gran satis­fac­ción. Ahora, entre otras cosas, el librero nos ve con otros ojos. Tene­mos más visi­bi­li­dad”. El esfuerzo por lle­gar a los libre­ros es un aspecto estra­té­gico de la labor de difu­sión de Tur­ner. “Tene­mos que comu­ni­car y estar con quie­nes nos defien­den, que son ellos”, ter­cia Lola Mar­tín, res­pon­sa­ble de prensa de la edi­to­rial, que nos cuenta que reco­rren las libre­rías de todo el país pre­sen­tando sus nove­da­des. Un com­pro­miso por encima de la com­pli­cada coyun­tura que padece este gremio.

No obs­tante, Fer­nán­dez de Caleya y los suyos no son de los que se dejan aba­tir por las cir­cuns­tan­cias y señala cier­tos indi­cios que invi­tan al opti­mismo. “Hay muchos sellos jóve­nes, nue­vos, diná­mi­cos e intere­san­tes, que ofre­cen una lec­tura fresca, un nuevo acer­ca­miento a un mundo del libro, que reju­ve­nece gra­cias a ellos. Es algo qui­jo­tesco, pero impri­men una ener­gía con­ta­giosa, algo muy positivo”.

Hablando del nuevo para­digma: el libro elec­tró­nico no alcanza para Tur­ner el 2% de sus ven­tas, una pro­por­ción que no ha expe­ri­men­tado varia­ción en los últi­mos dos o tres años. Pero para su direc­tor, del mismo modo que “el libro ilus­trado no fun­ciona para nada en digi­tal”, la sus­ti­tu­ción en el libro con­ven­cio­nal caerá como fruta madura. “En Esta­dos Uni­dos ya están en el 50%. Llegará”.

 

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El Cuarto de las Mara­vi­llas: una colec­ción “trans­gé­nero’

A media­dos de este mes de sep­tiem­bre ve la luz El Cuarto de las Mara­vi­llas, el nuevo pro­yecto de Tur­ner. Su res­pon­sa­ble, Diana Her­nán­dez –pro­ve­niente de Bla­ckie Books, y antes de RBA, y antes de HBO Latin Ame­rica; orí­ge­nes audio­vi­sua­les, como los del jefe San­tiago Fer­nán­dez–, explica a LEER el pro­pó­sito de esta nueva colec­ción: “El catá­logo de Tur­ner está bas­tante con­so­li­dado, pero afor­tu­na­da­mente que­dan ganas de sor­pren­der a nues­tros lec­to­res y explo­rar terre­nos en los que no tenía­mos pre­sen­cia, como la narra­tiva, aun­que en reali­dad no es la pri­mera vez que se publica narra­tiva en la casa… En los comien­zos se publicó La forja de un rebelde, y el quinto título de Kitab, nues­tra colec­ción lite­ra­ria, está a punto de salir”.

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“La coma­dre” de Roque Larra­quy, uno de los títu­los ya dis­po­ni­bles de El Cuarto de las Mara­vi­llas de Turner.

¿Y por qué El Cuarto de las Mara­vi­llas? “Es una tra­duc­ción poco común de wun­der­kam­mer, el gabi­nete de curio­si­da­des. Pero como no se trata solo de publi­car cosas curio­sas pre­ferí de las mara­vi­llas”. Quince títu­los al año para empe­zar con “el pro­pó­sito de explo­rar, ensa­yar. Y hay ensayo en la colec­ción, por ejem­plo un libro sobre polí­tica de David Run­ci­man, autor que per­fec­ta­mente podría publi­carse en Noema, solo que este título tiene ilus­tra­cio­nes, es para un público amplio, que puede no tener idea de los con­cep­tos bási­cos de la teo­ría polí­tica (y tam­bién puede tenerla). Esta colec­ción es, diga­mos, trans­gé­nero. Me gus­tan mucho los libros que tras­cien­den el género, aun­que eso ya suena a lugar común”.

Como la edi­to­rial, será una colec­ción a dos ori­llas, en cuanto a con­te­nido y dis­tri­bu­ción. “Yo tra­bajo desde México, y aun­que no creo en las cuo­tas por paí­ses, sí que hay varios auto­res lati­noa­me­ri­ca­nos en el catá­logo. O medio lati­noa­me­ri­ca­nos, como Fran­cisco Gold­man, con una cró­nica sobre la Ciu­dad de México (y sobre él mismo; este libro es uno de esos libros difí­ci­les de cla­si­fi­car por género, como creo que lo es uno de los pri­me­ros títu­los de narra­tiva que salen en sep­tiem­bre, Hacer el bien, de Matt Sumell, que parece un dia­rio sobre las peo­res cosas que la vida puede hacerte). Y habrá más”.

BORJA MARTÍNEZ

 
Una ver­sión de este artículo ha sido publi­cada en el número de sep­tiem­bre de 2014, 255, de la Revista LEER (cóm­pralo en tu quiosco y en libre­rías selec­cio­na­das, o mejor aún, sus­crí­bete).