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	<title>Revista leer &#187; No Ficción</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Javier Rodrigo: “En una guerra civil toda la población es beligerante”</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2020 13:14:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Palmero]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Catedrático acreditado en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador en ICREA, Javier Rodrigo (Zaragoza, 1977) se doctoró en el Instituto Europeo de Florencia y se convirtió con el paso de los años y de las publicaciones académicas en uno de los mayores expertos en la Guerra Civil española y la posterior represión franquista. Al [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Catedrático acreditado en la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador en ICREA, <a href="https://uab.academia.edu/JavierRodrigo" target="_blank"><strong>Javier Rodrigo</strong></a> (Zaragoza, 1977) se doctoró en el Instituto Europeo de Florencia y se convirtió con el paso de los años y de las publicaciones académicas en <strong>uno de los mayores expertos en la Guerra Civil española y la posterior represión franquista</strong>. Al ya clásico <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-cautivos/17531" target="_blank"><em>Cautivos</em></a> (Crítica, 2005), estudio ineludible sobre el funcionamiento del sistema concentracionario del régimen, le siguieron, entre otros, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/hasta-la-raiz-javier-rodrigo-9788420648934/" target="_blank"><em>Hasta la raíz. Violencia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista</em></a> (Alianza, 2008), donde se detiene en aspectos poco conocidos como los paredones de fusilamiento, las fosas comunes, las desapariciones o las cárceles clandestinas, esto es, la vasta geografía del terror impuesta por los vencedores de la contienda. O <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/la-guerra-fascista-javier-rodrigo-9788491042884/" target="_blank"><em>La guerra fascista. Italia en la Guerra Civil española, 1936–1939</em></a> (Alianza, 2016), una investigación que indaga en la determinante influencia que tuvo el régimen de <strong>Mussolini</strong> para la victoria de <strong>Franco</strong> y para la configuración del Nuevo Estado («partido único, milicia única, sindicato único»). O, ya en el ámbito de las construcciones narrativas del pasado, <a href="https://www.comares.com/libro/cruzada-paz-memoria_74789/" target="_blank"><em>Cruzada, paz, memoria. La Guerra Civil en sus relatos</em></a> (Comares, 2013). Porque, explica, «<strong>lo que hoy es la Guerra Civil es, fundamentalmente, el resultado de un agregado de significados, una maraña de narraciones y relatos superpuestos</strong>, pero no en estratos perfectos», ya que, «el relato de la guerra» es, entre otras cosas, «un mecanismo de legitimación ideológica».</p>
<p>Pero Javier Rodrigo se ha acercado al fenómeno de la violencia colectiva y la historia de la guerra desde otras perspectivas. Fue editor de la obra <a href="https://puz.unizar.es/1579-politicas-de-la-violencia-europa-siglo-xx.html" target="_blank"><em>Políticas de la violencia. Europa, siglo XX</em></a> (PUZ, 2014), donde definía el «Novecientos europeo» como «el siglo de la democracia y de la ciencia, pero también el de las revoluciones y los fascismos. El siglo de la violencia, del genocidio y del terror». Una definición que ha ampliado a gran parte del mundo y ha completado a través del concepto de guerra civil en <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/comunidades-rotas/" target="_blank"><em>Comunidades rotas. Una historia global de las guerras civiles, 1917–2017</em></a> (Galaxia Gutenberg, 2019), escrito junto al profesor de la Universitat de Girona <strong>David Alegre</strong>. «Situar un amplio conjunto de guerras civiles dentro de una narrativa compartida y de largo alcance», escriben en la Introducción de la obra, «permite, por un lado, <strong>la refutación de los discursos esencialistas e interesados de los nacionalismos en cualquier latitud</strong>, según los cuales los conflictos internos se explican sobre todo –si no en exclusiva– por las especificidades intrínsecas de la sociedad afectada. Por otro lado, y muy relacionado con ello, la impugnación de las visiones de los espectadores externos, periodistas, líderes políticos, diplomáticos y opinión pública en general, que suelen observar y explicar los enfrentamientos armados como manifestaciones de la barbarie, la sed de venganza y el atraso de aquellos que los sufren».</p>
<p><strong><em>En el libro, cuando reconocéis la dificultad para dar una definición de guerra civil, debido a que las causas, el despliegue, la intensidad y las consecuencias son en cada caso distintas, recurrís a Heráclito con la esperanza de encontrar un elemento común y originario: «guerra es padre de todos», escribe el de Éfeso. Al fin y al cabo, ¿la era de la guerra civil no es la era de la humanidad?</em><br />
</strong>Posiblemente. A partir de las fuentes disponibles se puede deducir que el fenómeno de la guerra interna, del conflicto armado para la expulsión del enemigo de un territorio cuya soberanía se reclama, ha existido siempre. Bien es cierto que las dimensiones de guerra total que adquieren las guerras civiles durante la segunda mitad del XIX y durante todo el siglo XX suponen un salto cualitativo muy importante. Y eso el primero en teorizarlo en la edad contemporánea es <a href="https://www.loc.gov/law/mlr/Lieber_Collection-pdf/francisbio-more.pdf" target="_blank">Francis Lieber</a>, que después de la Guerra de Secesión americana plantea: lo que hemos vivido en la naciente unión es una forma de guerra diferente a lo que se había vivido, por ejemplo, en la guerra de independencia, un tipo de guerra de expulsión de una parte de la <em>civitas</em> del propio territorio cuya soberanía compartimos. En una guerra total, como son las guerras civiles, una de las dos partes siempre puede ganar a la otra, no se trata de un acto de violencia unilateral contra poblaciones desamparadas, que sería un fenómeno de guerra colonial. La guerra civil supone que hay dos paraestados combatiendo por la propia soberanía, que tienen armas, potencia de fuego y capacidad de movilización, es un tipo de guerra que entronca perfectamente con el concepto de guerra nacional napoleónica, en la que toda la nación está en armas porque toda la nación es objeto y sujeto de la guerra. Victor Serge, en <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-literaria-al/medianoche-en-el-siglo-victor-serge-9788491045335/" target="_blank"><em>Medianoche en el siglo</em></a>, a propósito de la guerra civil rusa, dice que la guerra civil no admite al no beligerante, es decir, toda la población es beligerante porque toda la población forma parte de esta confrontación entre identidades nacionales cuyo objetivo es la expulsión del otro del territorio nacional. Este tipo de guerra ha existido siempre, pero en el siglo XIX, y sobre todo en el XX, tenemos pruebas empíricas de que adquiere rangos de extrema complejidad y sobre todo de totalización.</p>
<p><strong><em>¿A partir sobre todo de la Guerra Civil española?</em><br />
</strong>No, después de la Segunda Guerra Mundial. Después de 1945, el 90 por ciento de las guerras que se producen en el mundo son guerras internas, guerras civiles que a su vez devienen en genocidios, devienen en desplazamientos forzosos, devienen en intercambios de población, devienen en formas de violencia extrema. Desde España tenemos la tendencia a pensar que la era de las guerras civiles es la era que afecta a nuestra propia Guerra Civil, la de los años 30, la guerra de la guerras, revolución y contrarrevolución, fascismo y antifascismo, pero si nos atenemos a los datos empíricos y a los datos cuantitativos realmente la verdadera era de las guerras civiles es después de 1945. Uno de los problemas que hemos tenido en la organización interna de este libro, que es un libro muy complejo, ha sido la disparidad de estudios y de casos. Si nos atenemos a los años 20 y 30, por ejemplo, es muy fácil, porque tanto en Europa como fuera de Europa nos encontramos con un número puntual de guerras, en China, y en Europa, Rusia, Finlandia, Irlanda y España. Durante la Segunda Guerra Mundial el fenómeno de la guerra civil explota, porque a fin de cuentas la guerra civil es la forma que sobre el terreno adquiere la ocupación, pero después de la Segunda Guerra Mundial nos encontramos guerras civiles en todos los continentes salvo en uno: Europa. Y esto es lo que ha mediatizado en buena medida los estudios de la historiografía y la ciencia política, el hecho de que como en Europa deja de haber guerras civiles, se cree que termina la era de la guerra civil, y es al revés, es cuando empieza la era de la guerra civil en el mundo.</p>
<blockquote><p>«La guerra civil no es un acto de violencia unilateral. Dos paraestados combaten por la soberanía con armas, potencia de fuego y capacidad de movilización»</p></blockquote>
<p><strong><em>Una de las afirmaciones más interesantes del libro es que, más que los nacionalismos, ha sido la gestión de las minorías lo que ha llevado a las guerras civiles que ha habido en Europa, como en Yugoslavia.</em><br />
</strong>El hecho de expresarlo así es para mostrar nuestro rechazo a esta idea un tanto común y general que dice que los nacionalismos son la causa de los males del siglo XX. En cierta medida es una simplificación y una recusación global del concepto y las prácticas nacionalistas, que yo creo que esconde más de lo que explica. Yo soy muy crítico tanto con el pasado como con el presente de los movimientos nacionalistas, sobre todo cuando implican la construcción de unidades nacionales puras, homogéneas, sostenidas en el espacio y en el tiempo y que nunca existen, evidentemente, son constructos teóricos, pero eso no evita que devengan en formas de actuación colectiva, lo cual es problemático porque niegan la complejidad de los tejidos sociales. Y no es ninguna casualidad que esto lo diga en Cataluña, en medio de una movilización en clave etnonacional. Lo que intentábamos decir en el libro es que más allá de la cuestión de los nacionalismos, las guerras civiles también responden a otras dinámicas, también hay imperios o entidades plurinacionales que no son exclusivamente homogeneizadoras, pero en las que la gestión del problema de las minorías nacionales acaba en problemáticas armadas. Si atendemos al caso de Yugoslavia vemos que, ya no solamente en los años 90, también en los años 40, durante la Segunda Guerra Mundial, la pésima gestión de la cuestión de la plurinacionalidad en un espacio como los Balcanes puede devenir, y de hecho deviene, en conflictos armados a multibandas. Ahí, de hecho, es el nacionalismo yugoslavo que representaría Tito a partir de 1946 el que acaba solucionando el problema de las crisis y las fracturas etnonacionales. Esa es la paradoja. Y lo que devino en guerra civil fue, sobre todo, la posibilidad real de que cada uno de esos territorios, los <em>četnici</em> de Mihailović, la propia Serbia de Nedić, el Estado Independiente de Croacia de Ante Pavelić y, por supuesto, los partisanos de Tito, todos y cada uno de ellos, con su propia identidad nacional, pero también con sus propios mecanismos de movilización y de recursos armados, reivindicaran la soberanía territorial sobre la entera Yugoslavia.</p>
<p><strong><em>Siguiendo a Hobsbawm, que dice que los nuevos nacionalismos como el catalán, el escocés o el de la Padania italiana no piden lo que los viejos nacionalismos, ni quieren emitir moneda, ni quieren ejército propio ni fronteras, lo que están pidiendo es ser entidades autónomas. ¿Crees que se puede estar gestando en la Europa actual una nueva ola de guerras civiles?</em><br />
</strong>Los nuevos nacionalismos curiosamente reivindican a los viejos nacionalismos, es decir, las nuevas formas de movilización etnonacional no dejan de apelar a la tradición histórica, a los derechos históricos… En Cataluña se habla de 300 años de represión, ocupación y violencia. Y la apelación es abiertamente nacional populista. Cuando aquí se firma una declaración de independencia lo hacen apelando al pueblo de Cataluña, y toda la actual oleada de movilizaciones, llamémosla soberanista, que se inicia hacia 2011–2012, apela al pueblo, a la unidad popular, a <em>un</em> <em>sol poble</em>, como dicen, un lema evidentemente falso, una mentira, es solo una forma de movilizar a la población en un momento en el que se sabe que habiéndose desactivado las grandes utopías movilizadoras del siglo XX, solo quedan o las reivindicaciones laborales, que cada vez movilizan a menos gente, o reivindicaciones de carácter etnoidentitario y sentimental, qué sí que movilizan muy fuertemente. Dicho esto, me cuesta ver posibilidades de una confrontación real que devengan en un conflicto armado. Existen ahora conflictos armados en el contexto europeo, en el Donbáss, en Ucrania, que, a efectos de la teoría general de la guerra civil, nos enseñan, como también la guerra en Siria, cómo en última instancia las guerras civiles se han acabado convirtiendo en el resultado de la intervención de las potencias internacionales sobre un territorio. Una de las características de las guerras civiles en la segunda posguerra mundial es que se convierten en <em>proxy wars</em>, en guerras de intervención subsidiaria e intervención indirecta por parte de grandes potencias, que se valen de los agentes sobre el terreno para influir, controlar recursos naturales, energéticos, poblacionales, control de fronteras, controles migratorios… Eso es lo que yo dudo que se pueda dar en Europa. También es verdad que en Ucrania se empezó con el Maidán y aquí se está hablando también de una movilización permanente, al estilo Maidán, para Cataluña. Pero los contextos y el acceso al armamento no son equiparables.</p>
<figure id="attachment_8944" style="width: 800px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/05/DSC_1118_ed-e1588770272364.jpg"><img class="size-full wp-image-8944" src="/wp-content/uploads/2020/05/DSC_1118_ed-e1588770272364.jpg" alt="Javier Rodrigo retratado en la Rambla del Poblenou de Barcelona para LEER el 16 de octubre de 2019." width="800" height="1200" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Javier Rodrigo retratado en la Rambla del Poblenou de Barcelona para LEER el 16 de octubre de 2019. / C. T.</figcaption></figure>
<p><strong><em>¿Hay posibilidades reales de una movilización permanente?</em><br />
</strong>Como ocurre en el País Vasco, mi opinión es que la dimensión simbólico identitaria no se va a resolver nunca, la reivindicación del espacio público, los lazos amarillos en Cataluña o las pancartas de los presos en el País Vasco en las plazas, la cartelería, el enfrentamiento intelectual, por así decirlo, la utilización de la lengua, fundamental, el uso de la cultura, de una determinada estética, el hecho de no querer seguir siendo españoles, querer un carnet de identidad diferente, una nacionalidad política diferente, representación diplomática propia, selecciones deportivas, todo eso, que yo considero que es perfectamente legítimo, no se va a resolver. Pero uno de los resultados del mal llamado <em>procés</em> es que se han reducido mucho los márgenes para un catalanismo no independentista, autonomista histórico, porque han conseguido vender muy bien, al menos dentro de Cataluña, la idea de la utopía exitosa, con mucho de <em>wishful thinking</em>, evidentemente, pero lo que no ha habido es una reflexión profunda sobre lo que realmente pasaría en caso de independencia. Está muy bien hablar de la utopía y del proyecto nacional, pero nadie ha hablado de qué pasaría con las minorías, qué pasaría con el armamento, con el Ejército, qué pasaría con los títulos universitarios, con el espacio europeo de educación superior, con las pensiones o con la sanidad pública. De todo eso nadie habla. Entre 2015 y 2017 esto fue una oleada de sonrisas, y yo lo entiendo perfectamente, yo soy muy comprensivo, a pesar de no compartirlo. Y entiendo también que la clase media con hipotecas e hijos mire esto con un poco de reticencia, pero los que tienen poco que perder, la tercera edad y los jóvenes, que son los que más se movilizan, lo viven como una utopía revolucionaria. Mis alumnos consideran que la independencia de Cataluña es una forma de revolución, y es normal, pero eso no puede sustituir a un debate crítico y real.</p>
<blockquote><p>«Está muy bien hablar de la utopía y el proyecto nacional, pero lo que no ha habido en Cataluña es una reflexión profunda sobre lo que pasaría en caso de independencia»</p></blockquote>
<p><strong><em>El fenómeno terrorista que se vivió en Europa en los años 70 y 80, ¿puede ser considerado una guerra civil, tal y como lo definían grupos armados como ETA o la Brigadas Rojas?</em><br />
</strong>No, esa era una retórica autolegitimadora. En este libro identificamos tres elementos que como mínimo tienen que formar parte de aquello que entendemos por guerra civil: territorialidad, soberanía y potencia de fuego. Yo tengo mis dudas de que hubiera una reivindicación territorial y de soberanía en la Brigadas Rojas, que tenían como objetivo una incidencia en la arquitectura política de la Italia de la segunda posguerra mundial, y tengo mis dudas de que ETA, en sí misma, se pueda reivindicar un ejército con potencia de fuego real y con capacidad real de movilización territorial para reclamar una soberanía. A pesar de que la retórica hable de la unión de los diferentes territorios vascos y de la independencia, la realidad es un poco más compleja que esos constructos propagandísticos. En este libro se habla del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza, que a mí me marcó mucho. Este es un atentado que supuestamente estaría en un marco de guerra civil en Euskadi, pero, en primer lugar, es en Zaragoza, un lugar ajeno al ámbito territorial; se lleva a cabo contra población civil, es decir, contra población no combatiente, y no con intencionalidad militar, sino para aterrorizar a la población; por último, ni tan siquiera lo ejecuta un integrante de la comunidad nacional, porque lo hace el comando de liberados de Henri Parot. ¿En qué medida este acto de terrorismo, unilateral, contra población civil, fuera del marco territorial reivindicado se puede considerar realmente un acto o una batalla o un hecho de guerra civil? Sinceramente tengo mis dudas. La ciencia política establece una diferencia clara entre guerra civil y terrorismo. Para que haya una guerra tiene que haber movilización, territorialidad y potencia de fuego. Y esto es lo que no hay en la mayoría de los casos de violencia periférica o violencia que puede estar más o menos imbricada dentro de la cultura y de las comunidades locales, pero que no alcanza el estatus bélico.</p>
<p><strong><em>¿Que Otegi se pueda presentar a las elecciones es una victoria del Estado de derecho o una derrota?</em><br />
</strong>Que Otegi se presente a las elecciones es el resultado de un proceso jurídico en el cual, por la aplicación de una legislación por parte de un Estado con perfectas garantías democráticas como es España, esta persona tiene la legitimidad para hacerlo, con lo cual creo que es una victoria del Estado de derecho. Pero seguramente una derrota de un relato según el cual el terrorismo era inaceptable en todos los sentidos y en todos los términos. Me explico. El hecho de que la mayoría de los presos y ex presos de ETA no haya reconocido el dolor causado ni hayan pedido perdón; el hecho de que las víctimas del terrorismo de ETA no formen parte del núcleo central identitario de la cultura y de la memoria en España y que hayan sido apropiadas por unos determinados sectores de la opinión pública y de la vida de los partidos políticos; el hecho de que hablemos tanto de las fosas comunes de la Guerra Civil y del Valle de los Caídos y tan poco de las niñas muertas en Zaragoza o en Vic; el hecho de que los actos en Barcelona para reivindicar a las víctimas de Hipercor sean actos minoritarios, creo que todo esto es un fracaso de los diferentes relatos superpuestos que configuran la opinión pública en España. Creo que es un fracaso narrativo y es un fracaso de la idea de que la violencia nunca es reivindicable. Piensa otra cosa. Carles Puigdemont, en Waterloo, se hizo <a href="https://www.20minutos.es/noticia/3751432/0/puigdemont-waterloo-terra-lliure-terrorista-fundador-bentanachs/" target="_blank">una foto con Fredi Bentanachs</a>, uno de los miembros fundadores de Terra Lliure. La persona que está detrás de las huelgas <em>patrióticas</em> de Cataluña, es decir, de la Intersindical CSC, es Carles Sastre, que sale a la calle gracias a la Ley de Amnistía de 1977 y estaba detenido por su participación en Epoca (el Exèrcit Popular Català) y por ponerle una bomba a José María Bultó y reventarle el pecho delante de su familia por una amenaza económica. A este hombre, cuando lo presentan en TV3 como el líder que organizó la <em>huelga patriótica</em> del 3 de octubre de 2017 o la última de febrero de este año, lo definen como independentista de viejo cuño, de larga estirpe. Pero es un terrorista que ha concebido la violencia y el asesinato como vía legítima para alcanzar las reivindicaciones nacionales. Lo ha concebido y además lo ha ejecutado. Eso, o que en mi universidad haya pintadas de Terra Lliure todos los días y que mis alumnos lleven camisetas de Terra Lliure, haciendo apología del terrorismo, es el fracaso del relato, consecuencia de que no ha habido una verdadera incidencia en la educación pública y en los medios de comunicación sobre qué es lo que representa el terrorismo en la Historia de España del siglo XX.</p>
<p><strong><em>¿Qué opinión te merece que la memoria histórica se imponga como ley? ¿Era necesaria? ¿Ha sido positiva?</em><br />
</strong>Esta ley responde a un contexto muy determinado, desde que en el año 2000 se inician las primeras exhumaciones en <a href="https://www.cipdh.gob.ar/memorias-situadas/lugar-de-memoria/fosa-de-priaranza-del-bierzo/" target="_blank">Priaranza del Bierzo</a>. Yo lo conozco bien, porque participé en algunos de los debates previos en el Senado y en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, entonces dirigido por José Álvarez Junco, donde se discutieron algunos de los elementos que acabaron formando parte de la ley, que estuvo básicamente en manos de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y de la comisión interministerial. El resultado final es una ley de mínimos que pretende establecer un marco. No dice nada respecto al Valle de los Caídos, más allá de que no puede haber allí ningún tipo de acto político. No dice nada de los osarios, cuando aquello no deja de ser la gran fosa común del franquismo. Las familias andan buscando a sus muertos y no los encuentran, y resulta que ha habido decenas de miles de traslados desde 1959 hasta los 70, y todavía en 1981, después del intento de golpe de Estado, hay más de trescientas familias que deciden llevar a sus familiares al Valle de los Caídos, al lado de la tumba del Generalísimo. La Ley de Memoria Histórica deja demasiados flancos abiertos y es vista de manera muy insatisfactoria por parte del movimiento asociativo. La condición de víctima del franquismo tiene una validez simbólica importante pero ninguna validez jurídica. Tampoco afronta con suficiente decisión el tema de las causas sumarísimas del franquismo, a pesar de que se podría haberlo resuelto de manera genérica, derogando todas, porque haberlo hecho una por una habría colapsado el sistema judicial, ya de por sí bastante colapsado en España. Yo creo que es una ley imprecisa, que no termina de asumir la responsabilidad del Estado en la identificación y exhumación de fosas y de resignificación identitario-simbólica, y que deja muchos temas abiertos, porque en ningún momento se habla de la investigación, y la investigación, histórica, sociológica, antropológica, es un elemento capital sin el cual no se entiende nada.</p>
<blockquote><p>«Un libro de historia no está para recuperar la memoria de las víctimas, un libro de historia busca la complejidad y el análisis de la acción humana en el pasado»</p></blockquote>
<p><strong><em>¿Y para la historiografía ha sido positiva? ¿La ley ha podido ideologizar a algunos investigadores?</em><br />
</strong>No, esos ya estaban ideologizados previamente. Evidentemente la historiografía y el movimiento memorialista tienen agendas diferentes, intencionalidades diferentes, reivindicaciones diferentes, que a veces se tocan y a veces se confrontan. Un libro de historia no está para recuperar la memoria de las víctimas, un libro de historia busca la complejidad y el análisis de la acción humana en el pasado, busca los porqués, y el movimiento memorialista busca más bien una reivindicación, tiene una proyección de valores morales, muy presentistas, además. Lo que pasa es que la historiografía a veces también es presentista y también proyecta valores morales, con lo cual tampoco se puede hacer sin más una distinción neta del ámbito de la memoria y el ámbito de la historiografía. Para la historiografía y la investigación histórica, desde mi punto de vista, el movimiento memorialista ha sido positivo. Cuando nació todo esto, en los primeros 2000, yo estaba empezando mi investigación sobre los campos de concentración y me favoreció muchísimo, aunque desde dentro del movimiento ya se podían ver apropiaciones y usos espurios del relato memorialista diseñados para las dinámicas políticas del presente. Ahí por ejemplo apareció, sin ir más lejos, Juan Carlos Monedero, y surgió toda la utilización del discurso de la memoria histórica como elemento generacional y de recusación a la globalidad de la Transición que luego reivindicará Podemos. Eso nace en 2002, en la primera reunión de la <a href="https://memoriahistorica.org.es/" target="_blank">Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica</a> en Ponferrada, porque yo estaba en ella, y también estaba Monedero, y el presidente de la ARMH, Emilio Silva, que no es un agente ajeno o externo al ámbito de lo político y al ámbito de las reivindicaciones presentistas. Claro que el movimiento memorialista, más allá o no de la influencia sobre la historiografía, se acaba convirtiendo en un sujeto político de primer orden. A mitad de su primera legislatura Zapatero lo mete en la agenda política, y lo hace entre otras cosas porque Silva y los fundadores del movimiento lo quisieron. Ya antes, cuando surge en la segunda legislatura de Aznar, acaba convirtiéndose en uno de los elementos del discurso propio de la izquierda. Ahí ha habido dinámicas internas a las que el movimiento memorialista debería responder. Después, la crisis económica de 2008 impactó de tal modo que se dejó de hablar de problemas identitarios y simbólicos para hablar del paro. Cuando el PP ganó las elecciones de 2011 no derogó la Ley de Memoria Histórica, pero la congeló de facto mediante la concesión presupuestaria. Y el movimiento memorialista entró en crisis hasta el punto de que algunas asociaciones acabaron disolviéndose ante la imposibilidad de continuar adelante con un programa y un proyecto común que supuestamente consistía en la identificación y exhumación de víctimas y la reivindicación del espacio público, de la educación y de los elementos simbólicos.</p>
<p><strong><em>¿Qué diferencia el trabajo de los nuevos historiadores como tú de lo que se había estado haciendo hasta ahora?</em><br />
</strong>Creo que la historiografía que se hace ahora es mejor que la que se hacía hace 25 años. Lo cual no quiere decir que los historiadores de antes hiciesen peor historiografía. Los historiadores de hace 25 años también hacen hoy mejor historia. Evidentemente el ámbito de la investigación es muy complejo, pero sí que es cierto que en muchos casos respondía a dinámicas predeterminadas también por una serie de sesgos políticos. El final de las utopías políticas del siglo XX y la caída del Muro, y esto lo cuenta muy bien Hobsbawm, incide en toda la historiografía mundial, y España no es ajena a ello. Tras el colapso de los grandes paradigmas, el uso de conceptos como clase o superestructura ha desaparecido del ámbito de la investigación histórica. Ese colapso devino en una cierta estupefacción generalizada: no sabemos dónde estamos, no sabemos hacia dónde vamos. Y el resultado ha sido o el atrincheramiento o la apertura a nuevos horizontes o a nuevos frentes. La historiografía hoy es mejor porque es más transnacional, porque es más comparativa, porque participa de dinámicas internacionales. Incluso el concepto de hispanismo ha dejado de ser operativo porque hay más españoles trabajando en universidades del Reino Unido, Francia, Italia o EEUU que hispanistas en sentido estricto, aquellos Brenan, Preston, Payne o Benassar que desde sus territorios investigaban sobre España. Ya no es necesario ese hispanismo como muleta para entrar en el discurso internacional. Ahora mismo la historiografía española es internacional, es plurilingüe y está cada vez más preocupada por las categorías y no solamente por la reconstrucción empírica y el marco de lo estrictamente identificable con la investigación de archivo y la fuente primaria. Yo creo que desde ese punto de vista la investigación y la historiografía española, también en el sector <em>senior</em>, evidentemente ha mejorado, porque los <em>seniors</em> también han atendido a estas dinámicas. Ahora mismo la investigación histórica española está en un estadio en el cual solo nos falta tener las garantías laborales que puedan tener en otros países. Hay muy buena investigación, pero muy poca posibilidad de estabilización laboral.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Revista LEER, <a href="/2020/01/leer295-ensenar-a-escribir/" target="_blank">número 295</a></em></p>
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		<title>Teresa en contrapunto</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Mar 2020 12:06:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[José Jiménez Lozano]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quizás lo primero que hay que decir de Santa Teresa de Jesús es que, como el Maestro fray Luis de León, o Luis Vives pongamos por caso, sintió en carne viva, y fue muy consciente de lo que significaba, la cuestión de la casta, la gran úlcera de la vida española del tiempo, y luchó [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Quizás lo primero que hay que decir de Santa Teresa de Jesús es que, <strong>como el Maestro fray Luis de León, o Luis Vives</strong> pongamos por caso, sintió en carne viva, y <strong>fue muy consciente de lo que significaba, la cuestión de la casta</strong>, la gran úlcera de la vida española del tiempo, y luchó para evitar que siguiese atenazando y enturbiando el ámbito entero del país.</p>
<p>El abuelo paterno de Teresa era un converso del judaísmo, que se llamó Juan Sánchez de Toledo, y su hijo, el padre de Teresa, que comenzó a llamarse Alonso de la Pina o Piña, concluyó por llamarse Alonso Sánchez de Cepeda, y casó en segundas nupcias con doña Beatriz de Ahumada, madre de Teresa. Y ésta sabía que esa condición de venir de conversos decidía el destino de personas y familias enteras y también para los conventos; y que hasta le seriedad de la fe importaba poco, porque, <strong>si no se tenía esa mancha de mala casta, poca cristiandad más se precisaba y, si se tenía, ya se era para siempre cristiano y español bajo sospecha</strong>, «ganado roñoso y generación de afrenta que nunca se acaba» como decía el Maestro fray Luis de León. Era mancha que impedía entrar religión, en la universidad y otras instituciones estatales o religiosas, y hacía muy arriesgado emparentar con quienes la llevaban.</p>
<p>Durante toda su vida, entonces, Teresa cuidaría bien de que no se mentase el tema de la sangre limpia, y de no rozar siquiera lo que podríamos llamar los «cultemas judaicos», o situaciones, oficios, cocina o muda de ropa interior, afición a la lectura, o uso de la Biblia. Y así, por ejemplo, cuando una pretendiente al noviciado que Teresa ha admitido, al despedirse de ésta ante gentes que están en la puerta del <a href="https://declausura.org/monasterio/convento-de-la-encarnacion-avila-avila" target="_blank">Monasterio de la Encarnación</a> en Ávila dice en voz alta que también traerá al convento una biblia, Teresa la contesta que entonces ya no venga. Y doloridamente hace esto, pero es que sabe muy bien que <strong>la posesión de una biblia en romance daba que pensar en judaísmos y ella no podía arriesgar el porvenir de sus monjas</strong>, varias de las cuales eran, como ella, de origen converso.</p>
<p>Y podemos recordar igualmente el arreglo que consigue entre sus hermanos para que el esposo de su hermana menor, que es de profesión asentador, no la ejerza porque es una profesión sospechosa; y, sobre todo, pensemos en la tajante recomendación a sus monjas: «Dios libre a todas mis hijas de presumir de letradas. Nunca más les acaezca ni lo consienta», y así es su continuo martilleo de que ella y sus monjas sólo son unas pobres mujeres que no saben más que hilar, y nada más. Al contrario de los hombres, añade a veces, con sarcasmo, porque, tal como se muestran, tendrían trato directo con Dios.</p>
<p><strong>Refrán del tiempo era, desde luego «ni judío lerdo ni liebre perezosa», lo que convertía la inteligencia y el saber en sospechosos</strong>, como en el caso del hebraísta Martín Martínez de Cantalapiedra, compañero de cátedra en Salamanca del Maestro fray Luis de León, hijo del boticario de un pueblo cercano del que llevaba el nombre y sobre quien un acusador ante los inquisidores decía que él y sus hermanos que no podían ser sino «de ellos», y «según eran de agudos» o inteligentes y estudiosos. <strong>Porque leer y cavilar era peligroso; y Cervantes da en el quid de este asunto</strong>, en su entremés <em>Los alcaldes de Daganzo</em>. Uno de los candidatos a alcalde, llamado Humillos, es preguntado si sabe leer y responde: «No por cierto, que es cosa que lleva a los hombres al brasero y a las mujeres a la casa llana». Es decir a la Inquisición y al prostíbulo. Y uno de los perros de <em>El coloquio de los perros</em> sabe que el dueño de unos pantalones que ha encontrado es cristiano, porque tienen manchas de jamón.</p>
<p>Sobre tales signos se asienta el cristianismo de muchos como el honor y la honra en la sociedad, y ella sabe que no hay honra sin dineros y, <strong>cien años antes que Pascal, distingue entre las autoridades que lo son por naturaleza de las que lo son por convención</strong> y que Teresa llamará «postizas». Pero ella no pretende reformar el mundo, sino la orden carmelitana según un patrón de ascética sencillez, oración y trabajo, y ningún poso de mundanidad.</p>
<p>A esta reforma entrega luego ella su vida y por esta razón recorrió la piel de Toro de la Península, para levantar sus conventillos los malos caminos de España a pie, en mula y en carro; con sol, lluvia y hielo, en desastrosas posadas, y mil dificultades de autoridades, y casi siempre con alguna enfermedad encima, de manera que escribe con alguna coquetería o harto realismo en julio de 1574, a sus cincuenta y un años: «Estoy vieja y cansada que se espantara de verme». Pero también dice que se la daba poco de ello, y prosigue con su vida y su escritura, y en febrero de 1577 le pide a su hermano Lorenzo que la envíe, «antes que se me olvide, como otras veces unas buenas plumas cortadas, que acá no las hay buenas y me hacen disgusto y trabajo».</p>
<p>Y luego estaban las preocupaciones de los dineros para levantar y sacar adelante sus conventillos, porque «edificios y casa grande ni curioso, nada. ¡Dios nos libre! Siempre os acordad se ha de caer todo el día del juicio; ¿qué sabemos si será presto?»; y, si eran casas pequeñas, poco ruido harían al caerse. Y silencio hay en su libro <em>Las Moradas</em> donde las aventuras del ánima en relación con Dios, que está en el centro de ella como en un castillo de cristal, pero también en <em>Las Fundaciones</em> en medio de los trabajos y aventuras de su trajín en el mundo.</p>
<p><strong>Nos resulta fascinante.</strong> Confiesa con toda naturalidad que ha conocido a una monja que se llamaba Beatriz y estaba enferma, y sus males habían comenzado cuando se enteró de que iban a quemar a varias personas en Valladolid, y una de las monjas quemadas del monasterio de Belén, en Valladolid también, era asimismo amiga suya. De manera que arriesgaba mucho y necesitaba valor para referirse a tan delicados asuntos, mientras que el <strong>mismo Maestro fray Luis, más cuidadoso, leía y comentaba en su clase cada vez en voz más baja: «Porque no nos oigan los señores inquisidores»</strong>, contestaba a los alumnos que se quejaban de aquel su hablar tan quedo. Pero Teresa decía solamente que tiempos recios eran, pero que «el Padre nuestro no nos le podrán quitar», al igual que en asuntos de escritura decidía, bien segura de su pluma: «A esto llamo yo», y se quedaba tan tranquila.</p>
<p>Los relatos de la fundación de Medina del Campo, del lugarejo de <a href="http://delacunaalsepulcro.es/guia-de-servicios/convento-de-duruelo/" target="_blank">Duruelo</a> y de Salamanca están llenos de encanto, de amargor el de la fundación de Sevilla y de desasosiego el de su paso por Córdoba, cuando <strong>hubo que cortar los <a href="https://dle.rae.es/pez%C3%B3n" target="_blank">pezones</a> de los carros para que pudieran pasar el puente del río Guadalquivir que estaba junto a la Casa de la Inquisición</strong>, y Teresa sabía que el <em>Libro de la Vida</em> que ella había escrito estaba en manos del Inquisidor General, Quiroga, que era de de su tierra; pero, aún así, la dio fiebre; aunque en cuanto pasaron el puente, con el susto que había pasado se la quitó de súbito.</p>
<p>El lector de Santa Teresa se percata inmediatamente del hecho de que <strong>la frase de su escritura es directa e incisiva, aunque a veces Teresa hace divagaciones</strong>, y dice: «Mucho me he divertido». Es decir, «di-vertido» o «apartado» de lo que estaba contando, <strong>pero el lector se lo agradece y se divierte de veras</strong> en el sentido de hallar gran placer en lo que cuenta, en lo que reflexiona, o en lo que enreda.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Revista LEER, Numero 258, Diciembre 2014-Enero 2015</em></p>
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		<title>Galdós, el novelista de la mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 09:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Cavandi]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En este 2020, cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus Episodios Nacionales, la penetración social y psicológica de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">En este 2020, <strong>cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós</strong>, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus <em>Episodios Nacionales</em>, la penetración social y psicológica de sus novelas contemporáneas. Y también</span><b> la importancia de sus personajes femeninos, que le convierten, a ojos de algunos críticos, en un verdadero precursor del feminismo.</b><span style="font-weight: 400;"> Así lo cree el historiador <strong>Francisco Cánovas</strong>, autor de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank">la más reciente biografía de Galdós</a>. «Él defendía que la regeneración de la sociedad española pasaba por que la mujer se empoderase y ocupase el lugar que le correspondía en la vida pública», explica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Galdós fue ante todo un escritor comprometido con España y empeñado en señalar los problemas que impedían que la sociedad prosperase. Y sus personajes femeninos –<strong>son mujeres las protagonistas de sus grandes novelas</strong>: Fortunata, Marianela, Isidora, Benina, Tristana…– le permiten desde el principio subrayar algunos de los males de la anquilosada sociedad de la época, víctima de una poderosa oligarquía y un rígido clericalismo. </span><b>Un estado de cosas en el que la mujer, atada de pies y manos, era la que siempre tenía las de perder. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">«¡Ay!, don Agustín, dichoso el que es dueño de sí mismo, como usted», lamenta en <strong><em>Tormento</em></strong> (1884) Amparo Sánchez ante el hombre al que aspira, el indiano Agustín Caballero. «¡En qué condición tan triste estamos las pobres mujeres que no tenemos padres, ni medios de ganar la vida, ni familia que nos ampare, ni seguridad de cosa alguna como no sea de que al fin, al fin, habrá un hoyo para enterrarnos». Víctima del chantaje de un clérigo renegado, que la amenaza con revelar su pasado, y redimida por un hombre de fortuna hecho a sí mismo en América, <strong>Amparo es para el estudioso galdosista Joaquín Casalduero una perfecta alegoría de la España de la época.</strong> Ya en <strong><em>Gloria</em></strong> (1877), Galdós había expuesto las desgracias que la intransigente sociedad española podía depararle a una joven de una buena familia de provincias enamorada de un hombre extranjero y judío, lo que le granjeó al escritor canario la censura de los sectores tradicionalistas, incluida la de su amigo José María de Pereda. En esa misma época, </span><b>su novela <em>Doña Perfecta</em> (1876) había resonado como un verdadero aldabonazo contra el asfixiante código moral que obstaculizaba la libertad española y, en especial, la de las mujeres. </b><span style="font-weight: 400;">Una labor de denuncia de la superstición y el fanatismo que culminará con el estreno de <em>Electra</em> en 1901, cuya repercusión cruzará las fronteras españolas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En <strong><em>Tristana</em></strong> (1892), inspirada por uno de los amores de la vida de Galdós, la aspirante a actriz <strong>Concepción Morell</strong>, y que para otra compañera y amiga de don Benito como <strong>Emilia Pardo Bazán </strong></span><b>trata de «la esclavitud moral de la mujer en el siglo XIX»</b><span style="font-weight: 400;">, la criada Saturna responde así a su sobrina cuando Tristana le dice que quiere ser «libre»:</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">«¿Sabe la señorita cómo llaman a las que sacan los pies del plato? Pues las llaman, por buen nombre, libres (…). Si tuviéramos oficios y carreras las mujeres, como los tienen esos bergantes de hombres, anda con Dios. Pero fíjese, sólo tres carreras pueden seguir las que visten faldas: a casarse que carrera es, o el teatro…, vamos, ser cómica, que es buen modo de vivir, o… no quiero nombrar lo otro. Figúreselo». </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su excelente ensayo <strong><em>La España de Galdós</em></strong> (1960), <strong>María Zambrano</strong> reflexiona sobre la presencia femenina en la obra del escritor canario. Para la filósofa malagueña, hasta la fecha, la mujer había aparecido en la literatura española de manera arquetípica, sin individualidad; cuando un personaje femenino «alcanza estatura heroica es casi siempre reina o madre, o ambas cosas juntas». </span><b>Según Zambrano, Galdós «es el primer escritor español que introduce a todo riesgo las mujeres en su mundo. </b><span style="font-weight: 400;">Las mujeres, múltiples y diversas; las mujeres reales y distintas, «ontológicamente» iguales al varón. Y ésta es la novedad, ésa la deslumbrante conquista. Existen como el hombre, tienen el mismo género de realidad, es lo decisivo y lo primero que se da a ver». Y sobre todas las mujeres galdosianas, Benigna, luz y eje de su novela <strong><em>Misericordia</em></strong> (1897), la gran heroína entre las «desheredadas» de Galdós, caracterizadas todas ellas por un rasgo en común: «una resistencia sin límite frente a la adversidad». </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La escritora <strong>Marta Sanz</strong>, comisaria, junto con <strong>Germán Gullón</strong>, de <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">la gran exposición del centenario de Galdós</a> organizada por la Biblioteca Nacional de España, confirma esta cualidad de las mujeres galdosianas. «Se me vienen a la cabeza las tres hermanas de una obra interesantísima como <strong><em>Lo prohibido</em></strong> (1884–1885)», presentadas en la novela desde la perspectiva de su primo, el narrador de la historia. La cerebral –y algo sabihonda– María Juana; Eloísa, «una mujer que quiere hacer negocios y es condenada por ello», visibilizando una insólita vocación femenina por el capitalismo emergente; y Camila, «que cumple sus objetivos a través de la maternidad». Para Sanz, el aspecto más reseñable del enfoque de Galdós sobre la mujer fue «</span><b>su interés por visibilizar figuras femeninas complejas pertenecientes a diversas clases sociales que, por el mundo en el que viven, están en franca desventaja.</b><span style="font-weight: 400;"> Galdós ilumina a Fortunata, la mujer desfavorecida condenada a vivir en el filo por los cánones de la sociedad, pero también a la acomodada Jacinta. Al describir el ansia de figurar de la Rosalía de <strong><em>La de Bringas</em></strong> (1884) está dibujando un modelo femenino que de alguna manera resulta también damnificado por los cánones de la sociedad».</span></p>
<p><b>Si los vicios y deseos del hombre ilustran los males de la sociedad y la patria, las mujeres parecen llamadas a la redención de ambas.</b><span style="font-weight: 400;"> Mujer es la alegórica Madre que aparece con frecuencia en la obra de madurez de Galdós encarnando a Mariclío, su personal versión de Clío, la musa de la Historia, y que trata de guiar a los personajes desconcertados ante el atrabiliario rumbo de la historia española. Y mujer es también Floriana, la maestra ideal de </span><strong><i>La Primera República</i></strong><span style="font-weight: 400;"> (1911), cuarto de la última serie de los </span><strong><i>Episodios Nacionales</i></strong><span style="font-weight: 400;">. Tito Liviano, </span><em><span style="font-weight: 400;">alter ego</span></em><span style="font-weight: 400;"> de Galdós, visita la imaginaria escuela de Floriana acompañado de un mitológico «divino forjador» que, inflamado del idealismo inspirador de la Revolución Gloriosa, proclama un futuro de esplendor gracias a su unión con ella: «Las divinidades que gobiernan el mundo han dispuesto que el Fuego plasmador se una en coyunda estrecha con la Feminidad graciosa y fecunda, para engendrar la felicidad de los pueblos futuros. Antes que acabe esta generación se ha de ver en pos de Floriana un enjambre de mil niñas, que al llegar a la edad juvenil encarnarán la belleza, la ternura, la gracia y sutileza educativa que has admirado en la excelsa regidora de esa humilde escuela. Cada una de esas mil criaturas, hijas de Floriana, dará al mundo otras mil. Ya puedes comprender que </span><b>con un millón de maestras como esta que has visto, tu patria y las patrias adyacentes serán regeneradas</b><span style="font-weight: 400;">, ennoblecidas y espiritualizadas hasta consumar la perfecta revolución social». </span></p>
<p>El futuro será femenino o no será, parece decir Galdós. Cien años después de su muerte parece que la sociedad, por fin, lo ha comprendido.</p>
<p> </p>
<h3><b>Santander, líder mundial en igualdad de género</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchas cosas han cambiado desde que Galdós caracterizara a sus personajes femeninos. Las mujeres ya acceden en pie de igualdad a los «oficios y carreras» que hace siglo y medio les estaban vedados. Pero aún queda camino por recorrer, y, por eso, <strong>la plena igualdad entre hombres y mujeres es una de las prioridades de la cultura corporativa de Banco Santander.</strong> Entre los diez objetivos de banca responsable que Santander se ha fijado para 2025, tres de ellos tienen que ver con la igualdad de género: alcanzar la equidad salarial, contar con al menos un 30 por ciento de mujeres en cargos directivos y, ya para 2021, garantizar la presencia en su Consejo de entre un 40 –objetivo ya alcanzado– y un 60 por ciento de mujeres. Pero, aunque en el caso del Santander los números ayuden –el 55 por ciento de la plantilla está ya integrada por mujeres–, no se trata solo de cuotas, sino de <strong>propiciar un verdadero cambio de mentalidad</strong>. Por eso, Banco Santander ha puesto en marcha numerosos programas de equidad en todos los mercados donde opera. En España, el proyecto </span><a href="https://www.bancosantander.es/es/particulares/generacion-81" target="_blank"><b><i>Generación 81</i></b></a><span style="font-weight: 400;">, bautizado así en conmemoración del año en que se reconoció la plena igualdad entre hombres y mujeres en la gestión de las finanzas, apuesta por la ruptura de estereotipos, visibilizando modelos de referencia femeninos y fomentando la formación y el emprendimiento entre las mujeres. Dentro de este proyecto, el programa </span><b><i>Mujeres con S</i></b><span style="font-weight: 400;"> trata de promover el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, ofreciendo herramientas y asesoramiento personal y profesional. Estos y otros proyectos, como los programas de microcréditos e inclusión financiera </span><a href="https://www.santander.com.br/campanhas/microcredito" target="_blank"><b>Prospera</b></a><span style="font-weight: 400;"> en Brasil y </span><a href="https://www.tuiio.com.mx/" target="_blank"><b>Tuiio</b></a><span style="font-weight: 400;"> en México, o las plataformas de formación y liderazgo </span><b>Inspira</b><span style="font-weight: 400;"> (Argentina), </span><b>Accelerating You</b><span style="font-weight: 400;"> (Reino Unido) y </span><b>Female Side of Business</b><span style="font-weight: 400;"> (Polonia), han hecho que Banco Santander, única entidad financiera española presidida por una mujer, encabece en 2020 el <a href="https://www.bloomberg.com/latam/blog/indice-de-igualdad-de-bloomberg-2020-se-amplia-para-incluir-325-companias-publicas-a-nivel-mundial/" target="_blank">Índice Bloomberg de Igualdad de Género</a>, para cuya elaboración se evaluaron a 6.000 empresas de 84 países (finalmente se incluyeron en él 322 empresas). </span></p>
<p>Un contenido elaborado por Revista Leer en colaboración con Banco Santander.</p>
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		<title>Una pica en el Midwest</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Feb 2020 16:45:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El MFA de español de la Universidad de Iowa se ratificó oficialmente un jueves 16 de febrero de 2012, o al menos ese fue el día que lo celebramos por todo lo alto en el Old Capitol, icono y corazón del campus, pero la historia de su gestación y nacimiento es compleja y está llena [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El MFA de español de la Universidad de Iowa se ratificó oficialmente un jueves 16 de febrero de 2012, o al menos ese fue el día que <strong>lo celebramos por todo lo alto en el <a href="https://oldcap.uiowa.edu/" target="_blank">Old Capitol</a></strong>, icono y corazón del campus, pero la historia de su gestación y nacimiento es compleja y está llena de elementos que a veces recuerdan a una ficción.</p>
<p>Fue en el <strong>otoño de 2008</strong> cuando el escritor chicano <strong>Santiago Vaquera-Vásquez</strong> me escribió a mi correo de Dartmouth College con el anuncio de <strong>una plaza que salía a concurso para desarrollar y dirigir un MFA de español en la Universidad de Iowa</strong>. Nos presentamos bastantes escritores, pero yo tenía a mi favor la experiencia americana y haber participado en la creación y consolidación de dos maestrías. En los años que trabajé en <strong>Appalachian State University</strong> en Boone, Carolina del Norte, monté una maestría para educadores, y luego, en los años que trabajé <strong>en Dartmouth College, me metí de lleno en el proyecto de James Sturm y Michelle Ollie de construir <a href="https://www.cartoonstudies.org/" target="_blank">un MFA para creadores de cómic</a></strong> en White River Junction en Vermont. Es decir, en parte gracias a The Center for Cartoon Studies (CCS) y todo lo que aprendí participando en el proceso de su gestación entre 2004 y 2009, me sentí preparada para enfrentar la aventura de Iowa.</p>
<p>Recuerdo que cuando me estaba marchando de Nueva Inglaterra y ya había aceptado la plaza de Iowa, James Sturm me dio grandes consejos y me advirtió sabiamente de las diferencias entre desarrollar un máster de creatividad en el contexto de una escuela universitaria sin ánimo de lucro, como la de ellos, frente a una universidad estatal como la de Iowa. James tenía toda la razón; <strong>la presión que se siente para cumplir con los requisitos en el contexto académico reglado puede llegar a ser brutal.</strong> Durante dos años y medio, de agosto de 2009 a diciembre de 2011, trabajé como una autentica fiera desarrollando toda la documentación que nos permitió persuadir a los estamentos de la universidad y a los regentes del estado de Iowa para abrir el programa y que nos lo financiaran. Luego <strong>he sido la directora del programa hasta diciembre de 2018</strong>, cuando sentí que ya se había consolidado el proyecto y que era un buen momento para que otros lo gestionasen y yo volviera a tener tiempo para escribir.</p>
<h5><strong>Aprendiendo a enseñar</strong></h5>
<p>En mi etapa anterior a Iowa, en Nueva Inglaterra, suceden dos cosas clave que modelan mi experiencia como creadora tallerista. En el otoño de 2007 mi padre, el escritor <strong>José María Merino</strong>, es invitado por Dartmouth College a dar un seminario de escritura de cuento en el departamento de español. <strong>Vivir un trimestre con él allí fue formidable.</strong> Tuve la oportunidad de verle en acción con los estudiantes mientras le ayudaba con la logística de la clase del taller de cuento que impartió. Hizo maravillas con los estudiantes, les motivó de una manera sorprendente y logró que escribieran cuentos estupendos. No eran chicos con perfil de escritores, eran jóvenes universitarios que a través de la escritura creativa querían mejorar su español. Por eso, ver cómo mi padre adaptaba su experiencia de los talleres de las escuelas de letras de España a ese tipo de perfil me ayudó a entender cómo se podía ampliar el currículum, y cómo dialogaban el campo de la creatividad literaria y el del aprendizaje para fines específicos. Todavía guardo copia del temario de aquel taller de mi padre, que tituló “Aproximación al cuento literario”, y que <strong>ha sido la base de los talleres de ficción creativa que yo misma he diseñado</strong> para la Universidad de Iowa o para la Universidad de San Gallen en Suiza.</p>
<p>Por otra parte, en el otoño de 2008 The Center for Cartoon Studies me invitó a impartir el taller de escritura y lectura para los aspirantes a autores de cómic del máster en White River. Tuve entonces la oportunidad de trabajar con el perfil de los creadores de cómic y ayudarles a reforzar su dimensión narrativa y literaria. Un año después me contrataba la Universidad de Iowa para que creara y dirigiera el MFA de Escritura Creativa en español que querían establecer.</p>
<figure id="attachment_8876" style="width: 837px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2020/02/image.png"><img class="size-full wp-image-8876" src="/wp-content/uploads/2020/02/image.png" alt="Ana Merino, en el centro, con los cofundadores del Center for Cartoon Studies, Michelle Ollie y James Sturm, el historietista Art Spiegelman y su esposa, la editora y directora de Arte de New Yorker Françoise Mouly. / Cortesía Ana Merino" width="837" height="559" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Ana Merino, en el centro, con los cofundadores del Center for Cartoon Studies, Michelle Ollie y James Sturm, el historietista Art Spiegelman y su esposa, la editora y directora de Arte de “New Yorker” Françoise Mouly. / Foto cortesía Ana Merino</figcaption></figure>
<p><strong>Me mudé al Medio Oeste y tuve que aprender a adaptarme a los tiempos y a la infraestructura de las universidades públicas</strong> de investigación estadounidenses. Dartmouth College es una institución privada, perteneciente a la prestigiosa Liga de la Hiedra –Ivy League–, mientras que The University of Iowa es pública y forma parte de las <a href="https://www.btaa.org/about" target="_blank">Big Ten</a>. Al margen de las categorías y circunstancias técnicas, ir a Iowa City, cuna de los MFA y del <em>tallerismo</em> literario anglosajón con su prestigioso Writers’ Workshop, me pareció una oportunidad única. Pero también supuso un gran sacrificio. Dejé un trabajo formidable en Dartmouth College, donde mi carrera como investigadora del cómic y los estudios de la infancia estaba despegando y <strong>había estado llevando a cabo varios proyectos ligados al activismo y al compromiso como parte de la formación pedagógica.</strong> Durante mi tiempo en Dartmouth y White River tuvo lugar el huracán Katrina, y uno de mis proyectos fue precisamente ir a Biloxi, en la zona donde impactó el ojo del huracán, en junio de 2007 con un grupo de voluntarios a colaborar con Hands On Gulf Coast a dar apoyo en las tareas de recuperación. Mientras me encargaba de la logística cotidiana de los voluntarios, ofrecía clases a los niños migrantes que estaban teniendo dificultades para integrarse. Al año siguiente fui con un grupo de estudiantes a la República Dominicana para colaborar en unos proyectos con la comunidad haitiana migrante que trabajaba en pésimas condiciones en los cultivos de caña de azúcar. También en esa época fui mucho a México a recabar información sobre la realidad de los niños en situación de riesgo y abandono que vivían bajo la tutela del DIF (Centros de Desarrollo Integral de la Familia).</p>
<p>Cuando me ofrecieron la posibilidad de desarrollar el MFA de Iowa, pensé que era fundamental que aquel proyecto de escritura creativa tuviera un componente de activismo social. Que la creatividad y los talleres tocaran a la comunidad que los rodeaba, y que los escritores compartieran esa pasión por la lectura y la escritura con los niños y los adolescentes de las comunidades hispanas. A la vez que fui creando todo el currículum académico, los talleres técnicos y el plan de estudios, diseñé y fundé el <strong>Spanish Creative Literacy Project</strong>, donde los niños y los adolescentes han sido la prioridad de los talleres y actividades comunitarias que llevamos haciendo desde 2010. No puedo entender la creatividad como profesión sin esa vertiente del tallerismo social. <strong>Ser escritor conlleva aspectos de vida comprometida con el presente.</strong></p>
<h5> <strong>Colegas y amigos</strong></h5>
<p>Debo destacar al fallecido profesor y catedrático <a href="https://clas.uiowa.edu/faculty/tom-lewis-1950-2018" target="_blank"><strong>Tom Lewis</strong></a>, que era jefe del Departamento de español y portugués en la época en que buscaban a alguien para que montara el MFA, como el primer motor que ayudó a gestar el programa. Tom negoció conmigo mi contrato en la primavera de 2009, supo convencerme, porque para ir a Iowa tenía que dejar atrás ese magnífico trabajo en Dartmouth College y toda mi implicación directa con The Center for Cartoon. <strong>Lewis llevaba un tiempo acariciando esa idea de un programa en español con el poeta chileno Oscar Hahn</strong>, que se acababa de jubilar como profesor, y dos escritores, el también chileno <strong>Roberto Ampuero</strong> <strong>y el latino Santiago Vaquera</strong>, que también daban clases en el departamento. Ni Roberto ni Santiago tenían la titularidad, por lo que todo el peso de la gestión y construcción del proyecto recayó sobre mis hombros de profesora titular recién llegada. Hubo otras personas clave que me ayudaron en la redacción de la propuesta del proyecto. Por un lado, mi colega <strong>Brian Gollnick</strong>, un profesor mexicanista y traductor que tiene una habilidad especial con la edición de documentos farragosos en inglés, y por otro el geógrafo <strong>Marc Armstrong</strong>, director de la División de Lenguas desde el verano de 2010 y que tuvo la amabilidad y paciencia de ayudarme con el formateo y muchos aspectos prácticos de aquella propuesta.</p>
<figure id="attachment_8879" style="width: 403px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-8879" src="/wp-content/uploads/2020/02/24201_405368061476_1095536_n.jpg" alt="Iowa City, Abril de 2010. Con el escritor chileno Roberto Ampuero, el chicano San­tiago Vaquera-Vásquez y el colombiano Santiago Gamboa. / Foto cortesía Ana Merino" width="403" height="604" /><figcaption class="wp-caption-text">Iowa City, Abril de 2010. Con el escritor chileno Roberto Ampuero, el colombiano Santiago Gamboa y, sentado junto a Ana Merino, el chicano San­tiago Vaquera-Vásquez. / Foto cortesía Ana Merino</figcaption></figure>
<p>A lo largo de estos años <strong>han ido llegando otros colegas que se han incorporado al proyecto.</strong> En agosto de 2011 sumamos al prestigioso escritor centroamericano <strong>Horacio Castellanos Moya</strong>, que ahora ya es titular, y a quien pudimos contratar entonces gracias a un fondo del Digital Humanities. Horacio fundó, en febrero de 2013, la Revista digital <a href="http://iowaliteraria.lib.uiowa.edu/" target="_blank"><em>Iowa Literaria</em></a> en la que colaboré activamente dentro del comité editorial durante su primera época, que duró hasta el otoño del 2017. Comenzó siendo la revista digital del MFA, pero ahora es del Departamento, y aunque la siguen llevando los estudiantes escritores del MFA incorpora a profesores de estudios literarios en el equipo.</p>
<p>Ese agosto de 2011 también llegó al programa el escritor mexicano <strong>Luis Humberto Crosthwaite</strong>, que estuvo con nosotros hasta la primavera del 2013. Y luego, en el otoño de 2012, llegó el poeta español <strong>Luis Muñoz</strong>, que consiguió la titularidad en la primavera de 2019 y ha tomado el relevo de la dirección del programa. Hay otros dos escritores que han trabajado con nosotros, el mexicano <strong>Fritz Glockner</strong>, que impartió talleres entre enero y mayo de 2015, y más recientemente, durante el otoño de 2018, el escritor guatemalteco <strong>Eduardo Halfon</strong>. A Eduardo le guardo un especial cariño porque <strong>quedó conmigo de finalista para la plaza de Iowa.</strong> Yo fui la elegida y me dediqué estos diez años al proyecto gestor; mientras tanto, mi amigo Eduardo ha construido una carrera espectacular como escritor. Ambos <strong>sabemos que si le hubiera tocado a él desarrollar este proyecto hubiera tenido que renunciar a muchos aspectos de su lado creativo.</strong> Tenerle como escritor invitado en Iowa impartiendo talleres cuando ya estaba consolidado el MFA tuvo mucho encanto y era en cierta forma cerrar el círculo. <strong>Eduardo por un tiempo pudo imaginarse en otra vida siendo profesor en Iowa</strong>, ha vivido la experiencia del MFA cuando estaba ya asentado, y ahora es muy feliz con la exitosa vida que tiene como escritor en París.</p>
<h5><strong>Descubrirse desde otros géneros</strong></h5>
<p>Hay varias cosas que me parecen clave de nuestro MFA, y una es que el programa sea <em>multitallerista</em>, es decir, <strong>que el escritor que llega a formarse experimente con todo tipo de talleres.</strong> Aunque los alumnos tengan un perfil concreto, puedan descubrirse escribiendo desde otros géneros. El MFA es parte del Departamento de español y portugués, y los estudiantes deben tomar cuatro cursos de corte académico con los profesores investigadores. Luego está la parte fundamental de los talleres, que deben ser variados y permitir que el estudiante experimente la creación desde diferentes géneros. <strong>Todos toman talleres de poesía y ficción y también de no-ficción o de teatro, que solemos ofrecer con regularidad.</strong> También he ofrecido varias veces el de cómic, y en una de esas ocasiones los estudiantes de Iowa hicieron colaboraciones con los estudiantes del Center for Cartoon Studies; aquel estupendo experimento se convirtió en <a href="https://thestudio.uiowa.edu/iowa-literaria/?cat=115" target="_blank">un dossier sobre cómics para la revista digital</a> <em>Iowa Literaria</em>. Hay además un taller abierto para reforzar el desarrollo de un proyecto que puede ser de cualquier género. Al final todos toman entre siete u ocho talleres y <strong>se gradúan con una tesis creativa, que debe contener materiales <em>tallereados </em>durante los dos años en Iowa</strong> y se defiende frente a un comité de al menos tres miembros: un director y dos lectores.</p>
<p>Como la Universidad de Iowa es un lugar muy especial con variados y prestigiosos programas creativos en inglés, nuestros estudiantes <strong>tienen además la oportunidad de tomar cuatro cursos fuera de nuestro departamento</strong>. Normalmente eligen seminarios del <a href="https://writersworkshop.uiowa.edu/" target="_blank">Workshop</a>, o de no-ficción y talleres del MFA de traducción literaria. La parte más intensa de mi gestión era coordinar las admisiones con un comité evaluador y asegurar fondos para que todos nuestros estudiantes admitidos tuvieran financiación con ayudantías o becas. Muchas veces me tocaba adaptar los materiales de las solicitudes de aspirantes iberoamericanos al sistema estadounidense para que fueran perfiles competitivos y pudieran ser evaluados por comités externos. Nuestro MFA es en español, pero la universidad lo gestiona todo en inglés, por lo que me pasaba muchas horas escribiendo informes y cartas en inglés.</p>
<figure id="attachment_8882" style="width: 800px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-8882" src="/wp-content/uploads/2020/02/Merino-Castellanos-Moya-XY1A0570-m-e1582044099799.jpg" alt="Ana Merino y Horacio Castellanos Moya, retratados en Managua durante el festival Centroamérica Cuenta 2014. / Daniel Mordzinski" width="800" height="1200" /><figcaption class="wp-caption-text">Ana Merino y Horacio Castellanos Moya, retratados en Managua durante el festival Centroamérica Cuenta 2014. / Daniel Mordzinski</figcaption></figure>
<h5> <strong>Aprender enseñando</strong></h5>
<p><strong>Me gusta mucho enseñar talleres. Crear y diseñar el de poesía me ayudó a ordenar mi propia mirada como poeta.</strong> Elaborar actividades para perfiles variados de escritores que no necesariamente quieren ser poetas, o han leído poesía, pero que gracias a nuestro taller experimentan con esa posibilidad. El taller de teatro también es muy especial porque <strong>empecé a escribir teatro precisamente en Iowa City, y allí también pude estrenar <em>La redención</em>, mi tercera obra</strong>, con un montaje que incluía en su elenco a los miembros de la comunidad, y que seguía dialogando con la idea del <em>tallerismo</em> comprometido. Me ilusiona pensar que los escritores que pasan por aquí puedan experimentan la aventura creativa universitaria de una forma abierta y comprometida. Al menos así entiendo yo la idea del <em>tallerismo</em> y lo que significa ser un escritor que comparte con los demás su proceso creativo y aspira a que la literatura llegue a todas partes. <strong>Los estudiantes desarrollan un programa de lecturas públicas bilingües en cafés de la ciudad que llamaron “<a href="https://www.facebook.com/subtituladosiowacity/" target="_blank">Subtitulados</a>”</strong>, y es en español con subtítulos. A la vez que hacen sus lecturas suelen fabricar divertidos fanzines que funcionan como paratextos creativos que complementan sus propuestas.</p>
<p><strong>En la primavera de 2013 graduamos al primer grupo.</strong> Las pioneras fueron dos españolas: <strong>Rosario Mérida</strong> con una obra de ficción y <strong>Paula Lamamié de Clairac</strong> con una de poesía. Desde entonces no hemos parado de celebrar los éxitos de los alumnos que han vivido el MFA con nosotros. Entre nuestras graduadas destacan la novelista argentina <strong>Lolita Copacabana</strong> <strong>o la recién galardonada con el premio Tusquets de novela Elisa Ferrer</strong>, precisamente con un libro que trabajó en nuestro programa. También están las poetas <strong>Violeta Gil</strong> o <strong>Helena García Mariño</strong>, que ya publicaron los poemarios que <em>tallerearon</em> en Iowa, o el poeta <strong>Carlo Acevedo</strong>, que con el poemario que hizo con nosotros ganó el Premio Arcipreste de Hita. Entre los narradores destacan el colombiano <strong>Iván Parra</strong>, que saca ya su libro de cuentos, el argentino <strong>Pablo Ottonello</strong>, que también publicó sus cuentos, el escritor español <strong>Miguel Serrano Larraz</strong>, que está en su segundo año, o el colombiano <strong>José Covo</strong>, que se graduó la primavera pasada y pronto sacará su novela. También hemos graduado a alumnos apasionados por el teatro como <strong>Samuel Jambrovic</strong>, que escribió una estupenda pieza que esperamos se monte algún día.</p>
<p>Para muchos es sorprendente la cantidad de talento que sale de la pequeña Iowa City. Nosotros, los del MFA de español, hemos graduado desde mayo de 2013 a 26 estudiantes, y el próximo año se sumarán otros siete que están ahora finalizando sus proyectos. <strong>He tenido la inmensa suerte de ser parte de esta curiosa ficción de escritores ilusionados que buscan su camino literario pasando por Iowa City</strong> para hacer un MFA.</p>
<p style="text-align: right;"><em>Revista LEER, <a href="/2020/01/leer295-ensenar-a-escribir/" target="_blank">número 295</a>, Otoño/Invierno 2019</em></p>
<p> </p>
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		<title>Enrique Moradiellos: «Decir que Franco era inteligente no te hace franquista»</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2019 11:38:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Borja Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
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		<description><![CDATA[Hay, de un tiempo a esta parte, en Enrique Moradiellos (Oviedo, 1961) una voluntad de estar en el foro público, de contribuir con un poco de «luz racional e histórica» al debate de las cosas. Y el historiador asturiano, catedrático de la Universidad de Extremadura, autor de importantes libros, biógrafo de Negrín y ahora de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay, de un tiempo a esta parte, en <strong>Enrique Moradiellos</strong> (Oviedo, 1961) <strong>una voluntad de estar en el foro público</strong>, de contribuir con un poco de «luz racional e histórica» al debate de las cosas. Y el historiador asturiano, catedrático de la Universidad de Extremadura, autor de importantes libros, biógrafo de <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-negrin/200193" target="_blank">Negrín</a> y ahora de Franco –con una obra escrita para el público británico y publicada aquí por Turner, <a href="http://www.turnerlibros.com/book/franco.html" target="_blank"><em>Franco. Anatomía de un dictador</em></a>–, lo hace sin miedo a pelear el sentido de las palabras, a meterse en los charcos agarrado a la enseña de la Historia, aun a riesgo de ser malinterpretado en clave política. <strong>Ejerciendo «un tipo de práctica de la razón histórica que va explorando sus límites»</strong>, que es lo que le pide y exige su profesión.</p>
<p><strong><em>El libro comienza con un análisis detallado de la memoria de Franco, «incómodo espectro del pasado», en la España democrática.<br />
</em></strong>Es una de las partes más comprometidas del libro, porque hay más vuelo filosófico y obliga a tomar posición. Lo otro es pura acción historiográfica. Está planteada con una voluntad explícita de señalar que la rareza española de la Transición, el pacto del olvido, es en realidad lo más normal del mundo. Lo que se va a aplicar, si es posible, en Colombia, en Venezuela cuando caiga esta dictadura, o Cuba. No era, no es posible hacer tabula rasa.</p>
<p><em><strong>Hablas del «mal llamado pacto del olvido».<br />
</strong></em>Se trata más bien de un pacto de silencio. Lo explica Henry Rousso en <a href="http://www.aletheia.fahce.unlp.edu.ar/numeros/numero-5/traducciones/para-una-historia-de-la-memoria-colectiva-el-post-vichy" target="_blank"><em>El síndrome de Vichy</em></a>. Los franceses no olvidaron la Ocupación y la colaboración, pero prefirieron no hablar públicamente de ello y no utilizarlo como estigma. Si De Gaulle hubiera utilizado la Ocupación como estigma, Mitterrand nunca hubiera sido siquiera candidato a la presidencia de la República porque fue un enorme colaboracionista, al menos hasta el 43. Ningún prefecto de Francia dimitió de su cargo cuando se firmó el armisticio. Ningún mariscal de Francia, ningún capitán general, ningún general de división. Sólo un general de brigada, De Gaulle, se marcha a Londres a continuar la guerra. Y los comunistas tampoco lucharon hasta 1941, porque tras la firma del pacto germano soviético el PCF había llamado al derrotismo revolucionario. Constatar que Sartre y Beauvoir se quedaron en París, que Febvre siguió haciendo <em>Annales </em>en París mientras su compañero Marc Bloch se unía a la Resistencia y era fusilado al final de la guerra, es constatar que hubo una colaboración generalizada. No es un juicio moral; las sociedades son así. De ahí lo del pacto de silencio. No utilizamos en público el pasado de cada uno, aunque es algo que sigue ahí; el silencio no es olvido. Por eso se hablaba en su momento del famoso techo oculto de Fraga, que operó también contra los comunistas históricos como Carrillo o Pasionaria y a favor de los socialistas <em>renovados</em>.</p>
<p><strong><em>Quizá era la constatación tranquila de que aquellas ya eran posiciones políticas obsoletas, y que su identificación con las actuales carecía, y carece, de sentido.</em><br />
</strong>Cito en el libro a Francisco Ayala: en el fondo ninguno nos sentíamos solidarios de las versiones extremas de aquella época. Era un anacronismo. Es como si las asociaciones feministas o LGTBI revisaran hoy los discursos de los partidos comunistas; dirían que son <em>fachas</em>. Se tiende a asociar con el franquismo realidades que son anteriores y posteriores al régimen, y que tienen que ver con culturas políticas muy machistas, quizá muy mediterráneas. Pero es que entonces <em>fachas </em>eran los asirios y los neandertales. Es un mal uso de los términos tan flagrante que en calidad de historiador no puedes quedarte callado.</p>
<p><strong><em>Haces hincapié en la banalización de los términos cuando hablas de la definición del Régimen.</em><br />
</strong>Si te niegas, como es mi caso, a decir que el franquismo fue un totalitarismo, también corres el riesgo de que te llamen <em>facha</em>. Provoca una suerte de reflejo de Pavlov. ¿Fue el franquismo un fascismo español? No, no lo fue. Un régimen en proceso de fascistización truncada es lo que yo defendería. Pero fascismo, no.</p>
<p><strong><em>¿Hay historiadores que han contribuido al uso frívolo de los términos?</em><br />
</strong>Sí. Hay autores que consideran que es la misión histórica, la función social de la dictadura, y no la forma política lo que categoriza un régimen. Sin reparar en que la función y la misión histórica de estabilización del capitalismo une a regímenes tan dispares como la socialdemocracia sueca de Olof Palme y la dictadura de Pinochet. Con eso, para el llamado marxismo de la llamada RDA, eran tan fascistas Willy Brandt como Hitler, porque ambos, según las condiciones, establecen la dictadura terrorista del capital sobre los trabajadores y extraen plusvalía. Pero eso es un uso político abusivo, no puede ser una lógica explicativa histórica, porque recurre a una visión binaria de la historia que no atiende al matiz. Muchos historiadores dicen que en la época de entreguerras, ante la crisis y el colapso del capitalismo, sólo había dos soluciones posibles, la solución socialista o la solución fascista. Eso es falso. Churchill te diría, entre estos dos estamos nosotros. Y Roosevelt. ¿Y qué pasaba con los movimientos de independencia y anticoloniales? ¿Se puede ser democracia y estar contra las democracias porque son las metrópolis imperiales? Sabemos que sí: ahí está Nehru, y lleva adelante su programa en aquel mismo momento sin echarse en brazos de Japón o de la URSS.</p>
<blockquote><p>«Yo no quiero hacer antifranquistas retrospectivos porque lean mi libro. Sea usted franquista, antifranquista o indiferente. Me da igual. Yo quiero comprender»</p></blockquote>
<p><strong><em>Esa lógica binaria parece insuperable incluso entre los historiadores a la hora de abordar episodios de nuestra historia reciente como el franquismo o la democracia.</em><br />
</strong>Es preocupante. Yo he participado en muchos debates, y hay corrientes. Hay contemporaneístas como <a href="/2019/01/gutmaro-gomez-bravo-el-valle-de-los-caidos-es-una-anomalia-absoluta/" target="_blank">Gutmaro Gómez Bravo</a> o Javier Rodrigo que lo están haciendo bien. No tiene nada que ver con lo que hacen otros autores de la corriente memorialista histórica. Gente como Francisco Moreno, que ya en los 70 tenía un libro sobre la represión franquista en Córdoba que ahora se ha convertido en <em>El genocidio franquista en Córdoba</em>. Esta evolución de los términos ya te dice algo del cambio de paradigma que se ha producido.</p>
<p><strong><em>¿La imprecisión terminológica tiene que ver con la ideología?</em><br />
</strong>Con la voluntad ideológica de demonización de un régimen. Pero el problema de la demonización es que el que odia está incapacitado para entender. El odio es muy legítimo en la vida privada, incluso en la política, porque con el odio puedes levantar pasiones y en el fondo la lucha política no es moral. Pero los historiadores no podemos hacer eso, porque entonces no hay historia. Se cargan la disciplina. Y aparece entonces una propaganda más o menos edulcorada. Yo sostengo, y además creo que es demostrable, que hay una disciplina que intenta comprender sin odio, <em>sine ira</em>, como diría Tácito. Yo no quiero hacer antifranquistas retrospectivos porque lean mi libro. Sea franquista, sea antifranquista o sea indiferente. Es que me da igual. Yo quiero comprender. Lo primero que escribe Hannah Arendt después del Holocausto, cuando sabe lo que le ha pasado a una parte de su familia, cuando ya sabe lo que han hecho Heidegger y muchos de sus amigos, es que no los quiere condenar moralmente. Quiere comprender cómo gente que no era así se convirtió en eso. Cómo llegaron a admirar y apoyar el régimen de Hitler. Y quiere hacerlo por necesidad intelectual de explicarse el mundo, no de establecer condenas morales desde una superioridad incierta.</p>
<p><strong><em>En el caso del franquismo no se trata sólo de la comprensión de un régimen, sino del comportamiento de toda una sociedad que en 1975 todavía está en condiciones de adherirse a él, aunque fuera pasivamente, y que un año y medio después vota con entusiasmo la Reforma política.</em><br />
</strong>Y que no secundó la huelga general de noviembre de 1976, la operación de Carrillo para intentar detener la Reforma. Y cuando llega el referéndum se aprueba la Reforma, y el <em>No </em>se asoció con Fuerza Nueva, con lo que quedaba del <em>búnker</em>. Y cuando llegan las elecciones de 1977 la representación electoral es tan genuina que en vez de haber una reforma mínima del franquismo se abre un periodo constituyente. A veces parece que no hubiera habido periodo constituyente en España después del franquismo. ¿Entonces qué tuvimos? Las elecciones del 77 no eran inicialmente constituyentes, pero resultaron constituyentes. ¿Por qué? Por sus resultados. Y por eso se aprobó de inmediato la ponencia constitucional. Y en el paquete iba la forma de Estado, es decir, la monarquía. Quienes dicen que la monarquía no se votó en referéndum se olvidan de que hubo referéndum constitucional. Pero es un olvido interesado, al menos entre historiadores bien versados. Sin embargo, la Constitución de 1931 nunca se sometió a referéndum. Se aprobó por una mayoría recortada en las Cortes. Y por tanto la República fue resultado del abandono del monarca tras las elecciones municipales. Aquí te das cuenta del uso político de la historia según conviene. Una disciplina crítica está para señalar este tipo de incoherencias.</p>
<p><strong><em>¿Está la Historia reformulando sus términos en paralelo a la ruptura de esa amnistía tácita, de ese pacto de silencio, que parece que está teniendo lugar en el seno de la sociedad y en la política?</em><br />
</strong>Sí. Y es un cambio que tiene que ver con al menos dos grandes fenómenos. Uno es el reemplazo generacional. En los estamentos de poder de la estructura social han entrado personas que como mucho tenían cinco años cuando acabó la dictadura. Están en cargos de gestión, en los medios, en la academia, en la política. Pedro Sánchez, Albert Rivera, Casado o Iglesias no tenían 15 años cuando murió Franco, ni jugaron al futbolín en la OJE. Esto es muy importante. Sus visiones del pasado son mediadas, lo que les contaron, lo que leyeron, y sobre todo la literatura, el cine y la televisión, grandes agentes de formación de la conciencia histórica que no son necesariamente ajenos al maniqueísmo y la simplificación, a veces porque su propio formato lo exige. Y volvemos a la lógica binaria. El otro factor tiene que ver con la caída del Muro. Ha producido un cambio radical en el mundo, y ha obligado a las izquierdas a mirar nostálgicamente a un pasado glorioso en busca de referentes.</p>
<p><strong><em>Por ahí volvemos al peso de la memoria.</em><br />
</strong>Si la memoria y el testimonio de la víctima es sacrosanto y no se puede poner en cuestión, ¿dónde queda la historia? Yo pongo en cuestión un movimiento que reduce mi disciplina, que tiene ya 2.500 años de existencia, a un mero adjetivo de un sustantivo. Del cual, por ser adjetivo, es mero atributo. Memoria histórica. ¿Por qué? Para los historiadores, un testimonio nunca puede ser la última palabra. Porque hay que cotejarlo, hay que cribarlo, hay que ponerlo en cuestión, es sistemáticamente revisable por otros puntos de vista y el cotejo de documentos. La memoria histórica, además, incumple su propio precepto cuando por ejemplo quiere tirar determinados monumentos históricos. Preservar la memoria histórica aplicando la <em>damnatio memoriae </em>es un sinsentido. Resignifíquese, explíquese, como la <a href="https://www.museumsportal-berlin.de/es/museos/topographie-des-terrors/" target="_blank">Topografía del Terror</a> en Berlín. Será además la mejor escuela de historia. Pero déjese ahí. Si se destruye como si nada hubiera pasado, nadie sabrá lo que ha sido porque ha desaparecido. A mí me parece una barbaridad.</p>
<blockquote><p>«¿Fue el franquismo un fascismo español? No, no lo fue. Un régimen en proceso de fascistización truncada es lo que yo defendería. Pero fascismo, no»</p></blockquote>
<p><em> </em><strong><em>¿Verías posible, como se está pidiendo desde algunas instancias, una suspensión del corpus de condenas del franquismo? ¿Es compatible con la Amnistía del 77?</em><br />
</strong>Hay que tener mucha prudencia con querer enmendar el pasado a fuerza de declaraciones simbólicas del presente. Primero por el alcance que puede tener. Pero también porque moralmente es un poco vergonzoso. Se dice que es con la intención de restablecer la dignidad de las víctimas, pero primero, la dignidad nunca la perdieron, porque la dignidad no va con el hecho de ser vencedor o vencido. Hay mucho indigno entre los vencedores y había muy indigno entre los vencidos. Y porque hay víctimas en ambos lados. Una democracia, que debe mirar al pasado con ojos abiertos y no sectarios ni revanchistas ni vengativos, ni tampoco simplificadores ni maniqueos, lo que debe hacer es tratar con equidad a sus ciudadanos, a los actuales y a los anteriores, y si se decide que las condenas del franquismo debieran suspenderse, yo entiendo que una democracia debería suspender también las condenas de los tribunales populares, que fueron manifiestamente antidemocráticas y por tanto inmorales. ¿Qué garantías jurídicas había? Ninguna. Y hubo 55.000 paseados y muertos sentenciados por tribunales de ese tipo. Si hubiera la posibilidad de reclamar compensación económica por la nulidad de esas sentencias entonces el Estado podría quebrar. Eso no se ha hecho ni con la caída del comunismo. Es imposible de asumir.</p>
<p><strong><em>En el libro estableces la diferencia entre la amnistía española y lo que ha pasado en otros lugares. Lo que hubo aquí no fue una ley de punto y final.</em><br />
</strong>No tuvo nada que ver. Aquí con la Ley de Amnistía salieron los asesinos del atentado de la calle Correo, que causó 12 muertos y setenta heridos. No fue una ley creada para que Billy el Niño se escapara. Fue una ley que también cerró el expediente sobre Paracuellos, 2.400 muertos. Y muchas cosas más.</p>
<figure id="attachment_8642" style="width: 900px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-8642 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/04/Captura-de-pantalla-2019-04-01-a-las-13.30.11-e1554118665421.png" alt="emweb" width="900" height="507" /><figcaption class="wp-caption-text">Enrique Moradiellos.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><strong><em>Has pasado de Negrín a Franco como objeto de estudio. De un lado al otro del espectro político de la Guerra pero sin abandonarla. ¿Cómo comenzó tu interés por el tema?</em><br />
</strong>La Guerra Civil siempre me ha parecido el acontecimiento más divergente de la historia española reciente respecto al entorno de Europa occidental. Mi familia no tuvo una especial vinculación con la Guerra, así que yo no quiero reivindicar la memoria del abuelo <em>facha </em>o el abuelo <em>progre</em>, porque no lo eran. Casi todos los españoles tenemos dos abuelos, e incluso la abuela republicana solía ser muy católica. Era lo más normal del mundo en la época. A mí me parecía que la Guerra Civil era lo más llamativo de España. Hasta entonces no nos diferenciábamos en nada del resto del sur de Europa. Perdemos un imperio, igual que Portugal, estamos en la periferia sur de la modernización, con una industrialización un poco retardataria y un régimen liberal oligárquico como la Italia de entonces, una crisis militar… Pero de repente la Guerra sí difiere. Del mismo modo, la singularidad del régimen salido de la victoria de la Guerra era lo más anacrónico que había en aquella Europa en la que estábamos. Quise estudiarlo. Y dentro de aquello, en el plano internacional, lo que me parecía más llamativo era por qué las democracias no ayudaron a la República si era una democracia. Mi tesis versó sobre la política de no intervención. Le pedí a Paul Preston que me la dirigiera, y estuve cuatro años y medio en Londres trabajando en ello. Y quien empieza estudiando la Guerra Civil en fuentes diplomáticas descubre que, pese a que los grandes hombres de la República eran Largo, Prieto o Azaña, Negrín aparece de manera muy positiva en la documentación británica. Cuando está ya en el exilio tiene acceso directo a Clement Attlee, se cartea con Churchill durante la Guerra Mundial, es invitado a formar parte de la Sociedad Fabiana. Es un hombre muy reconocido. ¿En calidad de qué, cómo es posible? Es una figura muy llamativa y me dio a entender que ahí había materia. Además, en Gran Bretaña descubrí la fuerza de la biografía histórica, esa hija espuria de la novela y un poco hijastra de la historiografía. Yo en España había tenido una formación muy estructural, que a veces pasa por marxiana pero que en realidad era puro funcionalismo, y de repente descubrí el acercamiento a los fenómenos históricos a través de la vida de los individuos. En aquel tiempo leí algunas obras notables. Ian Kershaw presentaba su primer volumen de Hitler, y sobre Hitler precisamente leí el libro de Eberhard Jäckel, <em>La cosmovisión de Hitler</em>. En apenas 150 páginas entendí el nazismo mejor que en cualquier manual estructural según el cual las singularidades humanas no hacen nada y Hitler era el gran capital. Te da una perspectiva a ras de suelo de algo que a mí filosóficamente me parece clarísimo: que nada está escrito, y que este hombre pudo hacer esto o aquello, establecer una alianza o no hacerlo.</p>
<p><strong><em>En el caso de Franco es algo muy claro. Construye un régimen alrededor de su persona y sus decisiones van marcando el devenir del país.</em><br />
</strong>Recuerdo algo que decía Raymond Carr: la mayor incógnita de un estudioso sobre Franco es saber por qué decidió no hacer como George Monck. En 1660 es el general de la guerra civil, de los que condenaron y ejecutaron a Carlos I, y a la muerte de Cromwell decide que venga la restauración. Después de que el ejército, porque es una dictadura militar, no puede heredarse en el hijo de Cromwell, hay que llamar al hijo del rey. Hay que restaurarle. Pero pone condiciones. Una, la amnistía. The Oblivion Act. Ley del olvido, pero que es una ley de perdón. Es la amnistía la que pone en marcha el gobierno monárquico parlamentario en Gran Bretaña. Y es el general Monck quien decide llamar al pretendiente. Franco no quiso serlo, yo creo que porque era dictador soberano, no dictador comisario, y eso no es baladí. Es quien instituye el Régimen. Y no tiene que ver sólo con la ambición de poder, que la tenía, sino con que probablemente creía que el rey que volviera no duraría mucho.</p>
<blockquote><p>«Durante los últimos años el nacionalismo ha recreado la imagen de una España dominadora para crear la ficción de que está luchando contra la España de Franco»</p></blockquote>
<p><strong><em>Durante la Guerra, Franco rechaza que Don Juan se incorpore a su causa porque, y lo dice, no quiere que el futuro rey quede vinculado a uno de los dos bandos. En el libro citas un memorando de Carrero de 1959, urgiéndole a poner en orden las leyes de sucesión, en el cual el almirante le dice que él es caudillo «porque funda monarquía».</em><br />
</strong>Hay muchos de estos elementos que están saliendo que matizan y hacen cambiar la imagen sobre Franco. No es lo mismo conocer a una persona a través de los libros que meterse en sus papeles. Tratándose de Franco a uno le sorprende a veces su cerrilidad dogmática, pero otras la astucia tan aguda. Antes solía decir que Franco era astuto, ahora digo que Franco era inteligente, si es que por astucia rebajamos el valor de la inteligencia. Decir que Franco era inteligente no te hace franquista. Me indigna, de hecho, que se diga que Franco era tonto. Cómo va a ser tonto un gobernante que dura 40 años en el poder absoluto, superando contextos complicadísimos de guerra civil, la peor guerra mundial y la peor posguerra. Es un principio absurdo. La inteligencia no es exclusiva de los demócratas ni de las izquierdas.</p>
<p><strong><em>El mito de Franco va parejo al de su suerte. Quizá prefería pasar por afortunado o por tonto.</em><br />
</strong>Girón dijo que una de sus grandes virtudes era saber hacerse el bobo, escuchar y no dar pie a saber lo que pensaba. Don Juan Carlos dijo tanto a Vilallonga como a Preston y Charles Powell que Franco era un maestro de los silencios. Arrese cuenta en sus memorias que se lanzó a la operación de institucionalización de la Falange del 56 porque el general Franco le había dado el visto bueno, pero no era verdad. Le explicaba durante horas lo que se iba a hacer y él miraba y parecía muy complacido. Hasta que le llama y le dice, esto no va a ser así. Y dimite, claro.</p>
<p><strong><em>Hay una frase que pronuncia en un discurso en 1963, recogida en su ‘Pensamiento político’ y que tú citas, que abunda en ese posibilismo conservador y camaleónico: «No hemos pasado de totalitarios a liberales porque no somos ninguna de las dos cosas».</em><br />
</strong>O en otro momento, cuando reconoce que a lo largo de estos años «hemos adaptado la norma a los tiempos que nos ha tocado vivir». Es una declaración de pragmatismo. Eso no te lo encuentras en otros dictadores, por supuesto ni en Mussolini ni en Hitler.</p>
<p><strong><em>Cuando se abre la posibilidad de entrar en la Segunda Guerra Mundial del lado del Eje, ¿fue Marruecos una tentación imperial para un africanista como él?<br />
</em></strong>Él había sido comandante de las Baleares y de Canarias, había estado en el protectorado. Y antes de ir a la entrevista con Hitler en Hendaya tenía ya el informe del ministro de Marina, el almirante Moreno, y del entonces jefe de operaciones de la Armada, Carrero Blanco, que constataba que entrar en guerra sería una locura. Sólo con declararla se perderían Baleares, Canarias y la única refinería de petróleo. «Una receta para el desastre». Y añade que sólo cabría intervenir cuando Alemania ocupara Suez y Gibraltar. O lo que es lo mismo: cuando hubiera ganado la guerra. A la hora de los últimos tiros, como quien dice.</p>
<p><strong><em>¿Esas experiencias militares previas le sirvieron para su conversión en hombre político?<br />
</em></strong>Sí, porque hay un principio de pragmatismo en un buen militar. Hay militares doctrinarios y enloquecidos, pero lo que sabemos por ejemplo del alto mando alemán es que los buenos militares son los que luego se enfrentan a Hitler. Guderian, Rommel, Franz Halder, eran tan nazis como el que más, pero eran pragmáticos. Lo que tiene Franco detrás es gente muy pragmática, Salvador Moreno, el almirante Carrero Blanco, Martínez de Campos, Kindelán, generales que tenían una carrera, no los chusqueros. Ellos intervinieron y dieron los avisos oportunos.</p>
<p><strong><em>En el libro sugieres que después de ceder al Plan de Estabilización se produce una suerte de inhibición política, un principio de retirada que culmina en el 63, cuando cumple 70 años. ¿Eso fue así?<br />
</em></strong>En la acción política, sí. Se va retirando a ocupaciones más placenteras. Deja de estar tan al día. López Rodó comenta que los Consejos de Ministros a partir de 1963 son muy cortos, cuando antes podían durar dos días. La comisión delegada que se reúne antes con Carrero lo avanza todo y Franco progresivamente está ya moderando, dando la última palabra, dirimiendo como árbitro final, pero menos al día. El accidente de caza de 1961 yo creo que lo promueve en parte. Como diría un inglés, Franco conoce ahí <em>the intimation of mortality</em>.</p>
<p><em><strong>En la primera página del libro citas a Eduardo Mendoza, que en ‘</strong><strong>Qué está pasando en Cataluña’ </strong><strong>se lamenta de los esfuerzos inútiles por explicar a sus amigos extranjeros que la España de hoy no tiene nada que ver con el franquismo.<br />
</strong></em>Me pareció una cita muy oportuna, porque yo explico a Franco a ese mismo público, aunque esa mentalidad se puede aplicar ya a los españoles, y por eso este libro se publica en español. Durante los últimos años se ha asistido al uso instrumental del franquismo para ilustrar una España dominadora, conquistadora, expoliadora y depredadora, el nacionalismo ha recreado esa imagen para crear la ficción de que está luchando contra la España de Franco. Yo mismo me he encontrado en la obligación de explicarle a compañeros anglófonos o alemanes que esto es otra cosa y no puede verse en esa clave, alertando del anacronismo de asociar la España constitucional con la España franquista.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2019/02/vazquez-montalban-lo-popular-y-lo-culto/" target="_blank">número 292</a>, Invierno 2019</p>
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		<title>Algunos buenos libros (ix)</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Mar 2019 17:33:52 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>A finales de 2017 <strong>Karla Suárez</strong> presentaba <strong><em>El hijo del héroe </em>(Comba)</strong>, cierre de una personal tetralogía literaria inspirada en sus vivencias y en la historia reciente de su país, Cuba. Autora reconocida, seleccionada por Hay Festival para el <a href="https://www.hayfestival.com/bogota39/bogota39-en-2007.aspx" target="_blank">Bogotá 39 de 2007</a>, por primera vez en doce años se publicaba una novela suya en España casi al mismo tiempo que en Francia y Portugal, países en los que sus libros se editan con total regularidad. «En España yo no entiendo cómo fun­cio­nan las cosas edito­ria­les. Mis­te­rios de este mundo lite­ra­rio que tanto ha cambiado, en el que yo creo que se buscan más lo núme­ros que la lite­ra­tura», <a href="/2018/01/karlasuarez/" target="_blank">explicaba entonces a LEER</a>. Ahora, de nuevo Comba resuelve otra cuenta pendiente con Suárez y publica aquí, ocho años después de las ediciones <a href="https://www.quetzaleditores.pt/produtos/ficha/havana-ano-zero/10527077" target="_blank">portuguesa</a> y <a href="https://editions-metailie.com/livre/la-havane-annee-zero/" target="_blank">francesa</a>, la tercera pieza de su ciclo novelesco, <strong><em>Habana año cero</em></strong>. Una excelente noticia, porque Karla Suárez es una de las voces más claras y estimulantes de la literatura de su país. Esta tercera novela <strong>discurre en los estertores del llamado Periodo Especial</strong>, la época de privación que siguió al colapso de la Unión Soviética. «Todo ocurrió en 1993, año cero en Cuba. El año de los apagones interminables, cuando La Habana se llenó de bicicletas y las despensas se quedaron vacías. <strong>No había de nada. Cero transporte. Cero carne. Cero esperanza. Yo tenía treinta años y miles de problemas</strong>». Por eso y pese a todo la matemática Julia se embarca en una pesquisa con Euclides, mentor, ex amante –«Nuestro romance empezó en la cátedra un día que llovía mucho. Estábamos solos. Era tarde. Mi tesis era muy difícil y afuera diluviaba. La solución de ese problema la encontramos encima de una mesa»– y ahora amigo, para encontrar el documento que demuestre que <strong>Antonio Meucci</strong> inventó el teléfono en Cuba. La ilusión por hallar la prueba que certifique el hallazgo cautiva las energías de dos científicos acogotados por las circunstancias de un país en ruinas y anima una novela brillante, alegre y hermosa, que discurre al ritmo preciso, musical y armónico, de capítulos cortados a escoplo, que impone la cabeza de ingeniera de Suárez.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-8592" src="/wp-content/uploads/2019/03/img-190323192435-0001-e1553361794428.jpg" alt="img-190323192435-0001" width="300" height="469" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.editorialcomba.com/catalogo/libros/narrativa/habana-ano-cero/" target="_blank">HABANA AÑO CERO</a><br />
</strong></em><strong>Karla Suárez<br />
</strong>Comba</p>
<p> </p>
<p>«En el principio fue la madre», advierte en la excelente introducción de este <em>La muerte difícil</em> de René Crevel su traductor y editor, <strong>Julio Monteverde</strong>. El odio a una madre ferozmente burguesa y autoritaria, capaz de exponer al hijo de catorce años a la visión del padre suicida colgado de una soga a modo de inconcebible lección moral, propició el «anti-Edipo» de Crevel y con ello buena parte de los posicionamientos vitales y artísticos que le convirtieron en uno de los miembros más originales de la tribu surrealista, empezando por su bisexualidad militante y continuando con su marxismo a la contra de Moscú. Todo ello se proyecta en esta novela inédita en castellano hasta la fecha, y que con su habitual buen criterio editorial publica desde Sevilla <strong>El Paseo</strong>. <em>La muerte difícil </em>es <strong>una síntesis de todas las rebeldías de Crevel</strong>, que se mira en el espejo de su protagonista, Pierre Dumont, homosexual y toxicómano, atrapado entre la pasión enfermiza por el arrogante americano Arthur Bruggle –trasunto del pintor y músico <strong>Eugene MacCown</strong>, con quien Crevel tuvo una historia tempestuosa entre 1924 y 1926, año precisamente de publicación del libro– y el amor filial y sanador por su amiga Diane, cuyo padre, el señor Blok, se suicida de manera mimética a como lo hizo el padre de Crevel. Elementos autobiográficos de un libro que para <strong>Klaus Mann</strong> recogió como pocos «la esencia de la juventud europea tras la Gran Guerra». Esta edición de El Paseo cuenta como reclamo adicional con <strong>un texto extraordinario, a modo de prefacio, de Salvador Dalí</strong>, que esclarece a su manera paranoico-crítica la figura de un amigo querido –recientemente han sido subastadas, y adquiridas por la Fundación Dalí, <a href="http://www.elpuntavui.cat/cultura/article/19-cultura/1562894-l-estiu-cadaquesenc-de-dali-gala-i-crevel.html" target="_blank">un puñado de fotos inéditas</a> de ambos con <strong>Gala</strong> en Port Lligat– al que recuerda en permanente proceso de reventar y renacer, aquejado de tuberculosis, opiomanía o contradicciones políticas hasta su suicidio en 1935, y que es asimismo <strong>una síntesis poética de lo que fue la implosión del movimiento surrealista</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/52-la-muerte-dificil-9788494898471.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8591" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849489847-e1553361436381.jpg" alt="La muerte difícil_cubierta_280219.indd" width="300" height="468" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://elpaseoeditorial.com/es/inicio/52-la-muerte-dificil-9788494898471.html" target="_blank">LA MUERTE DIFÍCIL</a><br />
</strong></em><strong>René Crevel<br />
</strong>El Paseo</p>
<p> </p>
<p>«<strong>Un hombre absolutamente rodeado de gloria, no de una gloria académica, sino popular, dilatada.</strong> Era rico, ruidoso, importante, y su nombre volaba de un continente a otro. Un hombre fabuloso, desorbitado». <strong>Vicente Blasco Ibáñez</strong> en versión <em>homenot</em>, en palabras precisas de <strong>Pla</strong>. Político, editor, periodista, agitador y sobre todo novelista, la faceta que le convertirá en celebridad internacional, el autor de <em>La barraca </em>rompió moldes y emprendió proyectos de toda naturaleza. Fue más grande de lo que podía ser un español de la época, y paradójicamente esa dimensión le ha convertido con el tiempo en una figura relativamente obliterada. Ambicioso, proteico, inasequible, sospechoso para el estamento literario español, quedó fuera del canon. Murió de neumonía en su <a href="https://www.menton.fr/Jardin-Fontana-Rosa.html" target="_blank">opulento retiro</a> de la Costa Azul un día antes de cumplir 61 años, en enero de 1928. Le quedaba mucho por escribir. Entre otras cosas, unas memorias. Ahora, para cubrir parcialmente ese vacío de la propia voz, <strong>Emilio Sales</strong> y <strong>Francisco Fuster</strong> han recopilado para <strong>Fórcola</strong> las veinticinco mejores entrevistas que Blasco Ibáñez concedió entre 1910 y 1928 a a medios de España, Francia, Argentina, Cuba y Estados Unidos. Corresponden a su periodo internacional. Años en los que se hace colono en Argentina, triunfa en Estados Unidos con <em>Los cuatro jinetes del Apocalipsis</em>, intenta una carrera en el mundo del cine, viaja lujosamente alrededor del mundo en el crucero <em>Franconia </em>presuntamente financiado por <strong>Hearst</strong>. Hojear este manejable volumen de Fórcola, aderezado con un oportuno pliego fotográfico que ilustra la asombrosa vida aventurera de su protagonista, nos aproxima a un hombre paradójico, <em>celebrity</em> internacional en vida y español relativamente olvidado hoy. En la imagen de portada vemos a Blasco asomado a un balcón del parisino Hôtel du Louvre. Allí se encontró en esa misma época con <strong>Manuel Bueno</strong>, que escribió para <em>ABC</em> un excelente texto, recogido aquí, que da una medida plausible del personaje. «El pasado no existe para Blasco Ibáñez. <strong>Como todos los seres fuertes, nace todos los días</strong>, y el universo canta un nuevo himno en sus oídos. Los recuerdos y las nostalgias se quedan para nosotros, los que no nos consolamos de las ilusiones perdidas, de los sueños truncados y de las burlas implacables del destino». El himno blasquista de aquel día era llevar la república a la España alfonsina y primoriverista. No le dio tiempo.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://forcolaediciones.com/producto/suenos-de-revolucionario/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8590" src="/wp-content/uploads/2019/03/978841742529-e1553361376769.jpg" alt="978841742529" width="300" height="450" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://forcolaediciones.com/producto/suenos-de-revolucionario/" target="_blank">SUEÑOS DE REVOLUCIONARIO</a><br />
</strong></em><b>Emilio Sales y Francisco Fuster (eds.)<br />
</b>Fórcola<b><br />
</b></p>
<p> </p>
<p>La gente no entiende, o lo hace con dificultad, lo que ve, lee o escucha. Vivimos superficialmente distraídos. Falta voluntad, entendimiento y memoria. La sociedad se resiente del empobrecimiento espiritual y devuelve más pobreza a sus miembros. Así ve las cosas <strong>Miquel Escudero</strong>, que observa la realidad desde una condición académica, la de matemático, que seguramente le ayuda a aislar, reconocer y conjuntar ideas e impresiones cuando ejerce de escritor. De su experiencia enseñando en la universidad ha extraído <strong>la voluntad y la exigencia de enseñar a pensar</strong>, y lo aplica a su búsqueda y perfeccionamiento del «arte de vivir razonablemente». Un objetivo que puede resultar modesto en los términos pero que quizá sea el más ambicioso posible. En este su último libro, <a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/" target="_blank"><em>Sostiene Mengano</em></a> (<strong>Carena</strong>), que esta semana presentó en Madrid de la mano de <strong>Ramón Tamames</strong> y <strong>Francesc de Carreras</strong>, Escudero reflexiona sobre la sociedad, la historia, la política o el arte a través de las afirmaciones de los demás. Cada página es una pieza que lleva el nombre de alguien que ha sostenido algo en algún lugar, y que propicia un comentario leve, cordial, una invitación a reflexionar. Un libro penetrante pero conciliador, sorprendente y oportuno, que reúne a personas y personajes diversos para que sea el lector quien metabolice las afirmaciones y los interrogantes resultantes.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8589" src="/wp-content/uploads/2019/03/Sostiene-Mengano-e1553361340354.jpg" alt="Sostiene-Mengano" width="300" height="448" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://edicionescarena.com/producto/sostiene-mengano/" target="_blank">SOSTIENE MENGANO</a><br />
</strong></em><strong>Miquel Escudero<br />
</strong>Carena</p>
<p> </p>
<p><strong>Penelope Lively</strong> no solo es una reconocida novelista sino una apasionada jardinera. En este libro que brota con la primavera de la mano de <strong>Impedimenta</strong> en traducción de <strong>Alicia Frieyro</strong>, Lively reflexiona sobre la necesidad y el sentido del jardín a través de su experiencia personal y de la literatura. Porque <strong>en su vida el jardín, la escritura y la lectura se han injertado mutua y exitosamente</strong>. La pasión jardinera de Lively, heredada de su familia, despertó durante su infancia en El Cairo, donde su padre trabajaba para el Banco Nacional de Egipto, en un jardín cuidadosamente organizado por su madre al estilo inglés donde la pequeña Penelope encontró una salida secreta al país de las maravillas de <strong>Carroll</strong> en el seto sobre el que se tumbaba a leer. Hoy escribe de una pasión que ya no puede practicar como antes, desde la limitada «jardinería de senectud» que todavía se puede permitir, pero que puede recrear con el entusiasmo de siempre a través de su vigorosa escritura. «Cultivamos para mañana, y aun para después. Cultivamos con expectación, y esa es la razón de que resulte tan estimulante», asegura Lively. <strong>Un ejercicio, pues, necesario y a la contra de un tiempo actual de satisfacciones instantáneas.</strong> «Cuando trabajamos en el jardín nos hacemos inmunes a los dictados del tiempo. Creamos orden. Diseñamos y dirigimos. Nos plantamos ahí, en medio de la vegetación, escapamos de los problemas mundanales, ejercitamos nuestras rodillas y nuestra espalda, ponemos a funcionar nuestros ritmos circadianos, estimulamos nuestro sistema inmunitario, y posiblemente sumamos unos cuantos años de vida». Fascina a la escritora «la tenacidad y la antigüedad de la vida vegetal», y certifica la proustiana capacidad de evocación que pueden tener las fragancias vegetales. «Y esa es la razón de que constituyan un material tan fértil para el escritor». Una hermosa lectura, abundante en referencias botánicas que invitan al apunte o el googleo del jardinero aficionado, y que se desgranan en un práctico índice onomástico de especies, conceptos, categorías, autores y libros. Una caja de semillas y letras.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://impedimenta.es/libros.php/vida-en-el-jardin"><img class="aligncenter size-full wp-image-8588" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788417553050_VIDA-EN-EL-JARDIN_RGB_900-e1553361284267.jpg" alt="VIDA EN EL JARDIN" width="300" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><b><i><a href="http://impedimenta.es/libros.php/vida-en-el-jardin" target="_blank">VIDA EN EL JARDÍN</a><br />
</i>Penelope Lively<i><br />
</i></b>Impedimenta</p>
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		<title>Algunos buenos libros (viii)</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Mar 2019 16:43:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La ceremonia del Loewe tiene algo de milagroso. Está la habitual parte mundana, el cóctel donde, acogidos al pródigo paraguas del lujo, se ve alternar a los poetas –oficio complementario de los poetas avispados– con la gente de un mundo más próspero que el suyo. Y luego está el momento casi eucarístico en que, sentados ya [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La ceremonia del <strong>Loewe</strong> tiene algo de milagroso. Está la habitual parte mundana, el cóctel donde, acogidos al pródigo paraguas del lujo, <strong>se ve alternar a los poetas –oficio complementario de los poetas avispados– con la gente de un mundo más próspero que el suyo</strong>. Y luego está el momento casi <em>eucarístico</em> en que, sentados ya todos a las suntuosas mesas de un salón del Palace, el poeta recita y el auditorio escucha. Volviéndose sobre la propia silla si el escenario queda a la espalda, o cerrando los ojos para mejor asimilar el poema, esa «delicada y pura fusión del sentir y el pensar», en delicada y pura definición de <strong>Octavio Paz</strong> que <strong>Antonio Colinas</strong> citó en su presentación, el pasado jueves, de <strong>Basilio Sánchez</strong>, XXXI Premio Loewe con su poemario <a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html" target="_blank"><em>He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes</em></a>. Un libro hecho de silencio, contemplación y naturaleza, un libro de metamorfosis que exige descubrimiento y relectura, de gran pureza formal y sencillez, «uno de los libros más profundos» de la historia del Loewe. Basilio Sánchez, autor «de obra consolidada pero un tanto secreto», es <strong>poeta de la estirpe de William Carlos Williams; poeta médico</strong>. Y de su profesión le nace un aliento humanista que determina su confianza en la palabra propia contra un tiempo, el nuestro, de penuria ética y estética. <strong>«A contracorriente de la poesía sentimental tan de moda hoy»</strong>, subrayó Colinas precisamente en una edición en la que, por primera vez desde 2012, el premio a la Creación Joven, la que se supone que vive momentos de esplendor en las listas de ventas y los pasos de cebra, ha quedado desierto.</p>
<p><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8569" src="/wp-content/uploads/2019/03/img-190316175439-0001-e1552752124860.jpg" alt="img-190316175439-0001" width="300" height="457" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html" target="_blank"><em><strong>HE HEREDADO UN NOGAL SOBRE LA TUMBA DE LOS REYES</strong></em></a><br />
<strong>Basilio Sánchez</strong><br />
Visor</p>
<p> </p>
<p><strong>«La Segunda Guerra Mundial comenzó en España en 1936»</strong>. Palabra de <strong>Claude G. Bowers</strong>, embajador norteamericano en nuestro país entre 1933 y 1939. Así lo expresó cuando pudo, es decir, al jubilarse del servicio diplomático en 1954, en la memoria de su misión en España, así titulada y recuperada ahora por <strong>Ricardo Artola</strong> en su editorial Arzalia. Bowers (1878–1958), hombre autodidacta, periodista de significación demócrata, viajó a Madrid por encargo de <strong>Roosevelt</strong> como embajador político. No era diplomático de carrera y este fue su primer destino. Le interesaba España como sociedad tipo de los polarizados años 30. En la primera parte del libro, Bowers pretende «describir la hermosa España de la paz», volcando impresiones de los políticos republicanos de todo signo, perspicaces apuntes sobre los españoles –sin la condescendencia habitual de otros observadores extranjeros– y abundantes descripciones de un país por el que viajó de manera incansable. Ya como embajador en guerra, desde San Juan de Luz se muestra favorable a la legalidad republicana –«en la guerra española mis simpatías se pusieron del lado de la democracia. Como demócrata jeffersoniano, mis sentimientos no podían manifestarse de otra forma»– y <strong>crítico con la política de no intervención</strong>. Cuando vuelve a Washington, Roosevelt le confiesa: «Hemos cometido un error. Has tenido razón todo el tiempo». Como dice <strong>Ángel Viñas</strong> en el prólogo, es, ni más ni menos, el «testimonio de un testigo inteligente, con más luces que sombras».</p>
<p><a href="https://arzalia.com/libros/mi-mision-en-espana/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8570" src="/wp-content/uploads/2019/03/mi_mision_en_espana_cubierta-e1552752208280.jpg" alt="mi_mision_en_espana_cubierta" width="300" height="454" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://arzalia.com/libros/mi-mision-en-espana/" target="_blank"><em><strong>MI MISIÓN EN ESPAÑA</strong></em></a><br />
<strong>Claude G. Bowers</strong><br />
Arzalia</p>
<p> </p>
<p><strong>Anagrama</strong> cumple medio siglo. Sello inconfundible e insustituible, es probablemente el proyecto editorial que mejor se identifica con la España democrática, en lo muy bueno y en lo prosaico. Si los reconocibles lomos de sus colecciones no faltan en ninguna buena biblioteca, con frecuencia predominan en los estantes de quienes simplemente rinden culto a las apariencias. Ordenados incluso por colores. Una hegemonía icónica resumida en la cómica afirmación, probablemente verídica, recogida por un importante colega editor: «Yo sólo leo libros de Anagrama». Pero que la banalidad ajena no nos impida reconocer la extraordinaria labor de su artífice, <strong>Jorge Herralde</strong>, que ahora compila textos, discursos y entrevistas relacionados con su trayectoria en este <em>Un día en la vida de un editor</em>. <strong>Un editor rodeado de mujeres</strong>, como salta a la vista en los agradecimientos del libro. Una de ellas, <strong>Silvia Sesé</strong>, que le sucede al frente de la casa, le prologa, y resume en pocos párrafos el secreto de Anagrama: <strong>el instinto de «un editor con radar»</strong>. Capaz de advertir en el tardofranquismo la demanda teórica y ensayística determinada por la agitación ideológica del momento; y a primeros de los 80, la oportunidad de ocupar un amplio espacio del mercado literario con sus colecciones de narrativa. Sobre esos dos pilares construye Anagrama un proyecto de solidez extraordinaria, que ha navegado sin zozobrar todas las marejadas del mundo del libro, sus crisis y transformaciones, a base de «coherencia en los virajes».</p>
<p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/un-dia-en-la-vida-de-un-editor/9788433908094/BM_39"><img class="aligncenter size-full wp-image-8571" src="/wp-content/uploads/2019/03/f7d4c67a4d3aaa2e0176aefff5d739fe7cfbb8ca-e1552752380849.jpg" alt="f7d4c67a4d3aaa2e0176aefff5d739fe7cfbb8ca" width="300" height="483" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/un-dia-en-la-vida-de-un-editor/9788433908094/BM_39" target="_blank"><em><strong>UN DÍA EN LA VIDA DE UN EDITOR</strong></em></a><br />
<strong>Jorge Herralde</strong><br />
Anagrama</p>
<p> </p>
<p>«Mi antiguo hogar ya no existe. Todo se ha desvanecido. Incluso ha muerto». Cuando <strong>Bella Rosenfeld</strong> escribe estas palabras desde un pueblo de Francia, adonde se ha trasladado con su hija y su esposo, <strong>Marc Chagall</strong>, la Segunda Guerra Mundial está a punto de estallar. Los negros augurios previos a la conflagración europea prometen un escenario de convulsiones no menos drásticas que las que habían terminado con el mundo de su infancia. Nacida en 1895, Rosenfeld se crió en un próspero hogar burgués en la ciudad bielorrusa de <a href="https://goo.gl/maps/WobsGkk7vSt" target="_blank">Vitebsk</a>, donde formaba parte de la nutrida comunidad judía, la mitad de sus cincuenta mil habitantes. Allí conoció al amor de su vida, Moyse Segal, luego Marc Chagall, de extracción mucho más humilde pero tocado por el genio que le convertirá en un artista universal. Vivieron inseparables los avatares de la revolución, la caída en desgracia de la fortuna familiar de ella, el siniestro desencanto de los pogromos. Y años después, cuando Europa se encaminaba al desastre –en el gueto de Vitebsk, tomada por los alemanes en mayo de 1941, miles de judíos serán masacrados–, <strong>Rosenfeld se sintió repentinamente animada a escribir para rescatar el mundo de su infancia</strong>. «Me invade un acuciante deseo de robar a la oscuridad aunque fuera un solo día, una hora, un instante, de aquel hogar que ya no existe». Y a hacerlo «en mi titubeante lengua materna, el yiddish, la lengua en la que, desde que abandoné el hogar de mis padres, casi nunca he tenido ocasión de expresarme». El resultado es este hermoso libro que remite al imaginario pictórico de su esposo, primera pieza de un díptico que Rosenfeld entregará a imprenta ya en Estados Unidos poco antes de morir prematuramente en 1944, iluminado por unos preciosos grabados realizados expresamente por su esposo y reproducidos en esta edición de <strong>Mishkin Ediciones</strong> traducida directamente del yiddish por <strong>Rhoda Henelde</strong> y <strong>Jacob Abecasís</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mishkin-ed.es/libro/?cod=978-84-942189-8-"><img class="aligncenter size-full wp-image-8572" src="/wp-content/uploads/2019/03/visd_0000JPG0270N-e1552752490382.jpg" alt="_visd_0000JPG0270N" width="300" height="472" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mishkin-ed.es/libro/?cod=978-84-942189-8-" target="_blank"><em><strong>VELAS ENCENDIDAS</strong></em></a><br />
<strong>Bella Rosenfeld<br />
</strong>Mishkin Ediciones</p>
<p> </p>
<p>Los proverbios son <strong>condensaciones de sentido que viajan comprimidas en el tiempo</strong>. Pasan los siglos y su arcaica literalidad sigue estallando para ofrecernos la experiencia remota de otras generaciones que vivieron de modo muy distinto a nosotros pero se enfrentaron a los mismos y eternos dilemas de la existencia humana. La cultura china cuenta con una extraordinaria tradición proverbial, enriquecida por la cualidad pictórica de sus ideogramas. Traducido como frases hechas, los llamados <em>chéng yǔ</em> están formados salvo raras excepciones por solo cuatro caracteres o sinogramas que remiten casi siempre a una leyenda o anécdota de la literatura clásica china. Tienen una presencia clave en su cultura, así como en el aprendizaje de la lengua. Ahora la editorial <strong>Kairós</strong>, de la mano de la experta en pintura oriental <strong>María Eugenia Manrique</strong>, ofrece una completa colección de proverbios traducidos y presentados en su forma pictórica, acompañados de la leyenda originaria a la que remiten y del sentido que hoy tienen en su uso cotidiano. Frases como «romper la jarra por matar al ratón», «añadirle pies a una serpiente», «perdida la oveja, repara el corral», «querer ir al sur con el carro hacia el norte», «comprar la caja y devolver la perla», u otras de sentido menos intuitivo como «pescar la luna», «se hunden los peces, caen los gansos» o «la rana en el fondo del pozo» nos guían en este viaje espeleológico a la cultura china.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://editorialkairos.com/catalogo/sabiduria-de-la-antigua-china"><img class="aligncenter size-full wp-image-8573" src="/wp-content/uploads/2019/03/SabiduriaAntiguaChina_CB-e1552752581920.jpg" alt="SabiduriaAntiguaChina_CB" width="300" height="530" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://editorialkairos.com/catalogo/sabiduria-de-la-antigua-china" target="_blank"><em><strong>SABIDURÍA DE LA ANTIGUA CHINA</strong></em></a><br />
<strong>María Eugenia Manrique</strong><br />
Kairós</p>
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		<title>Algunos buenos libros (vii)</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2019 16:47:55 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>«¿Por qué sabemos tanto de Zeus y casi nada de Metis?». El viejo dios griego se comió a su primera esposa –literalmente–, y podría parecer que con este arbitrario gesto inauguró un patriarcado caníbal que relegó a las mujeres a un papel subsidiario, también en la literatura. «¿Quién ha devorado a nuestras autoras?». Preguntas sucesivas de <strong>Teresa López-Pellisa</strong> y <strong>Ricard Ruiz Garzón</strong> en la introducción de <a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/insolitas/" target="_blank"><em>Insólitas</em></a>, primera recopilación de relatos de género fantástico escritos por mujeres de España y Latinoamérica. Los esfuerzos por reivindicar a «las hijas de Metis» se han multiplicado en los últimos años –ahí está el <a href="https://www.bieses.net" target="_blank">proyecto Bieses</a> que fue <a href="/2016/03/leer-en-marzo-cherchez-la-femme/" target="_blank">portada de LEER en marzo de 2016</a>–. Este, de la mano de <strong>Páginas de Espuma</strong>, busca la perspectiva femenina sobre un género en el que han sido consideradas tradicionalmente unas intrusas, pese a las maniobras pioneras de <strong>Shelley</strong>, por ejemplo. Esta antología demuestra que la mirada de la mujer escritora aporta virtudes adicionales al extrañamiento con que lo fantástico se aproxima a la realidad. Y nos hace mirar de nuevo a otra antología, <a href="https://www.eolasediciones.es/catalogo/coleccion-las-puertas-de-lo-posible/las-otras-antologia-de-mujeres-artificiales/" target="_blank"><em>Las otras</em></a>, editada en 2018 por <strong>Eolas</strong> y también a cargo de López-Pellisa, compilación de relatos de mujeres artificiales escritos esta vez por autores y autoras, y en la que encontramos nombres que repiten en <em>Insólitas</em> como <strong>Sofía Rhei</strong>, <strong>Ana María Shua</strong>, <strong>Patricia Esteban Erlés</strong>, <strong>Lola Robles</strong> o <strong>Elia Barceló</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/insolitas/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8547" src="/wp-content/uploads/2019/03/15499628489788483932544_04_h-e1552053502876.jpg" alt="15499628489788483932544_04_h" width="300" height="480" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://paginasdeespuma.com/catalogo/insolitas/" target="_blank"><strong><em>INSÓLITAS</em></strong></a><br />
Varias autoras. Edición de<strong> Teresa López-Pellisa</strong><br />
Páginas de Espuma</p>
<p> </p>
<p>«<strong>¡No puedo más!</strong> Me duele todo el cuerpo, toda el alma. Hace sol y no lo veo. Canta el pájaro y me suena a funeral. No puedo más, no puedo más. ¡Qué mala estoy!». <em>La patria de otros </em>es un libro de una crudeza inhabitual. <strong>Concha de Marco</strong> (1916–1989), escritora, poeta, esposa asimismo del escritor y crítico e historiador del arte <a href="https://gayanuno.es" target="_blank"><strong>Juan Antonio Gaya Nuño</strong></a> (1913–1976), dejó seis cuadernos de dietario intermitente y memorias, escritos entre noviembre de 1974 y septiembre de 1977, en los que retrata una vida cotidiana marcada por la frustración y recuerda una vida dura marcada por el trance traumático de la Guerra Civil. Recientemente han visto la luz de la mano de <strong>Cálamo</strong> en una edición a cargo de <strong>José María Martínez Laseca</strong>. «Yo no sé este hombre, yo no sé qué es lo que quiere. Tiene dinero y se desespera y rabia y me mentaliza de angustia por nada. Y me encuentro que no soy más que una pobre mujer sin libertad que no dispone para sí de nada que no tenga que pedir al marido que es el amo de todo incluso de mi salud», escribe un año antes de enviudar. Los nervios, las indigestiones, las dolencias del marido conviven en sus páginas con la sensibilidad extrema, el amor por la ópera, los versos propios y ajenos, la admiración por <strong>Machado</strong>. Y una mirada al mundo que le rodea teñida de amargura y desesperación. «Me encontré a <strong>Luis Rosales</strong> y me dijo que mi libro era muy bonito», anota poco después de la publicación de su poemario <em>Celda de castigo</em>. «Me ha llamado <strong>Carmen Conde</strong> y me lo ha puesto por las nubes, de verdad, con entusiasmo (…). Pero qué pensarán esos mierdas. No saben que la celda de castigo es mi propio cuerpo, y eso se sabe desde los místicos. Ignorantes, berzotas». <strong>Tacos, maldiciones, críticas a los figurones habidos y por haber, especialmente acerbas contra Julián Marías</strong>. Despiadada en la intimidad de sus libretas. «Se ha llegado ya al tocar el fondo en el terreno de la cultura. En prosa: <strong>Umbral</strong>. En poesía: <strong>Gloria Fuertes</strong>. Y pues que el vulgo es necio hablarle en necio para darle gusto. Yo no doy gusto a nadie. Mierda». El 22 de diciembre del 75 apunta: «El franquismo ya está enterrado bajo una losa de tonelada y media. La otra noche <strong>Celaya</strong> intervino en <em>Directísimo</em>, daba pena, lástima (…). Van a reponer en sus cátedras a los <strong>Tierno</strong>, <strong>Aranguren</strong> y etc. Espero que a nosotros nos sigan silenciando, espero, lo deseo más que nunca. Que no nos vengan ahora con limosnas, no quiero limosnas. Que nos dejen apartados como antes. Que nos dejen vivir y morir en paz. <strong>Ya nada ambicionamos. Más que nunca solos. Más que nunca, inexistentes.</strong> Lo deseo con toda mi alma. No somos nada, no existimos. Apartados». Desde «la centralidad de los márgenes», escribe <strong>Gonzalo Santonja</strong> en el prólogo, Concha de Marco ha dejado un testimonio necesario, «imprescindible, para conocer la verdad de un tiempo que, pese a quien pese, todavía no se trata de un tiempo ido».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.edicionescalamo.es/libro/la-patria-de-otros/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8548" src="/wp-content/uploads/2019/03/1EZRSU1sWaPDPuH92OB03qg-e1552053623142.jpg" alt="1*EZRSU1sWaPDPuH92OB03qg" width="300" height="450" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.edicionescalamo.es/libro/la-patria-de-otros/" target="_blank"><strong><em>LA PATRIA DE OTROS</em></strong></a><br />
<strong>Concha de Marco</strong><br />
Cálamo</p>
<p> </p>
<p>«En ninguno de los libros / que leí para ser madre perfecta / encontré lo único importante: / la maternidad es un largo camino / para amar mis imperfecciones / tanto como te amo a ti / querida hija imperfecta». El primer poema de <a href="http://yalodijocasimiroparker.com/es/novedades/querida-hija-imperfecta.html" target="_blank">este libro</a> de <strong>Ana Pérez Cañamares</strong> editado por <strong>Ya lo dijo Casimiro Parker</strong> –que de paso ha recuperado <a href="http://yalodijocasimiroparker.com/es/las-sumas-y-los-restos.html" target="_blank"><em>Las sumas y los restos</em></a>, el volumen con que la poeta tinerfeña afincada en Madrid ganó en 2012 el Blas de Otero-Villa de Bilbao– es un pórtico ideal que condensa las virtudes de este <strong>precioso poemario de la nueva maternidad</strong>. Desde los dolores del parto a los del desdén adolescente de la criatura en trance de convertirse en adulta, Cañamares busca a través de la poesía respuestas a la perplejidad, a los sentimientos que se supone no debe albergar como madre multitarea, al choque entre las necesidades de una niña y las vicisitudes y problemas de sus progenitores, a la culpa de madre de la madre como madre y como hija. <strong>Versos y reversos del amor incondicional y la condición femenina</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://yalodijocasimiroparker.com/es/novedades/querida-hija-imperfecta.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8550" src="/wp-content/uploads/2019/03/querida-hija-imperfecta-e1552053817979.jpg" alt="querida-hija-imperfecta" width="300" height="354" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://yalodijocasimiroparker.com/es/novedades/querida-hija-imperfecta.html" target="_blank"><em><strong>QUERIDA HIJA IMPERFECTA</strong></em></a><br />
<strong>Ana Pérez Cañamares</strong><br />
Ya lo dijo Casimiro Parker</p>
<p> </p>
<p>Después de preparar sendas ediciones de la <a href="http://fundcastro.org/tienda/castillo/diaz-del-castillo-bernal-tomo-i-•historia-verdadera-de-la-conquista-de-la-nueva-espana-cronica-de-indias/" target="_blank"><em>Historia verdadera de la conquista de la Nueva España</em></a> de <strong>Bernal Díaz del Castillo</strong> y de los <a href="http://fundcastro.org/tienda/novedades/cabeza-de-vaca-alvar-nunez-1490-1559-naufragios-y-comentarios/" target="_blank"><em>Naufragios</em></a> de <strong>Alvar Núñez Cabeza de Vaca</strong>, el académico de la Lengua<strong> Juan Gil</strong> prosigue la labor de esclarecimiento y rescate de los viejos textos de aquellas pioneras aventuras americanas españolas en el llamado Nuevo Mundo para la <strong>Biblioteca Castro</strong> con este volumen que recopila y ordena los documentos relativos a los viajes entre América y Filipinas que dieron lugar al galeón de Manila con el viaje a las llamadas islas de Poniente desde México y el descubrimiento, tras muchos intentos frustrados, de la ruta del tornaviaje en 1565. Y con ello la recuperación de las figuras de esos <em>navegantes olvidados por el Pacífico norte </em>del subtítulo. Memorias, instrucciones, relaciones de viajes que fascinan por hacerse a tientas y con una voluntad insospechada por parte de sus protagonistas. Los <strong>Legazpi</strong>, <strong>Urdaneta</strong> y otros personajes menos conocidos, en un nuevo volumen que ayuda a clarificar los pormenores de aquellas navegaciones precarias y heroicas, y que Gil dedica con muy buen criterio a uno de los grandes divulgadores de las hazañas náuticas castellanas, el añorado <strong>Miguel de la Quadra-Salcedo</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://fundcastro.org/tienda/novedades/legazpi-el-tornaviaje-navegantes-olvidados-por-el-pacifico-norte-s-xvi/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8552" src="/wp-content/uploads/2019/03/Portada-Tornaviajes-2-e1552054427761.jpg" alt="Portada-Tornaviajes-2" width="300" height="478" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://fundcastro.org/tienda/novedades/legazpi-el-tornaviaje-navegantes-olvidados-por-el-pacifico-norte-s-xvi/" target="_blank"><em><strong>LEGAZPI. EL TORNAVIAJE</strong></em></a><br />
Edición de <strong>Juan Gil</strong><br />
Biblioteca Castro</p>
<p> </p>
<p><strong>Ednodio Quintero</strong> es ya un clásico de las letras venezolanas e iberoamericanas, por más que su nombre, pese a resultar inconfundible, siga siendo un tanto secreto. Escritor para escritores, de los «de antes», en categoría de <strong>Fabián Casas</strong> citada por <strong>Vila-Matas</strong> en el texto que sirve de prólogo a estos <em>Cuentos salvajes.</em> Cuentos completos de Quintero que vieron la luz en Venezuela en 2017 de mano de la editorial <strong>El Estilete</strong> y a los que ahora Atalanta da nueva vida en un precioso volumen que se incorpora a una colección, Ars Brevis, que ya a cobijado a otros extraordinarios autores americanos como <strong>Felisberto Hernández</strong>, <strong>Francisco Tario</strong> o <strong>Nicolás Gómez Dávila</strong>. El imaginario andino y rural de Quintero, venido al mundo en una aldea remota a más de 1.700 metros de altitud en el estado venezolano de Trujillo, alimenta unos relatos dispuestos aquí de una manera que se antoja natural, orgánica. Porque empieza Quintero con un «Autorretrato» y un «intento de <i>ars narrativa</i>» donde se presenta, se esclarece, y adelanta las claves de su particular universo. Explica con breves y precisas pinceladas el primer combustible poético en el entorno agreste de su infancia, la concomitancia mágica entre el recuerdo de un buey avanzando por el camino real, montado por un muchacho como si de un caballo se tratara, y un poema de <strong>Li Po</strong> que descubrirá décadas después; y el hallazgo del cine proyectado contra una pared encalada; y sus primeras tentativas literarias al calor de las lecturas en la enorme biblioteca de su padrino Efraín, en un pueblo sólo un poco menos remoto que el suyo. Y ya en Mérida, como estudiante de Forestales, el encuentro con los autores que le fascinaron –<strong>Borges</strong>, <strong>Schwob</strong>, <strong>Bierce</strong>, <strong>Kafka</strong>, <strong>Cortázar</strong>– e intimidaron, disuadiéndole de escribir durante una década pero sólo para que comenzara entonces a escribir, casi sin darse cuenta, su primera novela, <em>La danza del jaguar</em>, y tantos cuentos maravillosos aquí recogidos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=145"><img class="aligncenter size-full wp-image-8553" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788494905421-e1552054587386.jpg" alt="9788494905421" width="300" height="470" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=145" target="_blank"><em><strong>CUENTOS SALVAJES</strong></em></a><br />
<strong>Ednodio Quintero</strong><br />
Atalanta</p>
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		<title>Algunos buenos libros (vi)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2019 16:42:44 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado miércoles, en la librería <a href="https://www.facebook.com/nakamalib/" target="_blank">Nakama</a> de Madrid, <strong>Juan Soto Ivars</strong> presentó <a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank"><em>Ola de frío</em></a> (Tres hermanas), la última novela de <strong>Diego Pita</strong>. Hace unos años, Juan trabajó en <a href="https://elpais.com/diario/2002/05/17/madrid/1021634682_850215.html" target="_blank">El Bandido Doblemente Armado</a>, la pionera librería bar que Diego había montado con su madre, <strong>Soledad Puértolas</strong>, en la también madrileña calle Apodaca. Asistió, de hecho, como empleado al cierre de la librería hace ahora siete años, y el miércoles reconoció que había distraído algunos ejemplares en ese trance final, lo cual mereció la exclamación de Puértolas, sentada entre el público. Y fue la más venial de las confesiones de Soto. Se habló mucho de El Bandido y de los recuerdos compartidos en aquel lugar, porque<strong> la presentación fue también reencuentro</strong>, pero de lo que se trataba sobre todo era de hablar de esta breve pero densa novela que narra <strong>el descenso a los abismos de la adicción en un Madrid reconocible</strong> de su protagonista, un Javier Lacalle, librero circunstancial en trance de rehabilitación. En su ansia de diluirse queda reflejada la actitud propia de una generación, la de Pita, anestesiada por el bienestar y sorprendida por la crisis, por las crisis por venir. Un poeta en potencia apagado por la adicción que solo se libera en sus sueños, dando en el orden de lo onírico la medida de lo que podría haber sido. Según Soto, la descripción de lo que es una fiesta de cocaína contenida en <em>Ola de frío</em> es de lo mejor y más preciso que ha leído al respecto en ese subgénero adictivo que es la literatura de la adicción. <strong>La fiesta de la cocaína, o perseguir algo que no se alcanza nunca</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio"><img class="alignnone wp-image-8525 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788494843570_L34_04-e1551446820343.jpg" alt="9788494843570_L34_04" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>OLA DE FRÍO</strong></em><br />
<strong>Diego Pita</strong><br />
<a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank">Tres hermanas</a></p>
<p> </p>
<p>En la vasta obra de <strong>G. K. Chesterton</strong>, su colaboración semanal para el semanario gráfico <a href="https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/titles/illustrated-london-news" target="_blank"><em>The Illustrated London News</em></a> a lo largo de más de 30 años, entre 1905 y 1936, fue su compromiso periodístico más duradero. Con los <a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">artículos correspondientes a 1905 y 1906</a>, inéditos hasta la fecha en castellano, Ediciones Encuentro comienza el proyecto de publicación de su obra completa periodística. Una iniciativa del <strong>Club Chesterton</strong> de la <strong>Universidad CEU San Pablo</strong> que pretende desarrollarse a volumen por año. Dicen en la introducción sus editores, <strong>Pablo Gutiérrez</strong> y <strong>María Isabel Abradelo</strong>, que en los artículos de Chesterton, verdaderos ensayos, pequeñas piezas ejemplares de su estilo y filosofía, «encontramos los temas centrales que constituyen la peculiar visión del mundo» y «la evolución de muchos de los conceptos que fraguarían en algunas de sus obras cumbre como <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/ortodoxia/" target="_blank"><em>Ortodoxia</em></a> o <a href="https://www.edicionescristiandad.es/product/el-hombre-eterno/" target="_blank"><em>El hombre eterno</em></a>». Se nos antoja una forma excelente para el lector curioso de introducirse en el universo chestertoniano. Un libro delicioso donde el autor destila, a partir de la observación de la actualidad, su talento para la reflexión a base de humor e inteligencia. Repleto de píldoras que anuncian el desarrollo espiritual del siglo XX –<strong>«Si no queremos tener religión, nos vemos abocados a la necesidad más molesta de tener religiones»</strong>– o anticipan cosas más ligeras, como el escepticismo hacia el turismo –«Hay una razón muy clara y lógica de por qué no hay necesidad de visitar los lugares interesantes en el extranjero y es, sencillamente, que en toda Europa los lugares interesantes son exactamente iguales»– o el lenguaje inclusivo –«Siempre me ha llamado la atención el hecho de que al colectivo de la raza humana se le asigne el término “Hombre”. Se acercaría más a la verdad si se denominara “Mujer”»– por razones que merece la pena buscar en el libro. <strong>O el papel del provocador en tiempos de uniformización</strong>; así, a cuenta de una de las polémicas públicas de <strong>Bernard Shaw</strong>: «En un mundo tan lleno de secretos y corrupción, suelo ponerme del lado de quien comienza una pelea; verdaderamente, comenzar una pelea es el preludio esencial para hacer cualquier cosa».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/"><img class="alignnone size-full wp-image-8526" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788490559529-2-e1551446916158.jpg" alt="9788490559529-2" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL FIN DE UNA ÉPOCA</strong></em><br />
<strong>G. K. Chesterton</strong><br />
<a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">Ediciones Encuentro</a></p>
<p> </p>
<p>Vivimos en un mundo conformado por la literatura. Es la intuición inicial que da pie a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank"><em>El poder de las historias</em></a>, un viaje físico e intelectual en busca de los relatos que han ahormado la experiencia humana y las civilizaciones en que se ha desenvuelto. <a href="http://www.martinpuchner.com" target="_blank"><strong>Martin Puchner</strong></a>, catedrático de Literatura y Teatro en la Universidad de Harvard, defiende que cuando las historias orales se cruzaron con la escritura, los textos se convirtieron en los verdaderos «códigos fuente» de las culturas. Fueran desarrolladas por escribas celosos de su monopolio, maestros carismáticos que desafiaron la autoridad sacerdotal, los primeros autores individuales inspirados en los viejos textos o la masa alfabetizada que escribe y publica en medios impresos de acceso universal, han sido <em>Gilgamesh</em>, <em>La Ilíada</em>, la Biblia, <em>Las mil y una noches</em>, <em>La novela de Genji</em>, el <em>Quijote</em> o <em>El manifiesto comunista</em> los mimbres de un mundo «en el que las religiones se basan en libros y las narraciones se fundamentan en textos, un mundo en el que conversamos habitualmente con voces procedentes del pasado e imaginamos que podemos dirigirnos a los lectores del futuro». Contra el pesimismo a que invita el dominio del lenguaje binario y visual del mundo digital, Puchner <strong>reivindica la vigencia de las historias que han vertebrado la Historia</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093"><img class="alignnone size-full wp-image-8527" src="/wp-content/uploads/2019/03/portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021-e1551446971907.jpg" alt="portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021" width="300" height="444" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL PODER DE LAS HISTORIAS</strong></em><br />
<strong>Martin Puchner</strong><br />
<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank">Crítica</a></p>
<p> </p>
<p>Acaba de llegar. <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank"><em>La noche fenomenal</em></a>, de <strong>Javier Pérez Andújar</strong>, uno de los autores predilectos de la casa. Las primeras páginas ya nos sumergen en una Barcelona en extinción, entre la realidad y la ficción, poblada de bares y librerías reales y de personajes que existieron o no. Nos acordamos de <strong>Casavella</strong>, en parte porque Anagrama reeditó hace poco <em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-secreto-de-las-fiestas/9788433998583/NH_609" target="_blank">El secreto de las fiestas</a> </em>y sus capítulos arrancan con un versículo, como hace aquí Pérez Andújar con mucha gracia y en verso. Y estamos deseando sumergirnos en la lectura de este libro sobre un grupo de inadaptados aficionados a las ciencias ocultas, colaboradores de un programa de televisión sobre el asunto, bestiario insólito tras cuyos pasos queremos ir desde el primer momento. Nueva aportación al peculiar realismo mágico de Barcelona que ya cultivaron <strong>Casavella</strong> y <strong>Mendoza</strong> y <strong>Pujol</strong> (<strong>Carlos</strong>) y otros muchos, y que tan bien funciona siempre, sea <a href="/2019/02/algunos-buenos-libros-iii/" target="_blank">trayendo a Holmes</a> a resolver un misterio en Sant Gervasi o haciendo adoptar a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-sin-noticias-de-gurb/12657" target="_blank">un extraterrestre</a> perdido en la Ciudad Condal la apariencia de <strong>Marta Sánchez</strong> o el <strong>conde duque de Olivares</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622"><img class="alignnone size-full wp-image-8528" src="/wp-content/uploads/2019/03/726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18-e1551447029908.jpg" alt="726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18" width="300" height="512" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>LA NOCHE FENOMENAL</strong></em><br />
<strong>Javier Pérez Andújar</strong><br />
<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank">Anagrama</a></p>
<p> </p>
<p>He aquí una novela hermosa desde su título, <em>Two on a tower</em>, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>Dos en una torre</em></a>, inédita en castellano hasta ahora, que la brinda Alianza con traducción de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/autores.php?id=100007698&amp;tipo=traductor/a" target="_blank"><strong>Miguel Ángel Pérez Pérez</strong></a>. Con el cometa de 1881 como trasfondo astronómico, <strong>Thomas Hardy</strong> trabó esta historia de amor en la que la mujer, una vez más en su obra, desafía las estrechas convenciones victorianas. «Este romance de liviana composición resultó del deseo de <strong>contrastar la historia emocional de dos vidas infinitésimas con el formidable trasfondo del universo estelar</strong>, y de transmitir a los lectores el sentir de que, entre tan distintas magnitudes, la más pequeña pudiera ser la que como personas les resultase más grande», escribe el propio Hardy en el prefacio. El hastío lleva a una dama a punto de cumplir la treintena a fijarse por primera vez en una torre aislada sobre una colina arbolada que pertenece a la heredad de su marido en el suroeste de Inglaterra. Allí encuentra a un joven astrónomo que no ha cumplido los 20. Es el comienzo de un amor sometido a los inconvenientes de la diferencia de edad y de clase, y a la condición de casada de la dama. Una historia clásica contada de manera distinta a la luz del talento de Hardy de de las nebulosas del cosmos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8529" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849181356-e1551447108761.jpg" alt="978849181356" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>DOS EN UNA TORRE</strong></em><br />
<em>Thomas Hardy</em><br />
<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank">Alianza</a></p>
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		<title>Algunos buenos libros (v)</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Feb 2019 18:20:15 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Llega el habitual alijo de</strong> <strong>Cátedra</strong>, como siempre cargado de libros interesantes. Presentados en su estilo eficaz y reconocible, sin alardes de diseño. No pasen de largo. En el catálogo de Cátedra están los clásicos y las aportaciones eruditas y académicas. Pero también los enfoques novedosos y originales, propuestas demasiado sólidas para los sellos modernos y gaseosos y demasiado minoritarias para los que solían, pero ya no, basar prestigio y negocio en equilibrar su oferta entre lo que se vende mucho y lo que no tanto. El último alijo de Cátedra, decíamos. De su colección <strong>Letras Hispánicas</strong> llega una nueva edición de los <strong><em>Naufragios</em></strong>, la extraordinaria aventura de<strong> Cabeza de Vaca</strong> y un puñado de españoles pioneros y errantes por lo que hoy es Texas y el norte de México; la recopilación de las novelas de <strong>Galdós</strong> protagonizadas por el avaro <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=141815" target="_blank">Torquemada</a>, o una antología de la poesía de <strong>Leopoldo de Luis</strong>, <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=141816" target="_blank"><em>Libre voz</em></a>, a cargo de <strong>Sergio Arlandis</strong>; en la serie blanca de <strong>Letras Universales</strong>, una nueva versión del <em><a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=120551" target="_blank">Beowulf</a> </em>a cargo de <strong>Bernardo Santano</strong>. La colección Signo e Imagen de <strong>Genaro Talens</strong> presenta <em>Ver para creer</em>, de <strong>Santos Zunzunegui</strong> e <strong>Imanol Zumalde</strong>, una oportuna fenomenología del cine documental en tiempos de crisis de la idea de verdad. En su serie de Historia aparece el homenaje a <strong>Ricardo García Cárcel</strong> en su 70 cumpleaños coordinado por <strong>Doris Moreno</strong> y <strong>Manuel Peña</strong>, <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=171120" target="_blank"><em>Diálogos con la Historia</em></a>, en el que más de treinta historiadores reflexionan sobre la disciplina partiendo de una obra, un autor o una escuela de su predilección. La colección de crítica y estudios literarios nos brinda una <em><a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=150225" target="_blank">Introducción básica a la poesía</a> </em>de <strong>Francisco Torres Monreal</strong>. La de Grandes Temas, una oportuna y amena historia cultural del Museo del Prado desde sus orígenes hasta la Guerra Civil, <em><a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=160083" target="_blank">El Prado. La cultura y el ocio (1819–1939)</a> </em>de <strong>Eugenia Afinoguénova</strong>. Y el último volumen de la colección <a href="https://www.uv.es/uvweb/instituto-universitario-estudios-mujer/es/publicaciones/coleccion-feminismos/coleccion-1285943340116.html" target="_blank">Feminismos</a> que edita en colaboración con la Universidad de Valencia, <a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=164140" target="_blank"><em>Empujando al patriarcado</em></a>, en el que la veterana ensayista norteamericana <strong>Cynthia Enloe</strong> desenmascara las nuevas formas de imposición sexista en un escenario de aparente conquista de la igualdad.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-8499 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/02/Diseño-sin-título1.png" alt="Diseño sin título" width="700" height="400" /></p>
<p> </p>
<p>Hay goteo de novedades <strong>en clave femenina</strong>, preludiando un 8 de marzo que promete ser tan intenso y reivindicativo como el de 2018, y <strong>no faltan para el público infantil</strong>. Llega de <a href="http://nubeocho.com/index.php/es/" target="_blank">NubeOcho</a>, el sello especializado en álbumes para concienciar a los más pequeños en el respeto de la convivencia y la diversidad, <em>Clara Campoamor</em>, de <strong>Raquel Díaz Reguera</strong>, un cuento ilustrado dedicado a la artífice del sufragio femenino en España. Y de <strong>Liana Editorial</strong>, editorial de nueva creación de <strong>Marta Tutone</strong>, <em>Chicas malas</em>, de <strong>Assia Petricelli</strong> y <strong>Sergio Riccardi</strong>, quince historias de mujeres valientes y creativas reconocido con el <a href="http://www.andersen.it/2014fumetti/" target="_blank">Premio Andersen</a> al mejor cómic en 2014. Una heterogénea colección de mujeres pioneras, de la revolucionaria francesa <strong>Olympe de Gouges</strong> a la activista afroamericana <strong>Angela Davis</strong>, pasando por <strong>Marie Curie</strong>, <strong>Hedy Lamarr</strong>, <strong>Miriam Makeba</strong> o <strong>Alfonsina Morini Strada</strong>, la primera ciclista que compitió en carreras de hombres. La otra referencia inaugural de Liana se titula precisamente <em>La bicicleta amarilla</em>, un relato en verso de <strong>Matteo Pelliti</strong> acompañado de las extraordinarias ilustraciones de inspiración futurista de <strong>Riccardo Guasco</strong>. El pequeño Juanito, la ciudad, el deseo de tener una bicicleta amarilla perfectamente equipada y veloz, el sueño hecho realidad por el padre a partir de un cuadro oxidado y la promesa de una ciudad más habitable a base de pedaleos. Una preciosidad.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-8502" src="/wp-content/uploads/2019/02/img-190222192747-0001-e1550857168321.jpg" alt="img-190222192747-0001" width="300" height="420" /></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>CHICAS MALAS<br />
</strong></em><strong>Assia Petricelli (guión) y Sergio Riccardi (ilustraciones)<br />
</strong><a href="https://www.facebook.com/lianaeditorial/" target="_blank">Liana Editorial</a></p>
<p> </p>
<p>En tiempo de banalización resulta encomiable todo esfuerzo editorial para propiciar el acercamiento del público lector a la obra de filósofos y pensadores. Ahora que la complejidad ambiente nos echa en brazos de soluciones demasiado sencillas, <strong>no está de más volverse hacia el acervo filosófico en busca de respuestas de calidad</strong>. Es necesario tener presente que muchos y muy sabios llevan siglos desentrañando las incógnitas de la existencia y de la condición humana sin llegar a conclusiones definitivas. <strong>Ariel</strong> prosigue su labor en ese sentido con este <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-soy-dinamita/290010" target="_blank"><em>¡Soy dinamita!</em></a>, exitoso libro de una escritora avezada en lides biográficas como la británica <strong>Sue Prideaux</strong>. Si hay un autor que hizo propias las inquietudes de su tiempo, hasta el punto de metabolizarlas, fue <strong>Friedrich Nietzsche</strong>. De ahí el influjo que su poderosa y profética obra sigue ejerciendo. Prideaux se emplea en desmontar algunos de los tópicos en torno a su figura y su filosofía. <strong>Ni antisemita, ni nacionalista, ni nihilista.</strong> La clave de muchos malentendidos se encuentra en la figura de su hermana y albacea Elisabeth, que dispuso a su antojo del archivo de Friedrich, puso su obra al servicio del nazismo y condicionó durante décadas las interpretaciones del trabajo filosófico de Nietzsche y de algunos episodios de su biografía. Así, descubrimos que la ruptura definitiva con <strong>Wagner</strong> no se produjo por diferencias acerca de la religiosidad del libreto de <em>Parsifal</em>, sino por el descubrimiento de una carta del compositor a un médico amigo en la que mostraba su preocupación por la salud de Nietzsche y atribuía sus problemas a <strong>un exceso de masturbación</strong>… Elisabeth se empeñó en ocultar este y otros aspectos de la vida de su hermano que ponían en evidencia la extraña relación que ambos mantuvieron toda su vida.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-soy-dinamita/290010"><img class="aligncenter size-full wp-image-8505" src="/wp-content/uploads/2019/02/portada_soy-dinamita__201812052158-e1550857663354.jpg" alt="portada_soy-dinamita__201812052158" width="300" height="472" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>¡SOY DINAMITA! UNA VIDA DE NIETZSCHE<br />
</strong></em><strong>Sue Prideaux<br />
</strong>Ariel</p>
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<p>En el <a href="/2019/02/vazquez-montalban-lo-popular-y-lo-culto/" target="_blank">último número de LEER</a>, <strong>Vicente Araguas</strong> <a href="https://twitter.com/Siltola/status/1098166316844883968" target="_blank">comenta</a> <em>Los cien mejores poemas de <strong>Karmelo C. Iribarren</strong> </em>que editó Siltolá Poesía en 2018. Un año antes apareció su poemario <em>Mientras me alejo</em>, el número 1001 de la colección Visor de Poesía, prologado por <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> –«tan sabio, sencillo, efectivo y emocionante como los anteriores»– y reconocido por CEGAL con el premio <a href="https://www.cegal.es/i-premio-los-libreros-recomiendan-y-i-premio-javier-morote/" target="_blank">Los Libreros Recomiendan</a>. Y de nuevo Visor publica ahora esta <em><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/poesia-completa-1993-2018.html" target="_blank">Poesía completa (1993–2018)</a> </em>que <em>reemplaza</em> al volumen <a href="https://www.editorialrenacimiento.com/calle-del-aire/1253-seguro-que-esta-historia-te-suena.html" target="_blank">editado por Renacimiento</a> en 2015. A Iribarren, poesía directa, concisa, nublada a veces, expresión de la cara amarga de la vida que él ha conocido bien, pero también de un amor que casi siempre redime, ya no se le escatima el reconocimiento. «Le debe más a Celaya o a Gil de Biedma que a los críticos que antaño le negaban todo», dice Pedro Simón en el prólogo de este volumen a mayor gloria de un poeta que vive una segunda juventud gracias en parte a la nueva ola poética que le tiene como referente. No es precisamente el «mal ejemplo» del título del último poema del libro: «Exiliado en mi interior, / nunca en venta / ni besando la mano de nadie, / arrastro mi minúscula épica / –por unas calles / que ni siquiera son ya mis calles– y me voy alejando».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/poesia-completa-1993-2018.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8506" src="/wp-content/uploads/2019/02/img-190222195848-0001-e1550858772900.jpg" alt="img-190222195848-0001" width="300" height="464" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><b><i>POESÍA COMPLETA (1993–2018)<br />
</i>Karmelo C. Iribarren<i><br />
</i></b>Visor</p>
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