Da Jandra: “No conozco una generación más cobarde que la actual”

El último libro de LEONARDO DA JANDRA (Chia­pas, 1951), “Filo­so­fía para desen­can­ta­dos” (Ata­lanta), ha conec­tado pro­fun­da­mente con algu­nos de los deba­tes y las inquie­tu­des más can­den­tes de nues­tro tiempo. Lo trae­mos hoy como libro del día recu­pe­rando la entre­vista que MAICA RIVERA realizó al filó­sofo mexi­cano al poco de publicarse.
 

Según la teo­ría de com­ple­men­ta­rios que desa­rro­lla en el libro, la filo­so­fía debe ser la super­vía para inte­grar cien­cia y reli­gión… ¿Por qué?

Una carac­te­rís­tica de momen­tos de deca­den­cia como éste es el des­pla­za­miento o la desa­pa­ri­ción de la refle­xión crí­tica por pro­ce­sos de auto­gra­ti­fi­ca­ción (la deter­mi­na­ción oral y geni­tal impe­rante) que prio­ri­zan la ani­ma­li­dad sobre la racio­na­li­dad y, por supuesto, la espi­ri­tua­li­dad. Ante este con­texto, la cien­cia, que es fác­tica, resulta nece­sa­ria; y tam­bién, en el extremo de la com­ple­men­ta­ción, la espi­ri­tua­li­dad, rela­cio­nada con los valo­res, pues si el cien­tí­fico carece de ellos, se con­vierte en un sober­bio mer­ce­na­rio sujeto a la ley de la oferta y la demanda, al mejor pos­tor. Por su lado, la filo­so­fía, rela­cio­nada con los sig­ni­fi­ca­dos apa­rece como la diná­mica que per­mite conec­tar estos valo­res y los hechos. Cuando una socie­dad des­co­noce el sen­tido de sus accio­nes en el mundo, cae en el actual pro­ceso de auto­ma­tismo, un pre­sente cons­tante e irre­fle­xivo, que no con­tem­pla pro­yec­ción de pasado ni futuro, del que las nue­vas gene­ra­cio­nes sólo podrán libe­rarse si recu­pe­ra­mos la filo­so­fía desde la ense­ñanza básica. Tengo claro que se va a la deriva cuando la fami­lia y la escuela colap­san como núcleos civilizadores.

Leo da Jandra

Leo­nardo da Jan­dra en la última Feria del Libro de Madrid.

¿Esta­mos en uno de esos momen­tos de oscu­re­ci­miento racio­nal y moral del sis­tema edu­ca­tivo que anun­cian un pro­ceso civi­li­za­dor decadente?

Sí, hay indi­cios incues­tio­na­bles. Pero, sin ser opti­mista en el sen­tido rous­seau­niano, creo que, al igual que la Natu­ra­leza tiene una doble faz erótica-tanática, es en los momen­tos de cri­sis y oscura deter­mi­na­ción exte­rior donde se for­jan los valo­res. ¡Ahora es el tiempo de la refle­xión! Lle­va­mos pade­ciendo varias déca­das de ascenso domi­na­das por la cor­po­ra­li­dad pero ya esta­mos tocando fondo, lo vemos en mani­fes­ta­cio­nes como el culto a los fut­bo­lis­tas, los come­dian­tes, los paya­sos y la gas­tro­no­mía, pro­pio de la deca­den­cia de todos los impe­rios. Estos siem­pre han colap­sado desde el inte­rior y, de hecho, esta­mos viviendo más una implo­sión que una explo­sión. Des­afor­tu­na­da­mente, la filo­so­fía se ha recluido en lo aca­dé­mico (coin­cido con Trías, hay que sacarla a la calle) y hay una ausen­cia casi abso­luta de ideas en los medios. El apa­rato tiene una clara inten­cio­na­li­dad: some­ter la con­cien­cia a pun­tos de engorde, lo que deno­mino “con­cien­cia esta­bu­lada”, es decir, comer y luchar por que nadie te quite el lugar en el pese­bre con un único momento de liber­tad, el trán­sito en direc­ción al mata­dero, que, en el fondo, es un pro­ceso muy cal­cu­lado de con­sumo destructivo.

Cuando una socie­dad des­co­noce el sen­tido de sus accio­nes cae en el actual pro­ceso de auto­ma­tismo, un pre­sente con­ti­nuo, irreflexivo

¿Sufri­mos enton­ces un retro­ceso social hacia una fase egocéntrica?

No, esto forma parte de una diná­mica que se remonta al Rena­ci­miento, era nece­sa­rio valo­rar al ego. En cohe­ren­cia con mi filo­so­fía de asi­mi­la­ción y supera­ción de los com­ple­men­ta­rios, ahora no hay que negarlo sino com­pren­der sus lími­tes: el otro. No deben radi­ca­li­zarse los plan­tea­mien­tos (todos los cam­bios que se efec­túan con vio­len­cia, la man­tie­nen) ni ha de haber una con­fron­ta­ción entre ciencia-espiritualidad, hombre-mujer, trabajador-empresario… ésa es mi dis­yun­tiva con el mar­xismo. Lo que vivi­mos es un ago­ta­miento ego­cén­trico, nece­si­ta­mos auto­con­trol. En este sen­tido, no conozco una gene­ra­ción más cobarde que la actual pero el cam­bio ya está aquí.

¿Por qué se ha degra­dado tanto la figura del filó­sofo en estas lides?

Algu­nas cul­tu­ras, como la ale­mana, le siguen rin­diendo un culto genuino a nivel socio­cén­trico y le pro­fe­san agra­de­ci­miento social. Pero en España y Amé­rica Latina hay un gran dilema a par­tir de la deca­den­cia del Siglo de Oro, cuando había pen­sa­do­res que sabían con­vi­vir con una nobleza culta. Actual­mente, no tene­mos ni empre­sa­rios ni polí­ti­cos cul­tos y cuando el hom­bre de ideas se acerca al poder no se hace más inte­li­gente el hom­bre pode­roso sino más per­verso el inte­lec­tual, atraído por la gra­ti­fi­ca­ción y ale­jado de la inte­gri­dad ejem­plar de Dió­ge­nes frente a Ale­jan­dro Magno.

 MAICA RIVERA

9788494227615FILOSOFÍA PARA DESENCANTADOS
Leo­nardo da Jandra
Ata­lanta. Gerona, 2014
143 pági­nas. 18 euros

Una ver­sión de esta entre­vista fue publi­cada en el Extra de Verano 2014, número 254, de la Revista LEER (cóm­pralo, o mejor aún, sus­crí­bete).
 
 
 
 
Para saber más:

Hay 4 comentarios

  • Responder septiembre 25, 2014

    Fernando

    Que gran ver­dad, triste, pero real.

    Feli­ci­da­des por el artículo

  • […] «No conozco una gene­ra­ción más cobarde que la actual» […]

  • Responder mayo 1, 2015

    PLP

    Mag­ni­fico articulo, refleja la reali­dad de esta socie­dad, apa­tica, sin valo­res, sin carac­ter y asi nos va.

  • Responder mayo 1, 2015

    la Loba

    Muchas gra­cias , me dan ganas de leer sus libros
    Nada bueno nos espera …¿ a quien le con­viene tanto, que man­den imbeciles..?

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