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	<title>Revista leer &#187; Galdós</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Leer 296: Especial Galdós</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2020 10:06:08 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Galdós se nos aparece como una figura imponente pero borrosa.</strong> Esto tiene en parte que ver con su proverbial discreción en vida. Visto desde hoy, que con pudor no se llega a ningún sitio, su éxito sin primera persona tiene un mérito añadido. Pero borroso también Galdós por las distorsiones y carencias interpretativas padecidas por el personaje y su obra. La categoría más indiscutible –el escritor realista– es también la más discutida en este número de LEER dedicado a Galdós. Porque poco explica y mucho hurta: el peso de la imaginación en su escritura, la variedad evolutiva de su estilo, la novedad de la psicología en sus novelas. Su polifonía social queda reducida a un casticismo que él rechazó política y literariamente. Y consolida la idea de que fue un escritor elemental y sin recursos. Difundida prolijamente por quienes, como <strong>Juan Benet</strong> y otros autores de la nueva narrativa española, <strong>presumieron de no leerle</strong>.</p>
<p><strong>A base de tópicos «a Galdós le han robado la universalidad», lamenta Germán Gullón</strong>, comisario de la <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">exposición del centenario</a> en la Biblioteca Nacional con la que ha querido contribuir a cambiar el paradigma de lo que se entiende por Galdós. El objetivo es<strong> liberarle de la rigidez y la pobreza de los esquemas críticos que le han fosilizado y alejado de los lectores.</strong> Este número de LEER pretende contribuir modestamente a ese propósito.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8963" src="/wp-content/uploads/2020/05/portadaLEER2961-e1589892316213.jpg" alt="portadaLEER296" width="900" height="1215" /></a></p>
<p>El director de LEER, <strong>Borja Martínez</strong>, <a href="/2020/06/galdos2020/" target="_blank">introduce la cuestión</a> después de conversar con Gullón y <strong>Marta Sanz</strong>, compañera de tarea en la muestra de la BNE, así como con <strong>Francisco Cánovas Sánchez</strong>, autor de la biografía <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank"><em>Benito Pérez Galdós. Vida, obra y compromiso</em></a>, que recibió casi en solitario un Año Galdós que parece haber cogido a tantos con el pie cambiado, y <strong>Yolanda Arencibia</strong>, la catedrática canaria que vela por su figura en la patria chica de Las Palmas y que está a punto de publicar una <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-galdos-una-biografia/311092" target="_blank">biografía</a> bendecida por el Premio Comillas.</p>
<p>Uno de los grandes galdosistas españoles, el profesor <strong>Francisco Caudet</strong>, contrasta las sucesivas maneras narrativas de Galdós con sus ideas sobre la modernización de España. Influida por <strong>Cervantes</strong> y la picaresca tanto como por la novela contemporánea europea, la prosa galdosiana va evolucionando en respuesta a los acontecimientos del país. <strong>Álvaro Cortina</strong> reflexiona sobre el desencanto de Galdós con la burguesía, la clase social que alimenta su novela. Y <strong>Paloma Hernández</strong> –creadora del canal <em><a href="http://www.nodulo.org/forja/index.htm" target="_blank">¡Qué m… de país</a></em> y ponente de una <a href="https://youtu.be/mNAHgJn4wCI" target="_blank">conferencia reciente</a> sobre Galdós en la Escuela de Filosofía de Oviedo–, analiza su idea de España, con frecuencia oscurecida por interpretaciones apresuradas o malintencionadas.</p>
<p>Su fama de republicano y anticlerical le colocó en mala posición, incluso después de muerto, en la España de posguerra. A cambio, el exilio académico propició el surgimiento en Estados Unidos del fenómeno del galdosismo internacional coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor en 1943. <strong>Alan Smith</strong>, profesor de la Boston University y director de <a href="https://www.bu.edu/analesgaldosianos/" target="_blank"><em>Anales Galdosianos</em></a>, revista de la <a href="http://www.galdosistas.org/" target="_blank">Asociación Internacional de Galdosistas</a> con sede en EEUU, escribe de todo ello en LEER.</p>
<p>«Es muy difícil traducir a Galdós por culpa de Galdós», de su vibrante y variadísimo español, afirma Smith, y eso quizá explique la escasa difusión de su obra en ámbitos como el anglosajón o el francés. <strong>Óscar Caballero</strong> escribe la crónica de una ausencia, la de Galdós en Francia, más allá de la efímera popularidad por el escándalo de <em>Electra</em>. Aquel gran fenómeno internacional fue el éxito más resonante del repertorio teatral galdosiano, más de una veintena de títulos a los que se aproxima <strong>Javier Huerta</strong>, crítico con el exceso de «ideología y didactismo» de su dramaturgia.</p>
<p>Pese a la desconsideración oficial y literaria de algunos, la obra de Galdós sigue en el sustrato, se le lee más de lo que cabría suponer, y es precisamente ese interés espontáneo lo que ha obligado a improvisar programaciones y títulos con que estar a la altura del centenario. Un ejemplo de lector espontáneo es <strong>Weldon Penderton</strong>, <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/colecci%C3%B3n-asterisco/salvemos-la-jarapa" target="_blank">escritor</a> y <a href="https://sites.google.com/view/ninosgratis/nosotros?authuser=0" target="_blank">editor</a>, que cuenta para LEER cómo atravesó la secundaria sin tocar a Galdós y cómo a sus 25, leyéndolo por su cuenta recién llegado a Madrid, se convirtió a la fe galdosiana hasta confesar: «Yo me hice madrileño leyendo <em>Fortunata y Jacinta</em>».</p>
<p>La visión de Galdós de <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> y el contraste de <em>Tristana</em> con la adaptación de Buñuel, analizada por <strong>Noemí Sabugal</strong>, completan una aproximación en la que no podía faltar la Auténtica Entrevista Falsa de <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, que se cita con don Benito en el Congreso de los Diputados donde ejerció como tal: «Hay que ser generoso, como yo lo fui. Eso también lo aprendí de Cervantes, el más grande y más bueno de todos nosotros, a quien tanto homenaje rendí». Una comentarista entusiasta de Galdós como <strong>María Zambrano</strong> le hermanó con Cervantes a partir de dos ingredientes clave en la novela: la piedad y la ironía. Germán Gullón lo expresa de otro modo: en Galdós <strong>«el elemento humano siempre va por delante de la expresión artística»</strong>, y por ahí se llega a su grandeza, pero también al malentendido de la insuficiencia estilística. Uno de tantos malentendidos que se someten a crítica en este número de LEER, disponible en quioscos y librerías.</p>
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		<title>Galdós, el novelista de la mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Mar 2020 09:46:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Catalina Cavandi]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">En este 2020, <strong>cuando se cumplen 100 años de la muerte de Benito Pérez Galdós</strong>, la indiscutible figura del más importante novelista español moderno cobra nuevas dimensiones a la luz de las inquietudes actuales. Es bien conocida la calidad de su prosa, el interés histórico de sus <em>Episodios Nacionales</em>, la penetración social y psicológica de sus novelas contemporáneas. Y también</span><b> la importancia de sus personajes femeninos, que le convierten, a ojos de algunos críticos, en un verdadero precursor del feminismo.</b><span style="font-weight: 400;"> Así lo cree el historiador <strong>Francisco Cánovas</strong>, autor de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/benito-perez-galdos-vida-obra-y-compromiso-francisco-canovas-sanchez-9788491816638/" target="_blank">la más reciente biografía de Galdós</a>. «Él defendía que la regeneración de la sociedad española pasaba por que la mujer se empoderase y ocupase el lugar que le correspondía en la vida pública», explica.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Galdós fue ante todo un escritor comprometido con España y empeñado en señalar los problemas que impedían que la sociedad prosperase. Y sus personajes femeninos –<strong>son mujeres las protagonistas de sus grandes novelas</strong>: Fortunata, Marianela, Isidora, Benina, Tristana…– le permiten desde el principio subrayar algunos de los males de la anquilosada sociedad de la época, víctima de una poderosa oligarquía y un rígido clericalismo. </span><b>Un estado de cosas en el que la mujer, atada de pies y manos, era la que siempre tenía las de perder. </b></p>
<p><span style="font-weight: 400;">«¡Ay!, don Agustín, dichoso el que es dueño de sí mismo, como usted», lamenta en <strong><em>Tormento</em></strong> (1884) Amparo Sánchez ante el hombre al que aspira, el indiano Agustín Caballero. «¡En qué condición tan triste estamos las pobres mujeres que no tenemos padres, ni medios de ganar la vida, ni familia que nos ampare, ni seguridad de cosa alguna como no sea de que al fin, al fin, habrá un hoyo para enterrarnos». Víctima del chantaje de un clérigo renegado, que la amenaza con revelar su pasado, y redimida por un hombre de fortuna hecho a sí mismo en América, <strong>Amparo es para el estudioso galdosista Joaquín Casalduero una perfecta alegoría de la España de la época.</strong> Ya en <strong><em>Gloria</em></strong> (1877), Galdós había expuesto las desgracias que la intransigente sociedad española podía depararle a una joven de una buena familia de provincias enamorada de un hombre extranjero y judío, lo que le granjeó al escritor canario la censura de los sectores tradicionalistas, incluida la de su amigo José María de Pereda. En esa misma época, </span><b>su novela <em>Doña Perfecta</em> (1876) había resonado como un verdadero aldabonazo contra el asfixiante código moral que obstaculizaba la libertad española y, en especial, la de las mujeres. </b><span style="font-weight: 400;">Una labor de denuncia de la superstición y el fanatismo que culminará con el estreno de <em>Electra</em> en 1901, cuya repercusión cruzará las fronteras españolas. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En <strong><em>Tristana</em></strong> (1892), inspirada por uno de los amores de la vida de Galdós, la aspirante a actriz <strong>Concepción Morell</strong>, y que para otra compañera y amiga de don Benito como <strong>Emilia Pardo Bazán </strong></span><b>trata de «la esclavitud moral de la mujer en el siglo XIX»</b><span style="font-weight: 400;">, la criada Saturna responde así a su sobrina cuando Tristana le dice que quiere ser «libre»:</span></p>
<p><i><span style="font-weight: 400;">«¿Sabe la señorita cómo llaman a las que sacan los pies del plato? Pues las llaman, por buen nombre, libres (…). Si tuviéramos oficios y carreras las mujeres, como los tienen esos bergantes de hombres, anda con Dios. Pero fíjese, sólo tres carreras pueden seguir las que visten faldas: a casarse que carrera es, o el teatro…, vamos, ser cómica, que es buen modo de vivir, o… no quiero nombrar lo otro. Figúreselo». </span></i></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En su excelente ensayo <strong><em>La España de Galdós</em></strong> (1960), <strong>María Zambrano</strong> reflexiona sobre la presencia femenina en la obra del escritor canario. Para la filósofa malagueña, hasta la fecha, la mujer había aparecido en la literatura española de manera arquetípica, sin individualidad; cuando un personaje femenino «alcanza estatura heroica es casi siempre reina o madre, o ambas cosas juntas». </span><b>Según Zambrano, Galdós «es el primer escritor español que introduce a todo riesgo las mujeres en su mundo. </b><span style="font-weight: 400;">Las mujeres, múltiples y diversas; las mujeres reales y distintas, «ontológicamente» iguales al varón. Y ésta es la novedad, ésa la deslumbrante conquista. Existen como el hombre, tienen el mismo género de realidad, es lo decisivo y lo primero que se da a ver». Y sobre todas las mujeres galdosianas, Benigna, luz y eje de su novela <strong><em>Misericordia</em></strong> (1897), la gran heroína entre las «desheredadas» de Galdós, caracterizadas todas ellas por un rasgo en común: «una resistencia sin límite frente a la adversidad». </span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">La escritora <strong>Marta Sanz</strong>, comisaria, junto con <strong>Germán Gullón</strong>, de <a href="http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html" target="_blank">la gran exposición del centenario de Galdós</a> organizada por la Biblioteca Nacional de España, confirma esta cualidad de las mujeres galdosianas. «Se me vienen a la cabeza las tres hermanas de una obra interesantísima como <strong><em>Lo prohibido</em></strong> (1884–1885)», presentadas en la novela desde la perspectiva de su primo, el narrador de la historia. La cerebral –y algo sabihonda– María Juana; Eloísa, «una mujer que quiere hacer negocios y es condenada por ello», visibilizando una insólita vocación femenina por el capitalismo emergente; y Camila, «que cumple sus objetivos a través de la maternidad». Para Sanz, el aspecto más reseñable del enfoque de Galdós sobre la mujer fue «</span><b>su interés por visibilizar figuras femeninas complejas pertenecientes a diversas clases sociales que, por el mundo en el que viven, están en franca desventaja.</b><span style="font-weight: 400;"> Galdós ilumina a Fortunata, la mujer desfavorecida condenada a vivir en el filo por los cánones de la sociedad, pero también a la acomodada Jacinta. Al describir el ansia de figurar de la Rosalía de <strong><em>La de Bringas</em></strong> (1884) está dibujando un modelo femenino que de alguna manera resulta también damnificado por los cánones de la sociedad».</span></p>
<p><b>Si los vicios y deseos del hombre ilustran los males de la sociedad y la patria, las mujeres parecen llamadas a la redención de ambas.</b><span style="font-weight: 400;"> Mujer es la alegórica Madre que aparece con frecuencia en la obra de madurez de Galdós encarnando a Mariclío, su personal versión de Clío, la musa de la Historia, y que trata de guiar a los personajes desconcertados ante el atrabiliario rumbo de la historia española. Y mujer es también Floriana, la maestra ideal de </span><strong><i>La Primera República</i></strong><span style="font-weight: 400;"> (1911), cuarto de la última serie de los </span><strong><i>Episodios Nacionales</i></strong><span style="font-weight: 400;">. Tito Liviano, </span><em><span style="font-weight: 400;">alter ego</span></em><span style="font-weight: 400;"> de Galdós, visita la imaginaria escuela de Floriana acompañado de un mitológico «divino forjador» que, inflamado del idealismo inspirador de la Revolución Gloriosa, proclama un futuro de esplendor gracias a su unión con ella: «Las divinidades que gobiernan el mundo han dispuesto que el Fuego plasmador se una en coyunda estrecha con la Feminidad graciosa y fecunda, para engendrar la felicidad de los pueblos futuros. Antes que acabe esta generación se ha de ver en pos de Floriana un enjambre de mil niñas, que al llegar a la edad juvenil encarnarán la belleza, la ternura, la gracia y sutileza educativa que has admirado en la excelsa regidora de esa humilde escuela. Cada una de esas mil criaturas, hijas de Floriana, dará al mundo otras mil. Ya puedes comprender que </span><b>con un millón de maestras como esta que has visto, tu patria y las patrias adyacentes serán regeneradas</b><span style="font-weight: 400;">, ennoblecidas y espiritualizadas hasta consumar la perfecta revolución social». </span></p>
<p>El futuro será femenino o no será, parece decir Galdós. Cien años después de su muerte parece que la sociedad, por fin, lo ha comprendido.</p>
<p> </p>
<h3><b>Santander, líder mundial en igualdad de género</b></h3>
<p><span style="font-weight: 400;">Muchas cosas han cambiado desde que Galdós caracterizara a sus personajes femeninos. Las mujeres ya acceden en pie de igualdad a los «oficios y carreras» que hace siglo y medio les estaban vedados. Pero aún queda camino por recorrer, y, por eso, <strong>la plena igualdad entre hombres y mujeres es una de las prioridades de la cultura corporativa de Banco Santander.</strong> Entre los diez objetivos de banca responsable que Santander se ha fijado para 2025, tres de ellos tienen que ver con la igualdad de género: alcanzar la equidad salarial, contar con al menos un 30 por ciento de mujeres en cargos directivos y, ya para 2021, garantizar la presencia en su Consejo de entre un 40 –objetivo ya alcanzado– y un 60 por ciento de mujeres. Pero, aunque en el caso del Santander los números ayuden –el 55 por ciento de la plantilla está ya integrada por mujeres–, no se trata solo de cuotas, sino de <strong>propiciar un verdadero cambio de mentalidad</strong>. Por eso, Banco Santander ha puesto en marcha numerosos programas de equidad en todos los mercados donde opera. En España, el proyecto </span><a href="https://www.bancosantander.es/es/particulares/generacion-81" target="_blank"><b><i>Generación 81</i></b></a><span style="font-weight: 400;">, bautizado así en conmemoración del año en que se reconoció la plena igualdad entre hombres y mujeres en la gestión de las finanzas, apuesta por la ruptura de estereotipos, visibilizando modelos de referencia femeninos y fomentando la formación y el emprendimiento entre las mujeres. Dentro de este proyecto, el programa </span><b><i>Mujeres con S</i></b><span style="font-weight: 400;"> trata de promover el liderazgo femenino en el ámbito empresarial, ofreciendo herramientas y asesoramiento personal y profesional. Estos y otros proyectos, como los programas de microcréditos e inclusión financiera </span><a href="https://www.santander.com.br/campanhas/microcredito" target="_blank"><b>Prospera</b></a><span style="font-weight: 400;"> en Brasil y </span><a href="https://www.tuiio.com.mx/" target="_blank"><b>Tuiio</b></a><span style="font-weight: 400;"> en México, o las plataformas de formación y liderazgo </span><b>Inspira</b><span style="font-weight: 400;"> (Argentina), </span><b>Accelerating You</b><span style="font-weight: 400;"> (Reino Unido) y </span><b>Female Side of Business</b><span style="font-weight: 400;"> (Polonia), han hecho que Banco Santander, única entidad financiera española presidida por una mujer, encabece en 2020 el <a href="https://www.bloomberg.com/latam/blog/indice-de-igualdad-de-bloomberg-2020-se-amplia-para-incluir-325-companias-publicas-a-nivel-mundial/" target="_blank">Índice Bloomberg de Igualdad de Género</a>, para cuya elaboración se evaluaron a 6.000 empresas de 84 países (finalmente se incluyeron en él 322 empresas). </span></p>
<p>Un contenido elaborado por Revista Leer en colaboración con Banco Santander.</p>
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		<title>De vuelta con Jardiel</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Feb 2017 18:54:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hubiera disfrutado de lo lindo (o habrá disfrutado, pues que hablamos de una comedia de muertos resucitados) Enrique Jardiel Poncela viéndose como personaje de Un marido de ida y vuelta, convertida ahora, hasta el 12 de febrero, por Ernesto Caballero en Jardiel, un escritor de ida y vuelta. Y hubiera aplaudido, sin duda, la escenografía [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Hubiera disfrutado de lo lindo (o habrá disfrutado, pues que hablamos de una comedia de muertos resucitados) <strong>Enrique Jardiel Poncela</strong> viéndose como personaje de <em><strong>Un marido de ida y vuelta</strong></em>, convertida ahora, <strong>hasta el 12 de febrero</strong>, por <strong>Ernesto Caballero</strong> en <a href="http://cdn.mcu.es/espectaculo/jardiel-un-escritor-de-ida-y-vuelta/"><em><strong>Jardiel, un escritor de ida y vuelta</strong></em></a><em><strong>.</strong></em> Y hubiera aplaudido, sin duda, la escenografía de <strong>Paco Azorín</strong> al servicio de la inteligente envoltura metateatral con la que el director ha concebido la puesta en escena y que había ya ensayado con el <em>Galileo </em>de <strong>Brecht</strong>. Y se hubiera emocionado también viendo actuar a su nieta <strong>Paloma Paso Jardiel</strong> en uno de los papeles más hilarantes de la función. Y, en fin, no creo que hubiera puesto pegas sustantivas al Jardiel inverosímil que vemos sobre las tablas del María Guerrero charlando con una imposible Eloísa, fuera de la estatura del actor que lo encarna, <strong>Jacobo Dicenta</strong>, unos veinte centímetros más alto que él.</p>
<h5><strong>Simpatía o catarsis</strong></h5>
<p style="text-align: left;">Todo ello es fruto de la simpatía con la que Caballero se ha acercado al comediógrafo-personaje, a su figura humana e intelectual, hasta el punto de <strong>justificar la postura política que Jardiel toma en la Guerra Civil</strong> a favor del bando nacionalista. Un amigo me decía al terminar la función que tal justificación holgaba: “Jardiel fue franquista, como otros fueron comunistas. ¿Y qué? Nada de lo que avergonzarse, en principio”. Y, sí, mi amigo probablemente tenía razón, pero las circunstancias son las que son, vivimos en un país que ha digerido muy mal la Guerra Civil, a pesar de la benéfica catarsis que supuso la hoy tan cuestionada Transición, y el director ha creído obligado este ejercicio de pedagogía para no ser malentendido –ni él ni Jardiel– por quienes desde nuestra sociedad amable y buenista se permiten dictar sentencias sumarísimas acerca del pasado; acerca de un escritor, por ejemplo, que <strong>tras pasar por una checa madrileña, acusado de connivencias falangistas, quedó literalmente acojonado, </strong>y tomó partido –él, tan ácrata y desordenado– por quienes supuestamente representaban el orden. Ya cerca de su final confesaba Jardiel no haberse sentido nunca ni de derechas, ni fascista, ni tradicionalista, ni falangista: <strong>“Yo me sentí únicamente antiizquierdista de las izquierdas españolas”</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Algo parecido podrían haber suscrito sus compañeros de viaje, pertenecientes a la que se ha dado en llamar –un tanto impropiamente– “la otra generación del 27”: <strong>Miguel Mihura</strong>, <strong>Antonio de Lara <em>Tono</em></strong>, <strong>José López Rubio</strong>, <strong>Edgar Neville</strong>… Todos ellos, en efecto, antiizquierdistas de pro más que franquistas, <strong>conservadores a la inglesa más que fachas celtibéricos</strong>, agnósticos y libertinos más que beatos y meapilas, ajenos a la moral impuesta por el nacionalcatolicismo, cuya censura sufrieron no menos que otros más <em>puros</em>. Bastaría con ello para eximirlos de toda responsabilidad política en esta <em>causa general</em> que algunos torquemadas de hoy, tan sectarios como literariamente analfabetos, pretenden abrir eliminando sus nombres de los callejeros y los manuales.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Con mentalidad de traerlo a nuestro presente, Ernesto Caballero ha incorporado a Jardiel definitivamente al mejor teatro de la modernidad</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;"><strong>“Después de las guerras, lo de antes de la guerra es un pasado remoto. La consigna era crear un nuevo mundo, irreal, fantástico, incoherente”</strong>. Son palabras de López Rubio en <a href="http://www.rae.es/sites/default/files/Discurso_de_ingreso_Jose_Lopez_Rubio.pdf" target="_blank">su discurso de ingreso en la Real Academia Española</a> (1983) que creo definen bien la brújula estética por la que estos comediógrafos se orientaron en la dura posguerra. Los historiadores de la Literatura, acérrimos de Manes, explicaban y, lo que es peor, <strong>siguen explicando aquellos tiempos como una suerte de batalla entre doña Cuaresma y don Carnal</strong>: por un lado, los escritores seguidores de <strong>don Compromiso</strong> (o sea, lo bueno y correcto) y, por el otro, los que se habían dejado llevar por <strong>doña Evasión</strong> (o sea, lo malo y repudiable), y se quedaban tan panchos, sin advertir matices ni calidades. Pero las cosas del arte son por fortuna más complejas que el catecismo, sea este de <strong>Ripalda</strong> o de <strong>Marta Harnecker</strong>.</p>
<h5>Humor de vanguardia</h5>
<p style="text-align: left;">Jardiel, al igual que el resto de sus afines, se había formado en la anticátedra de <strong>Ramón Gómez de la Serna</strong>, fascinado por aquella invención de la greguería, un mixto de poesía y humor. Eran, pues, <strong>gente de la vanguardia, harta de la vieja literatura, del humor previsible de los autores del género chico</strong>, de <strong>Arniches</strong>, de <strong>Muñoz Seca</strong> y el astracán… De todos aquellos comediógrafos Jardiel sólo salvaba al hoy muy olvidado <strong>Enrique García Álvarez</strong>, precursor del humorismo inverosímil, exento de las adherencias graciosas y castizas del teatro cómico al uso.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/02/jardiel.jpg"><img class="alignright wp-image-6528" src="/wp-content/uploads/2017/02/jardiel-724x1024.jpg" alt="jardiel" width="345" height="488" /></a>Pero, además, era menester salir de Madrid, de España, para abrirse al mundo, al nuevo arte, el cine. Su estancia en Hollywood en los años 30 le regaló a Jardiel Poncela –como a López Rubio, Neville y <em>Tono</em>– el conocimiento y el trato con el mayor genio cómico del siglo: <strong>Charles Chaplin</strong>, “el hombre a quien más admiro, al que considero como el más importante del mundo”, escribió por aquel entonces. Cualquier espectador de las comedias jardielescas observará el parecido de muchos de sus cuadros escénicos –sobre todo, por el ritmo trepidante de la trama– con los <em>gags</em> de Charlot, así como de otros grandes del cine cómico de esos años: <strong>Buster Keaton</strong>, <strong>Stan Laurel</strong> y <strong>Oliver Hardy</strong>, los hermanos Marx… En reciprocidad, la fortuna de estos autores llegó a traspasar incluso nuestras fronteras: sobre el gran éxito de <strong>Noël Coward</strong>, <em>Un espíritu burlón</em>, planeó la sombra del plagio, precisamente de <em>Un marido de ida y vuelta</em>, circunstancia a la que se alude en la función del María Guerrero.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: left;">Cualquier espectador de la comedia jardielesca observará el parecido de muchos de sus cuadros escénicos con los “gags” de Charlot</p>
</blockquote>
<p style="text-align: left;">Lo importante es que, tras los pasos de Ramón, con Jardiel y su obra vanguardista comenzó una auténtica edad de oro del humorismo en España, que no se circunscribe solo al teatro, pues alcanzó también la narrativa (<strong>Wenceslao Fernández Flórez</strong>, <strong>Julio Camba</strong>), el cine (<strong>Jerónimo Mihura</strong>, <strong>Luis García Berlanga</strong> y el guionista <strong>Rafael Azcona</strong>), y naturalmente la prensa gráfica (desde <em>La Ametralladora</em> y <em>La Codorniz</em> a <em>Hermano lobo</em>) sin olvidar el impacto que tuvo en la radio de los años 50 y siguientes con Gila, Tip y Top y otros. Incluso la poesía más rompedora de aquellos años, la del postismo –<strong>Carlos Edmundo de Ory</strong>, <strong>Gloria Fuertes</strong>– acusa el impacto de este humor renovado y transgresor. No es extraño, por ello, que en dos dramaturgos de la primera hora postista, como <strong>Fernando Arrabal</strong> y <strong>Francisco Nieva</strong>, se observe alguna que otra huella jardielesca.</p>
<p><iframe width="1200" height="675" src="https://www.youtube.com/embed/DmMBdybbwq8?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="text-align: left;"><strong><br />
Si el país miraba hacia el pasado imperial, al compás de los dramas históricos de</strong> <strong>Marquina</strong> o <strong>Pemán</strong>, se comprende que en su momento <strong>las comedias de Jardiel</strong> –<em>Cuatro corazones con freno y marcha atrás</em>, <em>Un adulterio decente</em>, C<em>omo mejor están las rubias es con patatas</em>, <em>El cadáver del señor García</em>, <em>Los ladrones somos gente honrada</em>, <em>Los habitantes de la casa deshabitada–</em> fueran <strong>recibidas con desconfianza y hasta con hostilidad</strong>. Los cronistas y críticos de la época, casi todos ellos reacios a las nuevas maneras humorísticas, recogen los abundantes pateos que solían acompañar la bajada del telón en los estrenos de Jardiel. Uno de los pocos que apostó por él, <strong>Alfredo Marqueríe,</strong> escribía que la propuesta de Jardiel era como <strong>“el estallido de un humor explosivo, atómico”</strong>, que exigía “sumergirse en un clima fantástico donde la gracia no nace de los recursos usuales y habituales, sino de la constante sorpresa, de la reacción menos previsible”. El clima adverso, la grave enfermedad que sufría, la incomprensión de sus ideas (durante un viaje por Hispanoamérica pudo comprobar la animadversión de los exiliados hacia su figura) y, de modo particular, <strong>las apreturas económicas amargaron sus últimos días y lo llevaron a un estado delirante</strong>, que se traduce en alguna de sus comedias más desquiciadas como <em>Los tigres escondidos en la alcoba</em>, que no gustó ni al mismísimo Marqueríe, su más fiel valedor.</p>
<blockquote><p>Tras los pasos de Ramón, con Jardiel y su obra vanguardista comenzó una auténtica Edad de Oro del humorismo en España</p></blockquote>
<p style="text-align: left;">“Me moriré con dolor de no haber sido siempre un mediocre.<strong> He querido a España y he procedido tan en conciencia que me sé absuelto allá, arriba, sin confesión previa aquí, abajo</strong>. Pero ni lo de arriba ni España me han correspondido. Luego será cuando en esta vengan los piropos y la adhesión. Tarde, como dijo el moro de la Universitaria, al disparar”. Es el sobrecogedor párrafo de una carta a su íntimo López Rubio, puesto ya en pie en el estribo. Y, en verdad, que no se equivocaba. Con mayor o menor regularidad, las comedias de Jardiel Poncela se han podido ver en los escenarios desde los años 60 hasta la actualidad, en versiones para todos los gustos, más o menos tradicionales. <strong>Gustavo Pérez Puig</strong>, durante su discutida etapa al frente del Teatro Español, y <strong>Mara Recatero</strong> lo representaron con entusiasmo pero de forma rutinaria y escasamente atractiva para los públicos más jóvenes. Todo lo contrario que los innovadores montajes de <strong>Juan Carlos Pérez de la Fuente</strong> (<em>Angelina, o el honor de un brigadier</em>) y <strong>Sergi Belbel</strong> (<em>Madre, el drama padre</em>). Con esa mentalidad de traerlo a nuestro presente, y leal al compromiso que adquirió al ser nombrado director del Centro Dramático Nacional, Ernesto Caballero lo ha incorporado definitivamente al repertorio junto a <strong>Galdós</strong>, <strong>Valle-Inclán</strong> y <strong>Lorca</strong>, es decir, junto al mejor teatro de la Modernidad.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong> JAVIER HUERTA CALVO</strong></em></p>
<p style="text-align: left;"><em>Fotografía: CDN / <a href="http://fotografo-de-escena.hol.es/" target="_blank">marcosgpunto</a>.</em></p>
<p> </p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/02/PortadaFebrero2017.jpg"><img class=" wp-image-6525 alignleft" src="/wp-content/uploads/2017/02/PortadaFebrero2017-768x1024.jpg" alt="PortadaFebrero2017" width="150" height="200" /></a><em> </em><em><i><br />
Una versión de este artículo aparece publicada originalmente en el <a href="/2017/02/las-letras-salvajes/" target="_blank">número de <strong>febrero de 2017</strong></a>, 279, de la <strong>edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span></strong>. </i></em></p>
<p> </p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Momentos estelares de Luis Landero</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Nov 2014 15:58:36 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>LUIS LANDERO (Alburquerque, Badajoz, 1948) llegó a la literatura como llegan algunos elegidos a coronar las cumbres de los montes más altos. Su origen campesino y la época de su nacimiento en una Extremadura atrasada y clasista no se lo pusieron fácil, pero el azar y la determinación del joven Landero para no adocenarse en empleos tediosos le permitieron la hazaña de publicar <em>Juegos de la edad tardía</em> (1989), revolucionar con su novela el panorama de las letras españolas y <strong>afianzarse como uno de los grandes. Con los cuarenta ya cumplidos</strong> esta primera incursión en la ficción le valió el Premio Nacional de Narrativa y el de la Crítica en 1990. Entonces, hace ahora un cuarto de siglo, esa primera novela impactó al modo en que lo hizo en 1967 <em>Cien años de soledad</em> de <strong>García Márquez</strong>, provocando una onda expansiva que se extendió a la manera bíblica, si se me permite la expresión, mundo adelante. Ambas supusieron un revulsivo en los respectivos panoramas literarios que las vieron aparecer. Y es que el escenario de las letras tiende a estancarse, con más frecuencia de la deseable, en inercias, querencias y modas que afortunadamente se rompen de vez en cuando gracias a obras originales y rompedoras.</p>
<p>Desde entonces las otras novelas publicadas por Landero –<em>Caballeros de Fortuna; El mágico aprendiz; El guitarrista; Hoy, Júpiter</em> y<em> Retrato de un hombre inmaduro, </em>publicadas entre 1994 y 2010– no han hecho más que reafirmar lo conseguido con la primera.</p>
<p><strong><em>El balcón en invierno,</em> hermoso título que sintetiza el espíritu de su última y recientemente aparecida obra</strong>, es una poderosa imagen en la que el propio Landero, junto a su madre mirando a través de un balcón, proyecta la vida entera. La mirada trasciende todo lo que le permite su memoria y la memoria de padres y abuelos. En realidad la novela es eso y es muchas cosas. Es la novela inconclusa de un jubilado que cuenta las rutinas del día a día desde la óptica de un escritor, lo que convierte automáticamente estas rutinas en un momento estelar de reflexiones crepusculares que se adentran en los tiempos remotos en que iniciaban andadura unos judíos hojalateros allá por el lejano siglo XV. Con la mayor naturalidad, <strong>Landero describe cómo sus antepasados tuvieron que desbrozar los terrenos vírgenes que querían cultivar y construir humildes viviendas con sus propias manos</strong> y con los materiales a su alcance; la Guerra Civil; el <em>boom</em> migratorio de los 60, la génesis y evolución del barrio de la Prosperidad; y lo más importante: la génesis y evolución del propio autor.</p>
<blockquote><p>Landero se cuenta a sí mismo con la dificultad de hacerlo a toro pasado, desde la penúltima atalaya en la que el pasado pesa más que el futuro</p></blockquote>
<p>En ningún momento lo narrado deja de leerse como algo novelado y literario salido del corazón de un hombre que se ha propuesto por encima de todo ser sincero. En el fondo es un homenaje a la sangre. <strong>Un homenaje a la familia, especialmente al padre y a la madre, a la abuela Frasca, a la tía Cipriana, al primo Paco, a Ana, la hermana mayor</strong>, a la infancia, a él mismo en ese reconocerse y contarse desde el niño que fue, con la dificultad de hacerlo a toro pasado, desde la penúltima atalaya en la que el pasado pesa más que el futuro.</p>
<p>Para los que han leído a Landero esta obra puede ofrecer perspectiva; para los que no lo han hecho será sobre todo <strong>la reconstrucción, o la deconstrucción, de la época que va de los años cuarenta del pasado siglo hasta el presente.</strong> Es también la configuración de la personalidad y destino de un hombre que cuenta para entender de dónde viene y de cómo, contra todo pronóstico, arribó a la literatura. Pues la infancia, la adolescencia, la vida adulta, la vida, en definitiva, son en su inmensa mayoría una suma de años intrascendentes que apenas somos capaces de diferenciar pero de los que subsisten, a la manera proustiana, un ruido, una voz, un olor, una sensación… y momentos estelares vividos con tal plenitud que pautan el camino.</p>
<p>Landero confiesa haber escrito <em>El balcón en invierno</em> con el mismo espíritu con que escribe una novela, pues, como decía <strong>Galdós</strong>, todos llevamos a cuestas una. Especifica que <strong>ha rehuido el yo para diluirlo en la familia, en la comunidad, en la tribu.</strong> La figura del padre sobrevolando la narración, marcando el territorio a un hijo díscolo que se resiste a convertirse en un hombre de provecho porque en el fondo sabe que va a llegar. <strong>Desde la cumbre otea el panorama.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>MILAGROS FRÍAS</strong></em></p>
<address><a href="http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-balcon-en-invierno" target="_blank"><img class="alignleft wp-image-2837" src="/wp-content/uploads/2014/11/71fkMIA55-L._SL1500_-678x1024.jpg" alt="71fkMIA55+L._SL1500_" width="150" height="226" />EL BALCÓN EN INVIERNO</a></address>
<address><strong>Luis Landero</strong></address>
<address>Tusquets. Barcelona, 2014</address>
<address>248 páginas. 17 euros</address>
<p style="text-align: left;">
<address style="text-align: left;">Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el número de <strong>noviembre de 2014</strong>, 257, de la edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dispo­ni­ble en quios­cos y libre­rías de toda España (¡<a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a>!).</address>
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		<title>Venegas Superstar</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jun 2014 11:29:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es una de las personalidades más estimulantes del mundo de la edición visual. Anticipa tendencias y quizá modelos de negocio. Su celebrado “Candy” no hace más que explicitar una querencia que se verifica universal: la de vestirnos de lo que no somos, o de lo que queremos ser. Y además ha leído. ¡Bastante! Este fin [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Es una de las personalidades más estimulantes del mundo de la edición visual. Anticipa tendencias y quizá modelos de negocio. Su celebrado “<strong><a href="http://byluisvenegas.com/candy/" target="_blank">Candy</a></strong>” no hace más que <strong>explicitar una querencia que se verifica universal: la de vestirnos de lo que no somos, o de lo que queremos ser.</strong> Y además ha leído. ¡Bastante! Este fin de semana el diario “El Mundo” lo incluía en su ranking de <a href="http://www.elmundo.es/album/loc/2014/06/28/53adc34922601d85328b456c_39.html" target="_blank">los 50 gays más influyentes</a> de España. BORJA MARTÍNEZ estuvo con <strong>Luis Venegas</strong> hablando de sus proyectos y sus libros favoritos y así lo ha contado en nuestro número de <a href="/2014/05/leer253-cultura-gay/" target="_blank">Cultura Gay</a>.</address>
<address> </address>
<p style="text-align: left;">Nos citamos con Luis Venegas (Vitoria, 1979) la mañana de San Isidro, festivo en Madrid. Y llegamos a su luminoso pisito del barrio de Malasaña <strong>con la emoción de quien va a encontrarse con una estrella del pop</strong>. Desde su pequeña casa-estudio –recomendamos a los curiosos de los espacios domésticos que visiten el blog de <strong>Tod Selby</strong><em> theselby.com</em> y busquen <a href="http://theselby.com/galleries/luis-venegas-at-home-in-madrid/" target="_blank">la entrada dedicada a Venegas</a>– ha edificado un emporio individual de irradiación mundial. Ya es tópico que con cada nuevo <em>Candy</em>, una de las publicaciones que edita, dirige, coordina y supervisa con mimo, su nombre y su trabajo merezcan la atención de los medios de todo el mundo. Recientemente con la apabullante doble <em>cover</em> del último número, y van siete: <strong>Lady Gaga</strong> a la diestra, <strong>Marilyn Manson</strong> a la siniestra. Como <strong>siempre estrellas sometidas a sorprendente transformación</strong>; sucumbiendo a la irresistible fantasía del travestismo en su versión más sofisticada.</p>
<p style="text-align: left;">Antes de acudir a la cita hojeamos por enésima vez el penúltimo <em>Candy</em>, con el hoy oscarizado <strong>Jared Leto</strong> travestido en la portada y dejándose hacer de todo dentro por estilistas, maquilladores y el fotógrafo <strong>Terry Richardson</strong>. Es el más evidente de los muchos logros de un número de<em> the first transversal style magazine</em> lleno de contenidos estimulantes: asombrosa producción de homenaje a <em>Yentl</em> y el rabino<em> tranStreisand</em>; <strong>Greg Gorman</strong> retratando a la<em> superstar</em> warholiana <strong>Holly Woodlawn</strong> en conversación con <strong>Udo Kier</strong> y <strong>Paul Morrissey</strong>; una historia ilustrada de El Molino y otros locales históricos del transformismo barcelonés, o la elegante transformación del mediático estilista <strong>Josie</strong> en <strong>Edith Head</strong>, la gran diseñadora del Hollywood dorado, ante el objetivo de <strong>Xevi Muntané</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">“Lo raro es que no se nos ocurran más cosas”, responde Venegas con genuina sencillez cuando expresamos nuestra admiración por<em> Candy</em>. “Cuando le conté a <strong>Jordi Labanda</strong> el proyecto me dijo que la aparición de un travesti en televisión provoca siempre picos de audiencia”. <strong>El transformismo es el argumento irrenunciable de cada número</strong>, lujosa decantación del estilo Venegas: edición limitada de 1.500 ejemplares, colaboradores de talla mundial. Grandes nombres, grandes ideas. Y factura de gran grupo editorial. Es una de las tres publicaciones –de momento; anda preparando otras dos– de<em> Venegas Enterprises</em>: las otras son<em> Fanzine137</em>, con el que hace ahora 10 años se inició en el mundo de la publicación, y<a href="http://eymagateen.byluisvenegas.com/" target="_blank"><em> EY! Magateen</em></a>, un homenaje a la belleza adolescente<em> around the world</em> cuyo número nueve, fastuoso volumen XL dedicado a los chicos de Nueva York con fotografías de <strong>Steve Klein</strong>, acaba de salir.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-1624 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0043-1024x678.jpg" alt="DSC_0043" width="690" height="456" /></p>
<p> </p>
<p style="text-align: left;"><strong>HARD / WORK</strong></p>
<p style="text-align: left;">El aspecto <strong>dulce y aniñado</strong> de Venegas contrasta con<strong> dos llamativos tatuajes</strong>, ambos dorsos de las manos marcados a tinta al modo de los nudillos del <strong>Robert Mitchum</strong> de<em> La noche del cazador</em>, aunque con un mensaje menos terrible que aquellos. Izquierda / derecha, <em>H-A-R-D / W-O-R-K</em>. Dos palabras que explican el milagro de este editor-orquesta: “<strong>Si estoy despierto estoy trabajando.</strong> Los fines de semana no existen”.</p>
<p style="text-align: left;">Mucho trabajo, muchos mails, mucho entusiasmo y pasión por lo que hace. Una declaración de principios que responde parcialmente a la pregunta que surge casi inmediatamente al contemplar sus logros y saber que proceden de un editor solitario –pero muy bien rodeado–: <strong>¿Cómo lo haces?</strong> “No sé cuál es el secreto. <strong>Hay que intentar las cosas. El no ya lo tienes.</strong> Supongo que ha habido una progresión… Cuando llamas a alguien y ve quiénes han colaborado contigo está más dispuesto. Ya hay una red de relaciones creadas. Es además gente que hace lo que hace porque le gusta, y saben que el resultado también va a ser distinto a lo habitual”.</p>
<p style="text-align: left;">No tener una periodicidad fija le permite esperar a tener el material adecuado y cuidarlo mucho en todos los aspectos, desde la dirección creativa a la gráfica. “El hecho de que se trate de ediciones limitadas también genera un interés adicional”. Luis supervisa personalmente la distribución de sus publicaciones en establecimientos selectos y librerías especializadas de todo el mundo. Él mismo lleva sus<em> Candy</em> al único quiosco convencional de Madrid donde siempre se encuentra, Barquillo esquina con Augusto Figueroa.</p>
<p style="text-align: left;">Cuando<em> Vogue</em> España presume de hacer posible lo imposible a cuenta de su<em> cover</em> de junio, <strong>Cristiano Ronaldo</strong> desnudo tras su novia <strong>Irina Shayk</strong> retratados por <strong>Mario Testino</strong>, uno piensa irremediablemente en que Luis Venegas viene anticipando tendencias con unos contenidos que se encuentran en los márgenes de lo comercial: vistiendo de despampanante mujer a <strong>James Franco</strong> en el segundo<em> Candy</em> bajo el titular “<a href="http://byluisvenegas.com/candy/candy-2nd-issue/#34" target="_blank"><em>Viva Franco</em></a>”; dando carta de naturaleza a esa irresistible pulsión del travestismo. Dirigiendo con enorme sensibilidad artística ya muy influyentes publicaciones.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0088.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1633" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0088-1024x678.jpg" alt="DSC_0088" width="690" height="456" /></a></p>
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<p style="text-align: left;"><strong>El niño lector</strong></p>
<p style="text-align: left;">Detrás del Venegas visual y creativo hay <strong>un lector temprano y voraz</strong> que desde bien jovencito se aplicó febrilmente con los más variados clásicos, quizá anticipando que en unos años, alienados por las aplicaciones móviles, nuestro tiempo para la lectura se vería drásticamente reducido. <strong>“Disfrutaba mucho de tener un libro gordo conmigo, sobre todo en verano”.</strong> La Iliada, La Odisea, <strong>Dumas</strong>, <strong>Julio Verne</strong>, los rusos, el <strong>Dickens</strong> de<em> Los papeles del Club Pickwick</em>, las historias cortas de <strong>Roald Dahl</strong>, su<em> Mi tío Oswald</em>… Se echó en brazos del <strong>Galdós</strong> de<em> Fortunata y Jacinta</em> después de ver la serie de TV protagonizada por su admirada <strong>Ana Belén</strong>. También el cine le llevó a leer<em> Las amistades peligrosas</em>.</p>
<p style="text-align: left;">Los libros y su enorme colección de revistas amenazan con echar de casa a Luis, que <strong>fantasea con una mudanza que pueda poner orden a su ingente biblio-hemeroteca</strong>, los volúmenes identificables y alineados en una sola fila. Es lector de gustos refinados y variados. Ha disfrutado del ciclo de la<em> Fundación</em> de <strong>Asimov</strong> y lo hace con los maestros contemporáneos americanos, de<strong> Tom Wolfe</strong> a <strong>John Irving</strong>, pasando por la inevitable y póstuma<em> Conjura de los necios</em> de <strong>John Kennedy Toole</strong>. Y <strong>Warhol</strong>: Venegas valora como se merece la prodigiosa capacidad narrativa, la particular manera de contar las cosas del genial artista.</p>
<p style="text-align: left;">Aun discriminando lo que es una cosa o la otra, Venegas disfruta con las lecturas sublimes y con las que no lo son tanto. <strong>Le gustan mucho las biografías, “autorizadas o no”</strong>, y las memorias. Nos muestra las de la sofisticada <strong>Fleur Cowles</strong>, la modelo <strong>Jean Shrimpton</strong>, la directora de<em> Harper’s Bazaar</em> <strong>Liz Tilberis</strong> y de<em> Vogue</em> USA, <strong>Grace Mirabella</strong>. Destaca<em> Los años de Downing Street</em> de <strong>Margaret Thatcher</strong>, y en clave distinta la reciente<em> Fabiografía</em> de <strong>McNamara</strong> a cargo de <strong>Mario Vaquerizo</strong>,<em> La espía que vestía de rojo</em> de la sin par <strong>Aline Griffith</strong> o incluso las del doctor <strong>Iglesias Puga</strong>. Una sensibilidad<em> pop</em> que ilustra su amplitud de intereses y la multiplicidad de referencias de su trabajo.</p>
<p style="text-align: right;"><em>BORJA MARTÍNEZ</em></p>

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<a href='/2014/06/venegas-superstar/dsc_0088/'><img width="150" height="150" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0088-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="DSC_0088" /></a>

<address data-wpview-pad="1">Fotografías: Fernando García Mozo (<a href="https://twitter.com/bulletpark" target="_blank">@bulletpark</a>)</address>
<address data-wpview-pad="1"> </address>
<address data-wpview-pad="1"><a href="/wp-content/uploads/2014/05/PORTADA-253-SIN-CODIGO.jpg"><img class="alignleft wp-image-1342" src="/wp-content/uploads/2014/05/PORTADA-253-SIN-CODIGO-224x300.jpg" alt="Maquetación 1" width="150" height="200" /></a>Una versión de este artículo fue publicada en el número de junio de 2014, 253, de la Revista LEER (disponible en kioscos y librerías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/466-leer-n-253.html" target="_blank">Quiosco Cultural</a> de ARCE. También lo puedes pedir <a href="mailto:leer@revistaleer.com" target="_blank">aquí</a> o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">suscribirte</a>).</address>
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