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	<title>Revista leer &#187; Felipe González</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Ajoblanco 3.0: utopía contra el miedo</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 19:25:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quedar a charlar con Pepe Ribas en el Café Gijón puede parecer un contrasentido. La mañana anterior ha presentado en el Teatro del Barrio, uno de los bastiones del Lavapiés insurgente, la tercera encarnación de su Ajoblanco acompañado de Carolina Espinoza, compañera de aventura editorial. Con sus cafés a 3,90, el vetusto Gijón no representa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Quedar a charlar con <strong>Pepe Ribas</strong> en el Café Gijón puede parecer un contrasentido. La mañana anterior ha presentado en el Teatro del Barrio, uno de los bastiones del Lavapiés </span><i><span style="font-weight: 400;">insurgente</span></i><span style="font-weight: 400;">, la tercera encarnación de su </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> acompañado de <strong>Carolina Espinoza</strong>, compañera de aventura editorial. Con sus cafés a 3,90, el vetusto Gijón no representa precisamente la imagen de la contracultura que una vez más viene Ribas a defender y difundir. Pero la vida es contradicción y las apariencias engañan, y a estas mesas de mármol se ha sentado personal de todo pelaje. Y ahí sigue además, entrando a mano derecha, en placa y retrato, la figura tutelar de <strong>Alfonso</strong>, “cerillero y anarquista” y prestamista de los ludópatas de Madrid hasta su muerte en 2006.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;"><strong>“Me han pasado muchas cosas”, adelanta enigmático</strong> Ribas para explicar el regreso del </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;">. Antes de despedirnos me contará lo de su rara enfermedad digestiva, que primero se diagnosticó terminal y luego trajo de cabeza a los más reputados especialistas de Barcelona; antes de que, después de mucho trasiego de pruebas y muestras, tres semanas de penicilina bastaran para acabar con la bacteria que se lo estaba comiendo por dentro. La inesperada curación coincidió con el lanzamiento de su último libro, la novela </span><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-encuentro-en-berlin/91907" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Encuentro en Berlín</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, y en la presentación conoció a su pareja de hoy, y feliz de seguir vivo fue cuajando la idea de <strong>volver con su icónica revista para explicar estos tiempos raros</strong> en los que de repente el punto de vista libertario quizá se antoja la más plausible aproximación a nuestra realidad canibal. Para ello, <strong>a la usanza de los viejos tiempos, con gran tirada y ambición iberoamericana, vuelve el </strong></span><strong><i>Ajo</i></strong><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p style="text-align: left;">Y lo hace en edición <strong>impresa como una apuesta ética</strong>. “No es cierto que el papel no esté funcionando”, asegura Ribas. “En Francia, en Alemania, en Gran Bretaña, en EEUU funciona, porque son países normalizados, con una prensa crítica e independiente del poder. Aquí esto no ha pasado. Todo está al servicio del partido que manda, que se ha inventado la historia de España que más le ha convenido, o la historia de Cataluña que más le ha convenido. Y este es el gran problema: que la historia, la memoria, está secuestrada por el poder, y esto hay que romperlo. Y sólo se puede romper con papel. No se romperá nunca desde las pantallas, porque las pantallas no tienen influencia, u ofrecen influencias efímeras, como la de <strong>Pablo Iglesias</strong>, que por mucho que se mueva ya está en decadencia, y durará cuatro días”.</p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pero esto no es Berlín, París o Nueva York, donde hay muchos kioscos, mucho papel… y mucho texto. Aquí parece que en papel sólo funciona el estilo de vida…</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Porque aquí hay que empezar de cero y crear cultura crítica, y además decir muy claramente y con mucha valentía que medios de cabecera como </span><i><span style="font-weight: 400;">El País</span></i><span style="font-weight: 400;"> o </span><i><span style="font-weight: 400;">La Vanguardia</span></i><span style="font-weight: 400;"> han dejado de tener sentido porque <strong>durante 35 años han sido poder, punto, no han sido periodismo, y han configurado una opinión pública enferma</strong> que ahora hay que sanear como sea. La decepción de Podemos y del post 15M nos está ayudando mucho a poder sanar esa configuración de la opinión pública, porque la gente ya no se cree nada. Si el papel no vende en España es porque desde hace 35 años la prensa escrita ha sido totalmente vampirizada por lo institucional y todo este clan que empieza por González, y que ha seguido el PP, y que de alguna manera se llama Cultura de la Transición.</span></p>
<h5 style="text-align: left;"><b>Una cultura ‘intransitiva’</b></h5>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Si a mediados de los 70 el primer </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> pretendía dar “voz a esa juventud que está harta de lo que hay”, representado entonces por los novísimos o la </span><i><span style="font-weight: 400;">Gauche Divine</span></i><span style="font-weight: 400;">, el </span><i><span style="font-weight: 400;">lo que hay</span></i><span style="font-weight: 400;"> de hoy quizá sea el estertor de la <a href="http://www.megustaleer.com/libro/ct-o-la-cultura-de-la-transicion/ES0114463" target="_blank"><strong>Cultura de la Transición</strong></a> mencionada por Ribas y formalizada críticamente por <strong>Guillem Martínez</strong>. Aquella cuya fundación <a href="/2014/10/moran-este-es-mi-libro-mas-duro-y-mas-brutal/" target="_blank">explicaba <strong>Gregorio Morán</strong> a LEER en 2014</a> con motivo de la publicación de su último libro irredento, </span><i><span style="font-weight: 400;">El cura y los mandarines</span></i><span style="font-weight: 400;">: “El PSOE vino a </span><i><span style="font-weight: 400;">ilustrar</span></i><span style="font-weight: 400;">, y su política ilustrada es absolutamente memorable. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">En esta línea de análisis abunda Ribas: “Esa cultura domesticada por el socialismo, institucionalizada, sobre todo a partir del referéndum de la OTAN, ha sido capitaneada por el mundo de Prisa, que ha sido nefasto. Ha querido dominar el cine, los libros, la producción de literatura y de ensayo, la opinión, la radio; ha intentado dominarlo todo, señalando a los buenos y a los malos. Y creó una clase intelectual dependiente de las directrices de <strong>González</strong> y <strong>Cebrián</strong>. Estos dos señores han provocado un cataclismo, porque terminaron con las revistas independientes de cine, con las revistas independientes de literatura, de cualquier cosa. Ellos fundaron ese canon, que es lo que Guillem Martínez ha llamado la Cultura de la Transición. Pero lo que Guillem Martínez ha olvidado es que ha habido mucha cultura </span><i><span style="font-weight: 400;">intransitiva</span></i><span style="font-weight: 400;">, como dice <strong>Constantino Bértolo</strong>, y en esa cultura intransitiva ha estado </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> y otra mucha gente que ha querido resistir a ese monopolio. Monopolio que hace que en este momento haya industria cultural pero no haya cultura. Porque no hay crítica independiente y porque nadie cree nada”.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Ante esto se rebela de nuevo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> con ánimo intrépido. “<strong>No sabemos muy bien cuál es el camino. De momento hemos abierto una brecha</strong>. En diciembre inauguramos el <a href="https://www.ajoblanco.org/blog/espacio-ajoblanco-2" target="_blank"><strong>Espacio Ajoblanco</strong></a> (Santa Teresa 3, Barcelona) para encontrarnos… y nos hemos encontrado más o menos. Hemos encontrado a <strong>las nuevas generaciones</strong>, y nos hemos dado cuenta de que carecen de algo fundamental: <strong>no saben contextualizar, porque la educación recibida es totalmente fragmentaria</strong> y parcial, que los hace técnicos de algo, pero no saben ver el mundo. Y esto es muy problemático porque es pasto de cualquier demagogia, de cualquier nuevo fascismo, sea de derechas o de izquierdas. Esto es muy peligroso porque la gente no está armada. No tiene cultura y por lo tanto no tiene criterio propio. Hace falta reestructurar el sector cultural a partir del sistema educativo. Y ya no hablo de la universidad sino de los institutos de enseñanza media, que es lo que en el primer </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> se movilizó, no las universidades, lo cual se ha olvidado. Se han olvidado demasiadas cosas”.</span></p>
<p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FRevistaAjoblanco%2Fposts%2F1269565379809347%3A0&amp;width=690&amp;show_text=true&amp;height=601&amp;appId" width="690" height="601" frameborder="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>No sé si este ‘Ajoblanco’ es como un tercer movimiento que filtra la experiencia del primero (1974–1980), el más libertario, y del segundo (1987–1999), que quizá buscaba integrarse, o contribuir a reconducir la cultura del régimen del 78. ¿Qué hay de uno y de otro?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;"> fue muy de espaldas al primero porque no se quiso volver a lo libertario. Era ya la era del <em>yo</em>: del artista, del filósofo, del director de cine. Del protagonista. <strong>De repente la cultura se convirtió en una cosa de protagonistas. Yo creo que ahora esto ya no vale</strong>, porque toda aquella gente, aquellos protagonistas están quemados. Ha vuelto la cultura del nosotros, o de lo común, que no es exactamente lo mismo. Ahora hay que revitalizar la cultura desde el rigor, desde la seriedad. Cuando a los jóvenes que vienen al Espacio les preguntas si leen libros te dicen que sí, pero que no siguen la actualidad. Con lo cual ya se han distanciado de la industria. Y a mí eso me ilusiona mucho. <strong>La industria exige actualidad y novedad. La cultura, profundidad y pasión</strong>. Del segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> han quedado muchas cosas: la apertura a otras culturas, a otras músicas, a tener gustos combinados, distintos… Creo que nos hemos vuelto más internacionales. Nos hemos abierto. Y el segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> tiene mucho que ver con esto. Ahora tenemos que volver a la identidad de cada uno, la que se forma, y por eso insisto en la educación y la cultura todo el rato. Lo que hay que ofrecer son elementos buenos, que te puedan apasionar y con los que te puedas sentir identificado.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>La aceleración de la experiencia propiciada por la revolución digital nos ha pillado sin referentes y en esa falta de educación de la que hablas. Y ahí adquiere un valor especial <a href="https://www.ajoblanco.org/revista-2017" target="_blank">el planillo de este primer ‘Ajoblanco’ 3.0</a>, porque no hay tema o artículo o reportaje que no ayude al lector a situarse de otra manera en el mundo de hoy.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Esa es nuestra intención…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>…empezando por Josep Maria Esquirol: el artículo de Andrea Palaudarias y tu entrevista. Su propuesta filosófica es oportunísima y conecta de manera directa con las necesidades del ciudadano de hoy. Es Premio Nacional de Ensayo y no sale en ningún sitio.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que </span><i><span style="font-weight: 400;">el</span></i><span style="font-weight: 400;"> Esquirol es el gran filósofo del presente en este país. Y es fascinante haberlo encontrado, porque él no se prodiga… La entrevista de <strong>Javier Esteban</strong> a <strong>Claudio Naranjo</strong> también me parece bien. Y la de <a href="http://www.ninodeelche.net/" target="_blank"><strong>Niño de Elche</strong></a>. Se la hizo <a href="https://icarolavia.blogspot.com.es/" target="_blank"><strong>IcaroLavia</strong></a>, una bloguera de 21 años. Les encerramos en un espacio muchas horas, porque ella al principio iba a </span><i><span style="font-weight: 400;">derrapar</span></i><span style="font-weight: 400;">, pero al estar tanto tiempo juntos se sedujeron, cambiaron, y cambió todo.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Hay mucho periodismo en el nuevo ‘Ajoblanco’. Algo que rechazabas en la primera época, aunque ya no en la segunda. En este número se leen cosas que no se encuentran en ningún otro sitio.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que también hemos aprendido… Ya somos mayores. Además mi compañero <strong>Fernando Mir</strong> es un gran editor, lo ha sido en Planeta durante los últimos 20 años. Yo estoy contento. Ahora, es un experimento, y tenemos que ver cuáles son las consecuencias del experimento.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>La apuesta mixta revista-espacio me parece particularmente oportuna y necesaria en un lugar destruido en muchos sentidos como es Barcelona. ¿Cómo está metabolizando la ciudad su mutación en ‘ciudad de vacaciones’?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El proceso en Barcelona es muy complejo. Es una ciudad muy confusa, muy plural, que no sabe adónde va. La <strong>Colau</strong> ha traído un cambio de aires, pero no sé si tiene un plan. <strong>Barcelona está muriendo de éxito y el ciudadano común está viviendo muy mal</strong>, porque estamos totalmente invadidos. Te tienes que retirar a los barrios. Y allí te encuentras a los </span><i><span style="font-weight: 400;">pakis</span></i><span style="font-weight: 400;">, a los chinos, a los sudamericanos. Es una nueva realidad. Y por otro lado está el </span><i><span style="font-weight: 400;">procés</span></i><span style="font-weight: 400;"> y el independentismo, y mucha gente pasa de todo y es como no existiese nada, ni el turismo ni el </span><i><span style="font-weight: 400;">procés</span></i><span style="font-weight: 400;"> ni el independentismo…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Barcelona os daría para un monográfico, pero abrís este primer ‘Ajoblanco’ con el artículo de Bernardo Gutiérrez sobre el Madrid insurgente post 15M.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;">En este momento Madrid cuenta con un movimiento alternativo más cohesionado. Es la ciudad del 15M, y por nuestra parte es también un homenaje a la ciudad donde todo aquello empezó. Así como en los 70 Barcelona empezó muchas cosas, a partir del 2000 ha sido Madrid la que lo ha hecho. Es un reconocimiento. En esto sí que no hay que hacer periodismo en sentido estricto, sino buscar experiencias y estar atentos a ellas. Ahora mismo no existe un sistema alternativo al capitalismo actual. Pero en la medida que haya gente que construya espacios de libertad y experimentación, la puerta a que algún día pueda haber una alternativa al sistema sigue abierta. <strong>La izquierda en este momento no tiene discurso, por mucho que se empeñen en que lo tienen.</strong> El discurso de lo social y del reparto está muy bien, pero no ofrece una alternativa al capitalismo. Más bien lo regenera, que es lo que hizo la socialdemocracia con el capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial. Todo el discurso de lo social ha hecho posible la evolución hasta este neoliberalismo atroz.</p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>De repente la aproximación libertaria a la realidad cobra un nuevo sentido porque sintoniza con las necesidades de mucha gente.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Esto es esencial. Igual que en los 70 tuvo lugar un choque de generaciones con sensibilidades muy distintas, yo creo que ahora no. Está por una lado la gente integrada en el sistema, que además no queda más remedio que estar integrado, porque si no no comes, y luego está la gente que sobrevive como puede.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Y lo hace de manera transversal. Cuando Podemos surgió y se dijo heredero del 15M presumió de cierta transversalidad que en el momento de ocupar un espacio político se ha demostrado falsa. Ese rasgo genuino de lo libertario sería algo en lo que merecería hacer hincapié.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que lo libertario debe trabajar en ese sentido. Lo que pasa es que <strong>no hay pensadores. Por eso digo que hay que generarlo todo. Hay que atreverse.</strong> Perderle el miedo a plantear lo que estás planteando. No queremos el poder, queremos transformar la sociedad porque se está viniendo abajo.</span></p>
<figure id="attachment_7435" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2017/08/Presentacion_ajoblanco_20junio2017_Madrid_veronicagranado_photography_Calidad_Web_00015.jpg"><img class="size-large wp-image-7435" src="/wp-content/uploads/2017/08/Presentacion_ajoblanco_20junio2017_Madrid_veronicagranado_photography_Calidad_Web_00015-1024x682.jpg" alt="Carolina Espinoza y Pepe Ribas durante la presentación de Ajoblanco en el Teatro del Barrio de Madrid el pasado 20 de junio. Foto: Verónica Granado" width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Carolina Espinoza y Pepe Ribas durante la presentación de Ajoblanco en el Teatro del Barrio de Madrid el pasado 20 de junio. Foto: Verónica Granado</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Todo esto 40 años después de las <a href="https://www.ajoblanco.org/blog/jornadas-libertarias" target="_blank">Jornadas Libertarias</a>. Has dicho y escrito mucho sobre aquello, pero ¿cómo ha evolucionado desde entonces tu percepción de los acontecimientos?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Estuvimos muy cerca de acceder a un sistema alternativo porque la sociedad era mucho menos compleja. Había más economía de proximidad, había tejido productivo, en Italia estaba pasando lo mismo, había perspectivas utópicas claras, posibles. Las Jornadas Libertarias se plantearon como un gran encuentro de todas las corrientes antiautoritarias. Fue también el desahogo de los exiliados y los libertarios que habían ido a la cárcel. Pero a nivel teórico fue un fracaso porque <strong>no se supo encontrar el procedimiento para que el movimiento libertario pudiera integrarse en el anarcosindicalismo</strong>, que fue la apuesta que hicimos los independientes libertarios y la revista, y lo que estaba nutriendo a la CNT de miles y miles de jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Me parece importante que señales esto porque desde el presente puede dar la impresión de que aquello no fue más que la última gran fiesta sin reglas antes de que la Transición se pasara a limpio en la Constitución.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Por un lado fue lo que tú dices, una fiesta, la fiesta de la libertad. El parque Güell, de repente, <strong>Jaume Sisa</strong> lo dice muy claro, fue el paraíso de Adán y Eva. Y todo el mundo hizo lo que le dio la gana. Muchísima gente perdió la virginidad allí porque hubo una especie de orgía mental de libertad. Pero es que pasaron más cosas. El reto era unificar el anarcosindicalismo con el movimiento libertario emergente, que en aquel momento era enorme. <a href="https://vimeo.com/6242800" target="_blank">El mitin de la <strong>Federica</strong> [<strong>Montseny</strong>] y <strong>Peirats</strong></a> el 2 de julio del 77 en Montjuic fue <strong>el más multitudinario de la Transición</strong>, con más de 250.000 personas. Esto causó un impacto tremendo. Tres semanas después, más de medio millón de personas acuden a las <a href="http://manuelhuerga.com/jornadas-libertarias/" target="_blank"><strong>Jornadas Libertarias</strong></a>. Y en septiembre hay una huelga de gasolineras capitaneada por CNT que paraliza Barcelona. Sólo circulan los coches que la CNT quiere. <strong>Esto recordó al año 36 y asustó mucho a la derecha. Por eso trajeron a Tarradellas corriendo.</strong> ¿Para qué? Para que el problema social se convirtiera en un problema sentimental. Esto fue una jugada muy bien pensada. Ahora en Cataluña vuelve a haber un problema parecido. Hay una izquierda radical muy importante, y <strong>el independentismo es la vacuna para que esta izquierda no progrese y se mantenga dividida</strong>, porque en ella hay gente independentista y gente que no lo es, o que no se lo plantea porque no le interesa. Pero en el 77 se estuvo muy cerca de que en Cataluña hubiera una revolución. Y una revolución libertaria, no marxista. Pero la CNT no supo llevar la huelga de gasolineras, porque no supo negociar. Y se asustaron, y la CNT se llenó de topos que la radicalizaron. <a href="https://www.ajoblanco.org/index.php?option=com_k2&amp;view=item&amp;id=101:transicion-espanola-caso-scala&amp;Itemid=269" target="_blank"><strong>Y llegó Scala</strong></a>, un caso de terrorismo de Estado clarísimo, probablemente no de Estado sino de la OTAN, porque tiene que ver con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Gladio" target="_blank">Operación Gladio</a>, como muchas de las cosas que pasaron en los 70 en España, y esto se ha estudiado muy poco…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Hay hechos que han sido desacreditados porque el discurso dominante los ha confinado al territorio de la conspiración o de la paranoia de sus protagonistas.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">La libertad te da una determinada capacidad de análisis. Muchas cosas que nosotros en </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> hemos contado y que en su momento nos decían que era conspiranoia luego han ido confirmándose o cumpliéndose. Con lo cual los que ahora se están desprestigiando son aquellos historiadores sociales o de universidades que decían que eran paranoias. Gente como <strong>Jordi Gracia</strong>, que hacen congresos de la Transición, ya no tienen ninguna credibilidad.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pero son los que salen en los papeles.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Pero como la gente ya no presta atención a esos papeles, han perdido la clientela. Ya no venden libros. Son intelectuales orgánicos.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Tú crees que el ‘establecimiento’ es consciente de esa devaluación?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Sí. La sienten en sus bolsillos. Ya no ganan lo que ganaban. Ya no les pagan lo que les pagaban. Esa es la justificación de Cebrián para decir que el papel ya no vende. Y por eso es interesante que el </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;"> diga que el papel es importante.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Mencionabas el caso del 77 con Tarradellas: disolver un problema político desde lo sentimental. La sentimentalización de la política es una de las claves de su degradación, en estrecha correspondencia con la falta de rudimentos de la ciudadanía para interpretar la realidad.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es exactamente así. Por ejemplo, se está usando la corrupción desde un punto de vista genérico. Por eso es importante lo que ha hecho gente como <strong>Simona Levi</strong> –</span><a href="http://capitanswing.com/libros/votar-y-cobrar/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Votad y cobrar. La impunidad como forma de gobierno</span></i></a><span style="font-weight: 400;"><a href="http://capitanswing.com/libros/votar-y-cobrar/" target="_blank">, Capitán Swing</a>– con el caso Bankia para exponer el proceso, cómo se comportan los elementos corruptos, cómo funciona el sistema. Creo que es muy bueno que todo esto se ponga boca arriba, que la gente vea este proceso, y que incluso lo vea en un teatro –</span><a href="https://xnet-x.net/hazte-banquero/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Hazte banquero</span></i></a><span style="font-weight: 400;">–.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pese a todo, el capitalismo ‘realmente existente’ parece más fuerte que nunca. La caída del socialismo real lo galvanizó de tal modo que ni siquiera ha sido puesto socialmente en cuestión con la última crisis. Y una herramienta teórica valiosa como el marxismo sigue pagando la enorme factura del socialismo real… En el aniversario de ‘El Capital’, ¿puede el marxismo formar parte de un corpus teórico libertario para el futuro?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El marxismo ofrece un análisis de la realidad desde el punto de vista de la economía y la estadística. Tiene vigencia, es un gran libro para comprender el desarrollo económico del mundo, occidental sobre todo, pero <strong>no tiene en cuenta la espiritualidad, los placeres, que nos movemos por muchas cosas que ha sabido desarrollar muy bien el capitalismo, que es toda la cultura del ocio</strong>, algo impensable hace 150 años. El marxismo te sirve para algunas cosas pero no para todo. Lo que sí está claro es que si seguimos por este camino el sistema se cargará a la mitad de la población, porque sobra, porque es basura. No sé lo que puede pasar, es muy difícil saberlo porque el capitalismo, la tecnología, el desarrollo se han vuelto monstruosos… Antes había una economía de escala, ahora no. Ahora la escala es planetaria. Yo creo que Occidente tiene, sobre todo Europa y Latinoamérica, una responsabilidad de saber ofrecer una alternativa post capitalista. Personalmente creo que hay que recuperar muchas cosas. La economía de la proximidad. La artesanía. El artesano como tal, no como </span><i><span style="font-weight: 400;">artista</span></i><span style="font-weight: 400;">. Y en todos los campos, desde las artes gráficas a la madera. Hay centros de experimentación que son esenciales para poder dar una alternativa al sistema, que si se da no se hará desde el poder, sino de abajo arriba. Lo importante: educación, cultura, transformación.</span></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>BORJA MARTÍNEZ GUTIÉRREZ</em></strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/07/PORTADA284-1-001-e1502133486831.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7336" src="/wp-content/uploads/2017/07/PORTADA284-1-001-e1502133486831.jpg" alt="PORTADA284-(1)-001" width="150" height="201" /></a><br />
<em>Una versión de este artículo aparece publicada en el <a href="/2017/07/leer-en-verano-vanidades-y-revoluciones/" target="_blank"><strong>Extra de Verano 2017</strong>, número 284, de la Revista LEER</a>. </em></p>
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		<title>Morán: “Este es mi libro más duro y más brutal”</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 15:13:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido la noticia cultural de la “rentrée”. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de FERNANDO PALMERO con GREGORIO [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">la noticia cultural de la “rentrée”</a>. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>GREGORIO MORÁN</strong> publicada en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">nuestro número de octubre</a> ha sido la fuente primera y necesaria para entender lo sucedido. El 13 de septiembre conversamos con Morán (Oviedo, 1947) en el despacho de su ático barcelonés, fumando y hablando de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como un “un ajuste de cuentas” con su generación; una indagación en las promiscuas relaciones de los intelectuales con el poder desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo, siguiendo la inclemente línea de ‘El maestro en el erial’ pero cambiando a Ortega por Jesús Aguirre como figura vertebral. Finalmente lo publicará Akal. Entretanto, aquí está el resultado de aquel encuentro, cuajado de declaraciones y revelaciones explosivas.</address>
<address> </address>
<h5><em>¿Este es otro de esos libros en los que cuentas cosas que nadie quiere escuchar?</em></h5>
<p>Posiblemente sí. En este caso creo que el que más, porque es un ajuste de cuentas. <strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación. Además yo no entré en el PSOE y antes de la legalización del PCE ya estaba fuera… Pero también es <strong>una continuación del libro de Ortega</strong> –<em>El maestro en el erial</em> (Tusquets, 1998)–, porque el libro de Ortega es una explicación de la barbarie en la cual nacimos. <strong>Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega…</strong> Es el único favor que le debo a <strong>Vargas Llosa</strong>. El grupo Prisa había decidido no publicar ni una sola referencia, pero el director de Tusquets, <strong>Antonio López Lamadrid</strong>, que ya falleció, le mandó un ejemplar a Vargas Llosa, que estaba en Berlín en una de esas genialidades (dos años de beca) que consiguen los que saben vivir bien. Y sin tener ni idea de las consecuencias que tenía aquello, hizo un artículo para <em>El País</em>, que nadie se atrevió a levantar, absolutamente impresionante a favor del libro. Y ahí empezó a existir.</p>
<h5><em>‘El cura y los mandarines’ tiene como hilo conductor a <strong>Jesús Aguirre</strong>…</em></h5>
<p>Sí, pero la historia es más compleja. Están los <strong>Pradera</strong>, los <strong>Gil de Biedma</strong>, los <strong>Castellet</strong>… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba. Eso dice mucho. <strong>Aguirre es un personaje complejo e importantísimo en esos años.</strong> No olvides que es él quien presenta en sociedad a <strong>Felipe González</strong> cuando el PSOE aún no es legal. En la presentación de un libro sobre <strong>Besteiro</strong> de <strong>Guillermo Solana</strong>, que ahora es director del Thyssen y que antes estaba vinculado al PSOE y a <strong>Tierno Galván</strong>, ante el <em>tout</em> Madrid, <em>Jesusito</em> Aguirre, director de Taurus, dice: ‘ese hombre tan citado que la gente llama Isidoro, yo lo tengo que presentar aquí, se llama Felipe González’. Te podría contar de estas anécdotas una docena, que están en el libro. Se podría decir que Aguirre es un personaje secundario, sí, pero está allí. <strong>Es como Forrest Gump, con la diferencia de que no es Forrest Gump, sino todo lo contrario.</strong></p>
<blockquote><p><em>Los mandarines de la época consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a “Jesusito” convertido en duque de Alba. Eso dice mucho </em></p></blockquote>
<h5><em>El libro arranca en 1962…</em></h5>
<p><strong>Hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos.</strong> La gente ya no lo recuerda, pero en el 62 se casan <strong>Don Juan Carlos</strong> y <strong>Doña Sofía</strong>; se produce la gran huelga minera asturiana y se declara el estado de excepción; tiene lugar el Contubernio de Múnich; no sólo aparecen <em>Nosaltres, els valencians</em>, de <strong>Joan Fuster</strong>, y una editorial muy potente, Ediciones 62, sino que <strong>Martín Santos</strong> hace la novela más importante de la posguerra española y de la segunda mitad del siglo XX, <em>Tiempo de Silencio</em>… Es además el final de una etapa del franquismo muy dura que desemboca en el estado de excepción del 69 provocado por el asesinato de <strong>Enrique Ruano</strong>. Yo recojo algunos datos poco conocidos. Por ejemplo, los nombres de los tres policías que lo asesinaron, a los que se les dio unas medallas y fueron ascendidos por el primer ministro de Interior socialista, <strong>Barrionuevo</strong>. La reacción frente a aquel crimen provoca en el movimiento estudiantil una violencia enorme, que aprovecha el franquismo, y concretamente <strong>Carrero Blanco</strong>, para preparar el nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Y <strong>Franco</strong> liquida a <strong>Fraga Iribarne</strong>, porque éste echa un pulso al régimen pensando que Franco en el momento que descubra que tiene unos chorizos como ministros los va a echar. Se equivocaba. Evidentemente, Franco los asciende.</p>
<figure id="attachment_2574" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2574 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8749REC-1024x557.jpg" alt="IMG_8749REC" width="690" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Últimas pruebas de “El cura y los mandarines”.</figcaption></figure>
<p>Ese año 69 es decisivo y es también cuando <strong>Max Aub</strong> consigue venir a España con un visado de tres meses, utilizando como tapadera su libro sobre <strong>Buñuel</strong>, porque no le habían concedido el visado ni cuando murió su madre ni cuando murió su padre. A ese capítulo lo llamo “El año de la gallina ciega”. Gracias a mi buena relación con una hija de Max Aub, que era militante del PCE de entonces, he podido entrar en los archivos y ver, por ejemplo, el manuscrito de <em>La gallina ciega</em>. Ese libro es capital para entender lo que era el 69. Hay quienes dicen, como <strong>Manolito Aznar</strong>, que se equivocaba Max porque aquí había grupos de luchadores… Aquí no había nada, lo puedo constatar yo con mi experiencia. <strong>Éramos cuatro, y cuando ocurría algún incidente grave desaparecía todo el mundo.</strong> Nosotros no vivimos el 68, vivimos el 69, que a algunos nos afectó personalmente más que a otros. Cuando algún gracioso dice algo del 68, sé que no estuvo en nada.</p>
<h5><em>Y el final del periodo que abarcas es el año 96.</em></h5>
<p>Sí, es el final del PSOE. Hay un capítulo entero dedicado a esto, en el cual juego con <strong>Adorno</strong>, para desarrollar <em>una teoría de la ilustración</em>: el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. La situación económica no es que fuera buena pero tampoco es la de ahora. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española, con cosas divertidísimas, como una exposición de abanicos en la cual paga 50.000 pelas por el texto de tres líneas que acompaña a cada abanico. El que desenmascara todo esto es <strong>Sánchez Ferlosio</strong> en <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/22/opinion/469926007_850215.html" target="_blank">el artículo más agudo sobre aquella época</a>, donde incluye una frase memorable que decía algo así: Si <strong>Goebbels</strong> (no lo había dicho él, pero se le atribuye) cada vez que oía la palabra <em>cultura</em> sacaba la pistola, el PSOE ha cambiado la frase. Cada vez que oyen hablar de la cultura sacan la chequera.</p>
<blockquote><p><em>El PSOE vino a ilustrar y su política ilustrada fue memorable. Por primera vez un Gobierno invirtió en comprar inteligencia, y compró a prácticamente la totalidad de la inteligencia española</em></p></blockquote>
<h5><em>En ‘Los españoles que dejaron de serlo’ hablas del ‘síndrome <strong>Maeztu</strong>’ para referirte a los intelectuales vascos que cambiaron de discurso sin tener que dar explicaciones. </em></h5>
<p>Esto es mucho más. Cuando Max Aub va al Congreso Cultural de La Habana en 1968 (sobre el que hizo un libro muy bonito que nadie quiere reeditar) se queda turulato, <strong>yo no sabía que había en España tantos intelectuales revolucionarios por metro cuadrado, dice</strong>, porque fueron como 300 o 400. Y todos firmaron una declaración a favor de la lucha armada de los pueblos frente a las dictaduras, que era una cosa absolutamente surrealista para unos tíos como <strong>Félix Grande</strong>, que luego venía a España y ejercía como secretario de una revista oficial como <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>. Yo recuerdo personas, podría decir hasta los nombres, me acuerdo perfectamente, pero hoy sería un escándalo, que se iban a hacer práctica de lucha armada a la sierra… de Guadarrama. Eso lo viví yo. Y el cura Aguirre era también partidario de la lucha armada.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-2802 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8732-1024x682.jpg" alt="IMG_8732" width="690" height="459" /></p>
<h5><em>El cura estaba en el ‘Felipe’</em>…</h5>
<p>Sí pero el <em>Felipe</em> [FLP, Frente de Liberación Popular] se disuelve antes del 69. <strong>Jaime Pastor</strong>, que es uno de los principales, se va a los <em>troskos</em>, y <strong>Julio Cerón</strong> se retira al castillo del Périgord, un castillo con puente levadizo. Hay unos buenos apartados sobre el inefable Cerón, que era realmente un tipo de psiquiatra, además de ser un católico… <strong>Todo el grupo del FLP estaba muy afectado por el catolicismo, salieron del seminario para entrar en el <em>Felipe</em></strong>, como<strong> César Alonso de los Ríos</strong>, uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al FLP; de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de <strong>Solana</strong> en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además, no la facción más moderada. Lo de Maeztu… eso es una broma, porque en Maeztu no había el aspecto chorizo. Yo no creo que tuviera muchas luces pero no era un tipo que como estos entraron donde entraron siempre por dinero. <strong>Toda esa generación entró por dinero.</strong> Por ejemplo, <strong>Juan Benet</strong> participa en un libro, <em>Cien españoles y la OTAN</em>, de Víctor Márquez Reviriego, donde dice que no firmará nunca a favor del ingreso en la OTAN. El libro sale dos meses antes de que Benet dijera sí a la OTAN.</p>
<h5><em>Sin rubor intelectual…</em></h5>
<p>Mira, <strong>el carácter falaz de la cultura de la época está en unas cartas del 64–65 entre Gil de Biedma y Ferrater</strong>, dos <em>patums</em> de la sociedad <em>barcelonina</em>, en las que uno le dice al otro: ‘Oye ¿tú has leído <em>La Regenta</em>? La acabo de empezar y es increíble’; y dice el otro: ‘Yo la estoy leyendo ahora, es impresionante sí’. Eso es lo más grave. Pero si hay un resumen de lo que significa el libro, o de lo que significa para mí al menos como autor, es la conclusión de que <strong>la quiebra de la Guerra Civil, intelectualmente, me refiero, no se cerró en el 39 y que la Transición no significó borrón y cuenta nueva.</strong> Eso no es verdad. El exilio fue implacable, sobre todo con los que tienen que escapar de aquí durante y al final de la Guerra. Porque la de los otros, los que se van en los años 60, como <strong>López Pacheco</strong> a Canadá o <strong>Ángel González</strong> a EEUU, es otra historia diferente, que evidentemente trato, pero es diferente. Los de aquel exilio se tiraron seis o siete años sin deshacer las maletas, pensando que volvían. Terrible. Y luego no los dejan volver. No a todos. Max Aub vuelve completamente lúcido, pero sólo unos meses. <strong>Juan Goytisolo</strong>, que es poco dado a la autocrítica, me contó una cosa que yo introduzco en el libro: <strong>‘¡Qué mal nos portamos con Max!’</strong>, me dijo. ‘Él leía todo lo nuestro y nosotros nunca leímos sus libros’. Es bestial.</p>
<blockquote><p><em>Cela es excepcional por haber escrito ‘La Colmena’, pero luego está el trepa, y desde Quevedo no ha habido uno como él</em></p></blockquote>
<h5><em>Pero hablas también de los que se quedaron…</em></h5>
<p>Claro. Hay un capítulo entero dedicado a <strong>Cela</strong> que es memorable. No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar. Y que supiese de literatura. Cualquier acto, cualquier decisión que toma siempre tiene un doble fin: subir la Cucaña. Cela es excepcional por haber escrito un libro capital, que es <em>La Colmena</em>. Pero luego está el trepa. Él había hecho en los años 40 <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_379" target="_blank">un libro por encargo</a> de la dictadura venezolana de <strong>Marcos Pérez Jiménez</strong>, <em>La Catira</em>. Como Cela era un figurón de la cultura española, le vendió la moto al dictador y escribió un libro que era una mierda (los términos venezolanos, por ejemplo, estaban todos equivocados), pero eso sí, él había cobrado por adelantado tal cantidad de dinero que se construye una casa en Mallorca, la casa de Son Armadans. Entonces Venezuela era una dictadura siniestra y en la que había todo el dinero del mundo para robar. Y años después, cuando ya estaba casado con la chica joven de la radio, quiso repetir la jugada, porque necesitaba numerario para construirse una casa en el Jarama. Y le hace una proposición a su agente, <strong>Carmen Balcells</strong>, que ésta transmite al Ayuntamiento de Marbella, es decir, a <strong>Gil y Gil</strong>: escribir un libro sobre Marbella que se llamase <em>Marbella Paraíso</em>, o algo así, una cosa golfa, por 100 millones. Hasta a Gil y Gil, que no tenía ningún rubor, aunque no fuera la literatura lo suyo, le pareció excesivo. Si le llega a salir, hubiera sido como <em>La Catira</em>. <strong>Cela no tenía ningún problema de principios. Es la representación genuina del escritor del franquismo.</strong> Era listo, no era un escritor de fondo (los poemas que hizo se pueden tirar todos a la basura) y además publicaba mucho, estoy seguro de que ni corregía todo lo que le hacían los negros, pero sacó muchísimo dinero. En el libro no entro en cómo consiguió el Nobel, pero doy las pistas para entenderlo. Muerto Franco en noviembre del 75, habiendo recibido todos los premios y siendo senador real de aquellos que nombró Juan Carlos, <strong>¿cómo llega al Nobel? ¿Cómo se puede saltar de la Alcarria al mundo?</strong> Fácil. ¿Qué organización no existía en España entonces? La hispano-israelí. La funda él, con el grupo de judíos de<strong> Max Mazin</strong>. Después del Holocausto aquí estoy yo, dice. Es el presidente de la asociación hispano israelí en un momento en el que no hay relaciones diplomáticas entre España e Israel. Eso es talento. Recorrió todos los centros judíos del mundo dando conferencias y se transformó en una figura internacional. Sin el sionismo no lo hubiera conseguido. Eso es Cela.</p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<h5><em>Volviendo a Aguirre, ¿por qué se casó <strong>Cayetana</strong> con él sabiendo que era homosexual?</em></h5>
<p>Posiblemente con ella no lo fuera. No sería el primer caso. Tampoco me pareció ella una persona especialmente apasionada, pero ¿quién de nosotros no conoce homosexuales casados? A ella le fascinaba. Aguirre se llevaba bien con todos los hijos de Cayetana menos con <strong>Jacobo</strong>, porque era un competidor, y él no admitía competidores. <em>Jesusito</em> tenía que ser siempre el más brillante. En el entierro privado, según contaba Pradera, no lloró ninguno de los hijos. La única persona que lloró fue Cayetana, y lloró de verdad, porque le quería. El amor tiene esas cosas. Y lo de ser homosexual no creo que tuviera la más mínima importancia. Es más, a ella le sorprendería. Y eso que él siguió con una vida más bien irregular en esos campos, era un homosexual con una relación notable… Su final, sin embargo, es terrible, enloquece, porque <strong>es un duque de Alba que se aburre. Siendo un hombre tan frívolo llegó al puesto más importante de España</strong>, ni el Rey es tan importante como un duque de Alba. Fíjate, al Rey lo han retirado, aún no sabemos quién y tardaremos tiempo en conocer los detalles de la conspiración, pero a un duque no lo pueden retirar. Y sin embargo se aburre. Al final del libro explico que somos una generación absolutamente fracasada, ninguno de sus objetivos se cumplió, salvo en el caso de Jesús Aguirre.</p>
<h5><em>Bueno, y de muchos de esos mandarines…</em></h5>
<p>Sí, pero llegaron con unos peajes terribles. Esos mandarines no son los mandarines de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, no son los mandarines franceses, aquí el peaje son los 40 años de franquismo, que parecía que no se acababa nunca. Y cuando acabó… En un capítulo del libro trato de las relaciones entre los intelectuales y el entonces príncipe Juan Carlos, intelectual importante donde los haya.</p>
<h5><em>Entre él y <strong>Suárez</strong> se leyeron tres libros… </em></h5>
<p>No, Suárez no leyó ninguno y el Rey tampoco. <strong>Suárez empezó <em>Papillon</em> y lo dejó porque le parecía muy denso.</strong> ¿El Rey? Hay una anécdota, que tiene trascendencia, durante la inauguración de la primera Feria del Libro del postfranquismo. Están paseando Juan Carlos y Sofía por las casetas y alguien le enseña a la Reina un ejemplar de <em>El Principito</em> de <strong>Saint-Exupéry</strong>. Y ella dice: ‘Juanca, Juanca, mira <em>El Principito</em>, como nuestro hijo’. Lo de la cultura de la Reina es otra mitología. El rey de ahora, mucho más allá no irá. La que sí va mucho más allá es ella.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">octu­bre de 2014, número 256</a>.</p>
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		<title>Boyer, el hombre que sabía demasiado</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2014 11:22:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embolia pulmonar a los 75 años, se hace necesario revisar la biografía que del ex ministro de Economía socialista publicó quien fuera editor y refundador de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hombre que sabía demasiado” (Temas de Hoy) es un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embolia pulmonar a los 75 años, se hace necesario revisar la biografía que del ex ministro de Economía socialista publicó quien fuera editor y refundador de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hombre que sabía demasiado” (Temas de Hoy) es un exhaustiva y apasionante elucidación de la personalidad y trayectoria de Boyer, que ofrece interesantes claves del pasado reciente e incluso del momento actual que vive España. Reproducimos a continuación un fragmento del prólogo del libro.</address>
<address> </address>
<p>LA BIOGRAFÍA del principal protagonista de este libro, la explicación de <strong>Miguel Boyer Salvador</strong>, aparece forzosa,<strong> incesante y dramáticamente condicionada por la historia</strong>, desde la contemplación de los viejos daguerrotipos y las desvaídas fotografías de los antepasados de su linaje y tradición ideológica –<strong>Espartero</strong>, <strong>Práxedes Mateo Sagasta</strong>, <strong>Azaña</strong>, <strong>Amós Salvador</strong>…– hasta la dolorosa experiencia vivida por su familia tras la Guerra Civil, su condición de <strong>niño nacido en el seno de la “España ausente”</strong> del exilio republicano en una clínica francesa de San Juan de Luz.</p>
<p>Un segundo aspecto ha movido al autor a adentrarse en la elaboración de este elucidario de Miguel Boyer: su condición de protagonista notorio de la historia reciente de nuestro país, desde su posición de <strong>histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español</strong> –treinta años de recalcitrante militancia, con los breves paréntesis de 1968, año en el que <strong>fue expulsado del PSOE por Rodolfo Llopis</strong>, entonces secretario general del partido en el exilio, y su salida voluntaria, <a href="http://elpais.com/diario/1977/09/24/espana/243900019_850215.html" target="_blank">durante escasos meses</a>, en 1977–, hasta su condición de “primer arquitecto”, de <strong>diseñador de las grandes pautas de la política económica de los gabinetes de Felipe González</strong>, con sus dos años y medio como <em>superministro</em> de Economía, Hacienda y Comercio del primer gobierno socialista. <strong>Sin desdeñar el ascendiente intelectual y político ejercido por él sobre otros dirigentes del PSOE</strong>, incluido González, y su influencia en el progresivo deslizamiento hacia la moderación del PSOE renovado, que inicia su andadura colectiva en el congreso de Suresnes de 1974.</p>
<p>Este no es un libro “económico”, en el sentido literal –ni siquiera lato– de la palabra. En primer lugar, por la condición de simple aficionado a la materia del autor y, sobre todo, porque la personalidad intelectual y política de su principal protagonista trasciende con mucho los concretos y reducidos ámbitos de la economía. <strong>Su silueta de estudioso, de político, convierten su condición de experto en economía en un aspecto más –si bien importante– de su personalidad intelectual.</strong></p>
<p>A la hora de indagar en la vida de Boyer Salvador, el autor no ha tenido que arrostrar las dificultades con las que se topan los biógrafos al tratar de reconstruir, con la paciente minuciosidad que requiere un puzzle, la vida de personajes ya desaparecidos; ni siquiera tuvo que forcejear con las cuarenta toneladas de documentos que agobiaron a <strong>Frank Friedel</strong> al emprender la extenuante tarea que supuso <a href="http://www.nytimes.com/1993/01/26/us/frank-freidel-biographer-of-fdr-is-dead-at-76.html" target="_blank">escribir la biografía</a> del Presidente de los Estados Unidos <strong>Franklin Delano Roosevelt</strong>. Sí se topó, en cambio, con <strong>montañas de material hemerográfico en un terreno ciertamente inesperado</strong>, que, dada la personalidad de Boyer, nadie hubiera imaginado antes de 1982: la llamada prensa del corazón. Su espectacular y estruendoso idilio y posterior matrimonio con <strong>Isabel Preysler</strong> tuvo algo que ver con ello.</p>
<p>El físico, el estudioso de la filosofía de la ciencia, el economista, el ideólogo, el personaje público, el hombre, en suma, <strong>se vio progresivamente inmerso en un mundo despiadado</strong> –el de la política– que ha suscitado en él sentimientos de estupor, de recelo más tarde, y finalmente de desdén, cansancio y extenuación intelectual, que en parte explican el <strong>largo rosario de abandonos y dimisiones que jalonan su biografía.</strong> Tampoco estaba Boyer Salvador preparado para soportar el incesante acoso de la prensa, la persecución a la que ha sido y es cometido por parte de los informadores políticos o de los animosos e incansables reporteros y <em>paparazzi</em> que abastecen con su trabajo los planillos de las llamadas revistas del corazón. Si la actual clase política española –y más concretamente, gran parte de los dirigentes socialistas de hoy– fue descrita por un conocido novelista como “la culminación del medio pelo”, no hay duda de que la figura de Boyer <strong>destaca sobre la media de nuestros políticos contemporáneos.</strong> Boyer Salvador es una especie de recreación, en clave político-intelectual, de <em>El hombre que sabía demasiado</em>, y al igual que el provinciano y atribulado estomatólogo atrapado en un diabólico laberinto norteafricano –protagonista del homónimo y <a href="http://youtu.be/Ft2smpFxJgY" target="_blank">legendario filme</a> de <strong>Alfred Hitchcock</strong> <em>The Man Who Knew Too Much</em>–, <strong>se vio repentinamente sumergido en un universo hostil y vertiginoso que tardó en llegar a comprender</strong> (…).</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ</em></strong></p>
<address style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/boyer.jpg"><img class="alignleft wp-image-2470" src="/wp-content/uploads/2014/09/boyer-611x1024.jpg" alt="boyer" width="150" height="251" /></a>MIGUEL BOYER. EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO</address>
<address style="text-align: left;"><strong>José Luis Gutiérrez</strong></address>
<address> Temas de Hoy. Madrid, 1991</address>
<address>461 páginas</address>
<p> </p>
<p>“El hombre que sabía demasiado” <a href="http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=Jos%E9+Luis+Guti%E9rrez&amp;sts=t&amp;tn=El+hombre+que+sab%EDa+demasiado" target="_blank">en Iberlibro</a>.</p>
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		<title>“No es el momento de que el Rey abdique”</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jun 2014 14:52:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[23-F]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Suárez]]></category>
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		<description><![CDATA[Coincidiendo con la abdicación del Rey Don Juan Carlos anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de FERNANDO PALMERO con Pilar Urbano publicada en el número de mayo de LEER a propósito de su libro “La gran desmemoria” (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Coincidiendo con la <a href="http://www.casareal.es/discurso.html" target="_blank">abdicación</a> del Rey <strong>Don Juan Carlos</strong> anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>Pilar Urbano</strong> publicada en el <a href="/2014/05/leer-en-mayo/" target="_blank">número de mayo de LEER</a> a propósito de su libro <strong>“<i>La gran desmemoria”</i></strong> (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de finalizar. Hoy la ofrecemos a los lectores de nuestra web.</address>
<address> </address>
<p>Como el anterior libro del ciclo, <i>El precio del trono</i>, <em>La gran desmemoria </em>es un ambicioso y documentadísimo libro que rehuye de los relatos míticos y está redactado de forma apasionante; no es el de Pilar Urbano un estilo plano, sino que <strong>ambienta y recrea conversaciones, lugares, personajes. No hay afirmación, sin embargo, que no esté contrastada por varias fuentes y apoyada en algún documento</strong>: “He vuelto al lugar de los hechos, no porque me fascine la figura del Rey, sino porque es un periodo que viví como periodista y sé que me enteré a medias, había unas claves que no se nos decían y tampoco había tiempo para investigar y tenemos derecho a conocerlas. Ahora, cuando las personas que ocupaban el poder están ya en sus cuarteles de invierno y tienen poco que perder, empiezan a contar. Además, como aquí no se desclasifica nada<strong> yo me he desclasificado porque si no una se va de esta vida y no completa el puzzle.</strong> He respetado el <i>off the record</i>, cuando había que respetarlo, porque no es sagrado, hay cosas que son graves y si no las cuentas te haces cómplice. Habría que desclasificar, documentos, cintas que se grabaron el 23-F, las conversaciones entre Zarzuela y las capitanías generales, entre Zarzuela y algunos regimientos, entre <strong>Laína</strong> y la JUJEM, entre Laína y Zarzuela, Zarzuela y Congreso…”</p>
<figure id="attachment_1357" style="width: 350px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-1357" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0310-678x1024.jpg" alt="Pilar Urbano (Foto: B. M.)." width="350" height="528" /><figcaption class="wp-caption-text">Pilar Urbano (Foto: B. M.).</figcaption></figure>
<p><strong>No es un libro contra el Rey</strong>, afirma, pero, a diferencia del otro, éste parece haber enfadado más al monarca: “Los contenidos son distintos, en aquel libro el Rey todavía no había empezado a reinar y no había empezado a borbonear. La Operación <strong>Armada</strong> es un borboneo real. Cuando una persona le estorba por <i>razones de Estado</i> decide sustituirlo. Ahora caza leones, caza elefantes, hace negocios de los que no se nos da cuenta y tiene una amante, pero es el salvador de la democracia. Si eso lo eclipsas, lo niegas o lo pones en duda, se esfuma el gran mito y ya no le queda nada. Todo eso, unido a que la Corona está oxidada desde hace ya unos cuantos años, el caso Nóos, la Infanta, que las cuentas de la propia Familia Real están en rojo y la coyuntura política, con dos fuerzas centrífugas en País Vasco y Cataluña, hace la situación muy complicada. Con este panorama no es el mejor momento para que el Rey abdique, y se le está pidiendo, sin embargo. Mi libro no lo pide. También le ha podido molestar porque he escrito lo que el Rey prefiere no recordar, sus debilidades, momentos brumosos de su reinado, su miedo al búnker y a <strong>Arias Navarro</strong>, sus momentos de tutela y de dobles obediencias, un preferir salvar la corona a agilizar la democracia, y en un momento en el que el Rey está recuperando las glorias de la Transición por el homenaje nacional que se está haciendo a <strong>Suárez</strong>, que <i>El Mundo</i> sacase un entrevista mía sobre este libro con la escena más dura, la de reproches del 24-F entre él y Suárez, que en ese momento están enfrentados, le ha podido estropear una estrategia de imagen que tenían en la Zarzuela. Deduzco eso porque la reacción ha sido fortísima y<strong> la finalidad ha sido matar al mensajero, desprestigiarme.</strong> La tónica generales mantener la versión oficial y laudatoria de los hechos que rodean el golpe del 23-F, versión complaciente –y en estos momentos, más que nunca, <i>imprescindible</i>– para su augusto protagonista. Lo más agresivo ha sido la descarga de toda la artillería de Zarzuela, en orden de combate antes de que el libro llegase a las librerías: primero con el lanzamiento desde Casa Real de un fulminante obús en forma de comunicado, tan ruidoso en su estallido como vacuo en su contenido, pues se limitaba a calificar como “ficción no creíble” una obra de investigación histórica, un comunicado tan gaseoso en el <i>qué</i> del desmentido como aparatoso en los <i>quiénes</i> firmantes: ex ministros y ex generales, convocados con tanta urgencia para el <i>mentís</i> –sin tiempo material de haber leído el libro– que ellos mismos se han puesto en una incómoda disyuntiva: o mintieron cuando me informaron (sucesivas veces y en fechas no prehistóricas, sino desde 2006 a 2013, cuando yo requerí sus testimonios para mi investigación), o mienten ahora al desmentir lo que entonces me dijeron. Luego han continuado con un decreto de insonorización de mi libro en los medios de alcance nacional públicos y privados sensibles a una sugerencia regia, apagón informativo demasiado cantoso, con entrevistas solicitadas con antelación, pero repentinamente suspendidas. Y finalmente, valiéndose del alfil <strong>Suárez junior</strong>, se intentó una desautorización del asunto concreto de la ruptura entre el Rey y Suárez, publicando documentos privados que en nada contradicen mi relato”.</p>
<p><i>¿El Rey conocía la Operación Armada?</i></p>
<p><strong><img class="alignright wp-image-1355" src="/wp-content/uploads/2014/06/la-gran-desmemoria-672x1024.jpg" alt="la gran desmemoria" width="320" height="487" />Sabino</strong>, en presencia del Rey, le cuenta los detalles al menos a dos personas: <strong><i>Paddy</i> Gómez-Acebo</strong> y <strong>Jaime de Carvajal</strong>, que lo anota en sus diarios el 5 de julio de 1980. La Operación Armada no nace en Zarzuela, es un diseño ofrecido por el CESID, que ya conocía <strong>Rodríguez Sahagún</strong>, una operación correctora del sistema desde dentro, no era un golpe de Estado, sino un golpe de Gobierno. ¿Eso es constitucional? Sí, hasta las costuras, hasta los límites; un poquito más allá rompe las costuras. ¿Se puede traer a un <i>extra</i> dando una moción de censura contra el Gobierno que está puesto por la legitimidad de las urnas? Sí, si se tiene el consenso, el <i>quorum</i> necesario, los dos tercios de la cámara. Y eso es lo que se pretende hacer, concitar votos, puesto que acababa de haber una moción de censura fallida, la de <strong>Felipe González</strong>. ¿Para qué lo hace el Rey? Para parchear una situación muy conflictiva que le habían creado los militares, los empresarios, los banqueros, los obispos… todo el país. ¿Por qué? Porque no veía a Adolfo Suárez con potencialidad para generar nuevas iniciativas y solucionar por sí mismo el problema. La Operación Armada, que tiene como placenta a Zarzuela, tiene como elemento musa al CESID y como actores a la crema de los partidos democráticos, algunos críticos de UCD, sí, pero esencialmente es el PSOE el que quiere tocar poder cuanto antes. Desde las elecciones del 79 la Internacional Socialista en Bonn ha ordenado a Felipe González el acoso y derribo de Suárez, y le había aconsejado que entrase en un gobierno como vicepresidente, de segundo, como entró <strong>Billy Brandt</strong>. Al Rey no le parece mal y a EEUU le parece bien que la gente vaya entendiendo que puede estar el socialismo pero no el comunismo. El Gobierno americano no quiere involución, quiere que España entre en la OTAN, que renueve el tratado de las bases y que firme el Tratado de No Proliferación Nuclear. Por tanto, en España tiene que haber un régimen de democracia. El nuevo embajador,<strong> Terence Todman</strong>, no considera que una moción de censura, llamando a un <i>extra</i>, para entendernos, sea un golpe de Estado, sino una operación correctora de un sistema que estaba despiezándose por las autonomías, ETA… Cuando dimite Suárez, después de la escena en Zarzuela con los generales que le ponen una pistola en la mesa, y el Rey elige a <strong>Leopoldo Calvo-Sotelo</strong>, la Operación Armada se para, porque Leopoldo ya se había comprometido a entrar en la OTAN en su discurso de investidura del 18 de febrero. Pero Armada insiste, <em>tiene puestos los patines</em> (en expresión de <strong>José Luis Cortina</strong>), se siente presidente <i>in pectore</i> y no renuncia. Pero Majestad, se lo digo ya como un seguro de vida: no he dicho en ningún momento, no digo que lo piense o lo deje de pensar, yo no he dicho ni escrito en ningún momento que usted estuvo en el 23-F. Que en la Zarzuela había gente a favor, sí; que alguien dijo: tiros, esto no era lo previsto, también; que usted a la diputada socialista <strong>Ana Balletbó</strong>, y ella lo escribió en su libro y no pasó nada, cuando tras salir a las 19:20 horas del 23-F del Congreso porque estaba embarazada de gemelos le preguntó qué es lo que estaba pasando usted le respondió: nada, alguien se ha puesto nervioso, se ha precipitado y ha hecho una tontería. Yo me quedo con una frase: se ha precipitado. Si se ha precipitado es que había otro <i>timing</i>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>FERNANDO PALMERO</em></p>
<p style="text-align: left;"><em><img class="alignleft wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-767x1024.jpg" alt="Maquetación 1" width="180" height="240" />Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/460-leer-n-252.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></p>
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