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	<title>Revista leer &#187; Gregorio Morán</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>#leer294: Rafael Borràs, el último editor</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jul 2019 08:00:11 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Forma parte de una estirpe extinguida, la de los editores de la edad de oro del libro, cuando en las grandes empresas del ramo <strong>las ideas no estorbaban al negocio</strong>. Dirigió el criterio literario de <strong>Planeta</strong> durante <strong>las mejores dos décadas de la editorial que ahora cumple 70 años</strong>, y ayudó a esclarecer la historia y la memoria contemporánea del país con la colección <strong>Espejo de España</strong>. Después de publicar sus memorias en tres abundantes tomos, <strong>Rafael Borràs</strong> entrega ahora <strong><em>La subasta </em></strong>(<a href="http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=4360" target="_blank">Berenice</a>). Su segunda <em>casi-novela</em> ofrece la oportunidad de reivindicar a través de su figura ese «oficio de caballeros» que desapareció <em>usurpado</em> por los gestores.</p>
<p>No se ofendan los muchos buenos editores de hoy. Si Borràs es «el último», siguiendo el titular de LEER, es porque representa una especie desaparecida de la que proceden los que en el presente, casi siempre desde un registro independiente, sostienen la dignidad del oficio. La especie de <strong>quienes conformaron para las grandes casas editoriales catálogos consistentes, sostenidos con criterios literarios e intelectuales sin descuidar la exigencia de beneficio </strong>del empresario de turno. Lo cual no es una quimera ni una ingenuidad: <strong>una industria cultural que prescinde de las ideas está apostando por su autodestrucción</strong>. El tiempo coloca nombres como el de Borràs en la trastienda donde trabajan historiadores y especialistas, pero él, al contrario que la mayoría de sus colegas, se ha empeñado en escribir. Sus citadas memorias son un registro insustituible de medio siglo de historia intelectual y editorial de España. Tras su primera incursión en la <em>casi-ficción</em>, <a href="https://www.edhasa.es/libros/1018/cuando-tu-ya-estes-muerto" target="_blank"><em>Cuando tú ya estés muerto</em></a> (Edhasa), <em>La subasta</em> es <strong>una divertida sátira del mundo editorial ambientada en la Feria del Libro de Frankfurt</strong>. <strong>Borja Martínez</strong> ha conversado con él sobre su libro, su oficio, sus colegas, y personajes controvertidos como <strong>Carmen Balcells</strong>, la todopoderosa Agente, muy presente en <em>La subasta</em> y en la vida profesional de Borràs. Además, <strong>David Escobar Laplana</strong>, autor de <a href="https://www.trea.es/books/una-coleccion-para-la-transicion-espejo-de-espana-de-la-editorial-planeta-1973-1978" target="_blank">una tesis doctoral y un libro</a> dedicados a Espejo de España, traza una certera semblanza de quien por encima de todo ha ambicionado «explicar la España contemporánea a un lector/ciudadano que solo había accedido a una historia tergiversada o a un relato lenitivo y truncado» de la misma.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2019/08/pdfportada294-e1567529868437.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8788" src="/wp-content/uploads/2019/08/pdfportada294-e1567529868437.jpg" alt="pdfportada294" width="1200" height="1608" /></a></p>
<p>Por irradiación aparecen otros editores en el último número de LEER. <strong>Max Lacruz</strong>, editor de <a href="http://www.funambulista.net" target="_blank">Funambulista</a>, hablando de su padre, el histórico <strong>Mario Lacruz</strong>, un hacedor de bibliotecas a la altura de Borràs; <strong>Paco Ignacio Taibo II</strong> explicando su particular revolución al frente de <strong>Fondo de Cultura Económica</strong>, el gigante editorial público mexicano; o <strong>Servando Rocha</strong> revelando los secretos de <a href="https://lafelguera.net" target="_blank"><strong>La Felguera</strong></a>, el más emblemático sello contracultural español de los últimos años. Incluso el artículo de <strong>Óscar Caballero</strong> dedicado a <strong>Georges Simenon</strong> en el trigésimo aniversario de su muerte podría tener una explicación borrasiana en tan borrasiano número de LEER. Ávido lector de la obra del belga, Borràs le cita oportunamente en el arranque de sus memorias: «Lo difícil, cuando uno intenta recordar, es separar lo importante de lo que no importa».</p>
<p>Siguen un esclarecimiento a través de los libros, de <strong>Vasari</strong> a <strong>Didi-Huberman</strong>, de los misterios de la obra de <strong>Fra Angelico</strong>, uno de los protagonistas del bicentenario de El Prado con una <a href="https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/fra-angelico-y-los-inicios-del-renacimiento-en/c8c45536-59a2-5e3a-9615-6daf8c3ef9e9" target="_blank">exposición antológica</a>; una reflexión de la obra crepuscular de los escritores partiendo del último libro de <strong>J. M. Coetzee</strong>, <em>La muerte de Jesús</em>; el análisis de <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/la-lira-de-las-masas/" target="_blank"><em>La lira de las masas</em></a>, el libro de <strong>Martín Rodríguez-Gaona</strong>, último Premio Málaga de Ensayo, que pincha la burbuja de la nueva poesía <em>poptardoadolescente</em>, pero que no deja de desnudar las vergüenzas del establecimiento poético precedente; entrevistas a <strong>Isabel Burdiel </strong>(<a href="https://www.megustaleer.com/libros/emilia-pardo-bazan-coleccion-espanoles-eminentes/MES-070325" target="_blank"><em>Emilia Pardo Bazán</em></a>), <strong>Socorro Venegas </strong>(<a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/la-memoria-donde-ardia/" target="_blank"><em>La memoria donde ardía</em></a>), <strong>Gregorio Morán</strong> (<a href="https://www.akal.com/libro/memoria-personal-de-cataluna_50831/" target="_blank"><em>Memoria personal de Cataluña</em></a>), <strong>Dolores Payás </strong>(<em>Solo sombras</em>), <strong>Leyre Khyal y Un Tío Blanco Hetero </strong>(<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-prohibir-la-manzana-y-encontrar-la-serpiente/292866" target="_blank"><em>Prohibir la manzana y encontrar la serpiente</em></a>) y <strong>Alejandro Baer</strong>; además de las secciones habituales y otros muchos contenidos, entre ellos uno de los nuevos relatos de <strong>Patricia Esteban Erlés</strong>, <em>De culos y manzanas</em>, incluidos en <em>Manderley en venta y otros cuentos</em> (Páginas de Espuma).</p>
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		<title>Manuel Vázquez Montalbán: «Soy un mestizo de lo popular y de lo culto»</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Apr 2019 12:16:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Víctor Márquez Reviriego]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la habitación donde estamos veo un collage «estilo cochambre» del propio Luis, colgado en la pared (el colgado es el cuadro, no Luis, sentado con las piernas en postura de asana de yoga, fruto de sus años japoneses)… El joven matrimonio me agradece la amistosa reseña que publiqué tiempo atrás de Una educación sentimental, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="EstiloBORJA">En la habitación donde estamos veo un collage «estilo cochambre» del propio Luis, colgado en la pared (el colgado es el cuadro, no Luis, sentado con las piernas en postura de asana de yoga, fruto de sus años japoneses)… El joven matrimonio me agradece la amistosa reseña que publiqué tiempo atrás de <strong><i>Una educación sentimental</i></strong>, primer libro poético de Manolo, editado por <strong>José Batlló</strong> en El Bardo. El libro me había llegado, vía <strong>César Alonso de los Ríos</strong>, con esta dedicatoria: «A Víctor Márquez, desconocido amigo. Manolo. 10-IX-67».</p>
<p class="EstiloBORJA"><span lang="ES-TRAD">De Vázquez yo había leído antes otra obra: <strong><i>Informe sobre la información</i></strong>, editorial Fontanella, 1963, con prólogo de <strong>Antonio Jutglar</strong>.</span></p>
<p class="EstiloBORJA">La solapa editorial decía así: «Nació en Barcelona en donde ha residido casi siempre a excepción de un año pasado en Madrid y otro en Lérida. Graduado en Periodismo en 1960 por la Escuela Oficial de Periodismo, ejerció inmediatamente la profesión en diversos periódicos y revistas de Barcelona y Madrid, con carácter cotidiano en alguno de ellos hasta mayo de 1962. Actualmente reside en Barcelona donde realiza estudios de quinto curso de Filosofía y Letras y se dedica profesionalmente a trabajos editoriales. En el curso universitario 1959–60 fue Jefe Nacional de Propaganda del S.U.T. (Servicio Universitario del Trabajo). Es autor de obra narrativa y poética inédita y prepara un libro de ensayo sobre la poesía Cívica Española Actual».</p>
<p class="EstiloBORJA"><span lang="ES-TRAD">Todo es verdad. Si detallamos más, habrá que decir que la residencia en Lérida fue pagada por el mayúsculo Régimen llamado anterior, tras haber sido hospedado en la Modelo de Barcelona. Compartió cárcel con <strong>Salvador Clotas</strong>, futuro político socialista («Salvador tenía muy buen criterio literario. Yo escribía como un poseso, y luego él leía lo escrito y opinaba: fue mi crítico de cámara, un lujo digno de Luis II de Baviera».</span></p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">No me irás a decir que la cárcel fue tan divertida como un Erasmus.<br />
</span></i></b>Claro que no. Pero, años después, un pijo de Barcelona pasó algún tiempo preso por líos fiscales, y al salir dijo que había sido una experiencia «fantástica»… Pues no, pero sí te diré que casi aprendí allí más que en la Universidad. Eran dieciocho horas al día hablando de política, de literatura, de historia, de economía… Además de Salvador y yo estaban otros dos estudiantes, uno de Físicas y otro de Económicas… En la cárcel de Lérida escribí <i>Informe sobre la información</i>, que salió sin mi segundo apellido, para despistar; y también Jutglar, en el prólogo, añadía tras su nombre «del Instituto Católico de Estudios Sociales». Además, iba dedicado a una Godó… La experiencia carcelaria no fue tan fantástica como la del pijo defraudador, pero sí fue muy importante y muy instructiva.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Y deja huellas en lo escrito por ti…<br />
</span></i></b>He escrito tanto que no se notará mucho (no es que uno sea Silvio Pellico, el de <i>Mis prisiones</i>, aunque estuve casi dos años). También escribí allí muchos poemas, yo soy un poeta, y esa presencia está en alguno. Como la de Ulises, aquel anarquista que había andado con Durruti por el Bajo Aragón. O en <a href="http://www.agenciabalcells.com/autores/obra/manuel-vazquez-montalban/movimientos-sin-exito/" target="_blank"><i>Movimientos sin éxito</i></a>, con un poema dedicado a Ángel Abad («Tal vez admitas que te ponen triste / cerrojos y ordenanzas, las dianas / de mañana levántate y el toque / leve del silencio al anochecer»).</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Para Abad fue también aquel artículo de fines de 1969 en ‘Triunfo’, que por obvios motivos salió sin su nombre.<br />
</span></i></b>Ángel estaba en la cárcel, y el trabajo se tituló «<a href="http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXIV&amp;num=395&amp;imagen=27&amp;fecha=1969-12-27" target="_blank">1969. De la excepción a la amnistía</a>», porque el año empezó con la muerte de Enrique Ruano y el Estado de Excepción, aunque no remató en la amnistía… Aquel verano, César y tú conseguisteis meterme en la revista con la serie «<a href="http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?a%F1o=XXIV&amp;num=380&amp;imagen=30&amp;fecha=1969-09-13" target="_blank">Crónica sentimental de España</a>».</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Hubo suerte.<br />
</span></i></b>Lo que hubo fue debate.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Bueno, algún obstáculo interno hubo que superar. Se dijo que la serie no valía por motivos de edad («José Ángel, ¿qué va a saber este chico que nunca estuvo en Riscal?»). En realidad los motivos eran territoriales, de ocupación de páginas. Tú eras un competidor; y ya lo habías sido antes, desde fuera, en ‘Siglo 20’, aquel estupendo semanario, con tus crónicas de política internacional. Pero José Ángel (Ezcurra, director y dueño de ‘Triunfo’) entendió nuestros argumentos y se dio cuenta de que tú valías mucho, aunque tuvieras pocos años y no hubieras comido paella en Riscal, aquella famosa terraza del ‘Madrid la nuit’.<br />
</span></i></b>El caso es que yo me sentía viejo, quizá por la persistencia de la memoria. Eso me llevaba a ser dueño de un pasado, que más que haberlo vivido conocía de oídas… Nunca mejor dicho, pues al principio me ahormó más la radio que la lectura, más Concha Piquer que esos libros ausentes de mi pobre casa… Los libros llegaron después, y fueron para mí como incorporar otra existencia más. Claro, llevar encima varias vidas te hace más viejo. Yo tenía treinta años y mi memoria me doblaba la edad (como cantaba aquella copla). Tenía dentro de mí la memoria de mi madre y su paisaje de patios interiores de aquella calle Botella, y la de mi padre, que me conoció al salir de la cárcel, cuando yo con mis tres años jugaba en la escalera y no sabíamos ni él ni yo quién era el otro.</p>
<blockquote>
<p class="estiloborja"><span lang="ES-TRAD">«Al principio me ahormó más la radio que la lectura, más Concha Piquer que esos libros ausentes de mi pobre casa y que llegarían después, incorporando otra existencia»</span></p>
</blockquote>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">¿Y cómo conviven entre sí esas experiencias sumadas?<br />
</span></i></b>Con el mestizaje. En mí la cultura popular, tan presente en lo que escribo, no es una impostura, un añadido. Es algo natural, vivido. Soy un mestizo de lo popular y de lo culto. Contemporáneo de John Lennon, yo tenía a Conchita Piquer en mis raíces como una impronta de esa subcultura que a mis gentes le había sido tan necesaria. Como a otros haberse formado con Garcilaso o Shakespeare… Algo así le ocurría a Juan Marsé. O ahora a tu amigo Javier Pérez Andújar, que no necesita inventarse nada para escribir <i>Paseos con mi madre</i>.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">También eso se nota en tus poemas.<br />
</span></i></b>Mi poesía es inexplicable si no se tiene en cuenta el mestizaje cultural que asumo. De la cultura popular (llamada subcultura) y la cultura académica (la convencional, la <i>culta</i>), la que aprendí en los libros. Yo soy más de uno.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Y eres muchos más con tus infinitos seudónimos, ¿o son heterónimos?<br />
</span></i></b>Que lo digan los preceptistas… No suele haber unidad en la persona. Uno es siempre muchos. Y están también las vidas posibles que no tuve y que pude haber tenido. A lo mejor están en esos como heterónimos (ninguno como los de Pessoa o los machadianos Juan de Mairena y Abel Martín), donde además hay algo mío vivo, porque la literatura se construye con materiales de derribo y no poco reciclaje, si es de verdad.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">¿Materiales de derribo?<br />
</span></i></b>Al salir de la cárcel no encontraba trabajo. Cuando lo tuve fue en la revista <i>Hogares Modernos</i>. Allí usé por primera vez un seudónimo: Jack el decorador… Y algunas cosas publicadas en esa revista han pasado luego a poemas de <i>Una educación sentimental </i>o al <i>Manifiesto Subnormal</i>… No sé cómo los entenderían los lectores de una revista de decoración, pero yo sí que los sentía muy bien, porque estaban escritos para mí mismo: eran como el mensaje en la botella lanzado por el náufrago… Después surgió <i>Siglo 20 </i>y fui rescatado, pero el Ministerio del ramo (y de la estaca) liquidó la revista antes de aprobarse la Ley de Prensa. Por fortuna, nuestro <i>Triunfo </i>pudo seguir, y ahí estuvimos. En mi vida, como confesé en el póstumo programa de Epílogo, <i>Triunfo </i>está por encima de todo.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Hombre, de tu familia no.<br />
</span></i></b>¡Claro! Quería decir en la escritura. Nuestro común amigo Rafael Borràs –al que tanto queremos y tanto le debemos– publicó en LEER (noviembre de 2013) una página titulada «Manolo», y cuenta esto que copiarás: «El peor arroz que mi mujer y yo hemos comido en nuestra vida –peor aún que los que sirven en Valencia, que ya es decir– lo tomamos en su casa del Empordà, un fin de semana. Manolo cocinaba, y nosotros dos asistíamos a la ceremonia, en la que él se ofrecía como espectáculo. Pero su mujer, Anna Sallés, y su hijo, Dani, un crío aún, habían salido en barco a navegar, y no volvían. Desde la cocina, donde se avistaba el mar, a Manolo, nervioso por la tardanza, se le pasó el arroz. Pero tanto Isabel como yo celebramos que por encima de sus pretendidas dotes para la gastronomía hubiese imperado su condición de esposo y padre, intranquilo por los suyos. Hoy más que nunca echamos en falta el optimismo de su voluntad, atenuado por el pesimismo de su inteligencia»… También en esa página dice Rafael que el seudónimo que mejor me cuadraba era el de Manolo V el Empecinado. Por mi capacidad de resistencia. Eso que ahora llaman resiliencia, creo. Es doctrina de nuestro querido doctor Negrín: «Resistir es vencer». Cela lo hizo suyo con «Aquí el que resiste, gana».</p>
<figure id="attachment_8692" style="width: 1200px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-8692" src="/wp-content/uploads/2019/04/VazquezMontalban-e1555930490124.jpg" alt="Manuel Vázquez Montalbán por David Pintor para LEER. " width="1200" height="1620" /><figcaption class="wp-caption-text">Manuel Vázquez Montalbán por David Pintor para LEER.</figcaption></figure>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Como don Juan Negrín amplió estudios en Alemania, lo tomaría de Nietzsche de ‘El crepúsculo de los ídolos’: «Lo que no me mata me hace más fuerte».<br />
</span></i></b>Lo hago mío.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Yo no lo aprendí de Nietzsche. En mi pueblo huelvano de Castillejos se decía en aquellos años del hambre: «Lo que no mata, engorda». Y puedo asegurarte que allí, entonces, no éramos habituales lectores de Nietzsche… Y ¿qué más escribe Borràs?<br />
</span></i></b>Esto: «Manolo, pese a los muchos palos recibidos y a la dureza de las condiciones con que tuvo que enfrentarse para no quedar anegado en el lumpen, no guardó ningún resentimiento, que a veces puede esterilizar los mejores esfuerzos: era no sólo un hombre bueno sino bondadoso…».</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Eso es muy verdad, y soy testigo de mayor cuantía. Miraste para otro lado ante faenas, y sé de lo mucho que ayudaste a otros, y de tu generosidad, como cuando perdonaste los atrasos de ‘La Calle’, el semanario comunista, al ganar el Planeta. Y recuerdo tus llamadas insistentes para que publicara cosas de gente recomendadas por ti. O como cuando, en 1971, hablaste con Rosa Regàs para que sacara en Edhasa ‘El infierno y la brisa’, aquella novela de José María Vaz de Soto. O cuando recomendaste muy secretamente a Manuel Campo Vidal para que cubriera la corresponsalía en Barcelona, tras irte tú con César a ‘La Calle’.<br />
</span></i></b>Otro debate.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Resuelto muy bien. Ezcurra entendió mi argumento a favor del segundo Manolo, Campo Vidal, cuando dije del primer Manolo, o sea, tú: «Se le puede suceder, pero no se le puede sustituir». Y así era: ¿cómo igualar La Capilla Sixtina?… A propósito: ¿cómo surgió?<br />
</span></i></b>Más o menos remotamente me inspiré en aquella columna de Art Buchwald.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Esa sección la publicaba ‘The Washington Post’ y una agencia la distribuía en España. Ya traducida, pero en un lenguaje extraño, que yo llamaba caribeño. Así que en ‘Triunfo’ había que reescribirla. Solía hacerlo Jesús García de Dueñas, y cuando yo entré de novato en 1965 me la encasquetaron a mí. ¿Cómo nacían tus seudónimos?<br />
</span></i></b>En muchos casos por una primera exigencia editorial de no repetir la firma, que es algo feo. O sea, que te sirven. Pero, luego, en no pocos casos, los seudónimos, además de servirte, también te mandan. Sobre todo los que como Sixto Cámara pronto adquieren una personalidad propia. Lo cual, a su vez, me llevó a la necesidad de crear a Encarna. Digamos la vieja izquierda de don Sixto, como un progresista decimonónico, y la izquierda naciente, menos racional y más vital, más suelta… Eso me vino muy bien. Yo mismo podía ser de una forma y de otra… En fin, como dijo Salvador Pániker del detective Carvalho, que con él me había ahorrado psicoanalizarme.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">¿Fue así?<br />
</span></i></b>Pues no lo sé. Pero si de niño has tenido que comer lentejas con bicho, supongo que de mayor no necesitarás psicoanalizarte. Además, en lo que dura eso me escribía un Carvalho.</p>
<blockquote>
<p class="estiloborja"><span lang="ES-TRAD">«Llevar encima varias vidas te hace más viejo. Yo tenía treinta años y mi memoria me doblaba la edad. Llevaba dentro de mí la memoria de mis padres»</span></p>
</blockquote>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">¿No escribiste demasiado?<br />
</span></i></b>El amigo Gregorio Morán, que me quería tanto y me veía como a un hermano mayor, escribió en una sabatina póstuma que alguno de mis últimos libros eran demasiado esclavos de las prisas editoriales… Y a ti te dije una vez que también Balzac –con perdón– era esclavo de esos compromisos y producía a golpes de café. No sé… Sí sé que tenía que escribir, y no sólo por el dinero, aunque éste pudo ser una forma de venganza sobre la historia.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">En la medida en que el nomenclátor callejero sea también una especie de desquite histórico, quiero que sepas que en la actual Comunidad de Madrid tienes dos calles, una en el mismo Madrid y otra en Rivas. Y sin dejar el centro peninsular otra en Illescas, Toledo. Además, de nuevo en la capital, hay una bien nutrida biblioteca pública que lleva tu nombre… Por cierto, lo puso un alcalde de derechas, que rebautizó otra como Saramago y antes, en jerarquía presidencial, una como Rafael Alberti. La izquierda suele ser más sectaria.<br />
</span></i></b>A veces no le queda otra cosa.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Bueno, tú de dinero no saliste mal (tu trabajo te costó, claro).<br />
</span></i></b>Sí, con esto del mestizaje me veo como el cruce de un proletario de los años 40 y un pequeño burgués consumista de los 70.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Por algo inventaste aquello de la «holandesa catalana».<br />
</span></i></b>Eso no lo recuerdo…</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Sí, hombre, como en la revista pagaban por folio, tú los escribías con unos márgenes tan anchos que aquello parecía verso en vez de prosa. El gerente –nuestro estupendo Aramburu– llamó la atención y tú respondiste: «Es que así es la holandesa catalana»… Y por eso de nuestro filocatalanismo se acabó la discusión.<br />
</span></i></b>Ahora sí que caigo… Defender el dinero de nuestro trabajo es defender la dignidad de nuestro trabajo y del trabajo de todos. Acuérdate de aquello de Quiñones.</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">El que no recuerda ahora soy yo… ¿Qué Quiñones? ¿Aquel dirigente del partido que tan mal acabó?<br />
</span></i></b>No, él no (aparte de que acabar mal siendo dirigente comunista es como una redundancia histórica), sino nuestro amigo Fernando Quiñones, el escritor gaditano. Fue cuando quedó finalista por segunda vez en el Planeta con <i>La canción del pirata</i>… Después del fallo, aquella noche, os llevé a ti y a él a tomar una copa fuera de los habituales jaleos del Hotel Princesa Sofía… Quiñones estaba tan feliz que yo le dije: «Fernando, como Lara te vea tan contento con quedarte finalista no vas a ganar nunca el premio».</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Es verdad, es verdad… Es que Fernando aquel año andaba «tieso», como él decía. Se había pasado un tiempo en los archivos gaditanos para documentarse… Y sí, nunca ganó el Planeta. Una pena, con lo bien que escribía. En su primera novela finalista, ‘Las mil noches de Hortensia Romero’, la prostituta legionaria, Fernando logra la hazaña de que el andaluz prosódico pasado a ortográfico suene bien y no resulte estomagante como sucede siempre… Esa primera vez fue en 1979, cuando ganaste tú el premio con ‘Los mares del Sur’, donde Carvalho investiga el asesinato del millonario Stuart Pedrell. Una novela triste en el fondo.<br />
</span></i></b>Como la vida misma, que dicen los sabios. Aunque nos atraiga tanto. Ahí están los versos de Jaime Gil de Biedma, que alguna vez te recordé: «…Pero también / la vida nos sujeta porque precisamente / no es como la esperábamos».</p>
<p class="EstiloBORJA"><b><i><span lang="ES-TRAD">Y, para terminar, ¿qué cabe esperar de esta vida española tan liada, tan liosa, tan liante?<br />
</span></i></b>Pues que con el tiempo no habrá supremacismos, porque todos seremos mestizos. Y también mestizos de sangre, no sólo culturales. Ni siquiera los alienígenas lo serán, porque ya se habrán mezclado con nosotros.</p>
<p class="EstiloBORJA" style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2019/02/vazquez-montalban-lo-popular-y-lo-culto/" target="_blank">número 292</a>, invierno 2019</p>
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		<title>Madrid en la fil: indignados y posmodernos</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Nov 2017 17:54:02 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Se quiere “llevar la efervescencia” actual de Madrid –en palabras de <strong>Luis Cueto</strong>, coordinador general de la Alcaldía– a la 31ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Si el Madrid de los 80 trasladó a la creación artística su sexo sin miedos y su reacción a la crisis, la contestación a los recortes de los últimos años se ha visto más en las calles y menos en los garitos. “Es un movimiento –dice <strong>Ernesto Castro</strong>, moderador de la mesa redonda <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/accion-y-reaccion-madrid-al-limite/" target="_blank"><em>Acción y reacción. Madrid al límite</em></a> (26 de noviembre) y participante del encuentro <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/cultura-e-indignacion/" target="_blank"><em>Cultura e indignación</em></a> (28 de noviembre), ambos en el pabellón madrileño de la FIL– que desde el comienzo estaba inspirado en la literatura, aunque sea pseudoensayo, como es el caso de <strong>Stéphane Hessel</strong>. No ha habido movimiento social en Europa que haya tenido tanto respaldo intelectual de todo tipo como el caso del 15-M, ni la <em>Nuit debout</em> ni lo que sucedió en la plaza Syntagma”.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá fue esa la protesta que rehuyeron los artistas de la Movida, defendida desde las fotos de <strong>Miguel Trillo</strong> y denostada por quienes vieron en ella un experimento de <em>sedación</em> promovido desde las instituciones públicas. Rebeldía descafeinada, enfundada en los ropajes excesivos de <strong>Tino Casal</strong>. Ya ha pasado el tiempo necesario para desmitificarlo, como hizo La Felguera Ediciones con <a href="http://www.lafelguera.net/web/la-movida-modernosa.html" target="_blank"><em>La Movida Modernosa</em></a>, y ha dejado de ser peligrosa su reivindicación, tanto como para que <strong>Cristina Cifuentes</strong> quiera resucitar su espíritu en un nuevo centro cultural. Sobre si existe un relato cultural recuperable, más allá del <em>petardeo</em>, Ernesto nos aclara: “<strong>La Movida es el ejercicio pleno de la posmodernidad como la ruptura de todo canon</strong> y la proliferación de poéticas individuales que no son posibles de subsumir bajo una misma categoría. En ese sentido habría que celebrarlo, porque no fue la construcción de un paradigma que todo lo engloba, como la poesía de la experiencia, la Generación del 27 y todo ese tipo de generaciones que crean como una sombra contra la cual deben luchar los seguidores. El rechazo a la Movida es institucional, académico y más bien político que de tipo cultural o de índole literaria”. Su padre, el crítico de arte <strong>Fernando Castro Flórez</strong>, comisario asimismo en esta FIL, asegura: “Para gente como yo que por edad vivió la Movida he comprobado que en España nos parece que <strong>es una gran cursilada descalificarla completamente como una cultura institucionalizada o subvencionada</strong> políticamente por el Ayuntamiento de <strong>Enrique Tierno Galván</strong> y, sin embargo, en el extranjero se considera un fenómeno digno de analizar. Hay muchísima bibliografía americana sobre la Transición, sobre lo que supuso la Movida, sobre qué había de político y de despolitizado en ella y en qué medida fue una especie de momento pop en que la ciudad de Madrid da su versión particular del pop. Lo hace con tres décadas de <em>décalage</em>, es decir, el pop ya está más que asumido institucionalmente en todo el ámbito internacional, pero la anomalía del franquismo hace que la cultura juvenil y popular llegue en los años 80”.</p>
<h5 style="text-align: left;">Movida y removida</h5>
<p style="text-align: left;">¿Y cómo se le explica al público mexicano lo que significó la Movida, un movimiento concebido para contradecir todo lo estatuido sobre lo que se podía crear, en todos los ámbitos frente a la aburrición de la canción protesta? ¿Interesa tanto allí cómo y a quién le sacaban la lengua en los escenarios? Pues parece que sí. Más allá de la extraordinaria vigencia de la música de la Movida en toda América Latina o de que en México <strong>Pablo Iglesias</strong> fuera en su momento “una <em>rock star</em> y haya fenómenos políticos a la manera de Podemos”, como afirma el autor de <em>Estética a golpe de like, </em>nos siguen de cerca y con interés. “<strong>España y México –nos cuenta Ernesto Castro– se parecen mucho más de lo que uno cree a primera vista</strong>, sobre todo teniendo en cuenta la hermandad que hubo tras la Guerra Civil motivada por el exilio republicano, la importancia que se concede allí a los filósofos exiliados como<strong> José Gaos</strong>, <strong>María Zambrano</strong> y el análisis o la literatura que se ha generado a partir de movimientos sociales como periodos revolucionarios”.</p>
<p style="text-align: left;">Pero para sorpresa de quien no conozca los gustos mexicanos, el seguimiento de nuestros héroes de la Movida no es cosa de nostálgicos o estudiosos de la posmodernez, pues su espíritu sigue vivo en las calles. Ernesto nos confiesa que el único hotel en el que ha escuchado por el hilo musical <em>Maquíllate</em> de Mecano fue en Guanajuato, lo que le hizo pensar que la Movida madrileña está más viva en México que en Madrid: “Del mismo modo que en España hubo un dominio cultural del franquismo durante cuarenta años, ellos tuvieron la cultura oficial del PRI, y sobre todo en el ámbito de la pintura empiezan a surgir personajes que tienen planteamientos distintos. La estética, o por lo menos el uso intermedial de las técnicas pictóricas, escultóricas, artísticas, es relativamente similar a lo que podría ser <strong>Ouka Lele</strong>. Con sus matices se produjeron tanto en España como en México fenómenos artísticos, en realidad de segundo nivel o de muy poco valor estético, pero que no obstante supusieron una ruptura y tuvieron una relevancia por lo menos interna importante en la apertura de posibilidades”.</p>
<p style="text-align: left;">Esas otras formas de hacer ciudad de los rebeldes que coparon las salas de ensayo, los bares, en Madrid tenían mucho de lúdico. Ni <strong>Fabio</strong> ni <strong>Pedro</strong> ni Kaka de Luxe, o Los Zombies con su estética estridente y ecléctica, jugaron a otra cosa que no fuera la ruptura de códigos. Una permisividad medioambiental que permitió la convivencia de Los Nikis y La Polla Records, en las antípodas ideológicas, que hoy enmiendan <strong>los representantes de la <em>indignación</em>, más afines a la decantación que al cante</strong>, salvo excepciones como la de <strong>Monedero</strong> y sus fandanguillos.</p>
<p style="text-align: left;">El anverso de la cultura despreocupada de los 80 lo tenemos en los protagonistas de las sentadas en las plazas públicas, de ahí que Fernando Castro, responsable de exposiciones como <em>La extraña comunidad de la columna</em>, haya optado por <strong>enfrentar en la FIL dos tipos de rebeldía, la amable, histriónica, cutre y glam, frente a la “transcaspa de tendencia viejuna”</strong>: Madrid “tiene esa cosa de ser un espacio culturalmente muy contradictorio. Recordar la Movida y los indignados no es para hacer la crónica de dos fracasos, sino de dos momentos de intensidad y también para entender qué está pasando hoy. <strong>Lo que me interesaba de llevarlos al mismo tiempo es que uno critica al otro</strong>, porque evidentemente el movimiento de los indignados, entre otras cosas, es un cuestionamiento de la cultura de la Transición. Mi generación es la de los nihilistas hedonistas o lúdicos o de los nietzscheanos dionisíacos, la primera que se consolida después de la Transición. <strong>Somos contemplados por los indignados como unos cínicos</strong>, gente que buscó instalarse en la institución cultural, que abandonó toda posición crítico-política en beneficio del mercado”. Si su generación, la de los 80, le pareció “divertida, aunque cultural, simbólicamente, pictóricamente me parecía escandalosamente floja, cuando no deliberadamente cursi o absolutamente kitsch, el movimiento de los indignados me sigue pareciendo muy revelador, un fenómeno que, menos mal, sacó al país de una atonía en la que no pasaba nada, que es la forma en la que la política corrupta puede continuar. <strong>Los herederos de la Movida son tan funestos como los capitalizadores del 15-M</strong>; la lectura de que el 15-M es Podemos me parece una de las usurpaciones más grandes que ha podido existir”.</p>
<h5 style="text-align: left;">De palafrenes y opositores</h5>
<p style="text-align: left;">¿Quiénes estarán al pasar lista, quién falta en la FIL? <strong>¿Son los motores económicos o la ideología los que han dejado en tierra a firmas conocidas de la literatura?</strong> “Sí sé que constituir la delegación madrileña no ha sido fácil. Ha habido muchos que no querían ir y la opción que se ha tomado incluye mucha gente joven que no tiene mucho que ver con esas dinámicas un poco extrañas.<strong> Los <em>big names</em> como Marías y todos estos no han bajado al arroyo</strong>; parece ser que para ellos viajar a la FIL no es importante, que su importancia tiene, creo yo”, reconoce Fernando Castro. Le preguntamos abiertamente si en ese no querer ir hay algo de no querer ir con <span style="text-decoration: underline;">este</span> (recalcamos) Ayuntamiento: “Pues tal vez. En el caso de Marías, a lo mejor tiene que ver con que no hay palafreneros, que no lo llevan en un palanquín, que yo creo que si pudiera ir desde aquí hasta allí transportado en una alfombra roja interminable que surcara por encima del Atlántico y fuera recibido con clarines como si fuera el retorno de <strong>Rubén Darío</strong>, pues seguramente iría.<strong> Hay personajes en la literatura y en la cultura española que son de un atrabiliario que flipas</strong>”, dice socarrón. Aunque para Ernesto, autor de <a href="http://www.alphadecay.org/libro/contra-la-postmodernidad/" target="_blank"><em>Contra la posmodernidad</em></a>, la deserción de semejante cita es ante todo la pérdida de una oportunidad: “Si uno tuviera que medir la importancia cultural de un país en términos demográficos, evidentemente<strong> la cabeza cultural de la hispanidad es México</strong>. Guadalajara es además mucho más que México, con la importancia que tiene ser la segunda feria después de Frankfurt. Es una especie de nodo de todo lo que se va a publicar en Iberoamérica y donde España cumple un papel esencial, porque se puede decir que el <em>boom</em> literario de los 60 es una invención de Seix Barral como el siguiente de <strong>Bolaño</strong>, <strong>Villoro</strong> y compañía es una invención de Anagrama. Hay que recordar que esto no es tampoco otra cosa que una feria y que al fin y al cabo lo que va a hacer cada cual de una manera más o menos velada es intentar colocar su pastel. Allí van a contar la novela que acaban de escribir o que están a punto de publicar. Es un mercadillo más que una gran exposición universal donde Madrid se presenta al mundo”.</p>
<p style="text-align: left;">Y el modo de hacerlo es a través de su producción literaria, pues como afirmó <strong>Manuela Carmena</strong> “los libros explican por qué la ciudad es como es”. Para saber leer las raíces de la gestación del nuevo Madrid que nació con la Movida, el <em>destacamento</em> cultural madrileño en Guadalajara se apoya en los que retrataron esa ciudad que quiso, en los años locos, conquistar la luz, para cambiar el mundo, volviendo a <strong>León Felipe</strong>, que con su <em>Ganarás la luz</em> enmarca la presencia de Madrid como ciudad invitada en la FIL. Nada más actual que sus versos de <em>Español del éxodo y del llanto</em>: “Ya no hay patria. La hemos matado entre todos: / Los de aquí y los de allá”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ALICIA GONZÁLEZ</strong></em></p>
<figure id="attachment_7688" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o.jpg"><img class="size-large wp-image-7688" src="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o-1024x683.jpg" alt="Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017." width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017.</figcaption></figure>
<h3 style="text-align: left;"><em>De Pata Negra<br />
</em></h3>
<p style="text-align: left;">Borja Martínez</p>
<p>¿Otra vez, todavía, la Movida? Quizá tenga sentido, teniendo en cuenta la genealogía mexicana del término que con documentada intuición formuló el añorado editor de LEER <strong>José Luis Gutiérrez</strong> en un pasaje de su libro <em>Días de Papel</em>: “Parece como si la fijación freudiana de algunos dirigentes socialistas con el fenómeno del PRI mexicano, que <strong>Vargas Llosa</strong> definiera como <em>la dictadura perfecta</em> (…), les llevara a adoptar algunas de las expresiones y señas de identidad de los mexicanos, como la frase célebre <em>El que se mueve no sale en la foto</em>, una de las más conocidas de todas las acuñadas por el agudo sentido del humor de los aztecas. Porque la palabra <em>movida</em> también es de procedencia mexicana y su primera aparición conocida en España se produce en sendos monólogos de Mario Moreno, <strong>Cantinflas</strong>, en una de sus películas, <em>El señor fotógrafo</em>, estrenada el año 1958, veinticinco años antes de que la expresión eclosionara en la primavera socialista madrileña”.</p>
<p>Aquel invento, y este es un punto en el que se ponen de acuerdo los críticos de la llamada Cultura de la Transición, fue uno de los puntales del proyecto de dominación cultural con el que el PSOE se presentó a la hora de tomar el poder, tal y como ha dejado dicho, entre otros, <strong>Gregorio Morán</strong>, que en su libro <em>El cura y los mandarines</em> enunciaba su particular <em>Teoría de la ilustración</em>: “El PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</p>
<p>Y en eso abundaba <strong>Pepe Ribas</strong>, redivivo él y su <em>Ajoblanco</em>, <a href="/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/" target="_blank">en conversación con LEER este verano</a>: “Esa cultura domesticada por el socialismo, institucionalizada, sobre todo a partir del referéndum de la OTAN, ha sido capitaneada por el mundo de Prisa, que ha sido nefasto. Ha querido dominar el cine, los libros, la producción de literatura y de ensayo, la opinión, la radio; ha intentado dominarlo todo”.</p>
<p>Sirva este largo preámbulo de citas encadenadas  para esclarecer el <em>bicho</em>, la levadura si se quiere, que condiciona la receta del programa madrileño en la FIL. Por las razones que sea –escasez de recursos humanos, insuficiencia del millón de euros presupuestado, premura en los plazos– <strong>el Ayuntamiento <em>del cambio</em> no ha podido escapar de la inercia y le ha salido un programa “clásico”</strong>, en palabras de la propia alcaldesa, que lógicamente no puede ser más explícita. A nosotros se nos ocurre otra definición más gráfica: el resultado es un programa <em>pata negra</em>. <strong>La nómina Prisa tiene una representación y un peso abrumadores</strong>: estarán con papel destacado el exdirector de <em>El País</em> <strong>Jesús Ceberio</strong>, el director en ejercicio, <strong>Antonio Caño</strong>, el inevitable <strong>Juan Cruz</strong>, y también <strong>Javier Rodríguez Marcos</strong> y <strong>Manuel Rodríguez Rivero</strong>, por no citar (están más abajo) a los autores con mayor o menor vinculación con la casa que también pisarán Guadalajara, casi todos con méritos literarios suficientes, todo sea dicho. Pero el predominio es altamente sospechoso, y tiene momentos estelares como el mano a mano <strong>Luis García Montero</strong>-<strong>Almudena Grandes</strong>, bajo el título <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/poesia-y-prosa-amor-y-matrimonio/" target="_blank"><em>Poesía y prosa, amor y matrimonio</em></a>, que haría las delicias del comando irredento de <em>La Fiera Literaria</em>. <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2017-04-17/carmena-adjudicacion-stand-madrid_1366475/" target="_blank">Tampoco es casual</a> que el arquitecto del pabellón madrileño, el por otro lado notable <strong>Alberto Campo Baeza</strong>, sea el mismo que proyectó la casa madrileña del comisario general de Madrid en la Feria, <strong>Paco de Blas</strong>, que ya como responsable de Cultura del Cervantes de Chicago le organizó allá por 2003 una exposición antológica.</p>
<p>Sirva todo esto para ilustrar algo que nos viene preocupando en LEER, y que no es otra cosa que<strong> la contumacia de ese modelo cultural</strong> que ni siquiera las <em>fuerzas del cambio</em> del Ayuntamiento de Madrid, ni las más radicales ni las bienintencionadas, han sido capaces de desactivar.</p>
<p>El resultado es un programa que a costa de llevar a Guadalajara a algunos de los de siempre –ni siquiera a todos, y muchos de los mejores se han quedado fuera– ha desaprovechado, a nuestro juicio, la oportunidad de profundizar, no solo en la rica historia literaria de Madrid y en sus señas de identidad culturales, sino en los vínculos con México, que encuentran particularmente en el exilio republicano un lazo de oro. Por la infinidad de escritores extraordinarios como <strong>León Felipe </strong>(que inspira el lema de Madrid en la Feria, <em>Ganarás la luz</em>, y poco más), <strong>Max Aub</strong> o la <strong>Zambrano</strong>, por citar algunos, que enriquecieron desde el país hermano la cultura iberoamericana del siglo XX, pero también gracias a figuras como <strong>Rafael Giménez Siles</strong>, el malagueño fundador de la Feria del Libro de Madrid que a partir del 39 fundaría en su nueva patria un verdadero imperio editorial y librero, así como la Feria del Libro de México.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/exilio-espanol-mexico/" target="_blank">Apenas un encuentro</a> de cincuenta minutos –la duración estándar de todos ellos– organizado (30 de noviembre) por la Cátedra Vargas Llosa de <strong>Armas Marcelo</strong>, con clásicos como <strong>Pepe Esteban</strong> y <strong>Abelardo Linares</strong>, o la sesión sobre la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/ayer-y-hoy-de-la-residencia-de-estudiantes/" target="_blank">Residencia de Estudiantes</a> (26 de noviembre) abordarán directa o indirectamente la cuestión. Un comité científico hubiera permitido que esa y otras posibilidades afloraran. Se me ocurre, por ejemplo, lo que un <strong>Gonzalo Santonja</strong> hubiera podido aportar. Santonja precisamente formó parte del contingente que en el año 2000, cuando España fue el país invitado de la FIL, viajó a Guadalajara. La nómina es más corta –la exigencia del programa ha crecido desde entonces tanto como la importancia de la Feria– pero aun así se nos antoja más completa y equilibrada que la que finalmente llevará Madrid. Por citar solo a algunos: Carlos García Gual, José Enrique Ruiz-Domènech, José María Merino, Juan Manuel de Prada, Enrique Vila-Matas, Felipe Benítez Reyes, Francisco Brines, Paloma Díaz-Mas, Antonio Gómez Rufo, María Luisa Balseiro, Eustaquio Barjau, José Luis Pardo, Fermín Cabal, Pedro Villora o Juan Mayorga, además de los ya fallecidos Claudio Guillén, Carlos Casares, Manuel Vázquez Montalbán, Eugenio Trías, Ángel González y José Hierro. De aquella expedición solo repite García Montero.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/wp-content/uploads/video/marwan_boamistura.mp4" target="_blank"><strong>Marwan</strong></a> representando esos nuevos caminos de la poesía que tanto espacio están dejando últimamente al <em>gato por liebre</em> o la presencia del superventas <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/participantes/blue-jeans/" target="_blank"><strong>Blue Jeans</strong></a> con el encuentro <em>Los lectores del futuro ya están aquí</em> –la formulación ominosa del título a lo <em>Poltergeist</em> quizá no sea inocente– son otros dos ejemplos de que había margen para hacer las cosas mejor.</p>
<p>Aún así, el programa cuenta con citas interesantes. Están los dos encuentros (<a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-los-mexicanos-piensan-mucho-en-ti/" target="_blank">26 de noviembre </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-ciudad-abierta/" target="_blank">1 de diciembre</a>) con escritores mexicanos e iberoamericanos –<strong>Jorge F. Hernández</strong>,<strong> Juan Carlos Chirinos</strong>, <strong>María Luisa Capella</strong>, <strong>Emiliano Monge</strong> y <strong>Antonio Ortuño</strong>– que han conocido o residido en Madrid, o las mesas consecutivas de <em>Realidad y relato</em>, moderadas por <strong>Adolfo García Ortega</strong> (30 de noviembre) con <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-i/" target="_blank"><strong>Andrés Ibáñez</strong> y <strong>Luis Magrinyá</strong> </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-ii/" target="_blank"><strong>Carlos Pardo</strong> y <strong>Ray Loriga</strong></a>, respectivamente. También las citas monográficas protagonizadas por <strong>Rosa Montero</strong> (29 de noviembre) <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/olvido-garcia-valdes-presentacion-explicacion-y-lectura/" target="_blank"><strong>Olvido García Valdés </strong></a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/malas-intenciones/" target="_blank"><strong>Lorenzo Silva</strong></a>, este último en conversación con <strong>Marta Sanz </strong>(30 de noviembre), o el <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/la-mujer-en-la-novela-actual/" target="_blank">mano a mano</a> de <strong>Elena Poniatowska</strong> y <strong>Soledad Puértolas</strong> sobre la mujer en la novela actual (29 de noviembre). O la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/el-espanol-desde-las-dos-orillas/" target="_blank">mesa de traducción</a>, dentro de la sección de encuentros profesionales, con <strong>Miguel Sáenz</strong>, <strong>Pilar Adón</strong> y <strong>Carlos Fortea</strong> (27 de noviembre). <strong>Marcos Giralt</strong>, <strong>Vicente Molina Foix</strong>, <strong>Luisgé Martín</strong>, <strong>Andrés Barba</strong>, <strong>Mercedes Cebrián</strong>, <strong>Sergio del Molino</strong>, <strong>José Carlos Mainer </strong>o<strong> Antonio Orejudo</strong> son los autores que completan la nómina de relevantes.</p>
<p>En un programa literario débil gana peso el ciclo de <strong>Fernando Castro Flórez</strong> <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Algo+m%C3%A1s+que+palabras" target="_blank"><em>Algo más que palabras</em></a>, que “refleja las posiciones crítico-artísticas de los creadores más radicales y lúcidos del panorama madrileño”, y verdaderamente reúne buenos nombres en una propuesta más propia de una bienal artística: <strong>José Maldonado</strong>, el colectivo Democracia, <strong>Carlos Aires</strong>, Los Torreznos, la reciente premio Velázquez <strong>Concha Jerez</strong>, <strong>Cabello y Carceler </strong>o<strong> Carlos Garaicoa</strong>. También prometen las tres charlas del ciclo <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Pensando+la+ciudad" target="_blank"><em>Pensando la ciudad</em></a> organizado por <strong>Marcos García</strong> de MediaLab Prado y <strong>Antonio Lafuente</strong> del CSIC. O la programación de cine, dividida en sesiones históricas y contemporáneas. En el que de nuevo se echa de menos una profundización en los vínculos de ambas cinematografías. <strong>Buñuel</strong> aparte, no hubiera estado mal ver algo de su estrecho colaborador<strong> Luis Alcoriza</strong>. El director de la hilarante <em>Mecánica nacional</em> volvió a España en los 80 para hacer una inquietante película, <em>Tac Tac</em> (1982), que estamos convencidos que <strong>Almodóvar</strong> vio antes de escribir <em>La piel que habito</em>. Otra vez la Movida, <em>nomás</em>. Se cerraría el círculo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7638" src="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg" alt="0001 (2)" width="250" height="336" /></a></p>
<p><em><br />
Una versión de estos artículos aparece en el <strong><a href="/2017/11/leer-en-noviembre-madrid-protagonista-en-la-fil-guadalajara/" target="_blank">número de noviembre de 2017, 287</a></strong>, de la edición impresa de la <strong>Revista LEER</strong>.</em></p>
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		<title>Un año de Leer</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/12/leer-2014/</link>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2014 08:31:43 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<address>El que ahora concluye ha sido un año muy intenso en LEER. Año de cambios, de actividad incesante para consolidar el proyecto editorial e intelectual nacido en 1985, relanzado en 1998 por <strong>José Luis Gutiérrez</strong> y que tras su fallecimiento en 2012 ha exigido mucho a quienes le sucedimos en la labor. He aquí un breve repaso.</address>
<address> </address>
<p><strong>DIGITAL.</strong> Arrancamos 2014 con <a href="/2014/02/leer-249-cultura-digital/" target="_blank">el número dedicado a la Cultura Digital</a>, y coincidiendo con su aparición entró en servicio <strong>la nueva página web de LEER</strong>. Un sitio desarrollado por <a href="http://www.eltallered.com/" target="_blank">El Taller Editorial</a> que a lo largo del año ha permitido multiplicar la difusión de los contenidos del papel y, utilizando terminología <em>mcluhaniana</em>, <em>extenderlos</em> digitalmente. Al cierre del año, la nueva <em>revistaleer.com</em> lleva registradas más de 250.000 visitas. Los artículos de LEER y secciones de la web como <em>Un libro al día</em> han obtenido <strong>una difusión sobresaliente gracias a la activa presencia de la revista en redes sociales</strong> como <a href="https://www.facebook.com/RevistaLeer" target="_blank">Facebook</a>, <a href="https://twitter.com/RevistaLeer" target="_blank">Twitter</a>,<a href="https://plus.google.com/118438471213062577188/posts" target="_blank"> Google+</a> o <a href="http://instagram.com/revistaleer" target="_blank">Instagram</a>. La cuenta en Twitter de LEER, @RevistaLEER, concluye el año con más de 7.000 seguidores. Y si comenzamos el año estrenando fachada web, lo terminamos con la puesta en servicio de una app que permitirá el acceso a la edición digital de la revista a través de dispositivos iOS de Apple. Del mismo modo, acuerdos con otras plataformas, además de la presencia en el <a href="http://www.quioscocultural.com/64-leer" target="_blank">Quiosco Cultural</a> de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), permitirán su lectura en cualquier dispositivo.</p>
<p><strong>ESPACIO LEER.</strong> A comienzos de año, LEER abandonó su sede de los últimos 15 años en el Paseo del Prado de Madrid para trasladarse a <a href="/espacio-leer/" target="_blank">un nuevo espacio</a> en el barrio de Lavapies, calle Argumosa 37, <strong>a espaldas del Museo Reina Sofía y de la calle Doctor Fourquet</strong>, pequeña arteria que cuenta con las galerías de arte más animosas de la capital. Sin abandonar el entorno cultural madrileño por excelencia, marcado por los principales museos de la capital, LEER se resitúa buscando <strong>un espacio que responda a la vocación de catalizador cultural que articula su nueva etapa</strong>. La Noche de los Libros del pasado 23 de abril supuso el arranque de Espacio LEER como punto de encuentro cultural, con el <a href="/2014/04/leer-en-la-noche-de-los-libros/" target="_blank">coloquio sobre crónica parlamentaria</a> que reunió a <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, <strong>Raúl del Pozo</strong>, <strong>Ramón Tamames</strong> y <strong>Jorge Bustos</strong>. Desde entonces, presentaciones de libros y encuentros profesionales y culturales que han encontrado eco en la revista o que han emanado de sus contenidos –como el <a href="/2014/07/un-orgullo-en-leer/" target="_blank">acto sobre Cultura Gay</a> que tuvo lugar el 28 de junio, día del Orgullo– han dinamizado un Espacio que a lo largo de 2015 se consolidará como <em>vórtice</em> cultural y que se postula como<strong> <em>apeadero</em> y espacio de trabajo en Madrid</strong> –no en vano estamos <a href="https://www.google.es/maps/place/C%2F+Argumosa,+37/@40.4078859,-3.696604,17z/data=!3m1!4b1!4m2!3m1!1s0xd42262eb56fbb93:0x369bfc1cdafc2694" target="_blank"><em>a tiro de piedra</em></a> de la estación de Atocha– para los profesionales independientes del resto del país que pasen por la capital.</p>
<p><strong>LIBRERÍAS.</strong> Hace tiempo que sabemos que, además de los quioscos convencionales, <strong>las librerías son el espacio natural para una publicación como LEER</strong>. Por ello, a lo largo de 2014, hemos llegado a una serie de acuerdos con distribuidoras de toda España –<a href="http://www.asturlibros.es/asturcgi/portada.command?sesion=74221080903" target="_blank">Asturlibros</a> en la cornisa cantábrica, <a href="http://maresdelibros.com/" target="_blank">Mares de Libros</a> para el sur, entre otras– para mejorar y potenciar la presencia de LEER en librerías. Es la expresión, no solo de una estrategia comercial, sino de <strong>la firme creencia en la irremplazable importancia y social de las librerías y la confianza en su futuro</strong>. En estas coordenadas, LEER viene ofreciendo una <a href="/temas/librerias/" target="_blank">atención especial</a> a las librerías –con secciones en papel como <em>El escritor y su librero</em>, o la visita recurrente a algunas de ellas reflejada en nuestra página web, que ya cuenta con un<a href="/puntos-de-venta/" target="_blank"> mapa de librerías</a> con presencia de LEER– que se va a potenciar en el futuro.<strong> Nuestro compromiso con los libreros es firme y creciente; una de las patas del proyecto de LEER</strong>.</p>
<p><strong>Premio JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ.</strong> El 11 de junio, un año después de anunciar su convocatoria en la Feria del Libro de Madrid, tuvo lugar el fallo del Primer Premio de Periodismo Cultural José Luis Gutiérrez. <strong>Un jurado de excepción</strong>, formado por algunos de los principales profesionales del periodismo cultural español –<strong>Antón Castro</strong>, <strong>Fernando Rodríguez Lafuente</strong>, <strong>Sergio Vila-Sanjuán</strong>– y presidido por la exministra de Cultura <strong>Carmen Alborch</strong>, conformaron una inmejorable carta de presentación para un premio recién nacido. <strong>Peio H. Riaño</strong>, uno de los periodistas culturales españoles con mayor proyección, fue el elegido entre los muchos que desde ambos lados del Atlántico enviaron sus trabajos.</p>
<p><strong>RELEVANCIA.</strong> El esfuerzo, antes mensual, ahora diario de LEER por responder a la actualidad desde los libros y la cultura ha tenido muchos y brillantes frutos. Al número dedicado a la Cultura Digital siguió<strong> la muy comentada <a href="/2014/03/11-m-hito-y-tabu/" target="_blank">elucidación del 11-M</a></strong> de Jorge Bustos en el décimo aniversario de a tragedia; la portada de abril consagrada a los <strong><a href="/2014/03/leer251-escritores-de-cine/" target="_blank">escritores de cine</a></strong>; la búsqueda de respuestas al <strong><a href="/2014/04/leer252-que-educacion/" target="_blank">debate sobre la educación propiciado por la LOMCE</a></strong> en mayo; el número de <strong><a href="/2014/05/leer253-cultura-gay/" target="_blank">Cultura Gay</a></strong> de junio; el <a href="/2014/07/leer254-camino-de-perfeccion/" target="_blank"><strong>Extra de Verano en torno al Camino de Santiago</strong></a> con ocasión del octavo centenario de la peregrinación franciscana a Compostela; <a href="/2014/09/leer255-honorable-pla/" target="_blank"><strong>la reivindicación de Josep Pla</strong></a> de septiembre; la<strong> toma de pulso al sector editorial en </strong><a href="/2014/10/leer256-debate-sobre-el-estado-de-la-edicion/" target="_blank"><strong>octubre</strong>, mes de Liber y la feria de Frankfurt</a>, y la <a href="/2014/11/leer257-epidemias-literarias/" target="_blank">interpretación literaria de la crisis del Ébola</a> de noviembre. Además de otros muchos y variados temas que dan noticia del nervio y la pluralidad de LEER. <strong>La entrevista exclusiva de Fernando Palmero a Gregorio Morán</strong> a cuenta de su libro <em>El cura y los mandarines</em>, <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">objeto de polémica</a> tras la decisión de Planeta de no publicarlo, convirtió <a href="/2014/10/moran-este-es-mi-libro-mas-duro-y-mas-brutal/" target="_blank">aquellas páginas</a> en <strong>un preciado documento para entender la noticia editorial del otoño.</strong></p>
<p><strong>1985–2015.</strong> <strong>En el año que ahora comienza LEER cumple 30 años.</strong> Una fecha señalada que verá culminar los esfuerzos de renovación del proyecto cultural y editorial de la revista. Cambios en el diseño y en los contenidos, presentaciones de LEER por toda España y números especiales a lo largo del año conformarán <strong>un programa de celebración de LEER y la cultura que compartiremos con lectores, anunciantes y amigos.</strong> Seguiremos informando. Estén atentos a LEER y a <a href="/" target="_blank"><em>revistaleer.com</em></a>. <strong>Feliz 2015.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>BORJA MARTÍNEZ GUTIÉRREZ</strong></em></p>
<address style="text-align: left;">Ilustración: <strong>Paula Suárez</strong> (<a href="http://pieceofpau.blogspot.com.es/" target="_blank">PieceofPau</a>).</address>
<address style="text-align: left;"> </address>
<address style="text-align: left;">Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>Extra de Navi­dad 2014, número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong>, de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>Morán: “Este es mi libro más duro y más brutal”</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 15:13:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido la noticia cultural de la “rentrée”. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de FERNANDO PALMERO con GREGORIO [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">la noticia cultural de la “rentrée”</a>. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>GREGORIO MORÁN</strong> publicada en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">nuestro número de octubre</a> ha sido la fuente primera y necesaria para entender lo sucedido. El 13 de septiembre conversamos con Morán (Oviedo, 1947) en el despacho de su ático barcelonés, fumando y hablando de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como un “un ajuste de cuentas” con su generación; una indagación en las promiscuas relaciones de los intelectuales con el poder desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo, siguiendo la inclemente línea de ‘El maestro en el erial’ pero cambiando a Ortega por Jesús Aguirre como figura vertebral. Finalmente lo publicará Akal. Entretanto, aquí está el resultado de aquel encuentro, cuajado de declaraciones y revelaciones explosivas.</address>
<address> </address>
<h5><em>¿Este es otro de esos libros en los que cuentas cosas que nadie quiere escuchar?</em></h5>
<p>Posiblemente sí. En este caso creo que el que más, porque es un ajuste de cuentas. <strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación. Además yo no entré en el PSOE y antes de la legalización del PCE ya estaba fuera… Pero también es <strong>una continuación del libro de Ortega</strong> –<em>El maestro en el erial</em> (Tusquets, 1998)–, porque el libro de Ortega es una explicación de la barbarie en la cual nacimos. <strong>Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega…</strong> Es el único favor que le debo a <strong>Vargas Llosa</strong>. El grupo Prisa había decidido no publicar ni una sola referencia, pero el director de Tusquets, <strong>Antonio López Lamadrid</strong>, que ya falleció, le mandó un ejemplar a Vargas Llosa, que estaba en Berlín en una de esas genialidades (dos años de beca) que consiguen los que saben vivir bien. Y sin tener ni idea de las consecuencias que tenía aquello, hizo un artículo para <em>El País</em>, que nadie se atrevió a levantar, absolutamente impresionante a favor del libro. Y ahí empezó a existir.</p>
<h5><em>‘El cura y los mandarines’ tiene como hilo conductor a <strong>Jesús Aguirre</strong>…</em></h5>
<p>Sí, pero la historia es más compleja. Están los <strong>Pradera</strong>, los <strong>Gil de Biedma</strong>, los <strong>Castellet</strong>… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba. Eso dice mucho. <strong>Aguirre es un personaje complejo e importantísimo en esos años.</strong> No olvides que es él quien presenta en sociedad a <strong>Felipe González</strong> cuando el PSOE aún no es legal. En la presentación de un libro sobre <strong>Besteiro</strong> de <strong>Guillermo Solana</strong>, que ahora es director del Thyssen y que antes estaba vinculado al PSOE y a <strong>Tierno Galván</strong>, ante el <em>tout</em> Madrid, <em>Jesusito</em> Aguirre, director de Taurus, dice: ‘ese hombre tan citado que la gente llama Isidoro, yo lo tengo que presentar aquí, se llama Felipe González’. Te podría contar de estas anécdotas una docena, que están en el libro. Se podría decir que Aguirre es un personaje secundario, sí, pero está allí. <strong>Es como Forrest Gump, con la diferencia de que no es Forrest Gump, sino todo lo contrario.</strong></p>
<blockquote><p><em>Los mandarines de la época consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a “Jesusito” convertido en duque de Alba. Eso dice mucho </em></p></blockquote>
<h5><em>El libro arranca en 1962…</em></h5>
<p><strong>Hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos.</strong> La gente ya no lo recuerda, pero en el 62 se casan <strong>Don Juan Carlos</strong> y <strong>Doña Sofía</strong>; se produce la gran huelga minera asturiana y se declara el estado de excepción; tiene lugar el Contubernio de Múnich; no sólo aparecen <em>Nosaltres, els valencians</em>, de <strong>Joan Fuster</strong>, y una editorial muy potente, Ediciones 62, sino que <strong>Martín Santos</strong> hace la novela más importante de la posguerra española y de la segunda mitad del siglo XX, <em>Tiempo de Silencio</em>… Es además el final de una etapa del franquismo muy dura que desemboca en el estado de excepción del 69 provocado por el asesinato de <strong>Enrique Ruano</strong>. Yo recojo algunos datos poco conocidos. Por ejemplo, los nombres de los tres policías que lo asesinaron, a los que se les dio unas medallas y fueron ascendidos por el primer ministro de Interior socialista, <strong>Barrionuevo</strong>. La reacción frente a aquel crimen provoca en el movimiento estudiantil una violencia enorme, que aprovecha el franquismo, y concretamente <strong>Carrero Blanco</strong>, para preparar el nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Y <strong>Franco</strong> liquida a <strong>Fraga Iribarne</strong>, porque éste echa un pulso al régimen pensando que Franco en el momento que descubra que tiene unos chorizos como ministros los va a echar. Se equivocaba. Evidentemente, Franco los asciende.</p>
<figure id="attachment_2574" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2574 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8749REC-1024x557.jpg" alt="IMG_8749REC" width="690" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Últimas pruebas de “El cura y los mandarines”.</figcaption></figure>
<p>Ese año 69 es decisivo y es también cuando <strong>Max Aub</strong> consigue venir a España con un visado de tres meses, utilizando como tapadera su libro sobre <strong>Buñuel</strong>, porque no le habían concedido el visado ni cuando murió su madre ni cuando murió su padre. A ese capítulo lo llamo “El año de la gallina ciega”. Gracias a mi buena relación con una hija de Max Aub, que era militante del PCE de entonces, he podido entrar en los archivos y ver, por ejemplo, el manuscrito de <em>La gallina ciega</em>. Ese libro es capital para entender lo que era el 69. Hay quienes dicen, como <strong>Manolito Aznar</strong>, que se equivocaba Max porque aquí había grupos de luchadores… Aquí no había nada, lo puedo constatar yo con mi experiencia. <strong>Éramos cuatro, y cuando ocurría algún incidente grave desaparecía todo el mundo.</strong> Nosotros no vivimos el 68, vivimos el 69, que a algunos nos afectó personalmente más que a otros. Cuando algún gracioso dice algo del 68, sé que no estuvo en nada.</p>
<h5><em>Y el final del periodo que abarcas es el año 96.</em></h5>
<p>Sí, es el final del PSOE. Hay un capítulo entero dedicado a esto, en el cual juego con <strong>Adorno</strong>, para desarrollar <em>una teoría de la ilustración</em>: el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. La situación económica no es que fuera buena pero tampoco es la de ahora. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española, con cosas divertidísimas, como una exposición de abanicos en la cual paga 50.000 pelas por el texto de tres líneas que acompaña a cada abanico. El que desenmascara todo esto es <strong>Sánchez Ferlosio</strong> en <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/22/opinion/469926007_850215.html" target="_blank">el artículo más agudo sobre aquella época</a>, donde incluye una frase memorable que decía algo así: Si <strong>Goebbels</strong> (no lo había dicho él, pero se le atribuye) cada vez que oía la palabra <em>cultura</em> sacaba la pistola, el PSOE ha cambiado la frase. Cada vez que oyen hablar de la cultura sacan la chequera.</p>
<blockquote><p><em>El PSOE vino a ilustrar y su política ilustrada fue memorable. Por primera vez un Gobierno invirtió en comprar inteligencia, y compró a prácticamente la totalidad de la inteligencia española</em></p></blockquote>
<h5><em>En ‘Los españoles que dejaron de serlo’ hablas del ‘síndrome <strong>Maeztu</strong>’ para referirte a los intelectuales vascos que cambiaron de discurso sin tener que dar explicaciones. </em></h5>
<p>Esto es mucho más. Cuando Max Aub va al Congreso Cultural de La Habana en 1968 (sobre el que hizo un libro muy bonito que nadie quiere reeditar) se queda turulato, <strong>yo no sabía que había en España tantos intelectuales revolucionarios por metro cuadrado, dice</strong>, porque fueron como 300 o 400. Y todos firmaron una declaración a favor de la lucha armada de los pueblos frente a las dictaduras, que era una cosa absolutamente surrealista para unos tíos como <strong>Félix Grande</strong>, que luego venía a España y ejercía como secretario de una revista oficial como <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>. Yo recuerdo personas, podría decir hasta los nombres, me acuerdo perfectamente, pero hoy sería un escándalo, que se iban a hacer práctica de lucha armada a la sierra… de Guadarrama. Eso lo viví yo. Y el cura Aguirre era también partidario de la lucha armada.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-2802 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8732-1024x682.jpg" alt="IMG_8732" width="690" height="459" /></p>
<h5><em>El cura estaba en el ‘Felipe’</em>…</h5>
<p>Sí pero el <em>Felipe</em> [FLP, Frente de Liberación Popular] se disuelve antes del 69. <strong>Jaime Pastor</strong>, que es uno de los principales, se va a los <em>troskos</em>, y <strong>Julio Cerón</strong> se retira al castillo del Périgord, un castillo con puente levadizo. Hay unos buenos apartados sobre el inefable Cerón, que era realmente un tipo de psiquiatra, además de ser un católico… <strong>Todo el grupo del FLP estaba muy afectado por el catolicismo, salieron del seminario para entrar en el <em>Felipe</em></strong>, como<strong> César Alonso de los Ríos</strong>, uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al FLP; de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de <strong>Solana</strong> en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además, no la facción más moderada. Lo de Maeztu… eso es una broma, porque en Maeztu no había el aspecto chorizo. Yo no creo que tuviera muchas luces pero no era un tipo que como estos entraron donde entraron siempre por dinero. <strong>Toda esa generación entró por dinero.</strong> Por ejemplo, <strong>Juan Benet</strong> participa en un libro, <em>Cien españoles y la OTAN</em>, de Víctor Márquez Reviriego, donde dice que no firmará nunca a favor del ingreso en la OTAN. El libro sale dos meses antes de que Benet dijera sí a la OTAN.</p>
<h5><em>Sin rubor intelectual…</em></h5>
<p>Mira, <strong>el carácter falaz de la cultura de la época está en unas cartas del 64–65 entre Gil de Biedma y Ferrater</strong>, dos <em>patums</em> de la sociedad <em>barcelonina</em>, en las que uno le dice al otro: ‘Oye ¿tú has leído <em>La Regenta</em>? La acabo de empezar y es increíble’; y dice el otro: ‘Yo la estoy leyendo ahora, es impresionante sí’. Eso es lo más grave. Pero si hay un resumen de lo que significa el libro, o de lo que significa para mí al menos como autor, es la conclusión de que <strong>la quiebra de la Guerra Civil, intelectualmente, me refiero, no se cerró en el 39 y que la Transición no significó borrón y cuenta nueva.</strong> Eso no es verdad. El exilio fue implacable, sobre todo con los que tienen que escapar de aquí durante y al final de la Guerra. Porque la de los otros, los que se van en los años 60, como <strong>López Pacheco</strong> a Canadá o <strong>Ángel González</strong> a EEUU, es otra historia diferente, que evidentemente trato, pero es diferente. Los de aquel exilio se tiraron seis o siete años sin deshacer las maletas, pensando que volvían. Terrible. Y luego no los dejan volver. No a todos. Max Aub vuelve completamente lúcido, pero sólo unos meses. <strong>Juan Goytisolo</strong>, que es poco dado a la autocrítica, me contó una cosa que yo introduzco en el libro: <strong>‘¡Qué mal nos portamos con Max!’</strong>, me dijo. ‘Él leía todo lo nuestro y nosotros nunca leímos sus libros’. Es bestial.</p>
<blockquote><p><em>Cela es excepcional por haber escrito ‘La Colmena’, pero luego está el trepa, y desde Quevedo no ha habido uno como él</em></p></blockquote>
<h5><em>Pero hablas también de los que se quedaron…</em></h5>
<p>Claro. Hay un capítulo entero dedicado a <strong>Cela</strong> que es memorable. No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar. Y que supiese de literatura. Cualquier acto, cualquier decisión que toma siempre tiene un doble fin: subir la Cucaña. Cela es excepcional por haber escrito un libro capital, que es <em>La Colmena</em>. Pero luego está el trepa. Él había hecho en los años 40 <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_379" target="_blank">un libro por encargo</a> de la dictadura venezolana de <strong>Marcos Pérez Jiménez</strong>, <em>La Catira</em>. Como Cela era un figurón de la cultura española, le vendió la moto al dictador y escribió un libro que era una mierda (los términos venezolanos, por ejemplo, estaban todos equivocados), pero eso sí, él había cobrado por adelantado tal cantidad de dinero que se construye una casa en Mallorca, la casa de Son Armadans. Entonces Venezuela era una dictadura siniestra y en la que había todo el dinero del mundo para robar. Y años después, cuando ya estaba casado con la chica joven de la radio, quiso repetir la jugada, porque necesitaba numerario para construirse una casa en el Jarama. Y le hace una proposición a su agente, <strong>Carmen Balcells</strong>, que ésta transmite al Ayuntamiento de Marbella, es decir, a <strong>Gil y Gil</strong>: escribir un libro sobre Marbella que se llamase <em>Marbella Paraíso</em>, o algo así, una cosa golfa, por 100 millones. Hasta a Gil y Gil, que no tenía ningún rubor, aunque no fuera la literatura lo suyo, le pareció excesivo. Si le llega a salir, hubiera sido como <em>La Catira</em>. <strong>Cela no tenía ningún problema de principios. Es la representación genuina del escritor del franquismo.</strong> Era listo, no era un escritor de fondo (los poemas que hizo se pueden tirar todos a la basura) y además publicaba mucho, estoy seguro de que ni corregía todo lo que le hacían los negros, pero sacó muchísimo dinero. En el libro no entro en cómo consiguió el Nobel, pero doy las pistas para entenderlo. Muerto Franco en noviembre del 75, habiendo recibido todos los premios y siendo senador real de aquellos que nombró Juan Carlos, <strong>¿cómo llega al Nobel? ¿Cómo se puede saltar de la Alcarria al mundo?</strong> Fácil. ¿Qué organización no existía en España entonces? La hispano-israelí. La funda él, con el grupo de judíos de<strong> Max Mazin</strong>. Después del Holocausto aquí estoy yo, dice. Es el presidente de la asociación hispano israelí en un momento en el que no hay relaciones diplomáticas entre España e Israel. Eso es talento. Recorrió todos los centros judíos del mundo dando conferencias y se transformó en una figura internacional. Sin el sionismo no lo hubiera conseguido. Eso es Cela.</p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<h5><em>Volviendo a Aguirre, ¿por qué se casó <strong>Cayetana</strong> con él sabiendo que era homosexual?</em></h5>
<p>Posiblemente con ella no lo fuera. No sería el primer caso. Tampoco me pareció ella una persona especialmente apasionada, pero ¿quién de nosotros no conoce homosexuales casados? A ella le fascinaba. Aguirre se llevaba bien con todos los hijos de Cayetana menos con <strong>Jacobo</strong>, porque era un competidor, y él no admitía competidores. <em>Jesusito</em> tenía que ser siempre el más brillante. En el entierro privado, según contaba Pradera, no lloró ninguno de los hijos. La única persona que lloró fue Cayetana, y lloró de verdad, porque le quería. El amor tiene esas cosas. Y lo de ser homosexual no creo que tuviera la más mínima importancia. Es más, a ella le sorprendería. Y eso que él siguió con una vida más bien irregular en esos campos, era un homosexual con una relación notable… Su final, sin embargo, es terrible, enloquece, porque <strong>es un duque de Alba que se aburre. Siendo un hombre tan frívolo llegó al puesto más importante de España</strong>, ni el Rey es tan importante como un duque de Alba. Fíjate, al Rey lo han retirado, aún no sabemos quién y tardaremos tiempo en conocer los detalles de la conspiración, pero a un duque no lo pueden retirar. Y sin embargo se aburre. Al final del libro explico que somos una generación absolutamente fracasada, ninguno de sus objetivos se cumplió, salvo en el caso de Jesús Aguirre.</p>
<h5><em>Bueno, y de muchos de esos mandarines…</em></h5>
<p>Sí, pero llegaron con unos peajes terribles. Esos mandarines no son los mandarines de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, no son los mandarines franceses, aquí el peaje son los 40 años de franquismo, que parecía que no se acababa nunca. Y cuando acabó… En un capítulo del libro trato de las relaciones entre los intelectuales y el entonces príncipe Juan Carlos, intelectual importante donde los haya.</p>
<h5><em>Entre él y <strong>Suárez</strong> se leyeron tres libros… </em></h5>
<p>No, Suárez no leyó ninguno y el Rey tampoco. <strong>Suárez empezó <em>Papillon</em> y lo dejó porque le parecía muy denso.</strong> ¿El Rey? Hay una anécdota, que tiene trascendencia, durante la inauguración de la primera Feria del Libro del postfranquismo. Están paseando Juan Carlos y Sofía por las casetas y alguien le enseña a la Reina un ejemplar de <em>El Principito</em> de <strong>Saint-Exupéry</strong>. Y ella dice: ‘Juanca, Juanca, mira <em>El Principito</em>, como nuestro hijo’. Lo de la cultura de la Reina es otra mitología. El rey de ahora, mucho más allá no irá. La que sí va mucho más allá es ella.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">octu­bre de 2014, número 256</a>.</p>
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		<title>El cura y los mandarines: historia de un libro nonato</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 17:12:38 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>EN LEER SUPIMOS TEMPRANAMENTE de la existencia de <em>El cura y los mandarines</em> gracias a <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, colaborador mensual de esta casa con sus “Auténticas Entrevistas Falsas” y buen amigo de <strong>Gregorio Morán</strong>. Hace algunos meses, en una de sus habituales visitas a la redacción, <strong>Víctor nos anticipó la inminente publicación de un <em>libro bomba</em></strong> en el que el controvertido escritor asturiano afincado en Barcelona venía trabajando desde hacía cerca de diez años.</p>
<p>Morán, que firma cada fin de semana en <em>La Vanguardia</em> unas implacables “<a href="http://hemeroteca.lavanguardia.com/search.html?fromISO=true&amp;q=%2522SABATINAS%2520INTEMPESTIVAS%2522&amp;aux=%22SABATINAS+INTEMPESTIVAS%22&amp;bd=01&amp;bm=02&amp;by=1881&amp;ed=01&amp;em=12&amp;ey=2014&amp;x=0&amp;y=0" target="_blank">Sabatinas intempestivas</a>”, es sobre todo <strong>autor de un puñado de libros muy importantes</strong>: <em>Miseria y grandeza del Partido Comunista de España</em>, el libro de referencia sobre el PCE que le publicara <strong>Rafael Borràs</strong> en la Colección Espejo de España de Planeta en 1986 y hoy inencontrable; la anterior y excelente biografía <em>Adolfo Suárez, historia de una ambición</em>, y su prolongación en <em>Adolfo Suárez. Ambición y destino</em> (Debate, 2009); o <em><strong>El maestro en el erial</strong>. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo</em>, publicado por Tusquets en 1998, <strong>retrato demoledor de la cultura española de la inmediata posguerra</strong> a través de la figura de su gran referente intelectual, desde su regreso a España en 1945 hasta su muerte diez años después.</p>
<p><strong>En esas mismas coordenadas se nos anticipaba <em>El cura y los mandarines</em>, una suerte de continuación de <em>El maestro en el erial</em></strong> en tanto que elucidación de la cultura oficial española, pero que llegaría hasta la transición democrática y más allá y que en esta ocasión tomaría a <strong>Jesús Aguirre como hilo conductor.</strong> Y así lo confirmó el propio Gregorio Morán cuando el pasado 13 de septiembre recibió a <strong>Fernando Palmero</strong> en su domicilio de Barcelona para hablar del que iba a ser su próximo, inminente libro. “<strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación”, afirma en el arranque de la conversación, y <strong>así se recoge en la larga entrevista que publicamos en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">el número de octubre de LEER.</a></strong></p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741.jpg"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Gregorio Morán durante la entrevista concedida a LEER (fotos: Ana Lisis).</figcaption></figure>
<p>“También es una continuación del libro de Ortega, porque el libro de Ortega es <strong>una explicación de la barbarie en la cual nacimos. Por eso es posible que este libro no exista</strong>, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega”. Con estas palabras Morán <strong>anticipaba para <em>El cura y los mandarines</em> un velo de silencio equivalente</strong> al que rodeó a <em>El maestro en el erial</em>, –en aquella ocasión inadvertidamente roto por el <a href="http://elpais.com/diario/1998/03/01/opinion/888706803_850215.html" target="_blank">entusiasta comentario de <strong>Mario Vargas Llosa</strong></a> en páginas habitualmente poco propicias para Morán como las de <em>El País</em>–. Finalmente <strong>el velo de silencio ha sido innecesario; el libro, al menos de momento, ni siquiera existe en sentido estricto.</strong></p>
<p>Un libro con Aguirre como figura y reclamo, pero cuya “historia es más compleja. <strong>Están los Pradera, los Gil de Biedma, los Castellet… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba</strong>”.</p>
<figure id="attachment_2584" style="width: 200px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-2584" src="/wp-content/uploads/2014/10/el-cura-y-los-mandarines_9788498927443.jpg" alt="el-cura-y-los-mandarines_9788498927443" width="200" height="292" /><figcaption class="wp-caption-text">Portada de un libro “nonato”.</figcaption></figure>
<p>El relato comienza en 1962; porque “hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos”, justifica su autor. Y llega hasta 1996, año de la primera derrota electoral socialista después de su <em>landslide</em> del 82; un triunfo que se manifestó verdaderamente aplastante en materia cultural. En palabras de Morán, <strong>“el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable (…). Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</strong></p>
<p>De esto y mucho más; de cómo, según él, <strong>Camilo José Cela</strong> –“no creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar”– consiguió el Nobel; <strong>del pasado de muchos intocables de la cultura progresista</strong>, y del comportamiento de algunos de ellos con figuras del exilio como <strong>Max Aub</strong>; de personajes en apariencia tan distantes como <strong>Carmen Balcells</strong> y <strong>Jesús Gil y Gil</strong> <strong>habla Gregorio Morán en el número de octubre de LEER como probablemente no lo haga hasta que logre ver publicado en otra editorial <em>El cura y los mandarines</em>.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>BORJA MARTÍNEZ</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"> </address>
<address style="text-align: left;"><a href="/2014/10/leer-en-octubre/"><img class="alignleft wp-image-2536" src="/wp-content/uploads/2014/10/PORTADA-256-SIN-CODIGO.jpg" alt="Maquetación 1" width="150" height="200" /></a><strong>Lee la entrevista a Gregorio Morán</strong> sobre “El cura y los mandarines” en el <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">número de octubre de 2014</a> de la Revista LEER. Pídelo en quioscos y librerías seleccionados o <a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a>.</address>
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		<title>Leer en octubre</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2014 11:03:20 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En el mes de Liber y Frankfurt, la <a href="/2014/10/leer256-debate-sobre-el-estado-de-la-edicion/" target="_blank">exhaustiva radiografía</a> de un sector editorial enfrentado al cambio de paradigma tras más de un lustro de crisis y meses de fusiones y adquisiciones es el principal argumento del número de octubre de LEER, pero hay muchos más, y muy jugosos.</p>
<p>Nos anticipamos a la aparición de <strong>uno de los títulos más esperados del otoño, <em>El cura y los mandarines</em></strong> (Crítica), una exploración rigurosa a cargo de <strong>Gregorio Morán</strong> de las procelosas relaciones de los intelectuales con el poder político desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo. <strong>Fernando Palmero</strong> ha conversado con el autor asturiano (en la imagen superior, en un momento de la entrevista en su casa de Barcelona), que en este libro sigue la inclemente línea que ya ensayara en <em>El maestro en el erial</em>, pero cambiando a Ortega por <strong>Jesús Aguirre como figura vertebral</strong> de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como<strong> un “ajuste de cuentas” con su generación. </strong></p>
<p>Hemos leído con atención antes de su lanzamiento <em>Demonios familiares</em> (Destino), la novela póstuma de <strong>Ana María Matute </strong>que, pese a estar inacabada, <strong>Pere Gimferrer</strong>, autor del prólogo, considera estéticamente plena. <strong>Alicia González</strong>, conocedora de la personalidad y la obra de Matute, disecciona sus páginas y localiza esos demonios del título, los “vértigos que asediaban a la autora en los últimos tiempos”, en Eva, protagonista de la obra y reflejo de su creadora.</p>
<p>A punto de cumplirse cien años del nacimiento de <strong>Julio Caro Baroja</strong>, <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong> dedica su <strong>Auténtica Entrevista Falsa</strong> al insigne polígrafo sobrino de Don Pío, multiacadémico y premio Príncipe de Asturias. A través de la pluma culta y exquisita de Víctor Márquez, Caro Baroja se confiesa y sincera: “Soy un epígono de aquella burguesía laica anterior a la República. <strong>Fui</strong><strong> un caballero inactual, un superviviente”. </strong></p>
<figure id="attachment_2552" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2552" src="/wp-content/uploads/2014/10/CaroBaroja-662x1024.jpg" alt="CaroBaroja" width="690" height="1067" /><figcaption class="wp-caption-text">Julio Caro Baroja interpretado por David Pintor para LEER.</figcaption></figure>
<p><strong>La <a href="http://www.semanadelcerebro.es/" target="_blank">VI</a></strong><a href="http://www.semanadelcerebro.es/" target="_blank"><strong> Semana</strong><strong> del Cerebro</strong></a>, que tiene lugar entre el 6 y el 10 de octubre organizada por la Fundación del Cerebro y la Sociedad Española de Neurología, llega <strong>en pleno auge de las neurociencias</strong> al calor de los descubrimientos<strong> en torno al “pedazo de materia más complejo del universo conocido”</strong>, en palabras del divulgador <strong>Julio González</strong>, y el contrastado interés de los lectores. Por todo ello <strong>Maica Rivera repasa algunos de los títulos más importantes </strong>en un reportaje imprescindible. Sobre neurociencia, y ese misterio todavía inescrutable que sigue siendo la cualidad subjetiva de las experiencias individuales, o <em>qualia</em>, escribe <strong>María Teresa Giménez Barbat</strong> en su página mensual de Tercera Cultura.</p>
<p>En nuestra sección de Infantil y Juvenil, <strong>Ada del Moral</strong> se acerca a la obra de <strong>dos heterodoxos de la literatura para los más pequeños</strong>: el clásico y veterano <strong>Tomi Ungerer</strong>, cuya obra viene rescatando en España la editorial <a href="http://www.kalandraka.com/es/autores/detalle/ficha/ungerer/" target="_blank">Kalandraka</a>, y el novísimo y polifacético <strong>David Walliams</strong>, conocidísimo <em>showman</em> de la televisión británica que también triunfa en librerías con su serie de <em>increíbles historias </em>publicadas en España por <a href="http://www.megustaleer.com/autor/0000937031/david-walliams" target="_blank">Montena</a>.</p>
<p>Todo ello acompañado de<strong> la cobertura de las principales novedades del otoño y de las secciones fijas</strong> de nuestros colaboradores: las Cartas desde Nueva York y París de <strong>Julio Valdeón Blanco</strong> y <strong>Oscar Caballero</strong>, la página de Pensamiento de <strong>Gabriel Albiac</strong>, los libros de <strong>Ramón Tamames</strong>, el Cómic de <strong>Ana Merino</strong> y <strong>Luis Conde</strong>, los libros de temática ambiental de <strong>Pedro Cáceres</strong> y sus Páginas Verdes, la propuesta de Jurídicos de <strong>Javier Cremades</strong>… Y un montón de sugerencias (entre ellas la última y premiada novela de <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong>, el nuevo pildorazo del pensador francés <strong>Alain Finkielkraut</strong>, el ensayo crítico y visionario de <strong>Jaron Lanier</strong> <em>¿</em><em>Quién controla el futuro?</em>) con las que acudir a nuestra librería favorita; este mes, en nuestra sección <em>El escritor y su librero</em>, <strong>Héctor Escobar</strong> propone visitar los establecimientos de <strong>Santos Ochoa</strong> en compañía del autor de novela histórica <strong>Jesús Sánchez Adalid</strong>.</p>
<p>Todo esto y más en el número de octubre de LEER, ya disponible en quioscos y librerías seleccionadas. También puedes suscribirte <a href="/suscribete/" target="_blank">aquí</a>.</p>
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