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	<title>Revista leer &#187; Novela</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>El vértigo vanguardista de Juan Bonilla</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Oct 2020 16:56:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Palmero]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>No ha ocultado nunca <strong>Juan Bonilla</strong> su debilidad intelectual (y bibliómana) por las vanguardias. Tiene, además, su literatura mucho de <em>juvenilismo</em>, pero no en el sentido político que tuvieron la mayoría de aquellos movimientos, nacidos (lo explica en uno de los artículos recopilados en <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/los-cuatro-vientos/397-biblioteca-en-llamas.html" target="_blank"><em>Biblioteca en llamas</em></a>, Renacimiento, 2016) con la ansiedad de embridar el mundo de manera viril y violenta. Como aquí, en la España de finales de los años 20 y principios de la década de los 30, cuando en <em>La Gaceta Literaria</em> de <strong>Giménez Caballero</strong> se enfrentaban con la única arma, aún, de las columnas tipográficas «el comunista <strong>César Arconada</strong> y el fascista <strong>Ledesma Ramos</strong>». <strong>El <em>juvenilismo</em> de Bonilla</strong>, que se puede rastrear en toda su obra, consiste en la elevación de una fundacional adolescencia «en las afueras» a la categoría de espacio épico e incluso mitológico, en el que la ilusión (con su inevitable carga de inocencia) <strong>se proyecta como la esencial medida de un mundo literario que se nutre de la añoranza del paraíso perdido y de la infructuosa recuperación del tiempo ido</strong>. «Desde hace años en cada feria del libro a la que me asomo», confiesa en <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-novela-del-buscador-de-libros/273674" target="_blank"><em>La novela del buscador de libros</em></a> (Fundación José Manuel Lara, 2018), «voy buscando precisamente al chaval aquel que fui, voy buscando por sobre todas las cosas su emoción insobornable al creer que descubría a un gigante –<strong>Bukowski, Papini, Boris Vian</strong>– cuando quizá no había descubierto más que a un compañero de viaje del que lo olvidaría todo más adelante, todo salvo el momento milagroso de descubrirlo entre un montón de libros, el momento de decidir salvarlo entre la muchedumbre de volúmenes a sabiendas de que en el fondo era el libro el que iba a salvarlo a él».</p>
<p><strong>«Mi patria está en el bachillerato», ha escrito en varias ocasiones</strong>, y también que añora los tiempos de credulidad juvenil, cuando leer y escribir era estar haciendo la revolución, es decir, cambiando radicalmente el mundo. «Los poetas malditos» (recogido en <em>Hecho en falta</em>, Visor, 2014) marca de alguna manera el acta de defunción de aquel adolescente, convertido ahora en un anhelo literario:</p>
<h5 style="text-align: center;"><em>A todos los envidio por tener</em><br />
<em>aquello que perdí ya para siempre: </em><br />
<em>la ciega confianza en que escribir </em><br />
<em>es un modo de engrandecer la vida </em><br />
<em>la confianza ciega en que vivir</em><br />
<em>no es nada si luego no sirve para caer de bruces</em><br />
<em>en un poema.</em></h5>
<p>Descubrir que el mundo seguirá igual después de que uno haya publicado sus poemas o sus relatos desencadena en el escritor –transformando la angustia en más versos y más cuentos– un recurrente movimiento de vuelta que lo instala en el momento anterior al fin de la inocencia.</p>
<p>Y no hay mayor apología de la juventud como potencia creadora que la que representaron ese puñado de vanguardistas cuyas vidas literarias se iniciaron con un fogonazo de valentía, brillantez y talento y acabaron en el basurero de la historia, de donde saltaron al más humillante de los destinos: el museo. Porque el museo, ha escrito <a href="/2017/01/pardo-contra-el-populismo/" target="_blank"><strong>José Luis Pardo</strong></a> en <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/estudios-del-malestar/9788433964083/A_505" target="_blank"><em>Estudios del malestar</em></a> (Anagrama, 2016), es la constatación de la inapelable derrota de la vanguardia, de que su terrorismo poético o sus «atentados simbólicos» han quedado reducidos a una entrada en el manual escolar de literatura (en la misma página que aquellos otros escritores contra los que quería alzarse) o a simples objetos colocados en espaciosas y blancas salas, contiguas a las de las momias faraónicas, las esculturas griegas, las tablas flamencas o el arte religioso. Aquella aspiración a <em>liquidar</em> el arte, a «un mundo», dice Pardo, «en el que el Arte estuviese diluido en la vida, y no separado de ella en una esfera singular» quedó, como los proyectos políticos a los que iban asociados aquellos movimientos, en mero objeto de estudio académico. Eso sí, millones de muertos después.</p>
<h5><strong>La atracción del fracaso</strong></h5>
<p>Fascinado con la juventud, <strong>fascinan a Bonilla las vidas de unos vanguardistas en cuyo fracaso se cifra también el del siglo XX</strong>, esos años en los que el hombre jugó a ser dios pero se mostró incapaz de crear, a partir de la sangre purificada en cientos de holocaustos, al hombre nuevo (que debía haber sido inevitablemente socialista). Y de esa atracción por el instante de genialidad de autores que no supieron distinguir entre vida y obra, que se quisieron a sí mismos como obras de arte y en su empeño arrasaron con todo lo que les era cercano, han surgido dos novelas que están, sin duda, entre lo mejor de la prolífica producción de Bonilla. Porque en ambas hay una ambición estilística que aleja definitivamente al escritor de hoy de aquel otro arrastrado por la <a href="/2016/04/leer-en-abril-kronen-y-alrededores/" target="_blank">vorágine generacional</a> de los 90 y que, aun así, destacó por encima de todos con <em>Nadie conoce a nadie</em> (Ediciones B, 1996), por más que ahora aquello le parezca arqueología de una vida ajena y no se reconozca entre sus páginas. Hasta el punto de que con distinto título, <em>Nadie contra nadie</em>, ha vuelto a escribir, que no reescribir, aclara, aquella primera historia que Seix Barral publicará el año próximo. ¿Reconocería aquel joven de 30 años a este escritor de 53, si, como en <em>El otro</em>, el ensoñador relato de <strong>Borges</strong>, se encontraran por casualidad en el autobús? ¿Son realmente la misma persona? «Durante mucho tiempo», reconoce en <em>La novela del buscador de libros</em>, «estuve deseando encontrarme con el hombre que sería igual que ahora me encantaría encontrarme con el chaval que fui».</p>
<p>La primera de esas dos novelas, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-prohibido-entrar-sin-pantalones/91851" target="_blank"><em>Prohibido entrar sin pantalones</em></a> (Seix Barral, 2013), tiene como protagonista a <strong>Maiakovski</strong>, cuya vida, narrada con un estilo vertiginoso y una voz que se desdobla entre la de un historiador de la vanguardia y la de un testigo que estuvo junto al poeta cada noche inventando versos, transita de la sala que los futuristas habían acondicionado en el moscovita cabaret La Linterna Roja (antes de la revolución que terminaría liquidándolos a todos) al apartamento de <strong>Katáiev</strong> donde, apuntando mortalmente al corazón («el lugar del futuro»), aprieta el gatillo de su Browning española. Entre medias, los preámbulos de la revolución, los manifiestos futuristas que preconizaban la destrucción del mundo y el desorden consiguiente, las proclamas contra «los estúpidos burgueses», su trabajo como chivato de la Cheka, las traiciones y denuncias a los amigos, la conversión en símbolo, en héroe, en objeto de antologías, y su cansancio y su temor a transfigurarse en «un apestado» como <strong>Bulgákov</strong> o en «un poeta en susurros, como <strong>Ajmátova</strong>». Y el verso final antes del disparo: «La barca del amor quedó varada en la rutina».</p>
<p>Las vidas de los vanguardistas, y eso lo sabe Bonilla desde que descubrió al <strong>Cansinos</strong> de <em>La novela de un literato</em> (el libro seminal que habría de enseñarle que la vocación literaria «es una enfermedad contra la que la realidad no tiene cura»), están, por el carácter radical y excesivo de su apuesta, tocadas por el «encanto divino del fracaso» más que cualquier otra vida que quiera «arroparse con la necesidad de ser expresada literariamente, de ser trascendida más allá del propio curso en que el existir medite su corriente». Y la de Maiakovski es sin duda el paradigma de esa ambición derrotada que luego el propio Cansinos, recuerda Bonilla, relatará en <em>El movimiento V.P.</em> a cuenta de los vanguardistas madrileños. Más que la de <strong>Marinetti</strong> o la de Papini, más que la de <strong>Apollinaire</strong> y más, por supuesto, que la de los ultraístas españoles que jugaban a hacer caligramas en la revista <em>Grecia</em> de <strong>Isaac del Vando</strong> y pretendían «arrimar la poesía al vértigo del cine (…) dejar al poema en su esencia (…) y renunciar a cualquier atisbo narrativo».</p>
<figure id="attachment_9043" style="width: 471px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/10/portada_totalidad-sexual-del-cosmos_juan-bonilla_201903011735-e1603989419733.jpg"><img class="size-full wp-image-9043" src="/wp-content/uploads/2020/10/portada_totalidad-sexual-del-cosmos_juan-bonilla_201903011735-e1603989419733.jpg" alt="'Totalidad sexual del cosmos', Premio Nacional de Narrativa 2020." width="471" height="800" /></a><figcaption class="wp-caption-text">“Totalidad sexual del cosmos”, Premio Nacional de Narrativa 2020.</figcaption></figure>
<p>La segunda de las novelas, <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-totalidad-sexual-del-cosmos/290980" target="_blank"><em>Totalidad sexual del cosmos</em></a> (Seix Barral, 2019), es fruto de los síntomas de esa particular enfermedad que Bonilla llama <em>vanguardia latinoamericana</em> y que le ha llevado a adentrarse en algunas de la más insólitas librerías de viejo de toda América: una librería-burdel en Bogotá, otra que compartía local con una peluquería de señoras, en San José, un mercado en Tegucigalpa controlado por una peligrosa mara hondureña… Buscando, en todas ellas, primeras ediciones de <strong>Clemente Andrade Marchant</strong>, representante del runrunismo chileno, de <strong>Malpes Arce</strong>, estridentista mexicano, de los nadaístas colombianos <strong>Jaime Jaramillo</strong> y <strong>Gonzalo Arango</strong>, de <strong>Luis Vidales</strong>, el principal poeta de Los Nuevos de Colombia… En <em>La novela del buscador de libros</em> presume Bonilla de conservar aún en su biblioteca (de más de 6.000 volúmenes) joyas bibliográficas de la vanguardia latinoamericana como los ejemplares de <em>Veinte poemas para ser leídos en un tranvía</em>, de <strong>Girondo</strong>; <em>Cinco metros de poemas</em>, de <strong>Carlos Oquendo Amat</strong>; <em>Un día</em>, de <strong>José Juan Tablada</strong>, y todas las primeras ediciones (salvo «la monumental <em>Edad del corazón</em>») que publicó el poeta <strong>Alberto Hidalgo</strong>, creador del simplismo peruano. Cuenta el escritor que descubrió de verdad a Hidalgo gracias a un librero de Lima que hacía su particular crítica literaria a través de la tasación de cada ejemplar, y como quiera que había puesto un precio desmesurado a uno de sus poemarios, decidió leerlo y después de leerlo, editarlo en la efímera editorial que llevaba el nombre de la revista que durante once años dirigió en Málaga: <em>Zut</em>. En el prólogo a <a href="http://www.zut-ediciones.com/producto/poemas-simplistas/" target="_blank"><em>Poemas simplistas</em></a>, de 2009, Bonilla no solo explica por qué Hidalgo se ha convertido en uno de sus poetas favoritos, sino que demuestra fascinación por su biografía. «Su vida merece, sin duda, una novela, una novela que podría empezar, por ejemplo, en una de aquellas revistas orales que se celebraban en la cervecería Royal Keller de la calle Corrientes de Buenos Aires, y en las que participaban Borges, <strong>Macedonio Fernández</strong>, <strong>Norah Lange</strong> o <strong>Emilio Pettorutti</strong>».</p>
<h5><strong>Una musa contra el tiempo</strong></h5>
<p>Pero no escogió Bonilla a Hidalgo para su último libro. De entre los autores que forman su <em>Desiderata</em>, el cuaderno en el que están instaladas las estanterías de su biblioteca invisible, se fijó en una olvidada autora mexicana de la que lleva años persiguiendo la primera edición de su primer poemario, <em>Óptica cerebral</em>. Un pequeño volumen con cubierta al <em>stencil</em> y «un dibujo formidable en el que los ojos de la modelo se salen de su cara» del que por entonces era su pareja, el vulcanólogo, pintor, autor vanguardista y simpatizante fascista en el México de los años 20–30, <strong>Dr. Atl</strong>, que en náhuatl significa <em>agua</em>, como <strong>Nahui Olin</strong> significa <em>último sol</em>, nombre que sirvió para enterrar definitivamente a Carmen Mondragón, hija de un político e ingeniero armamentístico mexicano que se hizo millonario al patentar uno de los fusiles con el que medio mundo se anduvo matando en el primer tercio del siglo XX.</p>
<p>No se trata, en esta ocasión, de un autor clásico. Pese a todo, a Maiakovski se le sigue leyendo. <em>La nube en pantalones</em> ya no va a cambiar conciencias ni a derrumbar el mundo, pero aún conserva su originalidad y nos sirve para comprender cómo fueron los preámbulos de la revolución. Rescatar del olvido a Nahui Olin, sin embargo, tiene más que ver con el impulso bibliómano de Bonilla que con la osadía de revisitar a un grande y leerlo con una mirada para la que no estaban destinados esos versos. <strong>Nahui Olin ha encontrado en Bonilla la «mano de nieve» que la ha salvado de las montañas de libros olvidados</strong> por más que su figura esté siendo reivindicada ahora en México y se la empiece a considerar algo así como una protofeminista que se negó a ser «esclava y servidora» que pensó siempre que la energía cósmica que encerraban sus adentros la convertían en el centro del universo. <strong>Mujer de mirada hipnótica y musa de pintores</strong>, muralistas, dibujantes y fotógrafos (posar, para ella, era convertirse ya en obra de arte a través de los otros), su pintura naif no deja de ser una anécdota en el panorama artístico de México y ninguno de sus poemarios ni ensayos ha soportado el paso del tiempo. Llegó incluso a escribir uno para refutar a <strong>Einstein</strong>, que fue entendido como el «vómito de una loca» que habla de oídas.</p>
<p>Y sin embargo, Nahui Olin sigue manteniendo el magnetismo y la capacidad de seducción que la convirtieron en la mujer más deseada del continente, que podría haberse transformado en una de las primeras estrellas de Hollywood si hubiese llegado a entender lo que era el cine. Y si en lugar de por <strong>Parménides</strong> se hubiese decantado por <strong>Heráclito</strong>. Porque de la misma forma que Bonilla considera que <strong>el sustrato filosófico del futurismo se encuentra en Nietzsche</strong>, como fogonazo inicial del que beben todas las vanguardias, la disputa filosófica que encierra esta novela se remonta a los presocráticos. Mientras los poetas y artistas en México tenían «broncas acerca de cuál será el próximo paso para conseguir un arte popular que cambie la vida, como si nadie pudiera aceptar que tras muchos años de Revolución, con los revolucionarios en las poltronas, nada ha cambiado», Nahui Olin utiliza su energía en un debate ontológico muy del gusto del autor, el de la identidad: ¿somos personas que se suceden a sí mismas para transformarnos en otras, es decir, somos un encadenamiento de subjetividades irreconocibles, o sólo cuerpos moldeados por el paso del tiempo que sin embargo conservan una esencia inmutable? Mientras que el Dr. Atl mantenía que no somos nunca la misma persona, Nahui Olin, para reivindicarse ante el amante que la despreció, <strong>se encerró en una burbuja inmaterial y se dedicó a componer una obra de arte absoluta que llamaría <em>Totalidad sexual del cosmos</em></strong>, su particular lucha contra el tiempo en el que irá recogiendo su vida, que es un solo día, un «ahora extendido», un «sin principio ni fin». Justo en lo que hubiese querido convertir su relación con el Dr. Atl.</p>
<figure id="attachment_9045" style="width: 800px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/10/nahui-ollin-e1603989588480.jpeg"><img class="size-full wp-image-9045" src="/wp-content/uploads/2020/10/nahui-ollin-e1603989588480.jpeg" alt="Retrato de Nahui Olin realizado por el Dr. Atl (c. 1922)." width="800" height="850" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Retrato de Nahui Olin realizado por el Dr. Atl (c. 1922).</figcaption></figure>
<p>Pero Bonilla no pretende hacer una novela sobre Nahui Olin como sí quiso hacer una sobre Maiakovski. El personaje no da para tanto. Extrañado por una admirativa narración lineal en el tiempo, bajo la forma de una biografía clásica, <strong>el lector no descubre lo que el texto esconde hasta el final, cuando se manifiesta la verdadera voz narrativa</strong>, que no es otra que la de Tomás Zurián, restaurador y empleado del Instituto Nacional de Bellas Artes de México que por casualidad descubre un desnudo fotográfico de Nahui Olin y convierte desde entonces a la artista en una obsesión, en su particular «lázaro» al que dice: «levántate y anda», como hacen, dice Bonilla, los buscadores de libros cuando encuentran una voz dormida: «Ha llegado tu hora, vamos, levántate y habla».</p>
<p>A través de Zurián, Nahui Olin vuelve a la vida. «Estaba encerrada en un bloque de piedra, como las esculturas de Miguel Ángel», explica Zurián, «y mis horas de investigación eran el cincel encargado de liberarla y presentarla al mundo». Una investigación de casi 50 años que no es sino un amor imposible que vampirizó de por vida a Zurián, un deseo de posesión que lo vinculó ya para siempre con un fantasma, un amor enfermo gracias al cual situó a la artista en su contexto y logró «limpiarla en lo posible de negras leyendas, esa mugre que ocultaba el mural de su vida, una sucesión de ahoras que merecían seguir latiendo». A cambio, Zurián, con más de 90 años, recibió de Nahui Olin algo que solo anidaba en su inconsciente: «Lo que ella me dio fue juventud, haber cruzado las décadas sin sentir que el mísero tiempo me iba desgastando». Recuperar el tiempo ido, sin embargo, es una facultad que ni siquiera les ha sido otorgada a los dioses.</p>
<h5><strong>La secta de los viles</strong></h5>
<p>Comenzaba Bonilla «Una nueva fuerza política: la juventud», artículo recogido en <em>Biblioteca en llamas</em>, explicando que en aquella España de antes del desastre, cuando las disputas literarias no acababan en fusilamientos, «se clamaban cosas como: un joven puede ser comunista o fascista, lo que no puede es servir a la clase media». Y hay también un Bonilla que se sitúa justo en el espacio que tanto odiaban los vanguardistas de los años 20 y 30, un Bonilla que pese a la fascinación por la vanguardia intenta huir de sus cadenas literarias y ya no envidia a los nuevos «maiakovskis de las discogrescas / dando mamporros a diestro y siniestro abriendo cejas / y magullando pómulos y recibiendo alguna vez un / cabezazo, / con las narices rotas y felices / puestos en pie para decir revolución». Hay otro Bonilla, que se anticipa en <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/calle-del-aire/1158-poemas-pequenoburgueses.html" target="_blank"><em>Poemas pequeñoburgueses</em></a> (Renacimiento, 2016), que parece encararse con la nostalgia y escapar del <em>juvenilismo</em> para alinearse con «la secta de los viles», asumiendo el paso del tiempo y la sensatez con la que los años han esculpido el nuevo rostro, como aquel <strong>Gil de Biedma</strong> maduro que descubre cuál es el «único argumento de la obra». «No, mi camarada Maiakovski», escribe un Bonilla al que quizá no saludaría aquel otro que llevaba su nombre a principios de los 90 y era amigo de <strong>Gonzalo Serna</strong>, el poeta que antes de enmudecer se propuso componer «un nuevo diccionario en el que todas las definiciones fueran poéticas» e incluso hubiera «definiciones a las que no antecediera ninguna palabra». O quizá sí. Porque aquel Bonilla, como Gonzalo Serna, solía decir: «Cuando sea mayor quiero ser poeta y cuando sea poeta quiero ser mayor» (<em>Minifundios</em>, Qüasyeditorial, 1993).</p>
<p>«No, mi camarada Maiakovski», escribe quien hoy se llama Juan Bonilla, «me quedo aquí, con la secta de los viles, con los míos, / aquellos de los que nadie guarda memoria, / aquellos que fueron olvidados / por no haber dado a Dios ni al Diablo sus almas insignificantes (…) esa vida pequeña, llena de gestos leves, / el lirismo elocuente que no se reviste de hercúleos / conceptos ni metáforas brillantes, / el café de las nueve, las noticias / en la radio, llevar los niños al colegio, / el sol de las terrazas del domingo, / el esto es vida que se escapa entre los labios / con el primer sorbo de cerveza, / ver tres o cuatro capítulos de una serie, / leer la biografía de alguno de los grandes de la Historia (…) el simple y milagroso / qué bien estar aquí y / tener lo suficiente».</p>
<p style="text-align: right;"><em>Revista LEER</em>, número 295, Otoño/Invierno 2019</p>
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		<title>Leer 296: Especial Galdós</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2020 10:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Galdós se nos aparece como una figura imponente pero borrosa.</strong> Esto tiene en parte que ver con su proverbial discreción en vida. Visto desde hoy, que con pudor no se llega a ningún sitio, su éxito sin primera persona tiene un mérito añadido. Pero borroso también Galdós por las distorsiones y carencias interpretativas padecidas por el personaje y su obra. La categoría más indiscutible –el escritor realista– es también la más discutida en este número de LEER dedicado a Galdós. Porque poco explica y mucho hurta: el peso de la imaginación en su escritura, la variedad evolutiva de su estilo, la novedad de la psicología en sus novelas. Su polifonía social queda reducida a un casticismo que él rechazó política y literariamente. Y consolida la idea de que fue un escritor elemental y sin recursos. Difundida prolijamente por quienes, como <strong>Juan Benet</strong> y otros autores de la nueva narrativa española, <strong>presumieron de no leerle</strong>.</p>
<p><strong>A base de tópicos «a Galdós le han robado la universalidad», lamenta Germán Gullón</strong>, comisario de la <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">exposición del centenario</a> en la Biblioteca Nacional con la que ha querido contribuir a cambiar el paradigma de lo que se entiende por Galdós. El objetivo es<strong> liberarle de la rigidez y la pobreza de los esquemas críticos que le han fosilizado y alejado de los lectores.</strong> Este número de LEER pretende contribuir modestamente a ese propósito.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8963" src="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg" alt="portadaLEER296" width="900" height="1215" /></a></p>
<p>El director de LEER, <strong>Borja Martínez</strong>, <a href="/2020/06/galdos2020/" target="_blank">introduce la cuestión</a> después de conversar con Gullón y <strong>Marta Sanz</strong>, compañera de tarea en la muestra de la BNE, así como con <strong>Francisco Cánovas Sánchez</strong>, autor de la biografía <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank"><em>Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso</em></a>, que recibió casi en solitario un Año Galdós que parece haber cogido a tantos con el pie cambiado, y <strong>Yolanda Arencibia</strong>, la catedrática canaria que vela por su figura en la patria chica de Las Palmas y que está a punto de publicar una <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-galdos-una-biografia/311092" target="_blank">biografía</a> bendecida por el Premio Comillas.</p>
<p>Uno de los grandes galdosistas españoles, el profesor <strong>Francisco Caudet</strong>, contrasta las sucesivas maneras narrativas de Galdós con sus ideas sobre la modernización de España. Influida por <strong>Cervantes</strong> y la picaresca tanto como por la novela contemporánea europea, la prosa galdosiana va evolucionando en respuesta a los acontecimientos del país. <strong>Álvaro Cortina</strong> reflexiona sobre el desencanto de Galdós con la burguesía, la clase social que alimenta su novela. Y <strong>Paloma Hernández</strong> –creadora del canal <em><a href="http://www.nodulo.org/forja/index.htm" target="_blank">¡Qué m… de país</a></em> y ponente de una <a href="https://youtu.be/mNAHgJn4wCI" target="_blank">conferencia reciente</a> sobre Galdós en la Escuela de Filosofía de Oviedo–, analiza su idea de España, con frecuencia oscurecida por interpretaciones apresuradas o malintencionadas.</p>
<p>Su fama de republicano y anticlerical le colocó en mala posición, incluso después de muerto, en la España de posguerra. A cambio, el exilio académico propició el surgimiento en Estados Unidos del fenómeno del galdosismo internacional coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor en 1943. <strong>Alan Smith</strong>, profesor de la Boston University y director de <a href="https://www.bu.edu/analesgaldosianos/" target="_blank"><em>Anales Galdosianos</em></a>, revista de la <a href="http://www.galdosistas.org/" target="_blank">Asociación Internacional de Galdosistas</a> con sede en EEUU, escribe de todo ello en LEER.</p>
<p>«Es muy difícil traducir a Galdós por culpa de Galdós», de su vibrante y variadísimo español, afirma Smith, y eso quizá explique la escasa difusión de su obra en ámbitos como el anglosajón o el francés. <strong>Óscar Caballero</strong> escribe la crónica de una ausencia, la de Galdós en Francia, más allá de la efímera popularidad por el escándalo de <em>Electra</em>. Aquel gran fenómeno internacional fue el éxito más resonante del repertorio teatral galdosiano, más de una veintena de títulos a los que se aproxima <strong>Javier Huerta</strong>, crítico con el exceso de «ideología y didactismo» de su dramaturgia.</p>
<p>Pese a la desconsideración oficial y literaria de algunos, la obra de Galdós sigue en el sustrato, se le lee más de lo que cabría suponer, y es precisamente ese interés espontáneo lo que ha obligado a improvisar programaciones y títulos con que estar a la altura del centenario. Un ejemplo de lector espontáneo es <strong>Weldon Penderton</strong>, <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/colecci%C3%B3n-asterisco/salvemos-la-jarapa" target="_blank">escritor</a> y <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/nosotros?authuser=0" target="_blank">editor</a>, que cuenta para LEER cómo atravesó la secundaria sin tocar a Galdós y cómo a sus 25, leyéndolo por su cuenta recién llegado a Madrid, se convirtió a la fe galdosiana hasta confesar: «Yo me hice madrileño leyendo <em>Fortunata y Jacinta</em>».</p>
<p>La visión de Galdós de <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> y el contraste de <em>Tristana</em> con la adaptación de Buñuel, analizada por <strong>Noemí Sabugal</strong>, completan una aproximación en la que no podía faltar la Auténtica Entrevista Falsa de <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, que se cita con don Benito en el Congreso de los Diputados donde ejerció como tal: «Hay que ser generoso, como yo lo fui. Eso también lo aprendí de Cervantes, el más grande y más bueno de todos nosotros, a quien tanto homenaje rendí». Una comentarista entusiasta de Galdós como <strong>María Zambrano</strong> le hermanó con Cervantes a partir de dos ingredientes clave en la novela: la piedad y la ironía. Germán Gullón lo expresa de otro modo: en Galdós <strong>«el elemento humano siempre va por delante de la expresión artística»</strong>, y por ahí se llega a su grandeza, pero también al malentendido de la insuficiencia estilística. Uno de tantos malentendidos que se someten a crítica en este número de LEER, disponible en quioscos y librerías.</p>
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		<title>Galdós, el novelista de la mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 09:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Cavandi]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">En este 2020, <strong>cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós</strong>, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus <em>Episodios Nacionales</em>, la penetración social y psicológica de sus novelas contemporáneas. Y también</span><b> la importancia de sus personajes femeninos, que le convierten, a ojos de algunos críticos, en un verdadero precursor del feminismo.</b><span style="font-weight: 400;"> Así lo cree el historiador <strong>Francisco Cánovas</strong>, autor de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank">la más reciente biografía de Galdós</a>. «Él defendía que la regeneración de la sociedad española pasaba por que la mujer se empoderase y ocupase el lugar que le correspondía en la vida pública», explica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Galdós fue ante todo un escritor comprometido con España y empeñado en señalar los problemas que impedían que la sociedad prosperase. Y sus personajes femeninos –<strong>son mujeres las protagonistas de sus grandes novelas</strong>: Fortunata, Marianela, Isidora, Benina, Tristana…– le permiten desde el principio subrayar algunos de los males de la anquilosada sociedad de la época, víctima de una poderosa oligarquía y un rígido clericalismo. </span><b>Un estado de cosas en el que la mujer, atada de pies y manos, era la que siempre tenía las de perder. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">«¡Ay!, don Agustín, dichoso el que es dueño de sí mismo, como usted», lamenta en <strong><em>Tormento</em></strong> (1884) Amparo Sánchez ante el hombre al que aspira, el indiano Agustín Caballero. «¡En qué condición tan triste estamos las pobres mujeres que no tenemos padres, ni medios de ganar la vida, ni familia que nos ampare, ni seguridad de cosa alguna como no sea de que al fin, al fin, habrá un hoyo para enterrarnos». Víctima del chantaje de un clérigo renegado, que la amenaza con revelar su pasado, y redimida por un hombre de fortuna hecho a sí mismo en América, <strong>Amparo es para el estudioso galdosista Joaquín Casalduero una perfecta alegoría de la España de la época.</strong> Ya en <strong><em>Gloria</em></strong> (1877), Galdós había expuesto las desgracias que la intransigente sociedad española podía depararle a una joven de una buena familia de provincias enamorada de un hombre extranjero y judío, lo que le granjeó al escritor canario la censura de los sectores tradicionalistas, incluida la de su amigo José María de Pereda. En esa misma época, </span><b>su novela <em>Doña Perfecta</em> (1876) había resonado como un verdadero aldabonazo contra el asfixiante código moral que obstaculizaba la libertad española y, en especial, la de las mujeres. </b><span style="font-weight: 400;">Una labor de denuncia de la superstición y el fanatismo que culminará con el estreno de <em>Electra</em> en 1901, cuya repercusión cruzará las fronteras españolas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En <strong><em>Tristana</em></strong> (1892), inspirada por uno de los amores de la vida de Galdós, la aspirante a actriz <strong>Concepción Morell</strong>, y que para otra compañera y amiga de don Benito como <strong>Emilia Pardo Bazán </strong></span><b>trata de «la esclavitud moral de la mujer en el siglo XIX»</b><span style="font-weight: 400;">, la criada Saturna responde así a su sobrina cuando Tristana le dice que quiere ser «libre»:</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">«¿Sabe la señorita cómo llaman a las que sacan los pies del plato? Pues las llaman, por buen nombre, libres (…). Si tuviéramos oficios y carreras las mujeres, como los tienen esos bergantes de hombres, anda con Dios. Pero fíjese, sólo tres carreras pueden seguir las que visten faldas: a casarse que carrera es, o el teatro…, vamos, ser cómica, que es buen modo de vivir, o… no quiero nombrar lo otro. Figúreselo». </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su excelente ensayo <strong><em>La España de Galdós</em></strong> (1960), <strong>María Zambrano</strong> reflexiona sobre la presencia femenina en la obra del escritor canario. Para la filósofa malagueña, hasta la fecha, la mujer había aparecido en la literatura española de manera arquetípica, sin individualidad; cuando un personaje femenino «alcanza estatura heroica es casi siempre reina o madre, o ambas cosas juntas». </span><b>Según Zambrano, Galdós «es el primer escritor español que introduce a todo riesgo las mujeres en su mundo. </b><span style="font-weight: 400;">Las mujeres, múltiples y diversas; las mujeres reales y distintas, «ontológicamente» iguales al varón. Y ésta es la novedad, ésa la deslumbrante conquista. Existen como el hombre, tienen el mismo género de realidad, es lo decisivo y lo primero que se da a ver». Y sobre todas las mujeres galdosianas, Benigna, luz y eje de su novela <strong><em>Misericordia</em></strong> (1897), la gran heroína entre las «desheredadas» de Galdós, caracterizadas todas ellas por un rasgo en común: «una resistencia sin límite frente a la adversidad». </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La escritora <strong>Marta Sanz</strong>, comisaria, junto con <strong>Germán Gullón</strong>, de <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">la gran exposición del centenario de Galdós</a> organizada por la Biblioteca Nacional de España, confirma esta cualidad de las mujeres galdosianas. «Se me vienen a la cabeza las tres hermanas de una obra interesantísima como <strong><em>Lo prohibido</em></strong> (1884–1885)», presentadas en la novela desde la perspectiva de su primo, el narrador de la historia. La cerebral –y algo sabihonda– María Juana; Eloísa, «una mujer que quiere hacer negocios y es condenada por ello», visibilizando una insólita vocación femenina por el capitalismo emergente; y Camila, «que cumple sus objetivos a través de la maternidad». Para Sanz, el aspecto más reseñable del enfoque de Galdós sobre la mujer fue «</span><b>su interés por visibilizar figuras femeninas complejas pertenecientes a diversas clases sociales que, por el mundo en el que viven, están en franca desventaja.</b><span style="font-weight: 400;"> Galdós ilumina a Fortunata, la mujer desfavorecida condenada a vivir en el filo por los cánones de la sociedad, pero también a la acomodada Jacinta. Al describir el ansia de figurar de la Rosalía de <strong><em>La de Bringas</em></strong> (1884) está dibujando un modelo femenino que de alguna manera resulta también damnificado por los cánones de la sociedad».</span></p>
<p><b>Si los vicios y deseos del hombre ilustran los males de la sociedad y la patria, las mujeres parecen llamadas a la redención de ambas.</b><span style="font-weight: 400;"> Mujer es la alegórica Madre que aparece con frecuencia en la obra de madurez de Galdós encarnando a Mariclío, su personal versión de Clío, la musa de la Historia, y que trata de guiar a los personajes desconcertados ante el atrabiliario rumbo de la historia española. Y mujer es también Floriana, la maestra ideal de </span><strong><i>La Primera República</i></strong><span style="font-weight: 400;"> (1911), cuarto de la última serie de los </span><strong><i>Episodios Nacionales</i></strong><span style="font-weight: 400;">. Tito Liviano, </span><em><span style="font-weight: 400;">alter ego</span></em><span style="font-weight: 400;"> de Galdós, visita la imaginaria escuela de Floriana acompañado de un mitológico «divino forjador» que, inflamado del idealismo inspirador de la Revolución Gloriosa, proclama un futuro de esplendor gracias a su unión con ella: «Las divinidades que gobiernan el mundo han dispuesto que el Fuego plasmador se una en coyunda estrecha con la Feminidad graciosa y fecunda, para engendrar la felicidad de los pueblos futuros. Antes que acabe esta generación se ha de ver en pos de Floriana un enjambre de mil niñas, que al llegar a la edad juvenil encarnarán la belleza, la ternura, la gracia y sutileza educativa que has admirado en la excelsa regidora de esa humilde escuela. Cada una de esas mil criaturas, hijas de Floriana, dará al mundo otras mil. Ya puedes comprender que </span><b>con un millón de maestras como esta que has visto, tu patria y las patrias adyacentes serán regeneradas</b><span style="font-weight: 400;">, ennoblecidas y espiritualizadas hasta consumar la perfecta revolución social». </span></p>
<p>El futuro será femenino o no será, parece decir Galdós. Cien años después de su muerte parece que la sociedad, por fin, lo ha comprendido.</p>
<p> </p>
<h3><b>Santander, líder mundial en igualdad de género</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchas cosas han cambiado desde que Galdós caracterizara a sus personajes femeninos. Las mujeres ya acceden en pie de igualdad a los «oficios y carreras» que hace siglo y medio les estaban vedados. Pero aún queda camino por recorrer, y, por eso, <strong>la plena igualdad entre hombres y mujeres es una de las prioridades de la cultura corporativa de Banco Santander.</strong> Entre los diez objetivos de banca responsable que Santander se ha fijado para 2025, tres de ellos tienen que ver con la igualdad de género: alcanzar la equidad salarial, contar con al menos un 30 por ciento de mujeres en cargos directivos y, ya para 2021, garantizar la presencia en su Consejo de entre un 40 –objetivo ya alcanzado– y un 60 por ciento de mujeres. Pero, aunque en el caso del Santander los números ayuden –el 55 por ciento de la plantilla está ya integrada por mujeres–, no se trata solo de cuotas, sino de <strong>propiciar un verdadero cambio de mentalidad</strong>. Por eso, Banco Santander ha puesto en marcha numerosos programas de equidad en todos los mercados donde opera. En España, el proyecto </span><a href="https://www.bancosantander.es/es/particulares/generacion-81" target="_blank"><b><i>Generación 81</i></b></a><span style="font-weight: 400;">, bautizado así en conmemoración del año en que se reconoció la plena igualdad entre hombres y mujeres en la gestión de las finanzas, apuesta por la ruptura de estereotipos, visibilizando modelos de referencia femeninos y fomentando la formación y el emprendimiento entre las mujeres. Dentro de este proyecto, el programa </span><b><i>Mujeres con S</i></b><span style="font-weight: 400;"> trata de promover el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, ofreciendo herramientas y asesoramiento personal y profesional. Estos y otros proyectos, como los programas de microcréditos e inclusión financiera </span><a href="https://www.santander.com.br/campanhas/microcredito" target="_blank"><b>Prospera</b></a><span style="font-weight: 400;"> en Brasil y </span><a href="https://www.tuiio.com.mx/" target="_blank"><b>Tuiio</b></a><span style="font-weight: 400;"> en México, o las plataformas de formación y liderazgo </span><b>Inspira</b><span style="font-weight: 400;"> (Argentina), </span><b>Accelerating You</b><span style="font-weight: 400;"> (Reino Unido) y </span><b>Female Side of Business</b><span style="font-weight: 400;"> (Polonia), han hecho que Banco Santander, única entidad financiera española presidida por una mujer, encabece en 2020 el <a href="https://www.bloomberg.com/latam/blog/indice-de-igualdad-de-bloomberg-2020-se-amplia-para-incluir-325-companias-publicas-a-nivel-mundial/" target="_blank">Índice Bloomberg de Igualdad de Género</a>, para cuya elaboración se evaluaron a 6.000 empresas de 84 países (finalmente se incluyeron en él 322 empresas). </span></p>
<p>Un contenido elaborado por Revista Leer en colaboración con Banco Santander.</p>
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		<title>Algunos buenos libros (xiv)</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2019 17:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Llegan dos libros sobre Madrid. El poeta y escritor Sergio C. Fanjul propuso el año pasado al Ayuntamiento de la capital de España realizar una serie de paseos urbanos por los 21 distritos de la ciudad, en paralelo a diversas actividades de los Veranos de la Villa, con el propósito de escribir una crónica de cada uno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Llegan dos libros sobre Madrid. El poeta y escritor <a href="https://twitter.com/txepeligro" target="_blank"><strong>Sergio C. Fanjul</strong></a> propuso el año pasado al Ayuntamiento de la capital de España realizar una serie de paseos urbanos por los 21 distritos de la ciudad, en paralelo a diversas actividades de los Veranos de la Villa, con el propósito de escribir una crónica de cada uno de ellos. Así fue, y así se entregaron a los asistentes de los espectáculos y <a href="https://veranosdelavilla.madrid.es/es/proyecto/1/expedicion-asfaltica#" target="_blank">se publicaron en la web de los Veranos de la Villa</a>. Sobre aquello ha compuesto Fanjul este libro, <em>La ciudad infinita</em>. Para la ocasión las crónicas se han visto enriquecidas con reflexiones posteriores y experiencias previas. Porque Fanjul <strong>tuvo vocación de pasear Madrid desde que en 2001, con 21 años, llegó de su Oviedo natal</strong> para estudiar un segundo ciclo de Astrofísica. Venía de la pequeña Vetusta con un picor de <em>flâneur</em> que sólo se podía resolver en una gran ciudad, porque si sigues la calle Uría cuando te quieres dar cuenta estás encaramado al Naranco. En Madrid, sin embargo, se puede satisfacer con creces el deseo deambulatorio. Como buen explorador urbano, Fanjul no se paró en las barras de la almendra central; rebasó las pasarelas de la M-30 y buscó la vida y el encanto de los barrios del Gran Madrid, aquel que fue creciendo desde mediados de los 50 del XX para recibir la emigración interior absorbiendo de paso los pueblos cercanos –un proceso que Fanjul atribuye, aventurándose un poco, a la supuesta voluntad del Caudillo de competir con Barcelona en hechuras y alcance–. El autor camina con ánimo periodístico y escribe lo que va viendo, apuntalándolo con lecturas e impresiones personales. <strong>Acierta a pillarle el tono a la ciudad, lo cual no es fácil, porque Madrid no es la típica urbe vistosa y monumental</strong>. </span><span style="font-weight: 400;">«En eso radica el infinito encanto de Madrid: en esa sencillez, en ese caos, esa complejidad, esa irresumibilidad, en esa cutrez, en ese desenfado, en ese aldeanismo universal, en ese casticismo, en ese amor por la buena vida, que se va acabando a base de emprendimiento, turistas, franquicias, desahucios y pensamiento positivo». Confiemos en que no sea así, en que no se vaya acabando. Al fin y al cabo Madrid nunca ha sido ajena a las modas foráneas –¿qué es si no Lhardy?– y ha sido capaz de ir incorporándolas sin renunciar a su carácter. Por eso todavía no se pueden hacer fotos en <a href="https://goo.gl/maps/BnUeU2JoSkFTg6mv7" target="_blank">La Venencia</a>.</span></p>
<p><a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-ciudad-infinita/MES-108359#"><img class="aligncenter size-full wp-image-8722" src="/wp-content/uploads/2019/05/ERK11630-e1557508803289.jpg" alt="ERK11630" width="300" height="426" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-ciudad-infinita/MES-108359#" target="_blank"><strong><em>LA CIUDAD INFINITA</em></strong></a><br />
<strong>Sergio C. Fanjul</strong><br />
Reservoir Books</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;">Encaramado a un cerro del sureste de Madrid, Fanjul se hace preguntas habituales ante quien ve en lontananza el heterogéneo caserío de la tercera aglomeración de Europa: «De donde saldrá la energía para alimentar un monstruo tan descomunal», o «por qué hay tanta gente en Madrid». De esa extrañeza de la ciudad en medio de la nada parece alimentarse la historia legendaria de un lugar llamado Maderit, trasunto capitalino surgido de la imaginación de <strong>Alberto Otto</strong> y que se aparece en tinieblas con cuatro brevísimos movimientos en su primer y sorprendente libro </span><i>Un chalet en la Gran Vía</i><span style="font-weight: 400;">. Una idealización remota de un poblachón aislado y fortificado, rodeado de la nada castellana, al que una tarde llega insospechadamente el sonido del mar porque desde el Mediterráneo hasta allí de repente solo hay silencio, y en cuyo límite oriental sus habitantes deciden instalar un potente faro de secano porque buscaban </span><span style="font-weight: 400;">«gente para divertirse. <strong>Una ciudad pérfida y cansada de sí misma a la que todo le venía bien</strong>». </span></p>
<p>Los de Otto –él sí nacido en Madrid, crecido entre Carabanchel y Aluche según se nos informa desde la solapa de su libro– son una colección de <strong>setenta textos breves o greguerías extendidas de nuevo cuño</strong> vertebradas por la presencia más o menos explícita de la ciudad, que su autor vislumbra y madura desde una ventana del Madrid de los Austrias. Desde la cual intuye la música del reciclaje perpetrada por dos monjas neocatecumenales en la Plaza de la Paja, sonido celestial de la basura, o el lamentable destino del anillo arzobispal perdido entre bolsas sucesivas de la farmacia, la frutería y una tienda de lujo. <strong>El chispazo surrealista se hace ramoniano y funciona porque Alberto Otto escribe muy bien.</strong> No sucumbe al tono resabido de la «gente irónica de Madrid que trabaja en revistas». Tampoco a los tics del escritor profesional que hasta la fecha no es, ni se deja llevar por la tentación de hacer política que brinda el contexto municipal. Este libro es creación pura. El lector se ríe con frecuencia ante la sutileza y la brillantez del punto de vista y el tono con que Otto metaboliza las imágenes de la ciudad. Con los diversos ecosistemas que representan las mesas de un bar tras la batalla del menú del día, por ejemplo, o con «los abuelos de puta» empeñados en desquitarse de toda una vida de orden y buena voluntad, o con las niñas chinas que ejercen la representación diplomática de las tiendas de alimentación de sus padres. Hay un inventario de pasadizos secretos entre edificios de Madrid, transexuales titánicos, guepardos que violan a los leones del Congreso, cosas que dicen cosas, gentes que miran a gente que mira un infarto, escolares que se meten en su mochila para refugiarse de los adultos –he aquí la greguería: «El niño es un caracol escolar con una concha de nailon»– y hasta «una historia verídica sobre la reina» que apetece mucho contrastar cualquier martes de primavera. Pero esta enumeración es inútil. A Otto hay que leerlo. Es inteligente y original, lo cual ya es mucho decir hoy que todo el mundo va a rueda de otros. Este no es otro bonito libro entelado.</p>
<p><a href="http://www.terrranova.com/producto/un-chalet-en-la-gran-via/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8723" src="/wp-content/uploads/2019/05/UnChaletenlaGranVia_cover-e1557508856561.jpg" alt="UnChaletenlaGranVia_cover" width="300" height="445" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><strong><a href="http://www.terrranova.com/producto/un-chalet-en-la-gran-via/" target="_blank"><em>UN CHALET EN LA GRAN VÍA</em></a><br />
Alberto Otto<br />
</strong></strong>Terranova</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;">«Todo se puede entender mirando los cajones de una ferretería». Un hombre como D., consagrado a la venta de herramientas y tornillería, tenía necesariamente que explicarle el mundo a su hija M. en esos términos. El mandamiento reposa en dos lecciones adicionales: lo grande y lo pequeño se complementan y <strong>un solo tornillo mal puesto puede precipitar el fin del mundo</strong>. Con semejantes argumentos a D. no le costó convencer a su hija para que le acompañara en sus aventuras como viajante por el sur de Chile de espaldas a su madre y dejando de lado la escuela. Con solo 7 años M. se convierte en valiosa compañera de negocio y descubre las sutilezas del mundo, las flaquezas y la picaresca como sólo se puede descubrir en el comercio y visitando los pueblos –otra lección: «Todos los pueblos son iguales»–. La propia M. es la narradora de <em>Kramp</em>, de María José Ferrada, premiada escritora de poesía y narrativa infantil y juvenil que con esta novela publicada en su país en 2017 y traducida ya al italiano ha dado el salto a literatura para adultos con muy buen pie.</span></p>
<p><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=5810479&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8721" src="/wp-content/uploads/2019/05/61HMLesK9bL-e1557508889479.jpg" alt="61HMLesK9bL" width="300" height="455" /></a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><strong><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=5810479&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>KRAMP</em></a><br />
María José Ferrada<br />
</strong></strong>Alianza</p>
<p> </p>
<p><strong>Josep Lluís Sert</strong> en la portada de un libro debería ser un reclamo infalible para cualquier lector curioso. Es uno de esos personajes de la historia española reciente cuya figura rebasa con creces la concreción, en su caso excelente, del desempeño profesional. Hijo de lo mejor de Barcelona, con retrato infantil realizado por <strong>Ramón Casas</strong> incluido y Rolls a la puerta del palacio del Tibidabo para ir a clase en la universidad, interpretó desde muy pronto su oficio, la arquitectura, en los términos del movimiento moderno con un acusado ingrediente social. Eso le acercó a la República y después de la guerra al exilio, formando parte de la triste pero deslumbrante diáspora europea que marchó a Estados Unidos empujada por los totalitarismos. <strong>María del Mar Arnús</strong>, autora de este <em>Ser(t) arquitecto</em>, es de la familia: esposa del actual conde de Sert, y madre de otro arquitecto Sert. Tuvo la oportunidad de conocer bien a Josep Lluís y a la inefable <strong>Moncha</strong>, su compañera de vida, una mujer de pueblo a la que la madre de su esposo nunca quiso conocer pero que «lo fue todo para él». La indudable implicación de Arnús le impide establecer la siempre recomendable distancia, pero cuenta a cambio con las ventajas de la proximidad: la documentación y los testimonios a mano. Vemos aquí <strong>el descubrimiento de Ibiza como paisaje y enclave de arquitectura vernácula</strong> que induce los conceptos básicos de la obra de Sert: <strong>simplicidad en las formas, claridad en las ideas y atención al entorno</strong> –«Una construcción geométrica simple, una arquitectura sin estilo y sin arquitecto, una dignidad ejemplar, un reposo para los ojos y para el espíritu», como dirá en su revista <a href="https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/ac-revista-gatepac" target="_blank"><em>AC</em></a> del GATEPAC–; las aventuras intelectuales por una nueva arquitectura, la relación con los maestros <strong>Gropius</strong> y <strong>Le Corbusier,</strong> el proyecto del Pabellón de la República para la exposición de París del 37, la diáspora en Norteamérica, la labor en Harvard… Una excelente introducción a su figura.</p>
<p>*Y un pretexto para revisitar <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-josep-lluis-sert-sueno-nomada/2567683/" target="_blank">el <em>Imprescindibles</em> dedicado a Sert</a>, ahora que el programa de La 2 de TVE ha recibido el <a href="http://www.rtve.es/rtve/20190509/imprescindibles-rtve-premio-nacional-television-2019/1934000.shtml" target="_blank">Premio Nacional de Televisión</a>.</p>
<p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/ser-t-arquitecto/9788433908124/BM_41"><img class="aligncenter size-full wp-image-8720" src="/wp-content/uploads/2019/05/26c41383c86fd626835361612f9df04edde4b415-e1557508946274.jpeg" alt="26c41383c86fd626835361612f9df04edde4b415" width="300" height="479" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/ser-t-arquitecto/9788433908124/BM_41" target="_blank"><em><strong>SER(T) ARQUITECTO</strong></em></a><br />
<strong>María del Mar Arnús</strong><br />
Anagrama</p>
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		<title>Algunos buenos libros (ix)</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Mar 2019 17:33:52 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>A finales de 2017 <strong>Karla Suárez</strong> presentaba <strong><em>El hijo del héroe </em>(Comba)</strong>, cierre de una personal tetralogía literaria inspirada en sus vivencias y en la historia reciente de su país, Cuba. Autora reconocida, seleccionada por Hay Festival para el <a href="https://www.hayfestival.com/bogota39/bogota39-en-2007.aspx" target="_blank">Bogotá 39 de 2007</a>, por primera vez en doce años se publicaba una novela suya en España casi al mismo tiempo que en Francia y Portugal, países en los que sus libros se editan con total regularidad. «En España yo no entiendo cómo fun­cio­nan las cosas edito­ria­les. Mis­te­rios de este mundo lite­ra­rio que tanto ha cambiado, en el que yo creo que se buscan más lo núme­ros que la lite­ra­tura», <a href="/2018/01/karlasuarez/" target="_blank">explicaba entonces a LEER</a>. Ahora, de nuevo Comba resuelve otra cuenta pendiente con Suárez y publica aquí, ocho años después de las ediciones <a href="https://www.quetzaleditores.pt/produtos/ficha/havana-ano-zero/10527077" target="_blank">portuguesa</a> y <a href="https://editions-metailie.com/livre/la-havane-annee-zero/" target="_blank">francesa</a>, la tercera pieza de su ciclo novelesco, <strong><em>Habana año cero</em></strong>. Una excelente noticia, porque Karla Suárez es una de las voces más claras y estimulantes de la literatura de su país. Esta tercera novela <strong>discurre en los estertores del llamado Periodo Especial</strong>, la época de privación que siguió al colapso de la Unión Soviética. «Todo ocurrió en 1993, año cero en Cuba. El año de los apagones interminables, cuando La Habana se llenó de bicicletas y las despensas se quedaron vacías. <strong>No había de nada. Cero transporte. Cero carne. Cero esperanza. Yo tenía treinta años y miles de problemas</strong>». Por eso y pese a todo la matemática Julia se embarca en una pesquisa con Euclides, mentor, ex amante –«Nuestro romance empezó en la cátedra un día que llovía mucho. Estábamos solos. Era tarde. Mi tesis era muy difícil y afuera diluviaba. La solución de ese problema la encontramos encima de una mesa»– y ahora amigo, para encontrar el documento que demuestre que <strong>Antonio Meucci</strong> inventó el teléfono en Cuba. La ilusión por hallar la prueba que certifique el hallazgo cautiva las energías de dos científicos acogotados por las circunstancias de un país en ruinas y anima una novela brillante, alegre y hermosa, que discurre al ritmo preciso, musical y armónico, de capítulos cortados a escoplo, que impone la cabeza de ingeniera de Suárez.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-8592" src="/wp-content/uploads/2019/03/img-190323192435-0001-e1553361794428.jpg" alt="img-190323192435-0001" width="300" height="469" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.editorialcomba.com/catalogo/libros/narrativa/habana-ano-cero/" target="_blank">HABANA AÑO CERO</a><br />
</strong></em><strong>Karla Suárez<br />
</strong>Comba</p>
<p> </p>
<p>«En el principio fue la madre», advierte en la excelente introducción de este <em>La muerte difícil</em> de René Crevel su traductor y editor, <strong>Julio Monteverde</strong>. El odio a una madre ferozmente burguesa y autoritaria, capaz de exponer al hijo de catorce años a la visión del padre suicida colgado de una soga a modo de inconcebible lección moral, propició el «anti-Edipo» de Crevel y con ello buena parte de los posicionamientos vitales y artísticos que le convirtieron en uno de los miembros más originales de la tribu surrealista, empezando por su bisexualidad militante y continuando con su marxismo a la contra de Moscú. Todo ello se proyecta en esta novela inédita en castellano hasta la fecha, y que con su habitual buen criterio editorial publica desde Sevilla <strong>El Paseo</strong>. <em>La muerte difícil </em>es <strong>una síntesis de todas las rebeldías de Crevel</strong>, que se mira en el espejo de su protagonista, Pierre Dumont, homosexual y toxicómano, atrapado entre la pasión enfermiza por el arrogante americano Arthur Bruggle –trasunto del pintor y músico <strong>Eugene MacCown</strong>, con quien Crevel tuvo una historia tempestuosa entre 1924 y 1926, año precisamente de publicación del libro– y el amor filial y sanador por su amiga Diane, cuyo padre, el señor Blok, se suicida de manera mimética a como lo hizo el padre de Crevel. Elementos autobiográficos de un libro que para <strong>Klaus Mann</strong> recogió como pocos «la esencia de la juventud europea tras la Gran Guerra». Esta edición de El Paseo cuenta como reclamo adicional con <strong>un texto extraordinario, a modo de prefacio, de Salvador Dalí</strong>, que esclarece a su manera paranoico-crítica la figura de un amigo querido –recientemente han sido subastadas, y adquiridas por la Fundación Dalí, <a href="http://www.elpuntavui.cat/cultura/article/19-cultura/1562894-l-estiu-cadaquesenc-de-dali-gala-i-crevel.html" target="_blank">un puñado de fotos inéditas</a> de ambos con <strong>Gala</strong> en Port Lligat– al que recuerda en permanente proceso de reventar y renacer, aquejado de tuberculosis, opiomanía o contradicciones políticas hasta su suicidio en 1935, y que es asimismo <strong>una síntesis poética de lo que fue la implosión del movimiento surrealista</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/52-la-muerte-dificil-9788494898471.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8591" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849489847-e1553361436381.jpg" alt="La muerte difícil_cubierta_280219.indd" width="300" height="468" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/52-la-muerte-dificil-9788494898471.html" target="_blank">LA MUERTE DIFÍCIL</a><br />
</strong></em><strong>René Crevel<br />
</strong>El Paseo</p>
<p> </p>
<p>«<strong>Un hombre absolutamente rodeado de gloria, no de una gloria académica, sino popular, dilatada.</strong> Era rico, ruidoso, importante, y su nombre volaba de un continente a otro. Un hombre fabuloso, desorbitado». <strong>Vicente Blasco Ibáñez</strong> en versión <em>homenot</em>, en palabras precisas de <strong>Pla</strong>. Político, editor, periodista, agitador y sobre todo novelista, la faceta que le convertirá en celebridad internacional, el autor de <em>La barraca </em>rompió moldes y emprendió proyectos de toda naturaleza. Fue más grande de lo que podía ser un español de la época, y paradójicamente esa dimensión le ha convertido con el tiempo en una figura relativamente obliterada. Ambicioso, proteico, inasequible, sospechoso para el estamento literario español, quedó fuera del canon. Murió de neumonía en su <a href="https://www.menton.fr/Jardin-Fontana-Rosa.html" target="_blank">opulento retiro</a> de la Costa Azul un día antes de cumplir 61 años, en enero de 1928. Le quedaba mucho por escribir. Entre otras cosas, unas memorias. Ahora, para cubrir parcialmente ese vacío de la propia voz, <strong>Emilio Sales</strong> y <strong>Francisco Fuster</strong> han recopilado para <strong>Fórcola</strong> las veinticinco mejores entrevistas que Blasco Ibáñez concedió entre 1910 y 1928 a a medios de España, Francia, Argentina, Cuba y Estados Unidos. Corresponden a su periodo internacional. Años en los que se hace colono en Argentina, triunfa en Estados Unidos con <em>Los cuatro jinetes del Apocalipsis</em>, intenta una carrera en el mundo del cine, viaja lujosamente alrededor del mundo en el crucero <em>Franconia </em>presuntamente financiado por <strong>Hearst</strong>. Hojear este manejable volumen de Fórcola, aderezado con un oportuno pliego fotográfico que ilustra la asombrosa vida aventurera de su protagonista, nos aproxima a un hombre paradójico, <em>celebrity</em> internacional en vida y español relativamente olvidado hoy. En la imagen de portada vemos a Blasco asomado a un balcón del parisino Hôtel du Louvre. Allí se encontró en esa misma época con <strong>Manuel Bueno</strong>, que escribió para <em>ABC</em> un excelente texto, recogido aquí, que da una medida plausible del personaje. «El pasado no existe para Blasco Ibáñez. <strong>Como todos los seres fuertes, nace todos los días</strong>, y el universo canta un nuevo himno en sus oídos. Los recuerdos y las nostalgias se quedan para nosotros, los que no nos consolamos de las ilusiones perdidas, de los sueños truncados y de las burlas implacables del destino». El himno blasquista de aquel día era llevar la república a la España alfonsina y primoriverista. No le dio tiempo.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://forcolaediciones.com/producto/suenos-de-revolucionario/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8590" src="/wp-content/uploads/2019/03/978841742529-e1553361376769.jpg" alt="978841742529" width="300" height="450" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://forcolaediciones.com/producto/suenos-de-revolucionario/" target="_blank">SUEÑOS DE REVOLUCIONARIO</a><br />
</strong></em><b>Emilio Sales y Francisco Fuster (eds.)<br />
</b>Fórcola<b><br />
</b></p>
<p> </p>
<p>La gente no entiende, o lo hace con dificultad, lo que ve, lee o escucha. Vivimos superficialmente distraídos. Falta voluntad, entendimiento y memoria. La sociedad se resiente del empobrecimiento espiritual y devuelve más pobreza a sus miembros. Así ve las cosas <strong>Miquel Escudero</strong>, que observa la realidad desde una condición académica, la de matemático, que seguramente le ayuda a aislar, reconocer y conjuntar ideas e impresiones cuando ejerce de escritor. De su experiencia enseñando en la universidad ha extraído <strong>la voluntad y la exigencia de enseñar a pensar</strong>, y lo aplica a su búsqueda y perfeccionamiento del «arte de vivir razonablemente». Un objetivo que puede resultar modesto en los términos pero que quizá sea el más ambicioso posible. En este su último libro, <a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/" target="_blank"><em>Sostiene Mengano</em></a> (<strong>Carena</strong>), que esta semana presentó en Madrid de la mano de <strong>Ramón Tamames</strong> y <strong>Francesc de Carreras</strong>, Escudero reflexiona sobre la sociedad, la historia, la política o el arte a través de las afirmaciones de los demás. Cada página es una pieza que lleva el nombre de alguien que ha sostenido algo en algún lugar, y que propicia un comentario leve, cordial, una invitación a reflexionar. Un libro penetrante pero conciliador, sorprendente y oportuno, que reúne a personas y personajes diversos para que sea el lector quien metabolice las afirmaciones y los interrogantes resultantes.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8589" src="/wp-content/uploads/2019/03/Sostiene-Mengano-e1553361340354.jpg" alt="Sostiene-Mengano" width="300" height="448" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/" target="_blank">SOSTIENE MENGANO</a><br />
</strong></em><strong>Miquel Escudero<br />
</strong>Carena</p>
<p> </p>
<p><strong>Penelope Lively</strong> no solo es una reconocida novelista sino una apasionada jardinera. En este libro que brota con la primavera de la mano de <strong>Impedimenta</strong> en traducción de <strong>Alicia Frieyro</strong>, Lively reflexiona sobre la necesidad y el sentido del jardín a través de su experiencia personal y de la literatura. Porque <strong>en su vida el jardín, la escritura y la lectura se han injertado mutua y exitosamente</strong>. La pasión jardinera de Lively, heredada de su familia, despertó durante su infancia en El Cairo, donde su padre trabajaba para el Banco Nacional de Egipto, en un jardín cuidadosamente organizado por su madre al estilo inglés donde la pequeña Penelope encontró una salida secreta al país de las maravillas de <strong>Carroll</strong> en el seto sobre el que se tumbaba a leer. Hoy escribe de una pasión que ya no puede practicar como antes, desde la limitada «jardinería de senectud» que todavía se puede permitir, pero que puede recrear con el entusiasmo de siempre a través de su vigorosa escritura. «Cultivamos para mañana, y aun para después. Cultivamos con expectación, y esa es la razón de que resulte tan estimulante», asegura Lively. <strong>Un ejercicio, pues, necesario y a la contra de un tiempo actual de satisfacciones instantáneas.</strong> «Cuando trabajamos en el jardín nos hacemos inmunes a los dictados del tiempo. Creamos orden. Diseñamos y dirigimos. Nos plantamos ahí, en medio de la vegetación, escapamos de los problemas mundanales, ejercitamos nuestras rodillas y nuestra espalda, ponemos a funcionar nuestros ritmos circadianos, estimulamos nuestro sistema inmunitario, y posiblemente sumamos unos cuantos años de vida». Fascina a la escritora «la tenacidad y la antigüedad de la vida vegetal», y certifica la proustiana capacidad de evocación que pueden tener las fragancias vegetales. «Y esa es la razón de que constituyan un material tan fértil para el escritor». Una hermosa lectura, abundante en referencias botánicas que invitan al apunte o el googleo del jardinero aficionado, y que se desgranan en un práctico índice onomástico de especies, conceptos, categorías, autores y libros. Una caja de semillas y letras.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://impedimenta.es/libros.php/vida-en-el-jardin"><img class="aligncenter size-full wp-image-8588" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788417553050_VIDA-EN-EL-JARDIN_RGB_900-e1553361284267.jpg" alt="VIDA EN EL JARDIN" width="300" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><b><i><a href="http://impedimenta.es/libros.php/vida-en-el-jardin" target="_blank">VIDA EN EL JARDÍN</a><br />
</i>Penelope Lively<i><br />
</i></b>Impedimenta</p>
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		<title>Algunos buenos libros (vi)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2019 16:42:44 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado miércoles, en la librería <a href="https://www.facebook.com/nakamalib/" target="_blank">Nakama</a> de Madrid, <strong>Juan Soto Ivars</strong> presentó <a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank"><em>Ola de frío</em></a> (Tres hermanas), la última novela de <strong>Diego Pita</strong>. Hace unos años, Juan trabajó en <a href="https://elpais.com/diario/2002/05/17/madrid/1021634682_850215.html" target="_blank">El Bandido Doblemente Armado</a>, la pionera librería bar que Diego había montado con su madre, <strong>Soledad Puértolas</strong>, en la también madrileña calle Apodaca. Asistió, de hecho, como empleado al cierre de la librería hace ahora siete años, y el miércoles reconoció que había distraído algunos ejemplares en ese trance final, lo cual mereció la exclamación de Puértolas, sentada entre el público. Y fue la más venial de las confesiones de Soto. Se habló mucho de El Bandido y de los recuerdos compartidos en aquel lugar, porque<strong> la presentación fue también reencuentro</strong>, pero de lo que se trataba sobre todo era de hablar de esta breve pero densa novela que narra <strong>el descenso a los abismos de la adicción en un Madrid reconocible</strong> de su protagonista, un Javier Lacalle, librero circunstancial en trance de rehabilitación. En su ansia de diluirse queda reflejada la actitud propia de una generación, la de Pita, anestesiada por el bienestar y sorprendida por la crisis, por las crisis por venir. Un poeta en potencia apagado por la adicción que solo se libera en sus sueños, dando en el orden de lo onírico la medida de lo que podría haber sido. Según Soto, la descripción de lo que es una fiesta de cocaína contenida en <em>Ola de frío</em> es de lo mejor y más preciso que ha leído al respecto en ese subgénero adictivo que es la literatura de la adicción. <strong>La fiesta de la cocaína, o perseguir algo que no se alcanza nunca</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio"><img class="alignnone wp-image-8525 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788494843570_L34_04-e1551446820343.jpg" alt="9788494843570_L34_04" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>OLA DE FRÍO</strong></em><br />
<strong>Diego Pita</strong><br />
<a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank">Tres hermanas</a></p>
<p> </p>
<p>En la vasta obra de <strong>G. K. Chesterton</strong>, su colaboración semanal para el semanario gráfico <a href="https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/titles/illustrated-london-news" target="_blank"><em>The Illustrated London News</em></a> a lo largo de más de 30 años, entre 1905 y 1936, fue su compromiso periodístico más duradero. Con los <a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">artículos correspondientes a 1905 y 1906</a>, inéditos hasta la fecha en castellano, Ediciones Encuentro comienza el proyecto de publicación de su obra completa periodística. Una iniciativa del <strong>Club Chesterton</strong> de la <strong>Universidad CEU San Pablo</strong> que pretende desarrollarse a volumen por año. Dicen en la introducción sus editores, <strong>Pablo Gutiérrez</strong> y <strong>María Isabel Abradelo</strong>, que en los artículos de Chesterton, verdaderos ensayos, pequeñas piezas ejemplares de su estilo y filosofía, «encontramos los temas centrales que constituyen la peculiar visión del mundo» y «la evolución de muchos de los conceptos que fraguarían en algunas de sus obras cumbre como <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/ortodoxia/" target="_blank"><em>Ortodoxia</em></a> o <a href="https://www.edicionescristiandad.es/product/el-hombre-eterno/" target="_blank"><em>El hombre eterno</em></a>». Se nos antoja una forma excelente para el lector curioso de introducirse en el universo chestertoniano. Un libro delicioso donde el autor destila, a partir de la observación de la actualidad, su talento para la reflexión a base de humor e inteligencia. Repleto de píldoras que anuncian el desarrollo espiritual del siglo XX –<strong>«Si no queremos tener religión, nos vemos abocados a la necesidad más molesta de tener religiones»</strong>– o anticipan cosas más ligeras, como el escepticismo hacia el turismo –«Hay una razón muy clara y lógica de por qué no hay necesidad de visitar los lugares interesantes en el extranjero y es, sencillamente, que en toda Europa los lugares interesantes son exactamente iguales»– o el lenguaje inclusivo –«Siempre me ha llamado la atención el hecho de que al colectivo de la raza humana se le asigne el término “Hombre”. Se acercaría más a la verdad si se denominara “Mujer”»– por razones que merece la pena buscar en el libro. <strong>O el papel del provocador en tiempos de uniformización</strong>; así, a cuenta de una de las polémicas públicas de <strong>Bernard Shaw</strong>: «En un mundo tan lleno de secretos y corrupción, suelo ponerme del lado de quien comienza una pelea; verdaderamente, comenzar una pelea es el preludio esencial para hacer cualquier cosa».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/"><img class="alignnone size-full wp-image-8526" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788490559529-2-e1551446916158.jpg" alt="9788490559529-2" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL FIN DE UNA ÉPOCA</strong></em><br />
<strong>G. K. Chesterton</strong><br />
<a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">Ediciones Encuentro</a></p>
<p> </p>
<p>Vivimos en un mundo conformado por la literatura. Es la intuición inicial que da pie a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank"><em>El poder de las historias</em></a>, un viaje físico e intelectual en busca de los relatos que han ahormado la experiencia humana y las civilizaciones en que se ha desenvuelto. <a href="http://www.martinpuchner.com" target="_blank"><strong>Martin Puchner</strong></a>, catedrático de Literatura y Teatro en la Universidad de Harvard, defiende que cuando las historias orales se cruzaron con la escritura, los textos se convirtieron en los verdaderos «códigos fuente» de las culturas. Fueran desarrolladas por escribas celosos de su monopolio, maestros carismáticos que desafiaron la autoridad sacerdotal, los primeros autores individuales inspirados en los viejos textos o la masa alfabetizada que escribe y publica en medios impresos de acceso universal, han sido <em>Gilgamesh</em>, <em>La Ilíada</em>, la Biblia, <em>Las mil y una noches</em>, <em>La novela de Genji</em>, el <em>Quijote</em> o <em>El manifiesto comunista</em> los mimbres de un mundo «en el que las religiones se basan en libros y las narraciones se fundamentan en textos, un mundo en el que conversamos habitualmente con voces procedentes del pasado e imaginamos que podemos dirigirnos a los lectores del futuro». Contra el pesimismo a que invita el dominio del lenguaje binario y visual del mundo digital, Puchner <strong>reivindica la vigencia de las historias que han vertebrado la Historia</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093"><img class="alignnone size-full wp-image-8527" src="/wp-content/uploads/2019/03/portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021-e1551446971907.jpg" alt="portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021" width="300" height="444" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL PODER DE LAS HISTORIAS</strong></em><br />
<strong>Martin Puchner</strong><br />
<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank">Crítica</a></p>
<p> </p>
<p>Acaba de llegar. <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank"><em>La noche fenomenal</em></a>, de <strong>Javier Pérez Andújar</strong>, uno de los autores predilectos de la casa. Las primeras páginas ya nos sumergen en una Barcelona en extinción, entre la realidad y la ficción, poblada de bares y librerías reales y de personajes que existieron o no. Nos acordamos de <strong>Casavella</strong>, en parte porque Anagrama reeditó hace poco <em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-secreto-de-las-fiestas/9788433998583/NH_609" target="_blank">El secreto de las fiestas</a> </em>y sus capítulos arrancan con un versículo, como hace aquí Pérez Andújar con mucha gracia y en verso. Y estamos deseando sumergirnos en la lectura de este libro sobre un grupo de inadaptados aficionados a las ciencias ocultas, colaboradores de un programa de televisión sobre el asunto, bestiario insólito tras cuyos pasos queremos ir desde el primer momento. Nueva aportación al peculiar realismo mágico de Barcelona que ya cultivaron <strong>Casavella</strong> y <strong>Mendoza</strong> y <strong>Pujol</strong> (<strong>Carlos</strong>) y otros muchos, y que tan bien funciona siempre, sea <a href="/2019/02/algunos-buenos-libros-iii/" target="_blank">trayendo a Holmes</a> a resolver un misterio en Sant Gervasi o haciendo adoptar a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-sin-noticias-de-gurb/12657" target="_blank">un extraterrestre</a> perdido en la Ciudad Condal la apariencia de <strong>Marta Sánchez</strong> o el <strong>conde duque de Olivares</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622"><img class="alignnone size-full wp-image-8528" src="/wp-content/uploads/2019/03/726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18-e1551447029908.jpg" alt="726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18" width="300" height="512" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>LA NOCHE FENOMENAL</strong></em><br />
<strong>Javier Pérez Andújar</strong><br />
<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank">Anagrama</a></p>
<p> </p>
<p>He aquí una novela hermosa desde su título, <em>Two on a tower</em>, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>Dos en una torre</em></a>, inédita en castellano hasta ahora, que la brinda Alianza con traducción de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/autores.php?id=100007698&amp;tipo=traductor/a" target="_blank"><strong>Miguel Ángel Pérez Pérez</strong></a>. Con el cometa de 1881 como trasfondo astronómico, <strong>Thomas Hardy</strong> trabó esta historia de amor en la que la mujer, una vez más en su obra, desafía las estrechas convenciones victorianas. «Este romance de liviana composición resultó del deseo de <strong>contrastar la historia emocional de dos vidas infinitésimas con el formidable trasfondo del universo estelar</strong>, y de transmitir a los lectores el sentir de que, entre tan distintas magnitudes, la más pequeña pudiera ser la que como personas les resultase más grande», escribe el propio Hardy en el prefacio. El hastío lleva a una dama a punto de cumplir la treintena a fijarse por primera vez en una torre aislada sobre una colina arbolada que pertenece a la heredad de su marido en el suroeste de Inglaterra. Allí encuentra a un joven astrónomo que no ha cumplido los 20. Es el comienzo de un amor sometido a los inconvenientes de la diferencia de edad y de clase, y a la condición de casada de la dama. Una historia clásica contada de manera distinta a la luz del talento de Hardy de de las nebulosas del cosmos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8529" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849181356-e1551447108761.jpg" alt="978849181356" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>DOS EN UNA TORRE</strong></em><br />
<em>Thomas Hardy</em><br />
<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank">Alianza</a></p>
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		<title>Algunos buenos libros (iv)</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Feb 2019 14:37:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> (LAC) ha escrito a lo largo de su trayectoria un buen puñado de piezas que encajan métrica (5/7/5) y filosóficamente en la horma del haiku. Y un entusiasta de su poesía como <strong>Antonio Benicio Huerga</strong> ha querido que una de las primeras referencias de su sello <a href="https://twitter.com/libmississippi" target="_blank"><strong>Los Libros del Mississippi</strong></a> sea una recopilación de esas piezas desperdigadas. Ambos presentaron el librito el pasado miércoles en La Casa Encendida ante una numerosa audiencia infiltrada de <em>haijines</em>, que no es una secta islamista sino aquellos que practican esta composición poética de origen nipón. LAC leyó algunos de sus haikus, diversos como el aliento poético de su autor. Culturalistas, metafísicos, pop. Susceptibles algunos de ser <a href="https://versosalpaso.madrid.es" target="_blank"><em>stencilizados</em> en pasos de peatones</a> o impresos en tazas de café y cuadritos decorativos. Uno de sus haikus más populares, titulado «Contigo» –asonantarlos, encadenarlos o titularlos son algunas de las licencias que se permite LAC con los haikus–, ha padecido ese tipo de apropiación. <strong>«Viajar a Marte / o al cuarto de la plancha. / Pero contigo»</strong>. Un día lo encontró en un popular bazar madrileño en forma de láminas para enmarcar. Cuando se puso en contacto con los responsables, lo más que consiguió es que le enviaran un lote de ellas. Prueben de hecho a <a href="https://www.google.com/search?q=contigo+viajar+a+marte+o+al+cuarto+de+la+plancha&amp;oq=contigo+viajar+a+marte+o+al+cuarto+de+la+plancha" target="_blank">googlear <em>Contigo</em></a> y encontrarán variaciones, apropiaciones e interpretaciones diversas y de dudoso gusto. La fogata de la aldea global proyecta sombras grotescas…</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://harpolibros.com/home/haikus-completos-1972-2018.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8471" src="/wp-content/uploads/2019/02/haikus-completos-1972-2018-e1550238204413.png" alt="haikus-completos-1972-2018" width="300" height="387" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://harpolibros.com/home/haikus-completos-1972-2018.html" target="_blank"><strong><em>HAIKUS COMPLETOS (1972–2018)</em></strong></a><br />
<strong>Luis Alberto de Cuenca</strong><br />
Los Libros del Mississippi</p>
<p> </p>
<p>«Alguien comparó la escritura japonesa con la lluvia». Es el primer <em>aerolito</em> de los reunidos en la última colección de aforismos de <strong>Carlos Edmundo de Ory</strong> (1923–2010) que <a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/aerolitos/" target="_blank">acaba de publicar La isla de Siltolá</a>, con edición al cuidado de <strong>José Ramón Ripoll</strong>. Estos «brotes del corazón» que comparten con el haiku su brevedad, la precisión y cierta inspiración oriental no son poemas, aunque hayan aparecido sistemáticamente en las antologías y libros poéticos del autor desde que comenzó a desgranarlos allá por los 60, primero en francés. Tampoco son greguerías, pues las píldoras ramonianas son estampas de un mundo pensado por el escritor, y los aerolitos son, según Ripoll, indicaciones con vistas al vacío y el silencio. Pero vemos paradojas –«Soy el vocero del Silencio»–, malentendidos verbales–«Todo es huevo bajo el sol»–, juego, e imágenes –«El piano azul de Duke Ellington»– y metáforas surrealistas –«Las rosas son radiografías de esqueletos de ángeles»– inequívocamente poéticas. Estos aerolitos aparecen como los meteoros que surgen de la oscuridad para iluminar brevemente el firmamento; los mejores caen a plomo y dejan huella en el entendimiento del lector. Una belleza.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/aerolitos/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8472" src="/wp-content/uploads/2019/02/Cubierta-Aerolitos-e1550238344242.jpg" alt="Cubierta Aerolitos" width="300" height="420" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://laisladesiltola.es/catalogo/aforismos/aerolitos/" target="_blank"><em><strong>AEROLITOS</strong></em></a><br />
<strong>Carlos Edmundo de Ory</strong><br />
La isla de Siltolá</p>
<p> </p>
<p>De las revistas de historia militar pasaron a los libros del mismo género, y aunque han sacado los pies del nicho con títulos prodigiosos como <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/teenage-la-invencion-de-la-juventud-1875-1945-jon-savage/" target="_blank"><em>Teenage. La invención de la juventud 1875–1945</em></a> de <strong>Jon Savage</strong>, <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com" target="_blank"><strong>Desperta Ferro</strong></a>, que este año cumple diez años, sigue sobre todo dando nueva vida a un género historiográfico hasta hace poco estigmatizado y cautivo de aficionados. Una de sus últimas aportaciones es <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/plata-sangre-conquista-imperio-inca-guerras-civiles-peru/" target="_blank"><em>Plata y Sangre. La conquista del imperio inca y las guerras civiles del Perú</em></a>, del catedrático de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Barcelona <strong>Antonio Espino</strong>. Una aproximación actualizada, desde la óptica de la nueva historia militar, a unos hechos extraordinarios, la conquista del Estado más poderoso de América por Pizarro, Almagro y poco más de un centenar de soldados, y las peripecias y enfrentamientos posteriores entre ellos por el dominio del territorio, auténticas guerras civiles que diezmaron a la primera generación de conquistadores.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/plata-sangre-conquista-imperio-inca-guerras-civiles-peru/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8473" src="/wp-content/uploads/2019/02/Plataysangre-portada-e1550238521176.jpg" alt="Plataysangre-portada" width="300" height="457" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/plata-sangre-conquista-imperio-inca-guerras-civiles-peru/" target="_blank"><em><strong>PLATA Y SANGRE</strong></em></a><br />
<strong>Antonio Espino López</strong><br />
Desperta Ferro</p>
<p> </p>
<p>La escritora irlandesa <strong>Maggie O’Farrell</strong> es autora de tantas novelas como vidas tiene el gato, pero tiene muchas más vidas que las proverbiales siete de nuestro querido felino doméstico. Hasta diecisiete «roces con la muerte» describe en este originalísimo <a href="http://www.librosdelasteroide.com/-sigo-aqui" target="_blank"><em>Sigo aquí</em></a> que ofrece Libros del Asteroide en traducción de <strong>Concha Cardeñoso</strong>. Una grave enfermedad infantil y los efectos de sus secuelas neurológicas; un chapuzón adolescente que casi termina en ahogamiento o un baño que parecía plácido en las revueltas aguas de una playa del Índico; un rato vertiginoso como voluntaria de un lanzador de cuchillos, el casi atropello de un camión, un golpe fatal de maletero esquivado por la mínima, un asalto a punta de machete en Chile, un encuentro con un excursionista asesino, un vuelo a Hong Kong que parecía abocado a estrellarse, una cesárea complicada, un aborto… ¿Increíble? Pero cierto. No sabemos si O’Farrell tiene un magnetismo particular para las experiencias cercanas a la muerte o simplemente la capacidad de reconocerlas, aislarlas y componer con ellas esta suerte de autobiografía forense de una superviviente caminando por el abismo. Ella se reconoce a sí misma en sus encuentros, afortunadamente frustrados, con el acabose, e invita al lector a reflexionar sobre sus propios momentos críticos y abrazarse a la vida con nuevos bríos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-sigo-aqui"><img class="aligncenter size-full wp-image-8474" src="/wp-content/uploads/2019/02/Sigo-aquii-e1550238611589.jpg" alt="Sigo aquii" width="300" height="481" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-sigo-aqui" target="_blank"><em><strong>SIGO AQUÍ</strong></em></a><br />
<strong>Maggie O’Farrell</strong><br />
Libros del Asteroide</p>
<p> </p>
<p>Leemos <strong>Spinoza</strong> y <em>best seller</em> en una misma portada, la de este <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-milagro-spinoza/288278" target="_blank"><em>El milagro Spinoza</em></a> de <strong>Frédéric Lenoir</strong> editado por Ariel, y parece un milagro en sí mismo. Lo que no consigan los franceses… –lo cuenta <strong>Óscar Caballero</strong> en un amplio reportaje para <a href="/2019/02/vazquez-montalban-lo-popular-y-lo-culto/" target="_blank">el último número de LEER</a>: el libro sigue siendo una religión en Francia–. El título es una provocación, en tanto que no hay milagros para Spinoza: su obra consagra la razón como argumento universal. Pero lo de Spinoza es <em>milagroso</em> para Lenoir porque fue capaz de producir una obra revolucionaria en una vida muy corta, y presentar una ruptura radical con el pensamiento anterior en un contexto poco propicio. Superó el pesado legado teológico, pero también a su maestro Descartes. Fue una osadía intelectual atreverse a integrar bajo el imperio de la razón ética y metafísica, lo material y lo espiritual. «Tomando la razón como único criterio de la verdad, se coloca de golpe en lo universal y lo intemporal», dice Lenoir, y <strong>su capacidad para iluminar nuestra inteligencia y aplacar nuestro corazón sigue vigente</strong>. Proclamar el orden de lo real fundó el futuro. Y su legado es digno de ser esgrimido hoy –cuando, por ejemplo, la expresión colectiva de los sentimientos y las pasiones amenaza la convivencia–. Es lo que hace Lenoir con este libro, una nueva referencia en lo que ya es todo un subgénero, la filosofía de los grandes autores compendiada, y en ocasiones aplicada a las contradicciones del mundo actual. Reemplazo plausible de la autoayuda.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-milagro-spinoza/288278"><img class="aligncenter size-full wp-image-8476" src="/wp-content/uploads/2019/02/9788434429666-e1550239419991.jpg" alt="9788434429666" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-milagro-spinoza/288278" target="_blank"><em><strong>EL MILAGRO SPINOZA</strong></em></a><br />
<strong>Frédéric Lenoir</strong><br />
Ariel</p>
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		<title>Algunos buenos libros (iii)</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Feb 2019 10:40:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[César Aira cumple 60 años el próximo 23 de febrero, y Literatura Random House lo celebra con dos libros que gustarán mucho a sus lectores. En Ariel Magnus, Ideario Aira ofrece… No, perdón: en Ideario Aira, Ariel Magnus ofrece un curioso repertorio de las ideas que aparecen en las ficciones del escritor argentino. Ocurrencias, píldoras, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>César Aira</strong> <strong>cumple 60 años</strong> el próximo 23 de febrero, y <strong>Literatura Random House</strong> lo celebra con dos libros que gustarán mucho a sus lectores. En <em>Ariel Magnus</em>, Ideario Aira ofrece… No, perdón: en <a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092" target="_blank"><em>Ideario Aira</em></a>, <strong>Ariel Magnus</strong> ofrece <strong>un curioso repertorio de las ideas que aparecen en las ficciones del escritor argentino</strong>. Ocurrencias, píldoras, intuiciones, caprichos de la imaginación que aparecen durante el proceso de escritura y que no duda en dejar caer en sus textos aunque nada tengan que ver con lo que viene contando, como a quien le urge anotar algo para no olvidarlo, solo que en este caso ante el sorprendido lector. Y un lector devoto que también es escritor como Ariel Magnus, que en 2007 ganó el premio La Otra Orilla con <em>Un chino en bicicleta </em>y Aira como presidente del jurado, se ha empeñado en recolectarlas, refundirlas y ofrecerlas alfabéticamente para hacer este diccionario que les da «la autonomía que su genialidad merece». Y en el que quizá podría figurar la fantasía sobre la confusión de un autor y un título que nos ha sugerido el diseño de la portada del libro y que torpemente hemos esbozado más arriba. En la P de Perdón.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092"><img class="aligncenter size-full wp-image-8434" src="/wp-content/uploads/2019/02/RH34987-e1549621749349.jpg" alt="RH34987" width="300" height="511" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092" target="_blank">IDEARIO AIRA</a></strong></em><br />
<strong>Ariel Magnus</strong><br />
Literatura Random House</p>
<p> </p>
<p>Seguro que <em>Magnus Ideario </em>ha gustado y mucho a <a href="https://twitter.com/villalobosjpe" target="_blank"><strong>Juan Pablo Villalobos</strong></a>, uno de los grandes entusiastas de Aira, aunque su relación comenzara de manera un tanto <em>airada</em> (…). En 2001 el escritor mexicano estudiaba Letras en la Universidad Veracruzana. Cuando le quedaban pocas páginas para terminar la primera novela que leyó del argentino, la arrojó violentamente contra una pared. Aquello <strong>desafiaba el orden y las convenciones de la literatura que le había gustado hasta la fecha</strong> y que le había llevado a estudiar Letras y querer ser escritor. Pero sólo un año después Villalobos era becario de un proyecto de investigación sobre la obra de Aira. <strong>La repulsión había mutado en veneración</strong> y enseguida en una verdadera obsesión por encontrar todas sus obras, por breves e inaccesibles que fueran. Ahora Villalobos ve premiada esa dedicación seleccionando y prologando <a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573" target="_blank"><em>Diez novelas de César Aira</em></a>, algunas descatalogadas y de difícil acceso, para celebrar a este maestro argentino tan ajeno a la tradición del Boom que había alentado al joven Villalobos, deudor de las vanguardias, deseoso ante todo de «escribir algo nuevo» contra el imperativo de «escribir bien» («Buscar lo nuevo y lo raro en la obra artística no es la tarea frívola y vanidosa que parece ser, en primer lugar porque no se trata de buscar sino de haber encontrado», escribe Aira, y cita Villalobos, en <a href="https://www.megustaleer.com/libros/cumpleanos/MES-007759" target="_blank"><em>Cumpleaños</em></a>. Y con esa idea podría participar <em>airasamente </em>en ese recurrente debate realismo/experimentalismo que hace poco ha reactivado<strong> Jekyll &amp; Jill</strong> con la edición de la brillante diatriba de <strong>Ben Marcus</strong> <em><a href="http://jekyllandjill.com/shop/la-literatura-experimental-amenaza-destruir-la-edicion-jonathan-franzen-la-vida-tal-la-conocemos/" target="_blank">Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos</a> </em>seguida de un frenético texto que es casi un caso práctico de la cuestión a cargo de <strong>Rubén Martín Giráldez</strong>).</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573"><img class="aligncenter size-full wp-image-8435" src="/wp-content/uploads/2019/02/ERH35403-e1549621795983.jpg" alt="ERH35403" width="300" height="505" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573" target="_blank">DIEZ NOVELAS DE CÉSAR AIRA</a></strong></em><br />
<strong>César Aira</strong><br />
Literatura Random House</p>
<p> </p>
<p><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/" target="_blank"><em>Los secretos de San Gervasio</em></a> era una aventura desconocida de Sherlock Holmes hasta que en 1994 le fue revelada a <strong>Carlos Pujol</strong>. Su caso barcelonés –¿quién mató al señor Turull?– es <strong>el único fracaso en el expediente del detective más famoso de la historia de la literatura</strong>. Por eso Holmes rogó al doctor Watson que no lo incluyera en sus crónicas. Aunque la pareja volvió a Baker Street sin esclarecer el caso, dejó material abundante para que un novelista local, el mismo que les había atraído a la Ciudad Condal, don Alejo Casavella, pergeñara uno de sus libros. «El primer autor español de novelas de sucesos misteriosos» deseaba que fuera Holmes quien resolviera el crimen de la novela que estaba escribiendo, aun a riesgo de convertir al detective en personaje de ficción. Pero en tanto que unos y otros resuelven su condición de personas o personajes aparece el fiambre de Turull cerca del Tibidabo. «Pujol, como <strong>Cervantes</strong> con las de caballería, hace <strong>una parodia de todas las novelas de detectives</strong>, pero no renuncia en <em>Los secretos de San Gervasio</em> a hacer una de ellas, y echa mano de rocambolescas circunstancias, increíbles deducciones o camelísticas coincidencias para ridiculizar a su gusto los excesos del género», cuenta <strong>Andrés Trapiello</strong> en el prólogo de este divertimento exquisito que Menoscuarto recupera 25 años después de su primera publicación, con un artículo del propio Pujol, a modo de epílogo, sobre la novela policíaca, publicado en 1973 en <a href="http://www.elciervo.es" target="_blank"><em>El Ciervo</em></a>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8436" src="/wp-content/uploads/2019/02/978841574056-e1549621851771.jpg" alt="cub_SANGERVASIO_MaquetaciÛn 1" width="300" height="450" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/" target="_blank">LOS SECRETOS DE SAN GERVASIO</a></strong></em><br />
<strong>Carlos Pujol</strong><br />
Menoscuarto</p>
<p> </p>
<p><strong>Marcos Ordóñez</strong> es un escritor valioso, cristalino y versátil, autor de novelas y de <em>noficciones</em> excelentes, su excepcional <a href="http://www.librosdelasteroide.com/-big-time-la-gran-vida-de-perico,1273" target="_blank"><em>Big Time</em></a>, hijo a su vez de <a href="https://elpais.com/cultura/2006/01/25/actualidad/1138143601_850215.html" target="_blank"><em>Beberse la vida</em></a>, libro sobre los años españoles de <strong>Ava Gardner</strong> que retrata el Madrid de su época con una riqueza, una sutileza y una honestidad de las que <a href="https://ardemadrid.movistarplus.es" target="_blank">esa serie reciente</a> tan estética carece. Ahora publica <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620" target="_blank">este dietario</a> de entre 2011 y 2016. Se decide a hacerlo con la esperanza de que cumpla lo que él como lector gusta de encontrar: variedad y libertad. Sus motivos: «Tratar de sujetar lo que escapa del paso de los días, pensar con un poco de calma, y correr en libertad, jugando con tonos y géneros»: una definición plausible de dietario. No encontrará el lector <em>verdades</em> aforísticas –«me resultan pomposas y, peor, absolutistas»– ni maliciosos ataques personales, con o sin sigla –«no me seducen los ajustes de cuentas, enmendarle la plana a este o al otro»–. Sí algunos textos que nacieron en el dietario y acabaron en el diario, <em>El País</em> en este caso. Ordóñez llevó un cuaderno a primeros de los 90 y otro en la segunda mitad de los 2000 que nunca han visto la luz. A la tercera va la vencida y se atreve a compartirlo. Quizá la decisión forme parte de la constatación que da título y comienzo al libro.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620"><img class="aligncenter size-full wp-image-8437" src="/wp-content/uploads/2019/02/ae4c1fd7c68518b830e7cc092b1adc9b738d4955-e1549621901297.jpg" alt="ae4c1fd7c68518b830e7cc092b1adc9b738d4955" width="300" height="470" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620" target="_blank">UNA CIERTA EDAD</a></strong></em><br />
<strong>Marcos Ordóñez</strong><br />
Anagrama</p>
<p> </p>
<p>Nos asomamos al interior de <em><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product" target="_blank">El romántico incurable</a> </em>con el temor inconfesable de encontrar pautas de comportamiento reconocibles en sus diez <em>historias de locura y deseo</em>. <strong>Frank Tallis</strong>, prestigioso psicólogo clínico y escritor británico de artículos y monografías sobre la materia, es también autor de novelas. En este libro funde ambas identidades para relatar esta <strong>colección de casos clínicos reales donde el amor se expresa en términos patológicos</strong>. Es el caso de Paul, el romántico incurable del título, que se aferra al amor por la mujer que le ha dejado porque aquello le hacía creerse inmortal, o de la paciente que se enamora obsesivamente de su dentista después de una operación, o del hombre casado que se acostó con 3.000 prostitutas por el placer del cortejo, de la anciana enamorada del espectro de su esposo o el <em>buen pedófilo</em> que nunca lleva a cabo su pulsión enfermiza. Enseguida pensamos en algunos libros de <strong>Oliver Sacks</strong>. A veces el amor puede ser un paseo por el abismo de la locura, y quizá estos casos extremos nos prevengan de nuestras propias visitas al precipicio.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product"><img class="aligncenter size-full wp-image-8438" src="/wp-content/uploads/2019/02/338-e1549621945567.jpg" alt="338" width="300" height="453" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product" target="_blank">EL ROMÁNTICO INCURABLE</a></strong></em><br />
<strong>Frank Tallis</strong><br />
Ático de los Libros</p>
<p> </p>
<p>En 1857, un <strong>Herman Melville</strong> desalentado por los sinsabores de la vida, asociados casi todos al fracaso de <em>Moby Dick</em>, <strong>emprende viaje a Jerusalén.</strong> En su escala en Liverpool visita a <strong>Nathaniel Hawthorne</strong>, que en su diario deja testimonio del estado de ánimo de su amigo: «Está mucho más sombrío que la última vez». Y acerca de sus sentimientos religiosos: «<strong>No puede ni creer ni hallar sosiego en el hecho de no creer</strong>. Y es demasiado honesto y valiente como para no tratar de hacer ni una cosa ni la otra». Igual que anticipó la novela moderna, Melville anuncia la angustia y las contradicciones del ser humano en la era de la muerte de Dios. Las de un «lector consumado de la Biblia y habitante de una religiosidad escéptica», en palabras de <a href="http://www.fjavierexpositolorenzo.es" target="_blank"><strong>Francisco Javier Expósito</strong></a>, que muy oportunamente ha trenzado el viaje de Melville con su propia peregrinación a Tierra Santa en marzo de 2017 acompañado de dos carmelitas y una heterogénea decena de peregrinos con motivaciones de lo más diversas. El resultado es <em><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/" target="_blank"><strong>¡Somos tierra santa! La paz de Melville</strong></a> </em>(<strong>La Huerta Grande</strong>), un original libro de viajes que reconstruye el periplo interior y exterior de Melville y los episodios de la historia sagrada acaecidos en lugares como Jaifa, Muhraka, Nazaret, el Lago Tiberiades, el desierto de Judea, Belén o Jerusalén desde la honda y particular espiritualidad de Expósito. <strong>Un excelente pórtico para adentrarse en el bicentenario del nacimiento de Melville</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8439" src="/wp-content/uploads/2019/02/Portada-583x814-e1549621998610.jpg" alt="somostierrasanta" width="300" height="419" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/" target="_blank">¡SOMOS TIERRA SANTA! LA PAZ DE MELVILLE</a></strong><br />
<strong>Francisco Javier Expósito Lorenzo</strong><br />
La Huerta Grande</p>
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		<title>Los dioses y monstruos de Lorenzo Luengo</title>
		<link>https://revistaleer.com/2017/07/los-dioses-y-monstruos-de-lorenzo-luengo/</link>
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		<pubDate>Tue, 11 Jul 2017 11:13:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[#LEER283]]></category>
		<category><![CDATA[11S]]></category>
		<category><![CDATA[Apocalipsis]]></category>
		<category><![CDATA[El dios de nuestro siglo]]></category>
		<category><![CDATA[J. M. Barrie]]></category>
		<category><![CDATA[Lorenzo Luengo]]></category>
		<category><![CDATA[Maica Rivera]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Seix Barral]]></category>

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		<description><![CDATA[El dios de nuestro siglo (Seix Barral) coloca la trompeta del Apocalipsis en la flauta de una nueva Hamelin: niños desaparecidos, terrores nocturnos y desolación urbana bajo el silencio del cosmos. Es el mundo, es el hombre tras el 11S. Monstruos contemporáneos que piden su tributo. “Se diría que sólo hablas de muertos”. Es la bienvenida que [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-dios-de-nuestro-siglo/248430">E<em>l dios de nuestro siglo</em></a> (Seix Barral) coloca la trompeta del Apocalipsis en la flauta de una nueva Hamelin: niños desaparecidos, terrores nocturnos y desolación urbana bajo el silencio del cosmos. <strong>Es el mundo, es el hombre tras el 11S.</strong> Monstruos contemporáneos que piden su tributo.</p>
<p style="text-align: left;">“Se diría que sólo hablas de muertos”. Es la bienvenida que damos a <strong>Lorenzo Luengo</strong>, haciendo nuestras las palabras de la detective de Homicidios que protagoniza su historia. “A eso piensas que me he dedicado en <em>El dios de nuestro siglo</em>, ¿también en lo que concierne a Daniella?”.</p>
<p style="text-align: left;">No hemos validado la literalidad de esa hipótesis, que la narradora no pertenezca al mundo de los vivos, pero tal vez sea una intuición legitimable en una posterior relectura porque <strong>se revelan inescrutables los caminos de esta fábula de terror contemporáneo</strong> en una primera pensada. Pelirroja, solitaria, estoica, sagaz observadora, viuda y embarazada, apenas, y en ese orden, sabemos de la protagonista. No son pocas las veces que su voz se recorta en estas páginas como un eco espectral sobre la ciudad maldita, retablo barroco en llamas por fuera y nicho de corrupción soterrada por dentro, que acaba de cobrarse su tributo, Dave, Jon y Latrena: tres niños desaparecidos. Daniella, que se obsesiona por devolverlos a sus camas vacías desde esos agujeros negros abiertos en la noche, <strong>es una poli con alma de escritora que intenta exorcizar los demonios de nuestra sociedad</strong> al nombrarlos (oh, ritual nefando con la morfología del mal), ¿por qué no iba a ser su conciencia parte activa de la legión de fantasmas borrosos que se nos cuelan en la realidad a través de la brecha abierta por el 11S? Una grieta por la que vislumbramos, en efecto, “un atisbo de nuestra propia muerte”. No es casual que “la novela esté focalizada en Estados Unidos, que es el centro de todas las metáforas actuales”.</p>
<h5 style="text-align: left;">Sacrificio de inocentes</h5>
<p style="text-align: left;"><img class="alignright size-full wp-image-7374" src="/wp-content/uploads/2017/07/portada_el-dios-de-nuestro-siglo_lorenzo-luengo_201702221746-e1499770924524.jpg" alt="portada_el-dios-de-nuestro-siglo_lorenzo-luengo_201702221746" width="345" height="588" />La investigación policíaca del triple caso, desde la penumbra del <em>noir</em> americano clásico, es, además, un hilo de Teseo directo a las fauces del Minotauro que cobra vida lovecraftiana en el dios irlandés precristiano, y aquí personaje de cómic, Cromm Cruach. <strong>Corrobora Luengo que asistimos al advenimiento del infierno en la Tierra en esa adoración a falsos dioses</strong>, aglutinados por el más grande de todos, la mentira”, a cuyos fastos “vemos entregar una serie de libertades, anhelos y destinos, y, sobre todo, lo más valioso: la garantía de un futuro, representado en los más pequeños, los centinelas del mañana”. Es por eso que, abandonados a su (mala) suerte por padres negligentes, los peterpanianos niños perdidos de<strong> J. M. Barrie</strong> (des)aparecen en esta novela diabólicamente inmolados sobre los altares del siglo XXI, carnaza de depredadores por ser los eslabones más débiles de un infecto ecosistema del que se contagian, fácil alimento de pederastas en un Nunca Jamás hipertecnologizado.</p>
<p style="text-align: left;">Mientras que el foco principal se coloca sobre las infancias robadas, los segundos planos hablan de “luchas entre grupos civiles en la periferia que empiezan a llegar a los barrios privilegiados”;  y de fondo, el autor hace implosionar el Apocalipsis, contradiciendo las inercias de atomización de la posmodernidad mediante el desarrollo de una suerte de sincretismo (Vedas, Iglesia episcopal, evangelistas, creacionismo, biocosmología…), todo ello “relacionado con mi visión romántica del Universo como algo situado no sólo fuera sino también dentro de nosotros”, confiesa Luengo. Esto lo contrastamos en el peregrinaje interior de Daniella por un triángulo existencialista de las Bermudas: ciencia, religión y filosofía. Arrojados con ella el resto de los personajes a un submundo inhóspito y oscuro, <strong>el libro actúa de lupa de entomólogo pesimista en la contemplación de la fragilidad humana</strong>, cuando el “rezar a un Dios que no responde” tiene la lectura inapelable de que “el Universo es capaz de monologar consigo mismo y olvidar que tú existes”. Broma cósmica, vértigo ante un azar libre de todo determinismo. Sin embargo, la bajada a los infiernos de la mano de Daniella está narrada con una musicalidad que sugiere la armonía de las esferas.</p>
<p style="text-align: left;">Por todo eso, desde la primera página, sabemos que ésta será una novela de culto.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>MAICA RIVERA (<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</strong></p>
<p style="text-align: left;"><em><a href="/wp-content/uploads/2017/05/PORTADA283-e1496740449406.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7209" src="/wp-content/uploads/2017/05/PORTADA283-e1496740449406.jpg" alt="PORTADA283" width="150" height="202" /></a><br />
Una versión de este artículo aparece publicada en el <a href="/2017/05/leer-en-junio-viaje-a-portugal/" target="_blank">número de junio de 2017, 283</a>, de la Revista LEER</em></p>
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		<title>Generación bbva: tiempo de cosecha</title>
		<link>https://revistaleer.com/2017/04/generacion-bbva-tiempo-de-cosecha/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Apr 2017 11:45:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[El gran imaginador]]></category>
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		<category><![CDATA[Tuyo es el mañana]]></category>

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		<description><![CDATA[Varios autores premiados por la Fundación BBVA con sus becas para la creación presentan a LEER los proyectos literarios que pudieron llevar a término gracias a estas ayudas. Dos años después, testeamos los resultados. Cuando llegó a Madrid, Antonio Rojano (Córdoba, 1982) era un chaval que quería apostarlo todo por el teatro. Llevaba tiempo escribiendo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>V<em>arios autores <strong>premiados por la Fundación BBVA</strong> con sus becas para la creación presentan a LEER los proyectos literarios que pudieron llevar a término gracias a estas ayudas. Dos años después, testeamos los resultados.</em></p>
<p style="text-align: left;">Cuando llegó a Madrid, <strong>Antonio Rojano</strong> (Córdoba, 1982) era un chaval que <strong>quería apostarlo todo por el teatro.</strong> Llevaba tiempo escribiendo en el sur cuando se marchó a la capital para desarrollar su carrera como autor. En aquellos primeros días, cruzaba la puerta del Teatro Español, una caja sagrada para los nuevos autores, preguntándose si algún día alguno de sus textos llegaría a estrenarse allí. El pasado 9 de marzo su última obra, <strong><a href="http://teatroespanol.es/427/furiosa-escandinavia/" target="_blank"><em>Furiosa Escandinavia</em></a></strong>, vio la luz sobre esas tablas. Ha seguido con emoción y nervios cada uno de sus estrenos pero este le ha supuesto, tras esos momentos de incertidumbre, un verdadero paso adelante.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/04/2.jpg"><img class="alignright wp-image-6972" src="/wp-content/uploads/2017/04/2-702x1024.jpg" alt="Furiosa Escandinavia cartel baja" width="345" height="503" /></a>Gracias a la beca de la Fundación BBVA, <strong>Rojano pudo pasar diez meses escribiendo esta obra cuya puesta en escena ha venido acompañada de una crítica excelente.</strong> Como contó en el encuentro celebrado hace dos años por el 30 aniversario de LEER, junto a los escritores <strong>Juan Gómez Bárcena</strong>, <strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel</strong>, <strong>Pablo Martín Sánchez</strong> y <strong>Andrés Barba</strong>, también premiados por la Fundación, este tipo de ayudas son clave en un mundo en el que es prácticamente imposible vivir de la creación. “En origen la obra bebía de <em>En busca del tiempo perdido</em>, pero luego se convirtió en un texto que no tiene nada que ver, aunque mantiene temas proustianos, como el de la memoria. En ella aparece un personaje en conflicto con su pasado por una historia amorosa”, detalla.</p>
<p style="text-align: left;">Sus aspiraciones, una vez se sentó a escribir, eran estrenarla en buenas condiciones y publicar el texto en <a href="http://www.edicionesantigona.com/" target="_blank">Antígona</a>, dos logros que ha culminado, pues<strong> la editorial lanza el libro este mes de abril.</strong> “Moví el guión entre directores, teatros, actores… un año después, me concedieron el premio Lope de Vega, un elemento que activó el mecanismo de su puesta en escena”, celebra. Con <em>Furiosa Escandinavia</em>,<strong> el Español recupera la tradición de estrenar las obras premiadas con este galardón.</strong></p>
<p style="text-align: left;">Para Rojano, las cosas no han podido ir mejor: “Estrenar en el Español nos ha permitido un montaje con muchos medios y un gran equipo de colaboradores. Pero, antes de todo esto, la beca fue fundamental, porque era imprescindible ese tiempo de reflexión y lectura. Muchas veces los proyectos no son lo que uno quería sino lo que ha podido llegar a hacer. En cambio, este texto me ha permitido avanzar en mi carrera.<strong> Todo lo que estoy viviendo es fruto de poder trabajar de esta manera”.</strong></p>
<p style="text-align: left;">Con este trabajo, asume, su nombre empieza a salir de la emergencia en la que suelen enclaustrar a los ya no tan nuevos dramaturgos: “Llevo quince años escribiendo teatro y mi trayectoria se ha ido consolidando poco a poco, pero este tipo de reconocimientos, junto con el del público, que también te impulsa, son los que, de verdad, te permiten avanzar”.</p>
<p style="text-align: left;">No estuvo en el encuentro en el Espacio LEER pero otro ejemplo del éxito de estas becas es la obra <a href="http://www.mataderomadrid.org/ficha/5851/historias-de-usera.html" target="_blank"><em>Historias de Usera</em></a>, dirigida por <strong>Fernando Sánchez Cabezudo</strong> (Madrid, 1979), que el pasado 16 de febrero comenzó su gira nacional en el Teatro Principal de Valencia tras su aplaudido paso por el Matadero de Madrid. Una prueba más de que <strong>el mecenazgo, las becas y las ayudas como las que brinda BBVA dan alas a la joven creación española.</strong></p>
<figure id="attachment_6968" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-6968 size-large" src="/wp-content/uploads/2017/04/412-1024x720.jpg" alt="412" width="690" height="485" /><figcaption class="wp-caption-text">J. J. Muñoz Rengel, Antonio Rojano, Juan Gómez Bárcena y Pablo Martín Sánchez, con Andrés Barba en pantalla desde Argentina, se reunían hace dos años en LEER con Marta Caballero para explicar los proyectos becados por la Fundación BBVA y que hoy son ya una realidad. / Foto: Ricardo Torres</figcaption></figure>
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<p style="text-align: left;">También <strong>Juan Gómez Bárcena</strong> (Santander, 1984), uno de los talentos literarios más destacados de su generación, autor de títulos como el celebrado <em>El cielo de Lima</em>, pudo llevar a puerto gracias a esta ayuda la compleja novela que tenía en mente. La ha titulado <a href="http://sextopiso.es/?product=kanada" target="_blank"><strong><em>Kanada </em></strong></a>y acaba de publicarse en Sexto Piso. Desde Roma, donde cursa otra beca, nos habla del proceso: “<strong>En mi carrera las becas han sido muy importantes.</strong> Me han permitido mis primeros espaldarazos. Esta, en concreto, fue vital porque tenía entre manos una obra muy compleja y no estaba seguro de tener el tiempo y la energía para escribirla. Gracias a ella, pude apartar ese otro trabajo al que estamos obligados los escritores, los talleres y las clases, y dedicarme a ella”.</p>
<p style="text-align: left;">Con la cantidad recibida, Gómez Bárcena <strong>pudo regresar un tiempo en Budapest</strong>, ciudad en la que había vivido entre 2010 y 2011. Ahora necesitaba residir allí un mes para reencontrarse con algunos escenarios de la novela, que narra la historia de <strong>un preso liberado de un campo de concentración que regresa a su ciudad.</strong> “Pude documentarme y visitar muchos museos de una capital en la que la huella del Holocausto está muy presente. Alquilé un pequeño piso y pasé varios días allí dentro. Era muy importante, ya que la historia versaría sobre un encierro, tenía que vivir la experiencia de un personaje que mira los cambios de su entorno a través de una ventana. No me interesaban el fenómeno del Holocausto ni el papel de los verdugos sino los efectos que deja en una víctima. Es <strong>una historia que se cuenta de manera elusiva, en la que no aparecen la guerra o Hitler.</strong> La idea de un hombre que se encierra funciona como un símbolo de la imposibilidad de las víctimas para volver a encontrar su lugar”.</p>
<p style="text-align: left;">Más áspera e incómoda que su novela anterior, el escritor ha pasado dos años centrado en ella, mermada la carga de trabajo relacionado con la literatura pero no literario con el que subsisten las letras jóvenes del país.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/04/Diseño-sin-título-1.png"><img class="aligncenter wp-image-6977 size-large" src="/wp-content/uploads/2017/04/Diseño-sin-título-1-1024x384.png" alt="cosechabbva" width="690" height="259" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Por su parte, <strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel</strong> (Málaga, 1974) publicó también con éxito entre la crítica su novela <strong><a href="http://www.megustaleer.com/libro/el-gran-imaginador-o-la-fabulosa-historia-del-viajero-de-los-cien-nombres/ES0126550" target="_blank"><em>El gran imaginador</em></a></strong> (Plaza &amp; Janés), <strong>una historia que tenía en mente desde hacía catorce años y que ya se ha traducido en otros países</strong>. “Se trataba de un proyecto muy ambicioso y por eso la beca fue crucial. De otra manera, me habría demorado mucho en escribirlo. Probablemente se me habrían colado por el camino otras novelas y habría acabado perdiendo pulso o no terminándola nunca. <strong>El respaldo económico te permite concentración y la posibilidad de no perder la intensidad de la idea inicial.</strong> Además, como mi personaje viajaba por el Mediterráneo, me ha facilitado moverme a muchos lugares, como Turquía y Grecia. Necesitaba estar dentro de las ciudades y comprobar ciertas cosas para que concordaran con lo que estaba escribiendo”, sostiene.</p>
<p style="text-align: left;">En su opinión, un trabajo de esta envergadura (500 páginas finalmente) era muy difícil de compaginar con las tareas de corte alimenticio a las que se entregan los escritores para poder seguir escribiendo. Aquí no sólo había que viajar sino, además, afrontar un hondo proceso de documentación. “He mantenido el fondo histórico, los lugares y la época que pensé en origen, así como el hecho de que el protagonista fuera un imaginador sin límites. El objetivo era <strong>homenajear a la imaginación haciendo guiños a las grandes obras que dan lugar a la modernidad literaria.</strong> Todo eso lo tenía claro y lo he respetado hasta un punto que ni yo mismo esperaba. Pero me faltaba una idea que hiciera fluir ese tributo la imaginación, una tesis fantástica sobre la que levantar todo. El tiempo del que gocé me permitió encontrarla y que cada cosa acabase cuadrando de forma natural”.</p>
<p style="text-align: left;">También a finales del pasado año llegó a las librerías <strong><a href="http://www.acantilado.es/catalogo/tuyo-es-el-manana/" target="_blank"><em>Tuyo es el mañana</em></a></strong> (Acantilado), la segunda entrega de la trilogía del DNI de <strong>Pablo Martín Sánchez</strong> (Reus, 1977), otro de los becados de la Fundación BBVA. Tras <em>El anarquista que se llamaba como yo</em>, centrada en el nombre del autor, este nuevo experimento se basa en su fecha de nacimiento, en tanto que el tercero, en proceso, se dedicará a su ciudad natal, Reus.</p>
<p style="text-align: left;">Como adelantó en el encuentro con LEER, la obra <strong>se desarrolla durante 24 horas y parte de la autoficción para, a su vez, ficcionar otras historias “que tienen mucho de real”.</strong> Entre la novela histórica y la fantasía, este título le ha permitido ahondar en el contexto de la transición, a través de seis personajes de la época, reflejando un cambio importante en uno de ellos. Como sus compañeros, Martín Sánchez pudo pasar doce meses centrado en terminar este libro. “Habría tardado dos o tres años en acabarla de no haber logrado esta ayuda”, agradece.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Andrés Barba</strong> (Madrid, 1975), otro de nuestros jóvenes prosistas más eminentes, presentó a comienzos de 2016 su ensayo <a href="http://www.alphadecay.org/libro/la-risa-canibal/" target="_blank"><strong><em>La risa caníbal. Humor, pensamiento cínico y poder</em></strong></a>, que culminó gracias a la Fundación BBVA. En él se volcaba con un tema que, según confesó a LEER, le obsesiona desde hace años, el humor. Y abordaba temas tan actuales como ¿quién decide de qué y hasta dónde nos podemos reír? De paso, invitaba a la reflexión sobre lo que hemos aprendido riéndonos de los demás o enfrentándonos a sus carcajadas. Publicado por Alpha Decay, el trabajo desfila por momentos como el día que <strong>Hitler</strong> se enfrentó a la sátira de <strong>Chaplin</strong>.</p>
<p style="text-align: right;"><b><i>MARTA CABALLERO (<a href="https://twitter.com/martabcaballero" target="_blank">@martabcaballero</a>)</i></b></p>
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El 27 de abril a las 19 horas</strong> hora peninsular finaliza el plazo de presentación de solicitudes para la <strong>nueva convocatoria de las <a href="http://www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/noticias/fichanoticia/index.jsp?codigo=1849" target="_blank">Becas Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales</a> de la Fundación BBVA</strong>. Toda la información en <a href="http://www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/home/index.jsp" target="_blank"><em>www.fbbva.es</em></a></p>
<p style="text-align: left;"><em><a href="/wp-content/uploads/2017/04/PORTADA281.jpg"><img class="alignleft wp-image-6805" src="/wp-content/uploads/2017/04/PORTADA281-761x1024.jpg" alt="PORTADA281" width="150" height="202" /></a><br />
Una versión de este artículo aparece publicada en el <strong><a href="/2017/04/leer-en-abril-opera-una-sublimacion-literaria/" target="_blank">número de abril de 2017, 281</a>, de la Revista LEER</strong>.</em></p>
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