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	<title>Revista leer &#187; Ana María Moix</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>La biblioteca de Pilar Adón</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Apr 2017 10:40:50 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuenta <strong>Pilar Adón</strong> que <strong>hay tres bibliotecas en su casa, una al lado de otra, contiguas y distintas, pero con ese aire de familiaridad</strong> que acaba provocando la convivencia, cada una con sus normas, laxas a veces, o estrictas, y sus secretas claves y vicisitudes.</p>
<p>Hay una en el salón, de aspecto airoso, moderno y funcional, común, bonita, de la que ella se encarga; <strong>los libros, parecerían vestidos de uniforme, ordenados por editoriales</strong>: <strong>Anagrama</strong>, <a href="http://www.librosdelasteroide.com/"><strong>Asteroide</strong></a>, <strong>Alianza</strong>, <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/tusquets-editores/59"><strong>Tusquets</strong></a>, que se ven en las baldas con aire de parada o de desfile. Otra, en una de las habitaciones, al fondo, privativa de su pareja, el editor <strong>Enrique Redel</strong>, de libros que se cruzan y se acodan y que chocan unos con otros, transversales como dientes de sierra.</p>
<figure id="attachment_6877" style="width: 3264px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2017/04/Imagen-041.jpg"><img class="wp-image-6877 size-full" src="/wp-content/uploads/2017/04/Imagen-041.jpg" alt="Imagen 041" width="3264" height="2448" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Pilar Adón recomienda conn entusiasmo a Fleur Jaeggy, una de sus escritoras favoritas.</figcaption></figure>
<p>Y una tercera, suya, tranquila y apacible, limpios los lomos, rectos y alineados, con una precisión de ingeniería civil, de tiralíneas, al borde de las baldas, sin apenas figuras, ni recuerdos, ni piedras, ni postales que interfieran la vista, más allá de ese friso de títulos y autores; <strong>Tolstói</strong> y <strong>Chéjov</strong>, <strong>Eliot</strong>, <strong>Katherine Mansfield</strong>… Un escenario de pulcritud casi resplandeciente, paredes blancas, y el sosiego de las mañanas soleadas, en casa, de patios de vecindad en los que prevalece ropa tendida y olores de comida y el sonido lejano, pertinaz, de una radio, una voz, un timbre de teléfono del que a veces tiene que protegerse con unos cascos, grandes y aparatosos, homologados, que le permiten trabajar en ese silencio total del que precisa.</p>
<p>No son muchos los libros en su estudio –en la mesa, apenas el portátil, un ratón, un bote de bolígrafos– porque tiene <strong>otra biblioteca, una más, en la casa del pueblo, a la que cada vez va menos y donde a veces, en busca de sosiego, se ha encerrado a escribir</strong>.</p>
<p>Allí guarda buena parte de sus libros de infancia y adolescencia, todos los del colegio, y las primeras lecturas escolares: <em><strong>La Celestina</strong></em>, el <em><strong>Lazarillo</strong></em>, <em><strong>El sí de las niñas</strong></em>… “Todos esos libros los tengo en la casa del pueblo de mis padres, donde íbamos de pequeños en verano, y algunos fines de semana” recuerda. “Mis padres se vinieron a vivir a Madrid, se instalaron en Alcorcón, y recuerdo que, durante años Madrid era, casi, hacer una excursión, muchas cosas que escribo están relacionadas con el pueblo, con la naturaleza”.</p>
<h5> <strong>Un libro o un biquini</strong></h5>
<p>En su estudio, los libros de los que quiere rodearse, casi como una superstición: clásicos y ediciones de bolsillo –<strong>Roald Dahl</strong>, <strong>David Lodge</strong> o <strong>Jane Austen</strong>–, diccionarios y libros de consulta, ordenados de forma en apariencia caprichosa: <em><strong>Animal Farm</strong>,</em> de <strong>Orwell</strong>, en inglés, al lado de La princesa y el guisante, de Andersen; y <a href="http://www.siruela.com/novedades.php?id_libro=1968"><em><strong>Biografía del silencio</strong></em></a>, de <strong>Pablo d’Ors</strong>, junto al<em><strong> Elogio del caminar</strong></em>, de <strong>Le Breton</strong>. Arriba, una balda completa de <strong>Iris Murdoch</strong>: <em><strong>El sueño de Bruno</strong></em>, <em><strong>Amigos y amantes</strong></em>, <em><strong>El castillo de arena</strong></em>… Una de sus escritoras imprescindibles, que lee cada verano, y que marca y subraya con discretas, sutilísimas llamadas. “Antes no era nada habitual que escribiera en los libros, pero con el tiempo les he ido perdiendo el respeto, aunque lo hago con lápiz, con cuidado, y <strong>tengo la manía, eso sí, de escribir, al final, en la última página en blanco</strong>, sobre el libro y cuando lo he leído, y soy muy loca con los comentarios”.</p>
<p><em>Termino de leer este libro –se lee en <strong>La negra noche</strong>, de <strong>Murdoch</strong>–el día 4 de agosto de 2016, jueves. Por la noche, tarde, a eso de la 1 de la mañana después de haber cenado en el japonés de Begur…</em></p>
<p>El texto, letra espigada, de regusto escolar, caligrafía cuidada, ligeramente inclinada a la derecha, termina: Begur, Vacaciones 2016, leído después de <strong><em>El príncipe negro</em></strong>, y antes de…. Y ahí lo dejó, en blanco, para las vacaciones de este año, porque le gusta con los libros, a veces, crear una cronología, un mapa de lecturas que comunica para siempre unos con otros como si compusiera un puzle.</p>
<p>Enfrente, en otra estantería, también ordenada como para una exposición, para un registro, debajo de unos cascos, <strong>Mastretta</strong> y <strong>Tanizaki</strong>, <strong>Murakami</strong> y <strong>Paul Bowles</strong>, <em><strong>Memorias de un nómada</strong></em>, en <strong>Grijalbo</strong>, que compró en junio del 90 en la Feria del Libro del Retiro, en lugar del biquini que había venido a comprarse a Madrid.</p>
<blockquote><p>La tercera biblioteca, la suya, es tranquila y apacible, limpios los lomos, rectos y alineados, con una precisión de ingeniería civil</p></blockquote>
<p>Dentro, en la página de cortesía, su firma entonces, Pili, escrita a lápiz, y un hallazgo, entre las páginas, persistente, de papeles y papelitos, servilletas y entradas de cine, postales y recortes de periódicos: el anuncio de un curso de formación de actores del Ayuntamiento de Madrid, para el que no la seleccionaron, y una nota del hotel Lisboa Plaza, cuatro estrellas, que fue el premio que ganó en un certamen literario.</p>
<p>También hay en sus libros billetes, de metro y cercanías y la Sepulvedana  –<strong>Alcorcón</strong>, <strong>Talavera</strong>– porque durante años leía en trenes y autobuses. “Iría leyendo”, dice, cuando encuentra uno de ellos.<br />
Al lado, poesía, <strong>Carlos Pardo</strong>, <strong>Maillard</strong>, <strong>Ana María Moix</strong>, <strong>Philip Larkin</strong>, y aquellos libros de bolsillo en los que leyó a los clásicos: <strong>Graham Greene</strong>, <strong>Heinrich Böll</strong>, <strong>Ibsen</strong>, <strong>Mailer</strong> o <strong>Conrad</strong>. “Aquí es donde acudo cuando algo va mal; me acerco y hojeo estos libros”.</p>
<h5><strong>Los libros en un banco</strong></h5>
<p>En un rincón, abajo, otra de sus escritoras favoritas, <strong>Fleur Jaeggy</strong>, que  recomienda con entusiasmo, y cerca Turgueniev, aquel libro, Primer amor,  una vieja edición ilustrada, de Bruguera, <strong>colección Todolibro</strong>, que fue el primero que la hizo llorar.</p>
<p>Cada uno diríase en su sitio preciso y predilecto:<strong> Carver</strong>, <em><strong>Catedral</strong></em>; <strong>Mann</strong>, <strong><em>La muerte en Venecia</em></strong>; <strong>Fitzgerald</strong>, <em><strong>Suave es la noche</strong></em>; <em><strong>Frankenstein</strong></em>, de <strong>Mary Shelley</strong>; <strong>Kundera</strong>,<em><strong> La despedida</strong></em>… “Hubo un momento en que guardaba todo, tenía auténtica veneración por los libros, los forraba, nunca los escribía, pero cada vez me gusta andar más ligera de equipaje, de modo que últimamente guardo sólo los imprescindibles. He vivido recientemente lo que ocurre con las cosas de una persona que fallece, y no tengo ganas de incordiar acumulando, de modo que he decidido tener cada vez menos ropa, menos objetos, menos libros, y conservar sólo los importantes. Cuando hay que abrir huecos en los estantes, cada vez me cuesta menos dejar los que no me caben en un banco para que alguien los coja, sin más dolor”.</p>
<p>En otra librería, todo <strong>Virginia Woolf</strong>, todo <strong>Duras</strong>, la Duras de la mirada clara y los labios color cereza, <strong>Beckett</strong>, <strong>Carson McCullers</strong>… Y de vuelta al salón, y por editoriales, <strong>Amis</strong> y <strong>Lodge</strong>, en ese amarillo tibio de Anagrama; <strong>Longares</strong>, enmarcado en el rojo de <strong>Galaxia</strong> y <strong>Héctor Abad</strong>, aquel inolvidable libro, <strong><em>El olvido que seremos</em></strong>, en el blanco de <a href="https://www.planetadelibros.com/editorial/seix-barral/9"><strong>Seix Barral</strong></a>, que tiene dedicado: “Para Pilar”, se lee, “y su pelo corto”.</p>
<figure id="attachment_6886" style="width: 2682px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2017/04/uno2.jpg"><img class="wp-image-6886 size-full" src="/wp-content/uploads/2017/04/uno2.jpg" alt="uno" width="2682" height="2448" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Pilar Adón con su perro Terry.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p>También aquí <strong>DeLillo</strong>, <strong>Torrente Ballester</strong>, <strong>Peter Süskind</strong> o <strong>Proust</strong>, en la edición, blanca y negra, de <strong>Alianza</strong>, y <strong>Salinger</strong>, cuyos lomos roza con los dedos mientras dice: “No me los he llevado al estudio porque también le gustan a <strong>Redel</strong>”. Todo, mientras Terry nos sigue. El perro que fue cazador y que ha acabado siendo editor, blanco y marrón, ojos de color miel, que la mira arrobado y le empuja la mano con el hocico, como si quisiera dejar constancia de que a él también le gusta el viejo, el esquinado Salinger. Me mira y ladra.</p>
<h5><strong>TRES ESCOGIDOS</strong></h5>
<p><em>Primer amor</em>. <strong>Turgueniev</strong>. Bruguera</p>
<p>“Todavía conservo el ejemplar en el que lo leí, hace años. Fue el libro que me hizo querer ser escritora, y el primer libro que me hizo llorar, pero no de tristeza, sino por puro deleite estético”.</p>
<p><a href="http://impedimenta.es/libros.php/el-mes-mas-cruel"><em>El mes más cruel</em></a>. <strong>Pilar Adón</strong>. Impedimenta</p>
<p>“Es el libro de relatos que marcó la diferencia entre temas previos a él y los que han venido después. Y también creo que es importante y reseñable, en este libro, el tratamiento del lenguaje”.</p>
<p><a href="http://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/cuatro-por-cuatro/9788433997562/NH_509"><em>Cuatro por cuatro</em></a>. <strong>Sara Mesa</strong>. Anagrama</p>
<p>“Me gusta mucho Sara Mesa, y este libro en concreto porque trata algunos de mis temas literarios favoritos, un internado, y con un uso del lenguaje que me fascina, al servicio de los personajes y de la historia”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>JESÚS MARCHAMALO </strong></em>(<a href="https://twitter.com/jmarchamalo?lang=es"><span dir="ltr">@jmarchamalo</span></a>)</p>
<p>El <strong>ciclo de Bibliotecas de escritores</strong> organizado por la <strong><a href="http://www.ayto-fuenlabrada.es/index.do?MP=1&amp;MS=53&amp;MN=3">Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Fuenlabrada</a> </strong>se desarrolla en dos ciclos anuales, en noviembre y abril-mayo, hasta 2018. El coloquio sobre la biblioteca de Pilar Adón tuvo lugar el pasado mes de noviembre en el<a href="http://www.ayto-fuenlabrada.es/index.do?MP=2&amp;MS=15&amp;MN=2&amp;TR=C&amp;IDR=198"> <strong>Centro de Arte Tomás y Valiente</strong></a><b> </b>(calle Leganés, 51), que acogerá los encuentros en torno a las bibliotecas de <strong>Marta Sanz</strong> (18 de abril) y <strong>Javier Reverte</strong> (20 de abril). Ambos autores conversarán con <strong>Jesús Marchamalo</strong> a partir de las 18 horas.</p>
<p><em><i><img class="alignleft wp-image-6780" src="/wp-content/uploads/2017/04/0001-e1491226724893.jpg" alt="0001" width="150" height="202" />Una versión de este reportaje aparece publicada originalmente en el <a href="/2017/04/leer-en-abril-opera-una-sublimacion-literaria/" target="_blank">número de <strong>abril de 2017</strong></a>, 281, de la <strong>edi­ción impresa de la Revista <span class="caps">LEER</span></strong></i></em></p>
<p style="text-align: right;">
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		<title>#LEERsinprisa entre mujeres</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Mar 2016 08:25:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Tan estimulante resultó la velada literaria en el programa “Preferiría No Hacerlo” de Aragón Radio de la que participamos ayer por cortesía de Sergio del Molino e Iguázel Elhombre, que hoy continuamos celebrando esa delicada inclinación hacia lo femenino de nuestro mimado número de marzo. Con una edición sorpresa de #LEERsinprisa, iniciamos la conmemoración del que hemos bautizado [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tan estimulante resultó la velada literaria en <strong><a href="http://www.aragonradio.es/podcast/emision/137572/">el programa </a>“Preferiría No Hacerlo” </strong>de <a href="http://www.aragonradio.es/"><strong>Aragón Radio</strong></a> de la que participamos ayer por cortesía de <a href="http://sergiodelmolino.com/"><strong>Sergio del Molino</strong></a> e <strong>Iguázel Elhombre</strong>, que hoy continuamos celebrando esa delicada inclinación hacia lo femenino de nuestro mimado <a href="/2016/03/leer-en-marzo-cherchez-la-femme/"><strong>número de marzo</strong></a>. Con una edición sorpresa de <strong>#LEERsinprisa</strong>, iniciamos la conmemoración del que hemos bautizado en la casa como el Día de la Mujer Escritora, una jornada que culminará en <a href="/espacio-leer/"><strong>Espacio LEER</strong></a> esta tarde con <a href="/evento/dia-de-la-mujer-escritora/"><strong>una convocatoria muy especial</strong></a>.</p>
<p>¡Al ataque, las chicas al poder!</p>
<p><strong>M: </strong>Aguardamos ilusionados la llegada de <a href="http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/biblioteconomia_documentacion/profesores/ppozuelo"><strong>Paz Martín-Pozuelo</strong></a>, motor del coloquio en torno las historias de <strong><em>El más hermoso de los milagros y otros cuentos de mujeres</em></strong> (<strong>Playa de Ákaba</strong>), “un libro lleno de mujeres que sufren, que tiemblan, que aguardan, que sueñan, que pasean juntas, que viven, sin tiempo para la tristeza”. En el sofá rojo, a las 19 horas, la autora conversará con la editora, y también poeta, <a href="http://noemitrujillo.blogspot.com.es/"><strong>Noemí Trujillo</strong></a>, y las escritoras <a href="http://viudasenred.blogspot.com.es/"><strong>Lea Vélez</strong></a> y <strong>Carmen Arche</strong>. Un encuentro de ellas, con ellas y por ellas. Para hablar de lo femenino en la escritura y de la escritura en femenino, “de la sensibilidad de hacer grande lo pequeño y de cómo escribir puede, literalmente, salvarte la vida”. De la condición de escritora, aquí y ahora.</p>
<p><strong>B: </strong>No sé si por casualidad, estos días han aparecido un buen puñado de estupendos libros escritos por mujeres. Con traducción de <strong>Jon Bilbao</strong> y postfacio –en realidad un prólogo que va al final– de <strong>Rodrigo Fresán</strong>, <strong>Impedimenta </strong>nos brinda una nueva joya inédita hasta ahora en castellano de <strong>Iris Murdoch</strong>, la autora británica encomiada sobre todos sus contemporáneos por <strong>Harold Bloom</strong>. <strong><em>El libro y la hermandad</em> </strong>se publicó originalmente en 1987 y fue finalista del <strong>premio Booker</strong>. La reunión, una noche de verano, de un grupo de antiguos alumnos de Oxford hermanados hace años en torno al patrocinio del libro de uno de ellos implosiona de manera imprevista e imprevisible. Ahí queda eso.</p>
<p><strong>M:</strong> Jefe, recojo el guante mientras sigo como buena anfitriona con los preparativos de esta tarde que jugamos en casa. Porque no podemos dejar de recomendar las publicaciones de este par de invitadas: <em><strong>Suzanne </strong></em>(<strong>Turpial)</strong>, primera novela de Noemí Trujillo; y la inolvidable <strong><em>El jardín de la memoria</em></strong><em> </em>(<strong>Galaxia Gutenberg</strong>)<strong><em> </em></strong>de Lea Vélez.</p>
<p><strong>B:</strong><em> Carol</em>, la preciosa y preciosista película de <strong>Todd Haynes</strong>, ha puesto a huevo la última reedición de la homónima novela de <strong>Patricia Highsmith</strong>, la única de amor de su autora, que la publicó con seudónimo y otro título en 1952. Cuando la escribió, recién terminada <strong><em>Extraños en un tren</em></strong>, Highsmith trabajaba en la sección de juguetes de unos grandes almacenes. La visión resplandeciente de una clienta rubia envuelta en un abrigo de visón le inspiró la historia del heterodoxo romance de Therese y Carol, que ahora han cobrado vida gracias a las prodigiosas interpretaciones de Rooney Mara y Cate Blanchett. Siguiendo en <strong>Anagrama</strong> no me resisto a mencionar un último <strong>Premio Herralde</strong> con nombre de mujer, <strong>Marta Sanz </strong>y su <strong><em>Farándula</em></strong>, protagonista de una de las entrevistas del <strong>número de marzo de LEER</strong>; y la recuperación de <strong><em>Dúo</em> </strong>de <strong>Colette </strong>con prólogo de <strong>Milena Busquets</strong>.</p>
<p><strong>M:</strong> Añado <em><strong>Se busca mujer perfecta</strong></em> (<strong>Reservoir Books</strong>). No puedo resistirme a una de sus frases de presentación: «No sé si existe la mujer perfecta. Pero sí sé lo que es un amor perfecto». Tiene toda la pinta de ser uno de mis escogidos y conocidos <em>guilty pleasures</em>, protagonizado por la artista visual y fotógrafa Émilienne, quien ronda los cuarenta años, y cuyo nuevo proyecto consiste en fotografiar mujeres perfectas con la aspiración de ganar un prestigioso concurso en Arles. Realizará un periplo a la caza de la perfección femenina que comenzará por el retrato de su vecina Julie, y la conducirá por Francia e Italia donde no sólo se enfrentará a diferentes visiones y versiones de la mujer moderna, sino que también tendrá que hace frente a un amor inesperado y huidizo con el que se topará en el camino. Oh, sí, me apetece mucho leer este libro.</p>
<p><strong>B:</strong> “En mi infancia siempre oía historias de mujeres, historias que nunca vi en los libros”. Lo dice <strong>Svetlana Alexiévich </strong>y lo recoge <strong>Alicia González </strong>en el reportaje sobre la <strong>premio Nobel de Literatura</strong> 2015 que publicamos en nuestro muy femenino <strong>número de marzo de LEER</strong>. El galardón nos está ofreciendo una  proliferación de traducciones de su obra que compensa el vacío previo. Si en las páginas de nuestra revista <strong>Joaquín Armada</strong> comenta <strong><em>El fin del “Homo sovieticus”</em> </strong>editado por <strong>Acantilado</strong>, nos acaba de llegar <strong>Los muchachos del zinc. voces soviéticas de la guerra de Afganistán </strong>(<strong>Debate</strong>).</p>
<p><strong>M: </strong>No podría faltarnos este 8 de marzo <em><strong>De mar a mar</strong></em>, la correspondencia (sesenta y siete cartas, para ser exactos) entre <strong>Rosa Chacel</strong> y<strong> Ana María Moix</strong> tan bien editada por la editorial<strong> Comba </strong>(edición de <strong>Ana Rodríguez Fischer</strong>). <strong>Juan Bautista Durán</strong> nos contó en su visita a Espacio LEER que el epistolario se disfruta como una novela en la que se funde una doble trama vital: de un lado, la historia de una joven de dieciocho años, Ana María Moix, que tras leer <em>Teresa</em> decide escribir a su autora, convencida de que una conversación atenta con ella «es de las que cambia, o mejor, da sentido a unas inquietudes y las encamina»; del otro, el pensamiento de una mujer exiliada en Brasil, Rosa Chacel, que encuentra a una interlocutora lo suficientemente estimulante para hacerle trocar su soliloquio en diálogo, a pesar del enorme océano que las separa.</p>
<p><strong>B:</strong> De entre los muchos centenarios literarios de este año cabe destacar el de <strong>Natalia Ginzburg</strong>. Editora, traductora, crítica y escritora, fue catalizador clave de la cultura italiana del XX. Lanza <strong>Lumen</strong> de una tacada tres obras, todas ellas prologadas por <strong>Elena Medel</strong>: <strong><em>Léxico familiar</em></strong>, que aunque se presenta como novela es la historia de su propia familia, judía y antifascista, y del contexto en el que se desenvolvió, un Turín convulsionado entre los 30 y los 50; la que pasa por ser la mejor novela de <strong>Ginzburg</strong>, <strong><em>Todos nuestros ayeres</em></strong>, versión novelada del anterior a juicio de <strong>Italo Calvino</strong>; y la colección <strong><em>Las tareas de casa y otros ensayos</em></strong>. <strong>Oscar Tusquets Blanca</strong> ha ilustrado la cubierta de los tres libros, y pintó un cuadro expresamente para <em>Léxico familiar.</em></p>
<p><strong>M: </strong>Finalmente dejamos sobre la mesa este tema: «con el término <strong>Generación del 27</strong> se conoce al que seguramente es el grupo de literatos y artistas más influyentes y conocidos de la cultura española. Su legado es ampliamente conocido siempre y cuando hablemos de ELLOS. ¿Pero qué sucede con ELLAS? ¿Es que acaso no había mujeres?» Nada más lejos de la realidad, nos dice este libro. Para darnos a conocer que «dentro del Grupo del 27 existieron, crearon y triunfaron una generación de mujeres pintoras, poetas, novelistas, ilustradoras, escultoras y pensadoras, de inmenso talento que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30″. Ahí es nada.</p>
<p><strong>B: </strong>Y acabamos con un escritor. Hombre, se entiende: <strong>Mario Vargas Llosa</strong>. Que como todo el mundo sabe acaba de publicar una nueva novela que arranca con el inesperado encuentro erótico de Chabela y Marisa. Dos mujeres de la elite limeña que nos invitan desde las primeras páginas a la lectura de <strong><em>Cinco esquinas</em></strong> (<strong>Alfaguara</strong>).  Una nueva oportunidad para reflexionar sobre la construcción de personajes femeninos por escritores varones. Tema recurrente desde Bovary…</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>B&amp;M #LEERsinprisa</em></strong></p>
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		<title>La Doña, voluntad y desafío</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Apr 2014 12:43:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Moix]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Palma]]></category>
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		<category><![CDATA[Doña Bárbara]]></category>
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		<category><![CDATA[Gloria Marín]]></category>
		<category><![CDATA[Henry Burdin]]></category>
		<category><![CDATA[La Doña]]></category>
		<category><![CDATA[María Elena Marqués]]></category>
		<category><![CDATA[María Félix]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Ignacio Taibo I]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo nací en Álamos, bajo un sol de fuego. Nada me puede quemar. Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de María Félix (1914–2002), la mayor estrella del cine mexicano y una de las presencias más poderosas de la cinematografía iberoamericana. Y sabemos que hoy es el día pese a los reiterados jugueteos con su [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Yo nací en Álamos, bajo un sol de fuego. Nada me puede quemar.</p></blockquote>
<p>H<strong>oy se cumplen 100 años del nacimiento de María Félix (1914–2002), la mayor estrella del cine mexicano</strong> y una de las presencias más poderosas de la cinematografía iberoamericana. Y sabemos que hoy es el día pese a los reiterados jugueteos con su edad <a href="http://youtu.be/TPTkdhp8lgI" target="_blank">de la interesada</a> y de sus adoradores. «María Félix ha nacido en muchas fechas, pero siempre en el mismo lugar. Sus ocasionales biógrafos la hacen saltar de un año al otro y de mes en mes. El pintoresco <strong>Henry Burdin</strong> (<i>La mexicaine</i>, París, 1982) para quitarle años hace que se case cuando cumple catorce y tenga su único hijo a los 15″, constata <strong>Paco Ignacio Taibo I</strong> (1924–2008) en un libro exquisito que hoy merece la pena rescatar: <em>María Félix. 47 pasos por el cine</em>, editado en 2008 por la extinta <strong>Bruguera</strong> que entonces dirigía, en la breve resurrección del histórico sello, <strong>Ana María Moix</strong>. Para despejar la incógnita, Taibo recoge la copia de la partida de nacimiento de María de los Ángeles Félix que fija el ocho de abril de 1914 como fecha verdadera.</p>
<p><img class="alignleft size-large wp-image-951" alt="Maria Felix" src="/wp-content/uploads/2014/04/Maria-Felix-1022x1024.jpg" width="690" height="691" /></p>
<p> </p>
<p>Es el arranque de <strong>una preciosa biografía tramada a partir de las 47 películas interpretadas por la mítica actriz.</strong> Una decisión oportuna en tanto que <strong>“el cine hizo a María”</strong>, asegura el autor. «El cine no sólo la hizo famosa, sino que la hizo tal y como ahora es. Del cine tomó no sólo la fama y el dinero, sino también personalidad, estilo, vigor, altivez. <strong>Pasa María por el cine aprendiendo de sus personajes y fingiéndose ella misma un personaje más</strong>, hasta el punto de que realidad y ficción se mezclan y amasan».</p>
<p>María, un carácter de “voluntad y desafío”, tiene la ambición y la decisión de dejarlo todo atrás para hacerse un nombre, y encuentra la ocasión de hacerlo cuando <strong>Fernando Palacios</strong> la descubre para el cine. <strong>En la emergente cinematografía mexicana de los primeros años 40, María Félix, <em>La Doña</em> desde su tercera película, <em>Doña Bárbara</em>, encuentra un hueco por ocupar</strong>. Si <strong>Isabela Corona</strong> era “la gran actriz”; si <strong>Gloria Marín</strong> “la belleza mexicana”; si <strong>María Elena Marqués</strong> “la juventud ingenua e inexperta” y <strong>Andrea Palma</strong> un misterio indescifrable, «faltaba la mujer que negara la servidumbre tradicional y folklórica de la hembra de México, <strong>faltaba la belleza agresiva, la acción desprejuiciada.</strong> El hueco era tan manifiesto que parecía estar llamando a una nueva presencia que no se vislumbraba. María se fue haciendo a la idea de que esa ausencia sólo podía ser cubierta por una sola persona: ella misma».</p>
<p>Es un placer recorrer la vida de la Félix mecidos por la excelente prosa mestiza de Taibo padre, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paco_Ignacio_Taibo_I" target="_blank">asturiano exiliado en México</a>, y hacer nuestra su admiración prudente hacia una actriz que tantos entusiasmos despertara. Su punto de vista, y eso es quizá lo que lo hace excepcional, <strong>parte del escepticismo hacia las películas de Félix</strong> –«uno, que no tiene especial aprecio a sus films, que está a punto de negarlos»–, tanto como del reconocimiento de que <strong>su aparición hacía buenas las peores películas</strong>, que “desplaza” con su presencia. «Con toda seguridad el mejor film de María es el que no hemos podido ver, pero que acaso algún día se haga posible; la película de los mejores momentos de sus películas. Porque en el fondo no nos importan los argumentos, las historias ni tan siquiera sus oponentes; <strong>lo que importa es ver a María Félix», esa «asombrosa estatua que se sabe reina».</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>BORJA MARTÍNEZ (<a href="https://twitter.com/BorjaMzGz" target="_blank">BorjaMzGz</a>)</em></p>
<p><iframe src="//www.youtube.com/embed/N-J2Y75iJWA" height="480" width="640" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<address>Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013, recuerda la figura de María Félix.</address>
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		<title>Recuerdos de Castellet</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Feb 2014 10:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Ana María Moix]]></category>
		<category><![CDATA[Anagrama]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Maria Castellet]]></category>
		<category><![CDATA[Maica Rivera]]></category>
		<category><![CDATA[Nueve Novísimos]]></category>
		<category><![CDATA[Península]]></category>
		<category><![CDATA[Pere Gimferrer]]></category>

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		<description><![CDATA[Rafael Borràs, histórico editor y querido amigo de esta casa, nos ha escrito un precioso texto en homenaje a Josep Maria Castellet que publicaremos en nuestro próximo y recién cerrado número de marzo. En el todavía vigente de febrero, MAICA RIVERA firma una cariñosa semblanza del escritor, crítico y editor fallecido el pasado 9 de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address><strong>Rafael Borràs</strong>, histórico editor y querido amigo de esta casa, nos ha escrito un precioso texto en homenaje a Josep Maria Castellet que publicaremos en nuestro próximo y recién cerrado número de marzo. En el todavía vigente de febrero, <strong>MAICA RIVERA</strong> firma una cariñosa semblanza del escritor, crítico y editor fallecido el pasado 9 de enero en Barcelona, que hoy compartimos aquí.</address>
<address> </address>
<p>Lo que él sintió cuando publicó <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH__64" target="_blank"><i>Los escenarios de la memoria </i></a>(Anagrama), pero, sobre todo, cuando escribió <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/NH_479" target="_blank"><em>Seductores, ilustrados y visionarios</em></a> (Anagrama), ahora lo vivimos nosotros. El maestro y amigo José María Castellet, fallecido el pasado 9 de enero a la edad de ochenta y siete años, se nos impone en el recuerdo. Aquí, de sus últimos tiempos, <strong>deja la imagen impecable de un caballero encantador. Amable y honesto, de conversación cultísima y divertida, talante sereno, maneras exquisitas y sonrisa embaucadora.</strong> Habría mucho que aprender tan sólo de esas cualidades citadas. Qué decir del resto. Escritor, crítico, editor y, hasta su muerte, presidente del Grup 62, lega la estela, inalcanzable en este presente tan desangelado, de un carisma arrollador, el correspondiente a <strong>uno de los cabecillas de una generación privilegiada, de gran altura intelectual, que supo mover la vida cultural española de la segunda mitad del siglo XX.</strong></p>
<figure id="attachment_441" style="width: 414px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/02/Foto_J._M._Castellet_copy_Jordi_Garcia.jpg"><img class=" wp-image-441" alt="Foto_J._M._Castellet_copy_Jordi_Garcia" src="/wp-content/uploads/2014/02/Foto_J._M._Castellet_copy_Jordi_Garcia-773x1024.jpg" width="414" height="548" /></a><figcaption class="wp-caption-text">José María Castellet por Jordi García (Anagrama).</figcaption></figure>
<p>Para muchos, que compartimos con él la creencia de que toda literatura responde a la necesidad de buscar caminos nuevos y que removerla es la esencia de la cultura, <strong>siempre será el inolvidable mentor de los Nueve novísimos poetas españoles.</strong> Le gustaba hablar de aquello y percibir que seguía levantando polvareda. Ellos, los <i>antologizados</i>, por su parte, tampoco le olvidaban. En diciembre de 2006, “hablaron aquellos novísimos” (tanto <i>Los Seniors</i> como <i>La Coqueluche</i>) para conmemorar los ochenta años del maestro e incorporar a la antología, a petición de los editores, un buen “apéndice sentimental” (<a href="http://www.planetadelibros.com/nueve-novisimos-poetas-espanoles-libro-110591.html" target="_blank">Península</a>) con textos de homenaje que se incorporaron a la correspondiente reedición. En esas páginas, que ahora revisten un marcado peso testimonial, <strong>Ana María Moix</strong> le catalogó de “clásico” y quiso recordar que ya en el año 1970, “Castellet era un mito, un hombre apuesto y sabio cuyas presentaciones de libros o de exposiciones de pintura se llenaban de mujeres que iban a admirar la oratoria del <i>mestre</i>, y de jóvenes que querían verle de cerca y cerciorarse de que sí, de que, en efecto, existía”. Claro, “la Nena” se preguntaba, entonces, “cómo pasar de la inopia avasalladora y pretenciosa de la primera juventud a una mínima solvencia intelectual, basada siempre en las ansias de un conocimiento cribado por la crítica y la humildad, sin el trato paciente de personas como Josep Maria Castellet”. Sólo encontró reflexiones desoladoras por toda respuesta, que en estos momentos parecen aún más crudas. Aunque tal vez <strong>Pere Gimferrer</strong> albergue la íntima esperanza de que Castellet permanezca de alguna forma, como hasta el momento había venido ocurriendo “en años y azares”. El que fuera considerado como el más renovador del grupo dejó escrito que nada sustancial había variado en su persona con el paso de las décadas: <strong>“Pocos amigos hay tan fieles y seguros, pocos lectores tan atentos y cordiales”.</strong> Pero, de entre todos los comentarios, adquieren un significado especialmente poderoso los que aportó <strong>Guillermo Carnero</strong> en torno al “irresistible poder de evocación y de retorno al tiempo perdido” de la figura <i>castelletiana</i>, culminados con un aplauso final en pleitesía a todo lo que el homenajeado había hecho “en tantos terrenos y direcciones, por la poesía y por la cultura”.</p>
<p>Repasando viejas grabaciones, salta su voz, simpática e inconfundible: <strong>“Yo sí que estuve en los acontecimientos de mayo del 68, ¡y tengo testigos!”.</strong> Y como a veces pensamos que vivimos tiempos tan adversos como los de su juventud, durante unos instantes, bajamos la pétrea guardia profesional y nos permitimos la debilidad de idealizar todas aquellas aventuras que nos contó como sólo él sabía y de quedarnos con el lado más amable de los <i>happy sixties </i>(“sí, ya sé, maestro, no fueron tan <i>happy</i>”). Incluso nos permitimos imaginarle ahora mismo charlando con <strong>Carlos Barral</strong> (ambos, los dos verdaderos novísimos, según Ana María Moix) sobre aquello pendiente para una próxima conversación que no dio tiempo a consumar, en relación a un tema precioso, apasionante… tal vez aún nos atrevamos a abordarlo en un artículo, aunque sentiremos un hondo desamparo. Tomándonos la última licencia, la que nos sale directamente del corazón, <strong>nos consuela pensar que Castellet ha superado su altura de hombre espigado (como Christopher Lee, diría Vicente Molina Foix) y de talla intelectual XXL para alcanzar otra altura, la más grande de todas.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>MAICA RIVERA</em> (<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</p>
<address style="text-align: left;">Artículo pub­li­cado orig­i­nal­mente en el número de febrero de 2014 (249) de la Revista LEER.</address>
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