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	<title>Revista leer &#187; Anagrama</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Algunos buenos libros (xiv)</title>
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		<pubDate>Fri, 10 May 2019 17:52:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Algunos Buenos Libros]]></category>
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		<description><![CDATA[Llegan dos libros sobre Madrid. El poeta y escritor Sergio C. Fanjul propuso el año pasado al Ayuntamiento de la capital de España realizar una serie de paseos urbanos por los 21 distritos de la ciudad, en paralelo a diversas actividades de los Veranos de la Villa, con el propósito de escribir una crónica de cada uno [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Llegan dos libros sobre Madrid. El poeta y escritor <a href="https://twitter.com/txepeligro" target="_blank"><strong>Sergio C. Fanjul</strong></a> propuso el año pasado al Ayuntamiento de la capital de España realizar una serie de paseos urbanos por los 21 distritos de la ciudad, en paralelo a diversas actividades de los Veranos de la Villa, con el propósito de escribir una crónica de cada uno de ellos. Así fue, y así se entregaron a los asistentes de los espectáculos y <a href="https://veranosdelavilla.madrid.es/es/proyecto/1/expedicion-asfaltica#" target="_blank">se publicaron en la web de los Veranos de la Villa</a>. Sobre aquello ha compuesto Fanjul este libro, <em>La ciudad infinita</em>. Para la ocasión las crónicas se han visto enriquecidas con reflexiones posteriores y experiencias previas. Porque Fanjul <strong>tuvo vocación de pasear Madrid desde que en 2001, con 21 años, llegó de su Oviedo natal</strong> para estudiar un segundo ciclo de Astrofísica. Venía de la pequeña Vetusta con un picor de <em>flâneur</em> que sólo se podía resolver en una gran ciudad, porque si sigues la calle Uría cuando te quieres dar cuenta estás encaramado al Naranco. En Madrid, sin embargo, se puede satisfacer con creces el deseo deambulatorio. Como buen explorador urbano, Fanjul no se paró en las barras de la almendra central; rebasó las pasarelas de la M-30 y buscó la vida y el encanto de los barrios del Gran Madrid, aquel que fue creciendo desde mediados de los 50 del XX para recibir la emigración interior absorbiendo de paso los pueblos cercanos –un proceso que Fanjul atribuye, aventurándose un poco, a la supuesta voluntad del Caudillo de competir con Barcelona en hechuras y alcance–. El autor camina con ánimo periodístico y escribe lo que va viendo, apuntalándolo con lecturas e impresiones personales. <strong>Acierta a pillarle el tono a la ciudad, lo cual no es fácil, porque Madrid no es la típica urbe vistosa y monumental</strong>. </span><span style="font-weight: 400;">«En eso radica el infinito encanto de Madrid: en esa sencillez, en ese caos, esa complejidad, esa irresumibilidad, en esa cutrez, en ese desenfado, en ese aldeanismo universal, en ese casticismo, en ese amor por la buena vida, que se va acabando a base de emprendimiento, turistas, franquicias, desahucios y pensamiento positivo». Confiemos en que no sea así, en que no se vaya acabando. Al fin y al cabo Madrid nunca ha sido ajena a las modas foráneas –¿qué es si no Lhardy?– y ha sido capaz de ir incorporándolas sin renunciar a su carácter. Por eso todavía no se pueden hacer fotos en <a href="https://goo.gl/maps/BnUeU2JoSkFTg6mv7" target="_blank">La Venencia</a>.</span></p>
<p><a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-ciudad-infinita/MES-108359#"><img class="aligncenter size-full wp-image-8722" src="/wp-content/uploads/2019/05/ERK11630-e1557508803289.jpg" alt="ERK11630" width="300" height="426" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/la-ciudad-infinita/MES-108359#" target="_blank"><strong><em>LA CIUDAD INFINITA</em></strong></a><br />
<strong>Sergio C. Fanjul</strong><br />
Reservoir Books</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;">Encaramado a un cerro del sureste de Madrid, Fanjul se hace preguntas habituales ante quien ve en lontananza el heterogéneo caserío de la tercera aglomeración de Europa: «De donde saldrá la energía para alimentar un monstruo tan descomunal», o «por qué hay tanta gente en Madrid». De esa extrañeza de la ciudad en medio de la nada parece alimentarse la historia legendaria de un lugar llamado Maderit, trasunto capitalino surgido de la imaginación de <strong>Alberto Otto</strong> y que se aparece en tinieblas con cuatro brevísimos movimientos en su primer y sorprendente libro </span><i>Un chalet en la Gran Vía</i><span style="font-weight: 400;">. Una idealización remota de un poblachón aislado y fortificado, rodeado de la nada castellana, al que una tarde llega insospechadamente el sonido del mar porque desde el Mediterráneo hasta allí de repente solo hay silencio, y en cuyo límite oriental sus habitantes deciden instalar un potente faro de secano porque buscaban </span><span style="font-weight: 400;">«gente para divertirse. <strong>Una ciudad pérfida y cansada de sí misma a la que todo le venía bien</strong>». </span></p>
<p>Los de Otto –él sí nacido en Madrid, crecido entre Carabanchel y Aluche según se nos informa desde la solapa de su libro– son una colección de <strong>setenta textos breves o greguerías extendidas de nuevo cuño</strong> vertebradas por la presencia más o menos explícita de la ciudad, que su autor vislumbra y madura desde una ventana del Madrid de los Austrias. Desde la cual intuye la música del reciclaje perpetrada por dos monjas neocatecumenales en la Plaza de la Paja, sonido celestial de la basura, o el lamentable destino del anillo arzobispal perdido entre bolsas sucesivas de la farmacia, la frutería y una tienda de lujo. <strong>El chispazo surrealista se hace ramoniano y funciona porque Alberto Otto escribe muy bien.</strong> No sucumbe al tono resabido de la «gente irónica de Madrid que trabaja en revistas». Tampoco a los tics del escritor profesional que hasta la fecha no es, ni se deja llevar por la tentación de hacer política que brinda el contexto municipal. Este libro es creación pura. El lector se ríe con frecuencia ante la sutileza y la brillantez del punto de vista y el tono con que Otto metaboliza las imágenes de la ciudad. Con los diversos ecosistemas que representan las mesas de un bar tras la batalla del menú del día, por ejemplo, o con «los abuelos de puta» empeñados en desquitarse de toda una vida de orden y buena voluntad, o con las niñas chinas que ejercen la representación diplomática de las tiendas de alimentación de sus padres. Hay un inventario de pasadizos secretos entre edificios de Madrid, transexuales titánicos, guepardos que violan a los leones del Congreso, cosas que dicen cosas, gentes que miran a gente que mira un infarto, escolares que se meten en su mochila para refugiarse de los adultos –he aquí la greguería: «El niño es un caracol escolar con una concha de nailon»– y hasta «una historia verídica sobre la reina» que apetece mucho contrastar cualquier martes de primavera. Pero esta enumeración es inútil. A Otto hay que leerlo. Es inteligente y original, lo cual ya es mucho decir hoy que todo el mundo va a rueda de otros. Este no es otro bonito libro entelado.</p>
<p><a href="http://www.terrranova.com/producto/un-chalet-en-la-gran-via/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8723" src="/wp-content/uploads/2019/05/UnChaletenlaGranVia_cover-e1557508856561.jpg" alt="UnChaletenlaGranVia_cover" width="300" height="445" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><strong><a href="http://www.terrranova.com/producto/un-chalet-en-la-gran-via/" target="_blank"><em>UN CHALET EN LA GRAN VÍA</em></a><br />
Alberto Otto<br />
</strong></strong>Terranova</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;">«Todo se puede entender mirando los cajones de una ferretería». Un hombre como D., consagrado a la venta de herramientas y tornillería, tenía necesariamente que explicarle el mundo a su hija M. en esos términos. El mandamiento reposa en dos lecciones adicionales: lo grande y lo pequeño se complementan y <strong>un solo tornillo mal puesto puede precipitar el fin del mundo</strong>. Con semejantes argumentos a D. no le costó convencer a su hija para que le acompañara en sus aventuras como viajante por el sur de Chile de espaldas a su madre y dejando de lado la escuela. Con solo 7 años M. se convierte en valiosa compañera de negocio y descubre las sutilezas del mundo, las flaquezas y la picaresca como sólo se puede descubrir en el comercio y visitando los pueblos –otra lección: «Todos los pueblos son iguales»–. La propia M. es la narradora de <em>Kramp</em>, de María José Ferrada, premiada escritora de poesía y narrativa infantil y juvenil que con esta novela publicada en su país en 2017 y traducida ya al italiano ha dado el salto a literatura para adultos con muy buen pie.</span></p>
<p><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=5810479&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8721" src="/wp-content/uploads/2019/05/61HMLesK9bL-e1557508889479.jpg" alt="61HMLesK9bL" width="300" height="455" /></a></p>
<p> </p>
<p style="text-align: center;"><strong><strong><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=5810479&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>KRAMP</em></a><br />
María José Ferrada<br />
</strong></strong>Alianza</p>
<p> </p>
<p><strong>Josep Lluís Sert</strong> en la portada de un libro debería ser un reclamo infalible para cualquier lector curioso. Es uno de esos personajes de la historia española reciente cuya figura rebasa con creces la concreción, en su caso excelente, del desempeño profesional. Hijo de lo mejor de Barcelona, con retrato infantil realizado por <strong>Ramón Casas</strong> incluido y Rolls a la puerta del palacio del Tibidabo para ir a clase en la universidad, interpretó desde muy pronto su oficio, la arquitectura, en los términos del movimiento moderno con un acusado ingrediente social. Eso le acercó a la República y después de la guerra al exilio, formando parte de la triste pero deslumbrante diáspora europea que marchó a Estados Unidos empujada por los totalitarismos. <strong>María del Mar Arnús</strong>, autora de este <em>Ser(t) arquitecto</em>, es de la familia: esposa del actual conde de Sert, y madre de otro arquitecto Sert. Tuvo la oportunidad de conocer bien a Josep Lluís y a la inefable <strong>Moncha</strong>, su compañera de vida, una mujer de pueblo a la que la madre de su esposo nunca quiso conocer pero que «lo fue todo para él». La indudable implicación de Arnús le impide establecer la siempre recomendable distancia, pero cuenta a cambio con las ventajas de la proximidad: la documentación y los testimonios a mano. Vemos aquí <strong>el descubrimiento de Ibiza como paisaje y enclave de arquitectura vernácula</strong> que induce los conceptos básicos de la obra de Sert: <strong>simplicidad en las formas, claridad en las ideas y atención al entorno</strong> –«Una construcción geométrica simple, una arquitectura sin estilo y sin arquitecto, una dignidad ejemplar, un reposo para los ojos y para el espíritu», como dirá en su revista <a href="https://www.museoreinasofia.es/publicaciones/ac-revista-gatepac" target="_blank"><em>AC</em></a> del GATEPAC–; las aventuras intelectuales por una nueva arquitectura, la relación con los maestros <strong>Gropius</strong> y <strong>Le Corbusier,</strong> el proyecto del Pabellón de la República para la exposición de París del 37, la diáspora en Norteamérica, la labor en Harvard… Una excelente introducción a su figura.</p>
<p>*Y un pretexto para revisitar <a href="http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-josep-lluis-sert-sueno-nomada/2567683/" target="_blank">el <em>Imprescindibles</em> dedicado a Sert</a>, ahora que el programa de La 2 de TVE ha recibido el <a href="http://www.rtve.es/rtve/20190509/imprescindibles-rtve-premio-nacional-television-2019/1934000.shtml" target="_blank">Premio Nacional de Televisión</a>.</p>
<p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/ser-t-arquitecto/9788433908124/BM_41"><img class="aligncenter size-full wp-image-8720" src="/wp-content/uploads/2019/05/26c41383c86fd626835361612f9df04edde4b415-e1557508946274.jpeg" alt="26c41383c86fd626835361612f9df04edde4b415" width="300" height="479" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/ser-t-arquitecto/9788433908124/BM_41" target="_blank"><em><strong>SER(T) ARQUITECTO</strong></em></a><br />
<strong>María del Mar Arnús</strong><br />
Anagrama</p>
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		<title>Algunos buenos libros (xii)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Apr 2019 17:14:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[«Hacia el final del verano pasado se suponía que debíamos haber hilado el catálogo de lo que sería Caballo de Troya 2019. Cinco de los seis títulos estaban ya en camino, pero aún faltaba uno», cuenta Antonio J. Rodríguez, responsable con Luna Miguel de los seis libros que está editando este año el sello revelador de nuevas voces [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>«Hacia el final del verano pasado se suponía que debíamos haber hilado el catálogo de lo que sería <strong>Caballo de Troya </strong>2019. Cinco de los seis títulos estaban ya en camino, pero aún faltaba uno», cuenta <strong>Antonio J. Rodríguez</strong>, responsable con <strong>Luna Miguel</strong> de los seis libros que está editando este año el sello revelador de nuevas voces de Penguin Random House. «Entonces llegó <a href="https://www.megustaleer.com/libros/ama/MES-075885" target="_blank"><em>Ama</em></a>», esta primera novela de <strong>José Ignacio Carnero</strong>. «Meses atrás <strong>Gonzalo Torné</strong> escribía que este tipo de novelas a menudo “pretenden sustituir el valor literario por el supuesto carácter representativo de sus <em>dolientes</em>”, afirmación que suscribo al cien por cien. Por eso me asombró la delicadeza, la finura y el buen gusto con que el libro trata el asunto del duelo, además de los otros grandes temas que dan forma a este relato». Encaja este <em>Ama</em>, que es <a href="https://hiztegia.labayru.eus/emaitza/LH/all/ama/2406339?locale=es" target="_blank">madre</a> y amor, en la <a href="/2019/02/algunos-buenos-libros-ii/" target="_blank">temática femenina y feminista</a> de Caballo de Troya 2019 porque es el libro de duelo de un hijo por su madre. Pero no se sienta el lector potencial disuadido por este punto de partida tan recurrente como sospechoso. <em>Ama</em> es fresco: escribe un autor novel –apenas <a href="http://www.editorialuoc.com/la-luz-de-lisboa" target="_blank">un libro anterior</a>, en un registro bien distinto–, sin malicias ni tics de escritor profesional –Carnero es abogado– pero con el talento del escritor vocacional. Ojo con coger <em>Ama</em> porque no le suelta a uno. El lector acompaña en la emoción al hijo que acude con su madre a la consulta oncológica para recibir la peor noticia. Pero no reside en esta circunstancia el principal interés del relato, sino en <strong>la reconstrucción que alrededor de ese cáncer terminal hace Carnero de la vida de ella y del amor familiar</strong> a partir de fotografías, recuerdos, conversaciones y de un cuaderno conmovedor, redactado torpemente en su inocencia de chica de servicio recién llegada de la Galicia rural, empleada en las grandes casas de la margen derecha de la ría de Bilbao. Y en la evocación del autor/protagonista del mundo de su infancia, el de la clase obrera de la otra orilla, de familias esforzadas que lucharon para que sus hijos saltaran la ría, fueran a los mismos colegios y las mismas universidades que sus señores –e incluso se acostaran con sus hijas, como cuenta el narrador, sintiéndose un poco <strong>Pijoaparte</strong>–. Y en la exploración de uno mismo en este trance que por ser mortal será vital de quien se refleja en la admiración por los padres –«no eran modernos, ni esnobs, ni farsantes como yo»– para retratarse a sí mismo sin demasiada piedad asomado a la terraza de su piso de soltero en Sant Gervasi –con vistas al edificio de la editorial que ahora publica a Carnero–. Su condición de hijo único tardío le permite abordar con una madurez poco habitual una vicisitud generacional, la de sus progenitores, no muy explorada entre los escritores de su edad. Ojalá Carnero no se agote como autor en este libro tan personal porque tiene pulso, estilo y talento.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ama/MES-075885"><img class="aligncenter size-full wp-image-8673" src="/wp-content/uploads/2019/04/ECT17130-e1555084349295.jpg" alt="ECT17130" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ama/MES-075885" target="_blank"><em><strong>AMA</strong></em></a><br />
<strong>José Ignacio Carnero</strong><br />
Caballo de Troya</p>
<p> </p>
<p>Precisamente el editor de Carnero, Antonio J. Rodríguez, acaba de presentar –<a href="https://www.facebook.com/events/414032816052093/" target="_blank">ayer mismo</a> en la librería <strong>La Buena Vida</strong> de Madrid– su nueva y oportuna novela. <a href="https://www.megustaleer.com/libros/candidato/MES-107865" target="_blank"><em>Candidato</em></a> es <strong>una broma muy seria en torno a un politólogo doblemente ficticio</strong>, liberal con pasado contestatario y seguidor ferviente de <strong>Raymond Aron</strong> que aunque por actitud, personalidad, gustos, ideología y recursos sólo podría ser francés, resulta que es profesor de la Complutense y va a revolucionar la vida política del país. De España, se entiende. Un viaje a Jerusalén para participar en un congreso lo trastoca todo. Allí coincide con una cineasta palestina partidaria de Israel y refugiada en Francia, una amazona de metro ochenta y cinco de la que probablemente estaba enamorado antes de conocerla. De vuelta a España empiezan a pasar cosas. Muchas cosas. <strong>Su fichaje como asesor áulico del líder de la derecha institucional</strong>, el divorcio… Tampoco conviene contar mucho más de la peripecia de Simón Soria, el narcisista protagonista de <em>Candidato</em>. Solo decir que es una lectura oportunísima para la recién inaugurada campaña de las generales. Y que como viene demostrando, Rodríguez es un autor de una calidad, una seguridad y una fluidez poco habituales entre los escritores de su generación.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/candidato/MES-107865"><img class="aligncenter size-full wp-image-8674" src="/wp-content/uploads/2019/04/ERH35984-e1555084579624.jpg" alt="ERH35984" width="300" height="511" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>CANDIDATO</strong></em><br />
<strong>Antonio J. Rodríguez</strong><br />
Literatura Random House</p>
<p> </p>
<p>Otra lectura oportuna en semanas tan políticas como las que se avecinan, frente a<strong> los mensajes cuidadosamente diseñados para excitar las pasiones y desactivar el entendimiento</strong> propios de toda campaña electoral: este ensayo en el que los politólogos británicos <strong>Roger Eatwell</strong> y <strong>Matthew Goodwin</strong> analizan el fenómeno que está alterando los equilibrios que desde la Segunda Guerra Mundial ofrecían cierta estabilidad a las democracias occidentales consolidadas. El llamado <strong>nacionalpopulismo</strong> es un movimiento global tan controvertido como incomprendido. <strong>No sale de la nada y tampoco será flor de un día.</strong> «Es una ideología basada en corrientes muy profundas y duraderas» que «ha llegado para quedarse». Los autores han llevado a cabo un análisis ecuánime y desapasionado de lo sucedido en los últimos años en Europa y Estados Unidos. ¿Cómo es posible que la victoria de <strong>Trump</strong> y el sí al Brexit tuvieran lugar si el 90 por ciento de los analistas daban por hecho el triunfo de <strong>Hillary Clinton</strong> y la mayoría para el <em>remain</em>? Pues porque ignoraron la realidad. Que el 50 por ciento de los estadounidenses blancos sin estudios superiores no se sentían representados por los políticos de Washington, y que la misma proporción de británicos no se consideraban partícipes del debate político nacional. Los sesgos, las simpatías ideológicas, los prejuicios de los analistas, el desprecio del votante de estas opciones y las urgencias analíticas de medios y políticos están impidiendo una observación eficaz de un fenómeno que no está solo nutrido de extremistas; <strong>«muchos votantes nacionalpopulistas quieren más democracia; más referéndums y más políticos comprensivos que escuchen»</strong>. Eatwell y Goodwin han reconocido y aislado cuatro transformaciones que a su juicio están generando una preocupación extendida y con ello alumbrando el espacio político de los populismos. Numerosos ciudadanos «sienten que ya no tienen voz en la política; que el aumento de la inmigración y el rápido cambio étnico amenazan su grupo nacional, su cultura y sus modos de vida; que el sistema económico neoliberal los abandona en comparación con otras personas en la sociedad, y que ya no se sienten identificados con los dirigentes políticos». Frente a quienes consideran el auge de este tipo de formaciones una fiebre pasajera, los autores de <em>Nacionalpopulismo</em> afirman que quienes los apoyan no son «votantes transaccionales» dispuestos a volver a la disciplina de los partidos clásicos, y que el enfoque nacionalpopulista transformará la manera de hacer política de los países desarrollados.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-nacionalpopulismo/291875"><img class="aligncenter size-full wp-image-8675" src="/wp-content/uploads/2019/04/portada_nacionalpopulismo_roger-eatwell_201903061059-e1555085619733.jpg" alt="portada_nacionalpopulismo_roger-eatwell_201903061059" width="300" height="456" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-nacionalpopulismo/291875" target="_blank"><em><strong>NACIONALPOPULISMO</strong></em></a><br />
<strong>Roger Eatwell</strong> y <strong>Matthew Goodwin</strong><br />
Península</p>
<p> </p>
<p>Al mismo tiempo que <em>Candidato</em>, pero en la <a href="https://www.casademexico.es/detalle-evento/5c93d49541570e76f00fb448" target="_blank">Casa de México en España</a> –precisamente en el barrio donde ficticiamente habita Simón Soria cuando comienza la novela de Antonio J. Rodríguez–, se presentó el jueves <em>El vértigo horizontal</em> de <strong>Juan Villoro</strong>. Más de veinte años escribiendo de su ciudad, México, desde la crónica, el ensayo o el recuerdo se decantan en este volumen coeditado por Anagrama y la mexicana <strong>Almadía</strong> que toma prestado para su título la expresión acuñada por <strong>Drieu de La Rochelle</strong> para definir la pampa argentina. Un libro híbrido como el paisaje sincrético de una megalópolis cuya vida diaria está sometida a estímulos surgidos de una amplia cronología que va de lo preshipánico a lo posmoderno. Un cruce de cartografías para<strong> intentar entender la ciudad infinita que en setenta años «se ha vuelto setecientas veces mayor».</strong> Sobre el plano del suburbano empezó a concebirse una obra que ha resultado de ir amontonando otras trazas, hasta el punto de pensar Villoro que para este libro «no necesitaba un corrector de estilo sino un urbanista». Y así seis líneas ficticias del metro mental del escritor-ciudadano Villoro tratan finalmente de poner orden temático en el caos generoso, reflejo de Ciudad de México, de <em>El vértigo horizontal</em>, y <strong>los capítulos se suceden y entrecruzan adscritos a historias personales –«Vivir en la ciudad»–, personajes, lugares, sobresaltos, ceremonias y travesías.</strong> Este testimonio/homenaje a una urbe entrañable y al tiempo inaprensible es también fotolibro, y reúne en tres cuadernillos una colección extraordinaria de imágenes apuntaladas por frases precisas y escogidas de Villoro, que asume que «escribir sobre ella», sobre Ciudad de México, «significa inventarle explicaciones».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/fuera-de-coleccion/el-vertigo-horizontal/9788433971241/FC_7"><img class="aligncenter size-full wp-image-8676" src="/wp-content/uploads/2019/04/5275aca21beb2a1be62b0ebecd3638be9f3b2177-e1555086867485.jpeg" alt="5275aca21beb2a1be62b0ebecd3638be9f3b2177" width="300" height="468" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/fuera-de-coleccion/el-vertigo-horizontal/9788433971241/FC_7" target="_blank">EL VÉRTIGO HORIZONTAL</a><br />
</strong></em><strong>Juan Villoro<br />
</strong>Anagrama</p>
<p> </p>
<p>El ser humano lo es en tanto que se desplaza. Su condición bípeda y frágil ha exigido desde hace milenios la apertura de caminos más o menos permanentes y transitables. Incluso los diseñados para la circulación de automóviles son remedo del camino que se camina, que se hace al andar, como dijo el poeta. <strong>El desplazamiento es propio de la naturaleza humana, pero no sólo en lo físico sino también en lo espiritual.</strong> El hombre y la mujer lo son en tanto que avanzan en busca de nuevos horizontes, de conocimiento, de mejora o de superación. Hay caminos que reúnen ambas condiciones, y en ellos se ha fijado <strong>Jesús Ávila Granados</strong> para confeccionar <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-senderos-con-alma/291207" target="_blank"><em>Senderos con alma</em></a>. Una colección de caminos históricos relacionados con la peripecia humana, donde la historia, la experiencia religiosa y los sistemas de creencias de diversas civilizaciones han dejado una huella indeleble. «<strong>Gentes de todas las culturas y épocas han trazado senderos de tránsito al conocimiento</strong>, en los cuales el viajero de nuestros días puede rememorar en su interior la fuerza de un legado más espiritual que físico, o la unión de ambos». Dividido en dos partes, una primera dedicada a lugares de tránsito localizados en oriente, África y Asia, y otra a sendas míticas de la geografía hispana, este libro diseñado más para la mochila que para la estantería, como señala en el prólogo <strong>Alberto de Frutos</strong>, es una guía de viajes que exigen desplazamiento pero también, tanto o más, introspección.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-senderos-con-alma/291207"><img class="aligncenter size-full wp-image-8679" src="/wp-content/uploads/2019/04/portada_senderos-con-alma_jesus-avila-granados_201902271741-e1555087183821.jpg" alt="portada_senderos-con-alma_jesus-avila-granados_201902271741" width="300" height="459" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-senderos-con-alma/291207" target="_blank">SENDEROS CON ALMA</a><br />
</strong></em><strong>Jesús Ávila Granados</strong><em><strong><br />
</strong></em>Luciérnaga</p>
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		<title>Algunos buenos libros (viii)</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Mar 2019 16:43:02 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La ceremonia del <strong>Loewe</strong> tiene algo de milagroso. Está la habitual parte mundana, el cóctel donde, acogidos al pródigo paraguas del lujo, <strong>se ve alternar a los poetas –oficio complementario de los poetas avispados– con la gente de un mundo más próspero que el suyo</strong>. Y luego está el momento casi <em>eucarístico</em> en que, sentados ya todos a las suntuosas mesas de un salón del Palace, el poeta recita y el auditorio escucha. Volviéndose sobre la propia silla si el escenario queda a la espalda, o cerrando los ojos para mejor asimilar el poema, esa «delicada y pura fusión del sentir y el pensar», en delicada y pura definición de <strong>Octavio Paz</strong> que <strong>Antonio Colinas</strong> citó en su presentación, el pasado jueves, de <strong>Basilio Sánchez</strong>, XXXI Premio Loewe con su poemario <a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html" target="_blank"><em>He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes</em></a>. Un libro hecho de silencio, contemplación y naturaleza, un libro de metamorfosis que exige descubrimiento y relectura, de gran pureza formal y sencillez, «uno de los libros más profundos» de la historia del Loewe. Basilio Sánchez, autor «de obra consolidada pero un tanto secreto», es <strong>poeta de la estirpe de William Carlos Williams; poeta médico</strong>. Y de su profesión le nace un aliento humanista que determina su confianza en la palabra propia contra un tiempo, el nuestro, de penuria ética y estética. <strong>«A contracorriente de la poesía sentimental tan de moda hoy»</strong>, subrayó Colinas precisamente en una edición en la que, por primera vez desde 2012, el premio a la Creación Joven, la que se supone que vive momentos de esplendor en las listas de ventas y los pasos de cebra, ha quedado desierto.</p>
<p><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html"><img class="aligncenter size-full wp-image-8569" src="/wp-content/uploads/2019/03/img-190316175439-0001-e1552752124860.jpg" alt="img-190316175439-0001" width="300" height="457" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.visor-libros.com/tienda/novedades/he-heredado-un-nogal-sobre-la-tumba-de-los-reyes.html" target="_blank"><em><strong>HE HEREDADO UN NOGAL SOBRE LA TUMBA DE LOS REYES</strong></em></a><br />
<strong>Basilio Sánchez</strong><br />
Visor</p>
<p> </p>
<p><strong>«La Segunda Guerra Mundial comenzó en España en 1936»</strong>. Palabra de <strong>Claude G. Bowers</strong>, embajador norteamericano en nuestro país entre 1933 y 1939. Así lo expresó cuando pudo, es decir, al jubilarse del servicio diplomático en 1954, en la memoria de su misión en España, así titulada y recuperada ahora por <strong>Ricardo Artola</strong> en su editorial Arzalia. Bowers (1878–1958), hombre autodidacta, periodista de significación demócrata, viajó a Madrid por encargo de <strong>Roosevelt</strong> como embajador político. No era diplomático de carrera y este fue su primer destino. Le interesaba España como sociedad tipo de los polarizados años 30. En la primera parte del libro, Bowers pretende «describir la hermosa España de la paz», volcando impresiones de los políticos republicanos de todo signo, perspicaces apuntes sobre los españoles –sin la condescendencia habitual de otros observadores extranjeros– y abundantes descripciones de un país por el que viajó de manera incansable. Ya como embajador en guerra, desde San Juan de Luz se muestra favorable a la legalidad republicana –«en la guerra española mis simpatías se pusieron del lado de la democracia. Como demócrata jeffersoniano, mis sentimientos no podían manifestarse de otra forma»– y <strong>crítico con la política de no intervención</strong>. Cuando vuelve a Washington, Roosevelt le confiesa: «Hemos cometido un error. Has tenido razón todo el tiempo». Como dice <strong>Ángel Viñas</strong> en el prólogo, es, ni más ni menos, el «testimonio de un testigo inteligente, con más luces que sombras».</p>
<p><a href="https://arzalia.com/libros/mi-mision-en-espana/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8570" src="/wp-content/uploads/2019/03/mi_mision_en_espana_cubierta-e1552752208280.jpg" alt="mi_mision_en_espana_cubierta" width="300" height="454" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://arzalia.com/libros/mi-mision-en-espana/" target="_blank"><em><strong>MI MISIÓN EN ESPAÑA</strong></em></a><br />
<strong>Claude G. Bowers</strong><br />
Arzalia</p>
<p> </p>
<p><strong>Anagrama</strong> cumple medio siglo. Sello inconfundible e insustituible, es probablemente el proyecto editorial que mejor se identifica con la España democrática, en lo muy bueno y en lo prosaico. Si los reconocibles lomos de sus colecciones no faltan en ninguna buena biblioteca, con frecuencia predominan en los estantes de quienes simplemente rinden culto a las apariencias. Ordenados incluso por colores. Una hegemonía icónica resumida en la cómica afirmación, probablemente verídica, recogida por un importante colega editor: «Yo sólo leo libros de Anagrama». Pero que la banalidad ajena no nos impida reconocer la extraordinaria labor de su artífice, <strong>Jorge Herralde</strong>, que ahora compila textos, discursos y entrevistas relacionados con su trayectoria en este <em>Un día en la vida de un editor</em>. <strong>Un editor rodeado de mujeres</strong>, como salta a la vista en los agradecimientos del libro. Una de ellas, <strong>Silvia Sesé</strong>, que le sucede al frente de la casa, le prologa, y resume en pocos párrafos el secreto de Anagrama: <strong>el instinto de «un editor con radar»</strong>. Capaz de advertir en el tardofranquismo la demanda teórica y ensayística determinada por la agitación ideológica del momento; y a primeros de los 80, la oportunidad de ocupar un amplio espacio del mercado literario con sus colecciones de narrativa. Sobre esos dos pilares construye Anagrama un proyecto de solidez extraordinaria, que ha navegado sin zozobrar todas las marejadas del mundo del libro, sus crisis y transformaciones, a base de «coherencia en los virajes».</p>
<p><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/un-dia-en-la-vida-de-un-editor/9788433908094/BM_39"><img class="aligncenter size-full wp-image-8571" src="/wp-content/uploads/2019/03/f7d4c67a4d3aaa2e0176aefff5d739fe7cfbb8ca-e1552752380849.jpg" alt="f7d4c67a4d3aaa2e0176aefff5d739fe7cfbb8ca" width="300" height="483" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/biblioteca-de-la-memoria/un-dia-en-la-vida-de-un-editor/9788433908094/BM_39" target="_blank"><em><strong>UN DÍA EN LA VIDA DE UN EDITOR</strong></em></a><br />
<strong>Jorge Herralde</strong><br />
Anagrama</p>
<p> </p>
<p>«Mi antiguo hogar ya no existe. Todo se ha desvanecido. Incluso ha muerto». Cuando <strong>Bella Rosenfeld</strong> escribe estas palabras desde un pueblo de Francia, adonde se ha trasladado con su hija y su esposo, <strong>Marc Chagall</strong>, la Segunda Guerra Mundial está a punto de estallar. Los negros augurios previos a la conflagración europea prometen un escenario de convulsiones no menos drásticas que las que habían terminado con el mundo de su infancia. Nacida en 1895, Rosenfeld se crió en un próspero hogar burgués en la ciudad bielorrusa de <a href="https://goo.gl/maps/WobsGkk7vSt" target="_blank">Vitebsk</a>, donde formaba parte de la nutrida comunidad judía, la mitad de sus cincuenta mil habitantes. Allí conoció al amor de su vida, Moyse Segal, luego Marc Chagall, de extracción mucho más humilde pero tocado por el genio que le convertirá en un artista universal. Vivieron inseparables los avatares de la revolución, la caída en desgracia de la fortuna familiar de ella, el siniestro desencanto de los pogromos. Y años después, cuando Europa se encaminaba al desastre –en el gueto de Vitebsk, tomada por los alemanes en mayo de 1941, miles de judíos serán masacrados–, <strong>Rosenfeld se sintió repentinamente animada a escribir para rescatar el mundo de su infancia</strong>. «Me invade un acuciante deseo de robar a la oscuridad aunque fuera un solo día, una hora, un instante, de aquel hogar que ya no existe». Y a hacerlo «en mi titubeante lengua materna, el yiddish, la lengua en la que, desde que abandoné el hogar de mis padres, casi nunca he tenido ocasión de expresarme». El resultado es este hermoso libro que remite al imaginario pictórico de su esposo, primera pieza de un díptico que Rosenfeld entregará a imprenta ya en Estados Unidos poco antes de morir prematuramente en 1944, iluminado por unos preciosos grabados realizados expresamente por su esposo y reproducidos en esta edición de <strong>Mishkin Ediciones</strong> traducida directamente del yiddish por <strong>Rhoda Henelde</strong> y <strong>Jacob Abecasís</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mishkin-ed.es/libro/?cod=978-84-942189-8-"><img class="aligncenter size-full wp-image-8572" src="/wp-content/uploads/2019/03/visd_0000JPG0270N-e1552752490382.jpg" alt="_visd_0000JPG0270N" width="300" height="472" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.mishkin-ed.es/libro/?cod=978-84-942189-8-" target="_blank"><em><strong>VELAS ENCENDIDAS</strong></em></a><br />
<strong>Bella Rosenfeld<br />
</strong>Mishkin Ediciones</p>
<p> </p>
<p>Los proverbios son <strong>condensaciones de sentido que viajan comprimidas en el tiempo</strong>. Pasan los siglos y su arcaica literalidad sigue estallando para ofrecernos la experiencia remota de otras generaciones que vivieron de modo muy distinto a nosotros pero se enfrentaron a los mismos y eternos dilemas de la existencia humana. La cultura china cuenta con una extraordinaria tradición proverbial, enriquecida por la cualidad pictórica de sus ideogramas. Traducido como frases hechas, los llamados <em>chéng yǔ</em> están formados salvo raras excepciones por solo cuatro caracteres o sinogramas que remiten casi siempre a una leyenda o anécdota de la literatura clásica china. Tienen una presencia clave en su cultura, así como en el aprendizaje de la lengua. Ahora la editorial <strong>Kairós</strong>, de la mano de la experta en pintura oriental <strong>María Eugenia Manrique</strong>, ofrece una completa colección de proverbios traducidos y presentados en su forma pictórica, acompañados de la leyenda originaria a la que remiten y del sentido que hoy tienen en su uso cotidiano. Frases como «romper la jarra por matar al ratón», «añadirle pies a una serpiente», «perdida la oveja, repara el corral», «querer ir al sur con el carro hacia el norte», «comprar la caja y devolver la perla», u otras de sentido menos intuitivo como «pescar la luna», «se hunden los peces, caen los gansos» o «la rana en el fondo del pozo» nos guían en este viaje espeleológico a la cultura china.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://editorialkairos.com/catalogo/sabiduria-de-la-antigua-china"><img class="aligncenter size-full wp-image-8573" src="/wp-content/uploads/2019/03/SabiduriaAntiguaChina_CB-e1552752581920.jpg" alt="SabiduriaAntiguaChina_CB" width="300" height="530" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://editorialkairos.com/catalogo/sabiduria-de-la-antigua-china" target="_blank"><em><strong>SABIDURÍA DE LA ANTIGUA CHINA</strong></em></a><br />
<strong>María Eugenia Manrique</strong><br />
Kairós</p>
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		<title>Algunos buenos libros (vi)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Mar 2019 16:42:44 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado miércoles, en la librería <a href="https://www.facebook.com/nakamalib/" target="_blank">Nakama</a> de Madrid, <strong>Juan Soto Ivars</strong> presentó <a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank"><em>Ola de frío</em></a> (Tres hermanas), la última novela de <strong>Diego Pita</strong>. Hace unos años, Juan trabajó en <a href="https://elpais.com/diario/2002/05/17/madrid/1021634682_850215.html" target="_blank">El Bandido Doblemente Armado</a>, la pionera librería bar que Diego había montado con su madre, <strong>Soledad Puértolas</strong>, en la también madrileña calle Apodaca. Asistió, de hecho, como empleado al cierre de la librería hace ahora siete años, y el miércoles reconoció que había distraído algunos ejemplares en ese trance final, lo cual mereció la exclamación de Puértolas, sentada entre el público. Y fue la más venial de las confesiones de Soto. Se habló mucho de El Bandido y de los recuerdos compartidos en aquel lugar, porque<strong> la presentación fue también reencuentro</strong>, pero de lo que se trataba sobre todo era de hablar de esta breve pero densa novela que narra <strong>el descenso a los abismos de la adicción en un Madrid reconocible</strong> de su protagonista, un Javier Lacalle, librero circunstancial en trance de rehabilitación. En su ansia de diluirse queda reflejada la actitud propia de una generación, la de Pita, anestesiada por el bienestar y sorprendida por la crisis, por las crisis por venir. Un poeta en potencia apagado por la adicción que solo se libera en sus sueños, dando en el orden de lo onírico la medida de lo que podría haber sido. Según Soto, la descripción de lo que es una fiesta de cocaína contenida en <em>Ola de frío</em> es de lo mejor y más preciso que ha leído al respecto en ese subgénero adictivo que es la literatura de la adicción. <strong>La fiesta de la cocaína, o perseguir algo que no se alcanza nunca</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio"><img class="alignnone wp-image-8525 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788494843570_L34_04-e1551446820343.jpg" alt="9788494843570_L34_04" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>OLA DE FRÍO</strong></em><br />
<strong>Diego Pita</strong><br />
<a href="https://treshermanas.bigcartel.com/product/ola-de-frio" target="_blank">Tres hermanas</a></p>
<p> </p>
<p>En la vasta obra de <strong>G. K. Chesterton</strong>, su colaboración semanal para el semanario gráfico <a href="https://www.britishnewspaperarchive.co.uk/titles/illustrated-london-news" target="_blank"><em>The Illustrated London News</em></a> a lo largo de más de 30 años, entre 1905 y 1936, fue su compromiso periodístico más duradero. Con los <a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">artículos correspondientes a 1905 y 1906</a>, inéditos hasta la fecha en castellano, Ediciones Encuentro comienza el proyecto de publicación de su obra completa periodística. Una iniciativa del <strong>Club Chesterton</strong> de la <strong>Universidad CEU San Pablo</strong> que pretende desarrollarse a volumen por año. Dicen en la introducción sus editores, <strong>Pablo Gutiérrez</strong> y <strong>María Isabel Abradelo</strong>, que en los artículos de Chesterton, verdaderos ensayos, pequeñas piezas ejemplares de su estilo y filosofía, «encontramos los temas centrales que constituyen la peculiar visión del mundo» y «la evolución de muchos de los conceptos que fraguarían en algunas de sus obras cumbre como <a href="http://www.acantilado.es/catalogo/ortodoxia/" target="_blank"><em>Ortodoxia</em></a> o <a href="https://www.edicionescristiandad.es/product/el-hombre-eterno/" target="_blank"><em>El hombre eterno</em></a>». Se nos antoja una forma excelente para el lector curioso de introducirse en el universo chestertoniano. Un libro delicioso donde el autor destila, a partir de la observación de la actualidad, su talento para la reflexión a base de humor e inteligencia. Repleto de píldoras que anuncian el desarrollo espiritual del siglo XX –<strong>«Si no queremos tener religión, nos vemos abocados a la necesidad más molesta de tener religiones»</strong>– o anticipan cosas más ligeras, como el escepticismo hacia el turismo –«Hay una razón muy clara y lógica de por qué no hay necesidad de visitar los lugares interesantes en el extranjero y es, sencillamente, que en toda Europa los lugares interesantes son exactamente iguales»– o el lenguaje inclusivo –«Siempre me ha llamado la atención el hecho de que al colectivo de la raza humana se le asigne el término “Hombre”. Se acercaría más a la verdad si se denominara “Mujer”»– por razones que merece la pena buscar en el libro. <strong>O el papel del provocador en tiempos de uniformización</strong>; así, a cuenta de una de las polémicas públicas de <strong>Bernard Shaw</strong>: «En un mundo tan lleno de secretos y corrupción, suelo ponerme del lado de quien comienza una pelea; verdaderamente, comenzar una pelea es el preludio esencial para hacer cualquier cosa».</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/"><img class="alignnone size-full wp-image-8526" src="/wp-content/uploads/2019/03/9788490559529-2-e1551446916158.jpg" alt="9788490559529-2" width="300" height="460" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL FIN DE UNA ÉPOCA</strong></em><br />
<strong>G. K. Chesterton</strong><br />
<a href="https://www.edicionesencuentro.com/libro/el-fin-de-una-epoca/" target="_blank">Ediciones Encuentro</a></p>
<p> </p>
<p>Vivimos en un mundo conformado por la literatura. Es la intuición inicial que da pie a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank"><em>El poder de las historias</em></a>, un viaje físico e intelectual en busca de los relatos que han ahormado la experiencia humana y las civilizaciones en que se ha desenvuelto. <a href="http://www.martinpuchner.com" target="_blank"><strong>Martin Puchner</strong></a>, catedrático de Literatura y Teatro en la Universidad de Harvard, defiende que cuando las historias orales se cruzaron con la escritura, los textos se convirtieron en los verdaderos «códigos fuente» de las culturas. Fueran desarrolladas por escribas celosos de su monopolio, maestros carismáticos que desafiaron la autoridad sacerdotal, los primeros autores individuales inspirados en los viejos textos o la masa alfabetizada que escribe y publica en medios impresos de acceso universal, han sido <em>Gilgamesh</em>, <em>La Ilíada</em>, la Biblia, <em>Las mil y una noches</em>, <em>La novela de Genji</em>, el <em>Quijote</em> o <em>El manifiesto comunista</em> los mimbres de un mundo «en el que las religiones se basan en libros y las narraciones se fundamentan en textos, un mundo en el que conversamos habitualmente con voces procedentes del pasado e imaginamos que podemos dirigirnos a los lectores del futuro». Contra el pesimismo a que invita el dominio del lenguaje binario y visual del mundo digital, Puchner <strong>reivindica la vigencia de las historias que han vertebrado la Historia</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093"><img class="alignnone size-full wp-image-8527" src="/wp-content/uploads/2019/03/portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021-e1551446971907.jpg" alt="portada_el-poder-de-las-historias_martin-puchner_201902111021" width="300" height="444" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>EL PODER DE LAS HISTORIAS</strong></em><br />
<strong>Martin Puchner</strong><br />
<a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-poder-de-las-historias/273093" target="_blank">Crítica</a></p>
<p> </p>
<p>Acaba de llegar. <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank"><em>La noche fenomenal</em></a>, de <strong>Javier Pérez Andújar</strong>, uno de los autores predilectos de la casa. Las primeras páginas ya nos sumergen en una Barcelona en extinción, entre la realidad y la ficción, poblada de bares y librerías reales y de personajes que existieron o no. Nos acordamos de <strong>Casavella</strong>, en parte porque Anagrama reeditó hace poco <em><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-secreto-de-las-fiestas/9788433998583/NH_609" target="_blank">El secreto de las fiestas</a> </em>y sus capítulos arrancan con un versículo, como hace aquí Pérez Andújar con mucha gracia y en verso. Y estamos deseando sumergirnos en la lectura de este libro sobre un grupo de inadaptados aficionados a las ciencias ocultas, colaboradores de un programa de televisión sobre el asunto, bestiario insólito tras cuyos pasos queremos ir desde el primer momento. Nueva aportación al peculiar realismo mágico de Barcelona que ya cultivaron <strong>Casavella</strong> y <strong>Mendoza</strong> y <strong>Pujol</strong> (<strong>Carlos</strong>) y otros muchos, y que tan bien funciona siempre, sea <a href="/2019/02/algunos-buenos-libros-iii/" target="_blank">trayendo a Holmes</a> a resolver un misterio en Sant Gervasi o haciendo adoptar a <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-sin-noticias-de-gurb/12657" target="_blank">un extraterrestre</a> perdido en la Ciudad Condal la apariencia de <strong>Marta Sánchez</strong> o el <strong>conde duque de Olivares</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622"><img class="alignnone size-full wp-image-8528" src="/wp-content/uploads/2019/03/726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18-e1551447029908.jpg" alt="726172a1eda0f1d6487fdf964cd04eae76526f18" width="300" height="512" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>LA NOCHE FENOMENAL</strong></em><br />
<strong>Javier Pérez Andújar</strong><br />
<a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-noche-fenomenal/9788433998712/NH_622" target="_blank">Anagrama</a></p>
<p> </p>
<p>He aquí una novela hermosa desde su título, <em>Two on a tower</em>, <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank"><em>Dos en una torre</em></a>, inédita en castellano hasta ahora, que la brinda Alianza con traducción de <a href="https://www.alianzaeditorial.es/autores.php?id=100007698&amp;tipo=traductor/a" target="_blank"><strong>Miguel Ángel Pérez Pérez</strong></a>. Con el cometa de 1881 como trasfondo astronómico, <strong>Thomas Hardy</strong> trabó esta historia de amor en la que la mujer, una vez más en su obra, desafía las estrechas convenciones victorianas. «Este romance de liviana composición resultó del deseo de <strong>contrastar la historia emocional de dos vidas infinitésimas con el formidable trasfondo del universo estelar</strong>, y de transmitir a los lectores el sentir de que, entre tan distintas magnitudes, la más pequeña pudiera ser la que como personas les resultase más grande», escribe el propio Hardy en el prefacio. El hastío lleva a una dama a punto de cumplir la treintena a fijarse por primera vez en una torre aislada sobre una colina arbolada que pertenece a la heredad de su marido en el suroeste de Inglaterra. Allí encuentra a un joven astrónomo que no ha cumplido los 20. Es el comienzo de un amor sometido a los inconvenientes de la diferencia de edad y de clase, y a la condición de casada de la dama. Una historia clásica contada de manera distinta a la luz del talento de Hardy de de las nebulosas del cosmos.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501"><img class="aligncenter size-full wp-image-8529" src="/wp-content/uploads/2019/03/978849181356-e1551447108761.jpg" alt="978849181356" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>DOS EN UNA TORRE</strong></em><br />
<em>Thomas Hardy</em><br />
<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=4594921&amp;id_col=100500&amp;id_subcol=100501" target="_blank">Alianza</a></p>
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		<title>Algunos buenos libros (iii)</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Feb 2019 10:40:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>César Aira</strong> <strong>cumple 60 años</strong> el próximo 23 de febrero, y <strong>Literatura Random House</strong> lo celebra con dos libros que gustarán mucho a sus lectores. En <em>Ariel Magnus</em>, Ideario Aira ofrece… No, perdón: en <a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092" target="_blank"><em>Ideario Aira</em></a>, <strong>Ariel Magnus</strong> ofrece <strong>un curioso repertorio de las ideas que aparecen en las ficciones del escritor argentino</strong>. Ocurrencias, píldoras, intuiciones, caprichos de la imaginación que aparecen durante el proceso de escritura y que no duda en dejar caer en sus textos aunque nada tengan que ver con lo que viene contando, como a quien le urge anotar algo para no olvidarlo, solo que en este caso ante el sorprendido lector. Y un lector devoto que también es escritor como Ariel Magnus, que en 2007 ganó el premio La Otra Orilla con <em>Un chino en bicicleta </em>y Aira como presidente del jurado, se ha empeñado en recolectarlas, refundirlas y ofrecerlas alfabéticamente para hacer este diccionario que les da «la autonomía que su genialidad merece». Y en el que quizá podría figurar la fantasía sobre la confusión de un autor y un título que nos ha sugerido el diseño de la portada del libro y que torpemente hemos esbozado más arriba. En la P de Perdón.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092"><img class="aligncenter size-full wp-image-8434" src="/wp-content/uploads/2019/02/RH34987-e1549621749349.jpg" alt="RH34987" width="300" height="511" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.megustaleer.com/libros/ideario-aira/MAR-016092" target="_blank">IDEARIO AIRA</a></strong></em><br />
<strong>Ariel Magnus</strong><br />
Literatura Random House</p>
<p> </p>
<p>Seguro que <em>Magnus Ideario </em>ha gustado y mucho a <a href="https://twitter.com/villalobosjpe" target="_blank"><strong>Juan Pablo Villalobos</strong></a>, uno de los grandes entusiastas de Aira, aunque su relación comenzara de manera un tanto <em>airada</em> (…). En 2001 el escritor mexicano estudiaba Letras en la Universidad Veracruzana. Cuando le quedaban pocas páginas para terminar la primera novela que leyó del argentino, la arrojó violentamente contra una pared. Aquello <strong>desafiaba el orden y las convenciones de la literatura que le había gustado hasta la fecha</strong> y que le había llevado a estudiar Letras y querer ser escritor. Pero sólo un año después Villalobos era becario de un proyecto de investigación sobre la obra de Aira. <strong>La repulsión había mutado en veneración</strong> y enseguida en una verdadera obsesión por encontrar todas sus obras, por breves e inaccesibles que fueran. Ahora Villalobos ve premiada esa dedicación seleccionando y prologando <a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573" target="_blank"><em>Diez novelas de César Aira</em></a>, algunas descatalogadas y de difícil acceso, para celebrar a este maestro argentino tan ajeno a la tradición del Boom que había alentado al joven Villalobos, deudor de las vanguardias, deseoso ante todo de «escribir algo nuevo» contra el imperativo de «escribir bien» («Buscar lo nuevo y lo raro en la obra artística no es la tarea frívola y vanidosa que parece ser, en primer lugar porque no se trata de buscar sino de haber encontrado», escribe Aira, y cita Villalobos, en <a href="https://www.megustaleer.com/libros/cumpleanos/MES-007759" target="_blank"><em>Cumpleaños</em></a>. Y con esa idea podría participar <em>airasamente </em>en ese recurrente debate realismo/experimentalismo que hace poco ha reactivado<strong> Jekyll &amp; Jill</strong> con la edición de la brillante diatriba de <strong>Ben Marcus</strong> <em><a href="http://jekyllandjill.com/shop/la-literatura-experimental-amenaza-destruir-la-edicion-jonathan-franzen-la-vida-tal-la-conocemos/" target="_blank">Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos</a> </em>seguida de un frenético texto que es casi un caso práctico de la cuestión a cargo de <strong>Rubén Martín Giráldez</strong>).</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573"><img class="aligncenter size-full wp-image-8435" src="/wp-content/uploads/2019/02/ERH35403-e1549621795983.jpg" alt="ERH35403" width="300" height="505" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.megustaleer.com/libros/diez-novelas-de-csar-aira/MES-105573" target="_blank">DIEZ NOVELAS DE CÉSAR AIRA</a></strong></em><br />
<strong>César Aira</strong><br />
Literatura Random House</p>
<p> </p>
<p><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/" target="_blank"><em>Los secretos de San Gervasio</em></a> era una aventura desconocida de Sherlock Holmes hasta que en 1994 le fue revelada a <strong>Carlos Pujol</strong>. Su caso barcelonés –¿quién mató al señor Turull?– es <strong>el único fracaso en el expediente del detective más famoso de la historia de la literatura</strong>. Por eso Holmes rogó al doctor Watson que no lo incluyera en sus crónicas. Aunque la pareja volvió a Baker Street sin esclarecer el caso, dejó material abundante para que un novelista local, el mismo que les había atraído a la Ciudad Condal, don Alejo Casavella, pergeñara uno de sus libros. «El primer autor español de novelas de sucesos misteriosos» deseaba que fuera Holmes quien resolviera el crimen de la novela que estaba escribiendo, aun a riesgo de convertir al detective en personaje de ficción. Pero en tanto que unos y otros resuelven su condición de personas o personajes aparece el fiambre de Turull cerca del Tibidabo. «Pujol, como <strong>Cervantes</strong> con las de caballería, hace <strong>una parodia de todas las novelas de detectives</strong>, pero no renuncia en <em>Los secretos de San Gervasio</em> a hacer una de ellas, y echa mano de rocambolescas circunstancias, increíbles deducciones o camelísticas coincidencias para ridiculizar a su gusto los excesos del género», cuenta <strong>Andrés Trapiello</strong> en el prólogo de este divertimento exquisito que Menoscuarto recupera 25 años después de su primera publicación, con un artículo del propio Pujol, a modo de epílogo, sobre la novela policíaca, publicado en 1973 en <a href="http://www.elciervo.es" target="_blank"><em>El Ciervo</em></a>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8436" src="/wp-content/uploads/2019/02/978841574056-e1549621851771.jpg" alt="cub_SANGERVASIO_MaquetaciÛn 1" width="300" height="450" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://www.menoscuarto.es/libro/los-secretos-de-san-gervasio/" target="_blank">LOS SECRETOS DE SAN GERVASIO</a></strong></em><br />
<strong>Carlos Pujol</strong><br />
Menoscuarto</p>
<p> </p>
<p><strong>Marcos Ordóñez</strong> es un escritor valioso, cristalino y versátil, autor de novelas y de <em>noficciones</em> excelentes, su excepcional <a href="http://www.librosdelasteroide.com/-big-time-la-gran-vida-de-perico,1273" target="_blank"><em>Big Time</em></a>, hijo a su vez de <a href="https://elpais.com/cultura/2006/01/25/actualidad/1138143601_850215.html" target="_blank"><em>Beberse la vida</em></a>, libro sobre los años españoles de <strong>Ava Gardner</strong> que retrata el Madrid de su época con una riqueza, una sutileza y una honestidad de las que <a href="https://ardemadrid.movistarplus.es" target="_blank">esa serie reciente</a> tan estética carece. Ahora publica <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620" target="_blank">este dietario</a> de entre 2011 y 2016. Se decide a hacerlo con la esperanza de que cumpla lo que él como lector gusta de encontrar: variedad y libertad. Sus motivos: «Tratar de sujetar lo que escapa del paso de los días, pensar con un poco de calma, y correr en libertad, jugando con tonos y géneros»: una definición plausible de dietario. No encontrará el lector <em>verdades</em> aforísticas –«me resultan pomposas y, peor, absolutistas»– ni maliciosos ataques personales, con o sin sigla –«no me seducen los ajustes de cuentas, enmendarle la plana a este o al otro»–. Sí algunos textos que nacieron en el dietario y acabaron en el diario, <em>El País</em> en este caso. Ordóñez llevó un cuaderno a primeros de los 90 y otro en la segunda mitad de los 2000 que nunca han visto la luz. A la tercera va la vencida y se atreve a compartirlo. Quizá la decisión forme parte de la constatación que da título y comienzo al libro.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620"><img class="aligncenter size-full wp-image-8437" src="/wp-content/uploads/2019/02/ae4c1fd7c68518b830e7cc092b1adc9b738d4955-e1549621901297.jpg" alt="ae4c1fd7c68518b830e7cc092b1adc9b738d4955" width="300" height="470" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/una-cierta-edad/9788433998699/NH_620" target="_blank">UNA CIERTA EDAD</a></strong></em><br />
<strong>Marcos Ordóñez</strong><br />
Anagrama</p>
<p> </p>
<p>Nos asomamos al interior de <em><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product" target="_blank">El romántico incurable</a> </em>con el temor inconfesable de encontrar pautas de comportamiento reconocibles en sus diez <em>historias de locura y deseo</em>. <strong>Frank Tallis</strong>, prestigioso psicólogo clínico y escritor británico de artículos y monografías sobre la materia, es también autor de novelas. En este libro funde ambas identidades para relatar esta <strong>colección de casos clínicos reales donde el amor se expresa en términos patológicos</strong>. Es el caso de Paul, el romántico incurable del título, que se aferra al amor por la mujer que le ha dejado porque aquello le hacía creerse inmortal, o de la paciente que se enamora obsesivamente de su dentista después de una operación, o del hombre casado que se acostó con 3.000 prostitutas por el placer del cortejo, de la anciana enamorada del espectro de su esposo o el <em>buen pedófilo</em> que nunca lleva a cabo su pulsión enfermiza. Enseguida pensamos en algunos libros de <strong>Oliver Sacks</strong>. A veces el amor puede ser un paseo por el abismo de la locura, y quizá estos casos extremos nos prevengan de nuestras propias visitas al precipicio.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product"><img class="aligncenter size-full wp-image-8438" src="/wp-content/uploads/2019/02/338-e1549621945567.jpg" alt="338" width="300" height="453" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong><a href="http://aticodeloslibros.com/index.php?id_product=155&amp;controller=product" target="_blank">EL ROMÁNTICO INCURABLE</a></strong></em><br />
<strong>Frank Tallis</strong><br />
Ático de los Libros</p>
<p> </p>
<p>En 1857, un <strong>Herman Melville</strong> desalentado por los sinsabores de la vida, asociados casi todos al fracaso de <em>Moby Dick</em>, <strong>emprende viaje a Jerusalén.</strong> En su escala en Liverpool visita a <strong>Nathaniel Hawthorne</strong>, que en su diario deja testimonio del estado de ánimo de su amigo: «Está mucho más sombrío que la última vez». Y acerca de sus sentimientos religiosos: «<strong>No puede ni creer ni hallar sosiego en el hecho de no creer</strong>. Y es demasiado honesto y valiente como para no tratar de hacer ni una cosa ni la otra». Igual que anticipó la novela moderna, Melville anuncia la angustia y las contradicciones del ser humano en la era de la muerte de Dios. Las de un «lector consumado de la Biblia y habitante de una religiosidad escéptica», en palabras de <a href="http://www.fjavierexpositolorenzo.es" target="_blank"><strong>Francisco Javier Expósito</strong></a>, que muy oportunamente ha trenzado el viaje de Melville con su propia peregrinación a Tierra Santa en marzo de 2017 acompañado de dos carmelitas y una heterogénea decena de peregrinos con motivaciones de lo más diversas. El resultado es <em><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/" target="_blank"><strong>¡Somos tierra santa! La paz de Melville</strong></a> </em>(<strong>La Huerta Grande</strong>), un original libro de viajes que reconstruye el periplo interior y exterior de Melville y los episodios de la historia sagrada acaecidos en lugares como Jaifa, Muhraka, Nazaret, el Lago Tiberiades, el desierto de Judea, Belén o Jerusalén desde la honda y particular espiritualidad de Expósito. <strong>Un excelente pórtico para adentrarse en el bicentenario del nacimiento de Melville</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8439" src="/wp-content/uploads/2019/02/Portada-583x814-e1549621998610.jpg" alt="somostierrasanta" width="300" height="419" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a href="https://www.lahuertagrande.com/publicacion/somos-tierra-santa-la-paz-de-meville/" target="_blank">¡SOMOS TIERRA SANTA! LA PAZ DE MELVILLE</a></strong><br />
<strong>Francisco Javier Expósito Lorenzo</strong><br />
La Huerta Grande</p>
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		<title>Algunos buenos libros (ii)</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2019 13:46:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Subido a un chorro de magma profético, el hálito de risa y oro del perro de fuego nietzscheano, Alejandro Martín Navarro honra a Jorge Manrique con su último poemario, galardonado con el Premio Internacional de Poesía que lleva el nombre del poeta de las Coplas, organizado por la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Subido a un chorro de magma profético, el hálito de risa y oro del perro de fuego nietzscheano, <strong>Alejandro Martín Navarro</strong> honra a Jorge Manrique con <a href="http://www.edicionescalamo.es/libro/el-oro-y-la-risa/" target="_blank">su último poemario</a>, galardonado con el Premio Internacional de Poesía que lleva el nombre del poeta de las <em>Coplas</em>, organizado por la Diputación de Palencia y el Ayuntamiento de Paredes de la Nava y publicado por <strong>Cálamo</strong>. Nos subimos a la experiencia, y <strong>empezamos con un amor fundido con la naturaleza y la eternidad, como arena que se arrastra en el regazo del cosmos.</strong> Siguen versos de sublimación, claros, de lirismo embridado y equilibrado, con los que el poeta vuelve al hogar y a los padres, recreándose en los atisbos cotidianos de la naturaleza, en el recuerdo de los caminos agrietados por los que discurren los veranos de la infancia, de los juegos y el amor entre olivos que sostienen el tiempo y la memoria «para que no se hundan sin remedio / en la tierra baldía». Martín Navarro escribe siempre en presencia de la «turbia materia» que está ahí fuera y en nosotros a la vez, en el origen y el final, consciente de, y animado por, el deseo estéril de vivir. Poesía que estimula, que despierta. Que dialoga con nuestros sentimientos en lugar de acompañarnos tontamente como la autoayuda versificada que vende miles. <strong>Poesía esencial para limpiarnos del tráfago. Porque «apenas tienes tiempo. Date prisa».</strong></span></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.edicionescalamo.es/libro/el-oro-y-la-risa/"><img class="aligncenter size-full wp-image-8375" src="/wp-content/uploads/2019/02/978841674214-e1549022363268.jpg" alt="Cub_Eloro_PoesÌa" width="300" height="450" /></a><strong><em><a href="http://www.edicionescalamo.es/libro/el-oro-y-la-risa/" target="_blank">EL ORO Y LA RISA<br />
</a></em></strong><strong>Alejandro Martín Navarro<br />
</strong>Cálamo</p>
<p> </p>
<p style="text-align: left;">La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Game_Boy_Pocket" target="_blank">Game Boy</a> del título de este libro, primero de <strong>Caballo de Troya</strong> 2019 con <strong>Luna Miguel</strong> y <strong>Antonio J. Rodríguez</strong> como editores invitados, es el regalo que a modo de premio y calmante adicional recibió <a href="https://twitter.com/victorparkas?lang=es" target="_blank"><strong>Víctor Parkas</strong></a> (Sant Boi de Llobregat, 1990) el día de su operación de fimosis. Al salir del hospital, todavía bajo la euforia de la anestesia, el pequeño Víctor, 7 añitos, ignoró la recomendación de pasar antes por la farmacia e impuso a sus padres la visita inmediata al centro comercial para cobrarse el regalo. Para cuando llegaban a la tienda ya se retorcía de dolor, y entre lágrimas eligió el color de la consola y el juego que deseaba. Retrospectivamente, para Parkas aquello no fue el simple esperpento provocado por el ruidoso capricho de un niño. Aquel día le dieron «las claves de lo que era ser un hombre». Aprendió «cómo la testosterona puede imponerse a la sensatez. Interioricé que, de ahora en adelante, el mundo iba a brindárseme así: en forma de escaparate, del que yo sólo tenía que señalar aquello que quería y esperar a que me lo bajaran». Todos los artículos y relatos del libro están oportunamente enhebrados por<strong> esa certeza maldita, una culpabilidad militante asociada a la convicción de que la naturaleza del hombre heterosexual, blanco que no «transita» está marcada por el privilegio y el deseo de humillación.</strong> Todos los hombres son iguales. «Yo no soy distinto a un violador. Yo no soy distinto a un maltratador. Yo no soy distinto a un proxeneta». Si el novísimo feminismo es la última tribu urbana, dice Parkas citando a <strong>Ernesto Castro</strong>, la nueva actitud del hombre sólo puede ser el reconocimiento de una condición tan fatal como el pecado original. Esta negación del libre albedrío nos prevenía y disuadía antes de tomar el libro por sus bonitas tapas rosas. Pero Víctor Parkas escribe muy bien, y su propuesta se sobrepone a las imposiciones de su pensamiento. Como él, o su personaje, cuando se folla a la diputada festivalera de derechas en un terraplén del <strong>Primavera Sound</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.megustaleer.com/libros/game-boy-caballo-de-troya-2019-1/MES-058352"><img class="aligncenter size-full wp-image-8377" src="/wp-content/uploads/2019/02/ECT17048-e1549024115948.jpg" alt="ECT17048" width="300" height="462" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><b><i><a href="https://www.megustaleer.com/libros/game-boy-caballo-de-troya-2019-1/MES-058352" target="_blank">GAME BOY</a><br />
</i>Víctor Parkas<i><br />
</i></b>Caballo de Troya</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;">A falta de Nobel de Literatura, la Nueva Academia impulsada por la periodista greco sueca <a href="https://twitter.com/pascalidou" target="_blank"><strong>Alexandra Pascalidou</strong></a> reconocía en octubre a la escritora guadalupeña <strong>Maryse Condé</strong> (1937) con un premio de nuevo cuño que enseguida ha sido bautizado como Nobel alternativo. Así figura en la faja con que <strong>Impedimenta</strong> nos trae el primero de los títulos que editará de la autora antillana. <a href="http://impedimenta.es/libros.php/corazon-que-rie-corazon-que" target="_blank"><em>Corazón que ríe, corazón que llora</em></a> aparece en España veinte años después de su publicación en Francia, y es la «mejor puerta de entrada al universo condeano» a juicio de <strong>Martha Asunción Alonso</strong>. La poeta española, premio Adonáis, Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, entre otros, se doctoró en Filología Francesa con una tesis sobre la obra de Maryse Condé. Es, pues, la introductora y traductora ideal de esta veterana autora. <em>Corazón que ríe, corazón que llora</em> es una colección de cuentos que miran a su niñez antillana desde su mismo nacimiento como la menor de los ocho hijos de una familia de la floreciente burguesía de Pointe-à-Pitre. Las lagunas de la memoria se compensan con una imaginación expresada con <strong>un lenguaje exuberante, preñado de oralidad y de criollismos con que Condé pellizca cariñosamente el idioma metropolitano</strong>, y que Alonso sirve al lector con esmero y alguna nota explicativa. Anuncia Impedimenta que próximamente publicará <em>Desirada</em> (1997), reescritura en clave caribeña de <em>Cumbres borrascosas</em>. Una de tantas novelas de Condé marcadas por el estigma de la esclavitud, del colonialismo, plagadas todas de «mujeres-junco» –que como diría el <strong>Dúo Dinámico</strong> se doblan pero siempre siguen en pie–, término acuñado en esta ocasión por el poeta <strong>Daniel Maximin</strong> para definir los personajes femeninos de Condé y que se ajusta también a su apasionante vida entre Guadalupe, Francia, África y Estados Unidos.</span></p>
<p><a href="http://impedimenta.es/libros.php/corazon-que-rie-corazon-que"><img class="aligncenter size-full wp-image-8385" src="/wp-content/uploads/2019/02/9788417115999_CORAZON-QUE-RIE_CONDE_RGB_900-e1549025032441.jpg" alt="9788417115999_CORAZON QUE RIE_CONDE_RGB_900" width="300" height="461" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>CORAZÓN QUE RÍE, CORAZÓN QUE LLORA</strong></em><br />
<strong>Maryse Condé</strong><br />
Impedimenta</p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400;"><strong>Las dictaduras duraderas no se sostienen en el aire</strong>, aunque cuando finalmente caen pareciera que así hubiera sido. Operaron la fuerza, la coerción, el asentimiento pasivo y la cooperación. Depuración de responsabilidades aparte, después se firmará el correspondiente pacto de silencio, estrategia que periódicamente activan las sociedades para seguir adelante. Un día el escritor y artista húngaro <strong>András Forgách</strong> supo que había aparecido un expediente. En él había información abundante sobre las actividades de su adorada madre como espía del régimen húngaro. Había proporcionado información de sus propios hijos. A partir de aquello Forgách ha armado <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-expediente-de-mi-madre/9788433980205/PN_993" target="_blank"><em>El expediente de mi madre</em></a>, una novela de gran éxito en su país, vendida a catorce países y que ahora publica en España Anagrama. <strong>El éxito de libros como este demuestra que el silencio no dura para siempre.</strong> Aquí tenemos el <a href="http://www.funambulista.net/2018/entre-hienas/" target="_blank"><em>Entre hienas</em></a> de <strong>Loreto Urraca Luque</strong>. Cuando en 2008 un artículo de prensa desveló la verdadera identidad de su abuelo, <strong>Pedro Urraca Rendueles</strong>, policía franquista encargado de perseguir en Francia a republicanos notables durante la ocupación nazi, la nieta se impuso la tarea de liberarse del lastre impuesto por aquel apellido. Urraca Rendueles llegó a ser condenado a muerte en Francia en 1948, denunciado por la pintora judía <strong>Antoinette Sachs</strong>. Animada por la necesidad de «reparar tanto daño, de restablecer la dignidad de tantas personas a quienes les habían arruinado la vida». Loreto Urraca <a href="http://www.pedrourraca.info" target="_blank">creó una web</a> donde recopiló los nombres y la documentación de algunos de los perseguidos por su abuelo. Y en «un acto atormentado, un viaje interior» recorriendo la memoria de Pedro Urraca para «restablecer la dignidad» de sus víctimas, ha escrito <em>Entre hienas</em>, un libro importante y conmovedor que además apunta aspectos poco conocidos de la colaboración entre el franquismo y el régimen nazi durante la Ocupación.</span></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2019/02/Diseño-sin-título-2.png"><img class="aligncenter size-full wp-image-8401" src="/wp-content/uploads/2019/02/Diseño-sin-título-2.png" alt="Diseño sin título-2" width="647" height="456" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-narrativas/el-expediente-de-mi-madre/9788433980205/PN_993" target="_blank"><em><strong>EL EXPEDIENTE DE MI MADRE</strong></em></a><br />
<strong>András Forgách</strong><br />
Anagrama</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.funambulista.net/2018/entre-hienas/" target="_blank"><em><strong>ENTRE HIENAS</strong></em></a><br />
<strong>Loreto Urraca Luque</strong><br />
Funambulista</p>
<p> </p>
<p style="text-align: left;"><span style="text-align: left;">Recientemente, </span><strong style="text-align: left;">Enrique Moradiellos</strong><span style="text-align: left;"> explicaba a LEER que en su época de estudiante de Historia, después de tener en España una formación muy estructural, descubrió en Gran Bretaña, mientras preparaba su tesis sobre la política de no intervención, «la fuerza de la biografía histórica, esa hija espuria de la novela y un poco hijastra de la historiografía» pero con una capacidad insustituible para comprender los fenómenos históricos a través de la vida de un individuo. Si Moradiellos pasó de </span><strong style="text-align: left;">Negrín</strong><span style="text-align: left;"> a </span><strong style="text-align: left;">Franco</strong><span style="text-align: left;">, de quien a finales del año pasado publicaba </span><a style="text-align: left;" href="http://www.turnerlibros.com/book/franco.html" target="_blank">una excelente síntesis</a><span style="text-align: left;">, </span><strong style="text-align: left;">Geoffrey Parker</strong><span style="text-align: left;"> ha transitado de </span><strong style="text-align: left;">Felipe II</strong><span style="text-align: left;">, </span><a style="text-align: left;" href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-rey-imprudente/254331" target="_blank">desmontando el mito del rey prudente</a><span style="text-align: left;">, a su padre, el emperador </span><strong style="text-align: left;">Carlos V</strong><span style="text-align: left;">. Un libro monumental, frisando las 1.000 páginas, casi 300 de fuentes, notas y bibliografía. Parker es sabedor, con <strong>Freud</strong>, de que la verdad biográfica no existe. En el caso de Carlos V, personaje esquivo, empeñado en ser lo que quería parecer, es aún más complicado, teniendo además en cuenta la vastedad de la documentación existente en torno a un personaje tan importante, que firmó más de 100.000 documentos en seis idiomas, y cuyas cartas en francés o español abarcan miles de folios desperdigados por toda Europa. «¿Cómo puede un plebeyo de Nottingham entender el mundo de un emperador guerrero de hace cinco siglos?», se pregunta Parker con encantadora sorna británica. «¿Necesita verdaderamente el mundo otro libro sobre él?». Nuestro autor, valiente, cree que sí, y </span><strong style="text-align: left;">se ha propuesto escribir la biografía más completa y exhaustiva hasta la fecha con la información disponible</strong><span style="text-align: left;">, con el propósito de «arrojar luz sobre tres asuntos clave»: cómo tomó Carlos sus decisiones; si sus errores y fracasos se debieron a sus limitaciones personales o las carencias estructurales de su imperio, y cómo era el mundo que rodeaba al emperador. </span></p>
<p><a href="https://www.planetadelibros.com/autor/geoffrey-parker/000019843"><img class="aligncenter size-full wp-image-8403" src="/wp-content/uploads/2019/02/portada_carlos-v_geoffrey-parker_201811261034-e1549026746626.jpg" alt="portada_carlos-v_geoffrey-parker_201811261034" width="300" height="416" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><em><strong>CARLOS V</strong></em><br />
<strong>Geoffrey Parker</strong><br />
Planeta</p>
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		<title>Letras aragonesas: Una edad de oro</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Oct 2017 05:40:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Mirar hoy hacia Aragón en clave literaria es encontrar un panorama rico y lleno de propuestas, insólito en su efervescencia. ¿Qué sucede allí? Buscamos respuestas en este recorrido encadenado por el testimonio de un buen puñado de sus protagonistas. Arrancamos la indagación con el nuevo milenio, literalmente. Rodolfo Notivol (Zaragoza, 1962) recibía en 2000 el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mirar hoy hacia <strong>Aragón</strong> en clave literaria es encontrar un panorama rico y lleno de propuestas, insólito en su efervescencia. ¿Qué sucede allí? Buscamos respuestas en este recorrido encadenado por el testimonio de un buen puñado de sus protagonistas.</p>
<p>Arrancamos la indagación con el nuevo milenio, literalmente. <strong>Rodolfo Notivol</strong> (Zaragoza, 1962) recibía en 2000 el <strong>Premio Ciudad de Zaragoza</strong> con su cuento <strong>“Quincalla”</strong>, tres años antes de debutar como novelista de la mano de la autóctona <a href="https://xordica.com/"><strong>editorial Xordica</strong></a>. Desde la publicación de aquellos <em><strong>Autos de choque </strong></em>(2003) el escenario literario zaragozano “se ha expandido y renovado”, explica Notivol a LEER antes de ensayar un esbozo sucinto del mismo. “<strong>José María Conget</strong> e <strong>Ignacio Martínez de Pisón</strong> comenzaron a escribir sin complejos sobre la Zaragoza de los 60 y 70. Después llegó <strong>Félix Romeo</strong>, fundamental en la actual ebullición literaria zaragozana, cuyos primeros libros vinieron a modernizar la visión de la ciudad. Y luego otros hemos intentado seguir sus estelas”. De su primera novela hasta la última, <strong><em>Vaciar los armarios</em></strong> (Xordica, 2016), “han transcurrido casi quince años, tiempo suficiente para la aparición de voces nuevas y más jóvenes, para la consolidación de otras, casi todas de autores nacidos ya en democracia y que, quizá por eso, han aportado formas muy diversas, incluso contrapuestas, de ver la ciudad; del naturalismo vitalista de <strong>Eva Puyó</strong> a la ironía más desesperanzada de <strong>Miguel Serrano</strong> y las historias más humorísticas y surrealistas de <strong>Juan Luis Saldaña</strong>”.</p>
<p>En narrativa, “el extenso y variado panorama actual ofrece una lista de varias generaciones: hay autores de larga trayectoria y gran reconocimiento como los citados o <strong>Manuel Vilas</strong>; otros de éxito de público más reciente como <strong>Sergio del Molino</strong>, <strong>Joaquín Berges </strong>o <strong>Ana Alcolea</strong>; o autores de culto con una calidad indiscutible como <strong>Miguel Mena</strong>, <strong>José Luis Melero</strong>, <strong>Antón Castro</strong>, <strong>Ángela Labordeta</strong> o <strong>Carlos Castán</strong> y jóvenes como <a href="http://parnaso2punto0.aragon.es/?p=762"><strong>Julio José Ordovás</strong></a>”.</p>
<figure id="attachment_7500" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-7500" src="/wp-content/uploads/2017/10/UNO.jpg" alt="UNO" width="345" height="588" /><figcaption class="wp-caption-text">Tras el éxito de ‘La España vacía’, Sergio del Molino regresa con esta “novela intimista que interpela a todo un país y toda una generación”.</figcaption></figure>
<p>Este último, Julio José Ordovás (Zaragoza, 1976), conocido en Aragón como crítico literario y poeta, y gracias a sus volúmenes de diarios –<strong><em>Días sin día </em></strong>(Xordica, 2004) y <em><strong>En medio de todo</strong></em>, (<strong>Eclipsados</strong>,2010)–, es para Melero “uno de los mejores escritores surgidos en Aragón en los últimos años”.</p>
<p>En 2014 sorprendió con una muy bien recibida primera novela, <em><strong>El anticuerpo </strong></em>(Anagrama). “Me gustaría hacer suficientes méritos para formar parte de los perros de Goya, esa jauría integrada por perros tan rabiosos, verdes y lunáticos como Gracián, el propio <strong>Goya</strong>, <strong>Buñuel</strong>, <strong>Víctor Mira </strong>o <strong>Miguel Labordeta</strong>”, confiesa a LEER, citando con los genios de <strong>Fuendetodos </strong>y <strong>Calanda</strong> y el malogrado pintor zaragozano (1949–2003) al otro Labordeta, venerado en su tierra como poeta mayor.</p>
<p>Entretanto, recomienda tres libros con firma aragonesa de tres indiscutibles: el autobiográfico <strong><em>Una ilusión </em></strong>(Xordica, 2016) de <strong>Ismael Grasa</strong>, la última colección de relatos de Conget, <em>Confesión general</em> (Pre-Textos, 2017), y <em><strong>El día de mañana</strong> </em>(Seix Barral, 2011) de Martínez de Pisón.</p>
<p> </p>
<h5><strong>Epicentro en Zaragoza</strong></h5>
<p>Por alusiones, ascendiente y veteranía, recabamos el testimonio del propio Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960): “Aragón ha pasado en muy pocas generaciones de ser eminentemente rural a ser mayoritariamente urbana: ahora mismo, más de la mitad de la población vive en la ciudad de Zaragoza, y la mayoría de los pueblos son muy pequeños y con una población muy envejecida”. Teniendo en cuenta que “la creación cultural está muy vinculada a las ciudades, y la propia novela como género puede decirse que es una invención de la ciudad”. Martínez de Pisón,<strong> Premio Nacional de Narrativa 2015</strong> por <em><strong>La buena reputación</strong></em>, corrobora que “el principal foco cultural aragonés es Zaragoza, y su condición eminentemente urbana ha favorecido la creatividad, lo que parece lógico desde un punto de vista estrictamente sociológico”.</p>
<figure id="attachment_7517" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-7517" src="/wp-content/uploads/2017/10/tres-712x1024.jpg" alt="tres" width="345" height="496" /><figcaption class="wp-caption-text">Pérez Heredia, vivo ejemplo del apoyo editorial del que gozan los emergentes aragoneses.</figcaption></figure>
<p>Sobre la ciudad, desde el bando de los más jóvenes, <strong>María Pérez Heredia </strong>(Zaragoza, 1994), a quien la obra de Martínez de Pisón ha marcado “profundamente”, apunta que “Zaragoza parece una de las ciudades con más escritores por metro cuadrado del país”. La autora de <em><strong>Starman</strong> </em>(Reservoir Books, 2017) reconoce que “ese ambiente favorece que los jóvenes autores emergentes se animen a sacar sus creaciones a la luz, con la suerte de que existen editoriales aragonesas que apuestan por los nuevos nombres, como en su momento hizo Eclipsados con mi primera novela, <em><strong>Esos días raros de lluvia</strong></em> (2013)”.</p>
<p>En el marco de “este buen momento aragonés”, <strong>Antonio Pérez Lasheras</strong> –ensayista, editor y profesor titular de Literatura Española en la <a href="https://www.unizar.es/"><strong>Universidad de Zaragoza</strong></a>– apuntala que la generación de Pérez Heredia “es una de las más destacadas por su vitalidad: creen que el mundo es global, y juegan a ello”. Pérez Lasheras, ejemplo de cómo el mundo académico y la escena literaria dialogan con naturalidad en Zaragoza, añade al grupo de jóvenes los nombres de <strong>Irene Vallejo</strong> o los hermanos <strong>Aloma Rodríguez</strong> y <strong>Daniel Gascón</strong> (Zaragoza, 1981). Escritor, guionista y responsable de la edición española de la revista <em><strong>Letras libres</strong></em>, Gascón confiesa a LEER debilidad generacional por Félix Romeo, “el mejor lector, el que te animaba e intuía mejor que tú qué camino debías tomar, el que te recomendaba lecturas; quien publicó un texto titulado Todos los escritores del mundo son aragoneses, porque conocía muy bien a los autores de Aragón sin perder la virtud de conectar escritores y literaturas: por él leí fundamentales como <strong>Natalia Ginzburg</strong>, <strong>Sherman Alexie</strong>, <strong>Christopher Hitchens</strong> o <strong>Mark Lilla</strong>, a quienes, siguiendo su teoría, podríamos convertir en autores aragoneses”. Y se suma a la predilección por Martínez de Pisón: “No hay escritor en ninguna lengua que me enseñe más que él, cuya honestidad y excelencia son un modelo para muchos; junto a Conget, <strong>Cristina Grande </strong>e <strong>Ismael Grasa</strong>”.</p>
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<h5><strong>Autores de ida y vuelta</strong></h5>
<p>Nombres de consenso entre los que Pérez Lasheras subraya el caso del oscense Grasa, finalista del <strong>Premio Herralde de Novela</strong> y ganador del <strong>Premio Tigre Juan </strong>con <strong><em>De Madrid al cielo </em></strong>(1994) y <strong>Premio Ojo Crítico de Narrativa</strong> con <em><strong>Trescientos días de sol</strong></em> (Xordica, 2007), por la peculiaridad de “haber pasado de publicar con éxito en Anagrama a hacerlo en una editorial aragonesa” frente al habitual camino inverso, el que siguieron en su momento autores aragoneses consagrados como <strong>Manuel Vilas</strong> o antes <strong>Soledad Puértolas</strong>. Distinguida con el <strong>Premio de las Letras Aragonesas 2003</strong> y el <strong>José Antonio Labordeta 2016</strong>, la académica de la Lengua rememora para LEER: “Tuve la suerte de conocer a Labordeta, que inspiraba una confianza extraordinaria y cuyo sentido del humor todo lo impregnaba; y recibir el premio que lleva su nombre, de manos de su admirable viuda, <strong>Juana Grandes</strong>, fue un verdadero honor, como reforzar el vínculo que me liga a Zaragoza desde que nací”.</p>
<figure id="attachment_7509" style="width: 900px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-7509" src="/wp-content/uploads/2017/10/DOS1-1024x768.jpg" alt="DOS" width="900" height="675" /><figcaption class="wp-caption-text">Manuel Vilas, uno de los autores aragoneses que más atención viene suscitando en los últimos años. Foto: M.R.</figcaption></figure>
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<p>“Aragón ha regalado grandes escritores a la literatura española, desde <strong>Baltasar Gracián</strong>, los <strong>Hermanos Argensola</strong>, <strong>Ignacio de Luzán</strong>, hasta <strong>Ramón J. Sender,</strong> de quien debiera hablarse más porque es uno de los grandes narradores españoles del siglo XX”, explica Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962), uno de los autores aragoneses que más atención e interés ha suscitado en los últimos años. Vilas reconoce que la tierra le ha marcado mucho como creador, “especialmente el paisaje del <strong>Pirineo</strong>, las montañas, los ríos y la nieve: ser de Huesca es distinto a ser de Zaragoza, tenemos paisajes diferentes en la cabeza”. Confiesa que le duele la despoblación oscense; su sentir al respecto lo podemos encontrar en su poema <strong>“Pueblos”</strong>. El currículum de distinciones aragonesas de Vilas no se queda atrás. “Me hizo mucha ilusión ganar el <strong>Premio Cálamo</strong> (Libro del año: <em><strong>Aire nuestro</strong></em>, 2009) y el<strong> Premio de las Letras Aragonesas 2015</strong> por unanimidad: significa que en tu tierra te quieren y te respetan, y, además, también los han ganado escritores a los que admiro”.</p>
<p>Además de los autores ya citados, añade entre sus predilectos a <strong>Ana María Navales</strong>, <strong>Javier Tomeo</strong>, <strong>Ángel Guinda</strong>, <strong>Rosendo Tello</strong> y también al historiador de la literatura <strong>José-Carlos Mainer</strong>, “de cuyo magisterio guardo un extraordinario recuerdo; nos dio clase a muchos escritores aragoneses de mi generación, como <strong>Javier Sebastián</strong> o <a href="http://alestedelcanal.blogspot.com.es/"><strong>Ana Alcolea</strong></a>”. Y remata en clave actual: “Ahora es el momento de escritores jóvenes como Sergio del Molino, que ha tenido un enorme éxito con La España vacía (<strong>Turner</strong>, Premio Cálamo Libro del Año 2016, y que acaba de publicar en Literatura Random House<em><strong> La mirada de los peces</strong></em>), <strong>Miguel Serrano</strong>, <strong>Irene Vallejo</strong>, <strong>Ángel Gracia</strong> o <strong>Aloma Rodríguez”,</strong> y de “poetas como <strong>Jesús Jiménez</strong>, <strong>Carmen Ruiz</strong> o <strong>Nacho Tajahuerce</strong>”.</p>
<h5><strong>Parnaso aragonés</strong></h5>
<p>Perteneciente al llamado “grupo del 22”, <strong>Nacho Tajahuerce</strong> (Zaragoza, 1980) explica a LEER que esta camarilla es un conjunto “heterogéneo de poetas, narradores y amigos del teatro quienes, unidos por la amistad, se juntan los días 22 de cada mes a cenar: <strong>Miguel Serrano</strong>, <strong>Ángel Gracia</strong>, <strong>Jesús Jiménez</strong>, <strong>Brenda Ascoz</strong>, <strong>José Manuel Soriano</strong>, <strong>Marian Pueo</strong>, <strong>Ángel Sobreviela</strong>, <strong>Miguel Ángel Ortiz Albero</strong>…”. A cargo de este último y polifacético creador (poeta, novelista, ensayista, guionista de tebeos, artista plástico y actor teatral) corrió la dramaturgia del proyecto <em><strong>In absentia</strong> </em>(2015) de la bailarina <strong>Ingrid Magrinyà</strong> con poemas de muchos de los autores mencionados, que Tajahuerce, incluido entre ellos, cita con especial entusiasmo. “Desde hace bastante tiempo se habla de un momento de oro en la poesía aragonesa: han publicado poemarios muchísimos autores en los últimos quince años y algunos destacan con fuerza, poetas de un nivel muy alto con estilos distintos que se han hecho un hueco en editoriales de prestigio y entre las voces más importantes en nuestro país”, señala Tajahuerce. Además, “los poetas independientes están movilizando a muchísima gente joven en los recitales. Hay comunidades poéticas jóvenes que están haciendo cosas muy interesantes en el espacio <strong>La Bóveda del Albergue</strong>, y se ha retomado el grupo <strong>La caja nocturna</strong>, que formaban <strong>Diego Palmath</strong> y <strong>Eduardo Fariña </strong>en el pasado y al que ahora se unen universitarios”.</p>
<p>Se suma a esta apreciación el poeta <strong>Alberto Acerete</strong> (Zaragoza, 1987): “El escenario aragonés es muy rico para los jóvenes poetas emergentes”. Aquí “la poesía se mueve en distintos planos, desde lo más mainstream a lo más independiente”, y “desde el ámbito institucional (desde el departamento de Juventud, por ejemplo) se cuida y apuesta por la poesía escrita en Aragón”. “La ciudad está llena de proyectos constantes, desde fanzines hasta revistas”, un caldo de cultivo en el que “las librerías ejercen un peso importante para la formación de los nuevos autores gracias a las actividades que planten, continuas y muy enriquecedoras”.</p>
<blockquote><p>Hay aragoneses de larga trayectoria como Manuel Vilas, de éxito de público reciente como Sergio del Molino y de culto como José Luis Melero (Rodolfo Notivol)</p></blockquote>
<p>Otro del “grupo del 22”, <strong>Ángel Gracia</strong> (Zaragoza, 1970), analiza para LEER el panorama poético aragonés. “Los poetas más interesantes de los 90, como Jesús Jiménez, están ahora en la plenitud de su talento y son los de referencia para los más jóvenes”. Como Tajahuerce, Gracia señala que “desde 1993 hasta ahora ha habido un cambio generacional evidente”, e incluye en su nómina de imprescindibles las figuras de Vilas y <strong>Ángel Petisme</strong>.</p>
<p>Dentro del “batallón de poetas del que disfrutamos en Aragón”, Rodolfo Notivol añade a <strong>Octavio Gómez Milián</strong>, <strong>Enrique Cebrián</strong>, <strong>Nacho Escuín</strong> y <strong>Fernando Sanmartín</strong>”. Los dos últimos, amén de creadores, ejercen respectivamente como <strong>Director General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón</strong> y<strong> Jefe del servicio gestor y de la actividad cultural</strong> del<strong> Palacio de La Aljafería</strong>, respectivamente, y son por ello motores culturales y dinamizadores indispensables de lo que muchos dan el llamar “edad dorada” de las letras aragonesas. En esta ebullición, estimulada por “grupos poéticos que se mueven mucho por ferias y festivales”, <strong>Antonio Pérez Lasheras</strong> subraya el papel constante de la Universidad de Zaragoza, que “siempre ha apoyado actos, recitales, premios y publicaciones”. Aquí la figura de Sanmartín resulta paradigmática; por un lado, como director de la colección de poesía de <strong>La gruta de las palabras</strong> de <strong>Prensas de la Universidad de Zaragoza</strong>; por otro, como impulsor de la <strong>II edición del Festival de Poesía que organiza las Cortes de Aragón</strong>, celebrada este verano en el patio de Santa Isabel del <a href="Palacio%20de La Aljafería"><strong>Palacio de La Aljafería</strong></a>, donde recitaron sus poemas, en la misma jornada, el citado Cebrián, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza, y Almudena Vidorreta, doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Nueva York.</p>
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<h5><strong>Aragoneses por el mundo</strong></h5>
<p><strong>Almudena Vidorreta </strong>(Zaragoza, 1986), <strong>Premio a la Creación Joven del Instituto Aragonés de la Juventud 2007</strong> por <em><strong>Ojos que no ven</strong></em>, <strong>Accésit del Premio de Poesía Delegación del Gobierno en Aragón</strong> (<em><strong>Algunos hombres insaciables</strong></em>, Aqua, 2009) y XXII Premio de Poesía en Castellano Universidad de Zaragoza (Lengua de mapa, 2010), reflexiona para LEER sobre su condición de aragonesa expatriada: “Bromeo acerca de la intensificación de mi aragonesismo desde que vivo en Nueva York, donde canto jotas a mis amigos, marco el <strong>Moncayo </strong>en el mapa o me indigno cuando se omite la importancia de la Corona de Aragón”. Vidorreta cree que “la poesía debe estar por encima de regionalismos”, pero al reivindicar, como muchos de sus colegas de versos, la figura de <strong>Miguel Labordeta</strong> –“no le hemos sabido exportar lo suficiente”–, dice echar en falta “un impulso necesario para el conocimiento de la historia de Aragón y sus lenguas en <strong>EEUU</strong>”. Como colofón, confiesa: “Mi último libro de poemas, <em><strong>Nueva York sin querer</strong> </em>(La Bella Varsovia, 2017), no hubiera podido escribirlo sin la oportunidad de vivir del otro lado del charco”.</p>
<figure id="attachment_7526" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-7526" src="/wp-content/uploads/2017/10/CINCO-598x1024.jpg" alt="CINCO" width="345" height="590" /><figcaption class="wp-caption-text">Martínez de Pisón presentó su última novela el 7 de septiembre en el Hay Festival de Querétaro (México). Completa itinerario en la FILBA de Buenos Aires, Santiago de Chile y Bogotá.</figcaption></figure>
<p>Sobre la experiencia americana también habla Manuel Vilas: “El aragonés lleva de serie un sentido del humor muy brutal y salvaje que llama la atención en Estados Unidos. Imagino a veces a <strong>Luis Buñuel </strong>paseando por <strong>Nueva York</strong> en los años 40 del pasado siglo. En general, yo creo que a los aragoneses les sienta bien una buena temporada en el exilio estadounidense. Pienso también en Sender, o en el poeta <strong>Ildefonso-Manuel Gil</strong>, o en José María Conget, que vivió varios años en Nueva York y escribió páginas estupendas sobre esa ciudad”.</p>
<p>De su experiencia como exportador de cultura aragonesa también habla a LEER <strong>Javier Muñoz-Basols </strong>(Sariñena, Huesca, 1974), profesor titular de la <strong>Universidad de Oxford</strong> y coordinador del programa de Lengua del departamento de Español de la Facultad de Lenguas Medievales y Modernas: “Siempre tengo que dar a conocer mi región fuera del país. Mucha gente sabe de <strong>Madrid</strong>, <strong>Cataluña</strong>, <strong>Andalucía</strong> o <strong>Valencia</strong>, pero desconoce tanto el papel histórico que desempeñó Aragón en el conjunto de España como la cultura que se ha generado en la región”. Muñoz-Basols asegura seguir “muy de cerca la obra de <strong>Agustín Sánchez Vidal</strong> (<strong>Premio de las Letras Aragonesas 2016</strong>), catedrático emérito de Historia del Cine de la Universidad de Zaragoza quien, desde que debutó en la novela con <em><strong>La llave maestra</strong></em>, no ha dejado de cosechar premios y reconocimientos dentro y fuera de la Península”. Se felicita de que fuera “el escritor invitado en 2017 al <strong>V Foro Cervantes-Universidad de Oxford</strong>”, y reconoce estar leyendo ahora, precisamente, su novela más reciente, <em><strong>Viñetas </strong></em>(Harper Collins, 2016). A su juicio, Sánchez Vidal “nos ayuda a redescubrir la relación del ser humano con el medio natural, es uno de los escritores más versátiles en lengua española, capaz de moverse entre géneros con un riguroso trabajo de documentación y un uso magistral del lenguaje”.</p>
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<h5><strong>Sustrato editorial</strong></h5>
<p>Toda esta inusual efervescencia aragonesa, esa “considerable producción literaria” muy por encima de su capital demográfico está vinculada a día de hoy, además de a una tradición y unos mimbres muy sólidos, “al trabajo de editoriales independientes” autóctonas. Lo constata para LEER <strong>Alfredo Saldaña</strong>, ensayista, poeta, editor y profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza. A lo largo de estos últimos años ha tenido oportunidad de “compartir proyectos –puesta en marcha de editoriales, revistas, recitales– con entusiastas estudiantes que han llegado a traspasar las fronteras universitarias para desarrollarse en el escenario público general”. Sellos como la citada<strong> Xordica</strong>, <a href="http://jekyllandjill.com/"><strong>Jekyll &amp; Jill</strong></a>, <strong>Pantalia</strong>, <strong>Olifante</strong>, <a href="http://www.librosdelinnombrable.com/"><strong>Libros del Innombrable</strong></a>, <strong>Mira Editores</strong>, <strong>Estrellas fugaces</strong> o <strong>Los libros del gato negro</strong>, “con un gran esfuerzo y publicando a autores aragoneses (aunque no de forma exclusiva), han consolidado un catálogo muy meritorio”.</p>
<p>Del perteneciente a Los libros del gato negro, que su fundadora <strong>Marina Heredia Ríos</strong> estrenó con dos poemarios (de <strong>León Buil</strong> y <strong>Ánchel Conte</strong>) prologados por Antonio Pérez Lasheras, destaca de un primer vistazo una antología de relatos de doce autoras con ambición de mapa de prosistas zaragozanas: <strong><em>Hablarán de nosotras </em></strong>(2016), con <strong>Olga Bernad</strong>, <strong>Patricia Esteban</strong>, <strong>Laura Bordonaba</strong>, <strong>María Pérez Heredia</strong>, <strong>Ana Alcolea</strong>, <strong>Magdalena Lasala </strong>o <strong>Irene Vallejo</strong>, entre otras. También participó en él <strong>Teresa Garbí</strong> (Zaragoza, 1950), quien define la publicación como “un encuentro entre escritoras de Aragón que ha dejado huella porque han hablado de nosotras: ¡ya era hora de que hablasen de nosotras!”. La escritora, afincada en Valencia, afirma mantener “una estrecha vinculación con Aragón”. En sus libros “el paisaje aragonés es una constante, no sólo el Pirineo, sino también <strong>Tarazona</strong> y el Moncayo”, lugares donde veraneaba durante su niñez y adolescencia. No quiere dejar de apuntar que su propia editorial, <a href="http://unoyceroediciones.com/"><strong>Uno y Cero Ediciones</strong></a>, ha publicado “una antología de <strong>Miguel Labordeta</strong>, Cuando tú me leas dentro de mil años; y otra de otro excelente poeta aragonés, <strong>Luis Moliner</strong>; dos ensayos de <strong>Ángel López García-Molins</strong>, <em><strong>España contra el Estado </strong></em>y <strong><em>Un sueño plurilingüe para España</em></strong>, y yo misma he reeditado<em><strong> Cinco (Sobre el Doncel de Sigüenza)</strong></em>”.</p>
<p>Llegados hasta aquí, <strong>Daniel Gascón </strong>nos ayuda a recapitular: “El panorama aragonés es muy variado, con narradores de edades y estéticas muy distintas, pero de talento muy claro: desde los cuentos estupendos de Eva Puyó en Ropa tendida a la mirada singular de Manuel Vilas, pasando por la escritura existencialista y poderosa de María Pérez Heredia, la gran novela familiar de Notivol, el camino ceñido a la realidad de Sergio del Molino, la sensibilidad y perversión <strong>de Julio José Ordovás</strong>, la delicadeza y precisión de Fernando Sanmartín, el rigor y humanidad de <strong>Miguel Mena </strong>y la osadía de <strong>Miguel Serrano</strong>”. Y no faltan “autores que escriben novela histórica, policíaca y juvenil”.</p>
<figure id="attachment_7522" style="width: 900px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-7522" src="/wp-content/uploads/2017/10/cuatro-1024x768.jpg" alt="cuatro" width="900" height="675" /><figcaption class="wp-caption-text">Chesús Yuste con su editor, Chusé Raúl Usón, de Xordica: “Hay razones para el optimismo en Aragón, cada año irrumpen nuevas editoriales, las veteranas se consolidan y avanza el mercado”. Foto: M.R.</figcaption></figure>
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<h5><strong>Juvenil, histórica y policíaca</strong></h5>
<p>Cuenta a LEER <strong>Ana Alcolea</strong> (Zaragoza, 1962), <strong>Premio Cervantes Chico 2016</strong>: “Cuando salgo fuera, mucha gente me pregunta: ¿pero qué pasa en Aragón con la literatura infantil y juvenil? Les respondo que a lo mejor es el cierzo, el que lleva y trae las palabras y las ganas de escribirlas”. Confirma el auge de “escritores e ilustradores, nombres muy importantes como <strong>Fernando Lalana</strong>, <strong>David Lozano</strong>, <strong>Begoña</strong> <strong>Oro,</strong> <strong>Pepe Serrano</strong>, <strong>Sandra Andrés</strong>, <strong>María Frisa</strong>, <strong>Daniel Nesquens</strong>, <strong>Sergio Lairla</strong>, <strong>Ana G. Lartitegui</strong>, <strong>Alberto Gamón</strong>, <strong>David Guirao</strong>, <strong>Elisa Arguilé</strong> y <strong>Blanca BK</strong>”.</p>
<p>La continuidad y gratitud intergeneracional es otro de los rasgos característicos de la escena literaria aragonesa. Alcolea, pregonera de la última edición de la<strong> Feria del Libro de Zaragoza</strong>, expresa su enorme admiración por la académica de la Lengua <strong>Aurora Egido</strong>, de quien fue alumna, y que, “como hice constar en mi pregón ocupa el sillón B, aquel mismo por el que optó y que no consiguió otra gran mujer de las letras nacida en Aragón, <strong>María Moliner</strong>”. Alcolea recuerda a otros de sus “magníficos profesores en la Facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza”: los citados Agustín Sánchez Vidal y José-Carlos Mainer, también a <strong>María Jesús Lacarra</strong>, <strong>Juan Manuel Cacho Blecua</strong>, <strong>Maite Cacho</strong> y <strong>Leonardo Romero Tobar</strong>, “¡vaya nombres para una lista de profesores de literatura!”. De Egido dice haber aprendido “mucho de la literatura del Siglo de Oro, sobre todo. Su visión del Quijote tiene mucho que ver con mi manera de escribir: esa mezcla realidad y ficción, de la que está hecha la vida y la literatura”.</p>
<p>Sobre su tierra natal, que “da mucho de sí” como escenario literario (“una ciudad con tanta Historia: Salduba, Cesaraugusta, Media Sarakosta, los palacios renacentistas, las iglesias barrocas, la guerra de la Independencia, el modernismo…”), Alcolea reflexiona: “Sólo pensar en qué y quién pasó por los lugares que pisas da muchas posibilidades de escribir. Yo lo he hecho: desde mi ventana veo la <strong>iglesia de San Fernando</strong>, donde hubo tres cuadros de Goya que desaparecieron en la guerra con los franceses, ahí tenemos un argumento interesante; y también en mi última novela para adultos, con las vivencias de mi abuela y su familia en la ciudad a través del siglo XX”.</p>
<blockquote><p>Hablamos de una edad de oro de la poesía aragonesa: alta producción, autores de prestigio y poetas independientes animando la escena joven</p></blockquote>
<p>Apunta <strong>Magdalena Lasala</strong> (Zaragoza, 1958), <strong>Premio Letras Aragonesas 2014</strong> y autora del reciente <em><strong>El beso que no te di. El trágico destino de los amantes de Teruel </strong></em>(La Esfera de los Libros, 2017), que “Aragón, con todo su rico bagaje histórico y cultural, muy apetitoso para ser recreado como escenario del género novelístico, es una tierra aún desconocida en profundidad por el gran público”. No obstante, afirma que “el género histórico, de gran calidad, que se escribe desde aquí está prestigiado por el reconocimiento de los lectores” y ensalza que “el atractivo de Aragón es saturnal. Si te adentras en descubrirlo, te atrapa para siempre”.</p>
<p>De este tipo de hechizo sobre públicos masivos sabe mucho el gran superventas <strong>Javier Sierra </strong>(Teruel, 1971): “La turolense es una tierra muy fértil en leyendas y episodios sorprendentes, casi no hay pueblo sin una historia de dragones –resulta curioso que esos mismos pueblos sean hoy yacimientos importantes de huesos de dinosaurio–, o sin relatos de brujas y fantasmas”. En Teruel “aprendieron a interpretar el Universo criaturas extraordinarias como Buñuel o <strong>Segundo de Chomón</strong>, padre del cine moderno, por no hablar de otros muchos talentos que ha dado esta tierra que, como toda región aislada, situada entre varias fronteras políticas y naturales, es un microcosmos lleno de matices y rincones por descubrir, y esa sensación de estar hollando terra incognita ha sido siempre de lo más estimulante para mí, ya que me inculcó el hábito de la atención: esto es, de tener los ojos abiertos, de estar a la espera”, explica. Y se le nota que sus vínculos literarios con la provincia que le vio nacer “son de naturaleza afectiva: “Allí aprendí a leer, a maravillarme con las historias encerradas en sus bibliotecas públicas y a pergeñar mis primeros escritos; y mis primeras clases de literatura en el colegio, con una profesora (doña Emilia) que supo transmitirnos su pasión por las letras, marcaron de forma indeleble mi alma”. En cuanto a su experiencia de “turolense por el mundo”, afirma: “No dudo en turolear siempre que puedo. Es una obligación del alma contarle al mundo de dónde vengo y decirles que mi tierra es un lugar fértil en creatividad, pero no soy de los que ve sus orígenes como algo excluyente, los nacionalismos exacerbados empobrecen el espíritu, la grandeza de una vida consiste en vivirla, en abrirse al mundo y empaparse de él… en mi caso, para luego contarlo”.</p>
<p>Recuperada en 2016 después de quince años sin celebrarse, la <strong>Feria del Libro de Teruel</strong>, coordinada por <strong>Joaquín Guillén</strong>, sirvió en su edición de este año a LEER para encontrarse con otros autores locales cultivadores del género histórico como <strong>Sebastián Roa</strong> o <strong>Luis Zueco</strong> (Borja, Zaragoza, 1979), novelista, historiador, investigador y fotógrafo, además de vicepresidente de la <strong>Asociación de Amigos de los Castillos de Aragón</strong>. Zueco ha ambientado sus dos primeras ficciones históricas, <em><strong>El castillo</strong></em> y <em><strong>La ciudad</strong></em> (Ediciones B) en la fortificación oscense de <strong>Loarre</strong> y en <strong>Albarracín</strong>, respectivamente; la primera por su “autenticidad”, la segunda “por su historia medieval, que es casi épica: no sólo la ciudad, sino todo su territorio me sirvió para crear un microcosmos del Medievo sin salir de sus fronteras”. Cerrará la trilogía “en el monasterio de Veruela con una trama muy realista donde, una vez más, la ambientación será esencial”.</p>
<p>También acudió a la cita en Teruel, entre otros muchos, <strong>Chesús Yuste</strong> (Zaragoza, 1963). Político, fundador de la Chunta aragonesista y diputado regional durante cuatro legislaturas, fue representante de su formación en el Congreso de los Diputados entre 2011 y 2014, desempeño que le sirvió para ambientar su novela negra <em><strong>Asesinato en el Congreso</strong></em> (Xordica, 2017). Para Yuste “hay razones para el optimismo en Aragón. Cada año irrumpen nuevas editoriales y nuevos autores aragoneses mientras las editoriales veteranas se consolidan y los escritores continúan abriéndose al mercado español, como <strong>Luz Gabás</strong>, además de los ya consagrados”. Asimismo, “la consolidación de algunos autores de novela negra de Aragón en editoriales importantes y la creación del <a href="http://www.aragonegro.es/"><strong>Festival Aragón Negro</strong></a> que dirige <strong>Juan Bolea</strong> han servido como referencia y banderín de enganche para quienes vamos detrás”.</p>
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<h5><strong>Literatura y periodismo</strong></h5>
<p>Queda contrastada la impresión de Daniel Gascón: “El panorama actual de las letras aragonesas es atractivo y dinámico, conviven autores de edades muy distintas que practican todos los géneros”. Es más, “existe un tejido literario en la comunidad: autores, editoriales, librerías, suplementos culturales y revistas”. Coincide en ello Irene Vallejo (Zaragoza, 1979), galardonada este año con <strong>La Sabina de Plata</strong>: “El <a href="http://www.heraldo.es/"><em><strong>Heraldo de Aragón </strong></em></a>me dio la primera oportunidad de publicar y aprender el oficio, aquí tenemos la gran suerte de contar con ese extraordinario periodista cultural y escritor que es <strong>Antón Castro</strong>”.</p>
<p>El editor de su anterior publicación (la recopilación de columnas <em>El pasado que te espera</em>), <strong>Sergio Navarro</strong>, rememora para LEER: “De la mano de Irene comencé la aventura de Anorak Ediciones”, a sabiendas de que “la obligación de todo editor es ofrecer a noveles la posibilidad de saltar al ruedo literario”. Dice conservar aún “las primeras columnas que aquella autora por entonces desconocida publicaba en la contraportada del Heraldo de Aragón”; y ahora, siete años después, se enorgullece de “haber iniciado con ella la colección Eclécticos de Anorak, que ha acogido hasta ahora una quincena de títulos con una previsión para el nuevo curso de ampliar la cosecha a seis nuevas propuestas que engrandecerán horizontes geográficos y sentimentales”. Es la suya, sin duda, una editorial “nacida con el propósito de contagiar la pasión (o devoción) por periodistas y columnistas vinculados a medios locales, y convertir su talento en libros”. Por su catálogo desfilan “periodistas como <strong>Juanma Fernández</strong>; <strong>Cristina Grande</strong> con la delicadeza y humor de sus columnas; <strong>Ester Berdor</strong> con su debut en novela;<strong> Iguázel Elhombre</strong>, valiente y rebelde, con sus columnas atadas a la tierra, la actualidad y el dolor de toda injusticia; y Sergio del Molino, cronista de un tiempo y un país, el nuestro, y hoy aclamado como gran novelista”. Al hablar de este último, su discurso “se llena de adjetivos bonitos: <strong><em>El restaurante favorito de Nina Hagen </em></strong>es la joya más refulgente del catálogo <strong>Anorak</strong>”. Asegura a LEER: “Tengo la certeza de que en nuestra tierra a Sergio se le admira, se le respeta, se le escucha, se le quiere y, lo más importante, se le lee”.</p>
<blockquote><p>Desde los años ochenta la salud de la literatura aragonesa no ha parado de fortalecerse</p></blockquote>
<p>También <strong>Rodolfo Notivol</strong> tiene claro que “el periodismo y la narrativa aragonesa son dos territorios siempre bien comunicados, y en Aragón, además, tenemos un referente incontestable de esa conexión como Ramón J. Sender, así como ahora mismo hay novelistas que son estupendos articulistas como Martínez de Pisón, quien escribió la magnífica Enterrar a los muertos, lindante con ambos campos”. Gascón, al mencionar “escritores que son periodistas”, añade el nombre de “un genio como <strong>Mariano Gistaín</strong>”. De este autor son curiosos los libros que firma con <strong>María Pilar Clau </strong>(Zaragoza): <em><strong>Lo mejor de Zaragoza</strong> </em>(2009), <em><strong>Agua y cielo</strong> </em>(2010) y <strong><em>Zaragoza, tú y yo </em></strong>(2011). El primer título es “un ensayo que precisamente tiene como objetivo convertir la ciudad en lugar de inspiración; el que va a continuación es una historia de amor marcada los ritmos históricos relacionados con el agua en Aragón, que acompañan y forjan las vidas de los protagonistas desde 1950 hasta 2013; y en Zaragoza, tú y yo, la auténtica protagonista es la propia capital”, explica Clau a LEER. Y en su última novela, <em><strong>Pétalos de luna</strong> </em>(Planeta), el personaje principal es de Zaragoza, del mismo modo que la acción de su próximo libro, <em><strong>La sobrina</strong></em>, que se publica el próximo mes de noviembre, transcurre en tierras aragonesas: “Creo que está bien reivindicar la propia tierra como lugar literario”.</p>
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<figure id="attachment_7530" style="width: 900px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-7530" src="/wp-content/uploads/2017/10/DSC_0650-1024x678.jpg" alt="DSC_0650" width="900" height="596" /><figcaption class="wp-caption-text">José Luis Melero en su biblioteca.</figcaption></figure>
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<h5><strong>Profetas en su tierra</strong></h5>
<p>A la nómina de autores de referencia, Alfredo Saldaña añade otros tantos nombres: <strong>José Verón</strong>, <strong>Joaquín Sánchez Vallés</strong>, <strong>José Ignacio de Diego Lidoy</strong>, <strong>Teresa Sopeña</strong>, <strong>Teresa Agustín</strong>, <strong>José Antonio Conde</strong>, <strong>Javier Sebastián</strong>, <strong>Angélica Morales</strong>, el ya citado Miguel Serrano y un clásico como <strong>Fernando Ferreró</strong>. A este último asociaríamos la figura tutelar de <strong>Emilio Gastón</strong> en su doble condición de político –fundador del PSA, primer Justicia de Aragón de la democracia– y poeta. Ambos, Ferreró y Gastón, protagonizan el emotivo documental Café Niké, Oficina Poética Internacional (<strong>Nacho Escuín</strong>, <strong>Francisco Bernal</strong>, <strong>Jara Boné</strong>, <strong>Indiana Caudillo</strong> y <strong>David H. Secorún</strong>), sobre una generación inspiradora, según Daniel Gascón, para todas las del siglo XXI.</p>
<p>Podría seguir completándose la lista con muchos más autores, como <strong>Santiago Gascón</strong>, <strong>Antonio Iturbe</strong> (último premio Biblioteca Breve), <strong>Félix Teira</strong>, <strong>Antonio Altarriba</strong>, <strong>José Luis Corral</strong>, <strong>José Giménez Corbatón</strong>, <strong>Juan Marqués</strong>, <strong>Manuel Martínez Forega</strong>, <strong>Sergio Ortas Puritani</strong>, <strong>Víctor Juan </strong>o <strong>Julián Casanova</strong>. También podríamos detenernos en más títulos recientes de referencia como <em><strong>Capital del desierto</strong></em> (Sibirana), la segunda novela de <strong>Jorge Sanz Barajas</strong>, “una de las mejores publicadas este pasado año en Aragón”, a juicio de <strong>José Luis Melero</strong>.</p>
<p>Pero habiendo de concluir este trayecto por las letras aragonesas del presente, escogemos las palabras de cierre de Martínez de Pisón: “Desde los años 80, en los que coincidieron varias generaciones de escritores aragoneses que publicaban en editoriales nacionales, la salud de la literatura aragonesa no ha parado de fortalecerse”. Honrado de que pese a su proverbial humildad se le reconozca en casa como el gran escritor que es, concluye: “Eso de que nadie es profeta en su tierra no se aplica en Aragón”.</p>
<p>* Foto portada: Emilio Gastón, por Carmelo Esteban.</p>
<p> </p>
<p style="text-align: right;"> <strong>MAICA RIVERA (<a href="https://twitter.com/maica_rivera?lang=es" target="_blank">@maica_rivera</a>)</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><img class="alignleft wp-image-7495" src="/wp-content/uploads/2017/10/PORTADA285-225x300.jpg" alt="PORTADA285" width="150" height="200" />Una versión de este artículo aparece publicada en el <a href="/2017/09/leer-en-septiembre-de-aragon-a-nueva-inglaterra/">número de septiembre  de 2017, 285</a> de la Revista LEER</em></p>
<p> </p>
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<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>Las dos vidas de Manolo</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Jun 2016 17:49:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Manuel Gutiérrez Aragón: entre el cine y la literatura’ es el título del curso que Manuel Hidalgo dirige en El Escorial desde hoy, 27 de junio, para rendir homenaje a un creador que tras una vida dedicada a hacer películas decidió reinventarse como novelista. El pasado mes de enero leyó su discurso de ingreso en la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>M</strong><em><strong>anuel Gutiérrez Aragón: entre el cine y la literatura</strong>’ es el título del <a href="https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-13625/71110.pdf" target="_blank">curso</a> que <strong>Manuel Hidalgo</strong> dirige en El Escorial desde hoy, 27 de junio, para rendir homenaje a un creador que tras una vida dedicada a hacer películas decidió reinventarse como novelista. El pasado mes de enero leyó su discurso de ingreso en la <strong>RAE</strong>, ‘En busca de la escritura fílmica’, y ahora desde LEER, entre la escritura y la imagen, rescatamos y compartimos la <strong>entrevista</strong> que le realizamos para nuestro número de junio.</em></p>
<p>Si decimos que la vida profesional, pero también la intelectual y, en fin, la vida misma de un escritor de provincias que lo era antes de escribir nada y se tropezó irremediablemente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Complutense con las células clandestinas del <strong>PCE</strong>, y en la <strong>Escuela Oficial de Cine</strong> con un lenguaje complejo y desconocido que tuvo que aprender apresuradamente para contar todo lo que traía atesorado de su Torrelavega natal y lo nuevo que fue descubriendo en <strong>Madrid</strong>, que fue mucho, si decimos, decíamos, que eso a lo que llamamos vida ha sido en el caso de <strong>Manuel Gutiérrez Aragón</strong>, y aún hoy lo es, en su condición recién estrenada de <strong>académico</strong>, una búsqueda de la “plenitud” narrativa a través de un intrincado confluir y alejarse del cine y la literatura, es decir, de las imágenes y las palabras, no descubrimos nada nuevo.</p>
<p>Lo ha explicado en muchas de sus intervenciones públicas. La última, en su <strong>discurso de ingreso en la RAE</strong>, hace apenas seis meses, que lleva el revelador título de <a href="http://www.rae.es/mediateca/discurso-de-ingreso-en-la-rae-de-manuel-gutierrez-aragon" target="_blank"><em>En busca de la escritura fílmica</em></a>, donde confiesa que el “oficio de narrar” lo traía aprendido de la literatura, pero que para hacer cine había que aprender un nuevo lenguaje. Mucho más “inflexible”, sólo que a veces sus códigos “son tan invisibles que pasan desapercibidos”. Pero en ambos mundos, dice parafraseando a <strong>Wittgenstein</strong>, “los límites de lo posible son los límites de lo que puede ser contado”. Y cada relato puede serlo de formas muy diferentes. “La diégesis fílmica”, ha escrito en alguna ocasión, “privilegia la acción sobre la descripción y el retrato psicológico, empujando al narrador a dejarse de rodeos e ir al grano. Es como un niño impaciente que exige que el cuento siga y siga, sin detenerse jamás”, porque “en el cine, el tiempo lo marca la proyección, y no la visión del espectador, como sucede en la lectura de un texto”.</p>
<figure id="attachment_5866" style="width: 324px;" class="wp-caption alignright"><a href="/wp-content/uploads/2016/06/DSC_0737.jpg"><img class="wp-image-5866" src="/wp-content/uploads/2016/06/DSC_0737-683x1024.jpg" alt="DSC_0737" width="324" height="486" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Manuel Gutiérrez Aragón entre sus libros (Foto: B. M.).</figcaption></figure>
<p><strong>Y luego están los</strong> <strong>actores</strong>. A ellos ha dedicado un ensayo que, como casi todo lo que hace Gutiérrez Aragón, no se atiene estrictamente al género y esconde mucho más de lo que su título –<a href="http://www.anagrama-ed.es/libro/ebooks/a-los-actores/9788433936264/EB_423" target="_blank"><em>A los actores</em></a>, precisamente– dice. Se trata en realidad de una gavilla de textos, aparentemente deslavazados, a medio camino <strong>entre el</strong> <strong>álbum de recuerdos</strong> <strong>y la</strong> <strong>(meta)reflexión</strong> sobre el cine a partir de sus guiones (los que escribió para él y los que hizo para otros, como <em>Furtivos</em>, para <strong>Borau</strong>); sus películas (no todas, pero sí las más relevantes: <em>Habla mudita</em>, <em>El corazón del bosque</em>, <em>Maravillas</em>, <em>Demonios en el jardín</em>, <em>La noche más hermosa</em>, <em>La mitad del cielo</em>, <em>El rey del río</em>, los dos <em>Quijotes</em>, <em>La vida que te espera</em> y <em>Todos estamos invitados</em>); y sus lecturas, que son muchas y muy distintas, de <strong>Aristóteles </strong>a<strong> Roland Barthes, </strong>de<strong> Sartre </strong>a<strong> Pessoa</strong>, pasando por<strong> Shakespeare, Cervantes</strong>, por supuesto,<strong> Eco</strong>,<strong> Gubern, Julio Cabrera</strong>,<strong> Balzac</strong> y sus reflexiones sobre la pintura, <strong>Schiller</strong>, el <em>Kaspar</em> de <strong>Peter Handke</strong>, el debate entre <strong>Stanislavski</strong> y <strong>Meyerhold</strong>, resuelto por <strong>Stalin</strong>, explica, “a favor de la interioridad e incluso del sentimentalismo”… Todo, para desvelar y desvelarse como <strong>un creador que necesita comprender y comprenderse antes de coger la cámara o cargar la pluma</strong>. “Llegados aquí”, dice casi al final de <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/a-los-actores/9788433997975/NH_550" target="_blank"><em>A los actores</em></a> (Anagrama, 2015), “conviene manifestar mi creencia de que <strong>la palabra y la imagen pertenecen a mundos distintos</strong>, y que por muchos esfuerzos de fusión que se hicieran entre los dos, no pasarían de una cohabitación obligada si no fuera gracias a que en medio están los actores (…). La ambivalencia”, había explicado unos capítulos más arriba, “llega al relato fílmico sobre todo por la mano de los actores, que hacen coexistir emociones diversas”.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>Nunca quise quitarle al cine el protagonismo que tenía en mi vida ni ser escritor de veranos o domingos </em></p>
</blockquote>
<p>Y con esa angustia de ver cómo los personajes que iba creando le eran arrebatados por “unos cuerpos vivientes” que le daban un carácter inesperado, fue haciendo guiones y películas. “El sentimiento de pérdida y nostalgia que tenía respecto al hecho de aparcar la literatura”, confiesa, “lo recuperaba <em>escribiendo</em> emociones con los actores, más cerca de la vida, y lejos ‘del viento fugitivo y la columna arrinconada’ de la escritura”.</p>
<p>Pero ocurrió que en la película que más tenía que ver con su infancia, <em>Demonios en el jardín</em> (1982), se dio cuenta de que “el cine no reproduce eficazmente a las personas que se quiere retratar (…) los personajes adquieren una dimensión extraordinaria, se desbordan. Tienen un <em>plus</em> de vida por cuenta propia”. Vamos, que no reconoció a ninguno de sus <em>demonios</em>, ni siquiera al niño enfermo de tisis que fue y que durante los seis meses que pasó en la cama se divertía leyendo los once volúmenes de <em>El Tesoro de la Juventud</em> (una enciclopedia anglosajona traducida al español antes de la Guerra llena de narraciones extraordinarias), e intentando imaginar las películas que le contaban su tía y su abuela.</p>
<p>Consciente de que la película no era lo que había pensado, supuso que la historia, su historia, resultaría mejor como novela. Y comenzó a escribirla. <strong>“La fluidez de la tinta”, confiesa, “me devolvía a la dulce enfermedad de la escritura, a mi primera vocación</strong> de contar sin maquinaria ni estridencias, a las anillas en espiral que sujetan las palabras y las ideas”. Aquel relato, sin embargo, quedó aparcado y muchos años después, cuando ya había decidido dejar de hacer cine (su última película, <em>Todos estamos invitados</em>, es de 2007) para dedicarse sólo a escribir (con su primera novela, <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/la-vida-antes-de-marzo/9788433972002/NH_462" target="_blank"><em>La vida antes de marzo</em></a>, ganó el Premio Herralde en 2009), la publicó con el platónico título de <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/cuando-el-frio-llegue-al-corazon/9788433997661/NH_519" target="_blank"><em>Cuando el frío llegue al corazón</em></a> (Anagrama, 2013). Y ahí quedan, relato y película, como ejemplo de ese doble navegar, a veces esquizofrénico, entre el cine y la literatura que es toda la obra de Gutiérrez Aragón.</p>
<p><em>¿Eres un escritor que hace películas o un director que escribe?</em></p>
<p>El cine y la literatura son para mí <strong>dos vidas distintas</strong>, por eso siempre he procurado que no se parecieran mis novelas y mis películas. Teniendo yo más vocación de escritor que de director de cine, al principio, todos me decían que escribiera entre película y película, pero nunca quise ser un escritor de veranos o de domingos. No quería quitarle al cine el protagonismo que tenía en mi vida. Hay mucha gente que lo hace compatible. Yo no. Y ahora que he decidido no volver a hacer películas, cuando pienso en una novela, la escribo de tal manera que jamás pueda ser llevada al cine. Porque a mí, de la literatura, me gusta sobre todo la escritura. Del propio <strong><em>Quijote</em></strong>, del que he hecho dos adaptaciones, aparte de las anécdotas y las locuras, me parece fascinante la forma en la que está escrita. Sabemos que lo más importante en una película son el guión y los actores, sí, pero a mí lo que me gustaba del cine era la escritura fílmica, que es la puesta en escena. Y de una novela, cómo está escrita. Cuando de niño leí el <em>Quijote</em>, me subyugó, y creo que <strong>Cervantes influyó mucho en mi manera de escribir y de hacer cine</strong>. Sobre todo me fascina esa forma en la que Cervantes apura la realidad hasta sus límites, pero nunca los traspasa, con una técnica realista, en la que al final terminas viendo encantadores.</p>
<figure id="attachment_5865" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2016/06/DSC_0725.jpg"><img class="wp-image-5865 size-large" src="/wp-content/uploads/2016/06/DSC_0725-1024x683.jpg" alt="DSC_0725" width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Foto: B. M.</figcaption></figure>
<p><em>Salvo las del ‘Quijote’ nunca has hecho adaptaciones, ¿por qué?</em></p>
<p>Porque he tenido algunos <strong>fracasos</strong>. Uno fue con <em>El lápiz del carpintero</em>, y eso que <strong>Manolo Rivas</strong> se portó muy bien conmigo y me pasó la novela antes de que estuviese publicada. Pero conforme la leía, me daban ganas de <strong>cambiarlo todo</strong>, porque había, como es lógico, muchas cosas que el novelista daba por supuestas y porque lo bonito de la novela es ese guardia civil que les persigue como si fuera una sombra dañina. ¿Pero cómo haces una sombra dañina? <strong>La novela me derrotó</strong>, me parecía que estaba por encima de lo que yo podía hacer a partir de ella.</p>
<p>Otro fracaso fue <em>Trazo de tiza</em>, un cómic de <strong>Miguelanxo Prado</strong>, que como ya de por sí tenía mucho de puesta en escena, al reconvertirlo en un guión para luego devolverlo otra vez a la puesta en escena quedaba por debajo de lo que había hecho el dibujante.</p>
<p>Y la tercera fue con <em>El embrujo de Shanghai</em> de <strong>Juan</strong> <strong>Marsé</strong>. A mí me parece que Marsé es de los novelistas más influidos por el cine, porque la construcción de sus novelas se parece a veces a la del cine negro americano. Y como <em>El embrujo de Shanghai</em> tiene mucho de eso, devolver al cine algo que está ya influido por el cine <strong>no podía funcionar</strong>. En la novela está muy bien tejida tanto la parte realista y testimonial de la Barcelona de los años 40 como el Shanghai imaginado o contado, pero en la película se iba a notar mucho que aquello era diferente. Cuando se la dieron a <strong>Víctor Erice</strong>, me pregunté, ¿qué habrá hecho con Shanghai? Y me dijeron, lo ha quitado. Claro, Víctor también se dio cuenta de que aquello no empastaba. La novela, en ese aspecto, es mucho más libre.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>Cuando pienso en una novela, ahora que he decidido no hacer más películas, la escribo de tal manera que no pueda ser llevada al cine</em></p>
</blockquote>
<p><em>¿Hay mucha diferencia entre escribir guiones y escribir novelas? </em></p>
<p>Sí. El guión será un género literario, no digo que no, porque si no es literatura ¿qué es? Pero el guión el único <em>género</em> que tiene es la película. <strong>Una novela</strong>, aunque luego no se publique, <strong>es algo acabado</strong> y <strong>un guión no es nada hasta que no está la película</strong>. Yo siempre le decía a <strong>Luis Megino</strong>, que es con el que más películas he hecho, que no había que escribir el guión, que había que escribir la película. La prueba es que en los guiones, por lo menos en los míos, las cosas sólo están apuntadas, porque el resto hay que <strong>guardarlo</strong> para la puesta en escena. Cuando leí el guión de <em>Viridiana</em> me di cuenta de que hay grandes películas que tienen guiones muy simples. En el guión estaba todo, <strong>Buñuel</strong> no se inventó nada. La escena de la cena de los mendigos estaba escrita, pero no se notaba, estuvo después en la película, en el guión se decía que había unos mendigos que comían, unos se colocaban a la derecha, otros en este lado, el ciego en el medio, la otra hacía la foto… pero no se decía que se recreaba el cuadro de Leonardo da Vinci, porque la película, realmente, la haces en el plató.</p>
<p><em>Desde que lo dijera Vázquez Montalbán nadie duda de tu condición de cronista de la Transición, ¿pero lo hacías conscientemente?</em></p>
<p>No. Creo que si fui o he sido cronista de la Transición es porque <strong>nunca lo quise ser</strong>. Cuando haces una película queriendo hacer periodismo, malo. Es justamente cuando haces otra cosa, cuando todo queda fijado. <strong>Balzac</strong> seguramente fue un crítico terrible de la burguesía naciente porque era un legitimista y no quería hacer aquello. Como dijo <strong>Marx</strong> le salía mejor la crónica social a Balzac que a Zola, porque <strong>Zola</strong> quiso hacer periodismo con las novelas. <em>Maravillas</em> (1980), por ejemplo, es una película sobre una chica muy especial, distinta a todas, que vive con un padre fotógrafo, pero no una crónica de chicos delincuentes y drogadictos, aunque ese mundo esté muy presente. Pienso que salen mejor las cosas cuando no intentas reducirlas a un hecho sociológico, sino que de alguna manera atrapas el <strong>espíritu</strong> de la época casi sin darte cuenta. No había en mi caso nada intencional.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: right;"><em>El guión será un género literario, no digo que no, porque si no es literatura ¿qué es? Pero el único ‘género’ que tiene el guión es la película</em></p>
</blockquote>
<p><em>¿Tampoco en ‘Camada negra’?</em></p>
<p>A <em>Camada negra</em> (1977) se le reprochó que no era, como otras que se hicieron, una crónica de los Guerrilleros de Cristo Rey o de la extrema derecha. Una de las cosas que me criticaban es que no se sabía quién manejaba a los protagonistas, porque se manejaban <strong>a sí mismos</strong>. Hay una especie de <strong>componente biológico</strong> a lo largo de la historia que hace surgir el fascismo en momentos de debilidad democrática, pero yo no intentaba concatenar los hechos y hacer un relato histórico, sino dejar que aquellos fascistas hablasen por sí mismos, dar las razones del lobo. La izquierda no aceptó la película porque no era una película militante, y entonces se hacía mucho<strong> cine militante</strong>.</p>
<p><em>Algo parecido se te reprochó en tu última película, ‘Todos estamos invitados’.</em></p>
<p>Sí, dijeron que no se contaban las causas primeras de por qué había surgido <strong>ETA</strong>. Yo pienso que eso es una trampa y que el <strong>terrorismo</strong> tiene que ser reflejado como un hecho en sí mismo. Hacer historia del terrorismo es otra cosa, eso lo dejo a los historiadores, pero lo que yo creo que hay que criticar son los <strong>hechos</strong> y los <strong>resultados</strong>. Por muchos esfuerzos que hice para explicar que <em>Camada negra</em> y esta última película estaban emparentadas, nunca quisieron verlo, pero los terroristas de <em>Todos estamos invitados</em> son parientes de aquellos otros.</p>
<p><em>El terrorismo está presente también en ‘Sonámbulos’ (1978), y en tu primera novela aparece el 11-M…</em></p>
<p>Es curioso mi espíritu <strong>contradictorio</strong>, porque me repugna hablar del terrorismo y me da rabia hablar de algo que no me gusta. Debe de ser el miedo que me da. Seguramente lo hago para <strong>conjurar mis fantasmas</strong>.</p>
<p style="text-align: right;"><em> <strong>Fernando Palmero (<a href="https://twitter.com/fer_palmero" target="_blank">@fer_palmero</a>)</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;"><em><a href="/wp-content/uploads/2016/06/Portada2731.jpg"><img class="alignleft wp-image-5682 " src="/wp-content/uploads/2016/06/Portada2731-768x1024.jpg" alt="Portada273" width="149" height="198" /></a><br />
Una versión de este artículo fue publicada en el número de junio de 2016, 273, de la Revista LEER. </em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>#LEERsinprisa entre mujeres</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 08:25:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Tan estimulante resultó la velada literaria en el programa “Preferiría No Hacerlo” de Aragón Radio de la que participamos ayer por cortesía de Sergio del Molino e Iguázel Elhombre, que hoy continuamos celebrando esa delicada inclinación hacia lo femenino de nuestro mimado número de marzo. Con una edición sorpresa de #LEERsinprisa, iniciamos la conmemoración del que hemos bautizado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tan estimulante resultó la velada literaria en <strong><a href="http://www.aragonradio.es/podcast/emision/137572/">el programa </a>“Preferiría No Hacerlo” </strong>de <a href="http://www.aragonradio.es/"><strong>Aragón Radio</strong></a> de la que participamos ayer por cortesía de <a href="http://sergiodelmolino.com/"><strong>Sergio del Molino</strong></a> e <strong>Iguázel Elhombre</strong>, que hoy continuamos celebrando esa delicada inclinación hacia lo femenino de nuestro mimado <a href="/2016/03/leer-en-marzo-cherchez-la-femme/"><strong>número de marzo</strong></a>. Con una edición sorpresa de <strong>#LEERsinprisa</strong>, iniciamos la conmemoración del que hemos bautizado en la casa como el Día de la Mujer Escritora, una jornada que culminará en <a href="/espacio-leer/"><strong>Espacio LEER</strong></a> esta tarde con <a href="/evento/dia-de-la-mujer-escritora/"><strong>una convocatoria muy especial</strong></a>.</p>
<p>¡Al ataque, las chicas al poder!</p>
<p><strong>M: </strong>Aguardamos ilusionados la llegada de <a href="http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/biblioteconomia_documentacion/profesores/ppozuelo"><strong>Paz Martín-Pozuelo</strong></a>, motor del coloquio en torno las historias de <strong><em>El más hermoso de los milagros y otros cuentos de mujeres</em></strong> (<strong>Playa de Ákaba</strong>), “un libro lleno de mujeres que sufren, que tiemblan, que aguardan, que sueñan, que pasean juntas, que viven, sin tiempo para la tristeza”. En el sofá rojo, a las 19 horas, la autora conversará con la editora, y también poeta, <a href="http://noemitrujillo.blogspot.com.es/"><strong>Noemí Trujillo</strong></a>, y las escritoras <a href="http://viudasenred.blogspot.com.es/"><strong>Lea Vélez</strong></a> y <strong>Carmen Arche</strong>. Un encuentro de ellas, con ellas y por ellas. Para hablar de lo femenino en la escritura y de la escritura en femenino, “de la sensibilidad de hacer grande lo pequeño y de cómo escribir puede, literalmente, salvarte la vida”. De la condición de escritora, aquí y ahora.</p>
<p><strong>B: </strong>No sé si por casualidad, estos días han aparecido un buen puñado de estupendos libros escritos por mujeres. Con traducción de <strong>Jon Bilbao</strong> y postfacio –en realidad un prólogo que va al final– de <strong>Rodrigo Fresán</strong>, <strong>Impedimenta </strong>nos brinda una nueva joya inédita hasta ahora en castellano de <strong>Iris Murdoch</strong>, la autora británica encomiada sobre todos sus contemporáneos por <strong>Harold Bloom</strong>. <strong><em>El libro y la hermandad</em> </strong>se publicó originalmente en 1987 y fue finalista del <strong>premio Booker</strong>. La reunión, una noche de verano, de un grupo de antiguos alumnos de Oxford hermanados hace años en torno al patrocinio del libro de uno de ellos implosiona de manera imprevista e imprevisible. Ahí queda eso.</p>
<p><strong>M:</strong> Jefe, recojo el guante mientras sigo como buena anfitriona con los preparativos de esta tarde que jugamos en casa. Porque no podemos dejar de recomendar las publicaciones de este par de invitadas: <em><strong>Suzanne </strong></em>(<strong>Turpial)</strong>, primera novela de Noemí Trujillo; y la inolvidable <strong><em>El jardín de la memoria</em></strong><em> </em>(<strong>Galaxia Gutenberg</strong>)<strong><em> </em></strong>de Lea Vélez.</p>
<p><strong>B:</strong><em> Carol</em>, la preciosa y preciosista película de <strong>Todd Haynes</strong>, ha puesto a huevo la última reedición de la homónima novela de <strong>Patricia Highsmith</strong>, la única de amor de su autora, que la publicó con seudónimo y otro título en 1952. Cuando la escribió, recién terminada <strong><em>Extraños en un tren</em></strong>, Highsmith trabajaba en la sección de juguetes de unos grandes almacenes. La visión resplandeciente de una clienta rubia envuelta en un abrigo de visón le inspiró la historia del heterodoxo romance de Therese y Carol, que ahora han cobrado vida gracias a las prodigiosas interpretaciones de Rooney Mara y Cate Blanchett. Siguiendo en <strong>Anagrama</strong> no me resisto a mencionar un último <strong>Premio Herralde</strong> con nombre de mujer, <strong>Marta Sanz </strong>y su <strong><em>Farándula</em></strong>, protagonista de una de las entrevistas del <strong>número de marzo de LEER</strong>; y la recuperación de <strong><em>Dúo</em> </strong>de <strong>Colette </strong>con prólogo de <strong>Milena Busquets</strong>.</p>
<p><strong>M:</strong> Añado <em><strong>Se busca mujer perfecta</strong></em> (<strong>Reservoir Books</strong>). No puedo resistirme a una de sus frases de presentación: «No sé si existe la mujer perfecta. Pero sí sé lo que es un amor perfecto». Tiene toda la pinta de ser uno de mis escogidos y conocidos <em>guilty pleasures</em>, protagonizado por la artista visual y fotógrafa Émilienne, quien ronda los cuarenta años, y cuyo nuevo proyecto consiste en fotografiar mujeres perfectas con la aspiración de ganar un prestigioso concurso en Arles. Realizará un periplo a la caza de la perfección femenina que comenzará por el retrato de su vecina Julie, y la conducirá por Francia e Italia donde no sólo se enfrentará a diferentes visiones y versiones de la mujer moderna, sino que también tendrá que hace frente a un amor inesperado y huidizo con el que se topará en el camino. Oh, sí, me apetece mucho leer este libro.</p>
<p><strong>B:</strong> “En mi infancia siempre oía historias de mujeres, historias que nunca vi en los libros”. Lo dice <strong>Svetlana Alexiévich </strong>y lo recoge <strong>Alicia González </strong>en el reportaje sobre la <strong>premio Nobel de Literatura</strong> 2015 que publicamos en nuestro muy femenino <strong>número de marzo de LEER</strong>. El galardón nos está ofreciendo una  proliferación de traducciones de su obra que compensa el vacío previo. Si en las páginas de nuestra revista <strong>Joaquín Armada</strong> comenta <strong><em>El fin del “Homo sovieticus”</em> </strong>editado por <strong>Acantilado</strong>, nos acaba de llegar <strong>Los muchachos del zinc. voces soviéticas de la guerra de Afganistán </strong>(<strong>Debate</strong>).</p>
<p><strong>M: </strong>No podría faltarnos este 8 de marzo <em><strong>De mar a mar</strong></em>, la correspondencia (sesenta y siete cartas, para ser exactos) entre <strong>Rosa Chacel</strong> y<strong> Ana María Moix</strong> tan bien editada por la editorial<strong> Comba </strong>(edición de <strong>Ana Rodríguez Fischer</strong>). <strong>Juan Bautista Durán</strong> nos contó en su visita a Espacio LEER que el epistolario se disfruta como una novela en la que se funde una doble trama vital: de un lado, la historia de una joven de dieciocho años, Ana María Moix, que tras leer <em>Teresa</em> decide escribir a su autora, convencida de que una conversación atenta con ella «es de las que cambia, o mejor, da sentido a unas inquietudes y las encamina»; del otro, el pensamiento de una mujer exiliada en Brasil, Rosa Chacel, que encuentra a una interlocutora lo suficientemente estimulante para hacerle trocar su soliloquio en diálogo, a pesar del enorme océano que las separa.</p>
<p><strong>B:</strong> De entre los muchos centenarios literarios de este año cabe destacar el de <strong>Natalia Ginzburg</strong>. Editora, traductora, crítica y escritora, fue catalizador clave de la cultura italiana del XX. Lanza <strong>Lumen</strong> de una tacada tres obras, todas ellas prologadas por <strong>Elena Medel</strong>: <strong><em>Léxico familiar</em></strong>, que aunque se presenta como novela es la historia de su propia familia, judía y antifascista, y del contexto en el que se desenvolvió, un Turín convulsionado entre los 30 y los 50; la que pasa por ser la mejor novela de <strong>Ginzburg</strong>, <strong><em>Todos nuestros ayeres</em></strong>, versión novelada del anterior a juicio de <strong>Italo Calvino</strong>; y la colección <strong><em>Las tareas de casa y otros ensayos</em></strong>. <strong>Oscar Tusquets Blanca</strong> ha ilustrado la cubierta de los tres libros, y pintó un cuadro expresamente para <em>Léxico familiar.</em></p>
<p><strong>M: </strong>Finalmente dejamos sobre la mesa este tema: «con el término <strong>Generación del 27</strong> se conoce al que seguramente es el grupo de literatos y artistas más influyentes y conocidos de la cultura española. Su legado es ampliamente conocido siempre y cuando hablemos de ELLOS. ¿Pero qué sucede con ELLAS? ¿Es que acaso no había mujeres?» Nada más lejos de la realidad, nos dice este libro. Para darnos a conocer que «dentro del Grupo del 27 existieron, crearon y triunfaron una generación de mujeres pintoras, poetas, novelistas, ilustradoras, escultoras y pensadoras, de inmenso talento que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30″. Ahí es nada.</p>
<p><strong>B: </strong>Y acabamos con un escritor. Hombre, se entiende: <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. Que como todo el mundo sabe acaba de publicar una nueva novela que arranca con el inesperado encuentro erótico de Chabela y Marisa. Dos mujeres de la elite limeña que nos invitan desde las primeras páginas a la lectura de <strong><em>Cinco esquinas</em></strong> (<strong>Alfaguara</strong>).  Una nueva oportunidad para reflexionar sobre la construcción de personajes femeninos por escritores varones. Tema recurrente desde Bovary…</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>B&amp;M #LEERsinprisa</em></strong></p>
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		<title>aquí lewis, un amigo de tolkien</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Nov 2015 10:20:16 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En este aniversario de su muerte, <strong>C.S. Lewis</strong> merece ser recordado más allá de <strong><em>Las Crónicas de Narnia</em></strong>. ¿Acaso sus ensayos y ficciones para adultos no mantienen plena vigencia? También sus poemas, recuperados en castellano <a href="/2014/11/poeta-lewis-mas-alla-de-narnia/">hace exactamente un año</a>. No cabe duda. Con todo esto supo dar razones para la espiritualidad del hombre contemporáneo, rodeado de inspiradores colegas como <strong>J.R.R. Tolkien</strong>.</p>
<p>Falleció serenamente en su casa de <strong>Oxford</strong>, el 22 de noviembre de 1963. Pocos hombres estuvieron tan bien preparados, dijo su albacea literario <strong>Walter Hooper</strong>, para atravesar esa Puerta a la que él mismo se refirió, impaciente y esperanzado, en cartas a viejos amigos poco antes de morir. Cierto es que nunca se fue del todo, nos quedó su extensa obra. No sólo eso, también su testimonio de <strong>una búsqueda intelectual que le convirtió en el epicentro de una legendaria reunión de notables personalidades en Oxford</strong>.</p>
<p>Es evidente que, en este tiempo de individualismo y discursos huecos o afectados, apáticos o radicales, descafeinados o sensacionalistas, <strong>resulta necesario recuperar en nuestro país la figura ejemplar de Clive Staples Lewis y su lenguaje sencillo con el que abordar los grandes temas de la existencia</strong>. <span style="line-height: 1.5;">Se le debe conceder el puesto de honor que le corresponde, <strong>sacarlo del encasillamiento al que le somete la fama de sus cuentos infantiles</strong> (este verano supimos que está listo el borrador del guion cinematográfico de  </span><strong style="line-height: 1.5;"><em>La silla de plata</em></strong><span style="line-height: 1.5;">, cuarta crónica de la <strong>heptalogía narniana</strong>) o de la retaguardia a la que le relega la alargada sombra de su colega Tolkien. </span></p>
<figure id="attachment_4915" style="width: 496px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2015/11/Lewis-C.S.-mem-72-1.jpg"><img class="wp-image-4915 size-full" src="/wp-content/uploads/2015/11/Lewis-C.S.-mem-72-1.jpg" alt="" width="496" height="288" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Se cumplen dos años desde que a C.S. Lewis se le concediera su espacio en el Poet´s Corner de Westminster Abbey con motivo del cincuenta aniversario de su muerte.</figcaption></figure>
<p>Hay que incorporarle de pleno derecho al <strong>pensamiento humanista del siglo XXI</strong>. Más que saludable, <strong>su palabra viva es desintoxicante en forma y contenido</strong>.</p>
<p>El único hándicap es que <strong>su verbo es, y será, siempre muy exigente</strong>; y <strong>demanda constante diálogo </strong>sin concesiones. Mucho mejor para tantos urgentes despertares y discernimientos, para la reapertura de <a href="http://eljuegosinfinal.blogspot.com.es/2013/12/mitologias-de-la-verdad-y-la-mentira_3801.html">vías del conocimiento depauperadas</a>. En definitiva, sobran razones para <strong>reivindicar su memoria</strong>, tan abrumadoras que, aun ofreciendo un recuento exhaustivo, apenas alcanzarán sino a citarse. Porque así fue él, <strong>intenso y poliédrico</strong>; y así, <strong>amplia e irreductible, fue su producción</strong>, donde cada<strong> respuesta razonada a los grandes interrogantes</strong> abrirá siempre una ventana a la Eternidad.</p>
<p>En la promulgación de su pensamiento en España, <strong>hay que ensalzar la iniciativa de <a href="http://www.rialp.com/">Rialp </a>con la creación de una colección  para sus ensayos</strong>, “un legado del siglo XX que, por su hondura, perspicacia y difusión, se considera dentro de los clásicos”, según palabras de <strong>Santiago Herraiz</strong>, consejero delegado de la editorial, para la revista LEER. La deferencia en el catálogo concede a Lewis un “especial protagonismo” que “los lectores aprecian porque su aportación mantiene una asombrosa actualidad a la hora de entender la cambiante sociedad de nuestros días”, concluye Herraiz.</p>
<blockquote><p>Por su hondura, perspicacia y difusión, los ensayos de C.S. Lewis revisten la categoría de clásicos del siglo XX</p></blockquote>
<p>De entre todos los títulos (<a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121016"><em><strong>Dios en el banquillo</strong></em></a>, <a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121001"><em><strong>Los cuatro amores</strong></em></a>, <a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121031"><em><strong>Si Dios no escuchase</strong></em></a>…), destaca <a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121015"><em><strong>Mero cristianismo</strong></em></a> (Rialp), <strong>el libro teológico más representativo</strong>. Compuesto<strong> a partir de cuatro series de charlas radiofónicas</strong>, constituye una de las lecturas cristianas más influyentes desde el pasado siglo, reconocido motor de numerosas conversiones entre las que sobresale la de <strong>Francis Collins</strong>, uno de los líderes del proyecto Genoma Humano. Son páginas en las que el autor se define como laico ordinario de la Iglesia de Inglaterra, dispuesto a dar el mejor servicio al prójimo no creyente mediante una explicación y defensa del “<strong>cristianismo esencial</strong>”, profundizando en lo mucho que comparten los credos de las distintas confesiones.</p>
<p>Todo revela un <strong>carisma arrollador</strong> que evidencia por qué se le ha llegado a conocer como “<strong>el apóstol de los escépticos</strong>”. Nadie mejor que él para ostentar tal reconocimiento, inspirado en su <strong>capacidad argumentativa de alta empatía con todo tipo de auditorios</strong> que no resultó sino la consecuencia de su propia forja como <strong>hombre de fe</strong>.</p>
<p><img class="alignright wp-image-4929 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/11/978-1-4143-3935-1-203x300.jpg" alt="978-1-4143-3935-1" width="203" height="300" />Fue ateo durante muchos años hasta que “hacia la festividad de la Trinidad de 1929” cedió y admitió “que Dios era Dios”. Lo contó en su autobiografía <a title="Un mapache hurgando en la basura" href="/2015/11/un-mapache-hurgando-en-la-basura/"><strong><em>Cautivado por la alegría</em> </strong></a>(<strong>Encuentro</strong>), dedicada a los amigos cercanos en 1955. Desde entonces, han proliferado los estudios sobre su vida hasta llegar a los punteros de <a href="http://alistermcgrath.weebly.com/"><strong>Alister McGrath</strong></a>, responsable de una aclamada <a href="http://www.tyndale.com/C-S-Lewis---A-Life/9781414339351#.VlDw9NIvfcc">biografía de Lewis</a>, <a href="/2014/05/c-s-lewis-revisitado/">publicada en España por Rialp</a>, y otros grandes lanzamientos como <a title="Un mapache hurgando en la basura" href="/2015/11/un-mapache-hurgando-en-la-basura/"><em><strong>The Intellectual World of C.S. Lewis</strong></em> </a>(<strong>Wiley-Blackwell</strong>).</p>
<p>La obra de Lewis como erudito y crítico literario arranca con un innovador estudio <strong>sobre la tradición medieval</strong>, <em><strong>The Allegory of Love</strong> </em>(1936) y se cierra con<a href="http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showprod&amp;nt=7455&amp;ref=97884-84280378&amp;fldr=2#.VlDo29Ivfcc"><em><strong> La experiencia de leer</strong> </em></a>(<strong>Alba</strong>), publicado en 1961. Este último ensayo, que no deja de reeditarse, es<strong> una auténtica bomba contra el complaciente relativismo que contamina actualmente el ámbito de la cultura</strong>. Sin caer en el oscurantismo terminológico, insta a reflexionar sobre los hábitos de lectura y los prejuicios asociados. Para ello, analiza “cómo lee el mal lector” frente al auténtico “amante de la literatura” a quien define en términos de “lector maduro” perteneciente a una “minoría con sensibilidad literaria”, curtida a través de “la experiencia y la disciplina” y alejada necesariamente de ciertos tipos: “el mero profesional” (insensible porque ha convertido la lectura en mero trabajo), “el devoto de la cultura” (ha desprovisto a la lectura de valor autónomo, instrumentalizándola y despreciándola como fin en sí misma) o “el buscador de prestigio” (sometido a los dictados de la moda).</p>
<blockquote><p>Para Lewis, el autén­tico amante de la lite­ra­tura es un lec­tor maduro per­te­ne­ciente a una mino­ría con sen­si­bi­li­dad lite­ra­ria cur­tida mediante expe­rien­cia y dis­ci­plina</p></blockquote>
<p>Es en este marco esencial donde aflora la “<strong>ficción teológica</strong>” de Lewis con un título paradigmático que, junto a <em>Mero cristianismo</em>, constituye un pilar básico de su fama internacional: <a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121012"><em><strong>Cartas del diablo a su sobrino</strong></em></a> (Rialp), dedicado a J.R.R. Tolkien en 1942. Se trata de un libro <strong>muy ameno</strong>,<strong> capaz de sorprender al lector más avezado por el brillante estilo literario y, sobre todo, el</strong> <strong>original planteamiento epistolar</strong> que refiere el adiestramiento de un anciano demonio (<strong>Escrutopo</strong>) a otro joven (<strong>Orugario</strong>) en el oficio de tentar a los humanos. A través de esa insólita correspondencia –y esto es lo verdaderamente significativo-, se describen críticamente las corrientes de ideas, costumbres y hábitos más extendidos en el mundo, desde su reflejo en lo cotidiano. Tan audaz fórmula cautivó al gran público, cuya insistencia para conseguir una segunda parte forzó la publicación de <a href="http://www.rialp.com/index.php?op=verlibro&amp;descri=121010"><em><strong>El diablo propone un brindis</strong> </em></a>(Rialp).</p>
<p>Desde el prólogo de esta obra, Walter Hooper establece que Lewis “consiguió complacer el corazón y la cabeza, a un tiempo” con esta literatura, citando como ejemplo temprano (1938) la <strong>ciencia ficción teológica</strong> de la primera novela de la <em><strong>Trilogía Cósmica</strong></em> o <strong>Trilogía de Ramson</strong> (<em><strong>Más allá del planeta silencioso</strong></em>, a la que siguieron <em><strong>Perelandra, un viaje a Venus</strong></em> y <em><strong>Esa horrible fortaleza</strong></em>).</p>
<p><img class="alignright wp-image-4940 size-full" src="/wp-content/uploads/2015/11/book-cover-art.jpg" alt="book-cover-art" width="377" height="561" /></p>
<p>Fue sólo tras la conversión cuando Lewis pudo madurar los términos de esa <strong>relación privilegiada entre imaginación y razón que caracterizó su entusiasta pluma</strong> y que hoy sigue siendo objeto de profundas investigaciones, entre las que sobresalen, debido a su alto pontencial para llegar a todos los públicos, las lideradas por <a href="http://colinduriez.macmate.me/inwriting/Home.html"><strong>Colin</strong> <strong>Duriez</strong></a>,<strong> padrino de <a href="https://www.facebook.com/ClubLEER">Club LEER</a></strong>, quien este otoño<a href="http://www.ceuediciones.es/blog/presentacion-de-jrr-tolkien-el-arbol-de-las-historias-una-celebracion-de-la-amistad/"> presentó <em><strong>El árbol de las historias</strong> </em></a>(CEU) en <a href="/espacio-leer/"><strong>Espacio LEER</strong></a> y dejó en el <strong>sofá rojo</strong> otro regalo: <em><strong>Women and C.S. Lewis </strong></em>(<a href="http://www.lionhudson.com/"><strong>Lion</strong></a>), recomendación especial de <a href="/2015/11/un-mapache-hurgando-en-la-basura/"><strong>#LEERsinprisa</strong> este viernes</a>.</p>
<p>De entre la bibliografía de este reputado especialista, hay que ensalzar un libro imprescindible: <em><strong>J.R.R. Tolkien and C.S. Lewis: The story of their friendship</strong></em> (<strong>The History Press</strong>). Duriez detalla a LEER que “la de Lewis y Tolkien fue una amistad muy profunda, tan fuerte que sin ella no habríamos tenido jamás <strong><em>El Señor de los Anillos</em></strong> ni Las Crónicas de Narnia”. Eso sí, con un matiz en lo bilateral: “<strong>las ideas y los escritos de Tolkien impactaron directamente en los textos de Lewis </strong>pero la influencia de Lewis sobre Tolkien fue más bien el resultado de un estímulo constante”.</p>
<p><strong>Mitopoeia: Lewis y Tolkien</strong><br />
Se conocieron en el año 1926 y pronto trabaron <strong>un vínculo que “duraría más de treinta y cinco años”</strong>. No es raro que hubiera altibajos en el transcurso de una amistad tan duradera, “con un período de particular distancia durante la década de los cincuenta”. Incluso en esos momentos críticos, “Tolkien ayudó a su amigo a conseguir la Cátedra de Literatura Medieval y Renacentista en la <strong>Universidad de Cambridge</strong>”, apostilla Duriez.</p>
<p><img class="alignleft wp-image-4946 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/11/Portada-USA-200x300.png" alt="Portada USA" width="200" height="300" /></p>
<p>A su juicio, las complejas causas de aquel alejamiento incluyen el hecho de que C.S. Lewis se casara con una mujer divorciada, la escritora norteamericana <strong>Joy Davidman</strong> (<strong>Minto</strong>), “algo que actuaba contra las convicciones católicas de Tolkien, quien, además, desaprobó tanto los escritos populares de Lewis como sus retransmisiones sobre fe cristiana porque sentía que, como laico, éste no estaba cualificado para instruir a la gente en la fe”. Otros temas que ahondaron en la separación “concernieron a sus puntos de vista artísticos: <strong>a Tolkien, por ejemplo, no le gustaban <em>Las Crónicas de Narnia</em>, pues siempre le parecieron demasiado alegóricas</strong>, es decir, demasiado explícitas en la enseñanza cristiana”.</p>
<p><img class="alignright wp-image-4913 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/11/9780745955865-197x300.jpg" alt="9780745955865" width="197" height="300" /></p>
<p>Tal vez también pesara en el ánimo del padre de la <strong>Tierra Media</strong> que Lewis adoptara el anglicanismo en lugar del catolicismo ya que no es baladí la influencia que ejerció en su conversión cristiana, como el propio converso reconoció, señalando especialmente “una larga conversación que tuvo lugar una noche de septiembre de 1931 en el <strong>Magdalen College de Oxford</strong>”. Lo más interesante de toda esta historia es que <strong>la evolución del concepto de mito en C.S. Lewis está asociada íntimamente a su último salto de fe para reconocerse cristiano</strong>. Desde el argumento de su poema <em><strong>Mitopoeia</strong></em>, “Tolkien le convenció de que cometía un fallo de orden imaginativo cuando se enfrentaba a la lectura de los <strong>Evangelios del Nuevo Testamento</strong> porque no llegaba a entender que estos le brindaban los mejores atributos del mito pagano con un valor añadido, una característica distintiva, única y crucial: el haber acontecido como hechos reales, documentados históricamente, en Palestina durante el siglo I”.</p>
<p>Es decir, le conminó a “responder a los Evangelios <strong>tanto con el intelecto como con la imaginación</strong>”, resume Duriez. Porque, <strong>diría Tolkien, “si Dios es <em>mitopoeico</em>, el hombre debe convertirse en <em>mitopático</em>”</strong>. De aquí también surgió «una de las mayores influencias tolkienianas en Lewis, el <strong>concepto de subcreación</strong> que después aplicaría, tras habérselo sido mostrado en el proceso de elaboración de la Tierra Media, a sus propios <strong>mundos secundarios</strong> como <strong>Malacandra</strong> y <strong>Perelandra</strong>, y a la creación de <strong>Narnia</strong>”.</p>
<p><strong>Los Inklings</strong><br />
El sentido de la amistad entre ambas personalidades adquirió su máxima expresión en un término para iniciados: los Inklings. Así se autodenominaron, en su primera época, “<strong>un grupo de cristianos con tendencia a escribir</strong>” que comenzaron a reunirse alrededor de Lewis”, según Duriez. Existe una publicación de referencia sobre ello, la primera tentativa de biografía colectiva en relación al fenómeno: <em><strong>Los Inklings</strong> </em>de <strong>Humphrey Carpenter</strong> (<strong>Homo Legens</strong>).</p>
<p><img class="alignright wp-image-4950 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/11/51415RJTRBL._SX326_BO1204203200_-197x300.jpg" alt="51415RJTRBL._SX326_BO1,204,203,200_" width="197" height="300" /></p>
<p>Sus páginas informan de que, durante años (1933–1962), <strong>cada jueves por la tarde, </strong>un reducido número de catedráticos y profesores de Oxford, así como algunos de sus amigos no vinculados a la universidad, se congregaban en<strong> el pub</strong> <strong>The Eagle and Child </strong>(ellos lo llamaron <strong>“The Bird and Baby”</strong>), para “<strong>tomar unas cervezas y debatir cuestiones como la mitología, la religión o la literatura</strong>, y leerse mutuamente lo que estaban escribiendo”. Alcanzaron “notoriedad y ejercieron <strong>una gran influencia tanto en el mundo de la literatura fantástica como en el de la apologética cristiana</strong>”.</p>
<blockquote><p>Al calor de un buen fuego, las tertulias de los Inklings, llenas de ideas chispeantes e ingeniosas, se prolongaban hasta bien entrada la noche</p></blockquote>
<p>Si hubieran de darse características comunes a los convocados, sería “que <strong>todos eran muy inteligentes y nada superficiales</strong>, pero<strong> sencillos y poco dados a la vanidad</strong> y, de hecho, capaces, sobre todo, de reírse de sí mismos”. De esta manera los describe el experto nacional <strong>Eduardo Segura</strong> en su <strong>didáctica obra</strong> <em><strong>El mago de las palabras</strong></em> (<strong>Casals</strong>), concluyendo que “se trataba de juntarse al calor de un buen fuego e intercambiar perspectivas sobre los más variados temas en tertulias largas que se prolongaban hasta bien entrada la noche; y muy divertidas, llenas de ideas chispeantes e ingeniosas”. Además de <strong>Jack</strong> (como se hacía llamar Lewis) y <strong>Tollers</strong> (como se hacía llamar Tolkien), “los más habituales eran <strong>Owen Barfield</strong>, un abogado de Londres con puntos de vista semejantes a los de Tolkien; <strong>Charles Williams</strong>, que trabajaba en una editorial y escribía novelas alegóricas (que a Tolkien nunca le gustaron del todo); <strong>Hugo Dyson</strong>, profesor en Reading y Oxford; <strong>Warnie Lewis</strong>, el hermano de Lewis, que era historiador; <strong>R.E. Havard</strong>, un médico de Oxford que atendía a los Lewis y a la familia Tolkien; y, con el tiempo, el propio <strong>Christopher Tolkien</strong> también se unió”, enumera Segura, quien añade que todos “gustaban de comentar los acontecimientos de actualidad pero siempre desde un punto de vista crítico”.</p>
<p><img class="alignleft wp-image-4942 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/11/PN302_G-196x300.jpg" alt="Una pena en observacion.qxd:plantCUADERNO.qxd" width="196" height="300" /></p>
<p>Las apasionantes conversaciones, que a menudo encontraron su continuación las noches de los martes en las habitaciones de Lewis, enmarcaron para la posteridad ciertos momentos decisivos de la vida del irlandés. <strong>Sus intercambios eruditos con Tolkien le fueron acercando a la fe</strong>; y, a la vez, su aliento incondicional para el avance de las historias del Anillo (¡Tolkien leyó, capítulo a capítulo, primero <em><strong>El hobbit</strong> </em>y luego <strong><em>El Señor de los Anillos</em></strong>!) generó en Tollers “un profundo agradecimiento hacia él que siempre guardó en su corazón”, culmina Segura.</p>
<p>Inolvidable, sin duda, es la estampa pintada por tantos académicos de aquellos encuentros que también fueron inmortalizados, fugazmente, en <em><strong>Tierras de penumbra</strong></em> (<strong>Richard Attenborough</strong>, 1993), adaptación cinematográfica de <em><strong>Una pena en observación</strong> </em>(<strong>Anagrama</strong>) <strong>donde Lewis expuso su crisis de fe tras la muerte de su esposa</strong>.</p>
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<p>Si algo queda patente es que “nadie podrá decir jamás <em>creo</em> recordar un encuentro con C.S. Lewis”, sentencia Walter Hooper en el prefacio de <em><strong>Lo eterno sin disimulo</strong></em> (Rialp). “Estoy seguro de ello desde aquella vez que me llevó a la primera reunión con los Inklings, el 10 de junio de 1963 y, a los pocos minutos, incluso los que se hallaban en las mesas cercanas dejaron de hablar para escucharle”, confiesa, admirándose: <strong>“la charla de Lewis, rica en ideas, en ortodoxia y en sentido común, fue mejor de lo que yo había esperado oír jamás”</strong>. Hooper regala además una valiosa afirmación para las generaciones que le leen sin haber sido sus coetáneas, al asegurar que “gozan de una experiencia notablemente similar a la de aquellos que le conocieron, pues sus libros se parecen mucho a su conversación, tanto en el tono como en el contenido”.</p>
<blockquote><p>Es necesario recuperar en nuestro país la figura ejemplar de Lewis, su lenguaje sencillo para abordar los grandes temas de la existencia</p></blockquote>
<p>Añade Humphrey Carpenter desde <em>Los Inklings</em> que, <strong>para congeniar con Jack, “era necesario argumentar con el cerebro y con el alma, había que estar preparado para mantener las opiniones con pasión y defenderlas utilizando la lógica”</strong>. Y, claro, “no resulta sorprendente que muy pocos dieran la talla”. No es para menos porque, como concluye Colin Duriez, <strong>“Lewis fue mucho más que un popular teólogo, historiador y crítico literario, escritor de ciencia ficción, autor para niños, defensor de la fe cristiana, filósofo o poeta: </strong>observándolo desde nuestros días en toda su grandeza humana y profesional,<strong> le vemos trascender su tiempo y hablarnos cara a cara </strong>sobre las grandes inquietudes del siglo XXI”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong><span class="caps">MAICA</span> <span class="caps">RIVERA (<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</span></strong></em></p>
<address><img class="alignleft wp-image-1219" src="/wp-content/uploads/2014/05/Portada-247-224x300.jpg" alt="Portada 247" width="175" height="233" />Una ver­sión de este reportaje fue ori­gi­nal­mente publi­cado en el número de noviem­bre de 2013, 247, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (<a href="http://www.quioscocultural.com/leer/384-leer-n-247.html" target="_blank"><strong>cóm­pralo</strong></a> o mejor aún, <strong><a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a></strong>).</address>
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