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	<title>Revista leer &#187; España</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Leer 296: Especial Galdós</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2020 10:06:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alan Smith Soto]]></category>
		<category><![CDATA[Anales Galdosianos]]></category>
		<category><![CDATA[Benito Pérez Galdós]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Galdós se nos aparece como una figura imponente pero borrosa.</strong> Esto tiene en parte que ver con su proverbial discreción en vida. Visto desde hoy, que con pudor no se llega a ningún sitio, su éxito sin primera persona tiene un mérito añadido. Pero borroso también Galdós por las distorsiones y carencias interpretativas padecidas por el personaje y su obra. La categoría más indiscutible –el escritor realista– es también la más discutida en este número de LEER dedicado a Galdós. Porque poco explica y mucho hurta: el peso de la imaginación en su escritura, la variedad evolutiva de su estilo, la novedad de la psicología en sus novelas. Su polifonía social queda reducida a un casticismo que él rechazó política y literariamente. Y consolida la idea de que fue un escritor elemental y sin recursos. Difundida prolijamente por quienes, como <strong>Juan Benet</strong> y otros autores de la nueva narrativa española, <strong>presumieron de no leerle</strong>.</p>
<p><strong>A base de tópicos «a Galdós le han robado la universalidad», lamenta Germán Gullón</strong>, comisario de la <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">exposición del centenario</a> en la Biblioteca Nacional con la que ha querido contribuir a cambiar el paradigma de lo que se entiende por Galdós. El objetivo es<strong> liberarle de la rigidez y la pobreza de los esquemas críticos que le han fosilizado y alejado de los lectores.</strong> Este número de LEER pretende contribuir modestamente a ese propósito.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8963" src="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg" alt="portadaLEER296" width="900" height="1215" /></a></p>
<p>El director de LEER, <strong>Borja Martínez</strong>, <a href="/2020/06/galdos2020/" target="_blank">introduce la cuestión</a> después de conversar con Gullón y <strong>Marta Sanz</strong>, compañera de tarea en la muestra de la BNE, así como con <strong>Francisco Cánovas Sánchez</strong>, autor de la biografía <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank"><em>Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso</em></a>, que recibió casi en solitario un Año Galdós que parece haber cogido a tantos con el pie cambiado, y <strong>Yolanda Arencibia</strong>, la catedrática canaria que vela por su figura en la patria chica de Las Palmas y que está a punto de publicar una <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-galdos-una-biografia/311092" target="_blank">biografía</a> bendecida por el Premio Comillas.</p>
<p>Uno de los grandes galdosistas españoles, el profesor <strong>Francisco Caudet</strong>, contrasta las sucesivas maneras narrativas de Galdós con sus ideas sobre la modernización de España. Influida por <strong>Cervantes</strong> y la picaresca tanto como por la novela contemporánea europea, la prosa galdosiana va evolucionando en respuesta a los acontecimientos del país. <strong>Álvaro Cortina</strong> reflexiona sobre el desencanto de Galdós con la burguesía, la clase social que alimenta su novela. Y <strong>Paloma Hernández</strong> –creadora del canal <em><a href="http://www.nodulo.org/forja/index.htm" target="_blank">¡Qué m… de país</a></em> y ponente de una <a href="https://youtu.be/mNAHgJn4wCI" target="_blank">conferencia reciente</a> sobre Galdós en la Escuela de Filosofía de Oviedo–, analiza su idea de España, con frecuencia oscurecida por interpretaciones apresuradas o malintencionadas.</p>
<p>Su fama de republicano y anticlerical le colocó en mala posición, incluso después de muerto, en la España de posguerra. A cambio, el exilio académico propició el surgimiento en Estados Unidos del fenómeno del galdosismo internacional coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor en 1943. <strong>Alan Smith</strong>, profesor de la Boston University y director de <a href="https://www.bu.edu/analesgaldosianos/" target="_blank"><em>Anales Galdosianos</em></a>, revista de la <a href="http://www.galdosistas.org/" target="_blank">Asociación Internacional de Galdosistas</a> con sede en EEUU, escribe de todo ello en LEER.</p>
<p>«Es muy difícil traducir a Galdós por culpa de Galdós», de su vibrante y variadísimo español, afirma Smith, y eso quizá explique la escasa difusión de su obra en ámbitos como el anglosajón o el francés. <strong>Óscar Caballero</strong> escribe la crónica de una ausencia, la de Galdós en Francia, más allá de la efímera popularidad por el escándalo de <em>Electra</em>. Aquel gran fenómeno internacional fue el éxito más resonante del repertorio teatral galdosiano, más de una veintena de títulos a los que se aproxima <strong>Javier Huerta</strong>, crítico con el exceso de «ideología y didactismo» de su dramaturgia.</p>
<p>Pese a la desconsideración oficial y literaria de algunos, la obra de Galdós sigue en el sustrato, se le lee más de lo que cabría suponer, y es precisamente ese interés espontáneo lo que ha obligado a improvisar programaciones y títulos con que estar a la altura del centenario. Un ejemplo de lector espontáneo es <strong>Weldon Penderton</strong>, <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/colecci%C3%B3n-asterisco/salvemos-la-jarapa" target="_blank">escritor</a> y <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/nosotros?authuser=0" target="_blank">editor</a>, que cuenta para LEER cómo atravesó la secundaria sin tocar a Galdós y cómo a sus 25, leyéndolo por su cuenta recién llegado a Madrid, se convirtió a la fe galdosiana hasta confesar: «Yo me hice madrileño leyendo <em>Fortunata y Jacinta</em>».</p>
<p>La visión de Galdós de <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> y el contraste de <em>Tristana</em> con la adaptación de Buñuel, analizada por <strong>Noemí Sabugal</strong>, completan una aproximación en la que no podía faltar la Auténtica Entrevista Falsa de <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, que se cita con don Benito en el Congreso de los Diputados donde ejerció como tal: «Hay que ser generoso, como yo lo fui. Eso también lo aprendí de Cervantes, el más grande y más bueno de todos nosotros, a quien tanto homenaje rendí». Una comentarista entusiasta de Galdós como <strong>María Zambrano</strong> le hermanó con Cervantes a partir de dos ingredientes clave en la novela: la piedad y la ironía. Germán Gullón lo expresa de otro modo: en Galdós <strong>«el elemento humano siempre va por delante de la expresión artística»</strong>, y por ahí se llega a su grandeza, pero también al malentendido de la insuficiencia estilística. Uno de tantos malentendidos que se someten a crítica en este número de LEER, disponible en quioscos y librerías.</p>
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		<title>Galdós, el novelista de la mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 09:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Cavandi]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[No Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Santander]]></category>
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		<description><![CDATA[En este 2020, cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus Episodios Nacionales, la penetración social y psicológica de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">En este 2020, <strong>cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós</strong>, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus <em>Episodios Nacionales</em>, la penetración social y psicológica de sus novelas contemporáneas. Y también</span><b> la importancia de sus personajes femeninos, que le convierten, a ojos de algunos críticos, en un verdadero precursor del feminismo.</b><span style="font-weight: 400;"> Así lo cree el historiador <strong>Francisco Cánovas</strong>, autor de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank">la más reciente biografía de Galdós</a>. «Él defendía que la regeneración de la sociedad española pasaba por que la mujer se empoderase y ocupase el lugar que le correspondía en la vida pública», explica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Galdós fue ante todo un escritor comprometido con España y empeñado en señalar los problemas que impedían que la sociedad prosperase. Y sus personajes femeninos –<strong>son mujeres las protagonistas de sus grandes novelas</strong>: Fortunata, Marianela, Isidora, Benina, Tristana…– le permiten desde el principio subrayar algunos de los males de la anquilosada sociedad de la época, víctima de una poderosa oligarquía y un rígido clericalismo. </span><b>Un estado de cosas en el que la mujer, atada de pies y manos, era la que siempre tenía las de perder. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">«¡Ay!, don Agustín, dichoso el que es dueño de sí mismo, como usted», lamenta en <strong><em>Tormento</em></strong> (1884) Amparo Sánchez ante el hombre al que aspira, el indiano Agustín Caballero. «¡En qué condición tan triste estamos las pobres mujeres que no tenemos padres, ni medios de ganar la vida, ni familia que nos ampare, ni seguridad de cosa alguna como no sea de que al fin, al fin, habrá un hoyo para enterrarnos». Víctima del chantaje de un clérigo renegado, que la amenaza con revelar su pasado, y redimida por un hombre de fortuna hecho a sí mismo en América, <strong>Amparo es para el estudioso galdosista Joaquín Casalduero una perfecta alegoría de la España de la época.</strong> Ya en <strong><em>Gloria</em></strong> (1877), Galdós había expuesto las desgracias que la intransigente sociedad española podía depararle a una joven de una buena familia de provincias enamorada de un hombre extranjero y judío, lo que le granjeó al escritor canario la censura de los sectores tradicionalistas, incluida la de su amigo José María de Pereda. En esa misma época, </span><b>su novela <em>Doña Perfecta</em> (1876) había resonado como un verdadero aldabonazo contra el asfixiante código moral que obstaculizaba la libertad española y, en especial, la de las mujeres. </b><span style="font-weight: 400;">Una labor de denuncia de la superstición y el fanatismo que culminará con el estreno de <em>Electra</em> en 1901, cuya repercusión cruzará las fronteras españolas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En <strong><em>Tristana</em></strong> (1892), inspirada por uno de los amores de la vida de Galdós, la aspirante a actriz <strong>Concepción Morell</strong>, y que para otra compañera y amiga de don Benito como <strong>Emilia Pardo Bazán </strong></span><b>trata de «la esclavitud moral de la mujer en el siglo XIX»</b><span style="font-weight: 400;">, la criada Saturna responde así a su sobrina cuando Tristana le dice que quiere ser «libre»:</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">«¿Sabe la señorita cómo llaman a las que sacan los pies del plato? Pues las llaman, por buen nombre, libres (…). Si tuviéramos oficios y carreras las mujeres, como los tienen esos bergantes de hombres, anda con Dios. Pero fíjese, sólo tres carreras pueden seguir las que visten faldas: a casarse que carrera es, o el teatro…, vamos, ser cómica, que es buen modo de vivir, o… no quiero nombrar lo otro. Figúreselo». </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su excelente ensayo <strong><em>La España de Galdós</em></strong> (1960), <strong>María Zambrano</strong> reflexiona sobre la presencia femenina en la obra del escritor canario. Para la filósofa malagueña, hasta la fecha, la mujer había aparecido en la literatura española de manera arquetípica, sin individualidad; cuando un personaje femenino «alcanza estatura heroica es casi siempre reina o madre, o ambas cosas juntas». </span><b>Según Zambrano, Galdós «es el primer escritor español que introduce a todo riesgo las mujeres en su mundo. </b><span style="font-weight: 400;">Las mujeres, múltiples y diversas; las mujeres reales y distintas, «ontológicamente» iguales al varón. Y ésta es la novedad, ésa la deslumbrante conquista. Existen como el hombre, tienen el mismo género de realidad, es lo decisivo y lo primero que se da a ver». Y sobre todas las mujeres galdosianas, Benigna, luz y eje de su novela <strong><em>Misericordia</em></strong> (1897), la gran heroína entre las «desheredadas» de Galdós, caracterizadas todas ellas por un rasgo en común: «una resistencia sin límite frente a la adversidad». </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La escritora <strong>Marta Sanz</strong>, comisaria, junto con <strong>Germán Gullón</strong>, de <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">la gran exposición del centenario de Galdós</a> organizada por la Biblioteca Nacional de España, confirma esta cualidad de las mujeres galdosianas. «Se me vienen a la cabeza las tres hermanas de una obra interesantísima como <strong><em>Lo prohibido</em></strong> (1884–1885)», presentadas en la novela desde la perspectiva de su primo, el narrador de la historia. La cerebral –y algo sabihonda– María Juana; Eloísa, «una mujer que quiere hacer negocios y es condenada por ello», visibilizando una insólita vocación femenina por el capitalismo emergente; y Camila, «que cumple sus objetivos a través de la maternidad». Para Sanz, el aspecto más reseñable del enfoque de Galdós sobre la mujer fue «</span><b>su interés por visibilizar figuras femeninas complejas pertenecientes a diversas clases sociales que, por el mundo en el que viven, están en franca desventaja.</b><span style="font-weight: 400;"> Galdós ilumina a Fortunata, la mujer desfavorecida condenada a vivir en el filo por los cánones de la sociedad, pero también a la acomodada Jacinta. Al describir el ansia de figurar de la Rosalía de <strong><em>La de Bringas</em></strong> (1884) está dibujando un modelo femenino que de alguna manera resulta también damnificado por los cánones de la sociedad».</span></p>
<p><b>Si los vicios y deseos del hombre ilustran los males de la sociedad y la patria, las mujeres parecen llamadas a la redención de ambas.</b><span style="font-weight: 400;"> Mujer es la alegórica Madre que aparece con frecuencia en la obra de madurez de Galdós encarnando a Mariclío, su personal versión de Clío, la musa de la Historia, y que trata de guiar a los personajes desconcertados ante el atrabiliario rumbo de la historia española. Y mujer es también Floriana, la maestra ideal de </span><strong><i>La Primera República</i></strong><span style="font-weight: 400;"> (1911), cuarto de la última serie de los </span><strong><i>Episodios Nacionales</i></strong><span style="font-weight: 400;">. Tito Liviano, </span><em><span style="font-weight: 400;">alter ego</span></em><span style="font-weight: 400;"> de Galdós, visita la imaginaria escuela de Floriana acompañado de un mitológico «divino forjador» que, inflamado del idealismo inspirador de la Revolución Gloriosa, proclama un futuro de esplendor gracias a su unión con ella: «Las divinidades que gobiernan el mundo han dispuesto que el Fuego plasmador se una en coyunda estrecha con la Feminidad graciosa y fecunda, para engendrar la felicidad de los pueblos futuros. Antes que acabe esta generación se ha de ver en pos de Floriana un enjambre de mil niñas, que al llegar a la edad juvenil encarnarán la belleza, la ternura, la gracia y sutileza educativa que has admirado en la excelsa regidora de esa humilde escuela. Cada una de esas mil criaturas, hijas de Floriana, dará al mundo otras mil. Ya puedes comprender que </span><b>con un millón de maestras como esta que has visto, tu patria y las patrias adyacentes serán regeneradas</b><span style="font-weight: 400;">, ennoblecidas y espiritualizadas hasta consumar la perfecta revolución social». </span></p>
<p>El futuro será femenino o no será, parece decir Galdós. Cien años después de su muerte parece que la sociedad, por fin, lo ha comprendido.</p>
<p> </p>
<h3><b>Santander, líder mundial en igualdad de género</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchas cosas han cambiado desde que Galdós caracterizara a sus personajes femeninos. Las mujeres ya acceden en pie de igualdad a los «oficios y carreras» que hace siglo y medio les estaban vedados. Pero aún queda camino por recorrer, y, por eso, <strong>la plena igualdad entre hombres y mujeres es una de las prioridades de la cultura corporativa de Banco Santander.</strong> Entre los diez objetivos de banca responsable que Santander se ha fijado para 2025, tres de ellos tienen que ver con la igualdad de género: alcanzar la equidad salarial, contar con al menos un 30 por ciento de mujeres en cargos directivos y, ya para 2021, garantizar la presencia en su Consejo de entre un 40 –objetivo ya alcanzado– y un 60 por ciento de mujeres. Pero, aunque en el caso del Santander los números ayuden –el 55 por ciento de la plantilla está ya integrada por mujeres–, no se trata solo de cuotas, sino de <strong>propiciar un verdadero cambio de mentalidad</strong>. Por eso, Banco Santander ha puesto en marcha numerosos programas de equidad en todos los mercados donde opera. En España, el proyecto </span><a href="https://www.bancosantander.es/es/particulares/generacion-81" target="_blank"><b><i>Generación 81</i></b></a><span style="font-weight: 400;">, bautizado así en conmemoración del año en que se reconoció la plena igualdad entre hombres y mujeres en la gestión de las finanzas, apuesta por la ruptura de estereotipos, visibilizando modelos de referencia femeninos y fomentando la formación y el emprendimiento entre las mujeres. Dentro de este proyecto, el programa </span><b><i>Mujeres con S</i></b><span style="font-weight: 400;"> trata de promover el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, ofreciendo herramientas y asesoramiento personal y profesional. Estos y otros proyectos, como los programas de microcréditos e inclusión financiera </span><a href="https://www.santander.com.br/campanhas/microcredito" target="_blank"><b>Prospera</b></a><span style="font-weight: 400;"> en Brasil y </span><a href="https://www.tuiio.com.mx/" target="_blank"><b>Tuiio</b></a><span style="font-weight: 400;"> en México, o las plataformas de formación y liderazgo </span><b>Inspira</b><span style="font-weight: 400;"> (Argentina), </span><b>Accelerating You</b><span style="font-weight: 400;"> (Reino Unido) y </span><b>Female Side of Business</b><span style="font-weight: 400;"> (Polonia), han hecho que Banco Santander, única entidad financiera española presidida por una mujer, encabece en 2020 el <a href="https://www.bloomberg.com/latam/blog/indice-de-igualdad-de-bloomberg-2020-se-amplia-para-incluir-325-companias-publicas-a-nivel-mundial/" target="_blank">Índice Bloomberg de Igualdad de Género</a>, para cuya elaboración se evaluaron a 6.000 empresas de 84 países (finalmente se incluyeron en él 322 empresas). </span></p>
<p>Un contenido elaborado por Revista Leer en colaboración con Banco Santander.</p>
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		<title>Enrique Moradiellos: «Decir que Franco era inteligente no te hace franquista»</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2019 11:38:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Borja Martínez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay, de un tiempo a esta parte, en Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961) una voluntad de estar en el foro público, de contribuir con un poco de «luz racional e histórica» al debate de las cosas. Y el historiador asturiano, catedrático de la Universidad de Extremadura, autor de importantes libros, biógrafo de Negrín y ahora de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay, de un tiempo a esta parte, en <strong>Enrique Moradiellos</strong> (Oviedo, 1961) <strong>una voluntad de estar en el foro público</strong>, de contribuir con un poco de «luz racional e histórica» al debate de las cosas. Y el historiador asturiano, catedrático de la Universidad de Extremadura, autor de importantes libros, biógrafo de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-negrin/200193" target="_blank">Negrín</a> y ahora de Franco –con una obra escrita para el público británico y publicada aquí por Turner, <a href="http://www.turnerlibros.com/book/franco.html" target="_blank"><em>Franco. Anatomía de un dictador</em></a>–, lo hace sin miedo a pelear el sentido de las palabras, a meterse en los charcos agarrado a la enseña de la Historia, aun a riesgo de ser malinterpretado en clave política. <strong>Ejerciendo «un tipo de práctica de la razón histórica que va explorando sus límites»</strong>, que es lo que le pide y exige su profesión.</p>
<p><strong><em>El libro comienza con un análisis detallado de la memoria de Franco, «incómodo espectro del pasado», en la España democrática.<br />
</em></strong>Es una de las partes más comprometidas del libro, porque hay más vuelo filosófico y obliga a tomar posición. Lo otro es pura acción historiográfica. Está planteada con una voluntad explícita de señalar que la rareza española de la Transición, el pacto del olvido, es en realidad lo más normal del mundo. Lo que se va a aplicar, si es posible, en Colombia, en Venezuela cuando caiga esta dictadura, o Cuba. No era, no es posible hacer tabula rasa.</p>
<p><em><strong>Hablas del «mal llamado pacto del olvido».<br />
</strong></em>Se trata más bien de un pacto de silencio. Lo explica Henry Rousso en <a href="http://www.aletheia.fahce.unlp.edu.ar/numeros/numero-5/traducciones/para-una-historia-de-la-memoria-colectiva-el-post-vichy" target="_blank"><em>El síndrome de Vichy</em></a>. Los franceses no olvidaron la Ocupación y la colaboración, pero prefirieron no hablar públicamente de ello y no utilizarlo como estigma. Si De Gaulle hubiera utilizado la Ocupación como estigma, Mitterrand nunca hubiera sido siquiera candidato a la presidencia de la República porque fue un enorme colaboracionista, al menos hasta el 43. Ningún prefecto de Francia dimitió de su cargo cuando se firmó el armisticio. Ningún mariscal de Francia, ningún capitán general, ningún general de división. Sólo un general de brigada, De Gaulle, se marcha a Londres a continuar la guerra. Y los comunistas tampoco lucharon hasta 1941, porque tras la firma del pacto germano soviético el PCF había llamado al derrotismo revolucionario. Constatar que Sartre y Beauvoir se quedaron en París, que Febvre siguió haciendo <em>Annales </em>en París mientras su compañero Marc Bloch se unía a la Resistencia y era fusilado al final de la guerra, es constatar que hubo una colaboración generalizada. No es un juicio moral; las sociedades son así. De ahí lo del pacto de silencio. No utilizamos en público el pasado de cada uno, aunque es algo que sigue ahí; el silencio no es olvido. Por eso se hablaba en su momento del famoso techo oculto de Fraga, que operó también contra los comunistas históricos como Carrillo o Pasionaria y a favor de los socialistas <em>renovados</em>.</p>
<p><strong><em>Quizá era la constatación tranquila de que aquellas ya eran posiciones políticas obsoletas, y que su identificación con las actuales carecía, y carece, de sentido.</em><br />
</strong>Cito en el libro a Francisco Ayala: en el fondo ninguno nos sentíamos solidarios de las versiones extremas de aquella época. Era un anacronismo. Es como si las asociaciones feministas o LGTBI revisaran hoy los discursos de los partidos comunistas; dirían que son <em>fachas</em>. Se tiende a asociar con el franquismo realidades que son anteriores y posteriores al régimen, y que tienen que ver con culturas políticas muy machistas, quizá muy mediterráneas. Pero es que entonces <em>fachas </em>eran los asirios y los neandertales. Es un mal uso de los términos tan flagrante que en calidad de historiador no puedes quedarte callado.</p>
<p><strong><em>Haces hincapié en la banalización de los términos cuando hablas de la definición del Régimen.</em><br />
</strong>Si te niegas, como es mi caso, a decir que el franquismo fue un totalitarismo, también corres el riesgo de que te llamen <em>facha</em>. Provoca una suerte de reflejo de Pavlov. ¿Fue el franquismo un fascismo español? No, no lo fue. Un régimen en proceso de fascistización truncada es lo que yo defendería. Pero fascismo, no.</p>
<p><strong><em>¿Hay historiadores que han contribuido al uso frívolo de los términos?</em><br />
</strong>Sí. Hay autores que consideran que es la misión histórica, la función social de la dictadura, y no la forma política lo que categoriza un régimen. Sin reparar en que la función y la misión histórica de estabilización del capitalismo une a regímenes tan dispares como la socialdemocracia sueca de Olof Palme y la dictadura de Pinochet. Con eso, para el llamado marxismo de la llamada RDA, eran tan fascistas Willy Brandt como Hitler, porque ambos, según las condiciones, establecen la dictadura terrorista del capital sobre los trabajadores y extraen plusvalía. Pero eso es un uso político abusivo, no puede ser una lógica explicativa histórica, porque recurre a una visión binaria de la historia que no atiende al matiz. Muchos historiadores dicen que en la época de entreguerras, ante la crisis y el colapso del capitalismo, sólo había dos soluciones posibles, la solución socialista o la solución fascista. Eso es falso. Churchill te diría, entre estos dos estamos nosotros. Y Roosevelt. ¿Y qué pasaba con los movimientos de independencia y anticoloniales? ¿Se puede ser democracia y estar contra las democracias porque son las metrópolis imperiales? Sabemos que sí: ahí está Nehru, y lleva adelante su programa en aquel mismo momento sin echarse en brazos de Japón o de la URSS.</p>
<blockquote><p>«Yo no quiero hacer antifranquistas retrospectivos porque lean mi libro. Sea usted franquista, antifranquista o indiferente. Me da igual. Yo quiero comprender»</p></blockquote>
<p><strong><em>Esa lógica binaria parece insuperable incluso entre los historiadores a la hora de abordar episodios de nuestra historia reciente como el franquismo o la democracia.</em><br />
</strong>Es preocupante. Yo he participado en muchos debates, y hay corrientes. Hay contemporaneístas como <a href="/2019/01/gutmaro-gomez-bravo-el-valle-de-los-caidos-es-una-anomalia-absoluta/" target="_blank">Gutmaro Gómez Bravo</a> o Javier Rodrigo que lo están haciendo bien. No tiene nada que ver con lo que hacen otros autores de la corriente memorialista histórica. Gente como Francisco Moreno, que ya en los 70 tenía un libro sobre la represión franquista en Córdoba que ahora se ha convertido en <em>El genocidio franquista en Córdoba</em>. Esta evolución de los términos ya te dice algo del cambio de paradigma que se ha producido.</p>
<p><strong><em>¿La imprecisión terminológica tiene que ver con la ideología?</em><br />
</strong>Con la voluntad ideológica de demonización de un régimen. Pero el problema de la demonización es que el que odia está incapacitado para entender. El odio es muy legítimo en la vida privada, incluso en la política, porque con el odio puedes levantar pasiones y en el fondo la lucha política no es moral. Pero los historiadores no podemos hacer eso, porque entonces no hay historia. Se cargan la disciplina. Y aparece entonces una propaganda más o menos edulcorada. Yo sostengo, y además creo que es demostrable, que hay una disciplina que intenta comprender sin odio, <em>sine ira</em>, como diría Tácito. Yo no quiero hacer antifranquistas retrospectivos porque lean mi libro. Sea franquista, sea antifranquista o sea indiferente. Es que me da igual. Yo quiero comprender. Lo primero que escribe Hannah Arendt después del Holocausto, cuando sabe lo que le ha pasado a una parte de su familia, cuando ya sabe lo que han hecho Heidegger y muchos de sus amigos, es que no los quiere condenar moralmente. Quiere comprender cómo gente que no era así se convirtió en eso. Cómo llegaron a admirar y apoyar el régimen de Hitler. Y quiere hacerlo por necesidad intelectual de explicarse el mundo, no de establecer condenas morales desde una superioridad incierta.</p>
<p><strong><em>En el caso del franquismo no se trata sólo de la comprensión de un régimen, sino del comportamiento de toda una sociedad que en 1975 todavía está en condiciones de adherirse a él, aunque fuera pasivamente, y que un año y medio después vota con entusiasmo la Reforma política.</em><br />
</strong>Y que no secundó la huelga general de noviembre de 1976, la operación de Carrillo para intentar detener la Reforma. Y cuando llega el referéndum se aprueba la Reforma, y el <em>No </em>se asoció con Fuerza Nueva, con lo que quedaba del <em>búnker</em>. Y cuando llegan las elecciones de 1977 la representación electoral es tan genuina que en vez de haber una reforma mínima del franquismo se abre un periodo constituyente. A veces parece que no hubiera habido periodo constituyente en España después del franquismo. ¿Entonces qué tuvimos? Las elecciones del 77 no eran inicialmente constituyentes, pero resultaron constituyentes. ¿Por qué? Por sus resultados. Y por eso se aprobó de inmediato la ponencia constitucional. Y en el paquete iba la forma de Estado, es decir, la monarquía. Quienes dicen que la monarquía no se votó en referéndum se olvidan de que hubo referéndum constitucional. Pero es un olvido interesado, al menos entre historiadores bien versados. Sin embargo, la Constitución de 1931 nunca se sometió a referéndum. Se aprobó por una mayoría recortada en las Cortes. Y por tanto la República fue resultado del abandono del monarca tras las elecciones municipales. Aquí te das cuenta del uso político de la historia según conviene. Una disciplina crítica está para señalar este tipo de incoherencias.</p>
<p><strong><em>¿Está la Historia reformulando sus términos en paralelo a la ruptura de esa amnistía tácita, de ese pacto de silencio, que parece que está teniendo lugar en el seno de la sociedad y en la política?</em><br />
</strong>Sí. Y es un cambio que tiene que ver con al menos dos grandes fenómenos. Uno es el reemplazo generacional. En los estamentos de poder de la estructura social han entrado personas que como mucho tenían cinco años cuando acabó la dictadura. Están en cargos de gestión, en los medios, en la academia, en la política. Pedro Sánchez, Albert Rivera, Casado o Iglesias no tenían 15 años cuando murió Franco, ni jugaron al futbolín en la OJE. Esto es muy importante. Sus visiones del pasado son mediadas, lo que les contaron, lo que leyeron, y sobre todo la literatura, el cine y la televisión, grandes agentes de formación de la conciencia histórica que no son necesariamente ajenos al maniqueísmo y la simplificación, a veces porque su propio formato lo exige. Y volvemos a la lógica binaria. El otro factor tiene que ver con la caída del Muro. Ha producido un cambio radical en el mundo, y ha obligado a las izquierdas a mirar nostálgicamente a un pasado glorioso en busca de referentes.</p>
<p><strong><em>Por ahí volvemos al peso de la memoria.</em><br />
</strong>Si la memoria y el testimonio de la víctima es sacrosanto y no se puede poner en cuestión, ¿dónde queda la historia? Yo pongo en cuestión un movimiento que reduce mi disciplina, que tiene ya 2.500 años de existencia, a un mero adjetivo de un sustantivo. Del cual, por ser adjetivo, es mero atributo. Memoria histórica. ¿Por qué? Para los historiadores, un testimonio nunca puede ser la última palabra. Porque hay que cotejarlo, hay que cribarlo, hay que ponerlo en cuestión, es sistemáticamente revisable por otros puntos de vista y el cotejo de documentos. La memoria histórica, además, incumple su propio precepto cuando por ejemplo quiere tirar determinados monumentos históricos. Preservar la memoria histórica aplicando la <em>damnatio memoriae </em>es un sinsentido. Resignifíquese, explíquese, como la <a href="https://www.museumsportal-berlin.de/es/museos/topographie-des-terrors/" target="_blank">Topografía del Terror</a> en Berlín. Será además la mejor escuela de historia. Pero déjese ahí. Si se destruye como si nada hubiera pasado, nadie sabrá lo que ha sido porque ha desaparecido. A mí me parece una barbaridad.</p>
<blockquote><p>«¿Fue el franquismo un fascismo español? No, no lo fue. Un régimen en proceso de fascistización truncada es lo que yo defendería. Pero fascismo, no»</p></blockquote>
<p><em> </em><strong><em>¿Verías posible, como se está pidiendo desde algunas instancias, una suspensión del corpus de condenas del franquismo? ¿Es compatible con la Amnistía del 77?</em><br />
</strong>Hay que tener mucha prudencia con querer enmendar el pasado a fuerza de declaraciones simbólicas del presente. Primero por el alcance que puede tener. Pero también porque moralmente es un poco vergonzoso. Se dice que es con la intención de restablecer la dignidad de las víctimas, pero primero, la dignidad nunca la perdieron, porque la dignidad no va con el hecho de ser vencedor o vencido. Hay mucho indigno entre los vencedores y había muy indigno entre los vencidos. Y porque hay víctimas en ambos lados. Una democracia, que debe mirar al pasado con ojos abiertos y no sectarios ni revanchistas ni vengativos, ni tampoco simplificadores ni maniqueos, lo que debe hacer es tratar con equidad a sus ciudadanos, a los actuales y a los anteriores, y si se decide que las condenas del franquismo debieran suspenderse, yo entiendo que una democracia debería suspender también las condenas de los tribunales populares, que fueron manifiestamente antidemocráticas y por tanto inmorales. ¿Qué garantías jurídicas había? Ninguna. Y hubo 55.000 paseados y muertos sentenciados por tribunales de ese tipo. Si hubiera la posibilidad de reclamar compensación económica por la nulidad de esas sentencias entonces el Estado podría quebrar. Eso no se ha hecho ni con la caída del comunismo. Es imposible de asumir.</p>
<p><strong><em>En el libro estableces la diferencia entre la amnistía española y lo que ha pasado en otros lugares. Lo que hubo aquí no fue una ley de punto y final.</em><br />
</strong>No tuvo nada que ver. Aquí con la Ley de Amnistía salieron los asesinos del atentado de la calle Correo, que causó 12 muertos y setenta heridos. No fue una ley creada para que Billy el Niño se escapara. Fue una ley que también cerró el expediente sobre Paracuellos, 2.400 muertos. Y muchas cosas más.</p>
<figure id="attachment_8642" style="width: 900px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-8642 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/04/Captura-de-pantalla-2019-04-01-a-las-13.30.11-e1554118665421.png" alt="emweb" width="900" height="507" /><figcaption class="wp-caption-text">Enrique Moradiellos.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><strong><em>Has pasado de Negrín a Franco como objeto de estudio. De un lado al otro del espectro político de la Guerra pero sin abandonarla. ¿Cómo comenzó tu interés por el tema?</em><br />
</strong>La Guerra Civil siempre me ha parecido el acontecimiento más divergente de la historia española reciente respecto al entorno de Europa occidental. Mi familia no tuvo una especial vinculación con la Guerra, así que yo no quiero reivindicar la memoria del abuelo <em>facha </em>o el abuelo <em>progre</em>, porque no lo eran. Casi todos los españoles tenemos dos abuelos, e incluso la abuela republicana solía ser muy católica. Era lo más normal del mundo en la época. A mí me parecía que la Guerra Civil era lo más llamativo de España. Hasta entonces no nos diferenciábamos en nada del resto del sur de Europa. Perdemos un imperio, igual que Portugal, estamos en la periferia sur de la modernización, con una industrialización un poco retardataria y un régimen liberal oligárquico como la Italia de entonces, una crisis militar… Pero de repente la Guerra sí difiere. Del mismo modo, la singularidad del régimen salido de la victoria de la Guerra era lo más anacrónico que había en aquella Europa en la que estábamos. Quise estudiarlo. Y dentro de aquello, en el plano internacional, lo que me parecía más llamativo era por qué las democracias no ayudaron a la República si era una democracia. Mi tesis versó sobre la política de no intervención. Le pedí a Paul Preston que me la dirigiera, y estuve cuatro años y medio en Londres trabajando en ello. Y quien empieza estudiando la Guerra Civil en fuentes diplomáticas descubre que, pese a que los grandes hombres de la República eran Largo, Prieto o Azaña, Negrín aparece de manera muy positiva en la documentación británica. Cuando está ya en el exilio tiene acceso directo a Clement Attlee, se cartea con Churchill durante la Guerra Mundial, es invitado a formar parte de la Sociedad Fabiana. Es un hombre muy reconocido. ¿En calidad de qué, cómo es posible? Es una figura muy llamativa y me dio a entender que ahí había materia. Además, en Gran Bretaña descubrí la fuerza de la biografía histórica, esa hija espuria de la novela y un poco hijastra de la historiografía. Yo en España había tenido una formación muy estructural, que a veces pasa por marxiana pero que en realidad era puro funcionalismo, y de repente descubrí el acercamiento a los fenómenos históricos a través de la vida de los individuos. En aquel tiempo leí algunas obras notables. Ian Kershaw presentaba su primer volumen de Hitler, y sobre Hitler precisamente leí el libro de Eberhard Jäckel, <em>La cosmovisión de Hitler</em>. En apenas 150 páginas entendí el nazismo mejor que en cualquier manual estructural según el cual las singularidades humanas no hacen nada y Hitler era el gran capital. Te da una perspectiva a ras de suelo de algo que a mí filosóficamente me parece clarísimo: que nada está escrito, y que este hombre pudo hacer esto o aquello, establecer una alianza o no hacerlo.</p>
<p><strong><em>En el caso de Franco es algo muy claro. Construye un régimen alrededor de su persona y sus decisiones van marcando el devenir del país.</em><br />
</strong>Recuerdo algo que decía Raymond Carr: la mayor incógnita de un estudioso sobre Franco es saber por qué decidió no hacer como George Monck. En 1660 es el general de la guerra civil, de los que condenaron y ejecutaron a Carlos I, y a la muerte de Cromwell decide que venga la restauración. Después de que el ejército, porque es una dictadura militar, no puede heredarse en el hijo de Cromwell, hay que llamar al hijo del rey. Hay que restaurarle. Pero pone condiciones. Una, la amnistía. The Oblivion Act. Ley del olvido, pero que es una ley de perdón. Es la amnistía la que pone en marcha el gobierno monárquico parlamentario en Gran Bretaña. Y es el general Monck quien decide llamar al pretendiente. Franco no quiso serlo, yo creo que porque era dictador soberano, no dictador comisario, y eso no es baladí. Es quien instituye el Régimen. Y no tiene que ver sólo con la ambición de poder, que la tenía, sino con que probablemente creía que el rey que volviera no duraría mucho.</p>
<blockquote><p>«Durante los últimos años el nacionalismo ha recreado la imagen de una España dominadora para crear la ficción de que está luchando contra la España de Franco»</p></blockquote>
<p><strong><em>Durante la Guerra, Franco rechaza que Don Juan se incorpore a su causa porque, y lo dice, no quiere que el futuro rey quede vinculado a uno de los dos bandos. En el libro citas un memorando de Carrero de 1959, urgiéndole a poner en orden las leyes de sucesión, en el cual el almirante le dice que él es caudillo «porque funda monarquía».</em><br />
</strong>Hay muchos de estos elementos que están saliendo que matizan y hacen cambiar la imagen sobre Franco. No es lo mismo conocer a una persona a través de los libros que meterse en sus papeles. Tratándose de Franco a uno le sorprende a veces su cerrilidad dogmática, pero otras la astucia tan aguda. Antes solía decir que Franco era astuto, ahora digo que Franco era inteligente, si es que por astucia rebajamos el valor de la inteligencia. Decir que Franco era inteligente no te hace franquista. Me indigna, de hecho, que se diga que Franco era tonto. Cómo va a ser tonto un gobernante que dura 40 años en el poder absoluto, superando contextos complicadísimos de guerra civil, la peor guerra mundial y la peor posguerra. Es un principio absurdo. La inteligencia no es exclusiva de los demócratas ni de las izquierdas.</p>
<p><strong><em>El mito de Franco va parejo al de su suerte. Quizá prefería pasar por afortunado o por tonto.</em><br />
</strong>Girón dijo que una de sus grandes virtudes era saber hacerse el bobo, escuchar y no dar pie a saber lo que pensaba. Don Juan Carlos dijo tanto a Vilallonga como a Preston y Charles Powell que Franco era un maestro de los silencios. Arrese cuenta en sus memorias que se lanzó a la operación de institucionalización de la Falange del 56 porque el general Franco le había dado el visto bueno, pero no era verdad. Le explicaba durante horas lo que se iba a hacer y él miraba y parecía muy complacido. Hasta que le llama y le dice, esto no va a ser así. Y dimite, claro.</p>
<p><strong><em>Hay una frase que pronuncia en un discurso en 1963, recogida en su ‘Pensamiento político’ y que tú citas, que abunda en ese posibilismo conservador y camaleónico: «No hemos pasado de totalitarios a liberales porque no somos ninguna de las dos cosas».</em><br />
</strong>O en otro momento, cuando reconoce que a lo largo de estos años «hemos adaptado la norma a los tiempos que nos ha tocado vivir». Es una declaración de pragmatismo. Eso no te lo encuentras en otros dictadores, por supuesto ni en Mussolini ni en Hitler.</p>
<p><strong><em>Cuando se abre la posibilidad de entrar en la Segunda Guerra Mundial del lado del Eje, ¿fue Marruecos una tentación imperial para un africanista como él?<br />
</em></strong>Él había sido comandante de las Baleares y de Canarias, había estado en el protectorado. Y antes de ir a la entrevista con Hitler en Hendaya tenía ya el informe del ministro de Marina, el almirante Moreno, y del entonces jefe de operaciones de la Armada, Carrero Blanco, que constataba que entrar en guerra sería una locura. Sólo con declararla se perderían Baleares, Canarias y la única refinería de petróleo. «Una receta para el desastre». Y añade que sólo cabría intervenir cuando Alemania ocupara Suez y Gibraltar. O lo que es lo mismo: cuando hubiera ganado la guerra. A la hora de los últimos tiros, como quien dice.</p>
<p><strong><em>¿Esas experiencias militares previas le sirvieron para su conversión en hombre político?<br />
</em></strong>Sí, porque hay un principio de pragmatismo en un buen militar. Hay militares doctrinarios y enloquecidos, pero lo que sabemos por ejemplo del alto mando alemán es que los buenos militares son los que luego se enfrentan a Hitler. Guderian, Rommel, Franz Halder, eran tan nazis como el que más, pero eran pragmáticos. Lo que tiene Franco detrás es gente muy pragmática, Salvador Moreno, el almirante Carrero Blanco, Martínez de Campos, Kindelán, generales que tenían una carrera, no los chusqueros. Ellos intervinieron y dieron los avisos oportunos.</p>
<p><strong><em>En el libro sugieres que después de ceder al Plan de Estabilización se produce una suerte de inhibición política, un principio de retirada que culmina en el 63, cuando cumple 70 años. ¿Eso fue así?<br />
</em></strong>En la acción política, sí. Se va retirando a ocupaciones más placenteras. Deja de estar tan al día. López Rodó comenta que los Consejos de Ministros a partir de 1963 son muy cortos, cuando antes podían durar dos días. La comisión delegada que se reúne antes con Carrero lo avanza todo y Franco progresivamente está ya moderando, dando la última palabra, dirimiendo como árbitro final, pero menos al día. El accidente de caza de 1961 yo creo que lo promueve en parte. Como diría un inglés, Franco conoce ahí <em>the intimation of mortality</em>.</p>
<p><em><strong>En la primera página del libro citas a Eduardo Mendoza, que en ‘</strong><strong>Qué está pasando en Cataluña’ </strong><strong>se lamenta de los esfuerzos inútiles por explicar a sus amigos extranjeros que la España de hoy no tiene nada que ver con el franquismo.<br />
</strong></em>Me pareció una cita muy oportuna, porque yo explico a Franco a ese mismo público, aunque esa mentalidad se puede aplicar ya a los españoles, y por eso este libro se publica en español. Durante los últimos años se ha asistido al uso instrumental del franquismo para ilustrar una España dominadora, conquistadora, expoliadora y depredadora, el nacionalismo ha recreado esa imagen para crear la ficción de que está luchando contra la España de Franco. Yo mismo me he encontrado en la obligación de explicarle a compañeros anglófonos o alemanes que esto es otra cosa y no puede verse en esa clave, alertando del anacronismo de asociar la España constitucional con la España franquista.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2019/02/vazquez-montalban-lo-popular-y-lo-culto/" target="_blank">número 292</a>, Invierno 2019</p>
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		<title>Las buenas artes del “profesor” Sierra</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Dec 2017 13:40:37 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El <a href="http://www.teruel.es/portal/">Ayuntamiento de <strong>Teruel</strong></a> nombrará <em>Hijo Predilecto</em> al escritor <a href="https://www.javiersierra.com/"><strong>Javier Sierra</strong></a>. El <strong>premio Planeta</strong> no podría ser más celebrado. Por muchas razones. La primera muy clara, que el galardón para Javier Sierra, uno de nuestros más queridos en <strong>España</strong>, turolense superventas dentro y fuera de nuestras fronteras, se ha hecho desear demasiado. Nos colma asimismo de dicha profesional que la distinción se destine a una obra que podemos llamar libro brújula por ser más que inspiradora,<strong> un perfecto manual de sugerencias y rituales para crear y forjar mejores lectores aquí y ahora</strong>. Aquí, en nuestro país, donde tanta falta hace la estimulación masiva sin complejos, crear con(s)ciencia y escuela activa para facilitar con las concesiones justas el salto –en tantos públicos– de <strong>Harry Potter</strong> a la literatura “adulta”, de <strong>Dan Brown</strong> a la ficción “honesta”. Ahora, en el nuevo milenio, cuando resulta tan contraproducente que el acceso a las enseñanzas clásicas sea en papel sepia, cuando resulta tan urgente entender que no hay necesidad de torrar al personal <strong>para inculcar ganas e intuición por el valor de lo bueno entre libros y entre líneas</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Género patrio del enigma en sí mismo, Sierra honra sutil a los clásicos</strong> <strong>despertando el apetito</strong> por ellos, enamorando con páginas oraculares (qué hermosura lo de vislumbrar sibilas, musas y epifanías en el siglo XXI) y <strong>apuntando a las revelaciones de la verdad que todo mito esconde</strong>. A través de su encantador protagonista, <strong>David Salas</strong>, sabe insuflar en los espíritus el amor más genuino por la literatura e inflamar los corazones de los iniciados con un deseo insaciable de Conocimiento mediante lo literario. Es <em>El fuego invisible</em> <strong>un libro iniciático en tantos círculos, sentidos y niveles como lectores y sensibilidades, e, incluso, espiritualidades</strong> (del cristianismo al taoísmo, por hacer un poquito pie), y encarna una auténtica cruzada explícita contra la literatura escapista. Sin perder de vista el sentido de la metáfora.<img class="alignright wp-image-7781" src="/wp-content/uploads/2017/12/portada_el-fuego-invisible_javier-sierra_2017102009121.jpg" alt="portada_el-fuego-invisible_javier-sierra_201710200912" width="350" height="533" /></p>
<p style="text-align: justify;">Todo esto lo pelea con su pasión habitual Sierra, buscador de buscadores (<strong>sí, te busca a ti, para formar parte de su academia</strong>) en la (meta)historia, a través de ese <em>alter ego</em> que es el citado doctor Salas, profesor del departamento de Lingüística del <strong>Trinity College</strong> con tesis sobre Filosofía. Pronto percibimos que las vacaciones en <strong>Madrid</strong> del prometedor joven están destinadas por un orden superior a convertirse en una trepidante aventura que el protagonista vivirá enrolado en la actividad clandestina de un taller de literatura experimental dirigido por una vieja amiga de la familia, misteriosa historiadora del arte, <strong>Victoria Goodman</strong>, y su joven ayudante <strong>Paula Esteve</strong>. Sobre todo será con esta última, Pau, (para entusiasmo del encandilado David) con quien investigará mano a mano las supuestas conexiones españolas del <strong>Santo Grial</strong> en peripecias que irán creciendo en peligro. Al ver la trama en panorámica como se nos invita al final al más estiloso modo de ECM, todo es una fábula sobre el despertar de David: su prueba de fuego como discípulo de <strong>Parménides de Elea</strong> en el ejercicio del aforismo griego <em><strong>Nosce te ipsum</strong></em>, su paso de la teoría a la práctica en el hermanamiento de las ideas racionales y metafísicas, y su <strong>curso intensivo de comunicación en lugares de poder orientado a la recepción de la infinita sabiduría divina que alimenta la creatividad</strong> para alumbrar nuevos mundos. Sierra redignifica la palabra, las humanidades –interconectadas, ¡bravo!– y el oficio de autor, al que convierte en chamán necesario y urgente al grito de: <strong>“Necesitamos un ejército de escritores que salven a la humanidad de los peligros que la acechan”</strong>. Y ahí nos deja <strong>una teoría de la conspiración sobre los descendientes de quienes llevaron a Sócrates la muerte</strong>, dueños del mundo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sierra forja lectores en su cruzada contra la literatura escapista, redignifica lo literario como vía de conocimiento con la figura del escritor como chamán</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Elevar la mirada a lo alto y sacar pecho como autor y lectores pasa por la invocación a un desfile ejemplar de maestros que facilita las cosas: entre otros, <strong>Philip K. Dick</strong>, <strong>Edgar Allan Poe</strong>, <strong>Julio Verne</strong>, <strong>Bram Stoker</strong>, <strong>Virgilio</strong>, <strong>Homero</strong>, <strong>Valle-Inclán</strong>, <strong>Unamuno</strong>, <strong>Lord Byron</strong>, <strong>Shelley</strong>, <strong>Conan Doyle</strong>, <strong>Yeats</strong> y <strong>Mark Twain</strong>, motor de arranque con <em>El forastero misterioso</em>. Para dar más emoción, se ejecuta a mitad de la historia un giro argumental de matices terroríficos hacia el <strong><em>Apocalipsis</em> de San Juan</strong>, herramienta narrativa fulminante. Y qué decir de la genialidad de convertir al daimon griego en Slenderman.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo mejor es que Sierra no deja en ningún momento de interpelarnos. De hacernos sentir el <strong>Parcival</strong> de <strong>Chrétien de Troyes</strong>, que pertenecemos por derecho propio a La Montaña Artificial, a su club privado de filósofos y amantes del saber. Ese es su triunfo. Y dejarnos impacientes a la espera de su próxima reunión secreta <strong>para leer arcanos escondidos en cajitas de madera de sándalo con incrustaciones de nácar, entre libros y más libros</strong>, mapas, máscaras africanas, ajedreces de marfil y pisapapeles con aspecto de moái pascuence.</p>
<p style="text-align: right;"> <strong>MAICA RIVERA (<a href="https://twitter.com/maica_rivera?lang=es" target="_blank">@maica_rivera</a>)</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><img class="alignleft wp-image-7757" src="/wp-content/uploads/2017/12/PORTADA288.jpg" alt="PORTADA288" width="150" height="200" />Una versión de este artículo aparece publicada en el <strong><a href="/2017/12/leer-en-navidad-extra-2017/">Extra de Navidad de 2017, 288</a> </strong>de la Revista LEER</em></p>
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		<title>Leer #288: España calumniada</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Dec 2017 15:00:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Vuelve la Leyenda Negra a calificar acontecimientos recientes y en forma de numerosas novedades editoriales, y a protagonizar la portada del número Extra Diciembre-Enero de LEER. Queda comprobado que la reaparición del fetiche negrolegendario es un rasgo propio de los momentos de crisis nacional. ¿Pero a qué responde esta mancha persistente sobre la historia de España? ¿Cuánto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">V<strong>uelve la Leyenda Negra</strong> a calificar acontecimientos recientes y en forma de numerosas novedades editoriales, y a protagonizar la portada del número <strong>Extra Diciembre-Enero de LEER</strong>. Queda comprobado que la reaparición del fetiche <em>negrolegendario</em> es un rasgo propio de los momentos de crisis nacional. ¿Pero <strong>a qué responde esta mancha persistente sobre la historia de España?</strong> ¿Cuánto tiene de trauma y de penitencia autoinfligida?</p>
<p style="text-align: left;">Reflexionamos al respecto, y en vísperas del centenario del historiador <strong>Julián Juderías</strong> que consagró el término y el concepto con su libro homónimo, de la mano de autores como <strong>Julián Marías</strong>, <strong>Ricardo García Cárcel</strong>, <strong>Stanley G. Payne</strong> o <strong>María Elvira Roca Barea</strong>, autora de un libro, <a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=3202" target="_blank"><em>Imperiofobia y leyenda negra</em></a>, cuyo éxito probablemente haya dado el pistoletazo de salida a este renovado interés por el tema, rematado con el premio Espasa de Ensayo para <strong>Stanley G. Payne</strong> y su <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-en-defensa-de-espana-desmontando-mitos-y-leyendas-negras/254208" target="_blank"><em>En defensa de España</em></a>. Para completar la panorámica, <strong>Fernando Palmero</strong> conversa con <strong>Iván Vélez</strong>, autor reciente de <a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-mito-de-cortes.html"><em>El mito de Cortés</em></a> y uno de los críticos más constantes del <strong>pesimismo asociado a la mala reputación española</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Se suman a las páginas de diciembre entrevistas de calado. La primera a <strong>Paco de Blas</strong>, el comisario general de Madrid en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara que, por alusiones, complementa algunas de las opiniones e informaciones publicadas en <a href="/2017/11/leer-en-noviembre-madrid-protagonista-en-la-fil-guadalajara/">el último número de LEER</a>. Sigue el encuentro de <strong>Ángel Vivas</strong> y el historiador <strong>Santos Juliá </strong>con su nuevo libro, <strong><em>Transición </em></strong>(<strong>Galaxia Gutenberg</strong>), como pretexto, que da pie a una conversación sobre una idea, la de transición, que articula casi un siglo de política española.<img class="alignright wp-image-7751" src="/wp-content/uploads/2017/12/Catarescu_1.png" alt="Catarescu_1" width="350" height="454" /></p>
<p style="text-align: left;">Y hace doblete el más internacional escritor rumano, <strong>Mircea Cartarescu</strong>, entrevistado para LEER por <strong>Alicia González</strong>. Pasó por España para presentar <a href="http://impedimenta.es/libros.php/solenoide"><strong><em>Solenoide</em></strong></a> (<strong>Impedimenta</strong>) y recoger el <strong>XVII Premio Leteo</strong>, última edición de una iniciativa cultural a la que hemos venido apoyando y dando puntual seguimiento, un galardón ensalzado como <em>rara avis</em> en el sector que pasa a la historia cultural por el mérito de sus convocatorias internacionales en <strong>León</strong> y que glosa en nuestras páginas Noemí Sabugal.</p>
<p style="text-align: left;">No faltan las secciones habituales. La Auténtica Entrevista Falsa por <strong>Víctor Márquez Reviviergo</strong> a <strong>Giacomo Girolamo Casanova</strong>, porque hace dos siglos y medio el gran seductor veneciano pasó, vivió y pecó todo un año en nuestro país; los correspondientes reportes de París y Nueva York con sendas cartas de <strong>Óscar Caballero</strong> y <strong>Julio Valdeón</strong>,  y la tercera entrega de <em>Tinta y celuloide</em> con <em><strong>Fahrenheit 451</strong> </em>y la llama de la censura: el relato de <strong>Bradbury</strong> y la película de <strong>Truffaut</strong> componen una de las parejas más bonitas de la historia de las adaptaciones, casi tanto como <strong>Julie Christie</strong> y <strong>Oskar Werner</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Además, varios reportajes dan color a esta entrega navideña de LEER. Para mayores y niños, <strong>Aída Míguez</strong> y <strong>Ada del Moral </strong>reivindican el legado del idioma, los mitos y relatos de la <strong>Grecia clásica</strong> como sustrato de una cultura de primer orden.<img class="alignleft wp-image-7756" src="/wp-content/uploads/2017/12/Casanova.jpg" alt="Casanova" width="350" height="467" /></p>
<p style="text-align: left;">Del listado de novedades de cara a la llegada de los Reyes Magos de Oriente, dejamos un amplio bazar en el que destacan propuestas de peso como <a href="https://www.megustaleer.com/libro/poesia-completa/ES0142353">la obra completa</a> de <strong>Vicente Aleixandre</strong> en el 40 aniversario del Nobel, editada por <strong>Alejandro Sanz</strong> para <strong>Lumen</strong>. Precisamente rematamos este Extra de Navidad de LEER con un documento muy especial cedido por Sanz: el manuscrito del poema <em><strong>El desfile</strong></em>, que ve la luz por primera vez.</p>
<p style="text-align: left;">En el corazón del número, las pági­nas cen­tra­les, se sitúa  la tercera entrega de<strong> Senda de Papel</strong>, el pro­yecto impul­sado por la <strong>Revista de Lite­ra­tura Popu­lar</strong> y <strong>Taciana Fisac</strong>, direc­tora del <a href="http://departamento.lllf.uam.es/ceao/"><strong>Cen­tro de Estu­dios de Asia Orien­tal</strong></a> ads­crito a la<strong> Uni­ver­si­dad Autó­noma de Madrid</strong>, que pre­tende dar a cono­cer a los lec­to­res espa­ño­les lo mejor de la lite­ra­tura china actual. Para esta nueva cola­bo­ra­ción  presentamos el relato de <strong>Cao Wenxuan</strong> <em><strong>El pequeño apéndice</strong></em> y <em><strong>Los doce poemas de la luna</strong> </em>de <strong>Wang Xiaoni</strong>.</p>
<p style="text-align: left;"><img class="aligncenter wp-image-7757" src="/wp-content/uploads/2017/12/PORTADA288.jpg" alt="PORTADA288" width="350" height="467" /></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Todo esto y mucho más en el Extra de Navidad 2017 de la Revista LEER. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías de toda España.</strong></p>
<p style="text-align: left;">*Ilustración de portada:</p>
<p style="text-align: left;"><em>“Un grupo de indios vierte oro líquido en la boca de un cautivo español”. Grabado de Theodor de Bry. La sed de riqueza de los españoles expeditivamente ‘saciada’ por los nativos americanos. / Rijksmuseum</em></p>
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		<title>Que triunfe el amor con Harlequin</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Feb 2017 11:53:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[San Valentín remite al sello Harlequin, el gran referente popular de la Literatura Romántica. Su festejo por HarperCollins Ibérica incluye dar una oportunidad a las nuevas promesas de este género que lleva casi cuarenta años regalando finales felices a las lectoras en España. Hoy se calientan motores en Madrid: comienzan las precelebraciones en el VII [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">San Valentín remite al sello <a href="http://www.harpercollinsiberica.com/harlequin"><strong>Harlequin</strong></a>, el gran referente popular de la Literatura Romántica. Su festejo por <strong>HarperCollins Ibérica</strong> incluye dar una oportunidad a las nuevas promesas de este género que lleva casi cuarenta años regalando finales felices a las lectoras en España. Hoy se calientan motores en Madrid: comienzan las precelebraciones en el <a href="http://www.yoleora.com/"><strong>VII Encuentro RA</strong></a>.</p>
<figure id="attachment_6576" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-6576" src="/wp-content/uploads/2017/02/CUATRO-768x1024.jpg" alt="CUATRO" width="345" height="460" /><figcaption class="wp-caption-text">Un ‘corner’ romántico en las instalaciones de HarperCollins Ibérica de Madrid.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;">No podía ser en otra fecha: <strong>el 14 de febrero tendrá lugar el fallo</strong>. Casi trescientos manuscritos con una extensión mínima de cien páginas optan este año al V Premio de Novela Romántica (HQÑ) para autores de habla hispana convocado por HarperCollins Ibérica. Además de la publicación de sus obras en formato digital y papel, habrá un premio en metálico para el ganador de 2.000 euros y de 1.000 euros para el finalista, que serán determinados por un jurado que se compone de tres autoras (<a href="http://carlacrespouso.blogspot.com.es/"><strong>Carla Crespo</strong></a>, <strong>Marisa Sicilia</strong> y <strong>Mercedes Alonso</strong>), una bloguera (<strong>María Cabal</strong>) y el Departamento Editorial.</p>
<p style="text-align: left;">LEER acudió a la sede madrileña de HarperCollins Ibérica para tomar el pulso (o más apropiado, directamente los latidos) al que es indiscutiblemente el gran sello internacional del amor que en España encuentra su mejor acogida en lectoras de nivel medio, a partir de los veinte años.</p>
<h5><strong>La erótica del poder</strong></h5>
<p>Cientos de ejemplares de novela romántica invaden secciones especiales de las instalaciones madrileñas de HarperCollins Ibérica. Sobre las estanterías, las novelas con mayor solera, de lomo finito y cromatismo contundente, crean un isomorfismo peculiar. Dan ganas de hojearlo todo. Les suceden otros rincones no menos llamativos, de mayores contrastes, protagonizados por las publicaciones del siglo XXI, de más grosor, bastante variedad y flirteo de canto con las tonalidades pastel. Pero las joyas de la corona son tres volúmenes esmeralda de encuadernación clásica que compilan, con sus correspondientes cubiertas incluidas en el interior, los primeros números que se publicaron en España de las novelas de Jazmín desde principios de los años ochenta. La directora editorial de HarperCollins Ibérica, responsable literaria de Harlequin, <strong>María Eugenia Rivera</strong>, los atesora con mimo en una semioculta segunda fila de libros de su propio despacho y explica a LEER: “<strong>Jazmín, que ofrece el romance tradicional, más dulce y tierno</strong>, es una de las series troncales de novelas chiquititas, que se completan con <strong>Julia, Deseo y Bianca que brinda más fantasía y sexo pero preserva lo convencional</strong> en el sentido de que el protagonista sigue siendo el típico hombre poderoso”. Se trata esta última de una matización de intensidad, hilando muy fino, porque el personaje masculino de todas estas publicaciones, “a pesar de encontrar réplicas femeninas cada vez más fuertes y haber abandonado una rudeza colindante en algún primer momento con lo políticamente incorrecto que hoy sería inadmisible”, nunca ha dejado de ser una figura de poder, “fíjate en <em>Las cincuenta sombras de Grey</em>”.</p>
<figure id="attachment_6571" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-6571 size-large" src="/wp-content/uploads/2017/02/TRES1-1024x768.jpg" alt="TRES" width="690" height="518" /><figcaption class="wp-caption-text">Dos portadas emblemáticas de Bianca para el siglo XXI.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p style="text-align: left;">De ahí viene, claro, <strong>uno de los más sorprendentes subtemas acuñados: Magnates griegos</strong>. “Sí, sí, el magnate griego es tendencia”, corrobora Rivera. Al parecer “ya lo era desde los comienzos, recuerdo que ese era el rol del protagonista de la primera novela del género que yo me leí, antes de empezar a trabajar aquí, en el año 1981, en una historia que arrancaba con el viaje de una chica a Grecia y de la que me sorprendía entonces una escena erótica de piscina, por ser muy poco habitual encontrar este tipo de descripciones en aquel tiempo”, rememora.</p>
<p style="text-align: left;">Junto a la de Magnates griegos, de todas las minicolecciones (Italianos, Franceses…) que van surgiendo espontáneamente según la demanda lectora, la que mejor ha funcionado es la de Jeques. Pero atención al apunte que enlaza con la vertiente escapista característica de esta literatura: “el prototipo de jeque de este imaginario es muy exclusivo, totalmente desligado de la realidad, se correspondería con un ideal semejante a <strong>Lawrence de Arabia</strong>”.</p>
<p>¿Y qué pasa con el seductor a la española? Al parecer, hace treinta y cinco años, en esta línea, no faltaban personajes españoles, “algunas obras con ellos en el papel protagonista sí que se publicaban, pero lo cierto es que era algo que trataba de evitarse: si incluso hoy la visión que se ha acuñado fuera de nuestro país del héroe romántico español es muy distinta a la que tenemos nosotros, ¡imagina cómo funcionaban los tópicos hace tres décadas en la mente de una escritora británica que podría no haber salido de su pueblo en toda su vida!”.</p>
<h5><strong>HQÑ</strong></h5>
<p>De hecho, tampoco fue fácil arrancar la joven sección local de Harlequin, “una apuesta que comenzó primero en digital y que después incorporó la publicación de las obras en papel”, informa la editora. El reto conllevaba hándicaps añadidos, como, por ejemplo, el hecho contrastado de que la ambientación argumental en territorio patrio no suele ser bien recibida por la lectora española quien, al percibir el escenario como algo demasiado cercano, ve resentida su lectura en intensidad respecto a esa “fantasía pura” que persiguen estas publicaciones.</p>
<p style="text-align: left;">No obstante, <strong>hoy este catálogo presume de haber conseguido ser “muy variado</strong>, con mucha novela ligera pero también con escritos de mayor profundidad, para quiosco y librería”. Con las apuestas locales, “decidimos no constreñir el género, liberarlo de normas estrictas más allá de lo más básico (estructura argumental de chico conoce chica, personajes definidos y tensión bien trabajada), ni siquiera imponer reglas rígidas en el número de páginas”, declara la editora.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Harlequin se no sólo se diversifica en todos los canales (quiosco, librería…) sino que, además, se atreve a hacer suyos todos los subgéneros sin complejos</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Cabe señalar que existe presencia de algunos autores masculinos, quienes, tradicionalmente, como los estadounidenses, suelen publicar con seudónimo de mujer, y, además, en inglés. En el catálogo patrio, sin embargo, destaca <a href="http://josedelarosa.es/"><strong>J. (José) de la Rosa</strong></a> (<em>Siete razones para no enamorarse</em>, 2013; <em>Siete razones para odiarte</em>, 2014; <em>Todas las estrellas son para ti</em>, 2016). Y este invierno, las apuestas editoriales en este ámbito pasan por nombres como <a href="http://marisasicilia.blogspot.com.es/"><strong>Marisa Sicilia</strong></a>, <a href="https://elespejodelaentrada.blogspot.com.es/"><strong>Mayte Esteban</strong></a> y <strong>Claudia Velasco</strong>.</p>
<p>Muy lejos aún de la envergadura y veteranía de las convenciones estadounidenses como, por ejemplo, la desarrollada por la RWA (<a href="https://www.rwa.org/">Romance Writers of America</a>) que este año cumple su trigésimo séptima edición (Florida, 26–29 de julio), “desde hace unos años han comenzado a organizarse en España algunos congresos sobre novela romántica, como <strong>el VII Encuentro RA (“Romántica Adulta”), de lectoras y escritoras, que se celebrará los días 10 y 11 de febrero con altas expectativas</strong> en base al notable éxito de la anterior convocatoria, según nos contó la organizadora”. La buena salud del género dentro de nuestras fronteras también está avalada por algunos detalles interesantes que revela el Premio de Novela Romántica para autores de habla hispana convocado por HarperCollins Ibérica, que en su ya quinta edición invita a que “se presenten novelas de temática romántica en cualquier categoría: contemporánea, histórica, erótica, paranormal, suspense…”. Es decir, no sólo Harlequin se diversifica en todos los canales (quiosco, librería…) sino que, además, se atreve a hacer suyos todos los subgéneros sin complejos.</p>
<h5><strong>El imperio Harlequin</strong></h5>
<figure id="attachment_6570" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><a href="/wp-content/uploads/2017/02/15205540_1045536992221804_11181754_o-1.jpg"><img class="wp-image-6570" src="/wp-content/uploads/2017/02/15205540_1045536992221804_11181754_o-1-724x1024.jpg" alt="15205540_1045536992221804_11181754_o (1)" width="345" height="488" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Del 10 al 11 de febrero tiene lugar el VII Encuentro RA en Madrid.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;">“Con excepción de estos autores locales, la gestión de todo lo relativo al tema de derechos es global, hay una oficina central en Londres, Nueva York y Toronto; y las adquisiciones por colecciones se hacen desde allí y luego nosotros decidimos qué publicamos y qué no. Aparte de estas tres, hay oficinas en todo el mundo: Francia, Italia, Holanda, Alemania, Polonia, Hungría, Australia, Brasil…”, enumera Rivera, que se aprovisiona con ello de argumentos para defender una estrategia de éxito internacional sin precedentes contra el consabido prejuicio del sector hacia un género que desprecia en términos de “mero entretenimiento”. <strong>No ayuda para “desprejuiciar” que el origen de esta literatura sea el formato de “novelita corta”, barata y de quiosco</strong>. Frente a ello, afirma la editora: “La realidad es que actualmente disponemos de publicaciones muy dignas, buenas e incluso obras magníficas en el catálogo”. El problema, dice, es que “no llegan a entrar dentro de los circuitos porque no se consideran una lectura seria”.</p>
<p style="text-align: left;">En ventas, asegura que, “tras la crisis, se observa una recuperación, y, por ejemplo, el catálogo digital es inmenso y presenta unas ventas considerables”. No le cabe duda de que “la estadounidense <strong><a href="http://www.noraroberts.com/">Nora Roberts </a>ha sido la autora de estrella durante mucho tiempo</strong>”, y que “hoy sigue gustando”. Por eso una miniserie completa de su obra es parte de los lanzamientos importantes invernales. También gozan de una cálida acogida las series de la irlandesa <strong>Lynne Graham</strong>, “hay predilección entre las lectoras, según nos han contado, por su <em>Alpha Male</em>, ese protagonista fuerte y protector, muy pagado de sí mismo pero al que la mujer acaba transformando en un corderito”. Por otro lado, destaca a <strong>Diana Palmer</strong> como “clásico americano” y a <strong>Megan Hart</strong> en la temática erótica. Se unen a esta temporada apuestas de internacional que pasan por: <strong>Elizabeth Lowell</strong>, <strong>Stephanie Laurens</strong>, <strong>Linda Howard</strong>, <strong>Susan Weaks</strong>, <strong>Susan Andersen</strong>, <strong>Julia London</strong> y <strong>Sarah Morgan</strong>. Todo un desfile de estrellas por la alfombra rosa que permitirá que editores de todo el mundo como María Eugenia Rivera puedan seguir asegurando que “decir Harlequin es decir la gran Novela Romántica”.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>MAICA RIVERA</em> </strong>(<a href="https://twitter.com/maica_rivera?lang=es">@maica_rivera</a>)</p>
<p style="text-align: right;"><em><i><br />
<img class="alignleft wp-image-6560" src="/wp-content/uploads/2017/02/16298874_1583732341642679_786286985521627816_n.jpg" alt="16298874_1583732341642679_786286985521627816_n" width="150" height="200" />Una versión de este artículo aparece publicada originalmente en el <a href="/2017/02/las-letras-salvajes/" target="_blank">número de <strong>febrero de 2017</strong></a>, 279, de la <strong>edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span></strong>. </i></em></p>
<p style="text-align: left;">
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		<title>De vuelta con Jardiel</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2017 18:54:15 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Hubiera disfrutado de lo lindo (o habrá disfrutado, pues que hablamos de una comedia de muertos resucitados) <strong>Enrique Jardiel Poncela</strong> viéndose como personaje de <em><strong>Un marido de ida y vuelta</strong></em>, convertida ahora, <strong>hasta el 12 de febrero</strong>, por <strong>Ernesto Caballero</strong> en <a href="http://cdn.mcu.es/espectaculo/jardiel-un-escritor-de-ida-y-vuelta/"><em><strong>Jardiel, un escritor de ida y vuelta</strong></em></a><em><strong>.</strong></em> Y hubiera aplaudido, sin duda, la escenografía de <strong>Paco Azorín</strong> al servicio de la inteligente envoltura metateatral con la que el director ha concebido la puesta en escena y que había ya ensayado con el <em>Galileo </em>de <strong>Brecht</strong>. Y se hubiera emocionado también viendo actuar a su nieta <strong>Paloma Paso Jardiel</strong> en uno de los papeles más hilarantes de la función. Y, en fin, no creo que hubiera puesto pegas sustantivas al Jardiel inverosímil que vemos sobre las tablas del María Guerrero charlando con una imposible Eloísa, fuera de la estatura del actor que lo encarna, <strong>Jacobo Dicenta</strong>, unos veinte centímetros más alto que él.</p>
<h5><strong>Simpatía o catarsis</strong></h5>
<p style="text-align: left;">Todo ello es fruto de la simpatía con la que Caballero se ha acercado al comediógrafo-personaje, a su figura humana e intelectual, hasta el punto de <strong>justificar la postura política que Jardiel toma en la Guerra Civil</strong> a favor del bando nacionalista. Un amigo me decía al terminar la función que tal justificación holgaba: “Jardiel fue franquista, como otros fueron comunistas. ¿Y qué? Nada de lo que avergonzarse, en principio”. Y, sí, mi amigo probablemente tenía razón, pero las circunstancias son las que son, vivimos en un país que ha digerido muy mal la Guerra Civil, a pesar de la benéfica catarsis que supuso la hoy tan cuestionada Transición, y el director ha creído obligado este ejercicio de pedagogía para no ser malentendido –ni él ni Jardiel– por quienes desde nuestra sociedad amable y buenista se permiten dictar sentencias sumarísimas acerca del pasado; acerca de un escritor, por ejemplo, que <strong>tras pasar por una checa madrileña, acusado de connivencias falangistas, quedó literalmente acojonado, </strong>y tomó partido –él, tan ácrata y desordenado– por quienes supuestamente representaban el orden. Ya cerca de su final confesaba Jardiel no haberse sentido nunca ni de derechas, ni fascista, ni tradicionalista, ni falangista: <strong>“Yo me sentí únicamente antiizquierdista de las izquierdas españolas”</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Algo parecido podrían haber suscrito sus compañeros de viaje, pertenecientes a la que se ha dado en llamar –un tanto impropiamente– “la otra generación del 27”: <strong>Miguel Mihura</strong>, <strong>Antonio de Lara <em>Tono</em></strong>, <strong>José López Rubio</strong>, <strong>Edgar Neville</strong>… Todos ellos, en efecto, antiizquierdistas de pro más que franquistas, <strong>conservadores a la inglesa más que fachas celtibéricos</strong>, agnósticos y libertinos más que beatos y meapilas, ajenos a la moral impuesta por el nacionalcatolicismo, cuya censura sufrieron no menos que otros más <em>puros</em>. Bastaría con ello para eximirlos de toda responsabilidad política en esta <em>causa general</em> que algunos torquemadas de hoy, tan sectarios como literariamente analfabetos, pretenden abrir eliminando sus nombres de los callejeros y los manuales.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Con mentalidad de traerlo a nuestro presente, Ernesto Caballero ha incorporado a Jardiel definitivamente al mejor teatro de la modernidad</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;"><strong>“Después de las guerras, lo de antes de la guerra es un pasado remoto. La consigna era crear un nuevo mundo, irreal, fantástico, incoherente”</strong>. Son palabras de López Rubio en <a href="http://www.rae.es/sites/default/files/Discurso_de_ingreso_Jose_Lopez_Rubio.pdf" target="_blank">su discurso de ingreso en la Real Academia Española</a> (1983) que creo definen bien la brújula estética por la que estos comediógrafos se orientaron en la dura posguerra. Los historiadores de la Literatura, acérrimos de Manes, explicaban y, lo que es peor, <strong>siguen explicando aquellos tiempos como una suerte de batalla entre doña Cuaresma y don Carnal</strong>: por un lado, los escritores seguidores de <strong>don Compromiso</strong> (o sea, lo bueno y correcto) y, por el otro, los que se habían dejado llevar por <strong>doña Evasión</strong> (o sea, lo malo y repudiable), y se quedaban tan panchos, sin advertir matices ni calidades. Pero las cosas del arte son por fortuna más complejas que el catecismo, sea este de <strong>Ripalda</strong> o de <strong>Marta Harnecker</strong>.</p>
<h5>Humor de vanguardia</h5>
<p style="text-align: left;">Jardiel, al igual que el resto de sus afines, se había formado en la anticátedra de <strong>Ramón Gómez de la Serna</strong>, fascinado por aquella invención de la greguería, un mixto de poesía y humor. Eran, pues, <strong>gente de la vanguardia, harta de la vieja literatura, del humor previsible de los autores del género chico</strong>, de <strong>Arniches</strong>, de <strong>Muñoz Seca</strong> y el astracán… De todos aquellos comediógrafos Jardiel sólo salvaba al hoy muy olvidado <strong>Enrique García Álvarez</strong>, precursor del humorismo inverosímil, exento de las adherencias graciosas y castizas del teatro cómico al uso.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/02/jardiel.jpg"><img class="alignright wp-image-6528" src="/wp-content/uploads/2017/02/jardiel-724x1024.jpg" alt="jardiel" width="345" height="488" /></a>Pero, además, era menester salir de Madrid, de España, para abrirse al mundo, al nuevo arte, el cine. Su estancia en Hollywood en los años 30 le regaló a Jardiel Poncela –como a López Rubio, Neville y <em>Tono</em>– el conocimiento y el trato con el mayor genio cómico del siglo: <strong>Charles Chaplin</strong>, “el hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo”, escribió por aquel entonces. Cualquier espectador de las comedias jardielescas observará el parecido de muchos de sus cuadros escénicos –sobre todo, por el ritmo trepidante de la trama– con los <em>gags</em> de Charlot, así como de otros grandes del cine cómico de esos años: <strong>Buster Keaton</strong>, <strong>Stan Laurel</strong> y <strong>Oliver Hardy</strong>, los hermanos Marx… En reciprocidad, la fortuna de estos autores llegó a traspasar incluso nuestras fronteras: sobre el gran éxito de <strong>Noël Coward</strong>, <em>Un espíritu burlón</em>, planeó la sombra del plagio, precisamente de <em>Un marido de ida y vuelta</em>, circunstancia a la que se alude en la función del María Guerrero.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Cualquier espectador de la comedia jardielesca observará el parecido de muchos de sus cuadros escénicos con los “gags” de Charlot</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Lo importante es que, tras los pasos de Ramón, con Jardiel y su obra vanguardista comenzó una auténtica edad de oro del humorismo en España, que no se circunscribe solo al teatro, pues alcanzó también la narrativa (<strong>Wenceslao Fernández Flórez</strong>, <strong>Julio Camba</strong>), el cine (<strong>Jerónimo Mihura</strong>, <strong>Luis García Berlanga</strong> y el guionista <strong>Rafael Azcona</strong>), y naturalmente la prensa gráfica (desde <em>La Ametralladora</em> y <em>La Codorniz</em> a <em>Hermano lobo</em>) sin olvidar el impacto que tuvo en la radio de los años 50 y siguientes con Gila, Tip y Top y otros. Incluso la poesía más rompedora de aquellos años, la del postismo –<strong>Carlos Edmundo de Ory</strong>, <strong>Gloria Fuertes</strong>– acusa el impacto de este humor renovado y transgresor. No es extraño, por ello, que en dos dramaturgos de la primera hora postista, como <strong>Fernando Arrabal</strong> y <strong>Francisco Nieva</strong>, se observe alguna que otra huella jardielesca.</p>
<p><iframe width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/DmMBdybbwq8?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: left;"><strong><br />
Si el país miraba hacia el pasado imperial, al compás de los dramas históricos de</strong> <strong>Marquina</strong> o <strong>Pemán</strong>, se comprende que en su momento <strong>las comedias de Jardiel</strong> –<em>Cuatro corazones con freno y marcha atrás</em>, <em>Un adulterio decente</em>, C<em>omo mejor están las rubias es con patatas</em>, <em>El cadáver del señor García</em>, <em>Los ladrones somos gente honrada</em>, <em>Los habitantes de la casa deshabitada–</em> fueran <strong>recibidas con desconfianza y hasta con hostilidad</strong>. Los cronistas y críticos de la época, casi todos ellos reacios a las nuevas maneras humorísticas, recogen los abundantes pateos que solían acompañar la bajada del telón en los estrenos de Jardiel. Uno de los pocos que apostó por él, <strong>Alfredo Marqueríe,</strong> escribía que la propuesta de Jardiel era como <strong>“el estallido de un humor explosivo, atómico”</strong>, que exigía “sumergirse en un clima fantástico donde la gracia no nace de los recursos usuales y habituales, sino de la constante sorpresa, de la reacción menos previsible”. El clima adverso, la grave enfermedad que sufría, la incomprensión de sus ideas (durante un viaje por Hispanoamérica pudo comprobar la animadversión de los exiliados hacia su figura) y, de modo particular, <strong>las apreturas económicas amargaron sus últimos días y lo llevaron a un estado delirante</strong>, que se traduce en alguna de sus comedias más desquiciadas como <em>Los tigres escondidos en la alcoba</em>, que no gustó ni al mismísimo Marqueríe, su más fiel valedor.</p>
<blockquote><p>Tras los pasos de Ramón, con Jardiel y su obra vanguardista comenzó una auténtica Edad de Oro del humorismo en España</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">“Me moriré con dolor de no haber sido siempre un mediocre.<strong> He querido a España y he procedido tan en conciencia que me sé absuelto allá, arriba, sin confesión previa aquí, abajo</strong>. Pero ni lo de arriba ni España me han correspondido. Luego será cuando en esta vengan los piropos y la adhesión. Tarde, como dijo el moro de la Universitaria, al disparar”. Es el sobrecogedor párrafo de una carta a su íntimo López Rubio, puesto ya en pie en el estribo. Y, en verdad, que no se equivocaba. Con mayor o menor regularidad, las comedias de Jardiel Poncela se han podido ver en los escenarios desde los años 60 hasta la actualidad, en versiones para todos los gustos, más o menos tradicionales. <strong>Gustavo Pérez Puig</strong>, durante su discutida etapa al frente del Teatro Español, y <strong>Mara Recatero</strong> lo representaron con entusiasmo pero de forma rutinaria y escasamente atractiva para los públicos más jóvenes. Todo lo contrario que los innovadores montajes de <strong>Juan Carlos Pérez de la Fuente</strong> (<em>Angelina, o el honor de un brigadier</em>) y <strong>Sergi Belbel</strong> (<em>Madre, el drama padre</em>). Con esa mentalidad de traerlo a nuestro presente, y leal al compromiso que adquirió al ser nombrado director del Centro Dramático Nacional, Ernesto Caballero lo ha incorporado definitivamente al repertorio junto a <strong>Galdós</strong>, <strong>Valle-Inclán</strong> y <strong>Lorca</strong>, es decir, junto al mejor teatro de la Modernidad.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong> JAVIER HUERTA CALVO</strong></em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Fotografía: CDN / <a href="http://fotografo-de-escena.hol.es/" target="_blank">marcosgpunto</a>.</em></p>
<p> </p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/02/PortadaFebrero2017.jpg"><img class=" wp-image-6525 alignleft" src="/wp-content/uploads/2017/02/PortadaFebrero2017-768x1024.jpg" alt="PortadaFebrero2017" width="150" height="200" /></a><em> </em><em><i><br />
Una versión de este artículo aparece publicada originalmente en el <a href="/2017/02/las-letras-salvajes/" target="_blank">número de <strong>febrero de 2017</strong></a>, 279, de la <strong>edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span></strong>. </i></em></p>
<p> </p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Pardo contra el populismo</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Jan 2017 15:27:39 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Premio Nacional de Ensayo por <em><strong>La regla del juego</strong></em>, el último trabajo del <strong>catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense</strong>, <a href="http://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/estudios-del-malestar/9788433964083/A_505"><em><strong>Estudios del malestar</strong></em></a> (Premio Anagrama), es una disección de los orígenes y las consecuencias de la <em><strong>filosofía líquida</strong></em><strong>, esa forma de pensamiento que aspira a la realización política de la <em>verdad</em>, generando movimientos, como el populismo o el independentismo</strong>, que se consideran a sí mismos “auténticos” y cuyas pretensiones no son sino la destrucción del Estado de Derecho y la instauración de los “disturbios” y las <em>performances</em> como única forma de intervención social. Es decir, la deslegitimación del pacto social y la concepción de la política como un espacio de guerra permanente.  No es la filosofía para <strong>José Luis Pardo</strong> lucha de clases en la teoría, como afirmaba<strong> Althusser</strong>. Es cierto que en todas las etapas históricas del pensamiento ha habido vencedores y vencidos, pero eso <strong>no puede llevarnos a confundir la filosofía con un “cuerpo doctrinal o con una ciencia teórica”</strong>. En tal caso <strong>estaríamos, dice, ante la <em>liquidación</em> de la filosofía, es decir, ante la imposibilidad misma de la filosofía</strong> que no es otra cosa sino “crítica”. Y se explica: “Ya sé que este estatuto les parecerá muy poca cosa a quienes aspiran a una autenticidad heroica, entre otras cosas porque la crítica no es demasiado conveniente para quienes desean <em>realizaciones</em> rentables o emocionantes o tienen aspiraciones imperiales. <strong>El filósofo no es alguien que posee una verdad que otros ignoran</strong>, y que podría, por tanto, en nombre de ella, corregir a quienes se equivocan.</p>
<figure id="attachment_6412" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-6412" src="/wp-content/uploads/2017/01/PORTADA-ESTUDIOS-DEL-MALESTAR-650x1024.jpeg" alt="PORTADA ESTUDIOS DEL MALESTAR" width="345" height="544" /><figcaption class="wp-caption-text">Pardo niega que “Estudios del malestar” esté escrito contra alguien en concreto ni que funcione como refutación de obras como el reciente “En defensa del populismo” de Carlos Fernández Liria.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"> <strong>El filósofo es más bien quien somete al tribunal de la crítica a quienes afirman poseer una verdad</strong> acerca de las cosas sobre las cuales no cabe conocimiento”. Definiciones de este tipo, que cualquier estudiante de filosofía debería tener claras desde el inicio de la carrera, se le antojan a Pardo necesarias en una facultad, la de Filosofía de la Universidad Complutense, que se ha convertido en el laboratorio de pruebas de esa forma “auténtica” de entender la política que es el populismo. <strong>La pulsión totalitaria se puso de manifiesto en 2002 con el acoso y la persecución a Gabriel Albiac</strong>. Una de sus columnas en <a href="http://www.elmundo.es/"><em>El Mundo</em></a> criticando a <strong>Hugo Chávez</strong> fue el detonante. Luego se supo por qué. Los profesores <strong>Carlos Fernández Liria</strong>, autor del recientemente aparecido <a href="http://catarata.org/libro/mostrar/id/1115"><strong><em>En defensa del populismo</em></strong></a>, y<strong> Montserrat Galcerán</strong>, la concejala de Ahora Madrid defensora del movimiento okupa y dueña de nueve inmuebles, promovieron el acoso. Su entonces pupilo, <strong>Luis Alegre</strong>, que llegó incluso a proponer una agresión directa a Albiac, era uno de los más activos <em>revolucionarios</em> que cada mañana llenaban de insultos un tablón colocado en los pasillos de la Facultad dedicado al “reaccionario” catedrático que se negaba a ver en la dictadura chavista el verdadero movimiento de liberación de los pueblos oprimidos del Tercer Mundo y un modelo a imitar en Europa. Alegre, luego fundador de Podemos y miembro de su Consejo Ciudadano, fue premiado por el Gobierno Bolivariano junto a su <em>padrino</em> Fernández Liria por la obra <strong><em>El orden del capital</em></strong>. En 150.000 dólares se tasó entonces su contribución a la causa.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">El comunismo, sobre todo desde que se convierte en la URSS en una doctrina que dirige un Estado, siempre fue populista</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Pardo niega que <em>Estudios del malestar</em> esté escrito contra alguien en concreto y que su obra sea una refutación de las delirantes propuestas de Fernández Liria, principal teórico del populismo español nucleado en torno a Podemos. “Aunque el libro viene de mucho tiempo atrás”, explica, “también las discusiones que ha habido en el seno de la Facultad están presentes, porque<strong> hay una confluencia diabólica entre los que quieren cerrar las facultades de Filosofía o convertirlas en algo adaptado al mercado del conocimiento, y los que quieren sacar la Filosofía de las facultades y echarla a la calle</strong> para que se realice en el mundo. Los intereses de los unos y de los otros, aunque en principio parezcan muy diferentes, se han encontrado”.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El libro, explica Pardo, surge del asombro que le produjo el entusiasmo por el “comunismo” mostrado por los estudiantes</strong> en una conferencia dictada en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía una tarde de 2010 por un pensador francés. “¿Por qué se pronunciaba esta fórmula mágica –se pregunta Pardo– en una universidad en lugar de en un mitin político? ¿Y por qué precisamente en una Facultad de Filosofía, y no en una de Historia o de Sociología? (…). Quizá esta reunión de 2010 también fue, al menos entre otras, un momento fundacional para un movimiento de búsqueda de la autenticidad en política al que le esperaban tiempos propicios”.</p>
<figure id="attachment_6420" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-6420" src="/wp-content/uploads/2017/01/41-800x1024.jpg" alt="4" width="345" height="442" /><figcaption class="wp-caption-text">José Luis Pardo durante la conversación con LEER. Foto: Ricardo Torres.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><em>¿A qué crees que se debe esa nueva fascinación por el comunismo?</em></p>
<p style="text-align: left;">Es cierto que el comunismo fue durante mucho tiempo, después de que se conocieran los hechos de la URSS y hasta bien entrados los años 80 del siglo pasado, un paradigma intelectual prácticamente indiscutido entre los intelectuales. Y esa manera de captar la esencia del totalitarismo y hacer diferencias entre totalitarismo soviético, donde la idea era buena, y totalitarismo hitleriano, cuya maldad nadie discute, se ha conservado en algunas facultades de Filosofía en las que ha habido profesores, procedentes del ámbito político, que ante la decadencia del comunismo en las sociedades democráticas y del Estado del bienestar, han conservado la antorcha viva en el plano teórico y han encontrado bastante entusiasmo por parte de un estudiantado al que constantemente se le decía que lo que estaban estudiando no servía para nada. Y <strong>la idea de encontrarse con un proyecto de cambiar el mundo les ha resultado bastante atractivo, aunque sea esa una enfermedad muy propia de los filósofos</strong> y que a larga conduce al suicidio.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">En algunas facultades ha habido profesores que ante la decadencia del comunismo político han conservado viva la llama en el plano teórico</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;"> <em>¿Son determinantes las causas económicas en el auge de ese neocomunismo que se presenta ahora como populismo?</em></p>
<p style="text-align: left;">La crisis económica ha proporcionado una coartada perfecta, pero no hay que olvidarse de que el comunismo, sobre todo desde que se convierte en la URSS en una doctrina que dirige un Estado y que influye en la política internacional, siempre fue populista. Desde el momento en que tú tienes un Estado en el que no funciona la democracia parlamentaria y sin embargo tienes que justificar que el poder político es un poder de carácter popular, el único camino que te queda es defender que existe una especie de conexión orgánica, casi inmediata e intuitiva, entre el líder y el pueblo. Y eso es el populismo. No cabe duda de que <strong>el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores ha desempeñado un papel determinante</strong>. Yo le llamo E<strong>stado del malestar</strong> para indicar que es una situación que procede del deterioro del <strong>Estado del bienestar</strong>. Pero de todas maneras, ni los portavoces de estos movimientos ni siquiera sus principales apoyos electorales pertenecen a la zona más deprimida de la sociedad, sino más bien, por lo menos en España, a personas en una franja de edad que se sitúa ligeramente por debajo de los 40 y que habían pensado en un porvenir que la crisis económica ha venido a frustrar. <strong>No es que sean los desheredados, sino gentes cuyas carreras ascendentes se han truncado</strong>. Algunos líderes de estos movimientos se frotan las manos cada vez que aparecen indicadores estadísticos de cómo va disminuyendo en España la clase media, que es siempre un impedimento para el enfrentamiento entre los extremos.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">El populismo no es solamente una forma más o menos sencilla de ganar votos, sino que termina impregnando a los adversarios</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Pero <strong>las estructuras del Estado del bienestar, aunque están deterioradas, no están totalmente destruidas</strong>. Es cierto que tenemos unas<strong> cifras de desigualdad comparables a las de los años 20, pero también unas estructuras de protección que no tienen comparación</strong> con las que había en los años 20. La explicación de por qué hay que superar el Estado del bienestar, el Parlamento, los tribunales de Justicia o la prensa libre es una cuestión que deben explicar los que quieren hacer eso.</p>
<p style="text-align: left;"> <em>¿La falta de preparación teórica de los populistas es similar a la que tenían los dirigentes del 68 francés? ¿El recurso constante a Gramsci o a Carl Schmitt es por pura ignorancia?</em></p>
<p style="text-align: left;">En el 68 la teoría tiene mucha menos importancia de lo que parece. El propio Foucault, cuando le preguntaban dónde estaba en el 68, decía que había estado en Túnez admirado de cómo los jóvenes tunecinos, que no sabían nada de marxismo ni tenían discusiones teóricas, salían a la calle a jugarse la vida a luchar contra un régimen despótico. El 68 es más bien la fascinación por la lucha directa, una lucha que supera los artilugios de la política parlamentaria y se fascina por los países del Tercer Mundo, como China, Cuba, o Vietnam. Ahora es diferente y, en el caso español, el recurso a la Filosofía tiene un cierto prestigio. Independientemente de su valía mayor o menor como teórico, que lo es de peso, Carl Schmitt ha sido durante mucho tiempo un escritor nada <em>cool</em>, porque el nazismo no lo es, pero según se ha ido deteriorando la propia defensa del Estado del bienestar se ha convertido en un pensador indispensable al que se cita constantemente. <strong>Schmitt es una contaminación teórica, pero además hay una contaminación práctica</strong>, porque el populismo no es solamente una forma más o menos sencilla de ganar votos, sino que impregna a los contrarios.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">La democracia necesita de unos ciudadanos responsables, capaces de hacerse cargo de su bienestar como de su malestar</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">En Francia, <strong>Marine Le Pen</strong> se ha llevado por delante a buena parte del centro derecha y en España, Podemos ha hecho lo mismo con el PSOE, porque no parece haber un intento en el terreno teórico contra el populismo. No quiero decir que la universidad o el trabajo intelectual sea la solución o la panacea para resolver todos los problemas, pero la función de los intelectuales es muy importante y no se pueden justificar con argumentos al servicio de la razón discursos que conducen al enfrentamiento. Schmitt, como otros muchos autores, como <strong>Jünger</strong>, representa muy bien esa idea de que la política parlamentaria y el contrato social son una especie de disfraz de la verdadera política que se produce al margen de las estructuras. Naturalmente, suena mucho más <em>auténtica</em> la política a la que se refiere <strong>Carl Schmitt</strong> cuando dice que le merece respeto cualquier posición política siempre que el que la tenga esté dispuesto a dar la vida por ella. Esa idea de <strong>que las posiciones políticas se autentifican mediante la violencia, aunque sea la violencia simbólica, está muy de moda</strong> en un momento en el cual ese recurso a la autenticidad no es tanto la búsqueda de una política más auténtica cuanto la búsqueda de algo más auténtico que la política, de otra manera de gestionar al margen del parlamento, de los tribunales…</p>
<p style="text-align: left;"> <em>Iglesias lo ha dejado claro, utilizarán el parlamento cuando les interese y cuando no, la calle…</em></p>
<p style="text-align: left;">Claro, necesitan las dos cosas. Por eso es falso que en algún momento se les vaya a caer la máscara de corderos y vayamos a ver al lobo que hay detrás, porque en realidad no es más auténtico lo uno que lo otro, necesitan estar en las instituciones, incluso hacer un discurso de defensa del Estado de Derecho, pero en cualquier momento pueden volverse contra esas mismas instituciones aduciendo que en realidad son esclavas del FMI o de poderes económicos ocultos. <strong>Lo verdaderamente sorprendente es cómo se ha conseguido despertar un capital de odio, de rencor</strong>, de resentimientos social, que seguramente estaba ahí, porque de en algún sitio tendría que estar, y han logrado capitalizarlo.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Podemos no se nutre de «la zona más deprimida de la sociedad», sino de quienes «habían pensado en un porvenir que la crisis económica ha venido a frustrar»</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;"><em>¿Crees que esta nueva utopía populista puede triunfar, en contra de lo que les ocurrió a las utopías comunista y nacionalsocialista, e incluso el sueño de las vanguardias?</em></p>
<p style="text-align: left;">Muchos de los que vemos aparecer como nuevos discursos o nuevos horizontes políticos y culturales proceden de la época de las vanguardias, de la época anterior a la Segunda Guerra Mundial. Se trata de <strong>una manera de reciclar ideas que son muy viejas, que fueron históricamente derrotadas</strong>, y que desde luego no se van a sustentar en los mismos parámetros de violencia ni en las mismas estrategias, pero que recuerdan a ellas. Es verdad que todo el arte contemporáneo viene de las vanguardias y que las vanguardias tenían un compromiso muy estrecho con esas nuevas formas de hacer política, con el comunismo y con el fascismo, pero me llama mucho la atención cómo ha crecido hasta casi ser mayoritaria la justificación política del arte. Cómo los artistas intentan justificar sus actuaciones y sus intervenciones acudiendo a la bondad de las causas políticas a cuyo servicio las ponen, porque a eso, hasta hace muy pocos años, se le llamaba estalinismo y era justamente aquello de lo que los artistas querían huir como de la peste. Esa colusión entre un arte contemporáneo que está en los museos, pero también fuera de los museos porque en ellos se siente incómodo (y por eso organiza <em>performances</em>), es paralela a la incomodidad que sienten algunas fuerzas políticas en el parlamento: piensan que es una institución básicamente corrupta y organizan entonces, porque se sienten más cómodos, disturbios.</p>
<figure id="attachment_6429" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-6429 size-large" src="/wp-content/uploads/2017/01/013-1024x706.jpg" alt="013" width="690" height="476" /><figcaption class="wp-caption-text">José Luis Pardo en conversación con LEER. Foto: Ricardo Torres.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><em>El otro movimiento que surge como producto de la estetización o sentimentalización de la política es el independentismo, ¿cómo es posible que después del siglo XX estos movimientos resurjan en una sociedad pretendidamente culta?</em></p>
<p style="text-align: left;">El progreso histórico entendido como progreso moral y como progreso político en el caso de la democracia es un progreso muy frágil.<strong> La democracia se sostiene sobre consensos sociales muy bien establecidos pero necesita de unos ciudadanos que tengan una dosis de responsabilidad suficiente</strong> como para hacerse cargo tanto de su bienestar como de su malestar cuando toca. Y no hay que dar ningún progreso por definitivamente logrado mientras que no exista esa responsabilidad por parte de los ciudadanos. No creo que debamos decir que cualquier tiempo pasado fue peor, pero tampoco que cualquier tiempo futuro tenga necesariamente que ser mejor. Independentismo y populismo son movimientos que tienen como característica generalizada la idea de que no tienen una articulación programática muy definida, <strong>son movimientos que conocen muy bien las técnicas para tomar el poder, pero que una vez que lo toman no tienen muy claro qué quieren hacer con él</strong>. El independentismo y el populismo crean ilusiones relativamente fáciles de crear si se dan las condiciones y si el sistema no tiene ninguna defensa inmunitaria contra ellas. <strong>Prometen cosas que saben que no van a cumplir</strong> porque siempre pueden echarle la culpa a que España nos roba, al FMI, a la UE… Nunca tienen que pagar la culpa de haber hecho promesas imposibles.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>FERNANDO PALMERO</em></strong><em> </em>(<a href="https://twitter.com/fer_palmero?lang=es">@fer_palmero</a>)</p>
<p style="text-align: left;"><i><img class="alignleft wp-image-6323" src="/wp-content/uploads/2017/01/PORTADA278-768x1024.jpg" alt="PORTADA278" width="150" height="200" /><br />
Este artículo ha sido publi­cado ori­gi­nal­mente en el <a href="/2016/12/leer-en-navidad-extra-2016/">Extra de Navi­dad</a> Diciem­bre 2016-Enero 2017, <strong>número 278</strong>, de la edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span>. </i></p>
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		<title>Miguel de la Quadra: la aventura del saber</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jun 2016 13:16:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Deportista, explorador, reportero, estrella de televisión… La improbable biografía de Miguel de la Quadra-Salcedo (1932–2016) no cabe en un titular. Escribió con pasión e inteligencia su propio relato de aventuras, y lo compartió con los demás en sus sucesivos desempeños, particularmente la Ruta BBVA que fundó y dirigió hasta el final. La noticia de su fallecimiento [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Deportista, explorador, reportero, estrella de televisión… La improbable biografía de <strong>Miguel de la Quadra-Salcedo</strong> (1932–2016) no cabe en un titular. Escribió con pasión e inteligencia su propio relato de aventuras, y lo compartió con los demás en sus sucesivos desempeños, particularmente la Ruta BBVA que fundó y dirigió hasta el final. La noticia de su fallecimiento llegó al filo del cierre del <a href="/2016/06/leer-en-junio-que-europa/" target="_blank">número de junio</a> de LEER, con el tiempo justo para que el periodista <strong>Pedro Cáceres</strong>, buen conocedor de la figura de Miguel, le dedicara un sentido texto que ofrecemos aquí en su versión íntegra.</em></p>
<p>A Miguel tuve la fortuna de conocerle en 1999, cuando como periodista de <strong><em>El Mundo</em></strong> me enviaron a informar sobre la expedición de la <a href="http://www.rutabbva.com/TLRQ/" target="_blank"><strong>Ruta Quetzal-BBVA</strong></a>, el programa educativo para jóvenes de ambos lados del Atlántico que dirigía desde los años 80. Fue sólo entonces cuando mi madre se creyó de verdad que yo era periodista. Porque para varias generaciones de españoles, Miguel de la Quadra era<strong> el reportero por antonomasia y el epítome de la aventura</strong> y, viajar con él, la demostración de que uno estaba en el oficio.</p>
<p>La aceleración y la multitud de canales hace que ahora proliferen los personajes de baratillo. Pero en los años 50–60, cuando empezó Miguel, los pocos que llegaban al estrellato lo hacían por méritos incuestionables y adquirían la condición de símbolos.</p>
<p>Miguel se ganó su estatus cubriendo para <strong>TVE</strong> todas las guerras, desde la del Congo y la de Vietnam en adelante. Tenía un estilo trepidante y personalísimo, y su presencia de Hércules llenó la televisión española durante décadas. Ese <strong>físico de atleta</strong> se había forjado en el deporte, cuando llegó a competir en los <strong>Juegos Olímpicos de Roma</strong>. Ganó campeonatos de lanzamiento de peso, disco y jabalina y, con esta última, batió el <strong>récord del mundo</strong>, utilizando una técnica propia que consistía en lanzar dando vueltas sobre uno mismo tomando la jabalina por un extremo. Pero los jueces no validaron la técnica ni su plusmarca. Después se graduó como perito agrónomo y marchó a América, contratado para estudiar plantas y conocimientos etnobotánicos con diversos pueblos indígenas.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em>Para varias generaciones de españoles, Miguel de la Quadra ha sido el reportero por antonomasia y el epítome de la aventura</em></p>
</blockquote>
<p>Desde aquellos destinos remotos ofreció  las primeras colaboraciones para TVE y el <strong>periodismo</strong> empezó a convivir con las <strong>exploraciones</strong>. <strong>Miguel era lo contrario del periodista estrella que tanto abunda ahora</strong>. Era discreto y no hablaba de sí mismo. Muchas veces, viajando con él, intentábamos liarle para que nos contara batallas de reportero, pero no soltaba prenda. La mayoría las conocemos por los que estaban a su lado. Sabemos, por ejemplo, que en la guerra de Vietnam le hizo creer a su camarógrafo que el helicóptero donde montaban les sacaba de la zona caliente. En realidad les llevó al sitio de los peores combates. El cámara casi le mata, pero luego siempre le agradeció haber conseguido las mejores imágenes de la contienda. Miguel de la Quadra tenía <strong>arrojo</strong> y<strong> compromiso</strong>. En 1973, durante el golpe de Pinochet en Chile, tuvo los arrestos para entrar en el infausto estadio donde se sentenció a tanta gente y aprovechando su cámara y su labia salir de allí con un español que estaba detenido, salvándole sin duda la vida.</p>
<figure id="attachment_5768" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-5768" src="/wp-content/uploads/2016/06/Miguel-de-la-Quadra-Salcedo.jpg" alt="Miguel de la Quadra en Navarra, durante la Ruta 2014 (foto: Ángel Colina)." width="345" height="518" /><figcaption class="wp-caption-text">Miguel de la Quadra en Navarra, durante la Ruta 2014 (fotografías: Ángel Colina).</figcaption></figure>
<p>Era culto y listo y tenía la fuerza de un bisonte, así que se las apañaba para liar a cualquiera. Porque tenía, además, todos los recursos de un pillo y de un encantador de serpientes. El doctor <strong>Antonio Franco</strong>, su amigo desde los años 50 que le acompañó después como galeno de la Ruta, contaba <strong>andanzas de estudiantes</strong>. Como cuando, para sacarse un dinero, Miguel se hizo especialista de cine y aprendió a caer de forma espectacular como en las peleas del Oeste. Así que un día, en una terraza madrileña, Miguel fingió una de esas caídas arrastrando mesas, platos y sillas. «Este hombre está muy mal», dijo el doctor, momento que aprovecharon para marcharse sin pagar. Espero que Miguel, que era un señor, me perdone desvelar estas trapacerías, pero creo que son necesarias para entenderle. Porque un sabio como él no podría haber ido a tantos sitios sin tener también mucho de pícaro.</p>
<p>A Miguel se le ha visto siempre como <strong>hombre de acción</strong>. Pero era, por encima de todo, un<strong> hombre de libros</strong>. Venía de una familia de historiadores y arqueólogos y con tradición de cultura. Por eso, cuando ideó <strong>Aventura 92</strong> y después <strong>Ruta Quetzal</strong>, programas de intercambio cultural entre España y América, encontró el <strong>cauce a sus pasiones</strong>.</p>
<p>Era un personaje <strong>de otra época, o mejor dicho, un personaje</strong> <strong>fuera del tiempo</strong>. Vivía en el suyo propio y en sus propios sueños y obsesiones: la historia, los viajes, el reporterismo, la antropología, América. Y los ha vivido hasta el final.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><em>Era, por encima de todo, un hombre de libros. Cuando ideó Aventura 92 y después Ruta Quetzal encontró el cauce a sus pasiones</em></p>
</blockquote>
<p>Después de 30 años, <strong>la Ruta ha creado una enorme familia de personas que aprendieron junto a él los valores de la convivencia y el conocimiento</strong>. La Ruta es una especie de <em>grand tour</em> humanista donde Miguel embarcaba como profesores a los mejores expertos de todas las disciplinas: músicos de cámara, astrofísicos, ambientólogos, historiadores, artistas plásticos, monitores de superviviencia, titiriteros… «Lo primero que hace falta en la mochila –les decía Miguel a los jóvenes– es un libro».</p>
<p><strong>Y fue un libro lo que llevó a la especial conexión que ha habido entre LEER y Ruta Quetzal-BBVA durante más de una década.</strong> Un buen día, otro grande del periodismo, <strong>José Luis Gutiérrez</strong>, me invitó a escribir en estas páginas. En 2002, la Ruta Quetzal-BBVA giró en torno al cuarto viaje de Colón, donde acudió como cronista el hijo del descubridor, Hernando Colón. Aquel año, De la Quadra hizo imprimir una edición especial de esa obra impagable y perdida y todos los expedicionarios llevaron un ejemplar en su mochila.</p>
<p>José Luis Gutiérrez quedó prendado de la historia y publicamos el primer reportaje sobre la Ruta. Después siguieron otras ediciones, donde el propio editor de LEER acabó sumándose a la expedición. Quizá <strong>uno de mis mejores recuerdos</strong> ruteros sea ver a José Luis y a Miguel charlando a mi lado sobre periodismo y sobre la historia de América.</p>
<p>Dos maestros a los que echaré siempre de menos.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>PEDRO CÁCERES</strong> (<a href="https://twitter.com/Pcaceres_" target="_blank">@Pcaceres_</a>)</em></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2016/06/Portada273.jpg"><img class="alignleft wp-image-5679 " src="/wp-content/uploads/2016/06/Portada273-225x300.jpg" alt="Portada273" width="143" height="191" /></a><em><br />
Una versión de este artículo ha sido publicada en el <a href="/2016/06/leer-en-junio-que-europa/" target="_blank">número de junio</a> de 2016, 273, de la Revista LEER.</em></p>
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		<title>Fundación Castañé: un retablo del terrible siglo xx</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Feb 2016 18:46:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que comenzó hace casi 30 años como el afán coleccionista de un apasionado de la Historia ha terminado configurando uno de los fondos documentales privados más importantes de nuestro país. Más de 10.000 documentos sobre los grandes conflictos del pasado reciente reunidos para promover la paz en el futuro. Hoy se ha publicado que parte [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><em>Lo que comenzó hace casi 30 años como el afán coleccionista de un apasionado de la Historia ha terminado configurando <strong>uno de los fondos documentales privados más importantes de nuestro país</strong>. Más de 10.000 documentos sobre los grandes conflictos del pasado reciente reunidos para promover la paz en el futuro. <a style="color: #000000;" href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/08/actualidad/1454960761_104430.html" target="_blank">Hoy se ha publicado</a> que parte de ellos pasarán a formar parte de los fondos de la <a style="color: #000000;" href="http://hcl.harvard.edu/libraries/houghton/" target="_blank">Haughton Library</a> de Harvard tras fracasar las conversaciones con el Ministerio de Cultura para que permanecieran en España. Rescatamos por ello el reportaje de BORJA MARTÍNEZ que publicamos en diciembre de 2011, el primero que se hizo eco en nuestro país de la importante labor de la <strong>Fundación José María Castañé</strong>.</em></span></p>
</blockquote>
<p style="text-align: center;">Una carta de <strong>Stalin</strong> a su hija <strong>Svetlana</strong> en la que un rendido Koba le pide a su <em>gorrioncito</em> que le envíe “unas cuantas decenas de truchitas” de esas que tanto le gustan. La misiva remitida a <strong>Franco</strong> por una novia de <strong>José Antonio Primo de Rivera</strong> preguntando por el paradero del fundador de Falange pocos días después de su ejecución, y la fría respuesta telegráfica del cuartel general del Caudillo reconociendo ignorar el paradero de “dicho señor”. Varias páginas de la agenda de <strong>Winston Churchill</strong> durante la Segunda Guerra Mundial. La genealogía encargada por <strong>Heinrich Himmler</strong> para certificar la pureza aria y centenaria de su sangre. El plan de escape del Enola Gay concebido en previsión de que el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima saliera mal…</p>
<blockquote><p>A su pasión por el arte, Castañé sumó a finales de los 80 una fascinación adicional: los documentos históricos</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">Esto es sólo una muestra de los más de 10.000 documentos originales, sorprendentes y esclarecedores que conserva la Fundación José María Castañé, una institución insólita en nuestro país creada en torno al fondo acumulado durante los últimos 25 años por su presidente y creador.<br />
<strong>Bisnieto de Joaquín Costa</strong>, economista e ingeniero industrial, empresario y financiero, miembro del patronato del Museo del Prado y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, <strong>José María Castañé Ortega</strong> (San Sebastián, 1938) es un veterano y consumado coleccionista. Su repertorio de arte contemporáneo y vanguardias rusas se encuentra entre los mejores de España. Prueba de ello es que la Fundación Juan March contó con cinco de sus obras para el montaje de la <a href="http://www.march.es/arte/madrid/exposiciones/aleksandr-deineka/" target="_blank">exposición</a> dedicada a <strong>Aleksandr Deineka</strong> en 2011.</p>
<figure id="attachment_5160" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2016/02/023.jpg"><img class="wp-image-5160 size-large" src="/wp-content/uploads/2016/02/023-1024x617.jpg" alt="023" width="690" height="416" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Sala principal de la Fundación José María Castañe en Madrid (reportaje gráfico: Ricardo Torres).</figcaption></figure>
<p style="text-align: center;">A su pasión por el arte, Castañé sumó a finales de los años 80 una fascinación adicional: los documentos históricos. Poco después de la muerte de uno de sus hijos, y casi a modo de terapia, comenzó a buscar y adquirir todo tipo de materiales originales –fotografías, discursos, cartas, telegramas, carteles, pasquines, revistas, banderas, mapas de operaciones bélicas…– relacionados con la historia contemporánea.<strong> Lo que empezó como afición terminó generando un valiosísimo fondo documental</strong>, y en 2004 Castañé creó la fundación que lleva su nombre para su adecuada conservación y difusión.</p>
<p style="text-align: center;">Son los grandes conflictos del siglo XX, particularmente la Segunda Guerra Mundial, también la Guerra Civil Española, los que articulan el grueso de una colección que, según la Fundación, pretende favorecer el conocimiento de los “errores, atropellos masivos y sinrazones” que han provocado grandes sufrimientos colectivos y la destrucción masiva de países y pueblos, y ayudar con ello, en palabras del propio Castañé, a que “las generaciones venideras se abstengan de reincidir en ellos”. “Que puedan ver por sí mismas el horror de la guerra. Que no se lo cuenten, sino que puedan verlo y tocarlo”, explica a LEER <strong>María Jesús Escribano</strong>, vicepresidenta de la Fundación.</p>
<p style="text-align: center;">Un curioso subgénero documental se encuentra en el germen del archivo Castañé. Tras descubrir en una librería de Nueva York la existencia de todo un <em>comercio</em> internacional de fotografías firmadas de líderes mundiales, <strong>Castañé comenzó en 1987 su propia colección con un retrato de Charles de Gaulle</strong>. Hoy cuenta con más de 400, la mitad de las cuales pueden verse en la sede de la Fundación en Madrid.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="/wp-content/uploads/2016/02/028.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-5162" src="/wp-content/uploads/2016/02/028-1024x733.jpg" alt="028" width="690" height="494" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Una respetable finca construida a comienzos del siglo XX en la madrileña calle Fortuny alberga el amplio piso (reformado en su momento por los arquitectos <strong>Ábalos y Herreros</strong> para la Galería Pepe Cobo) que desde 2010 sirve de sede a la Fundación. Allí se expone una parte de sus fondos, apenas el 5 por cierto. “Todo lo ha colgado el propio José María”, afirma Escribano, subrayando el íntimo compromiso de Castañé con su <em>criatura</em>.</p>
<p style="text-align: center;">Cuatro salas acogen esa pequeña pero significativa selección del rico patrimonio documental de la Fundación. La primera de ellas está consagrada a su colección de fotografía artística y documental. Son más de 70 imágenes de reconocidos fotógrafos, especialmente soviéticos, tomadas durante su Gran Guerra Patria (la manera rusa de referirse a la guerra contra la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial). Destacan varias instantáneas de <strong>Yevgeni Khaldei</strong>, entre ellas la mítica fotografía del soldado soviético plantando la bandera soviética en la cubierta del Reichstag el 2 de mayo de 1945. También hay una notable selección del trabajo realizado durante la Guerra Civil por <strong>Agustí Centelles</strong>.</p>
<blockquote><p>La Fundación pretende favorecer el conocimiento de los «errores, atropellos masivos y sinrazones» del siglo XX para que «las generaciones venideras se abstengan de reincidir en ellos»</p></blockquote>
<p style="text-align: center;">Además de numerosos carteles de propaganda política y bélica de España, Estados Unidos, Francia, Alemania la Unión Soviética o China, la sala principal acoge la ya mencionada colección de fotografía autógrafa. Son más de 200 retratos de líderes políticos y militares de los cinco continentes. Incluye una de las pocas fotos firmadas de Stalin –se cree que sólo existen cinco en todo el mundo–. Todavía reciente la controvertida ejecución de <strong>Muamar el Gadafi</strong>, llama especialmente la atención la imagen sonriente del dictador libio, todo un <em>galán</em> mediterráneo en el apogeo de su revolución.</p>
<p style="text-align: center;">Una miscelánea de objetos y documentos cuelga de las paredes de la tercera sala: propaganda antisemita editada durante el nazismo, un cartel publicitario de <em>Mein Kampf</em>, un ejemplar impreso del llamamiento “a todos los franceses” realizado por el General de Gaulle a través de la BBC tras la firma por <strong>Pétain</strong> del armisticio con Alemania en junio de 1940, sendas banderas de dos submarinos, uno alemán y otro soviético, el banderín de un sargento de la Legión Cóndor con las enseñas franquista, falangista, italiana, nazi, marroquí y portuguesa; una fotografía panorámica de la sala del Proceso de Nuremberg durante una sesión o un espectacular boceto del banquillo de los acusados realizado en 1946 por la artista británica <strong>Laura Knight</strong>.</p>
<figure id="attachment_5164" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2016/02/026.jpg"><img class="wp-image-5164 size-large" src="/wp-content/uploads/2016/02/026-792x1024.jpg" alt="026" width="690" height="892" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Boceto del banquillo de Nuremberg, por Laura Knight.</figcaption></figure>
<p style="text-align: center;">Precisamente esta obra ilustra la portada del catálogo de la exposición sobre el proceso de Nuremberg que en 2007 pudo verse en el Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Salón de Exposiciones del Ayuntamiento de Valladolid. El archivo del juez norteamericano <strong>Benjamin Kaplan</strong> y otros documentos relacionados con el proceso, todos ellos pertenecientes a la Fundación, sirvieron para tramar una muestra que explica de manera transparente “lo que significó el nacionalsocialismo alemán y cómo tuvo que responder de sus crímenes”, en palabras de <strong>César Vidal</strong>, su comisario.</p>
<p style="text-align: center;">Aquella fue la primera y única exposición organizada hasta la fecha por la Fundación. La crisis económica frustró otros proyectos. En 2011, coincidiendo con el Año Dual España-Rusia y el setenta aniversario de la Operación Barbarroja, estaba prevista una muestra dedicada al plan de <strong>Hitler</strong> para la invasión de la Unión Soviética. Esta y otras propuestas permanecen en el cajón de la Fundación a la espera de obtener los fondos necesarios para llevarlas a cabo.</p>
<p style="text-align: center;">En la cuarta sala de su sede el personal de la Fundación convive con más fotografías y documentos. Hay un rincón dedicado a la carrera espacial, otro a la investigación nuclear; una selección de imágenes del archivo personal de <strong>Sergei Smirnov</strong>, jefe de fotografía del diario <em>Izvestia</em> en época de <strong>Brezhnev</strong>; hasta una impresionante imagen del centro de Manhattan tomada por <strong>Thomas Hoepker</strong> el 11 de septiembre de 2001. La enumeración de <em>tesoros</em> fotográficos y documentales sería interminable. Domina la estancia un impresionante mural compuesto por los retratos de Franco y sus generales durante la Guerra Civil realizados por <strong>Jalón Ángel</strong> para la edición del álbum conmemorativo <em>Forjadores de Imperio</em>, con la particularidad de que se trata del ejemplar personal del propio Caudillo. Las láminas han sido dispuestas alrededor de una colección de cartografía de guerra del bando nacional y del Corpo Truppe Volontarie que operó en España durante la Guerra Civil.</p>
<p style="text-align: center;">Todo lo expuesto no es más que la punta del iceberg del fondo de la Fundación. Cuentan por ejemplo con 75 álbumes de fotografía bélica inédita. Más de 9.000 instantáneas tomadas por soldados y otros personajes anónimos durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial. La colección relacionada con la Segunda Guerra Mundial y los países involucrados en ella cuenta con testimonios de excepción: el documento de “máxima urgencia” fechado en diciembre de 1942 con el que el general <strong>Montgomery</strong> solicitaba combustible para avanzar hacia Trípoli; el discurso de Charles de Gaulle del 15 de mayo de 1945 ante la Asamblea Constituyente con anotaciones manuscritas; las galeradas de un artículo de <em>Pravda</em> sobre el pacto germano soviético con correcciones de Stalin y <strong>Molotov</strong> de su puño y letra; las fichas íntegras del campo de Bergen-Belsen cuando fue liberado por los ingleses…</p>
<figure id="attachment_5166" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2016/02/044.jpg"><img class="wp-image-5166 size-large" src="/wp-content/uploads/2016/02/044-1008x1024.jpg" alt="044" width="690" height="701" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Mapas de la Guerra Civil Española y retratos de Franco y sus generales firmados por Jalón Ángel.</figcaption></figure>
<p style="text-align: center;">La heterogeneidad del archivo de la Fundación podría dar la impresión de que se trata de una excéntrica acumulación de documentos valiosos realizada sin orden ni concierto. Nada de eso. “Constituye un corpus. Cada pieza, cada documento tiene su razón de ser y de estar”, aclara María Jesús Escribano. El fondo, que se encuentra en un avanzado proceso de digitalización, está disponible para todos aquellos investigadores que estén interesados en su consulta. La Fundación está abierta a la visita de grupos concertados y personas que demuestren un interés cierto por la colección. También a la donación. Escribano muestra a LEER dos dibujos entregados por <strong>Eduardo Arroyo</strong>, “un apasionado de la Fundación”. Un <em>club</em> de apasionados entre los que se encontraba el director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes (ya en octubre de 2009, Anes firmaba en LEER un artículo en el que daba cuenta del descubrimiento en el fondo de la Castañé de una carta de marzo de 1937 en la que el ministro de Estado de la República, <strong>Ángel Osorio y Gallardo</strong>, preveía la creación de una universidad española en el exilio mexicano). Raro es que quien traspasa las puertas de la Fundación Castañé no quede prendado de este fondo rico e insólito en nuestro país.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>BORJA MARTÍNEZ</strong></em></p>
<p style="text-align: right;"><i>Una versión de este artículo fue publicada en el número 228, Extra de Navidad 2011, de la Revista LEER.</i></p>
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