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	<title>Revista leer &#187; Un libro al día</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>El Umbral que susurraba a los micrófonos</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Feb 2015 16:49:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Diario de un noctámbulo]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Umbral]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Mateo Díez]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>CUENTA Y DA FE <strong>Anna Caballé</strong> en su biografía de <strong>Francisco Umbral</strong> <em>El frío de una vida</em> (2004) que el joven escritor que hacía versos empezó a darles realce y protagonismo en su <strong>prosa noctívaga de la radio</strong>. En un <strong>tono de confidencia, casi como susurrando en los oídos</strong> <strong>de sus oyentes</strong>, con la misma delicadeza de un soplo materno que entorna los ojos de quien lo recibe, Francisco Umbral –que a finales de los cincuenta del pasado siglo todavía firmaba como Francisco Pérez– <strong>daba las buenas noches leyendo sus artículos en <em>La voz de León</em></strong>, “una emisora en una ciudad de provincias donde la precaria juventud tenía muy pocos alicientes y, sin embargo, notables intereses y curiosidades”, expresa el escritor leonés <strong>Luis Mateo Díez</strong> en el prólogo de <strong><em>Diario de un noctámbulo</em> (Planeta)</strong>, segundo libro póstumo de Francisco Umbral –el primero fue <em><strong>Carta a mi mujer</strong>,</em> en 2008–, que recopila aquellos artículos inéditos que suponen el anticipo y la revelación del gran escritor que llegaría a ser. Que ya era.</p>
<p>De recuerdo “más o menos vagoroso”, Mateo Díez evoca la voz de un Umbral veinteañero, cuando compaginaba su trabajo de locutor con aquel <em>El Norte de Castilla</em> donde Miguel Delibes le había acogido junto a <strong>Jiménez Lozano</strong>, <strong>Javier Pérez Pellón</strong>, <strong>Miguel Ángel Pastor</strong>, <strong>César Alonso de los Ríos</strong>, <strong>el padre Martín Descalzo</strong>, <strong>Manu Leguineche</strong>… Aquella generación de grandes periodistas y escritores, la escuela de <em><strong>El Norte</strong></em>, en la que Umbral debutó con su artículo <strong>“Tres actitudes de la lírica contemporánea”</strong> el 21 de marzo de 1957. Fue su primera incursión en el papel, <strong>una primera borrachera “de letra impresa y tipógrafo dormido”</strong>, cuya resaca le duró toda la vida, escribió él mismo con motivo del 135 aniversario del periódico vallisoletano.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2015/02/diario-de-un-noctambulo_9788408135319.jpg"><img class="alignleft wp-image-3622" src="/wp-content/uploads/2015/02/diario-de-un-noctambulo_9788408135319-676x1024.jpg" alt="diario-de-un-noctambulo_9788408135319" width="300" height="455" /></a></p>
<p>Los artículos recogidos en la primera parte de <em>Diario de un noctámbulo</em>, titulada <em><strong>Buenas noches (1958)</strong></em>, revelan una voz muy personal e íntima, que anuncia: “Aquí estamos para ponerle al tiempo su estribillo, su centinela de miel o de vinagre a los días que pasan, al tiempo que no queda, a la vida”. Se oiría una sintonía y luego él, Umbral, saludando a los oyentes, que son concretos. Decía: “Buenas noches”, seguido de un vocativo con una metáfora. Hay arranques brillantes: “Buenas noches, seductor, galante vampiro y embustero”; o a un bebedor, “locuaz y violáceo bebedor”; también a sujetos etéreos: “Buenas noches, nostalgia, postura lánguida del alma”; a la ciudad, “alta respuesta del hombre a la montaña”; a los colegiales, de los que siente una nostalgia “tierna y voluntaria de un primer y mágico pasado que para ti es y está siendo presente”. Una melancolía infantil que Umbral conservó hasta el final: en 2003 confesaba a <strong>Carlos Dávila</strong> en una entrevista televisiva que había escrito <strong><em>Mortal y rosa</em> </strong>(1975) antes de que muriera su hijo “porque es en los ojos de un niño donde uno contempla su propia infancia”.</p>
<p>Con ritmo flemático, el ojo del lector se recrea mansamente en estos <strong>primeros artículos, líricos y filosóficos</strong>, de <em>Diario de un noctámbulo</em>. Van flotando las palabras engarzando las sorpresas poéticas del estilo umbraliano, como cuando el autor se dirige a una muñeca, “como a un perro, o a la luna, cándidos destinatarios de las peores confidencias de la humanidad…”.</p>
<p>Pero Umbral no sólo se dedicaba a dar las buenas noches. En <em>El piano del pobre</em>, la segunda tanda de artículos incluidos en <em>Diario de un noctámbulo</em>, hay un ambiente más diáfano, un aire costumbrista de un Umbral observador de “los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”, o sea, maestro Juan de Mairena: “lo que pasa en la calle”. De ese León provinciano habla Umbral como desde el punto de vista de un organillero de la esquina, al que “ya nadie arroja calderilla […] ya no llueven de los altos miradores los céntimos generosos”. Pero también habla de la cultura del momento que va llegando de fuera: el cine de Cantinflas, “con el que uno se ríe a gusto, se ríe a lo loco”; el <em>rock and roll</em> de Elvis Presley, por aquel entonces ya militar que donaba sangre a la Cruz Roja y del que dice Umbral: “Muy hermoso el gesto, pero no sabremos decir si absolutamente aceptable, porque él tiene probada la temperatura revolucionaria de su sangre, el ritmo disparatado de su corazón”.</p>
<blockquote><p><em>Lo que se publicó al siguiente día de su muerte en “El Mundo” fue una columna vacía, solo con su firma, su foto y el título</em></p></blockquote>
<p>Del saxo de Sidney Bechet a la bailaora Carmen Amaya, estos artículos suenan a joven, a un Umbral de su tiempo, moderno aunque atemporal, en aquellos tiempos en que comenzaba la revolución sexual y él <strong>se permitía hablar de las últimas modas de París, de la vuelta a la costura de las medias, de la falda corta, de las “un poco olvidadas rodillas femeninas</strong>”, del cruce de piernas de las señoras, con el atrevimiento de expresarlo “en una España procesional y devota”. Sin duda respiraba ya su querencia erótica, el <em>vouyerismo </em>que pronto desarrollaría en sus libros y artículos.</p>
<p>En un extraño salto <strong>de lo erótico a lo político</strong>, en <em>El tiempo y su estribillo </em>(1960–61), tercera y última parte del libro, aparecen sus inquietudes sociales y políticas. “Paz, amor y fantasía. Éstas pudieran ser las premisas de la justicia social. Pan, amor, y fantasía; bienestar, dignidad y cultura puede ser la traducción”. Pero hay más reflexión personal y teoría política que mención a los políticos, poco inspiradores entonces (las circunstancias de la dictadura) para Umbral, quien más tarde se convertiría en un apasionado del género político y en uno de los más importantes columnistas de la segunda mitad del siglo XX, que llegó a afirmar, en <em>Un ser de lejanías </em>(2001), que “los políticos son la épica de nuestro tiempo, héroes de traje marengo, capaces de decir algo nuevo todos los días, o que suene a nuevo siendo tan viejo”.</p>
<p>El Umbral más periodista se refleja también en estos últimos artículos, donde se percibe un tono más informativo, aunque siempre confundido con la primera persona de su mirada. “Esta tarde, en el Círculo Medina, dará una conferencia <strong>Miguel Delibes</strong> […]. <strong>Yo, que apenas leo novelas, siempre releo las de Miguel Delibes</strong>, y no ya por personal y particular acercamiento, sino porque su arte de la contención supone para mí todo un aprendizaje  literario”.</p>
<p>Antes de marchar a León para redactar sus artículos radiofónicos, el Umbral vallisoletano colocaba su máquina de escribir en una mesa de la redacción de <em>El Norte </em>y le brotaban los temas mientras ametrallaba la hoja con “una capacidad y una gracia en la escritura” propia del “maestro del lenguaje” que llegaría a ser, recordaba Leguineche aquel día de finales de agosto de 2007 en que se conoció la noticia de que Umbral había ya cerrado “aquellos grandes ojos oscuros, golosamente infantiles, límpidos, que te miraban sin escrutar, sólo tanteando el terreno […], aquella mirada de unicornio”, según el recuerdo de Ada del Moral en LEER, rememorando su último encuentro con Umbral, quien, en la agonía de su muerte, todavía <strong>quería sujetarse a la vida con las palabras, dictándole a su mujer las frases de un último artículo</strong> que no llegaría a terminar, en un intento inútil por sobrevivir. Lo que se publicó al siguiente día de su muerte en <em>El Mundo </em>fue una columna vacía, solo con su firma, su foto y el título que sí llegó a copiar María España: “Las uvas del deseo”. Ya no había inicio ni final, ni curvas eróticas del lenguaje. Era un blanco de ausencia, como una infantil lápida límpida de papel. Tenía razón Delibes. Ante todo, “Umbral era un esteta”.</p>
<p style="text-align: right;"><b><i>ANTONIO FERNÁNDEZ JIMÉNEZ</i></b> <em>(<span style="text-decoration: underline;"><span style="color: #4c1130;">@</span><span class="u-linkComplex-target"><span style="color: #4c1130;">FernndezJi</span></span></span>)</em></p>
<p> </p>
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		<title>Ofrenda a la Diosa de Graves</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Feb 2015 22:53:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Éste, nos dijeron, <strong>es un libro para poetas</strong>. Fue en la <a href="http://www.libreriaalberti.com/"><strong>librería Alberti</strong></a>, que se abarrotó de público el pasado 27 de enero con el acto más especial  acontecido en lo que llevamos de invierno madrileño, al buen uso de los que siempre organiza <a href="http://www.alianzaeditorial.es/"><strong>Alianza Editorial</strong></a>, impecable, en torno a los clásicos. Se reunieron William Graves, hijo y albacea literario de <strong>Robert Graves</strong>, y <strong>Carlos García Gual</strong>, especialmente radiante, para confrontar sus visiones sobre la nueva edición de <em><strong>La Diosa Blanca</strong> </em>y la reciente <em><strong>Historia mínima de la mitología</strong> </em>(arropando, también se encontraba <strong>Pilar Álvarez</strong>, editora de <strong>Turner</strong>).</p>
<p style="text-align: left;">¿Qué podemos adelantar de esta traducción de Graves para nuestro tiempo? <strong>Que vale su peso en oro, claro</strong>. Y no es poco. Pero, sobre todo, habría que dedicar <strong>este artículo a la valentía de Valeria Ciompi, directora editorial de Alianza</strong>. Nos vemos con la obligación moral y el absoluto placer de darle las gracias por apostar a lo grande. Simplemente, <strong>acciones como este lanzamiento, sin escatimar en ningún sentido, hacen que conservemos la esperanza en el mundo de la cultura y de la edición</strong>.</p>
<figure id="attachment_3535" style="width: 350px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-3535" src="/wp-content/uploads/2015/02/grave-300x277.jpg" alt="grave" width="350" height="323" /><figcaption class="wp-caption-text">William Graves, en la Alberti (M.R.).</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;">A Gra­ves<strong>, uno de los escri­to­res bri­tá­ni­cos más impor­tan­tes del siglo pasado, el gran público le conoce emi­nen­te­mente por su céle­bre novela <em>Yo, Clau­dio</em>, lle­vada a la pequeña pan­ta­lla por la BBC</strong> con impor­tante éxito de audien­cia. Pero es tiempo de ensal­zarle  como cate­drá­tico de poe­sía de la uni­ver­si­dad de Oxford, edi­tor y autor de ensa­yos como<em><strong> Los mitos hebreos</strong> </em>y <em><strong>Los mitos grie­gos</strong></em>, ambos tam­bién publi­ca­dos en Alianza, junto a <em>La Diosa Blanca</em> que ahora aca­para espa­cio en libre­rías, haciendo alarde, junto a su volu­mi­nosa mag­ni­fi­cen­cia, de ser <strong>una obra inten­sa­mente per­so­nal y con­tro­ver­tida, des­ti­nada a los más ambi­cio­sos lec­to­res</strong>. Bajo estos pará­me­tros, explora Gra­ves los orí­ge­nes de la poe­sía en estas pági­nas donde se pro­nun­cia recla­mando que “la edu­ca­ción poé­tica inglesa debe­ría comen­zar no con los <strong>cuen­tos de Can­ter­bury</strong> ni  con <strong>la <em>Odi­sea</em></strong>, ni siquiera con <strong>el <em>Géne­sis</em></strong> sino con la<em><strong> Can­ción de Amer­gin</strong></em>, un anti­guo calendario-alfabeto celta que se encuen­tra en diver­sas ver­sio­nes irlan­de­sas y gale­sas deli­be­ra­da­mente ter­gi­ver­sa­das y que resume bre­ve­mente el mito poé­tico por excelencia”.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2015/02/Diosa-Blanca-web.jpg"><img class="alignleft wp-image-3524" src="/wp-content/uploads/2015/02/Diosa-Blanca-web.jpg" alt="Diosa Blanca web" width="300" height="426" /></a>Por todo contexto, baste subrayar que Robert Graves pertenece a la generación de poetas que alumbró la Primera Guerra Mundial, cuyo drama le marcó tanto la narrativa como la poética. De hecho, su primer libro de poesía lo publicó en 1916, año en el que fue gravemente herido en el Somme. Por su parte, en muchos aspectos, “<strong><em>La Diosa Blanca</em> tiene sus orígenes en los movimientos literarios celtas del <em>fin de siècle</em> </strong>y puede reivindicarse como el último producto del resurgir literario irlandés”, según el profesor Grevel Lindop desde la introducción (esta edición se lleva a cabo sobre la suya de 1997 a partir de la última versión y apuntes que preparó el propio autor para la de 1961), refiriéndose al que valora como <strong>uno de los libros más extraordinarios del siglo XX,  con una </strong><strong>idea del poder divino femenino afín a la noción del <em>eterno femenino</em> que fascinó a tantos escritores decimonónicos.</strong></p>
<p>Aunque matiza que el autor “adopta <strong>un tono respecto a lo científico y lo factual nunca contemplado por Yeats» a quien sorprendentemente no hace ninguna referencia «en una omisión intuitiva e irreflexiva</strong>”. Es ésta una sensibilidad clave bajo la que William Graves también se alineó, junto a Carlos G. Gual, durante el exitoso coloquio de la pasada semana.</p>
<p>“Subtitulada <em>Una gramática histórica del mito poético</em>, esta obra también es una aventura de <strong>investigación histórica</strong>, una búsqueda a rienda suelta a través de los bosques de la mitologías de medio mundo, una introducción a la <strong>poesía para poetas</strong>, una <strong>crítica a la civilización occidental</strong>, una <strong>polémica sobre las relaciones entre hombre y mujer</strong> y una <strong>velada autobiografía</strong>”, concluye <strong>Grevel Lindop</strong>. Y no desaprovecha la ocasión de indicar uno de los puntos más apasionantes: “<strong>la manera en que el propio Graves da cuenta de cómo escribió el libro es uno de los grandes relatos sobre la inspiración literaria, una poderosa narración digna de codearse con las anotaciones de Coleridge sobre su <em>Kubla Khan</em> y con el relato de Mary Shelley sobre el nacimiento de Frankenstein</strong>”.</p>
<blockquote><p>La traducción de los poemas de Robert Graves al castellano es una asignatura pendiente</p></blockquote>
<p>Respecto a su tarea como traductor, William Graves bromeó en la librería Alberti sobre lo arduo de la hazaña ante “<strong>un libro complejo que exigía amplios conocimientos del idioma inglés así como de las muchas disciplinas en las que se apoya el texto: antropología, historia, botánica, zoología, mitología, religión, literatura y poesía</strong>”. Sin embargo, tuvo claro desde el principio que él era el profesional adecuado para el abordaje con éxito de tal labor que devolvería felizmente el clásico al catálogo, ¿quién mejor conocedor del Robert íntimo que su propio hijo, William? Explicó que los poemas en el texto inglés están traducidos literalmente, verso a verso, y, como deja claro por escrito, <strong>espera que  algún poeta español se anime a incorporar el pensamiento de Robert Graves y a traducir de algunos de sus poemas </strong>porque es ésta «una asignatura pendiente”.</p>
<p>Con una emotiva lectura poética suya, en inglés, y de<strong> Lola Larumbe</strong>, responsable de la librería Alberti, en castellano, concluyó solemnemente la reunión.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>MAICA RIVERA</em> </strong><em>(<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</em></p>
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		<title>Juvenil y transmedia</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2015 12:05:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Relecturas]]></category>
		<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[#LEER253]]></category>
		<category><![CDATA[Ada del Moral]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Alonso]]></category>
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		<description><![CDATA[ANA ALONSO y JAVIER PELEGRÍN se acaban de alzar con la XII edición del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, uno de los más importantes del género. La obra ganadora, “El sueño de Berlín”, se publicará el próximo mes de abril. Es el último fruto de este excelente y prolífico tándem, de cuyo innovador “Odio [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address><strong>ANA ALONSO</strong> y <strong>JAVIER PELEGRÍN</strong> se acaban de alzar con <a href="http://blog.anayainfantilyjuvenil.es/wp1/?p=8338" target="_blank">la XII edición del Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil</a>, uno de los más importantes del género. La obra ganadora, “El sueño de Berlín”, se publicará el próximo mes de abril. Es el último fruto de este excelente y prolífico tándem, de cuyo innovador “<a href="http://www.odioelrosa.com/" target="_blank">Odio el rosa</a>” nos ocupamos en el número de junio de 2014 de LEER.</address>
<address> </address>
<p>No se trata de una red social, de una página de Facebook o de una cuenta de Twitter colectiva –aunque algo tenga que ver–. <em>Odio el rosa</em> es un proyecto de más largo alcance. La era digital nos ha proporcionado un abanico de posibilidades, <strong>la oportunidad de que jóvenes y curiosos fusionen el disfrute de la lectura tal y como los hemos conocido hasta ahora con la lectura discontinua</strong>, es decir, “ir picando” sobre un tema o temas relacionados en webs diversas con sus distintos puntos de vista hasta conformar nuestra propia historia. <em>Odio el rosa</em> está patrocinado por <a href="http://www.oupe.es/es/Paginas/Home.aspx" target="_blank">Oxford University Press</a> y de su realización y parte creativa se ocupan la pareja de escritores Ana Alonso y Javier Pelegrín, bien conocidos por obras como <a href="http://www.literaturasm.com/El_secreto_de_If__Rustica_.html" target="_blank"><em>El Secreto de If</em></a>, que ganó el premio Barco de Vapor en 2008, y por sagas como <a href="http://www.lallavedeltiempo.es/" target="_blank"><em>La llave del tiempo </em></a>(Anaya) o <em>Tatuaje </em>(Viceversa)<em>, </em>traducidas y publicadas en numerosos idiomas.</p>
<figure id="attachment_3497" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-3497" src="/wp-content/uploads/2015/01/fotoAnaJavier5.jpg" alt="fotoAnaJavier5" width="345" height="518" /><figcaption class="wp-caption-text">Ana Alonso y Javier Pelegrín.</figcaption></figure>
<p><em>Odio el rosa</em> propone <strong>un mundo donde se desarrollan varias historias enlazadas.</strong> Transcurre en un futuro no demasiado lejano donde los objetivos y metas de los ciudadanos han quedado reducidos a convertirse en ávidos consumidores de marcas y donde las diferencias entre géneros se han agudizado. El “odio el rosa” puede entenderse como una forma de rebeldía por parte de los individuos, hombres y mujeres, que se niegan a aceptar semejante encorsetamiento que sólo puede derivar en una esclavitud a lo “gran hermano”. A este mundo nos introducen Dani y Sara, los personajes protagonistas y en cuya existencia de destinos cruzados los propios lectores pueden llegar, si es su deseo, a participar. <strong>Las dos novelas que inician la saga, <a href="http://www.odioelrosa.com/dani-dark-libro/" target="_blank"><em>Historia de Dani</em></a> e <a href="http://www.odioelrosa.com/odio-el-rosa-libro/" target="_blank"><em>Historia de Sara</em></a> se pueden leer de manera independiente</strong> y no es imprescindible leer las dos para comprender la historia globalmente, del mismo modo que <strong>tampoco es necesario combinar los libros con la lectura digital.</strong> Sin embargo, quienes lean ambas obtendrán una visión más completa y rica del universo donde se desenvuelven. <strong>El plus va para quienes se aventuren en el universo transmedia que acompaña a la saga</strong> y que descubre aspectos desconocidos de ciertos personajes que aparecen en las novelas, lo que permitirá enriquecer al máximo la experiencia con la lectura digital y la comunicación en redes sociales.</p>
<h5><strong>¿Qué es una historia transmedia?</strong></h5>
<p><a href="/2014/10/carlos-a-scolari-habla-de-la-transmedia-week/" target="_blank">Una historia transmedia</a> es <strong>aquella que se narra a través de varios medios y formatos, tanto físicos como digitales.</strong> En <em>Odio el rosa</em> cada libro en papel está asociado a un objeto; en <em>Historia de Dani</em> se trata de <a href="http://www.odioelrosa.com/las-cartas-de-rol-historia-de-dani/" target="_blank">cuatro cartas de rol</a> que son pistas que relacionan <em>Dark Legend</em>, el libro escrito por Dani, con personajes conocidos por el chico, como Norma. En <em>Historia de Sara</em> el objeto físico es <a href="http://www.odioelrosa.com/la-carta-de-teresa-historia-de-sara/" target="_blank">una carta de Teresa</a>, la mejor amiga de Sara que ha desaparecido.</p>
<p>En realidad <em>Odio el rosa</em> integra <strong>cuatro historias, dos de las cuales, la de Norma y la de Teresa, se narran a través de las webs asociadas que también conforman el transmedia de <em>Odio el rosa</em>.</strong> De esta forma se tejen tramas para investigar y se da pie a una segunda parte aún más interactiva para el lector-participante que permite la creación de personajes, redactar textos de todo tipo, escribir en blogs y redes sociales asociadas y, en definitiva, un intenso juego dramático del que depende la expansión de esta compleja ficción.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2015/01/libros-odio-el-rosa.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-3499" src="/wp-content/uploads/2015/01/libros-odio-el-rosa-1024x531.jpg" alt="libros-odio-el-rosa" width="690" height="357" /></a></p>
<p>Con este proyecto, <strong>Oxford University Press apuesta por un enfoque revolucionario de fomento a la lectura</strong> que integra, en el hábito de leer, la realidad social y cultural donde los nuevos medios ya están abriendo nuevos caminos de aprendizaje y disfrute. El futuro está aquí para que nos abalancemos sobre sus inmensas posibilidades con todas nuestras ganas.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ADA DEL MORAL</strong></em></p>
<address style="text-align: left;">Una versión de este artículo fue publicada en el número de <a href="/2014/06/leer-en-junio/" target="_blank">junio de 2014, 253</a>, de la Revista LEER. </address>
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		<title>El Ulises emigrante de Manguel y Max</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2015 14:19:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[#LEER258]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Manguel]]></category>
		<category><![CDATA[Ilustración]]></category>
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		<category><![CDATA[Max]]></category>
		<category><![CDATA[Nórdica]]></category>
		<category><![CDATA[Peter Pank]]></category>

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		<description><![CDATA[ULISES era para los lectores de Homero un héroe, un sanguinario guerrero para los de Eurípides, un embustero castigado en el infierno para Dante, un hombre común y corriente para Joyce y el sufrido protagonista de la realidad cotidiana para Derek Walcott. Para el escritor Alberto Manguel y el dibujante Max, que lo retratan en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>ULISES era para los lectores de <strong>Homero</strong> un héroe, un sanguinario guerrero para los de <strong>Eurípides</strong>, un embustero castigado en el infierno para <strong>Dante</strong>, un hombre común y corriente para <strong>Joyce</strong> y el sufrido protagonista de la realidad cotidiana para <strong>Derek Walcott</strong>. Para el escritor <strong>Alberto Manguel</strong> y el dibujante <strong>Max</strong>, que lo retratan<strong> en <a href="http://www.nordicalibros.com/ficha.php?id=293" target="_blank"><em>El regreso de Ulises</em></a>, el mito clásico es hoy la encarnación del emigrado, del hombre condenado a errar por el mundo sin encontrar refugio.</strong></p>
<p>La editorial <strong>Nórdica ha vuelto a sorprender con una maravilla en miniatura</strong>, un cuento inédito de Manguel en torno al triste vagar de un Ulises contemporáneo que viene acompañado por las ilustraciones del siempre genial Max. Las palabras y las imágenes en blanco y negro, en perfecta correlación, logran crear una sensación de extrañeza en el lector para reflexionar sobre el exilio. “¿Era éste el lugar? ¿Eran éstas las casas que una vez conoció, construidas así, con esas paredes? Las persianas, ¿estaban pintadas de este color? De los muchos lugares que había visto había acarreado imágenes que no eran suyas, que ahora se aferraban como pulpos a sitios recordados a medias, en la confusa madeja de sus impresiones”, experimenta <strong>un Ulises ajado y viejo, confundido, incapaz ya de reconocer el suelo que pisa.</strong></p>
<blockquote>
<p style="margin: 0cm; margin-bottom: .0001pt;"><span style="color: black;">Nórdica publica un cuento inédito del escritor argentino con ilustraciones del Premio Nacional de Cómic que convierte el mito clásico en un emigrante de nuestro tiempo</span></p>
</blockquote>
<p>El áspero lugar descrito en esta historia breve está <strong>inspirado en los campos de refugiados de España, Italia, Francia y también los de África y el Medio Oriente</strong>, enumera Manguel: “No quise ser demasiado preciso. Desgraciadamente, la tragedia del exiliado es universal”. Este tema, anteriormente abordado en la obra del autor argentino nacionalizado canadiense, siempre le ha interesado “sea como la obligación del escritor de recrear su experiencia en una tierra y una cultura que no son las suyas, sea como la posibilidad de inventar una realidad que justifique su nostalgia. Podemos, creo, definir a los seres humanos como criaturas nómadas. Por eso las imposiciones de fronteras y nacionalidades me parecen absurdas”.</p>
<p>Coincide con el narrador Max, que recuerda, como evidencia el volumen, que el exilio es un horror antiguo: “<strong>Es un drama que recorre incesantemente los siglos y los lugares.</strong> Ahora los llaman inmigrantes ilegales, aunque yo prefiero decir forzosos. El hambre o la opresión los han forzado a abandonar su rincón del mundo. Eso de por sí ya es desgracia más que suficiente. Pero la manera cómo son tratados en todas partes es ya directamente una ignominia, una indignidad impropia de ese grado de cultura y civilización del que tanto nos gusta presumir a los europeos, por ejemplo”.</p>
<figure id="attachment_3486" style="width: 345px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-3486" src="/wp-content/uploads/2015/01/U-13.jpg" alt="U-13" width="345" height="481" /><figcaption class="wp-caption-text">Una de las ilustraciones de Max para “El regreso de Ulises” de Alberto Manguel editado por Nórdica.</figcaption></figure>
<p>Al dibujante, el relato de Manguel le pareció precioso desde el primer momento: “Me impresionó la maestría con que aborda un asunto tan duro y de tanta actualidad ahora mismo como la inmigración forzosa, recurriendo a <strong>una ficción que incorpora a nuestro presente dos personajes provenientes del mundo antiguo, Ulises y la Sibila de Cuma</strong>”. El creador de <a href="http://www.lacupula.com/catalogo/peter-pank-integral" target="_blank">Peter Pank</a> dibujó únicamente a partir de lo que le sugerían las palabras, sin recibir indicaciones del narrador: “Me alegra que se aprecie esa correlación entre la imagen y el texto, porque creo que es algo que no se consigue cuando los dibujos se limitan a ser mera transcripción visual de las palabras. Mi trabajo ha ido en otro sentido, he huido de dibujar al pie de la letra para intentar transmitir, sobre todo, un aire, una atmósfera, unos gestos y unas miradas que expresaran ese desconcierto, ese dolor y esa desolación que destila el relato”, apunta el Premio Nacional de Cómic. “<strong>Max es un genio y no me atrevería a sugerirle nada. Leyó mi texto y lo convirtió en algo más profundo, más conmovedor.</strong> Es un honor grandísimo que me ha concedido ilustrando mi texto”, agradece Manguel.</p>
<p>“Yo conocía parte de la obra de ficción de Manguel, y que el exilio y el desarraigo son temas insistentes en ella. Y, por supuesto, su obra como estudioso y erudito del mundo del libro y la imagen. <strong>Me cedió el relato con un amistosísimo “allá te las compongas”, que demostraba su confianza en mi trabajo”, aporta Max</strong>, que insiste en que mitos como el de Ulises no han perdido un ápice de su fuerza simbólica: “Naturalmente se leen de otra manera, nos dicen otras cosas, nos hablan de nuestro mundo más que del mundo antiguo. <strong>El único peligro está en que esos mitos puedan acabar desapareciendo por incomparecencia del lector.</strong> Los intentos por acabar con las lenguas clásicas, la filosofía y el arte en la educación van en esa dirección”, denuncia.</p>
<p>Al cabo, el libro es un ejemplo claro de cómo la imagen y el texto, si caminan de la mano, pueden enriquecer cualquier obra, creando, como concluye Max, <strong>“dos puertas de acceso distintas a una misma historia para amplificar su eco y la huella que deja en el lector”</strong>. Una definición perfecta para el trabajo encomiable que Nórdica está realizando en este campo poco abordado hasta la fecha en la edición española.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>MARTA CABALLERO </strong>(<a title="Marta Caballero en Twitter" href="https://twitter.com/martabcaballero" target="_blank">@martabcaballero</a>)</em></p>
<address style="text-align: left;"><img class="alignleft wp-image-3484" src="/wp-content/uploads/2015/01/regresoulises.jpg" alt="regresoulises" width="150" height="229" />EL REGRESO DE ULISES</address>
<address style="text-align: left;"><strong>Alberto Manguel </strong>y<strong> Max</strong></address>
<address style="text-align: left;">Nórdica. Madrid, 2014</address>
<address style="text-align: left;">64 páginas. 19,50 euros</address>
<address style="text-align: left;">Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong> de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>Reptiles que son ángeles</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2015 18:09:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Alicia González]]></category>
		<category><![CDATA[Cecilia Domínguez Luis]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>DIARIO envuelto en dramatismo de una búsqueda que es invocación a un tú que no identificamos pero aporta luz y calma, asombro y una suspensión del tiempo en la que se aloja la protagonista. Su oponente amoroso no es el solícito amante que llama a la amada con sus nombres, pero en él o con él comienza el juego de los ropajes coloridos y los besos que insuflan impulso vital. <strong>Cecilia Domínguez Luis </strong>nos presenta un catálogo de imágenes casi fabulosas, tableros que recorrer con imprimaciones medievales, donde resuenan canciones infantiles y se exploran infatigablemente círculos, corredores, pasillos, instancias por las que se pierde en el torbellino de emociones ambivalentes de angustia y placer, persecución de la propia existencia a lo largo de esos cuatro meses y un día que dan continuidad al título y arrojan una sensación de condena carcelaria.</p>
<p>El lector notará la palpitación de los lobos, senderos con teas, aves agoreras y un ambiente de músicas inaudibles para las vírgenes y quizá para un Dionisos niño, en placentera reunión nemorosa. La amante se dice reducida por el objeto de su pasión, vacío, por quien aúlla su ausencia. Escenarios de reptiles amenazantes que, en cambio, se metamorfosean en ángeles para celebrar simposios de miel y fruta en homenaje a los dioses terrestres.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>ALICIA GONZÁLEZ</em></strong></p>
<address><img class="alignleft wp-image-3475" src="/wp-content/uploads/2015/01/untitled-15.png" alt="untitled-15" width="150" height="220" /><a href="http://www.edicioneslapalma.com/novedades/197/Cuaderno-del-orate" target="_blank">CUADERNO DEL ORATE</a></address>
<address><strong>Cecilia Domínguez Luis</strong></address>
<address>Ediciones La Palma. Madrid, 2014</address>
<address>152 páginas. 9,50 €</address>
]]></content:encoded>
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		<title>Humanistas del futuro presente</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Jan 2015 18:13:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
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		<category><![CDATA[Humanidades]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>RELACIONARÍA USTED a <strong>Ada Byron</strong>, la única hija legítima del poeta <strong>Lord Byron</strong>, con la revolución digital que hoy marca nuestras vidas? <strong>Walter Isaacson</strong> sí lo hace en este monumental ensayo que nos descubre a aquellos que pese a concebir unos instrumentos –el ordenador e Internet– que forman parte de nuestro día a día y se han convertido en imprescindibles tanto en el ámbito laboral como en el campo del ocio son poco conocidos para la mayoría.</p>
<p>El libro se abre precisamente con Ada Byron, condesa de Lovelace, una figura singular que heredó de su padre, icono del romanticismo, su carácter poético. Pero a diferencia de aquel, <strong>Ada tenía gran fe en las máquinas y mostró interés por la ciencia aplicada</strong>, siendo capaz de combinar dos universos aparentemente tan distantes como son la poesía y las matemáticas. Al conocer al célebre científico londinense <strong>Charles Babbage</strong>, inventor de la “<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1quina_anal%C3%ADtica" target="_blank">máquina analítica</a>”, comenzó a colaborar con él, y afianzó la pasión que sentía por lo que, según nos dice Isaacson, denominaba “ciencia poética”. De esta forma,<strong> la condesa de Lovelace fue, en la década de 1840, pionera en la programación informática.</strong></p>
<p>Muchos otros nombres desfilan por las páginas de <em>Los innovadores</em>. Como el británico <strong>Alan Turing</strong>, que imaginó una “máquina de computación lógica”, o <strong>Claude Shannon</strong>, <strong>George Stibit</strong>z, <strong>Howard Aiken</strong>, <strong>Konrad Zuse</strong>,<strong> John Vincent Atanasoff</strong>,<strong> John Mauchly</strong>, o <strong>J. Presper Eckert</strong>. <strong>De todos ellos se nos explican sus investigaciones y hallazgos para crear un ordenador.</strong></p>
<p>Igualmente, tras el capítulo centrado en la invención de las computadoras, se dedican otros a la programación, el transistor, el microchip, los videojuegos, internet o el ordenador personal. Walter Isaacson proporciona un sinfín de detalles y curiosidades, junto a una amplia información que podríamos considerar más técnica, pero siempre vertida en un lenguaje accesible para profanos. A la vez, <strong>explora cómo fue posible convertir las ideas en realidad</strong>, qué habilidades y talentos sobresalían en quienes lo lograron, cómo funcionaban sus mentes para resultar tan creativos y de qué manera muchas veces se alían diversos factores para llevar a buen puerto los proyectos. En este sentido, destaca el capítulo que se ocupa del ordenador personal, donde describe cómo a comienzos de los años sesenta en el área de la Bahía de San Francisco la contracultura descubre los beneficios tecnológicos, surgiendo incluso gurús de la tecnología y poetas que cantaban: “Me gusta pensar (¡y / cuanto antes mejor!) / en un prado cibernético / donde mamíferos y ordenadores / vivan juntos en mutua / armonía programada / como el agua pura / tocando el cielo despejado”.</p>
<p>En cada apartado del libro, se suceden los personajes que hicieron posible una revolución imparable y de infinitas consecuencias. Personajes no excesivamente conocidos en unos casos, o muy famosos, como <strong>Bill Gates </strong>o<strong> Steve Jobs</strong>. Al fundador de Apple, fallecido prematuramente hace tres años, le había consagrado Walter Isaacson una biografía, completada con el volumen <em>Steve Jobs, lecciones de liderazgo</em> –publicados ambos por Debate–. Biografía que se sumó a las protagonizadas por <strong>Benjamin Franklin</strong>,<strong> Henry Kissinger</strong> y <strong>Albert Einstein</strong>. Ahora, en <em>Los innovadores</em>, Walter Isaacson cambia de perspectiva y,<strong> frente a la premisa del inventor solitario, aboga aquí claramente por la total trascendencia del trabajo en equipo</strong>: “La mayoría de las innovaciones de la era digital”, señala, “fueron fruto de la colaboración. Hubo muchas personas fascinantes involucradas, algunas de ellas ingeniosas y unas cuantas incluso geniales. El relato de su trabajo en equipo es importante porque a menudo no nos fijamos en lo crucial que resulta esa capacidad para la innovación”. Esa colaboración, subraya, no se produjo únicamente entre colegas, sino también entre generaciones.</p>
<p>Por otro lado, Isaacson defiende la tesis de que <strong>la creatividad más auténtica en la era digital proviene de aquellos que conectan arte y ciencia.</strong> Así, recuerda lo que le confesó Steve Jobs: “De niño siempre me veía como una persona de letras, pero me gustaba la electrónica. Entonces leí algo que dijo uno de mis héroes,<strong> Edwin Land</strong>, de Polaroid, sobre la importancia de la gente capaz de situarse en la intersección entre las letras y las ciencias, y decidí que eso era lo que yo quería hacer”. Es el caso de Ada Byron, a quien Isaacson vuelve en el último capítulo de la obra. Una Ada que nunca abdicó de las Humanidades y que recalcó que las máquinas nunca podrán pensar de verdad. Algo que no debe olvidarse. Algo que Walter Isaacson no olvida –es presidente del <a href="http://www.aspeninstitute.es/" target="_blank">Aspen Institute</a>– en este admirable ensayo que se encuadra de manera perfecta en los parámetros de la alta divulgación.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>CARMEN R. SANTOS</em></strong></p>
<address><img class="alignleft wp-image-3435" src="/wp-content/uploads/2015/01/9788499924878.jpg" alt="9788499924878" width="150" height="233" />LOS INNOVADORES</address>
<address><strong>Walter Isaacson</strong></address>
<address>Debate. Barcelona, 2014</address>
<address>608 páginas. 24,90 €</address>
<address> </address>
<address>Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong> de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>Perico Vidal en dos movimientos</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jan 2015 17:08:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>DURANTE la preparación del que sería su libro <strong><em>Beberse la vida. Ava Gardner en España</em></strong> (Agular, 2006), <strong>Marcos Ordóñez</strong> conoció a <strong>Perico Vidal</strong>, a quien entrevistó en busca de datos sobre la estancia de la actriz en nuestro país. Durante sus encuentros, las preguntas y las respuestas fueron creciendo hasta que <strong>Ordóñez descubrió que la vida de Vidal bien merecía una atención mayor.</strong> Tras su fallecimiento, fue publicando aquellas transcripciones en prensa, y ahora las ordena y amplía en forma de libro en <em>Big Time: la gran vida de Perico Vidal</em>, estructurado en dos partes, <em>La parte de Perico</em> y <em>La parte de Alana</em>, cuya intención recuerda vagamente a <em>Los detectives salvajes </em>de <strong>Roberto Bolaño</strong>.</p>
<p><strong>Libro de memorias, novela encubierta, testimonio o biografía de un hombre y de una época</strong>, el libro es ante todo una apasionante aventura a través de la vida de Perico Vidal narrada en propia voz. Así, el lector podrá encontrarse con una visión de la España de los años 50 y 60 muy particular y personal, pero también (re)vivir de la mano de Vidal sus andanzas con <strong>Frank Sinatra</strong>, <strong>David Lean</strong> y otros famosos actores y directores con quienes colaboró en una época que acaba emergiendo de forma transversal,<strong> a veces con su propia banda sonora de jazz, la gran pasión musical de Perico Vidal.</strong> Pero tras estas historias, que dan una idea convenientemente fragmentaria del personaje –al fin y al cabo es él quien se narra y quien decide qué contar o qué no–, viene <strong>una segunda parte más personal y dura</strong>, un complemento perfecto a la primera, en la que <strong>su hija Alana revela la parte más emocional y convulsa de un hombre que, hasta ese momento, se nos ha aparecido como un personaje irreal.</strong> Una construcción entre el mito y la leyenda que, de repente, se alza como de carne y hueso, porque aquellos huecos que Perico deja en blanco ella se encarga de rellenarlos a veces incluso con crudeza, casi siempre con emoción. En la vida de Perico no todo fueron luces; también existieron unas sombras amargas que ella relata sin tapujos, como la propia época y los personajes que durante su vida le acompañaron.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ISRAEL PAREDES</strong></em></p>
<address><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-big-time-la-gran-vida-de-perico,1273"><img class="alignleft wp-image-3427" src="/wp-content/uploads/2015/01/9788416213030_24.jpg" alt="9788416213030_24" width="150" height="240" /></a><a href="http://www.librosdelasteroide.com/-big-time-la-gran-vida-de-perico,1273" target="_blank">BIG TIME: LA GRAN VIDA DE PERICO VIDAL</a></address>
<address><strong>Marcos Ordóñez</strong></address>
<address>Libros del Asteroide. Madrid, 2014</address>
<address>288 páginas. 18,95 euros</address>
<address> </address>
<address>Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>Extra de Navi­dad 2014, número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong>, de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>A través de los silencios</title>
		<link>https://revistaleer.com/2015/01/a-traves-de-los-silencios/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Jan 2015 17:28:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entremeses]]></category>
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		<description><![CDATA[El silencio es una puerta. Y cada vez son más los que sienten la llamada desde el otro lado. Lo seguimos constatando con el hito de la duodécima edición alcanzada por la Biografía del silencio (Siruela) de Pablo d´Ors. Para celebrar el acontecimiento editorial, se convocó ayer un encuentro con el autor en el Auditorio de Casa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>El silencio es una puerta. Y cada vez son más los que sienten la llamada desde el otro lado. Lo seguimos constatando con el hito de la duodécima edición alcanzada por la <em><strong>Biografía del silencio (Siruela)</strong> de <a href="http://pablodors.blogspot.com.es/"><strong>Pablo d´Ors</strong></a></em>. Para celebrar el acontecimiento editorial, se convocó ayer un encuentro con el autor en el Auditorio de <a href="http://casalector.fundaciongsr.com/"><strong>Casa del Lector</strong> </a>de <strong>Madrid</strong> (Paseo de la Chopera, 10). Para unirnos a la exitosa celebración, a la que asistimos, rescatamos y actualizamos este reportaje publicado en el número del pasado mes de marzo de la revista.</address>
<address> </address>
<p>En una de esas miradas desoladas a esta sociedad presa de la profunda crisis de valores sobre la que tanto teorizamos, de repente, un pálpito. Algo se mueve, no fuera sino dentro. La impresión se ve sustentada por cierta evidencia al observar la<strong> notable demanda de libros religiosos y espirituales</strong>. Sí, claro, entre ellos encontramos mucho producto descafeinado y autoayudas edulcoradas, pero eso no hace sino confirmar nuestra intuición primera: la industria también se ha dado cuenta de esta “inquietud social” (o “despertar” para los más optimistas) y reacciona con su lógica de oferta masiva y ciega ante un jugoso nicho de mercado.</p>
<p>“<strong>En todo este ámbito, siempre ha habido maestros auténticos y gurús fraudulentos</strong>, y es difícil discernir, pero hay criterios para hacerlo como, por ejemplo, <strong>desconfiar cuando el autor se ensalza hablando de sí mismo, porque la verdadera sabiduría te enseña a ser humilde y a no comportarte como un mesías</strong>”, explica a LEER el sacerdote católico y discípulo zen Pablo d´Ors. Por el contrario, <strong>el humor es un factor significativo para no perder el norte tras un falso guía espiritual</strong>, “cuanto más sabia es la persona, más capacidad tiene de reírse de sí misma”.</p>
<figure id="attachment_3385" style="width: 388px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2015/01/pablodors.jpg"><img class="wp-image-3385 size-full" src="/wp-content/uploads/2015/01/pablodors.jpg" alt="pablodors" width="388" height="574" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Pablo d’Ors.</figcaption></figure>
<p>Estas breves consideraciones bastan para confirmar que no nos equivocamos al acudir al nieto de <strong>Eugenio d´Ors</strong> como voz experta para profundizar en la temática. Sabíamos de antemano que, en busca del silencio, peregrinó a pie hasta Compostela y viajó al desierto del Sáhara, al Monte Athos y al Himalaya. También fue fundador del seminario de entrenamiento espiritual <strong>Buscadores de la Montaña</strong>, una iniciativa viva cuya sugerente denominación descubrimos hace justo un año en las páginas de <strong><em>Memorias de un hombre de madera</em> </strong>de<strong> Andrés Ibáñez</strong> (reportaje “Pupila inerte, corazón ardiente”; revista LEER, marzo de 2013). Ahora, el doctor en teología que combina el Evangelio con el zen nos dice que pueden bastar seis meses de meditación perseverante para percatarnos de que podemos vivir de otra manera. El ensayo en el que lo cuenta, <em>Biografía del silencio</em> (Siruela), ha alcanzado la duodécima edición en un tiempo récord. “Se trata de una reflexión sobre mi propia experiencia de silenciamiento interior”, declara a LEER, “pero no es un libro sólo para creyentes, quienes se acercarán a él desde una búsqueda religiosa, sino también para no creyentes que llegarán movidos por una inquietud meramente espiritual”.</p>
<p>En definitiva, <strong>“es una experiencia abierta a todos”</strong>. Ni siquiera hay una diferencia sustancial entre la meditación que se presenta en esta obra y la contemplación en el sentido más religioso del término, “sólo que los no creyentes se referirán a <em>estar en el presente</em> mientras que los creyentes hablaremos de <em>estar en la presencia</em>”.</p>
<p>Lo que parece común en todo Occidente es la “resistencia al silencio”. Esta pertinaz reticencia ocurre porque éste implica “una invitación a un encuentro con nosotros mismos y resulta que no nos gustamos, en cuanto aparece lo que somos ante nosotros, nos da miedo”. Es más, <strong>la meditación que nos descubre esta lectura tiene lugar en silencio y quietud, dos circunstancias de las que “solemos huir los occidentales</strong>, quienes no tendemos a la concentración sino a la dispersión”.</p>
<blockquote><p><em> </em><em>En todo este ámbito, siempre ha habido maestros auténticos y gurús fraudulentos, y es difícil discernir</em></p></blockquote>
<p>Sin embargo, <strong>el silencio nos crea, después, adicción</strong>. “Cierto”, corrobora d´Ors, “pues si perseveramos en la práctica, descubriremos que vivimos permanentemente fuera de nosotros mismos y es bueno volver al hogar”. De hecho, cuando le pedimos que nos defina el silencio, habla “en primera instancia, de <strong>una nostalgia, porque todos tenemos la intuición de que el silenciamiento nos hará bien</strong>”. Seguidamente, cita “el pánico, porque no somos, como desearíamos, exclusivo territorio de luz (verdad, belleza y bien) sino que en nuestro interior también hay sombras (codicia, ambición, vanidad…) y no las afrontamos”. Para concluir, se refiere al “concepto de revelación porque<strong> el silencio te descubre quién eres, es el camino a la patria de la identidad, del propio yo, donde podremos cumplir nuestro destino de seres humanos</strong>”. Ahí radica “la potencia sanadora del silencio”, en que “te reconcilia contigo mismo mediante un trabajo de purificación (de la mirada, del oído y, sobre todo, del corazón),<strong> potenciador de una visión más ajustada de la realidad</strong>”.</p>
<p>Respecto al rostro más árido del silencio, “ése es <em>el desierto</em>, una frecuente fase interior de sequedad, sin particulares descubrimientos, en el camino de meditación”, detalla d´Ors. Durante esa difícil etapa en la que resulta imprescindible mantenerse fiel a la disciplina, “vas a tientas y perseverar resulta tan duro como lo es seguir trabajando en un texto literario en momentos sin inspiración”. La clave reside en no dejar de tener fe en la llamada, que “es puramente impersonal, una promesa misteriosa hacia un destino que no tenemos claro pues se trata de un sendero que se va haciendo”. Sí, efectivamente, <strong>desde el silencio “te llama <em>algo</em>; y los creyentes podremos decir que nos llama </strong><em>Alguien</em>”.</p>
<blockquote><p>El intelectual manifiesta una aproximación mental a la realidad mientras que la meditación es un acercamiento sapiencial</p></blockquote>
<p><strong><a href="/wp-content/uploads/2015/01/SilencioWEB.jpg"><img class="alignright wp-image-3383" src="/wp-content/uploads/2015/01/SilencioWEB.jpg" alt="dorsbiografiasilencio" width="350" height="490" /></a>¿Y por qué hay tantos intelectuales que se han sentido atraídos por el silencio pero han errado con facilidad en esta nueva vía abierta ante ellos?</strong> También para esto tiene respuesta el escritor. Sucede que “el intelectual manifiesta una aproximación mental a la realidad, a través de una exclusiva inmersión racional, mientras que la meditación es un acercamiento sapiencial”. Por tanto, la solución al problema de los intelectuales, que tienen una actitud posesiva al querer penetrar en la realidad mediante los instrumentos de la razón, “es dar un salto a lo intuitivo para alcanzar al sabio, quien, con su actitud receptiva, permite que la realidad penetre en él”.</p>
<p>Con un sereno ahondamiento en todos estos pensamientos, <strong><em>Biografía del silencio</em> aborda la meditación como una vivencia, tremenda y fascinante, de muerte y renacimiento. Tal cual, sin concesiones a la ligereza de otras estanterías tristemente cercanas en la librería</strong>. Esto no ha supuesto un obstáculo para su gran éxito de ventas, “algo que, en cierta medida, es sorprendente”, opina el autor. Sin embargo, viene avalado por el hecho de que “actualmente<strong> hay una enorme búsqueda espiritual</strong> <strong>por parte de muchas personas, gente de la Iglesia y de fuera de ella, que sienten una profunda insatisfacción ante la vida puramente material, desean responder a un anhelo interior </strong>y encuentran en la meditación, en el camino del silencio, al menos una puerta que pueden traspasar”.</p>
<p>Este fenómeno editorial despuntó cuando se cumplían treinta años desde que el director alemán <strong>Philip Gröning</strong> pidiera permiso a la<strong> Orden de los Cartujos</strong> para rodar su impactante documental <em><strong>El gran silencio</strong></em>, un auténtico acontecimiento cinematográfico europeo, sin diálogo (promocionado con el lema <strong>“sólo al prescindir del lenguaje se empieza a ver, sólo en el silencio más absoluto se empieza a </strong>oír”), cuyo estreno en España data del año 2006. Es un buen momento para revisarlo, bastan apenas unos minutos para comprobar cuánto nos cuesta concentrarnos en el silencio y, a la vez, cuán necesitados estamos de ese urgente silenciamiento para seguir evolucionando.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>MAICA RIVERA</em> </strong><em>(<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</em></p>
<address style="text-align: left;">Una versión de este artículo fue publicada en el número de <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/428-leer-n-250.html" target="_blank">marzo de 2014, 250</a>, de la edición impresa de la Revista LEER.</address>
<address style="text-align: left;"> </address>
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		<title>Panamericana sangrienta</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Jan 2015 17:32:09 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En <em>Latinoamérica criminal</em> –Literatura Random House, 2014– el brasileño <strong>Daniel Galera</strong> reúne trece relatos de escritores latinoamericanos: tres brasileños y uno por cada uno de los siguientes países: Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Guatemala, México, Uruguay y Venezuela. Como es lógico, hay cuentos de diversas calidades, algunos muy bien planteados y resueltos, como el de la argentina <strong>Mariana Enríquez</strong> –“El chico sucio”–, que transcurre en un barrio degradado donde hasta los ritos satánicos tienen cabida, o el del cubano <strong>Jorge Enrique Lage</strong> –“Perras”–, una terrible historia de travestis y policías, o el del chileno <strong>Alejandro Zambra</strong> –“Hacer memoria”–, cuento metaliterario en el que la memoria recrea una sórdida historia de incesto y abuso. A veces, los cuentos establecen un espacio que se mueve entre lo real y la alucinación, como en “1986”, del guatemalteco <strong>Rodrigo Rey Rosa</strong>, o donde cierta actividad subconsciente lleva a cabo una terrible venganza, como en “La cara”, del peruano <strong>Santiago Roncagliolo</strong>. El crimen gratuito puede surgir en cualquier momento, como en “América”, del mexicano<strong> Juan Pablo Villalobos</strong>, y la corrupción puede llegar hasta las flotas de ambulancias y generar crímenes atroces, como en “El sol de los ciegos”, del brasileño<strong> Joca Reiners Terron</strong>… Pero lo que destaca en el conjunto, aparte del propósito de redondear dramáticamente historias que responden a lo que pudiéramos llamar los cánones del género, es el panorama social que los cuentos muestran, en muy diversos ambientes y territorios –el mundo de las favelas, ciertos espacios desérticos, los suburbios…– donde la droga, el alcoholismo, la pobreza, la marginalidad sexual, los excesos del poder, la corrupción, los negocios turbios, los mandamases y sus sicarios, las protestas estudiantiles, van creando unos escenarios inquietantes. <strong>Si el género policíaco es capaz de mostrar las zonas oscuras de una sociedad, no cabe duda de que esta antología sería muy representativa de ello.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>JOSÉ MARÍA MERINO</strong>, de la Real Academia Española</em></p>
<address><a href="http://www.megustaleer.com/ficha/RH29112/latinoamerica-criminal"><img class="alignleft wp-image-3374" src="/wp-content/uploads/2015/01/lat-crim.jpg" alt="lat crim" width="150" height="254" /></a><a href="http://www.megustaleer.com/ficha/RH29112/latinoamerica-criminal" target="_blank">LATINOAMÉRICA CRIMINAL</a></address>
<address><strong>Daniel Galera (ed.)</strong></address>
<address>Literatura Random House. Barcelona, 2014</address>
<address>304 págs. 20,90 euros</address>
<address> </address>
<address>Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>Extra de Navi­dad 2014, número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong>, de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>México imposible</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2015 13:20:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>ES MENESTER volver a contar la muerte de <strong>Bernardo Reyes</strong>…” El corazón del libro, su centro de gravedad, nadie se engañe, está en sus páginas 148–151. Cuando, al calor de su pasión por la obra literaria de<strong> Alfonso Reyes</strong>,<strong> Agapito Maestre</strong> se detiene, con sombría solemnidad, ante la cesura que el año 1913 impuso a México. Y de la cual México no se ha recuperado aún. Y de la cual puede que México no se recupere nunca. Cito esa página grave de <strong>un libro, <em>Diario de México</em>, que es preciso leer para abrirse a esa tragedia oscura –y, en todo caso, tan mal entendida desde España– que es el México náufrago de nuestros días:</strong></p>
<p>“1913 es un año inolvidable para la historia mexicana. A primeras horas de la mañana del 9 de febrero de 1913, el General Bernardo Reyes fue liberado de la prisión de Santiago Tlatelolco para ponerse al frente de una asonada contra el gobierno de <strong>Francisco I. Madero</strong>. Fracasó. Murió ametrallado a las puertas del Palacio Nacional en pleno zócalo capitalino. Fue el inicio de los que se conoce por la Decena Trágica. Sangre y muerte por todas partes. Fue el primer acto de la revolución más sangrienta que ha dado la historia: la Revolución Mexicana”.</p>
<p>Decena, a la que sigue siglo.<strong> De esa sangre viene el México del siglo XX. Hasta nuestros días.</strong></p>
<p>Conversé con Agapito Maestre este verano, a la vuelta de su año y pico de dejarse la vida en un áspero bregar por la cultura española en la Ciudad de México. <strong>No conozco en España a ningún analista tan serio de la realidad mexicana como él.</strong> Menos aún a un escritor que ame ese país de un modo tan sincero entre nosotros, ni que conozca tan bien a sus escritores. Yo no lograba entender esa tragedia mexicana, cuyo apogeo parece haber alcanzado borracheras de monstruosidad inenarrables en los tiempos más recientes: de la vieja corrupción del PRI y del crimen organizado en torno a ella, a esta carnicería sin aparente lógica que acumula ahora cadáveres sobre cadáveres, desapariciones sobre desapariciones. “Échale una ojeada a esto”, me respondió tendiéndome su recién publicado libro. “Es un primer abordaje. Ahora, después de mi retorno, necesito más tiempo y más sosiego para hacer un balance definitivo. Pero aquí están mis materiales primeros”.</p>
<p>Y eso es el <em>Diario de México</em>: <strong>un cuaderno de esbozos, por el cual va pasando lo luminoso y lo oscuro.</strong> Por igual, desmedidamente intensos. Por igual cegadores para una mirada occidental que puede quedarse presa de la tentación exótica propia a los falsos viajeros, a los turistas más o menos cargados de fantasiosas invenciones acerca de un paraíso idílico que nunca existió más que en sus cabezas. <strong>No hay exotismo en el libro de Maestre. Ni idealización alguna de lo visto. Menos aún búsqueda de mitológicos edenes primitivos.</strong> Hay el bisturí implacable del filósofo. Al cual no está permitido refugiarse en consuelos sentimentales. Aunque ese filósofo –es el caso– esté tan quintaesenciadamente enamorado del objeto acerca del cual escribe: México.</p>
<p>La paradoja mexicana, por la cual el lector va a sentirse atravesado en cada página de este <em>Diario</em>, es hija de <strong>una revolución que fija cánones de inmediato repetidos en todo cuanto el siglo veinte ha llamado revoluciones.</strong> En América, sí. Pero igualmente en Europa. Con la brutal desmesura de haberse instalado en el cataclismo, de nunca haber sabido o querido salir de él, de haber hecho de la legendaria borrachera de sangre que fue la revolución sistema institucional. De no haber salido nunca de la sangre. Ni del caos. Y en la sangre y el caos proliferan, sobre todo, saqueo y ruina. Cultural como económica.</p>
<p>Es conmovedor ver aquí a un intelectual español tratar en vano de dar razón de eso a los que lo rodean. A esa joven con sus tres ediciones del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Popol_Vuh" target="_blank"><em>Popol Vuh</em> </a>en la librería del FCE mexicano, que sirve a Maestre para anudar una esencial reflexión sobre la deuda que la salvación de los textos indígenas guarda con la lengua y alfabeto de los conquistadores. “Las falsas traducciones y las peores interpretaciones del <em>Polpol Vuh</em>” –reflexiona el filósofo español ante su probablemente escandalizada interlocutora– “han llevado a decir barbaridades sobre la labor civilizadora de España en América. Las manipulaciones de este texto no han tenido otro objetivo que despreciar la aculturación hispánica de los indígenas. Pero, por fortuna, la verdad se impone: el <em>Popol Vuh</em>, como los <em>Libros de Chilam Balam</em>, son imposibles de entender sin la intervención de la escritura europea y sin la alfabetización de los indios por frailes los españoles; no obstante, los comerciantes de historia, indigenistas de cartón piedra y nacionalistas de pacotilla, o sea, agitadores de leyenda negra contra España, construyen sus inmundicias ‘historiográficas’ acerca de la ‘visión de los vencidos’ sobre la gran cultura hispánica, y <strong>cultura hispánica es, por mucho que griten y gesticulen, el <em>Popol Vuh</em> en el descubrimiento y aculturación de América por los españoles.</strong> Sin la contribución del lingüista astigitano, el <em>Popol Vuh</em> no sería”.<strong> Sin la escritura, que de la mano de los conquistadores abre América al mundo moderno, no existiría México.</strong></p>
<p>Esto y otras muchas cosas hallará aquí el lector. Trágicas muchas, regocijantes otras: la tragedia y el humor son en México, con excesiva frecuencia, lo mismo. El relato de la falsa tumba que un capitoste enamorado alza a <strong>Isadora Duncan</strong> en el Panteón de San Fernando constituye, por sí solo, uno de los momentos más asombrosos que a un lector puede regalar un libro.</p>
<p>México, seductor y terrible.<strong> Nadie como Agapito Maestre para dar razón de ello.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>GABRIEL ALBIAC</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"><strong><img class="alignleft wp-image-3352" src="/wp-content/uploads/2015/01/DIARIO.Cubierta-BLOG-688x1024.jpg" alt="DIARIO.Cubierta BLOG" width="150" height="223" /></strong>DIARIO DE MÉXICO</address>
<address style="text-align: left;"><strong>Agapito Maestre</strong></address>
<address>Ediciones Clásicas. Madrid, 2014</address>
<address style="text-align: left;">276 páginas. 10 euros</address>
<address style="text-align: left;"> </address>
<address> Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>Extra de Navi­dad 2014, número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong>, de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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