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Algunos Buenos LibrosFicciónNo Ficción

Algunos buenos libros (v)

Muchas novedades de un buen sello de siempre, mujeres ilustradas para niñas y niños, un Nietzsche desagraviado y la obra completa de un poeta para todos.

abl5'Los discípulos', de Juan José Gómez Molina / Cátedra

Llega el habi­tual alijo de Cáte­dra, como siem­pre car­gado de libros intere­san­tes. Pre­sen­ta­dos en su estilo efi­caz y reco­no­ci­ble, sin alar­des de diseño. No pasen de largo. En el catá­logo de Cáte­dra están los clá­si­cos y las apor­ta­cio­nes eru­di­tas y aca­dé­mi­cas. Pero tam­bién los enfo­ques nove­do­sos y ori­gi­na­les, pro­pues­tas dema­siado sóli­das para los sellos moder­nos y gaseo­sos y dema­siado mino­ri­ta­rias para los que solían, pero ya no, basar pres­ti­gio y nego­cio en equi­li­brar su oferta entre lo que se vende mucho y lo que no tanto. El último alijo de Cáte­dra, decía­mos. De su colec­ción Letras His­pá­ni­cas llega una nueva edi­ción de los Nau­fra­gios, la extra­or­di­na­ria aven­tura de Cabeza de Vaca y un puñado de espa­ño­les pio­ne­ros y erran­tes por lo que hoy es Texas y el norte de México; la reco­pi­la­ción de las nove­las de Gal­dós pro­ta­go­ni­za­das por el avaro Tor­que­mada, o una anto­lo­gía de la poe­sía de Leo­poldo de Luis, Libre voz, a cargo de Ser­gio Arlan­dis; en la serie blanca de Letras Uni­ver­sa­les, una nueva ver­sión del Beo­wulf a cargo de Ber­nardo San­tano. La colec­ción Signo e Ima­gen de Genaro Talens pre­senta Ver para creer, de San­tos Zun­zu­ne­gui e Ima­nol Zumalde, una opor­tuna feno­me­no­lo­gía del cine docu­men­tal en tiem­pos de cri­sis de la idea de ver­dad. En su serie de His­to­ria apa­rece el home­naje a Ricardo Gar­cía Cár­cel en su 70 cum­plea­ños coor­di­nado por Doris Moreno y Manuel Peña, Diá­lo­gos con la His­to­ria, en el que más de treinta his­to­ria­do­res refle­xio­nan sobre la dis­ci­plina par­tiendo de una obra, un autor o una escuela de su pre­di­lec­ción. La colec­ción de crí­tica y estu­dios lite­ra­rios nos brinda una Intro­duc­ción básica a la poe­sía de Fran­cisco Torres Mon­real. La de Gran­des Temas, una opor­tuna y amena his­to­ria cul­tu­ral del Museo del Prado desde sus orí­ge­nes hasta la Gue­rra Civil, El Prado. La cul­tura y el ocio (1819–1939) de Euge­nia Afi­no­gué­nova. Y el último volu­men de la colec­ción Femi­nis­mos que edita en cola­bo­ra­ción con la Uni­ver­si­dad de Valen­cia, Empu­jando al patriar­cado, en el que la vete­rana ensa­yista nor­te­ame­ri­cana Cynt­hia Enloe des­en­mas­cara las nue­vas for­mas de impo­si­ción sexista en un esce­na­rio de apa­rente con­quista de la igualdad.

Diseño sin título

 

Hay goteo de nove­da­des en clave feme­nina, pre­lu­diando un 8 de marzo que pro­mete ser tan intenso y reivin­di­ca­tivo como el de 2018, y no fal­tan para el público infan­til. Llega de NubeO­cho, el sello espe­cia­li­zado en álbu­mes para con­cien­ciar a los más peque­ños en el res­peto de la con­vi­ven­cia y la diver­si­dad, Clara Cam­poa­mor, de Raquel Díaz Reguera, un cuento ilus­trado dedi­cado a la artí­fice del sufra­gio feme­nino en España. Y de Liana Edi­to­rial, edi­to­rial de nueva crea­ción de Marta Tutone, Chi­cas malas, de Assia Petri­ce­lli y Ser­gio Ric­cardi, quince his­to­rias de muje­res valien­tes y crea­ti­vas reco­no­cido con el Pre­mio Ander­sen al mejor cómic en 2014. Una hete­ro­gé­nea colec­ción de muje­res pio­ne­ras, de la revo­lu­cio­na­ria fran­cesa Olympe de Gou­ges a la acti­vista afro­ame­ri­cana Angela Davis, pasando por Marie Curie, Hedy Lamarr, Miriam Makeba o Alfon­sina Morini Strada, la pri­mera ciclista que com­pi­tió en carre­ras de hom­bres. La otra refe­ren­cia inau­gu­ral de Liana se titula pre­ci­sa­mente La bici­cleta ama­ri­lla, un relato en verso de Mat­teo Pelliti acom­pa­ñado de las extra­or­di­na­rias ilus­tra­cio­nes de ins­pi­ra­ción futu­rista de Ric­cardo Guasco. El pequeño Jua­nito, la ciu­dad, el deseo de tener una bici­cleta ama­ri­lla per­fec­ta­mente equi­pada y veloz, el sueño hecho reali­dad por el padre a par­tir de un cua­dro oxi­dado y la pro­mesa de una ciu­dad más habi­ta­ble a base de peda­leos. Una preciosidad.

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CHICAS MALAS
Assia Petri­ce­lli (guión) y Ser­gio Ric­cardi (ilus­tra­cio­nes)
Liana Edi­to­rial

 

En tiempo de bana­li­za­ción resulta enco­mia­ble todo esfuerzo edi­to­rial para pro­pi­ciar el acer­ca­miento del público lec­tor a la obra de filó­so­fos y pen­sa­do­res. Ahora que la com­ple­ji­dad ambiente nos echa en bra­zos de solu­cio­nes dema­siado sen­ci­llas, no está de más vol­verse hacia el acervo filo­só­fico en busca de res­pues­tas de cali­dad. Es nece­sa­rio tener pre­sente que muchos y muy sabios lle­van siglos des­en­tra­ñando las incóg­ni­tas de la exis­ten­cia y de la con­di­ción humana sin lle­gar a con­clu­sio­nes defi­ni­ti­vas. Ariel pro­si­gue su labor en ese sen­tido con este ¡Soy dina­mita!, exi­toso libro de una escri­tora ave­zada en lides bio­grá­fi­cas como la bri­tá­nica Sue Pri­deaux. Si hay un autor que hizo pro­pias las inquie­tu­des de su tiempo, hasta el punto de meta­bo­li­zar­las, fue Frie­drich Nietzs­che. De ahí el influjo que su pode­rosa y pro­fé­tica obra sigue ejer­ciendo. Pri­deaux se emplea en des­mon­tar algu­nos de los tópi­cos en torno a su figura y su filo­so­fía. Ni anti­se­mita, ni nacio­na­lista, ni nihi­lista. La clave de muchos malen­ten­di­dos se encuen­tra en la figura de su her­mana y alba­cea Eli­sa­beth, que dis­puso a su antojo del archivo de Frie­drich, puso su obra al ser­vi­cio del nazismo y con­di­cionó durante déca­das las inter­pre­ta­cio­nes del tra­bajo filo­só­fico de Nietzs­che y de algu­nos epi­so­dios de su bio­gra­fía. Así, des­cu­bri­mos que la rup­tura defi­ni­tiva con Wag­ner no se pro­dujo por dife­ren­cias acerca de la reli­gio­si­dad del libreto de Par­si­fal, sino por el des­cu­bri­miento de una carta del com­po­si­tor a un médico amigo en la que mos­traba su preo­cu­pa­ción por la salud de Nietzs­che y atri­buía sus pro­ble­mas a un exceso de mas­tur­ba­ción… Eli­sa­beth se empeñó en ocul­tar este y otros aspec­tos de la vida de su her­mano que ponían en evi­den­cia la extraña rela­ción que ambos man­tu­vie­ron toda su vida.

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¡SOY DINAMITA! UNA VIDA DE NIETZSCHE
Sue Pri­deaux
Ariel

 

En el último número de LEERVicente Ara­guas comenta Los cien mejo­res poe­mas de Kar­melo C. Iri­ba­rren que editó Sil­tolá Poe­sía en 2018. Un año antes apa­re­ció su poe­ma­rio Mien­tras me alejo, el número 1001 de la colec­ción Visor de Poe­sía, pro­lo­gado por Luis Alberto de Cuenca –«tan sabio, sen­ci­llo, efec­tivo y emo­cio­nante como los ante­rio­res»– y reco­no­cido por CEGAL con el pre­mio Los Libre­ros Reco­mien­dan. Y de nuevo Visor publica ahora esta Poe­sía com­pleta (1993–2018) que reem­plaza al volu­men edi­tado por Rena­ci­miento en 2015. A Iri­ba­rren, poe­sía directa, con­cisa, nublada a veces, expre­sión de la cara amarga de la vida que él ha cono­cido bien, pero tam­bién de un amor que casi siem­pre redime, ya no se le esca­tima el reco­no­ci­miento. «Le debe más a Celaya o a Gil de Biedma que a los crí­ti­cos que antaño le nega­ban todo», dice Pedro Simón en el pró­logo de este volu­men a mayor glo­ria de un poeta que vive una segunda juven­tud gra­cias en parte a la nueva ola poé­tica que le tiene como refe­rente. No es pre­ci­sa­mente el «mal ejem­plo» del título del último poema del libro: «Exi­liado en mi inte­rior, / nunca en venta / ni besando la mano de nadie, / arras­tro mi minús­cula épica / –por unas calles / que ni siquiera son ya mis calles– y me voy alejando».

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POESÍA COMPLETA (1993–2018)
Kar­melo C. Iri­ba­rren
Visor