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	<title>Revista leer &#187; Crítica</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>El mapa de la literatura contemporánea de Javier Aparicio Maydeu</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2021 09:07:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Aparicio Maydeu]]></category>
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		<description><![CDATA[Catedrático de literatura, fundador y director del máster de Edición de la Pompeu Fabra que acaba de cumplir 25 años, crítico audaz en medios como Babelia o Revista de Occidente y autor de los ensayos penetrantes e insólitos sobre literatura y creación artística que conforman la tetralogía El artista en sus laberintos, Javier Aparicio presenta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Catedrático de literatura, fundador y director del <a href="https://www.bsm.upf.edu/es/master-en-edicion" target="_blank">máster de Edición de la Pompeu Fabra</a> que acaba de cumplir 25 años, crítico audaz en medios como <i>Babelia</i> o <i>Revista de Occidente</i> y autor de los ensayos penetrantes e insólitos sobre literatura y creación artística que conforman la tetralogía <i>El artista en sus laberintos</i>, <a href="/2015/09/club-leer-la-creacion-coartada/" target="_blank">Javier Aparicio</a> presenta una nueva edición revisada y ampliada de uno de ellos, <i><a href="https://www.catedra.com/libro/critica-y-estudios-literarios/lecturas-de-ficcion-contemporanea-javier-aparicio-maydeu-9788437641706/" target="_blank">Lecturas de ficción contemporánea</a>. De Kafka a Ishiguro</i> (Cátedra), colección de críticas y artículos combinados y organizados hasta conformar un auténtico manual para lectores exigentes.</p>
<p><strong>Este libro representa bien tu idea de la crítica escrita para los lectores, erudita pero no academicista, con una disposición positiva hacia el lector.</strong><br />
No es un libro de catedrático, pero tampoco es <i>el libro de las críticas de Javier Aparicio</i>. No tiene sentido querer dar importancia a tus críticas de hace diez o quince años sin hacer nada, dejándolas caer. Cada libro debe ser resultado de una estrategia y una decisión. Aquí las críticas merecen una segunda vida organizadas por estilos y técnicas, no por orden cronológico ni por países.</p>
<p><b>Apéndices aparte –una imprescindible ‘propuesta’ de Biblioteca y una estimulante cronología comparada donde la ficción se confronta con la historia y los principales hitos de la ciencia, la cultura, el arte y la literatura–, crea un discurso propio en el que los textos recogidos demuestran su vigencia funcionando como capítulos.<br />
</b>Y no he quitado críticas con las que ahora no estoy de acuerdo. Cuando yo hice, por ejemplo, la crítica de <i>Desgracia</i>, el libro de Coetzee no me pareció una obra maestra. Pero yo tengo derecho a rectificar. Y mi manera de hacerlo no es quitar esa crítica de <i>Desgracia</i>, lo cual sería tramposo, sino quitar <i>La edad de hierro</i> de la biblioteca de las mejores obras de ficción y poner <i>Desgracia</i>. En aquel momento yo no me di cuenta, pero cuando <i>Ulises</i> fue novedad, ¿cuánta gente se dio cuenta de que cambiaría la historia de la literatura? Cuando aparece <i>Tres tristes tigres</i>, ¿quién reparó en que se trataba de una obra maestra? Pues Joaquín Marco, Rafael Conte y para de contar. Yo soy muy simple. Por eso me gusta mucho el barroco y me gusta mucho Nabokov. Y por eso creo honestamente que es el tiempo lo que determina que algo es bueno. Es el tiempo el que, a base de lectores, de traducciones, de reediciones, reconoce el talento.</p>
<p><b>Tu forma de entender la crítica tiene que ver con esto. «Liberado», dices en la introducción, «de insalubres endogamias, modas pasajeras, exagerados orgullos, deshonestos prejuicios y vasalláticas sumisiones» a los mandarines de turno. Al contrario que Benjamin, para quien los «colegas son la instancia suprema» del crítico, tú te diriges al lector de a pie.</b><br />
Yo siempre considero que el lector es inteligente. De hecho, no tengo por qué dar por hecho que el lector sabe menos que yo, cosa que muchos colegas hacen. No soporto dar lecciones. Porque luego aparece un alumno que te hace una pregunta, o que comparte una intuición que te hace reparar en algo que se te había escapado, como miles de cosas, que puede ser, por ejemplo, la influencia de Camus en la obra de Cabrera Infante, de quien yo fui, aparte de amigo, agente. Y tienes que reconocer que no es que ese lector o este alumno haya tenido una intuición, sino que tiene más razón que un santo.</p>
<blockquote><p>Yo siempre considero que el lector es inteligente. No tengo por qué dar por hecho que sabe menos que yo, cosa que muchos colegas hacen. No soporto dar lecciones</p></blockquote>
<p><b>¿Cómo crees que afectan ciertas modas a lo que se publica actualmente? ¿Está condicionando lo que editan los sellos hasta ahora más literarios?<br />
</b>A ver, primero, los catálogos hay que llenarlos. Dos, lo que ahora se llama <i>zona de confort</i> también existe en el mundo de los lectores. Yo recomendaría a alguien que quiera tener una visión de conjunto como lector que transgrediera sus propias normas y que visitara otros géneros. Un ejemplo actual. Alguien que escribe muy bien y piensa mejor como Ted Chiang está etiquetado en el terreno de la ciencia ficción casi físicamente, desde la faja promocional. Yo creo, desde el respeto que tengo a sus editores, que son muy buenos, que etiquetar no es necesariamente una buena estrategia. <a href="https://elpais.com/cultura/2020/09/18/babelia/1600428497_323682.html" target="_blank">Mi crítica de <i>Exhalación</i></a> iba a la contra. Este señor no es un gran escritor de ciencia ficción, este señor es un gran escritor. Punto. Y una parte importante de un lector tiene que ver con saber ver que Ted Chiang es un pensador. Que, efectivamente, ha leído a Clarke, Lem o Asimov, pero que tiene todo el derecho a haber leído a Faulkner, a Raymond Queneau, a Italo Calvino. Y está atrapado por la etiqueta. Yo he escrito un libro titulado <a href="https://www.catedra.com/libro/critica-y-estudios-literarios/la-imaginacion-en-la-jaula-javier-aparicio-maydeu-9788437634005/" target="_blank"><i>La imaginación en la jaula</i></a>, y creo que la imaginación está en una jaula en la medida que el mercado funciona como jaula de la imaginación. Gente que dice, yo quiero hacer esto, pero como esto no vende no lo hago: su creación ya se está viendo orientada. Pero lo cierto es que si algo es bueno, vende. Hay autores inclasificables que venden mucho. Antes de Nielsen, antes de GFK, antes del <i>big data</i> ya había géneros mayores, proscritos y oficiales. Pero el talento siempre puede más que el género. Y lo digo con ímpetu porque creo que esto es un axioma. Si una persona tiene un talento descomunal, ¿qué importa el género? Pongamos un ejemplo: Juan Marsé. Si tú coges <i>Si te dicen que caí</i>, pensarás que Marsé es un experimental. Pero si lees otras obras de Juan, <i>Últimas tardes con Teresa</i>, por ejemplo, dirás que es una novela de posguerra basada en el realismo… Entonces ¿en qué quedamos? ¿Es experimental, continuista, conservador? Es Juan Marsé, y tiene todo el derecho del mundo de decidir qué técnicas utiliza, qué historias quiere contar y cómo las quiere contar. Encasillar siempre me ha parecido muy peligroso, y crear etiquetas hace perezosos a muchos lectores. Y a quien se dedica al negocio editorial siempre le resulta más sencillo recurrir a las etiquetas, porque eso da mucha tranquilidad al consumidor.</p>
<p><b>Es una tranquilidad mutua, la del que vende y la del que compra.<br />
</b>Pero el genio siempre acaba estando al margen de etiquetas y de prejuicios. <i>El cuaderno dorado</i> de Lessing yo no creo que sea un libro muy bueno porque sea un libro feminista. Creo que simplemente es un gran libro.</p>
<p><b>Ahora que hay infinitas posibilidades de acceder al gusto mayoritario, ¿cómo se manifiesta en lo que se escribe, se publica y se lee en España y en el resto del mundo, en ese arquetípico de consumo que forma parte del magma de la llamada ‘world fiction’?<br />
</b>El de la <i>world fiction</i> es otro fenómeno hijo de la globalización. Coges un avión en Madrid o en Barcelona, vuelas a Chicago y de ahí a Shanghai o a Singapur y en cada aeropuerto te compras las mismas galletas. En literatura pasa lo mismo. Yo creo que efectivamente los autores quieren clonarse, y los editores quieren que los autores se clonen. Y no sólo respecto a otros autores, sino que se clonen a sí mismos cuando tienen éxito; que no piensen, que no imaginen, que no especulen, que no experimenten. Hay autores que aceptan eso y otros que no, y que van a escribir en cada momento lo que crean conveniente. Pero mientras la presión de determinadas etiquetas pueda más que el afán de conocer cosas nuevas y siga pesando sobre los que explotan las obras y sobre quienes las crean, acabaremos cumpliendo la profecía maldita de que los autores serán autores por encargo o no serán. Quiero creer en la libertad del lector. Pero no estoy seguro de que los lectores sean cada vez más libres. Cuando apareció <i>Viajes por el Scriptorium</i>, de Paul Auster, casi todos los críticos del mundo dijeron que se trataba de una novela menor. ¿Por qué es menor? Si ni siquiera creo que sea una novela. Es una alegoría de la creación. Lo cierto es que tuvo muy malas críticas. ¿Por qué? Porque es poco convencional. Señor Auster, usted no tiene derecho a publicar una novela maravillosa, comercial, divertida, cosmopolita, como <i>Brooklyn Follies</i>, y venir ahora con esto. Y se le castigó. Se le hizo un flaco favor a un autor muy importante.</p>
<p><b>Es un poco la disposición del fan, ¿no?<br />
</b>En efecto. Murakami por ejemplo no tiene lectores, tiene fans. Entonces un día Murakami dice: gas sarín en el metro de Tokio. Es mi país, es mi ciudad, y voy a escribir un libro. Y hace <i>Underground</i>. Entrevista a decenas de ciudadanos anónimos de Tokio para saber qué pasó. Ese libro seguramente fue un fracaso, porque no era un Murakami. A mí me parece que esta actitud es una falta de respeto a la libertad de creación. Y la presión sobre los autores es tanto mayor cuanto más importantes son.</p>
<blockquote><p>Si la presión de las etiquetas puede más que el afán de conocer cosas nuevas acabaremos cumpliendo la profecía de que los autores serán por encargo o no serán</p></blockquote>
<p><b>Citas a Jason Epstein: «La edición de libros es por naturaleza una industria artesanal, descentralizada, improvisada y personal; la realizan mejor grupos pequeños de gente con ideas afines, consagrada a su arte y celosa de su autonomía», y cuando no lo es, no funciona. El mundo del libro tiene algo de melancólico en ese sentido, en tanto que periódicamente se producen operaciones de concentración, adquisición, o últimamente de replicación de casos de éxito de editoriales independientes. Recientemente uno de los más llamativos es el de Blackie Books, cuyo aire y línea tratan ahora de copiar unos y otros.<br />
</b>Totalmente de acuerdo. Jan Martí ha considerado que en la misma colección de Blackie Books pueden caber un libro de entrevistas a Andy Warhol y Jardiel Poncela. Si un alumno de mi máster de edición llegara con esto al proyecto final seguramente muchos le diríamos que adónde va. Pero llega Jan Martí y dice, cómo que adónde va, si eso está muy bien. Y eso por qué. Porque hay un común denominador que él sabrá cuál es. Y como existe de verdad, muchos lectores se dan cuenta de que existe. Su caso desafía las lecciones de los viejos maestros del oficio, que dicen que para ser un editor bueno tienes que tener una marcada línea editorial con un marcado criterio. Pero tú coges los libros de Jan ¿y cuál es el criterio? Pues el suyo. Y engancha, y el lector de Blackie Books está esperando el siguiente eslabón de una cadena cuyo engarce no es capaz de identificar. Se llama talento.</p>
<figure id="attachment_9173" style="width: 1200px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2021/04/javier-aparicio-maydeu-3-copia-e1619168777497.jpg"><img class="size-full wp-image-9173" src="/wp-content/uploads/2021/04/javier-aparicio-maydeu-3-copia-e1619168777497.jpg" alt="Entrevista con el crítico Javier Aparicio Maydeu, que ha reunido en su libro 'Lecturas de ficción contemporánea' sus reseñas y artículos." width="1200" height="800" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Javier Apa­ri­cio May­deu en la terraza del bar Bel­ve­dere de Bar­ce­lona, durante la entrevista.</figcaption></figure>
<p><b>Sitúas a Thomas Mann como precursor del cambio de la literatura que deja atrás el realismo. Cuando introduce discretamente en ‘La montaña mágica’ una serie de novedades que contribuyen a revolucionar el mundo de la novela.<br />
</b>Está esa carta a su amigo Adorno, años después, en la que le dice que el realismo estaba agotado, «que ya no representaba ningún placer». Lo que había hecho Mann en <i>La montaña mágica</i> había sido introducir esos capítulos digresivos sobre la vida, el tiempo, los excursus… Del mismo modo que la metaficción tiene el antecedente de <i>El bandido</i> de Robert Walser, o <i>Niebla</i>, de Unamuno. Estamos hablando de novelas de las primeras décadas del XX. Para quienes no las han leído les puede resultar extraordinariamente moderno lo que luego hacen Pynchon o Foster Wallace, pero para los que por edad o por voluntad encontramos las coincidencias por sobreposición de vestigios textuales nos impresionan menos ciertas cosas, y podemos decir que <i>Carlota en Weimar</i> (1939) es una novela que pone en entredicho todo un sistema estético hegemónico.</p>
<p><b>Debe de ser arduo explicar el origen de estos logros una vez se han consolidado. ¿Cómo lo planteas en la universidad?<br />
</b>A mí me gusta mucho, por ejemplo, poner a los alumnos las <i>Variaciones Goldberg</i> y acto seguido <i>Mikrokosmos</i> de Béla Bartók. Y dejar que ellos vean qué relación guardan las dos composiciones: ambas van de menos a más, son pedagógicas, sirven para adquirir técnica… ¿Béla Bartók compone <i>Mikrokosmos</i> teniendo en la memoria las <i>Variaciones Goldberg</i>? Sí, la tradición es eso. ¿Lo está plagiando? No. Está utilizando mecanismos que conoce muy bien de la historia de la música. Del mismo modo, me gusta que vean <a href="https://youtu.be/eDPQW5aP9Rc" target="_blank">un vídeo sin audio que se filmó en 1937</a> en la exposición de Arte Degenerado de Múnich. Cuando la jerarquía nazi explica a los visitantes que lo que están viendo es diabólico, perverso, y que por ello no lo van a ver nunca más. Están Kirchner, Paul Klee, Picasso, Mondrian. Todos los grandes en aquel momento eran lo desechable. Es importante que los estudiantes vean esto para que sepan reaccionar cuando alguien les diga hoy lo que es y no es aceptable.</p>
<p><b>Maneras de sortear la dictadura del presente continuo. Nada se entiende porque no hay contexto.<br />
</b>Es la arrogancia del hodiernismo, de pensar que lo que se hace hoy no se había hecho antes. En literatura se ve claramente el peligro de esa tentación, y por eso el primer capítulo del libro, sobre la gran narrativa contemporánea, está dedicado al <i>Quijote</i> y su capacidad de irradiación. Yo hablo del Quijote de Borges, de Kadaré, de Camus, de Kundera, que dice que el novelista no tiene que rendirle cuentas a nadie salvo a Cervantes.</p>
<p><b>Es muy interesante tu explicación de cómo cae el realismo al tiempo que las vanguardias inoculan la gran transformación de la novela.<br />
</b>Para desafiar y descomponer una tradición, en este caso un género dominante, es necesario conocerla. Es lo que hacen las vanguardias. Luego llega un punto en el que la tradición realista convive con lo que ya se había convertido también en tradición, la de la ruptura. Ambas terminan encontrándose, y a lo mejor ahora estamos en eso.</p>
<blockquote><p>Muchos autores quieren clonarse y los editores quieren que se clonen. Y no sólo entre sí, sino a sí mismos cuando tienen éxito; que no imaginen, que no experimenten</p></blockquote>
<p><b>¿Puede que hayamos llegado a un punto en el que esa ruptura se ha domesticado y no es que haya una vuelta al realismo pero sí un realismo redivivo que se aprovecha de los logros de esa ruptura?<br />
</b>Acostumbramos a decir que la posmodernidad es un periodo de reconstrucción y de eclecticismo. Llega un momento en que tú ya no puedes destruir más. Lo explica muy bien Umberto Eco en las <i>Apostillas a</i> <i>El nombre de la rosa</i>. Cuando un cuadro ya está en blanco, o la música es <a href="https://www.ubu.com/film/cage_433.html" target="_blank">el <i>4’33”</i> de John Cage</a>; cuando la música es silencio y el cuadro está en blanco y la novela no te cuenta ninguna historia, no hay ningún personaje, no hay tiempo, no hay espacio, no hay nada, hay que empezar a reconstruir. Cuando todo es una pura ruina, ¿cómo puedes construir algo, cómo puedes escribir, cómo puedes componer, cómo puedes pintar? Necesariamente con ironía y sin ingenuidad. Sabiendo que el lector o el observador sabe que tú sabes que él sabe. La posmodernidad es irónica porque juega con la tradición a sabiendas, y eso a veces es muy estimulante.</p>
<p><b>Conocer la tradición también mejora la experiencia lectora.<br />
</b>Cuando Cortázar dice en <i>Las babas del diablo</i> que no sabe muy bien cómo explicar esa historia, bueno, eso ya lo había hecho y dicho Ford Madox Ford en <i>El buen soldado</i>. El lector que participa de ese ejercicio de delante a atrás disfruta mucho. Si tú lees <i>Cien años de soledad</i> pero has leído antes las <i>Crónicas de Indias</i> de Bernal Díaz del Castillo, disfrutas mucho más. Todo lo que tú has leído está a tu servicio. Yo cuando me pongo el mono de crítico me gusta compartir con el lector una serie de hallazgos, porque para explicar mi opinión…</p>
<p><b>Lo cuentas en tu libro: es la manera de estimular al que está buscando referencias, pero con la curiosidad de descubrir él mismo las pistas para seguir leyendo.<br />
</b>Pistas, y además no inamovibles, cuestionables. Creo que eso es lo que tiene que hacer un crítico. Intentar indicar por qué un libro merece la pena y nunca decir por qué te gusta a ti. Eso es tóxico.</p>
<p><b>¿Crees que los lectores buscan las certezas que han desaparecido de la novela en géneros como la no ficción o la llamada autoficción, una etiqueta que realmente significa muy poco cuando se trata de buena literatura?<br />
</b>Ese es un punto clave. <i>Edad de hombre</i> de Michel Leiris es una obra maestra. ¿Es autoficción? Me da igual, ponle la etiqueta que te dé la gana. No voy a perder el tiempo discutiendo, pero lee <i>Edad de hombre</i>. Hélène Cixous es una de las grandes voces del feminismo teórico. Es un talento, es una mujer inteligentísima que va más allá, como lo hizo Steiner en su momento, y uno es un hombre y la otra es una mujer. Pero Cixous es ante todo una gran escritora.</p>
<p><b>¿Cuál es el futuro de la ficción?<br />
</b>Confundirse con la realidad definitivamente. Creo que va a pasar en literatura lo que pasa en los medios audiovisuales. Tú ya no sabes si la Guardia Nacional disparando contra una masa es una película de zombis, un anuncio de cerveza o un reportaje de la CNN. Yo creo que la literatura va por el mismo camino.</p>
<p><b>Muchos escritores ya trabajan pensando en la adaptación.<br />
</b>Pero el lenguaje audiovisual es distinto. La novela tiene que crear escenas que se formen en la imaginación humana. Tú puedes leer una novela y luego hacer una adaptación o puedes ver una película y luego crear una novela, pero lo que no puedes hacer es escribir la novela pensando en que vas a vender los derechos para que se haga una serie de televisión, porque son lenguajes distintos. En <i>Santuario</i>, el lector sabe que el gánster viola a «la casquivana Temple Drake» con una mazorca de maíz, pero no ha leído la escena, porque no está escrita. Es la confluencia de un párrafo aquí y otro párrafo veinte páginas más allá. Ese puzle le hace creer al lector que ha leído el episodio de la violación salvaje, pero eso no ha sido escrito. Eso es la maravilla de Faulkner y eso es la literatura. La literatura no es contar una historia en la que todo se explica, la literatura es dejar que el lector reconstruya aquello que tú no tienes ninguna necesidad de explicar. Y eso es técnica. Y claro, la técnica se adquiere leyendo.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2021/02/leer298-exilios-y-errancias/" target="_blank">número 298</a></p>
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		<title>Algunos buenos libros (vi)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2019 16:42:44 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado miércoles, en la librería <a href="https://www.facebook.com/nakamalib/" target="_blank">Nakama</a> de Madrid, <strong>Juan Soto Ivars</strong> presentó <a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank"><em>Ola de frío</em></a> (Tres hermanas), la última novela de <strong>Diego Pita</strong>. Hace unos años, Juan trabajó en <a href="https://elpais.com/diario/2002/05/17/madrid/1021634682_850215.html" target="_blank">El Bandido Doblemente Armado</a>, la pionera librería bar que Diego había montado con su madre, <strong>Soledad Puértolas</strong>, en la también madrileña calle Apodaca. Asistió, de hecho, como empleado al cierre de la librería hace ahora siete años, y el miércoles reconoció que había distraído algunos ejemplares en ese trance final, lo cual mereció la exclamación de Puértolas, sentada entre el público. Y fue la más venial de las confesiones de Soto. Se habló mucho de El Bandido y de los recuerdos compartidos en aquel lugar, porque<strong> la presentación fue también reencuentro</strong>, pero de lo que se trataba sobre todo era de hablar de esta breve pero densa novela que narra <strong>el descenso a los abismos de la adicción en un Madrid reconocible</strong> de su protagonista, un Javier Lacalle, librero circunstancial en trance de rehabilitación. En su ansia de diluirse queda reflejada la actitud propia de una generación, la de Pita, anestesiada por el bienestar y sorprendida por la crisis, por las crisis por venir. Un poeta en potencia apagado por la adicción que solo se libera en sus sueños, dando en el orden de lo onírico la medida de lo que podría haber sido. Según Soto, la descripción de lo que es una fiesta de cocaína contenida en <em>Ola de frío</em> es de lo mejor y más preciso que ha leído al respecto en ese subgénero adictivo que es la literatura de la adicción. <strong>La fiesta de la cocaína, o perseguir algo que no se alcanza nunca</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio"><img class="alignnone wp-image-8525 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788494843570_L34_04-e1551446820343.jpg" alt="9788494843570_L34_04" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>OLA DE FRÍO</strong></em><br />
<strong>Diego Pita</strong><br />
<a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank">Tres hermanas</a></p>
<p> </p>
<p>En la vasta obra de <strong>G. K. Chesterton</strong>, su colaboración semanal para el semanario gráfico <a href="https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/titles/illustrated-london-news" target="_blank"><em>The Illustrated London News</em></a> a lo largo de más de 30 años, entre 1905 y 1936, fue su compromiso periodístico más duradero. Con los <a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">artículos correspondientes a 1905 y 1906</a>, inéditos hasta la fecha en castellano, Ediciones Encuentro comienza el proyecto de publicación de su obra completa periodística. Una iniciativa del <strong>Club Chesterton</strong> de la <strong>Universidad CEU San Pablo</strong> que pretende desarrollarse a volumen por año. Dicen en la introducción sus editores, <strong>Pablo Gutiérrez</strong> y <strong>María Isabel Abradelo</strong>, que en los artículos de Chesterton, verdaderos ensayos, pequeñas piezas ejemplares de su estilo y filosofía, «encontramos los temas centrales que constituyen la peculiar visión del mundo» y «la evolución de muchos de los conceptos que fraguarían en algunas de sus obras cumbre como <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/ortodoxia/" target="_blank"><em>Ortodoxia</em></a> o <a href="https://www.edicionescristiandad.es/product/el-hombre-eterno/" target="_blank"><em>El hombre eterno</em></a>». Se nos antoja una forma excelente para el lector curioso de introducirse en el universo chestertoniano. Un libro delicioso donde el autor destila, a partir de la observación de la actualidad, su talento para la reflexión a base de humor e inteligencia. Repleto de píldoras que anuncian el desarrollo espiritual del siglo XX –<strong>«Si no queremos tener religión, nos vemos abocados a la necesidad más molesta de tener religiones»</strong>– o anticipan cosas más ligeras, como el escepticismo hacia el turismo –«Hay una razón muy clara y lógica de por qué no hay necesidad de visitar los lugares interesantes en el extranjero y es, sencillamente, que en toda Europa los lugares interesantes son exactamente iguales»– o el lenguaje inclusivo –«Siempre me ha llamado la atención el hecho de que al colectivo de la raza humana se le asigne el término “Hombre”. Se acercaría más a la verdad si se denominara “Mujer”»– por razones que merece la pena buscar en el libro. <strong>O el papel del provocador en tiempos de uniformización</strong>; así, a cuenta de una de las polémicas públicas de <strong>Bernard Shaw</strong>: «En un mundo tan lleno de secretos y corrupción, suelo ponerme del lado de quien comienza una pelea; verdaderamente, comenzar una pelea es el preludio esencial para hacer cualquier cosa».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/"><img class="alignnone size-full wp-image-8526" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788490559529-2-e1551446916158.jpg" alt="9788490559529-2" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL FIN DE UNA ÉPOCA</strong></em><br />
<strong>G. K. Chesterton</strong><br />
<a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">Ediciones Encuentro</a></p>
<p> </p>
<p>Vivimos en un mundo conformado por la literatura. Es la intuición inicial que da pie a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank"><em>El poder de las historias</em></a>, un viaje físico e intelectual en busca de los relatos que han ahormado la experiencia humana y las civilizaciones en que se ha desenvuelto. <a href="http://www.martinpuchner.com" target="_blank"><strong>Martin Puchner</strong></a>, catedrático de Literatura y Teatro en la Universidad de Harvard, defiende que cuando las historias orales se cruzaron con la escritura, los textos se convirtieron en los verdaderos «códigos fuente» de las culturas. Fueran desarrolladas por escribas celosos de su monopolio, maestros carismáticos que desafiaron la autoridad sacerdotal, los primeros autores individuales inspirados en los viejos textos o la masa alfabetizada que escribe y publica en medios impresos de acceso universal, han sido <em>Gilgamesh</em>, <em>La Ilíada</em>, la Biblia, <em>Las mil y una noches</em>, <em>La novela de Genji</em>, el <em>Quijote</em> o <em>El manifiesto comunista</em> los mimbres de un mundo «en el que las religiones se basan en libros y las narraciones se fundamentan en textos, un mundo en el que conversamos habitualmente con voces procedentes del pasado e imaginamos que podemos dirigirnos a los lectores del futuro». Contra el pesimismo a que invita el dominio del lenguaje binario y visual del mundo digital, Puchner <strong>reivindica la vigencia de las historias que han vertebrado la Historia</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093"><img class="alignnone size-full wp-image-8527" src="/wp-content/uploads/2019/03/portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021-e1551446971907.jpg" alt="portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021" width="300" height="444" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL PODER DE LAS HISTORIAS</strong></em><br />
<strong>Martin Puchner</strong><br />
<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank">Crítica</a></p>
<p> </p>
<p>Acaba de llegar. <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank"><em>La noche fenomenal</em></a>, de <strong>Javier Pérez Andújar</strong>, uno de los autores predilectos de la casa. Las primeras páginas ya nos sumergen en una Barcelona en extinción, entre la realidad y la ficción, poblada de bares y librerías reales y de personajes que existieron o no. Nos acordamos de <strong>Casavella</strong>, en parte porque Anagrama reeditó hace poco <em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-secreto-de-las-fiestas/9788433998583/NH_609" target="_blank">El secreto de las fiestas</a> </em>y sus capítulos arrancan con un versículo, como hace aquí Pérez Andújar con mucha gracia y en verso. Y estamos deseando sumergirnos en la lectura de este libro sobre un grupo de inadaptados aficionados a las ciencias ocultas, colaboradores de un programa de televisión sobre el asunto, bestiario insólito tras cuyos pasos queremos ir desde el primer momento. Nueva aportación al peculiar realismo mágico de Barcelona que ya cultivaron <strong>Casavella</strong> y <strong>Mendoza</strong> y <strong>Pujol</strong> (<strong>Carlos</strong>) y otros muchos, y que tan bien funciona siempre, sea <a href="/2019/02/algunos-buenos-libros-iii/" target="_blank">trayendo a Holmes</a> a resolver un misterio en Sant Gervasi o haciendo adoptar a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-sin-noticias-de-gurb/12657" target="_blank">un extraterrestre</a> perdido en la Ciudad Condal la apariencia de <strong>Marta Sánchez</strong> o el <strong>conde duque de Olivares</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622"><img class="alignnone size-full wp-image-8528" src="/wp-content/uploads/2019/03/726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18-e1551447029908.jpg" alt="726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18" width="300" height="512" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>LA NOCHE FENOMENAL</strong></em><br />
<strong>Javier Pérez Andújar</strong><br />
<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank">Anagrama</a></p>
<p> </p>
<p>He aquí una novela hermosa desde su título, <em>Two on a tower</em>, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>Dos en una torre</em></a>, inédita en castellano hasta ahora, que la brinda Alianza con traducción de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/autores.php?id=100007698&amp;tipo=traductor/a" target="_blank"><strong>Miguel Ángel Pérez Pérez</strong></a>. Con el cometa de 1881 como trasfondo astronómico, <strong>Thomas Hardy</strong> trabó esta historia de amor en la que la mujer, una vez más en su obra, desafía las estrechas convenciones victorianas. «Este romance de liviana composición resultó del deseo de <strong>contrastar la historia emocional de dos vidas infinitésimas con el formidable trasfondo del universo estelar</strong>, y de transmitir a los lectores el sentir de que, entre tan distintas magnitudes, la más pequeña pudiera ser la que como personas les resultase más grande», escribe el propio Hardy en el prefacio. El hastío lleva a una dama a punto de cumplir la treintena a fijarse por primera vez en una torre aislada sobre una colina arbolada que pertenece a la heredad de su marido en el suroeste de Inglaterra. Allí encuentra a un joven astrónomo que no ha cumplido los 20. Es el comienzo de un amor sometido a los inconvenientes de la diferencia de edad y de clase, y a la condición de casada de la dama. Una historia clásica contada de manera distinta a la luz del talento de Hardy de de las nebulosas del cosmos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8529" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849181356-e1551447108761.jpg" alt="978849181356" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>DOS EN UNA TORRE</strong></em><br />
<em>Thomas Hardy</em><br />
<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank">Alianza</a></p>
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		<title>Un mapache hurgando en la basura</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2015 16:39:56 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>LLEGA EL FIN DE SEMANA COMO AGUA DE MAYO. Estamos en las estribaciones del cierre del Extra de Navidad, un trabajo ingente que exige lo mejor de nosotros. Y pese a todo (o quizá por eso) nos quedan muchas ganas de leer sin prisa.</p>
<p><strong>M:</strong> Para este fin de semana tenemos que recuperar el hashtag <strong>#noviembreEsParaCSLewis</strong>. El domingo es el aniversario de su muerte (22 de noviembre de 1963) y avanzamos que para la ocasión recuperaremos el artículo con el que conmemoramos en la edición de papel hace dos años el treinta aniversario de su fallecimiento. Por tanto, hoy escojo en primer lugar la lectura de <em><strong>Women and C.S. Lewis</strong> </em>(<a href="http://www.lionhudson.com/"><strong>Lion</strong></a>). Es un regalo muy especial que nos dejó en el #sofárojo <a href="http://colinduriez.macmate.me/inwriting/Home.html"><strong>Colin Duriez</strong></a>, nuestro padrino de <a href="https://www.facebook.com/ClubLEER"><strong>Club LEER</strong> </a>y máxima autoridad internacional en los Inklings, en su visita para la <a href="http://www.ceuediciones.es/blog/j-r-r-tolkien-el-arbol-de-las-historias-presentacion-en-madrid-el-17-de-septiembre/">presentación este otoño </a>de <em><strong>El árbol de las historias</strong> </em>(<strong>CEU</strong>) en <a href="/espacio-leer/"><strong>Espacio LEER</strong></a>. ¿Había sexismo en <strong>Narnia</strong>, en las Cartas del diablo a su sobrino o entre los Inklings? Muchos críticos han tildado a Lewis de sexista e, incluso, misógino; y el libro viene a colocar los puntos sobre las íes. Editado por Carolyn Curtis y Mary Pomroy Key, con el subtítulo de <em>What his life and literatura reveal for today’s culture</em>, recoge las conclusiones de un grupo de académicos y escritores que se han empleado a fondo para investigar estas acusaciones. El resultado es un volumen que recoge una serie de interesantes y necesarios ensayos, artículos de opinión y entrevistas sobre la polémica, firmados por personalidades como el propio Duriez (“C. S. Lewis and the friends who apparently couldn´t really have been his friends, but actually were” ),  <strong>Alister McGrath</strong> (“On Tolkien, the Inklings –and Lewis´blindness to gender”), <strong>Michael Ward</strong> (“Mistress for pleasure or wife for fruit?”), <strong>Don W. King</strong> (“Fire and Ice: why did Lewis marry Joy Davidman rather tan Ruth Pitter?”) y <strong>Malcolm Guite</strong> (“Getting our goddesses together: Lewis and the feminine voice in poetry”) y <strong>Holly Ordway</strong> (“C.S. Lewis  on love and sex”). Por si no fuera suficiente aval, <strong>Walter Hooper</strong> recomienda este “tributo” a Lewis.</p>
<p><strong>B:</strong> Tu pasión por C. S. Lewis ya clama al cielo –y no va con segundas–. No sé si sabes que anuncian frío para el fin de semana, y nos cae en las manos un libro abrigado desde su suntuosa portada entelada. <em><strong>Tina superfriolera</strong></em>, de la autora e ilustradora islandesa<strong> Lani Yamamoto</strong>, es la historia de la niña más friolera del mundo, de sus trucos y quehaceres para soportarlo incluso en la más que suficiente calidez del hogar, y de cómo un día entra una fresca y agradecida ráfaga en forma de amigos… En fin, lean y disfruten (también su receta de chocolate a la Tina y su manual para hacer punto con los dedos) una de las primeras referencias de la recién estrenada colección infantil de <strong>Nórdica</strong>, que –nos cuenta <strong>Diego Moreno</strong> en la carta de presentación que nos envía– “nace con la intención de descubrir textos que diviertan y conmuevan, que nos hagan reír y reflexionar sobre las cosas. Sin olvidar que la edición es creación”. Diego pone frase de <strong>Pippi Langstrump</strong> a modo de encabezado: “A los niños les conviene llevar una vida ordenada… sobre todo si pueden ordenársela ellos mismos”. Aquí estamos muy de acuerdo, y hacia la emancipación de la infancia orientamos siempre nuestras recomendaciones lectoras para niños y jóvenes…</p>
<p><strong>M:</strong> Mientras guardo en la mochila el libro dedicado a desmontar a Lewis (¡qué tacto de melocotón más delicioso!) y voy echando el ojo al siguiente candidato, me doy cuenta de que “el apóstol de los escépticos” nació el mismo año en que moría otro Lewis, pero Carroll. Es porque tengo en las manos una cuenta pendiente que vamos a resolver este mismo fin de semana: la lectura de los <a href="http://valparaisoediciones.es/tienda/coleccion-valparaiso-de-poesia/178-63-poemas.html" target="_blank"><em><strong>Poemas</strong></em></a> del padre de Alicia. Se trata de una edición bilingüe y traducción de <strong>Raquel Lanseros</strong>. Es la mejor reivindicación de <strong>Lewis Carroll</strong> como “consumado poeta” que la editorial<strong> Valparaíso</strong> podía hacer, con una mimada selección “de las piezas más emblemáticas de cada uno de sus estilos y épocas”.  Lee, lee: “Su obra poética se extiende desde la infancia hasta el final de sus días y comprende poemas satíricos, acrósticos, adivinanzas, juegos de lógica y poesía para adultos de una excepcional belleza que reflexiona de manera profunda y clarividente sobre el paso del tiempo, la nostalgia, el amor perdido y las heridas de la existencia”. Y fíjate: “Adoro la quietud del bosque, / amo la música de los riachuelos, / y me encanta tumbarme pensativo /sobre cualquier colina silenciosa”. ¡Salgamos al jardín a leer!</p>
<p><strong>B:</strong> ¿Sabes que sigo con la autobiografía de <strong>Oliver Sacks</strong>? En parte por falta de tiempo, en parte porque quiero demorarme con un libro y una vida magníficos. Así que no me vendrá mal tener algo más <em>literario</em> para marcarme interludios lectores. Estos <a href="http://impedimenta.es/libros.php/cuentos-inquietantes" target="_blank"><strong><em>Cuentos inquietantes</em> </strong></a>de <strong>Edith Wharton</strong>, muchos inéditos hasta ahora en castellano, que acaba de publicar Impedimenta con traducción y prefacio de <strong>Lale González-Cotta</strong> me apetecen mucho. Inquietantes a veces por la presencia de lo sobrenatural… y otras de lo demasiado humano, a través de personajes perturbadores.</p>
<p><strong>M:</strong> No puede faltar la dosis de cine este fin de semana. Y las entradas que tenemos son especiales, porque el cine también se lee #LEERdecine. Lo demuestra el especialista <strong>José Luis Ordóñez</strong>, que tuvo el detallazo de enviarnos personalmente sus <strong><em>Relatos en 35 mm</em> </strong>(<a href="http://www.editorialelsendero.es/" target="_blank">El Sendero</a>) pero hasta ahora no hemos podido dedicarle las atenciones que merece,  ¡momento de resarcirnos! Porque la dicha es buena, sin duda. Son diecisiete relatos inéditos creados expresamente para esta antología por nueve escritoras (<strong>Cristina Cerrada</strong>, <strong>María Zaragoza</strong>, <strong>Loli Pérez</strong>, <strong>Isabel Merino</strong>, <strong>Sandra R. Fernández</strong>, <strong>Inmaculada Reina</strong>, <strong>Clara Astarloa</strong>, <strong>Sonsoles Yovanka</strong> y <strong>Elena Marqués</strong>) y ocho escritores (el propio José Luis Ordóñez, <strong>Juan Carlos Palma</strong>, <strong>Javier Márquez Sánchez</strong>, <strong>José Iglesias Blandón</strong>, <strong>José Carlos Carmona</strong>, <strong>Salvador Navarro</strong>, <strong>Pedro Pablo Picazo</strong> y <strong>Antonio Rivero Taravillo</strong>) contemporáneos que hacen posible el suculento maridaje entre el mundo del cine y Andalucía. Se me ocurren un montón de grandes lectores a quienes recomendárselo: nuestros <strong>Marta Caballero</strong>, <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong> y <strong>Fernando Palmero</strong>, todos #comandoLEER, el actor <strong>Juan Vinuesa</strong> que nos acompañó en la aventura del <strong>#G30LEER</strong>…</p>
<p>B: Cómo te gusta un #hashtag… Pues a mí me encantan las <em><strong>Historias mínimas</strong> </em>editadas por <strong>Turner</strong> con el <strong>Colegio de México</strong>. Garantía de acceder a un conocimiento razonable y riguroso de una materia leyendo un libro de poco más de 200 páginas. Ha habido mayoría de historias <em>historias</em> –la de España de <strong>Fusi</strong>, la del País Vasco de <strong>Juaristi</strong>, de Cataluña, de México, Cuba, Argentina, Chile, la del siglo XX de Lukacs–, pero también de asuntos como la mitología, de tu querido <strong>Carlos García Gual</strong>. Llega ahora esta <a href="http://shop.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=603" target="_blank"><em>Historia mínima del cosmos</em></a> de un divulgador tan relevante como <strong>Manuel Toharia</strong>. Nos habla primero de las cosmogonías, de la idea precientífica del universo, y luego de los sucesivos estadios de la cosmología entre <strong>Copérnico</strong> y la <strong>Enciclopedia</strong>. Antes de explicar lo que a día de hoy sabemos del origen y desarrollo del universo y de lo que nos deparará el futuro. Una síntesis ejemplar.</p>
<p><strong>M:</strong> Al filo de la noticia, cómo me gustan estas cosas… mientras revolvemos por las mesas y estanterías, llega un paquete con el libro de mi querida <a href="http://www.claratahoces.com/"><strong>Clara Tahoces</strong></a>: <a href="http://www.planetadelibros.com/el-gran-libro-de-las-casas-encantadas-libro-204043.html" target="_blank"><em>El gran libro de las casas encantadas</em></a> (Luciérnaga). Tenemos con ella pendientes muchas cosas bonitas, así que, llamada al personal a prestar atención porque seguro que muy pronto habrá novedades emocionantes sobre el terreno de <strong>#EspacioLEER</strong>. ¡Ah, qué bien huelen las páginas! Ese aroma inconfundible al “estrenar libro”… Nos enamora, por cierto, que Clara abra la edición con una cita de <strong>Emily Dickinson</strong>: “No hace falta ser una casa encantada para sentirse embrujado. El cerebro tiene pasillos que superan el límite del espacio físico”. Uy, una cosita más: habla de los fantasmas del Reina Sofía… ¡que los tenemos aquí al ladito! “Fue en 1991 cuando saltó la noticia a los medios de comunicación: según diversos testigos, el museo estaba encantado. Algunos empleados del servicio de seguridad y otras personas de la plantilla afirmaban que en el interior del museo ocurrían cosas extrañas. Básicamente, durante las rondas de vigilancia, percibían voces y pasos, veían extrañas procesiones religiosas, se oían golpes en los sótanos y los ascensores funcionaban solos”. Escalofrío, jefe.</p>
<p>B: A vueltas con el pensamiento mágico… Yo sigo con #facts –almohadilla mediante, como te gusta–. De una historia mínima a una global y voluminosa que acaba, literalmente, de entrar por la puerta de LEER. El sello <strong>Crítica</strong> le ha dado hechuras deliberadamente imponentes a <em><a href="http://www.planetadelibros.com/la-transformacion-del-mundo-libro-200190.html" target="_blank">La transformación del mundo</a>. Una historia global del siglo XIX</em> del historiador alemán <strong>Jürgen Osterhammel</strong>. Son 1606 páginas para ser leídas en atril sobre mi siglo <em>favorito</em>, históricamente hablando. Y es que nuestro mundo hiperdesarrollado sigue absolutamente condicionado por lo que se dijo, se hizo, se pensó y se escribió en el siglo del colonialismo, el romanticismo o la revolución industrial. Me gusta el planteamiento temático, no cronológico de Osterhammel. Tiene una pinta excelente, y viene con muy buenas referencias.</p>
<p><strong>M:</strong> Ah, ¿sabes que el próximo <strong>#LEERsinprisa</strong> coincide con el esperado día del encendido de las luces navideñas en la ciudad? Serán noches especiales, sí… como también lo son, por otras razones pero intensa emoción, las modianescas “de sombras humanas que deambulan bajo sospecha, engaño y connivencia por un París poscolonial, nocturno y noctámbulo”. Ya tenemos en la redacción, calentito, el Modiano prometido por <em>Javier Aparicio Maydeu</em>: la edición de <a href="http://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=120509" target="_blank"><em>La hierba de las noches</em></a> con editorial <strong>Cátedra</strong>, en esa colección que es una debilidad personal, Letras Universales. Llevamos esperando desde la primavera, cuando tuvimos el placer de conocer personalmente al maestro Javier, así que, ¡cogemos el ejemplar con muchas ganas!</p>
<p>B: Venga, este me lo dejas. Otro que acaba de llegar y me seduce por razones personales. Parte de mi experiencia neoyorquina como turista de larga duración –o ciudadano de corta– está vinculada con <em><strong>Ventanas de Manhattan</strong></em>, el libro de <strong>Antonio Muñoz Molina</strong> sobre su vivencia de la <em>ciudad esmeralda</em>. Lo leí allí y me identifiqué con muchas de sus impresiones. Quien ha compartido su vida con él allí, <strong>Elvira Lindo</strong>, publica ahora <strong><a href="http://www.planetadelibros.com/noches-sin-dormir-libro-204873.html" target="_blank"><em>Noches sin dormir</em></a></strong> (Seix Barral), diario de su último invierno en Nueva York generosamente ilustrado con las fotografías de la propia autora –échenle un ojo a su cuenta de <a href="https://www.instagram.com/lindesca/" target="_blank">Instagram</a>–. Le vamos a hincar el diente con el buen recuerdo de otra creación neoyorquina de Lindo, compartida en este caso con el cineasta <strong>Jorge Torregrossa</strong>. Una película estupenda, <em>La vida inesperada</em>. Me gusta mucho la intuición de mapache insomne que ilustra la portada de <em>Noches sin dormir.</em> ¿Sabes que un día, leyendo a Muñoz Molina en un banco de Central Park, vi a un mapache hurgando en la basura?</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em><a href="https://twitter.com/borjamzgz" target="_blank">B</a>&amp;<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">M</a></em></strong><strong><em> </em></strong><strong><em>#LEER­sin­prisa</em></strong></p>
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		<title>¿Gordos o flacos?</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Nov 2015 18:26:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Volvemos a #LEERsinprisa. Qué rápido pasa el tiempo, cuánto hemos echado de menos estos preparativos compartidos de serena lectura… no perdamos un sólo instante, ¡a la mesa de novedades! Y algún paseíto daremos, también, hacia las estanterías con solera para rescatar algún libro al hilo de la actualidad literaria… un lujo al que jamás renunciaremos. M: Cogemos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Volvemos a <strong>#LEERsinprisa.</strong> Qué rápido pasa el tiempo, cuánto hemos echado de menos estos preparativos compartidos de serena lectura… no perdamos un sólo instante, ¡a la mesa de novedades! Y algún paseíto daremos, también, hacia las estanterías con solera para rescatar algún libro al hilo de la actualidad literaria… un lujo al que jamás renunciaremos.</p>
<p><strong>M:</strong> Cogemos el calendario. Una fecha clave para entender a una de las grandes voces de la Primera Guerra Mundial: 29 de noviembre de 1915. Están a punto de cumplirse cien años de que <strong>Wilfred Owen</strong> partiera hacia Francia con los Lancashire Fusiliers. Es el punto crítico en la vida del hombre y su culminación como el poeta que conocemos. Lo explica <strong>Antonio Linares</strong> en la introducción a la <em><strong>Poesía completa</strong> <strong>de </strong><strong>Wilfred Owen </strong></em>que acaba de publicar <a href="http://www.edicioneslinteo.com/novedades.html"><strong>Linteo</strong></a>. Que sea el traductor de esta preciosa edición nos provoca un gran alborozo porque él fue, ni más ni menos, responsable de que hace cinco años pudiéramos, ¡al fin! (tras un largo e infructuoso peregrinaje hasta entonces), penetrar de lleno en el hermetismo de <strong>William Butler Yeats</strong> (grandísima debilidad que pronto abordaremos) y hacerlo nuestro, de la mano de otra joya de la misma editorial (<a href="http://www.edicioneslinteo.com/poesia/laescaleradecaracol.html"><em><strong>La Escalera de Caracol y otros poemas</strong></em></a>). Todo un hito en mi currículum lector, eterno agradecimiento a Linares.</p>
<p><strong>B:</strong> Yo también ando sublime pero en otro plan, y buscando las esencias en frascos pequeños. No sé si será el signo de los tiempos, pero me da por buscar libros breves, finos, que empezar y acabar en una tarde. Hoy traigo unos cuantos que he leído últimamente. Amortiguada por la luz del atardecer y los sonidos y aromas del jardín palaciego de Escocia donde tiene lugar, la breve y bellísima <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/una-historia-crepuscular-735.htm" target="_blank"><strong><em>Historia crepuscular</em></strong></a> de <strong>Stefan Zweig</strong> que acaba de publicar Acantilado <strong>nos embriaga como a su adolescente protagonista, cautivo de una ciega pasión estival de romanticismo y erotismo exacerbados</strong> –¿soy yo o es que acaso como lector contemporáneo contaminado de pornografía interpreto equivocadamente las sutiles descripciones de Zweig?–. Imágenes brillantes y evocaciones de poética elocuencia cautivan más que la exasperante intriga amorosa, reflejo fiel de la torpeza de la chavalería de ayer, hoy y siempre. Pero nuestro escritor no oculta los peligros que pueden aguardar tras una arrebatada experiencia de iniciación…</p>
<p><strong>M:</strong> Tras una semana de lluvias y humedades, nos atrevemos a pasear un ratito con los libros por el jardín y apreciamos más que nunca la caricia furtiva de los rayos del sol sobre las hojas… ¡Ah, es otoño, en verdad, jefe, y nos embarga cierta melancolía lírica! Hacemos músculo y nos dejamos enamorar por la <strong><em>Historia de la belleza. De Fidias a Picasso</em></strong>, que nos propone la <a href="http://www.amigosmuseoprado.org/"><strong>Fundación Amigos Museo del Prado</strong></a> (<strong>Crítica /</strong> <strong>Círculo de Lectores</strong>). Resulta que, entre el otoño de 2014 y la primavera de 2015, se celebró en el <strong><a href="https://www.museodelprado.es/">Museo del Prado</a> </strong>un ciclo de conferencias con este título, «un recorrido por el devenir del concepto que ha sido la clave de bóveda en la que durante siglos se ha sustentado el arte, un análisis sobre el modo en que la belleza se ha concretado en cada momento histórico en manifestaciones como la pintura, la escultura, la arquitectura y la música». Al comienzo de estas páginas lo explica con detalle <strong>Carlos Zurita</strong>, Duque de Soria, Presidente de la Fundación, para dar paso a 16 prestigiosos especialistas que acercan a las distintas disciplinas, teorías y obras, a los valores estéticos de cada época y estilo, «para descubrir no sólo el devenir histórico de la belleza sino también la escurridiza frontera de los límites del arte».</p>
<p><strong>B:</strong> Ay, acaba de llegar una monumental historia del arte editada por Cátedra, <a href="http://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=161091" target="_blank"><em>Arte en España (1939–2015). Ideas, prácticas, políticas</em></a>, pero son 900 páginas, y no voy a caer en la tentación de comentarlo porque hoy la cosa va de libros finos, al menos por mi parte. De política, de la mentira política, trata <a href="http://www.pasosperdidos.org/catalogo/La%20funci%C3%B3n%20pol%C3%ADtica%20de%20la%20mentira%20moderna.html" target="_blank">este breve ensayo</a> recuperado ahora por Pasos Perdidos que <strong>Alexandre Koyré</strong> escribió en 1943 pensando en los totalitarismos, particularmente el alemán, que habían llevado al continente a una sangrienta guerra que inevitablemente se había hecho mundial. Pero su penetrante estudio sobre la maliciosa técnica totalitaria de la mentira en segundo grado –<strong>traducido y prologado por Fernando Sánchez Pintado</strong>– también ofrece interesantes lecciones sobre el ejercicio de la política en nuestros días. Koyré concluye que las masas de las democracias aliadas, al contrario que las sociedades de los países del Eje, demostraron entonces ser refractarias al juego de espejos totalitario; pero sus argucias, y así lo sugiere Sánchez Pintado, se han acabado filtrando en los sistemas de libertades hasta contaminar fatalmente su desarrollo. Mira a tu alrededor, hojea tu periódico favorito; no te costará encontrarlas.</p>
<p><strong>M:</strong> Retornamos del jardín, que hace fresquito y se nos constipan los libros a pesar de sol… «Duelo al sol», de qué nos suena eso… Oh, a la entrada, a  nuestros pies, una carta. El remite, neoyorquino. ¡Es <strong>Julio Valdeón Blanco</strong>! Pocas cosas nos alegran tanto en la vida cotidiana de la redacción como recibir noticia de nuestros adorados corresponsales (por cierto, esta semana no nos cansamos de conversar con  <strong>Óscar Caballero</strong> sobre el nuevo <strong>Goncourt</strong>, <strong>Mathias Enard</strong>, del que nos habla en la<strong><em> Carta desde París </em><a href="/2015/11/leer-en-noviembre-lo-que-queda-de-franco/">#LEER267</a></strong>). Por influencia del «Duelo al sol» entre <strong>Jonathan Franzen</strong> y <strong>David Foster Wallace </strong>que concierta audazmente la <em><strong>Carta desde Nueva York #LEER267</strong></em>, vamos a recuperar tres libros de Wallace absolutamente irresistibles, para contrastar, por inspiración <em>valdeoniana, </em>con la lectura obligada, esta temporada, de Franzen (<a href="/2015/10/vaivenes-de-un-clasico-vivo/"><em><strong>Pureza</strong></em></a>, <strong>Salamandra</strong>). El primero de ellos es <strong><em>La broma infinita</em> </strong>(<a href="http://www.megustaleer.com/editoriales/debolsillo/NB"><strong>DeBolsillo</strong></a>) que volvió a la actualidad a raíz del estreno de la <em>road movie</em> <a href="http://www.imdb.com/title/tt3416744/"><strong><em>The end of the tour</em> </strong></a>de <a href="http://www.imdb.com/name/nm1242054/"><strong>James Ponsoldt</strong></a> (incluida entre las cien mejores novelas en lengua inglesa del último siglo por <em><strong>Time</strong></em>).</p>
<p><strong>B:</strong> Wallace y Franzen son la antítesis de lo que propongo hoy… No sé si lo has hecho a propósito. Pero yo sigo a lo mío; tú haz lo propio. De nuevo Cátedra nos sirve en bandeja un conciso aldabonazo acerca del mundo contemporáneo. En <a href="http://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=112102" target="_blank"><strong><em>La tiranía de los modos de vida</em></strong>, <strong>Mark Hunyadi</strong></a>, profesor de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Lovaina, aborda la paradoja moral de nuestro tiempo: “Por respeto ético a los derechos individuales, se nos prepara un mundo que tal vez sea éticamente detestable”. Los derechos individuales están quizá más protegidos que nunca. Pero<strong> la apoteosis de éticas restringidas ha redundado en una desatención preocupante del cuadro general</strong>. La ética ha acompañado al mundo en su fragmentación, y ha quedado inerme ante la emergencia de nuevas realidades como la revolución digital. Nuestro derecho a la privacidad está ampliamente reconocido y regulado, pero la aceptación de las condiciones de uso de cualquiera de las aplicaciones de nuestro teléfono móvil implica la renuncia a ellos. <strong>Si somos verdaderamente celosos de nuestros datos, nos quedamos al margen</strong>. Este es quizá el más vívido de los procesos de emergencia en marcha que logran “hacernos pasar de la adaptación progresiva al hecho consumado sin solución de continuidad”. Hunyadi lo tiene claro: “el fraccionamiento de la ética paraliza la ética. Los derechos, las libertades la igualdad son objeto de atención, pero no lo son los modos de vida” que afloran por acumulación de circunstancias.</p>
<p><strong>M:</strong> La siguiente obra de Wallace que metemos en la mochila para el fin de semana es, por añadidura, <strong><em>Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer</em> </strong>(DeBolsillo). Se trata de un artículo basado en la experiencia del malogrado autor durante un crucero de lujo por el Caribe. Esta manejable edición nos lo presenta como «una de las radiografías más agudas e irreverentes de la cultura americana de fin de siglo, en la que se entremezclan la familiaridad, el asombro y una mordacidad descabellada». Y es así como, a las puertas del primer fin de semana de noviembre, el mes otoñal y melancólico por excelencia, nos damos cuenta de cuánto echamos de menos a Wallace.</p>
<p><strong>B:</strong> Hombre, esto es algo más asequible en lo que a paginación se refiere… Recuerdo que tratamos de Wallace en aquella <em>cover</em> sobre suicidio y literatura que hicimos hace unos años en LEER… <strong>Ricardo Fumanal</strong> interpretó entonces la ilustración canónica de <strong>Ignatius J. Reilly</strong>, el inmortal protagonista de <em>La conjura de los necios</em>, para nuestra portada –porque como bien es sabido su autor, <strong>John Kennedy Toole</strong>, se suicidó antes de ver publicada su asombrosa obra-. Precisamente esta semana nos ha llegado la novela del editor póstumo de <em>La conjura</em>, <strong>Walker Percy</strong>, cuyo prólogo cimentó la leyenda de aquel libro. Se trata de <strong><em>El cinéfilo</em></strong>, lo edita Alfabia, ganó el National Book Award en 1961 y está situada en una Nueva Orleans carnavalera, como <em>La conjura</em>… Qué casualidad. En fin, ya me he salido de mi compromiso de hoy con los libros finos…</p>
<p><strong>M:</strong> Finalmente, jefe, <strong><em>Hablemos de langostas</em> </strong>(<a href="http://www.megustaleer.com/editoriales/literatura-random-house/MD"><strong>Literatura Mondadori</strong></a>). En la faja que arropa el libro, nos alegra encontrar la más certera cita crítica de nuestra casa: «El más lúcido, culto y riguroso representante de la novela posmoderna norteamericana». Nos reafirmamos en ello. Junto a otras en la contraportada. La de <strong>Michiko Kakutani</strong> en <a href="http://www.nytimes.com/"><strong><em>The New York Times</em></strong></a>: «Como en sus mejores obras de ficción, recuerda al lector su enorme talento literario y un agudo sentido para captar lo absurdo de la vida contemporánea americana de principios del milenio». Y James Woods en <a href="http://www.theguardian.com/international"><em><strong>The Guardian</strong></em></a>: «Foster Wallace es un soberbio humorista de la cultura… Su exuberancia y sus travesuras intelectuales son un deleite».</p>
<p><strong>B:</strong> Con la venia… Pido permiso para rematar. Ya que he sido desobediente de mí mismo, voy a serlo del todo mencionando un libro que no llegó a tiempo de formar parte de nuestro número de noviembre dedicado a <a href="/2015/11/leer-en-noviembre-lo-que-queda-de-franco/" target="_blank"><em>Lo que queda de Franco</em></a>: la actualización de la <a href="http://www.megustaleer.com/libro/franco-nueva-edicion/0118123" target="_blank">monumental biografía</a> del dictador que <strong>Paul Preston</strong> publicó en 1993 y 2002. Equípense con ella los interesados en el personaje y el periodo. Y por supuesto con <a href="/2015/11/leer-en-noviembre-lo-que-queda-de-franco/" target="_blank">el último número de LEER</a>. Seguimos leyendo…</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em><a href="https://twitter.com/BorjaMzGz" target="_blank">B</a><span class="amp">&amp;</span><a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">M</a> #LEER­sin­prisa</em></strong></p>
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		<title>#LEERsinprisa en el limbo</title>
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		<pubDate>Fri, 22 May 2015 18:53:08 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Postcierre y preferia, qué gran momento éste. A mitad del camino, con todo hecho y, a la vez, todo por preparar, agotados pero hiperestimulados, decidimos hacer un parón y marcarnos un #LEERsinprisa de esos reconfortantes, que nos reubican en el disfrute pleno de la lectura y nos permiten coger fuerzas para la que se avecina…</p>
<p><strong>B:</strong> Te adelanto que de este libro hablamos largo y tendido en el próximo número de LEER. Se trata de <strong><em>Vidas construidas</em> </strong>(<strong>Gustavo Gili</strong>) y es la reedición revisada de un libro que ya publicaron <strong>Javier Rodríguez Marcos</strong> y <strong>Anatxu Zabalbeascoa</strong> en 1998. Una suerte de “biografía de la arquitectura” a través de veinte de los arquitectos más importantes e influyentes de todos los tiempos. “Uno de los motivos que nos llevó a escribir<em> Vidas construidas</em> fue el hecho de comprobar que había mucho escrito sobre la obra de los grandes arquitectos pero muy poco sobre su vida. Y en castellano, casi nada”, nos contaban Anatxu y Javier hace unos días… Próximamente en LEER.</p>
<p><strong>M:</strong> ¡Jefe, yo me dedicaré a atender el desembarco masivo de pingüinos! Los <a href="http://penguinclasicosblog.com/"><strong>Peguin Clásicos</strong></a> llegan con el lema de «Los mejores libros jamás escritos». Empiezo el volumen más contundente,  la obra completa (teatro y poesía) de uno de los grandes genios de la literatura inglesa, el gran predecesor de <strong>Shakespeare</strong>, <strong>Christopher Marlowe</strong> (1564–1593) en una edición de Andreu Jaume. Se trata de una primicia editorial, sin precedentes en nuestro país, incluye toda su producción dramática (siete dramas; dos de ellos, en nueva traducción, <strong>Dido<em>, reina de Cartago</em></strong> y <em><strong>La masacre de París</strong></em>) y lírica (el largo poema de <em><strong>Hero y Leandro</strong> </em>y el breve <em><strong>El pastor apasionado por su amor</strong></em>).</p>
<p><strong>B:</strong> Más títulos de envergadura. A mí, estos librazos de <strong>Crítica</strong> me recuerdan a mis tiempos de estudiante y lector de Historia… Los volúmenes de <strong>Anthony Beevor</strong>, particularmente sobre la Segunda Guerra Mundial, son un comodín de rigor y enganche para los amantes de la historia de la contienda. Aparece ahora este <em><strong>Ardenas 1944.</strong> <strong>La última apuesta de Hitler</strong></em>, que narra el intento desesperado de Alemania, con el ejército soviético ya en suelo alemán, de revertir el curso de una guerra que ya estaba perdida, y las brutalidades cometidas por ambos bandos en un punto en el que todo aquello ya no era necesario. Y hablando de brutalidades, no se pierdan la reedición de <em><strong>Hiroshima</strong></em> de <strong>John Hersey</strong> que acaba de sacar <strong>Debate</strong>. Lectura obligatoria, antídoto contra la barbarie, lección de periodismo.</p>
<p><strong>M:</strong> Ah, yo me quedo con un maestro de maestros. Dicen los editores de Penguin Clásicos que sería injusto inaugurar un sello de filiación tan contigua sin rendir homenaje, junto a Marlowe, a William Shakespeare. Por eso, están orgullosos de mostrar dos de las más destacadas tragedias de Shakespeare en edición bilingüe con buenas traducciones en verso: <em><strong>Macbeth</strong> </em>y <em><strong>Hamlet</strong>.</em></p>
<p><strong>B:</strong> Ay, mira,<strong> Anagrama</strong> se ha acogido al centenario del nacimiento de <strong>Orson Welles</strong> para editar dos libros estupendos:<em><strong> Mr Arkadin</strong></em>, la novela que dio pie a la inclasificable película rodada por el genio en España a mediados de los 50; y <em><strong>Mis almuerzos con Orson Welles</strong></em>, el rescate y cuidadosa edición por parte de <strong>Peter Biskind</strong> de unas cintas halladas en un garaje que recogen las jugosas conversaciones entre Welles y el cineasta y dramaturgo <strong>Henry Jaglom</strong> durante dos años de comidas. Opiniones impagables y <em>gossip</em> de altura sobre la gente dorada de Hollywood…</p>
<p><strong>M:</strong> Ah, gente dorada… ¡yo prefiero hoy el <strong>Siglo de Oro</strong>! De los títulos cervantinos de Penguin Clásicos escojo las<em><strong> Novelas ejemplares</strong> </em>(doce novelas cortas de intención didáctica y moral, escritas entre 1590 y 1612), una edición ampliada a cargo de <strong>José Montero Reguera</strong>, catedrático de Literatura Española de la <a href="https://www.uvigo.es/"><strong>Universidad de Vigo</strong></a>.</p>
<p><strong>B:</strong> Qué pena no haber contado hace un par de meses con este estupendo libro de <strong>Hugo Vargas</strong> para haberlo incluido en nuestro número dedicado al ajedrez. <em><strong>Fianchetto. El ajedrez como una de las bellas artes</strong> </em>(<a href="http://www.tramaeditorial.es/"><strong>Trama Editorial</strong></a>) es una colección de piezas heterogéneas en torno al juego de juegos, con protagonistas insospechados –De <strong>Duchamp</strong> a <strong>Bogart</strong>, pasando por <strong>Lenin</strong>, <strong>Castro</strong> o <strong>Kubrick</strong>– y conexiones insólitas que demuestran que todo cabe en el tablero binario.</p>
<p>M: ¡Oh, qué sugerente todo! Yo sigo con los clasicazos. Para culminar ni más ni menos que con la <em><strong>Ilíada</strong></em> de Homero… ¡y qué apasionante el abordaje de la cuestión homérica en el estudio preliminar de<strong> Pere Güell</strong>!</p>
<p><strong>B:</strong> ¡Y no se nos olvide recomendar, en vísperas de la jornada de reflexión, <a href="/2015/05/leer-en-mayo-a-quien-votamos/">el número de mayo de LEER</a>! De inequívoco titular: <em><strong>¿A quién votamos?</strong></em> Pues ustedes mismos. Nosotros, por nuestra parte, operamos en nuestras coordenadas habituales: dando claves tangibles para que el lector acuda a las urnas lo mejor equipado posible. Y que cada palo aguante su vela. La noche del domingo, en cualquier caso, se presenta emocionante…</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>B&amp;M #LEERsinprisa</strong></em></p>
<p> </p>
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		<title>Morán: “Este es mi libro más duro y más brutal”</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 15:13:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido la noticia cultural de la “rentrée”. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de FERNANDO PALMERO con GREGORIO [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">la noticia cultural de la “rentrée”</a>. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>GREGORIO MORÁN</strong> publicada en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">nuestro número de octubre</a> ha sido la fuente primera y necesaria para entender lo sucedido. El 13 de septiembre conversamos con Morán (Oviedo, 1947) en el despacho de su ático barcelonés, fumando y hablando de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como un “un ajuste de cuentas” con su generación; una indagación en las promiscuas relaciones de los intelectuales con el poder desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo, siguiendo la inclemente línea de ‘El maestro en el erial’ pero cambiando a Ortega por Jesús Aguirre como figura vertebral. Finalmente lo publicará Akal. Entretanto, aquí está el resultado de aquel encuentro, cuajado de declaraciones y revelaciones explosivas.</address>
<address> </address>
<h5><em>¿Este es otro de esos libros en los que cuentas cosas que nadie quiere escuchar?</em></h5>
<p>Posiblemente sí. En este caso creo que el que más, porque es un ajuste de cuentas. <strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación. Además yo no entré en el PSOE y antes de la legalización del PCE ya estaba fuera… Pero también es <strong>una continuación del libro de Ortega</strong> –<em>El maestro en el erial</em> (Tusquets, 1998)–, porque el libro de Ortega es una explicación de la barbarie en la cual nacimos. <strong>Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega…</strong> Es el único favor que le debo a <strong>Vargas Llosa</strong>. El grupo Prisa había decidido no publicar ni una sola referencia, pero el director de Tusquets, <strong>Antonio López Lamadrid</strong>, que ya falleció, le mandó un ejemplar a Vargas Llosa, que estaba en Berlín en una de esas genialidades (dos años de beca) que consiguen los que saben vivir bien. Y sin tener ni idea de las consecuencias que tenía aquello, hizo un artículo para <em>El País</em>, que nadie se atrevió a levantar, absolutamente impresionante a favor del libro. Y ahí empezó a existir.</p>
<h5><em>‘El cura y los mandarines’ tiene como hilo conductor a <strong>Jesús Aguirre</strong>…</em></h5>
<p>Sí, pero la historia es más compleja. Están los <strong>Pradera</strong>, los <strong>Gil de Biedma</strong>, los <strong>Castellet</strong>… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba. Eso dice mucho. <strong>Aguirre es un personaje complejo e importantísimo en esos años.</strong> No olvides que es él quien presenta en sociedad a <strong>Felipe González</strong> cuando el PSOE aún no es legal. En la presentación de un libro sobre <strong>Besteiro</strong> de <strong>Guillermo Solana</strong>, que ahora es director del Thyssen y que antes estaba vinculado al PSOE y a <strong>Tierno Galván</strong>, ante el <em>tout</em> Madrid, <em>Jesusito</em> Aguirre, director de Taurus, dice: ‘ese hombre tan citado que la gente llama Isidoro, yo lo tengo que presentar aquí, se llama Felipe González’. Te podría contar de estas anécdotas una docena, que están en el libro. Se podría decir que Aguirre es un personaje secundario, sí, pero está allí. <strong>Es como Forrest Gump, con la diferencia de que no es Forrest Gump, sino todo lo contrario.</strong></p>
<blockquote><p><em>Los mandarines de la época consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a “Jesusito” convertido en duque de Alba. Eso dice mucho </em></p></blockquote>
<h5><em>El libro arranca en 1962…</em></h5>
<p><strong>Hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos.</strong> La gente ya no lo recuerda, pero en el 62 se casan <strong>Don Juan Carlos</strong> y <strong>Doña Sofía</strong>; se produce la gran huelga minera asturiana y se declara el estado de excepción; tiene lugar el Contubernio de Múnich; no sólo aparecen <em>Nosaltres, els valencians</em>, de <strong>Joan Fuster</strong>, y una editorial muy potente, Ediciones 62, sino que <strong>Martín Santos</strong> hace la novela más importante de la posguerra española y de la segunda mitad del siglo XX, <em>Tiempo de Silencio</em>… Es además el final de una etapa del franquismo muy dura que desemboca en el estado de excepción del 69 provocado por el asesinato de <strong>Enrique Ruano</strong>. Yo recojo algunos datos poco conocidos. Por ejemplo, los nombres de los tres policías que lo asesinaron, a los que se les dio unas medallas y fueron ascendidos por el primer ministro de Interior socialista, <strong>Barrionuevo</strong>. La reacción frente a aquel crimen provoca en el movimiento estudiantil una violencia enorme, que aprovecha el franquismo, y concretamente <strong>Carrero Blanco</strong>, para preparar el nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Y <strong>Franco</strong> liquida a <strong>Fraga Iribarne</strong>, porque éste echa un pulso al régimen pensando que Franco en el momento que descubra que tiene unos chorizos como ministros los va a echar. Se equivocaba. Evidentemente, Franco los asciende.</p>
<figure id="attachment_2574" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2574 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8749REC-1024x557.jpg" alt="IMG_8749REC" width="690" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Últimas pruebas de “El cura y los mandarines”.</figcaption></figure>
<p>Ese año 69 es decisivo y es también cuando <strong>Max Aub</strong> consigue venir a España con un visado de tres meses, utilizando como tapadera su libro sobre <strong>Buñuel</strong>, porque no le habían concedido el visado ni cuando murió su madre ni cuando murió su padre. A ese capítulo lo llamo “El año de la gallina ciega”. Gracias a mi buena relación con una hija de Max Aub, que era militante del PCE de entonces, he podido entrar en los archivos y ver, por ejemplo, el manuscrito de <em>La gallina ciega</em>. Ese libro es capital para entender lo que era el 69. Hay quienes dicen, como <strong>Manolito Aznar</strong>, que se equivocaba Max porque aquí había grupos de luchadores… Aquí no había nada, lo puedo constatar yo con mi experiencia. <strong>Éramos cuatro, y cuando ocurría algún incidente grave desaparecía todo el mundo.</strong> Nosotros no vivimos el 68, vivimos el 69, que a algunos nos afectó personalmente más que a otros. Cuando algún gracioso dice algo del 68, sé que no estuvo en nada.</p>
<h5><em>Y el final del periodo que abarcas es el año 96.</em></h5>
<p>Sí, es el final del PSOE. Hay un capítulo entero dedicado a esto, en el cual juego con <strong>Adorno</strong>, para desarrollar <em>una teoría de la ilustración</em>: el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. La situación económica no es que fuera buena pero tampoco es la de ahora. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española, con cosas divertidísimas, como una exposición de abanicos en la cual paga 50.000 pelas por el texto de tres líneas que acompaña a cada abanico. El que desenmascara todo esto es <strong>Sánchez Ferlosio</strong> en <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/22/opinion/469926007_850215.html" target="_blank">el artículo más agudo sobre aquella época</a>, donde incluye una frase memorable que decía algo así: Si <strong>Goebbels</strong> (no lo había dicho él, pero se le atribuye) cada vez que oía la palabra <em>cultura</em> sacaba la pistola, el PSOE ha cambiado la frase. Cada vez que oyen hablar de la cultura sacan la chequera.</p>
<blockquote><p><em>El PSOE vino a ilustrar y su política ilustrada fue memorable. Por primera vez un Gobierno invirtió en comprar inteligencia, y compró a prácticamente la totalidad de la inteligencia española</em></p></blockquote>
<h5><em>En ‘Los españoles que dejaron de serlo’ hablas del ‘síndrome <strong>Maeztu</strong>’ para referirte a los intelectuales vascos que cambiaron de discurso sin tener que dar explicaciones. </em></h5>
<p>Esto es mucho más. Cuando Max Aub va al Congreso Cultural de La Habana en 1968 (sobre el que hizo un libro muy bonito que nadie quiere reeditar) se queda turulato, <strong>yo no sabía que había en España tantos intelectuales revolucionarios por metro cuadrado, dice</strong>, porque fueron como 300 o 400. Y todos firmaron una declaración a favor de la lucha armada de los pueblos frente a las dictaduras, que era una cosa absolutamente surrealista para unos tíos como <strong>Félix Grande</strong>, que luego venía a España y ejercía como secretario de una revista oficial como <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>. Yo recuerdo personas, podría decir hasta los nombres, me acuerdo perfectamente, pero hoy sería un escándalo, que se iban a hacer práctica de lucha armada a la sierra… de Guadarrama. Eso lo viví yo. Y el cura Aguirre era también partidario de la lucha armada.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-2802 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8732-1024x682.jpg" alt="IMG_8732" width="690" height="459" /></p>
<h5><em>El cura estaba en el ‘Felipe’</em>…</h5>
<p>Sí pero el <em>Felipe</em> [FLP, Frente de Liberación Popular] se disuelve antes del 69. <strong>Jaime Pastor</strong>, que es uno de los principales, se va a los <em>troskos</em>, y <strong>Julio Cerón</strong> se retira al castillo del Périgord, un castillo con puente levadizo. Hay unos buenos apartados sobre el inefable Cerón, que era realmente un tipo de psiquiatra, además de ser un católico… <strong>Todo el grupo del FLP estaba muy afectado por el catolicismo, salieron del seminario para entrar en el <em>Felipe</em></strong>, como<strong> César Alonso de los Ríos</strong>, uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al FLP; de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de <strong>Solana</strong> en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además, no la facción más moderada. Lo de Maeztu… eso es una broma, porque en Maeztu no había el aspecto chorizo. Yo no creo que tuviera muchas luces pero no era un tipo que como estos entraron donde entraron siempre por dinero. <strong>Toda esa generación entró por dinero.</strong> Por ejemplo, <strong>Juan Benet</strong> participa en un libro, <em>Cien españoles y la OTAN</em>, de Víctor Márquez Reviriego, donde dice que no firmará nunca a favor del ingreso en la OTAN. El libro sale dos meses antes de que Benet dijera sí a la OTAN.</p>
<h5><em>Sin rubor intelectual…</em></h5>
<p>Mira, <strong>el carácter falaz de la cultura de la época está en unas cartas del 64–65 entre Gil de Biedma y Ferrater</strong>, dos <em>patums</em> de la sociedad <em>barcelonina</em>, en las que uno le dice al otro: ‘Oye ¿tú has leído <em>La Regenta</em>? La acabo de empezar y es increíble’; y dice el otro: ‘Yo la estoy leyendo ahora, es impresionante sí’. Eso es lo más grave. Pero si hay un resumen de lo que significa el libro, o de lo que significa para mí al menos como autor, es la conclusión de que <strong>la quiebra de la Guerra Civil, intelectualmente, me refiero, no se cerró en el 39 y que la Transición no significó borrón y cuenta nueva.</strong> Eso no es verdad. El exilio fue implacable, sobre todo con los que tienen que escapar de aquí durante y al final de la Guerra. Porque la de los otros, los que se van en los años 60, como <strong>López Pacheco</strong> a Canadá o <strong>Ángel González</strong> a EEUU, es otra historia diferente, que evidentemente trato, pero es diferente. Los de aquel exilio se tiraron seis o siete años sin deshacer las maletas, pensando que volvían. Terrible. Y luego no los dejan volver. No a todos. Max Aub vuelve completamente lúcido, pero sólo unos meses. <strong>Juan Goytisolo</strong>, que es poco dado a la autocrítica, me contó una cosa que yo introduzco en el libro: <strong>‘¡Qué mal nos portamos con Max!’</strong>, me dijo. ‘Él leía todo lo nuestro y nosotros nunca leímos sus libros’. Es bestial.</p>
<blockquote><p><em>Cela es excepcional por haber escrito ‘La Colmena’, pero luego está el trepa, y desde Quevedo no ha habido uno como él</em></p></blockquote>
<h5><em>Pero hablas también de los que se quedaron…</em></h5>
<p>Claro. Hay un capítulo entero dedicado a <strong>Cela</strong> que es memorable. No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar. Y que supiese de literatura. Cualquier acto, cualquier decisión que toma siempre tiene un doble fin: subir la Cucaña. Cela es excepcional por haber escrito un libro capital, que es <em>La Colmena</em>. Pero luego está el trepa. Él había hecho en los años 40 <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_379" target="_blank">un libro por encargo</a> de la dictadura venezolana de <strong>Marcos Pérez Jiménez</strong>, <em>La Catira</em>. Como Cela era un figurón de la cultura española, le vendió la moto al dictador y escribió un libro que era una mierda (los términos venezolanos, por ejemplo, estaban todos equivocados), pero eso sí, él había cobrado por adelantado tal cantidad de dinero que se construye una casa en Mallorca, la casa de Son Armadans. Entonces Venezuela era una dictadura siniestra y en la que había todo el dinero del mundo para robar. Y años después, cuando ya estaba casado con la chica joven de la radio, quiso repetir la jugada, porque necesitaba numerario para construirse una casa en el Jarama. Y le hace una proposición a su agente, <strong>Carmen Balcells</strong>, que ésta transmite al Ayuntamiento de Marbella, es decir, a <strong>Gil y Gil</strong>: escribir un libro sobre Marbella que se llamase <em>Marbella Paraíso</em>, o algo así, una cosa golfa, por 100 millones. Hasta a Gil y Gil, que no tenía ningún rubor, aunque no fuera la literatura lo suyo, le pareció excesivo. Si le llega a salir, hubiera sido como <em>La Catira</em>. <strong>Cela no tenía ningún problema de principios. Es la representación genuina del escritor del franquismo.</strong> Era listo, no era un escritor de fondo (los poemas que hizo se pueden tirar todos a la basura) y además publicaba mucho, estoy seguro de que ni corregía todo lo que le hacían los negros, pero sacó muchísimo dinero. En el libro no entro en cómo consiguió el Nobel, pero doy las pistas para entenderlo. Muerto Franco en noviembre del 75, habiendo recibido todos los premios y siendo senador real de aquellos que nombró Juan Carlos, <strong>¿cómo llega al Nobel? ¿Cómo se puede saltar de la Alcarria al mundo?</strong> Fácil. ¿Qué organización no existía en España entonces? La hispano-israelí. La funda él, con el grupo de judíos de<strong> Max Mazin</strong>. Después del Holocausto aquí estoy yo, dice. Es el presidente de la asociación hispano israelí en un momento en el que no hay relaciones diplomáticas entre España e Israel. Eso es talento. Recorrió todos los centros judíos del mundo dando conferencias y se transformó en una figura internacional. Sin el sionismo no lo hubiera conseguido. Eso es Cela.</p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<h5><em>Volviendo a Aguirre, ¿por qué se casó <strong>Cayetana</strong> con él sabiendo que era homosexual?</em></h5>
<p>Posiblemente con ella no lo fuera. No sería el primer caso. Tampoco me pareció ella una persona especialmente apasionada, pero ¿quién de nosotros no conoce homosexuales casados? A ella le fascinaba. Aguirre se llevaba bien con todos los hijos de Cayetana menos con <strong>Jacobo</strong>, porque era un competidor, y él no admitía competidores. <em>Jesusito</em> tenía que ser siempre el más brillante. En el entierro privado, según contaba Pradera, no lloró ninguno de los hijos. La única persona que lloró fue Cayetana, y lloró de verdad, porque le quería. El amor tiene esas cosas. Y lo de ser homosexual no creo que tuviera la más mínima importancia. Es más, a ella le sorprendería. Y eso que él siguió con una vida más bien irregular en esos campos, era un homosexual con una relación notable… Su final, sin embargo, es terrible, enloquece, porque <strong>es un duque de Alba que se aburre. Siendo un hombre tan frívolo llegó al puesto más importante de España</strong>, ni el Rey es tan importante como un duque de Alba. Fíjate, al Rey lo han retirado, aún no sabemos quién y tardaremos tiempo en conocer los detalles de la conspiración, pero a un duque no lo pueden retirar. Y sin embargo se aburre. Al final del libro explico que somos una generación absolutamente fracasada, ninguno de sus objetivos se cumplió, salvo en el caso de Jesús Aguirre.</p>
<h5><em>Bueno, y de muchos de esos mandarines…</em></h5>
<p>Sí, pero llegaron con unos peajes terribles. Esos mandarines no son los mandarines de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, no son los mandarines franceses, aquí el peaje son los 40 años de franquismo, que parecía que no se acababa nunca. Y cuando acabó… En un capítulo del libro trato de las relaciones entre los intelectuales y el entonces príncipe Juan Carlos, intelectual importante donde los haya.</p>
<h5><em>Entre él y <strong>Suárez</strong> se leyeron tres libros… </em></h5>
<p>No, Suárez no leyó ninguno y el Rey tampoco. <strong>Suárez empezó <em>Papillon</em> y lo dejó porque le parecía muy denso.</strong> ¿El Rey? Hay una anécdota, que tiene trascendencia, durante la inauguración de la primera Feria del Libro del postfranquismo. Están paseando Juan Carlos y Sofía por las casetas y alguien le enseña a la Reina un ejemplar de <em>El Principito</em> de <strong>Saint-Exupéry</strong>. Y ella dice: ‘Juanca, Juanca, mira <em>El Principito</em>, como nuestro hijo’. Lo de la cultura de la Reina es otra mitología. El rey de ahora, mucho más allá no irá. La que sí va mucho más allá es ella.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">octu­bre de 2014, número 256</a>.</p>
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		<title>El cura y los mandarines: historia de un libro nonato</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Oct 2014 17:12:38 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>EN LEER SUPIMOS TEMPRANAMENTE de la existencia de <em>El cura y los mandarines</em> gracias a <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, colaborador mensual de esta casa con sus “Auténticas Entrevistas Falsas” y buen amigo de <strong>Gregorio Morán</strong>. Hace algunos meses, en una de sus habituales visitas a la redacción, <strong>Víctor nos anticipó la inminente publicación de un <em>libro bomba</em></strong> en el que el controvertido escritor asturiano afincado en Barcelona venía trabajando desde hacía cerca de diez años.</p>
<p>Morán, que firma cada fin de semana en <em>La Vanguardia</em> unas implacables “<a href="http://hemeroteca.lavanguardia.com/search.html?fromISO=true&amp;q=%2522SABATINAS%2520INTEMPESTIVAS%2522&amp;aux=%22SABATINAS+INTEMPESTIVAS%22&amp;bd=01&amp;bm=02&amp;by=1881&amp;ed=01&amp;em=12&amp;ey=2014&amp;x=0&amp;y=0" target="_blank">Sabatinas intempestivas</a>”, es sobre todo <strong>autor de un puñado de libros muy importantes</strong>: <em>Miseria y grandeza del Partido Comunista de España</em>, el libro de referencia sobre el PCE que le publicara <strong>Rafael Borràs</strong> en la Colección Espejo de España de Planeta en 1986 y hoy inencontrable; la anterior y excelente biografía <em>Adolfo Suárez, historia de una ambición</em>, y su prolongación en <em>Adolfo Suárez. Ambición y destino</em> (Debate, 2009); o <em><strong>El maestro en el erial</strong>. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo</em>, publicado por Tusquets en 1998, <strong>retrato demoledor de la cultura española de la inmediata posguerra</strong> a través de la figura de su gran referente intelectual, desde su regreso a España en 1945 hasta su muerte diez años después.</p>
<p><strong>En esas mismas coordenadas se nos anticipaba <em>El cura y los mandarines</em>, una suerte de continuación de <em>El maestro en el erial</em></strong> en tanto que elucidación de la cultura oficial española, pero que llegaría hasta la transición democrática y más allá y que en esta ocasión tomaría a <strong>Jesús Aguirre como hilo conductor.</strong> Y así lo confirmó el propio Gregorio Morán cuando el pasado 13 de septiembre recibió a <strong>Fernando Palmero</strong> en su domicilio de Barcelona para hablar del que iba a ser su próximo, inminente libro. “<strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación”, afirma en el arranque de la conversación, y <strong>así se recoge en la larga entrevista que publicamos en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">el número de octubre de LEER.</a></strong></p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741.jpg"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Gregorio Morán durante la entrevista concedida a LEER (fotos: Ana Lisis).</figcaption></figure>
<p>“También es una continuación del libro de Ortega, porque el libro de Ortega es <strong>una explicación de la barbarie en la cual nacimos. Por eso es posible que este libro no exista</strong>, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega”. Con estas palabras Morán <strong>anticipaba para <em>El cura y los mandarines</em> un velo de silencio equivalente</strong> al que rodeó a <em>El maestro en el erial</em>, –en aquella ocasión inadvertidamente roto por el <a href="http://elpais.com/diario/1998/03/01/opinion/888706803_850215.html" target="_blank">entusiasta comentario de <strong>Mario Vargas Llosa</strong></a> en páginas habitualmente poco propicias para Morán como las de <em>El País</em>–. Finalmente <strong>el velo de silencio ha sido innecesario; el libro, al menos de momento, ni siquiera existe en sentido estricto.</strong></p>
<p>Un libro con Aguirre como figura y reclamo, pero cuya “historia es más compleja. <strong>Están los Pradera, los Gil de Biedma, los Castellet… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba</strong>”.</p>
<figure id="attachment_2584" style="width: 200px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-2584" src="/wp-content/uploads/2014/10/el-cura-y-los-mandarines_9788498927443.jpg" alt="el-cura-y-los-mandarines_9788498927443" width="200" height="292" /><figcaption class="wp-caption-text">Portada de un libro “nonato”.</figcaption></figure>
<p>El relato comienza en 1962; porque “hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos”, justifica su autor. Y llega hasta 1996, año de la primera derrota electoral socialista después de su <em>landslide</em> del 82; un triunfo que se manifestó verdaderamente aplastante en materia cultural. En palabras de Morán, <strong>“el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable (…). Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</strong></p>
<p>De esto y mucho más; de cómo, según él, <strong>Camilo José Cela</strong> –“no creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar”– consiguió el Nobel; <strong>del pasado de muchos intocables de la cultura progresista</strong>, y del comportamiento de algunos de ellos con figuras del exilio como <strong>Max Aub</strong>; de personajes en apariencia tan distantes como <strong>Carmen Balcells</strong> y <strong>Jesús Gil y Gil</strong> <strong>habla Gregorio Morán en el número de octubre de LEER como probablemente no lo haga hasta que logre ver publicado en otra editorial <em>El cura y los mandarines</em>.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>BORJA MARTÍNEZ</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"> </address>
<address style="text-align: left;"><a href="/2014/10/leer-en-octubre/"><img class="alignleft wp-image-2536" src="/wp-content/uploads/2014/10/PORTADA-256-SIN-CODIGO.jpg" alt="Maquetación 1" width="150" height="200" /></a><strong>Lee la entrevista a Gregorio Morán</strong> sobre “El cura y los mandarines” en el <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">número de octubre de 2014</a> de la Revista LEER. Pídelo en quioscos y librerías seleccionados o <a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a>.</address>
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		<title>Leer en octubre</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2014 11:03:20 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el mes de Liber y Frankfurt, la exhaustiva radiografía de un sector editorial enfrentado al cambio de paradigma tras más de un lustro de crisis y meses de fusiones y adquisiciones es el principal argumento del número de octubre de LEER, pero hay muchos más, y muy jugosos. Nos anticipamos a la aparición de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En el mes de Liber y Frankfurt, la <a href="/2014/10/leer256-debate-sobre-el-estado-de-la-edicion/" target="_blank">exhaustiva radiografía</a> de un sector editorial enfrentado al cambio de paradigma tras más de un lustro de crisis y meses de fusiones y adquisiciones es el principal argumento del número de octubre de LEER, pero hay muchos más, y muy jugosos.</p>
<p>Nos anticipamos a la aparición de <strong>uno de los títulos más esperados del otoño, <em>El cura y los mandarines</em></strong> (Crítica), una exploración rigurosa a cargo de <strong>Gregorio Morán</strong> de las procelosas relaciones de los intelectuales con el poder político desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo. <strong>Fernando Palmero</strong> ha conversado con el autor asturiano (en la imagen superior, en un momento de la entrevista en su casa de Barcelona), que en este libro sigue la inclemente línea que ya ensayara en <em>El maestro en el erial</em>, pero cambiando a Ortega por <strong>Jesús Aguirre como figura vertebral</strong> de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como<strong> un “ajuste de cuentas” con su generación. </strong></p>
<p>Hemos leído con atención antes de su lanzamiento <em>Demonios familiares</em> (Destino), la novela póstuma de <strong>Ana María Matute </strong>que, pese a estar inacabada, <strong>Pere Gimferrer</strong>, autor del prólogo, considera estéticamente plena. <strong>Alicia González</strong>, conocedora de la personalidad y la obra de Matute, disecciona sus páginas y localiza esos demonios del título, los “vértigos que asediaban a la autora en los últimos tiempos”, en Eva, protagonista de la obra y reflejo de su creadora.</p>
<p>A punto de cumplirse cien años del nacimiento de <strong>Julio Caro Baroja</strong>, <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong> dedica su <strong>Auténtica Entrevista Falsa</strong> al insigne polígrafo sobrino de Don Pío, multiacadémico y premio Príncipe de Asturias. A través de la pluma culta y exquisita de Víctor Márquez, Caro Baroja se confiesa y sincera: “Soy un epígono de aquella burguesía laica anterior a la República. <strong>Fui</strong><strong> un caballero inactual, un superviviente”. </strong></p>
<figure id="attachment_2552" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2552" src="/wp-content/uploads/2014/10/CaroBaroja-662x1024.jpg" alt="CaroBaroja" width="690" height="1067" /><figcaption class="wp-caption-text">Julio Caro Baroja interpretado por David Pintor para LEER.</figcaption></figure>
<p><strong>La <a href="http://www.semanadelcerebro.es/" target="_blank">VI</a></strong><a href="http://www.semanadelcerebro.es/" target="_blank"><strong> Semana</strong><strong> del Cerebro</strong></a>, que tiene lugar entre el 6 y el 10 de octubre organizada por la Fundación del Cerebro y la Sociedad Española de Neurología, llega <strong>en pleno auge de las neurociencias</strong> al calor de los descubrimientos<strong> en torno al “pedazo de materia más complejo del universo conocido”</strong>, en palabras del divulgador <strong>Julio González</strong>, y el contrastado interés de los lectores. Por todo ello <strong>Maica Rivera repasa algunos de los títulos más importantes </strong>en un reportaje imprescindible. Sobre neurociencia, y ese misterio todavía inescrutable que sigue siendo la cualidad subjetiva de las experiencias individuales, o <em>qualia</em>, escribe <strong>María Teresa Giménez Barbat</strong> en su página mensual de Tercera Cultura.</p>
<p>En nuestra sección de Infantil y Juvenil, <strong>Ada del Moral</strong> se acerca a la obra de <strong>dos heterodoxos de la literatura para los más pequeños</strong>: el clásico y veterano <strong>Tomi Ungerer</strong>, cuya obra viene rescatando en España la editorial <a href="http://www.kalandraka.com/es/autores/detalle/ficha/ungerer/" target="_blank">Kalandraka</a>, y el novísimo y polifacético <strong>David Walliams</strong>, conocidísimo <em>showman</em> de la televisión británica que también triunfa en librerías con su serie de <em>increíbles historias </em>publicadas en España por <a href="http://www.megustaleer.com/autor/0000937031/david-walliams" target="_blank">Montena</a>.</p>
<p>Todo ello acompañado de<strong> la cobertura de las principales novedades del otoño y de las secciones fijas</strong> de nuestros colaboradores: las Cartas desde Nueva York y París de <strong>Julio Valdeón Blanco</strong> y <strong>Oscar Caballero</strong>, la página de Pensamiento de <strong>Gabriel Albiac</strong>, los libros de <strong>Ramón Tamames</strong>, el Cómic de <strong>Ana Merino</strong> y <strong>Luis Conde</strong>, los libros de temática ambiental de <strong>Pedro Cáceres</strong> y sus Páginas Verdes, la propuesta de Jurídicos de <strong>Javier Cremades</strong>… Y un montón de sugerencias (entre ellas la última y premiada novela de <strong>Jorge Eduardo Benavides</strong>, el nuevo pildorazo del pensador francés <strong>Alain Finkielkraut</strong>, el ensayo crítico y visionario de <strong>Jaron Lanier</strong> <em>¿</em><em>Quién controla el futuro?</em>) con las que acudir a nuestra librería favorita; este mes, en nuestra sección <em>El escritor y su librero</em>, <strong>Héctor Escobar</strong> propone visitar los establecimientos de <strong>Santos Ochoa</strong> en compañía del autor de novela histórica <strong>Jesús Sánchez Adalid</strong>.</p>
<p>Todo esto y más en el número de octubre de LEER, ya disponible en quioscos y librerías seleccionadas. También puedes suscribirte <a href="/suscribete/" target="_blank">aquí</a>.</p>
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