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	<title>Revista leer &#187; Adolfo Suárez</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Leer en noviembre: lo que queda de Franco</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Nov 2015 11:39:05 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace cuarenta años, España estaba en vilo. La lenta agonía del jefe del Estado a la espera de la consumación del <em>hecho biológico</em>, el eufemismo con que se mencionaba en los medios oficiales el inevitable <em>sic transit</em> del Caudillo, no hizo sino intensificar el suspense previo a un desenlace observado por los españoles con sentimientos dispares. El 20 de noviembre algunos brindaron –y <strong>Joan Brossa</strong> hizo del brindis soneto, su crudo “<a href="http://www.fundaciojoanbrossa.cat/obraDest.php?idmenu=3&amp;menu2=7&amp;submenu=9&amp;id=69" target="_blank">Final</a>”–, aunque tal vez la mayoría observaba lo que estaba por venir con temor, incertidumbre o una cautelosa ilusión.</p>
<p>España entró en un torbellino de acontecimientos que desembocó en la aprobación de la Constitución de 1978, y <strong>Franco</strong> y su régimen quedaron, más pronto que tarde, relegados al desván de la vergüenza, eclipsados además por el éxito abrumador de la Transición. Pero <strong>pasados 40 años, la sombra del dictador se proyecta todavía sobre la sociedad española y la democracia que reemplazó su régimen autoritario</strong>. Ahora que el sistema de libertades nacido entonces presenta evidentes síntomas de agotamiento, aquel éxito parece fatalmente contaminado del pecado original de su origen. La continuidad legal e institucional ofreció una evolución ordenada y pacífica; quizá también un sistema con fecha de caducidad.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2015/11/portada267.jpg"><img class="alignleft wp-image-4802" src="/wp-content/uploads/2015/11/portada267-768x1024.jpg" alt="LEER en noviembre: Lo que queda de Franco. " width="345" height="460" /></a>Este uno de los puntos de vista –explorado de la mano de <strong>Tom Burns Marañón</strong> y su último libro, <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/de-la-fruta-madura-a-la-manzana-podrida.aspx" target="_blank"><em>De la fruta madura a la manzana podrida</em></a> (Galaxia Gutenberg)– de este número de LEER <strong>enfocado sobre el aniversario redondo de la muerte de Franco</strong>. Además, algunos de los más importantes historiadores españoles –<strong>Santos Juliá</strong>, <strong>Antonio Elorza</strong>, <strong>Julián Casanova</strong>, <strong>Carmen Sarasúa</strong>, <strong>Manuel Ortiz Heras</strong> y <strong>Teresa María Ortega</strong>– analizan el estado de la historiografía sobre el dictador y su régimen: ¿quedan campos por abordar? ¿Existen lagunas, faltan papeles? ¿Sigue pesando la ideología? <strong>También recordamos a Torcuato Fernández-Miranda, el llamado “guionista de la Transición”</strong>, que este mes de noviembre hubiera cumplido 100 años. Tras la muerte de Franco, el paso “de la ley a la ley” que propició una Transición (relativamente) pacífica a la democracia fue posible gracias al influjo y la tutela del prócer asturiano, preceptor del Rey <strong>Juan Carlos</strong> y prohombre del franquismo. LEER ha reunido a su sobrino nieto, el periodista<strong> Juan Fernández-Miranda</strong>, autor de una biografía titulada precisamente <a href="http://www.megustaleer.com/libros/el-guionista-de-la-transicion/L015571" target="_blank"><em>El guionista de la Transición</em></a> (Plaza &amp; Janés), y a <strong>José Manuel Otero Novas</strong>, uno de los hombres de <strong>Adolfo Suárez</strong> que ayudaron a implementar los cambios legales e institucionales necesarios para alcanzar un régimen de libertades y que este año ha publicado sus memorias políticas, <a href="http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showprod&amp;nt=7455&amp;ref=97884-87657832&amp;fldr=0#.VjdISLcvfIU" target="_blank"><em>Lo que yo viví</em></a> (Editorial Prensa Ibérica).</p>
<p>El editor <strong>Rafael Borràs Betriu</strong>, que desde la colección Espejo de España que creó para Planeta publicó la mayoría de los testimonios de los protagonistas del franquismo, ofrece su particular aproximación al aniversario. Y el contrapunto lo ofrece <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong>, dedicando su Auténtica Entrevista Falsa a un auténtico exiliado,<strong> Max Aub</strong>. El broche lo pone <strong>Joaquín Bardavío</strong>, autor reciente de <em><a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/autor/joaquin-bardavio/656/libro/el-reino-de-franco_3585.html" target="_blank">El reino de Franco. Biografía de un hombre y su época</a></em> (Ediciones B), que habla de la relación del dictador y sus hermanos.</p>
<p>Franco, lo que queda de él, es el tema principal de un número de LEER repleto sin embargo de propuestas . Ya en quioscos y librerías de toda España (también puedes <a href="/suscribete/" target="_blank">suscribirte</a>).</p>
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		<title>Morán: “Este es mi libro más duro y más brutal”</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 15:13:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido la noticia cultural de la “rentrée”. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de FERNANDO PALMERO con GREGORIO [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">la noticia cultural de la “rentrée”</a>. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>GREGORIO MORÁN</strong> publicada en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">nuestro número de octubre</a> ha sido la fuente primera y necesaria para entender lo sucedido. El 13 de septiembre conversamos con Morán (Oviedo, 1947) en el despacho de su ático barcelonés, fumando y hablando de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como un “un ajuste de cuentas” con su generación; una indagación en las promiscuas relaciones de los intelectuales con el poder desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo, siguiendo la inclemente línea de ‘El maestro en el erial’ pero cambiando a Ortega por Jesús Aguirre como figura vertebral. Finalmente lo publicará Akal. Entretanto, aquí está el resultado de aquel encuentro, cuajado de declaraciones y revelaciones explosivas.</address>
<address> </address>
<h5><em>¿Este es otro de esos libros en los que cuentas cosas que nadie quiere escuchar?</em></h5>
<p>Posiblemente sí. En este caso creo que el que más, porque es un ajuste de cuentas. <strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación. Además yo no entré en el PSOE y antes de la legalización del PCE ya estaba fuera… Pero también es <strong>una continuación del libro de Ortega</strong> –<em>El maestro en el erial</em> (Tusquets, 1998)–, porque el libro de Ortega es una explicación de la barbarie en la cual nacimos. <strong>Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega…</strong> Es el único favor que le debo a <strong>Vargas Llosa</strong>. El grupo Prisa había decidido no publicar ni una sola referencia, pero el director de Tusquets, <strong>Antonio López Lamadrid</strong>, que ya falleció, le mandó un ejemplar a Vargas Llosa, que estaba en Berlín en una de esas genialidades (dos años de beca) que consiguen los que saben vivir bien. Y sin tener ni idea de las consecuencias que tenía aquello, hizo un artículo para <em>El País</em>, que nadie se atrevió a levantar, absolutamente impresionante a favor del libro. Y ahí empezó a existir.</p>
<h5><em>‘El cura y los mandarines’ tiene como hilo conductor a <strong>Jesús Aguirre</strong>…</em></h5>
<p>Sí, pero la historia es más compleja. Están los <strong>Pradera</strong>, los <strong>Gil de Biedma</strong>, los <strong>Castellet</strong>… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba. Eso dice mucho. <strong>Aguirre es un personaje complejo e importantísimo en esos años.</strong> No olvides que es él quien presenta en sociedad a <strong>Felipe González</strong> cuando el PSOE aún no es legal. En la presentación de un libro sobre <strong>Besteiro</strong> de <strong>Guillermo Solana</strong>, que ahora es director del Thyssen y que antes estaba vinculado al PSOE y a <strong>Tierno Galván</strong>, ante el <em>tout</em> Madrid, <em>Jesusito</em> Aguirre, director de Taurus, dice: ‘ese hombre tan citado que la gente llama Isidoro, yo lo tengo que presentar aquí, se llama Felipe González’. Te podría contar de estas anécdotas una docena, que están en el libro. Se podría decir que Aguirre es un personaje secundario, sí, pero está allí. <strong>Es como Forrest Gump, con la diferencia de que no es Forrest Gump, sino todo lo contrario.</strong></p>
<blockquote><p><em>Los mandarines de la época consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a “Jesusito” convertido en duque de Alba. Eso dice mucho </em></p></blockquote>
<h5><em>El libro arranca en 1962…</em></h5>
<p><strong>Hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos.</strong> La gente ya no lo recuerda, pero en el 62 se casan <strong>Don Juan Carlos</strong> y <strong>Doña Sofía</strong>; se produce la gran huelga minera asturiana y se declara el estado de excepción; tiene lugar el Contubernio de Múnich; no sólo aparecen <em>Nosaltres, els valencians</em>, de <strong>Joan Fuster</strong>, y una editorial muy potente, Ediciones 62, sino que <strong>Martín Santos</strong> hace la novela más importante de la posguerra española y de la segunda mitad del siglo XX, <em>Tiempo de Silencio</em>… Es además el final de una etapa del franquismo muy dura que desemboca en el estado de excepción del 69 provocado por el asesinato de <strong>Enrique Ruano</strong>. Yo recojo algunos datos poco conocidos. Por ejemplo, los nombres de los tres policías que lo asesinaron, a los que se les dio unas medallas y fueron ascendidos por el primer ministro de Interior socialista, <strong>Barrionuevo</strong>. La reacción frente a aquel crimen provoca en el movimiento estudiantil una violencia enorme, que aprovecha el franquismo, y concretamente <strong>Carrero Blanco</strong>, para preparar el nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Y <strong>Franco</strong> liquida a <strong>Fraga Iribarne</strong>, porque éste echa un pulso al régimen pensando que Franco en el momento que descubra que tiene unos chorizos como ministros los va a echar. Se equivocaba. Evidentemente, Franco los asciende.</p>
<figure id="attachment_2574" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2574 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8749REC-1024x557.jpg" alt="IMG_8749REC" width="690" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Últimas pruebas de “El cura y los mandarines”.</figcaption></figure>
<p>Ese año 69 es decisivo y es también cuando <strong>Max Aub</strong> consigue venir a España con un visado de tres meses, utilizando como tapadera su libro sobre <strong>Buñuel</strong>, porque no le habían concedido el visado ni cuando murió su madre ni cuando murió su padre. A ese capítulo lo llamo “El año de la gallina ciega”. Gracias a mi buena relación con una hija de Max Aub, que era militante del PCE de entonces, he podido entrar en los archivos y ver, por ejemplo, el manuscrito de <em>La gallina ciega</em>. Ese libro es capital para entender lo que era el 69. Hay quienes dicen, como <strong>Manolito Aznar</strong>, que se equivocaba Max porque aquí había grupos de luchadores… Aquí no había nada, lo puedo constatar yo con mi experiencia. <strong>Éramos cuatro, y cuando ocurría algún incidente grave desaparecía todo el mundo.</strong> Nosotros no vivimos el 68, vivimos el 69, que a algunos nos afectó personalmente más que a otros. Cuando algún gracioso dice algo del 68, sé que no estuvo en nada.</p>
<h5><em>Y el final del periodo que abarcas es el año 96.</em></h5>
<p>Sí, es el final del PSOE. Hay un capítulo entero dedicado a esto, en el cual juego con <strong>Adorno</strong>, para desarrollar <em>una teoría de la ilustración</em>: el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. La situación económica no es que fuera buena pero tampoco es la de ahora. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española, con cosas divertidísimas, como una exposición de abanicos en la cual paga 50.000 pelas por el texto de tres líneas que acompaña a cada abanico. El que desenmascara todo esto es <strong>Sánchez Ferlosio</strong> en <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/22/opinion/469926007_850215.html" target="_blank">el artículo más agudo sobre aquella época</a>, donde incluye una frase memorable que decía algo así: Si <strong>Goebbels</strong> (no lo había dicho él, pero se le atribuye) cada vez que oía la palabra <em>cultura</em> sacaba la pistola, el PSOE ha cambiado la frase. Cada vez que oyen hablar de la cultura sacan la chequera.</p>
<blockquote><p><em>El PSOE vino a ilustrar y su política ilustrada fue memorable. Por primera vez un Gobierno invirtió en comprar inteligencia, y compró a prácticamente la totalidad de la inteligencia española</em></p></blockquote>
<h5><em>En ‘Los españoles que dejaron de serlo’ hablas del ‘síndrome <strong>Maeztu</strong>’ para referirte a los intelectuales vascos que cambiaron de discurso sin tener que dar explicaciones. </em></h5>
<p>Esto es mucho más. Cuando Max Aub va al Congreso Cultural de La Habana en 1968 (sobre el que hizo un libro muy bonito que nadie quiere reeditar) se queda turulato, <strong>yo no sabía que había en España tantos intelectuales revolucionarios por metro cuadrado, dice</strong>, porque fueron como 300 o 400. Y todos firmaron una declaración a favor de la lucha armada de los pueblos frente a las dictaduras, que era una cosa absolutamente surrealista para unos tíos como <strong>Félix Grande</strong>, que luego venía a España y ejercía como secretario de una revista oficial como <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>. Yo recuerdo personas, podría decir hasta los nombres, me acuerdo perfectamente, pero hoy sería un escándalo, que se iban a hacer práctica de lucha armada a la sierra… de Guadarrama. Eso lo viví yo. Y el cura Aguirre era también partidario de la lucha armada.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-2802 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8732-1024x682.jpg" alt="IMG_8732" width="690" height="459" /></p>
<h5><em>El cura estaba en el ‘Felipe’</em>…</h5>
<p>Sí pero el <em>Felipe</em> [FLP, Frente de Liberación Popular] se disuelve antes del 69. <strong>Jaime Pastor</strong>, que es uno de los principales, se va a los <em>troskos</em>, y <strong>Julio Cerón</strong> se retira al castillo del Périgord, un castillo con puente levadizo. Hay unos buenos apartados sobre el inefable Cerón, que era realmente un tipo de psiquiatra, además de ser un católico… <strong>Todo el grupo del FLP estaba muy afectado por el catolicismo, salieron del seminario para entrar en el <em>Felipe</em></strong>, como<strong> César Alonso de los Ríos</strong>, uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al FLP; de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de <strong>Solana</strong> en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además, no la facción más moderada. Lo de Maeztu… eso es una broma, porque en Maeztu no había el aspecto chorizo. Yo no creo que tuviera muchas luces pero no era un tipo que como estos entraron donde entraron siempre por dinero. <strong>Toda esa generación entró por dinero.</strong> Por ejemplo, <strong>Juan Benet</strong> participa en un libro, <em>Cien españoles y la OTAN</em>, de Víctor Márquez Reviriego, donde dice que no firmará nunca a favor del ingreso en la OTAN. El libro sale dos meses antes de que Benet dijera sí a la OTAN.</p>
<h5><em>Sin rubor intelectual…</em></h5>
<p>Mira, <strong>el carácter falaz de la cultura de la época está en unas cartas del 64–65 entre Gil de Biedma y Ferrater</strong>, dos <em>patums</em> de la sociedad <em>barcelonina</em>, en las que uno le dice al otro: ‘Oye ¿tú has leído <em>La Regenta</em>? La acabo de empezar y es increíble’; y dice el otro: ‘Yo la estoy leyendo ahora, es impresionante sí’. Eso es lo más grave. Pero si hay un resumen de lo que significa el libro, o de lo que significa para mí al menos como autor, es la conclusión de que <strong>la quiebra de la Guerra Civil, intelectualmente, me refiero, no se cerró en el 39 y que la Transición no significó borrón y cuenta nueva.</strong> Eso no es verdad. El exilio fue implacable, sobre todo con los que tienen que escapar de aquí durante y al final de la Guerra. Porque la de los otros, los que se van en los años 60, como <strong>López Pacheco</strong> a Canadá o <strong>Ángel González</strong> a EEUU, es otra historia diferente, que evidentemente trato, pero es diferente. Los de aquel exilio se tiraron seis o siete años sin deshacer las maletas, pensando que volvían. Terrible. Y luego no los dejan volver. No a todos. Max Aub vuelve completamente lúcido, pero sólo unos meses. <strong>Juan Goytisolo</strong>, que es poco dado a la autocrítica, me contó una cosa que yo introduzco en el libro: <strong>‘¡Qué mal nos portamos con Max!’</strong>, me dijo. ‘Él leía todo lo nuestro y nosotros nunca leímos sus libros’. Es bestial.</p>
<blockquote><p><em>Cela es excepcional por haber escrito ‘La Colmena’, pero luego está el trepa, y desde Quevedo no ha habido uno como él</em></p></blockquote>
<h5><em>Pero hablas también de los que se quedaron…</em></h5>
<p>Claro. Hay un capítulo entero dedicado a <strong>Cela</strong> que es memorable. No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar. Y que supiese de literatura. Cualquier acto, cualquier decisión que toma siempre tiene un doble fin: subir la Cucaña. Cela es excepcional por haber escrito un libro capital, que es <em>La Colmena</em>. Pero luego está el trepa. Él había hecho en los años 40 <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_379" target="_blank">un libro por encargo</a> de la dictadura venezolana de <strong>Marcos Pérez Jiménez</strong>, <em>La Catira</em>. Como Cela era un figurón de la cultura española, le vendió la moto al dictador y escribió un libro que era una mierda (los términos venezolanos, por ejemplo, estaban todos equivocados), pero eso sí, él había cobrado por adelantado tal cantidad de dinero que se construye una casa en Mallorca, la casa de Son Armadans. Entonces Venezuela era una dictadura siniestra y en la que había todo el dinero del mundo para robar. Y años después, cuando ya estaba casado con la chica joven de la radio, quiso repetir la jugada, porque necesitaba numerario para construirse una casa en el Jarama. Y le hace una proposición a su agente, <strong>Carmen Balcells</strong>, que ésta transmite al Ayuntamiento de Marbella, es decir, a <strong>Gil y Gil</strong>: escribir un libro sobre Marbella que se llamase <em>Marbella Paraíso</em>, o algo así, una cosa golfa, por 100 millones. Hasta a Gil y Gil, que no tenía ningún rubor, aunque no fuera la literatura lo suyo, le pareció excesivo. Si le llega a salir, hubiera sido como <em>La Catira</em>. <strong>Cela no tenía ningún problema de principios. Es la representación genuina del escritor del franquismo.</strong> Era listo, no era un escritor de fondo (los poemas que hizo se pueden tirar todos a la basura) y además publicaba mucho, estoy seguro de que ni corregía todo lo que le hacían los negros, pero sacó muchísimo dinero. En el libro no entro en cómo consiguió el Nobel, pero doy las pistas para entenderlo. Muerto Franco en noviembre del 75, habiendo recibido todos los premios y siendo senador real de aquellos que nombró Juan Carlos, <strong>¿cómo llega al Nobel? ¿Cómo se puede saltar de la Alcarria al mundo?</strong> Fácil. ¿Qué organización no existía en España entonces? La hispano-israelí. La funda él, con el grupo de judíos de<strong> Max Mazin</strong>. Después del Holocausto aquí estoy yo, dice. Es el presidente de la asociación hispano israelí en un momento en el que no hay relaciones diplomáticas entre España e Israel. Eso es talento. Recorrió todos los centros judíos del mundo dando conferencias y se transformó en una figura internacional. Sin el sionismo no lo hubiera conseguido. Eso es Cela.</p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<h5><em>Volviendo a Aguirre, ¿por qué se casó <strong>Cayetana</strong> con él sabiendo que era homosexual?</em></h5>
<p>Posiblemente con ella no lo fuera. No sería el primer caso. Tampoco me pareció ella una persona especialmente apasionada, pero ¿quién de nosotros no conoce homosexuales casados? A ella le fascinaba. Aguirre se llevaba bien con todos los hijos de Cayetana menos con <strong>Jacobo</strong>, porque era un competidor, y él no admitía competidores. <em>Jesusito</em> tenía que ser siempre el más brillante. En el entierro privado, según contaba Pradera, no lloró ninguno de los hijos. La única persona que lloró fue Cayetana, y lloró de verdad, porque le quería. El amor tiene esas cosas. Y lo de ser homosexual no creo que tuviera la más mínima importancia. Es más, a ella le sorprendería. Y eso que él siguió con una vida más bien irregular en esos campos, era un homosexual con una relación notable… Su final, sin embargo, es terrible, enloquece, porque <strong>es un duque de Alba que se aburre. Siendo un hombre tan frívolo llegó al puesto más importante de España</strong>, ni el Rey es tan importante como un duque de Alba. Fíjate, al Rey lo han retirado, aún no sabemos quién y tardaremos tiempo en conocer los detalles de la conspiración, pero a un duque no lo pueden retirar. Y sin embargo se aburre. Al final del libro explico que somos una generación absolutamente fracasada, ninguno de sus objetivos se cumplió, salvo en el caso de Jesús Aguirre.</p>
<h5><em>Bueno, y de muchos de esos mandarines…</em></h5>
<p>Sí, pero llegaron con unos peajes terribles. Esos mandarines no son los mandarines de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, no son los mandarines franceses, aquí el peaje son los 40 años de franquismo, que parecía que no se acababa nunca. Y cuando acabó… En un capítulo del libro trato de las relaciones entre los intelectuales y el entonces príncipe Juan Carlos, intelectual importante donde los haya.</p>
<h5><em>Entre él y <strong>Suárez</strong> se leyeron tres libros… </em></h5>
<p>No, Suárez no leyó ninguno y el Rey tampoco. <strong>Suárez empezó <em>Papillon</em> y lo dejó porque le parecía muy denso.</strong> ¿El Rey? Hay una anécdota, que tiene trascendencia, durante la inauguración de la primera Feria del Libro del postfranquismo. Están paseando Juan Carlos y Sofía por las casetas y alguien le enseña a la Reina un ejemplar de <em>El Principito</em> de <strong>Saint-Exupéry</strong>. Y ella dice: ‘Juanca, Juanca, mira <em>El Principito</em>, como nuestro hijo’. Lo de la cultura de la Reina es otra mitología. El rey de ahora, mucho más allá no irá. La que sí va mucho más allá es ella.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">octu­bre de 2014, número 256</a>.</p>
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		<title>“No es el momento de que el Rey abdique”</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jun 2014 14:52:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Coincidiendo con la abdicación del Rey Don Juan Carlos anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de FERNANDO PALMERO con Pilar Urbano publicada en el número de mayo de LEER a propósito de su libro “La gran desmemoria” (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Coincidiendo con la <a href="http://www.casareal.es/discurso.html" target="_blank">abdicación</a> del Rey <strong>Don Juan Carlos</strong> anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>Pilar Urbano</strong> publicada en el <a href="/2014/05/leer-en-mayo/" target="_blank">número de mayo de LEER</a> a propósito de su libro <strong>“<i>La gran desmemoria”</i></strong> (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de finalizar. Hoy la ofrecemos a los lectores de nuestra web.</address>
<address> </address>
<p>Como el anterior libro del ciclo, <i>El precio del trono</i>, <em>La gran desmemoria </em>es un ambicioso y documentadísimo libro que rehuye de los relatos míticos y está redactado de forma apasionante; no es el de Pilar Urbano un estilo plano, sino que <strong>ambienta y recrea conversaciones, lugares, personajes. No hay afirmación, sin embargo, que no esté contrastada por varias fuentes y apoyada en algún documento</strong>: “He vuelto al lugar de los hechos, no porque me fascine la figura del Rey, sino porque es un periodo que viví como periodista y sé que me enteré a medias, había unas claves que no se nos decían y tampoco había tiempo para investigar y tenemos derecho a conocerlas. Ahora, cuando las personas que ocupaban el poder están ya en sus cuarteles de invierno y tienen poco que perder, empiezan a contar. Además, como aquí no se desclasifica nada<strong> yo me he desclasificado porque si no una se va de esta vida y no completa el puzzle.</strong> He respetado el <i>off the record</i>, cuando había que respetarlo, porque no es sagrado, hay cosas que son graves y si no las cuentas te haces cómplice. Habría que desclasificar, documentos, cintas que se grabaron el 23-F, las conversaciones entre Zarzuela y las capitanías generales, entre Zarzuela y algunos regimientos, entre <strong>Laína</strong> y la JUJEM, entre Laína y Zarzuela, Zarzuela y Congreso…”</p>
<figure id="attachment_1357" style="width: 350px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-1357" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0310-678x1024.jpg" alt="Pilar Urbano (Foto: B. M.)." width="350" height="528" /><figcaption class="wp-caption-text">Pilar Urbano (Foto: B. M.).</figcaption></figure>
<p><strong>No es un libro contra el Rey</strong>, afirma, pero, a diferencia del otro, éste parece haber enfadado más al monarca: “Los contenidos son distintos, en aquel libro el Rey todavía no había empezado a reinar y no había empezado a borbonear. La Operación <strong>Armada</strong> es un borboneo real. Cuando una persona le estorba por <i>razones de Estado</i> decide sustituirlo. Ahora caza leones, caza elefantes, hace negocios de los que no se nos da cuenta y tiene una amante, pero es el salvador de la democracia. Si eso lo eclipsas, lo niegas o lo pones en duda, se esfuma el gran mito y ya no le queda nada. Todo eso, unido a que la Corona está oxidada desde hace ya unos cuantos años, el caso Nóos, la Infanta, que las cuentas de la propia Familia Real están en rojo y la coyuntura política, con dos fuerzas centrífugas en País Vasco y Cataluña, hace la situación muy complicada. Con este panorama no es el mejor momento para que el Rey abdique, y se le está pidiendo, sin embargo. Mi libro no lo pide. También le ha podido molestar porque he escrito lo que el Rey prefiere no recordar, sus debilidades, momentos brumosos de su reinado, su miedo al búnker y a <strong>Arias Navarro</strong>, sus momentos de tutela y de dobles obediencias, un preferir salvar la corona a agilizar la democracia, y en un momento en el que el Rey está recuperando las glorias de la Transición por el homenaje nacional que se está haciendo a <strong>Suárez</strong>, que <i>El Mundo</i> sacase un entrevista mía sobre este libro con la escena más dura, la de reproches del 24-F entre él y Suárez, que en ese momento están enfrentados, le ha podido estropear una estrategia de imagen que tenían en la Zarzuela. Deduzco eso porque la reacción ha sido fortísima y<strong> la finalidad ha sido matar al mensajero, desprestigiarme.</strong> La tónica generales mantener la versión oficial y laudatoria de los hechos que rodean el golpe del 23-F, versión complaciente –y en estos momentos, más que nunca, <i>imprescindible</i>– para su augusto protagonista. Lo más agresivo ha sido la descarga de toda la artillería de Zarzuela, en orden de combate antes de que el libro llegase a las librerías: primero con el lanzamiento desde Casa Real de un fulminante obús en forma de comunicado, tan ruidoso en su estallido como vacuo en su contenido, pues se limitaba a calificar como “ficción no creíble” una obra de investigación histórica, un comunicado tan gaseoso en el <i>qué</i> del desmentido como aparatoso en los <i>quiénes</i> firmantes: ex ministros y ex generales, convocados con tanta urgencia para el <i>mentís</i> –sin tiempo material de haber leído el libro– que ellos mismos se han puesto en una incómoda disyuntiva: o mintieron cuando me informaron (sucesivas veces y en fechas no prehistóricas, sino desde 2006 a 2013, cuando yo requerí sus testimonios para mi investigación), o mienten ahora al desmentir lo que entonces me dijeron. Luego han continuado con un decreto de insonorización de mi libro en los medios de alcance nacional públicos y privados sensibles a una sugerencia regia, apagón informativo demasiado cantoso, con entrevistas solicitadas con antelación, pero repentinamente suspendidas. Y finalmente, valiéndose del alfil <strong>Suárez junior</strong>, se intentó una desautorización del asunto concreto de la ruptura entre el Rey y Suárez, publicando documentos privados que en nada contradicen mi relato”.</p>
<p><i>¿El Rey conocía la Operación Armada?</i></p>
<p><strong><img class="alignright wp-image-1355" src="/wp-content/uploads/2014/06/la-gran-desmemoria-672x1024.jpg" alt="la gran desmemoria" width="320" height="487" />Sabino</strong>, en presencia del Rey, le cuenta los detalles al menos a dos personas: <strong><i>Paddy</i> Gómez-Acebo</strong> y <strong>Jaime de Carvajal</strong>, que lo anota en sus diarios el 5 de julio de 1980. La Operación Armada no nace en Zarzuela, es un diseño ofrecido por el CESID, que ya conocía <strong>Rodríguez Sahagún</strong>, una operación correctora del sistema desde dentro, no era un golpe de Estado, sino un golpe de Gobierno. ¿Eso es constitucional? Sí, hasta las costuras, hasta los límites; un poquito más allá rompe las costuras. ¿Se puede traer a un <i>extra</i> dando una moción de censura contra el Gobierno que está puesto por la legitimidad de las urnas? Sí, si se tiene el consenso, el <i>quorum</i> necesario, los dos tercios de la cámara. Y eso es lo que se pretende hacer, concitar votos, puesto que acababa de haber una moción de censura fallida, la de <strong>Felipe González</strong>. ¿Para qué lo hace el Rey? Para parchear una situación muy conflictiva que le habían creado los militares, los empresarios, los banqueros, los obispos… todo el país. ¿Por qué? Porque no veía a Adolfo Suárez con potencialidad para generar nuevas iniciativas y solucionar por sí mismo el problema. La Operación Armada, que tiene como placenta a Zarzuela, tiene como elemento musa al CESID y como actores a la crema de los partidos democráticos, algunos críticos de UCD, sí, pero esencialmente es el PSOE el que quiere tocar poder cuanto antes. Desde las elecciones del 79 la Internacional Socialista en Bonn ha ordenado a Felipe González el acoso y derribo de Suárez, y le había aconsejado que entrase en un gobierno como vicepresidente, de segundo, como entró <strong>Billy Brandt</strong>. Al Rey no le parece mal y a EEUU le parece bien que la gente vaya entendiendo que puede estar el socialismo pero no el comunismo. El Gobierno americano no quiere involución, quiere que España entre en la OTAN, que renueve el tratado de las bases y que firme el Tratado de No Proliferación Nuclear. Por tanto, en España tiene que haber un régimen de democracia. El nuevo embajador,<strong> Terence Todman</strong>, no considera que una moción de censura, llamando a un <i>extra</i>, para entendernos, sea un golpe de Estado, sino una operación correctora de un sistema que estaba despiezándose por las autonomías, ETA… Cuando dimite Suárez, después de la escena en Zarzuela con los generales que le ponen una pistola en la mesa, y el Rey elige a <strong>Leopoldo Calvo-Sotelo</strong>, la Operación Armada se para, porque Leopoldo ya se había comprometido a entrar en la OTAN en su discurso de investidura del 18 de febrero. Pero Armada insiste, <em>tiene puestos los patines</em> (en expresión de <strong>José Luis Cortina</strong>), se siente presidente <i>in pectore</i> y no renuncia. Pero Majestad, se lo digo ya como un seguro de vida: no he dicho en ningún momento, no digo que lo piense o lo deje de pensar, yo no he dicho ni escrito en ningún momento que usted estuvo en el 23-F. Que en la Zarzuela había gente a favor, sí; que alguien dijo: tiros, esto no era lo previsto, también; que usted a la diputada socialista <strong>Ana Balletbó</strong>, y ella lo escribió en su libro y no pasó nada, cuando tras salir a las 19:20 horas del 23-F del Congreso porque estaba embarazada de gemelos le preguntó qué es lo que estaba pasando usted le respondió: nada, alguien se ha puesto nervioso, se ha precipitado y ha hecho una tontería. Yo me quedo con una frase: se ha precipitado. Si se ha precipitado es que había otro <i>timing</i>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>FERNANDO PALMERO</em></p>
<p style="text-align: left;"><em><img class="alignleft wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-767x1024.jpg" alt="Maquetación 1" width="180" height="240" />Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/460-leer-n-252.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></p>
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		<title>Leer en mayo</title>
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		<pubDate>Tue, 06 May 2014 10:11:25 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La educación, sus problemas y soluciones, es <a href="/2014/04/leer252-que-educacion/" target="_blank">el principal argumento de nuestro número de mayo</a>, pero hay otros muchos. El próximo mes de septiembre <strong>Gustavo Bueno</strong> cumple 90 años, y la fantástica biblioteca que el polémico filósofo atesora en su refugio de Niembro, en el concejo asturiano de Llanes, es <strong>la Biblioteca Fantástica de este mes.</strong> La conversación sobre sus libros deriva a su etapa de estudiante, su paso por Salamanca, el descubrimiento de la Escolástica («no es más que la continuación del platonismo de las escuelas griegas»), <strong>las primeras lecturas e influencias intelectuales, de Freud a Linneo pasando por Spinoza.</strong></p>
<p>Sorprendidos <a href="/2014/04/gabo-1927-2014/" target="_blank">en pleno cierre</a> por el fallecimiento de <strong>Gabriel García Márquez</strong>, ensayamos <strong>un homenaje urgente</strong> al inmortal autor de <em>Cien Años de Soledad</em>. Nuestro director, <strong>Aurelio Loureiro</strong>, calibra el impacto de la prosa de Gabo en el imaginario de varias generaciones, y <strong>David Felipe Arranz</strong> analiza la geografía de Macondo. Además, <strong>Julio Valdeón Blanco</strong>, en su <strong>Carta desde Nueva York</strong>, recoge el enorme impacto de la noticia en Estados Unidos.</p>
<figure id="attachment_1168" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-1168 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/05/Milan-Kundera-1024x680.jpg" alt="Milan Kundera." width="690" height="458" /><figcaption class="wp-caption-text">Milan Kundera.</figcaption></figure>
<p>Otra Carta, la de París de <strong>Óscar Caballero</strong>, da noticia de las últimas y notables novedades editoriales en Francia: <a href="http://www.gallimard.fr/Catalogue/GALLIMARD/Blanche/La-fete-de-l-insignifiance" target="_blank"><em>La fête de l’insignifiance</em></a>, lo último de <strong>Milan Kundera</strong>, la antología poética de <strong>Michel Houellebecq</strong>, <em>Non reconcilié</em>, o <a href="http://www.gallimard.fr/Media/Gallimard/Entretien-ecrit/Pierre-Assouline.-Sigmaringen" target="_blank"><em>Sigmaringen</em></a>, la novela de <strong>Pierre Assouline</strong> sobre «el pecado inexpiable de Francia que fue el colaboracionismo».</p>
<p>Desde la Feria del Libro de Londres, <strong>Paula Corroto</strong>, periodista y editora de <a href="http://www.encubierta.com/" target="_blank"><em>EnCubierta</em></a> (publicación premiada en aquel certamen con el YCE Award del British Council a la mejor idea de edición digital 2014), nos trae <strong>las novedades y tendencias del siempre adelantado mercado anglosajón.</strong> El desarrollo de las aplicaciones editoriales y el auge de la autopublicación son algunas de ellas. «El mantra es la creación de comunidad, saber dar con el nicho de lectores. ¿Hablamos de libros o de coches? Hablamos de negocio».</p>
<figure id="attachment_1170" style="width: 350px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-1170" src="/wp-content/uploads/2014/05/IMG_4356-760x1024.jpg" alt="J. J. Benítez (foto: Ricardo Torres)." width="350" height="472" /><figcaption class="wp-caption-text">J. J. Benítez (foto: Ricardo Torres).</figcaption></figure>
<p>Además de nuestras habituales reseñas y recomendaciones, ofrecemos entrevistas con <a href="http://hkkmr.blogspot.com.es/" target="_blank"><strong>Alberto Olmos</strong></a> (autor de la reciente <a href="http://www.megustaleer.com/ficha/ERH28887/alabanza" target="_blank"><em>Alabanza</em></a>, «lo mejor que he escrito en mi vida»), <a href="http://www.sergibellver.com/" target="_blank"><strong>Sergi Bellver</strong></a> (a propósito de su libro de relatos <em>Agua dura</em>), <a href="http://www.jjbenitez.com/" target="_blank"><strong>J.J. Benítez</strong></a> (por la publicación de <em>Estoy bien</em> y en el 30º aniversario de <em>Caballo de Troya</em>), <strong>Juan Arnau</strong> (autor de <a href="http://www.edicionesatalanta.com/libro.php?id=97" target="_blank"><em>Manual de filosofía portátil</em></a> en Atalanta), <strong>Ramón Pernas</strong> (último premio Azorín con <a href="http://www.planetadelibros.com/hotel-paradiso-libro-117959.html" target="_blank"><em>Hotel Paradiso</em></a>), <strong>Javier Urra</strong> (sobre su <em>Psicohigiene</em> en Aguilar) o <strong>Luis Alberto de Cuenca</strong> (que habla con Alicia González de su último poemario, <em>Cuaderno de vacaciones</em>, en Visor).</p>
<p><strong>En torno a la figura de</strong> <strong>Adolfo Suárez</strong> hablamos con <strong>Abel Hernández</strong>, autor reciente del libro <a href="http://www.plazayvaldes.es/libro/secretos-de-la-transicion/1530/" target="_blank"><em>Secretos de la transición</em></a>, y <strong>Pilar Urbano</strong>, protagonista, con su libro <a href="http://www.planetadelibros.com/la-gran-desmemoria-libro-117678.html" target="_blank"><em>La gran desmemoria</em></a>, de una de las más fenomenales polémicas en torno a la relación del Rey con el ex presidente y las claves ocultas del 23-F.</p>
<p>En sus <strong>Páginas Verdes</strong>, <strong>Pedro Cáceres</strong> glosa la figura impresionante del recientemente desaparecido <strong>Peter Matthiessen</strong>. <strong>Gabriel Albiac</strong> dedica su sección de <strong>Pensamiento</strong> al último libro de <strong>Javier Sádaba</strong>, <a href="http://www.planetadelibros.com/etica-erotica-libro-114389.html" target="_blank"><em>Ética erótica</em></a> (Península), y <strong>Ramón Tamames</strong> ofrece las claves de su libro recién aparecido <em>¿Adónde vas, Cataluña?</em></p>
<p><strong>La brillante aproximación literaria de Raúl Minchinela a la misteriosa desaparición del vuelo 370 de Malaysia Airlines</strong> cierra un número de LEER pleno de propuestas de orden diverso. Selva varia, como siempre, y más que nunca en este florido mayo.</p>
<p> </p>
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		<title>El contrapposto del Duque</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Mar 2014 10:38:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer falleció en Madrid Adolfo Suárez. Anunciada dos días antes por su hijo, la muerte del primer presidente de la democracia ha desatado la previsible catarata de elogios fúnebres más o menos sinceros. La figura de Suárez, los libros y lecturas que han esclarecido a un personaje que atesoró como pocos los secretos y claves [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Ayer falleció en Madrid Adolfo Suárez. Anunciada dos días antes por su hijo, la muerte del primer presidente de la democracia ha desatado la previsible catarata de elogios fúnebres más o menos sinceros. La figura de Suárez, los libros y lecturas que han esclarecido a un personaje que atesoró como pocos los secretos y claves del cambio de Régimen, será objeto de análisis en LEER. Entretanto, hoy rescatamos un hermoso artículo de <strong>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ</strong>. Dos días después de que Adolfo Suárez Illana realizara la foto tanta veces reproducida estos días y que meses después <a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2009/04/22/actualidad/1240351203_850215.html" target="_blank">fue reconocida con el Premio Ortega y Gasset</a> a la mejor información gráfica, el editor de LEER, José Luis Gutiérrez, escribía para el diario El Mundo esta hermosa evocación del momento y su significado.</address>
<address> </address>
<h3><strong>Intrahistoria de una foto para la Historia</strong></h3>
<p>Los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, en la mañana del pasado jueves, 17 de julio, tejían sin saberlo un singular tapiz griego de coincidencias y predestinaciones que acabaría materializado en una fotografía insólita, formidable, histórica, de rara calidad artística y periodística que, al día siguiente, ocuparía el lugar de honor de las “primeras” todos los diarios.</p>
<p><a href="http://adolfosuarezillana.com/la-foto-del-toison/" target="_blank">La instantánea</a> recogía la visita del Rey al expresidente Adolfo Suárez en su casa madrileña de La Florida. Antes, poco después de las 12 del mediodía, los monarcas habían recibido y saludado a todos y cada uno de los casi cuatrocientos adolescentes de la Ruta Quetzal-BBVA en el madrileño Palacio Real, con frecuentes ojeadas regias al reloj, sin duda acuciado Juan Carlos por una agenda densa y excesiva. La visita a Adolfo poco después de la una, la despedida en Barajas al Custodio de las Dos Mezquitas, el Rey Abdullah de Arabia Saudita…</p>
<p>En la tarde del mismo día, un pase privado del prometedor filme de Antonio del Real “La conjura de El Escorial” ofrecía una abrumadora e insistente exhibición del Toisón de Oro –la condecoración más exclusiva y valiosa del mundo, creada por Felipe III en 1429, desde ese virtuosismo que acreditan los reyes para negociar con los siglos, con la Historia– sobre los negros terciopelos del pecho de Felipe II (al que da vida un contenido y muy británico Juanjo Puigcorbé).</p>
<p>El presente que el Rey le entregaba a Adolfo Suárez sí era, en cambio, doblemente real: las insignias de la Orden del Toisón de Oro que la Corona le había concedido al Duque de Suárez –y el preceptivo acuerdo del Consejo de Ministros– un año antes, por sus servicios a “España y a la Corona”, por su “coraje y valentía” a lo largo de la Transición.</p>
<p>Durante algo más de una hora y cuarto los Reyes pasearon con Adolfo Suárez por el césped del jardín de su chalet madrileño, con la sola presencia del Duque y de su hijo mayor, Adolfo Suárez Illana y su mujer, Isabel. Por razones de elemental respeto, la Casa Real no envió a ninguno de sus fotógrafos.</p>
<p>Y la fotografía, ofrecida en alta resolución (1,53 Mb) a todo el que deseara reproducirla, en la página Web de la Zarzuela, era una de las cinco instantáneas tomadas por Adolfo Suárez Illana (firma: A.S.I.) con su Canon Eos digital.</p>
<p><strong><a href="http://adolfosuarezillana.com/la-foto-del-toison/"><img class="alignleft  wp-image-778" alt="toison-copia2-720x1024" src="/wp-content/uploads/2014/03/toison-copia2-720x1024.jpg" width="432" height="614" /></a>Pocas veces una fotografía acumula tan apretada carga de símbolos y significantes que la hacen merecedora de todos los galardones.</strong> De espaldas, el Rey toma del hombro con su brazo derecho a Adolfo Suárez sobre el césped del jardín ante un verde e impreciso horizonte de bambúes. <strong>Ni los cinceles helénicos hubieran plasmado con semejante concordia, belleza y exactitud la levedad armónica y marmórea de la curva praxiteliana que simula el movimiento en las estatuas</strong>, de las piernas (inexplicablemente cercenadas por algunos medios) de ambos y, especialmente, las del Duque de Suárez. El Hermés de Praxíteles, el David de Miguel Ángel simulan desde la quietud mineral del mármol el mismo grácil movimiento del cuerpo que recoge el instante detenido, capturado, por los motores vertiginosos de la Canon Eos de Suárez Illana.</p>
<p><strong>El <em>contrapposto</em>, el enunciado del arquetipo praxiteliano aparece exactamente reproducido en el ademán inconsciente del Duque.</strong> La figura –tan juncal y bien conservada como siempre (“guapo”, le piropearía la Reina)– con una pierna flexionada y elevada la cadera del lado opuesto y el hombro de ese mismo lado a menor altura que el hombro contrario, dibujando el cuerpo una S imaginaria, unas leves y elegantísimas curva y contracurva.</p>
<p>El rostro del Duque, su gesto apacible y dulce, con el pelo de la nuca, a sus 75 años, aún negro, sin reconocer a quien tan cálidamente le abrazaba, sumido en los enigmáticos abismos de su dolencia irreversible y progresiva. Cobraba también significado el acertado título de un libro editado por esta Casa: “Adolfo Suárez. Una tragedia griega”.</p>
<p><strong>Ese alejarse de los dos grandes protagonistas de la Transición sugiere, también, una cierta y manriqueña evocación del tiempo pasado, del fin de una Era, acaso del fin de la Transición entendida como hasta ahora. Y, acaso, el anuncio premonitorio del final de una larga y hermosa amistad.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ (Diario El Mundo, 19/07/2008)</em></p>
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		<title>La batalla del escote</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Mar 2014 17:20:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Bienvenido Llopis, propietario de la maravillosa librería Casablanca, ubicada en la madrileña calle Bailén y especializada en carteles, fotografías y programas de mano del cine clásico y actual, es un hombre que ama con pasión el séptimo arte y que ha coleccionado durante toda su vida las imágenes impresas de aquellas películas que dieron forma [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Bienvenido Llopis, propietario de la maravillosa librería</strong> <strong><a href="http://www.tiendacasablanca.es/" target="_blank">Casablanca</a></strong>, ubicada en la madrileña calle Bailén y especializada en carteles, fotografías y programas de mano del cine clásico y actual, es un hombre que ama con pasión el séptimo arte y que ha coleccionado durante toda su vida las imágenes impresas de aquellas películas que dieron forma al imaginario de varias generaciones. <strong>Muchos recordamos haber entrado en la tienda, también de jovencitos, con la actitud reverencial de quien se acerca a un lugar ciertamente sagrado</strong>, la respuesta eficaz y al alcance del bolsillo del cinéfilo. Una labor propia de filmoteca y documental que ni siquiera el legendario Cine Doré es capaz de satisfacer –salvo por los estupendos folletos informativos que pone a disposición del espectador–. Ahora nos acercamos a la Casablanca de Llopis buscando las miradas, los rostros y los dibujos artesanos que nos enamoran y nos hacen temblar de emoción. Y hablamos con él de las grandes películas, de las que nos faltan y las que hemos conseguido tras mucho trasiego e incluso años.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-694" alt="IMG_0220" src="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0220-1024x768.jpg" width="690" height="517" /></p>
<p><strong>Llopis nos regala ahora en un libro exquisito publicado con mimo por Guillermo Balmori y Enrique Alegrete, de</strong> <strong><a href="https://twitter.com/Notorious_Ed" target="_blank">Notorious</a></strong>, <i>La censura franquista en el cartel de cin</i>e, fruto de muchos años de reunir testimonios de ese cine de papel, esas estampas pintadas en colores intensos o en sepia que anticipaban la película que el espectador iba a ver o que pensaba que tal vez un día podría disfrutar. Llopis habla de ellos, de los pintores de estos verdaderos cuadros en pequeño formato, de “creadores de ilusiones” y tiene toda la razón. La destrucción sistemática de la pinacoteca del cine –los grandes carteles pintados que otrora adornaban y maravillaban a los transeúntes en las avenidas de las grandes ciudades– brillan ahora por su ausencia. Ahora, con respecto al planteamiento de la promoción visual del cine de ayer, ya nadie pinta nada –nunca mejor dicho–. Y los que amamos el cine nos tenemos que buscar esas ilusiones en Casablanca, con la seguridad de que allí Llopis siempre nos sorprenderá con una maravilla, tal vez con una mirada inédita de Bogart o de Ingrid Bergman.</p>
<figure id="attachment_696" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0225.jpg"><img class="size-large wp-image-696" alt="IMG_0225" src="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0225-753x1024.jpg" width="690" height="938" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Gilda sufrió con encono la gazmoñería de la censura cinematográfica franquista. Es uno de los muchos casos que documenta Bienvenido Llopis en en “La censura franquista en el cartel de cine” (Notorious).</figcaption></figure>
<p>Pero también aquel tiempo contó con sus contras, como la de la feroz censura, verdadera cruzada pictórica, que hacía estragos en carteles y programas, listas de material de uso interno, postales, clichés, etc. <strong>Llopis descubre incluso las incoherencias de la tijera censora</strong>, como en el caso de la portada y la contraportada de la guía publicitaria de <i>Las tentaciones de Enriqueta</i> (1974), el culmen de un desconcierto que Llopis no duda en denominar generalizado. <strong>Lo importante era que el público consumidor no recibiese estímulos que excitasen su libido</strong> –esos hombros desnudos y escotes pronunciados de las divas del cine– o inclinasen su ideología demasiado a la izquierda. <strong>El autor presenta el “antes y el después” o incluso el durante, haciendo las delicias del lector-espectador</strong>, que disfrutará por partida doble de estos iconos. Todo este circo terminó el 1 de diciembre de 1977 con el gobierno de Adolfo Suárez, <a href="https://www.boe.es/boe/dias/1977/12/01/pdfs/A26420-26423.pdf" target="_blank">cuando el BOE dio por acabada la censura</a>. La lucha de los bikinis, los muslos y los besos que derriten el recuerdo la había ganado la libertad: lo importante, sin embargo, era conservar las señales de esa batalla y Llopis fue desde el principio lo suficientemente audaz, visionario y paciente para documentarla. <strong>Gracias, Bienvenido, por este libro excepcional.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>DAVID FELIPE ARRANZ</em></p>
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