No es el momento de que el Rey abdique”

Coin­ci­diendo con la abdi­ca­ción del Rey Don Juan Car­los anun­ciada hoy, adquiere reno­vada actua­li­dad la entre­vista de FERNANDO PALMERO con Pilar Urbano publi­cada en el número de mayo de LEER a pro­pó­sito de su libro La gran des­me­mo­ria” (Pla­neta), la con­tro­ver­tida segunda entrega de su docu­men­tado pro­yecto sobre el reinado que está a punto de fina­li­zar. Hoy la ofre­ce­mos a los lec­to­res de nues­tra web.
 

Como el ante­rior libro del ciclo, El pre­cio del trono, La gran des­me­mo­ria es un ambi­cioso y docu­men­ta­dí­simo libro que rehuye de los rela­tos míti­cos y está redac­tado de forma apa­sio­nante; no es el de Pilar Urbano un estilo plano, sino que ambienta y recrea con­ver­sa­cio­nes, luga­res, per­so­na­jes. No hay afir­ma­ción, sin embargo, que no esté con­tras­tada por varias fuen­tes y apo­yada en algún docu­mento: “He vuelto al lugar de los hechos, no por­que me fas­cine la figura del Rey, sino por­que es un periodo que viví como perio­dista y sé que me enteré a medias, había unas cla­ves que no se nos decían y tam­poco había tiempo para inves­ti­gar y tene­mos dere­cho a cono­cer­las. Ahora, cuando las per­so­nas que ocu­pa­ban el poder están ya en sus cuar­te­les de invierno y tie­nen poco que per­der, empie­zan a con­tar. Ade­más, como aquí no se des­cla­si­fica nada yo me he des­cla­si­fi­cado por­que si no una se va de esta vida y no com­pleta el puzzle. He res­pe­tado el off the record, cuando había que res­pe­tarlo, por­que no es sagrado, hay cosas que son gra­ves y si no las cuen­tas te haces cóm­plice. Habría que des­cla­si­fi­car, docu­men­tos, cin­tas que se gra­ba­ron el 23-F, las con­ver­sa­cio­nes entre Zar­zuela y las capi­ta­nías gene­ra­les, entre Zar­zuela y algu­nos regi­mien­tos, entre Laína y la JUJEM, entre Laína y Zar­zuela, Zar­zuela y Congreso…”

Pilar Urbano (Foto: B. M.).

Pilar Urbano (Foto: B. M.).

No es un libro con­tra el Rey, afirma, pero, a dife­ren­cia del otro, éste parece haber enfa­dado más al monarca: “Los con­te­ni­dos son dis­tin­tos, en aquel libro el Rey toda­vía no había empe­zado a reinar y no había empe­zado a bor­bo­near. La Ope­ra­ción Armada es un bor­bo­neo real. Cuando una per­sona le estorba por razo­nes de Estado decide sus­ti­tuirlo. Ahora caza leo­nes, caza ele­fan­tes, hace nego­cios de los que no se nos da cuenta y tiene una amante, pero es el sal­va­dor de la demo­cra­cia. Si eso lo eclip­sas, lo nie­gas o lo pones en duda, se esfuma el gran mito y ya no le queda nada. Todo eso, unido a que la Corona está oxi­dada desde hace ya unos cuan­tos años, el caso Nóos, la Infanta, que las cuen­tas de la pro­pia Fami­lia Real están en rojo y la coyun­tura polí­tica, con dos fuer­zas cen­trí­fu­gas en País Vasco y Cata­luña, hace la situa­ción muy com­pli­cada. Con este pano­rama no es el mejor momento para que el Rey abdi­que, y se le está pidiendo, sin embargo. Mi libro no lo pide. Tam­bién le ha podido moles­tar por­que he escrito lo que el Rey pre­fiere no recor­dar, sus debi­li­da­des, momen­tos bru­mo­sos de su reinado, su miedo al bún­ker y a Arias Nava­rro, sus momen­tos de tutela y de dobles obe­dien­cias, un pre­fe­rir sal­var la corona a agi­li­zar la demo­cra­cia, y en un momento en el que el Rey está recu­pe­rando las glo­rias de la Tran­si­ción por el home­naje nacio­nal que se está haciendo a Suá­rez, que El Mundo sacase un entre­vista mía sobre este libro con la escena más dura, la de repro­ches del 24-F entre él y Suá­rez, que en ese momento están enfren­ta­dos, le ha podido estro­pear una estra­te­gia de ima­gen que tenían en la Zar­zuela. Deduzco eso por­que la reac­ción ha sido for­tí­sima y la fina­li­dad ha sido matar al men­sa­jero, des­pres­ti­giarme. La tónica gene­ra­les man­te­ner la ver­sión ofi­cial y lau­da­to­ria de los hechos que rodean el golpe del 23-F, ver­sión com­pla­ciente –y en estos momen­tos, más que nunca, impres­cin­di­ble– para su augusto pro­ta­go­nista. Lo más agre­sivo ha sido la des­carga de toda la arti­lle­ría de Zar­zuela, en orden de com­bate antes de que el libro lle­gase a las libre­rías: pri­mero con el lan­za­miento desde Casa Real de un ful­mi­nante obús en forma de comu­ni­cado, tan rui­doso en su esta­llido como vacuo en su con­te­nido, pues se limi­taba a cali­fi­car como “fic­ción no creí­ble” una obra de inves­ti­ga­ción his­tó­rica, un comu­ni­cado tan gaseoso en el qué del des­men­tido como apa­ra­toso en los quié­nes fir­man­tes: ex minis­tros y ex gene­ra­les, con­vo­ca­dos con tanta urgen­cia para el men­tís –sin tiempo mate­rial de haber leído el libro– que ellos mis­mos se han puesto en una incó­moda dis­yun­tiva: o min­tie­ron cuando me infor­ma­ron (suce­si­vas veces y en fechas no prehis­tó­ri­cas, sino desde 2006 a 2013, cuando yo requerí sus tes­ti­mo­nios para mi inves­ti­ga­ción), o mien­ten ahora al des­men­tir lo que enton­ces me dije­ron. Luego han con­ti­nuado con un decreto de inso­no­ri­za­ción de mi libro en los medios de alcance nacio­nal públi­cos y pri­va­dos sen­si­bles a una suge­ren­cia regia, apa­gón infor­ma­tivo dema­siado can­toso, con entre­vis­tas soli­ci­ta­das con ante­la­ción, pero repen­ti­na­mente sus­pen­di­das. Y final­mente, valién­dose del alfil Suá­rez junior, se intentó una des­au­to­ri­za­ción del asunto con­creto de la rup­tura entre el Rey y Suá­rez, publi­cando docu­men­tos pri­va­dos que en nada con­tra­di­cen mi relato”.

¿El Rey cono­cía la Ope­ra­ción Armada?

la gran desmemoriaSabino, en pre­sen­cia del Rey, le cuenta los deta­lles al menos a dos per­so­nas: Paddy Gómez-Acebo y Jaime de Car­va­jal, que lo anota en sus dia­rios el 5 de julio de 1980. La Ope­ra­ción Armada no nace en Zar­zuela, es un diseño ofre­cido por el CESID, que ya cono­cía Rodrí­guez Saha­gún, una ope­ra­ción correc­tora del sis­tema desde den­tro, no era un golpe de Estado, sino un golpe de Gobierno. ¿Eso es cons­ti­tu­cio­nal? Sí, hasta las cos­tu­ras, hasta los lími­tes; un poquito más allá rompe las cos­tu­ras. ¿Se puede traer a un extra dando una moción de cen­sura con­tra el Gobierno que está puesto por la legi­ti­mi­dad de las urnas? Sí, si se tiene el con­senso, el quo­rum nece­sa­rio, los dos ter­cios de la cámara. Y eso es lo que se pre­tende hacer, con­ci­tar votos, puesto que aca­baba de haber una moción de cen­sura fallida, la de Felipe Gon­zá­lez. ¿Para qué lo hace el Rey? Para par­chear una situa­ción muy con­flic­tiva que le habían creado los mili­ta­res, los empre­sa­rios, los ban­que­ros, los obis­pos… todo el país. ¿Por qué? Por­que no veía a Adolfo Suá­rez con poten­cia­li­dad para gene­rar nue­vas ini­cia­ti­vas y solu­cio­nar por sí mismo el pro­blema. La Ope­ra­ción Armada, que tiene como pla­centa a Zar­zuela, tiene como ele­mento musa al CESID y como acto­res a la crema de los par­ti­dos demo­crá­ti­cos, algu­nos crí­ti­cos de UCD, sí, pero esen­cial­mente es el PSOE el que quiere tocar poder cuanto antes. Desde las elec­cio­nes del 79 la Inter­na­cio­nal Socia­lista en Bonn ha orde­nado a Felipe Gon­zá­lez el acoso y derribo de Suá­rez, y le había acon­se­jado que entrase en un gobierno como vice­pre­si­dente, de segundo, como entró Billy Brandt. Al Rey no le parece mal y a EEUU le parece bien que la gente vaya enten­diendo que puede estar el socia­lismo pero no el comu­nismo. El Gobierno ame­ri­cano no quiere invo­lu­ción, quiere que España entre en la OTAN, que renueve el tra­tado de las bases y que firme el Tra­tado de No Pro­li­fe­ra­ción Nuclear. Por tanto, en España tiene que haber un régi­men de demo­cra­cia. El nuevo emba­ja­dor, Terence Tod­man, no con­si­dera que una moción de cen­sura, lla­mando a un extra, para enten­der­nos, sea un golpe de Estado, sino una ope­ra­ción correc­tora de un sis­tema que estaba des­pie­zán­dose por las auto­no­mías, ETA… Cuando dimite Suá­rez, des­pués de la escena en Zar­zuela con los gene­ra­les que le ponen una pis­tola en la mesa, y el Rey elige a Leo­poldo Calvo-Sotelo, la Ope­ra­ción Armada se para, por­que Leo­poldo ya se había com­pro­me­tido a entrar en la OTAN en su dis­curso de inves­ti­dura del 18 de febrero. Pero Armada insiste, tiene pues­tos los pati­nes (en expre­sión de José Luis Cor­tina), se siente pre­si­dente in pec­tore y no renun­cia. Pero Majes­tad, se lo digo ya como un seguro de vida: no he dicho en nin­gún momento, no digo que lo piense o lo deje de pen­sar, yo no he dicho ni escrito en nin­gún momento que usted estuvo en el 23-F. Que en la Zar­zuela había gente a favor, sí; que alguien dijo: tiros, esto no era lo pre­visto, tam­bién; que usted a la dipu­tada socia­lista Ana Balletbó, y ella lo escri­bió en su libro y no pasó nada, cuando tras salir a las 19:20 horas del 23-F del Con­greso por­que estaba emba­ra­zada de geme­los le pre­guntó qué es lo que estaba pasando usted le res­pon­dió: nada, alguien se ha puesto ner­vioso, se ha pre­ci­pi­tado y ha hecho una ton­te­ría. Yo me quedo con una frase: se ha pre­ci­pi­tado. Si se ha pre­ci­pi­tado es que había otro timing.

FERNANDO PALMERO

Maquetación 1Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista LEER (cóm­pralo en tu quiosco, en el Quiosco Cul­tu­ral de ARCE o, mejor aún, sus­crí­bete).

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