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	<title>Revista leer &#187; UCM</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Gutmaro Gómez Bravo: «El Valle de los Caídos es una anomalía absoluta»</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jan 2019 11:07:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Palmero]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El objeto del revisionismo en España, escribe Gutmaro Gómez Bravo (Toledo, 1975), ha sido «banalizar los aspectos represivos del franquismo y potenciar los positivos, especialmente en torno al crecimiento económico de los años 60». Lo pernicioso, explica, «no son sus argumentos, plagados de mitificaciones y tergiversaciones de los hechos, sino las inquietantes funciones que cumplen [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El objeto del revisionismo en España, escribe <strong>Gutmaro Gómez Bravo</strong> (Toledo, 1975), ha sido «<strong>banalizar los aspectos represivos del franquismo y potenciar los positivos</strong>, especialmente en torno al crecimiento económico de los años 60». Lo pernicioso, explica, «no son sus argumentos, plagados de mitificaciones y tergiversaciones de los hechos, sino las inquietantes funciones que cumplen en la sociedad actual (…). Una de ellas, quizá la más importante, sea la de seguir manteniendo determinados episodios del pasado reciente en una constante ceremonia de la confusión». Esta conclusión, incluida en <em><a href="https://www.megustaleer.com/libros/puig-antich/MES-067302" target="_blank">Puig Antich: La Transición inacabada</a> </em>(Taurus, 2014), quizá su libro con mayor proyección, sintetiza la inquietud de un grupo de jóvenes historiadores, discípulos y herederos del legado intelectual del catedrático de la Complutense <strong>Julio Aróstegui</strong>, por diluir los espacios de sombra que incomprensiblemente existen aún sobre el periodo más siniestro de la reciente Historia de España, cuya naturaleza autoritaria y asesina no se circunscribió a la inmediata posguerra sino que, como pone de manifiesto el expediente del joven anarquista ejecutado por garrote vil en 1974, considerado aún materia reservada, mantuvo intacto y operativo hasta el final el aparato represivo sobre el que se consolidó la dictadura más larga de Europa occidental.</p>
<p>Con títulos como <em><a href="https://www.megustaleer.com/libros/el-exilio-interior/MES-061816" target="_blank">El exilio interior</a> </em>(Taurus, 2009), en el que describe el sistema penitenciario que convirtió en los años 40 a decenas de miles de españoles en «desterrados, vigilados y explotados», o el reciente <em><a href="https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=171115" target="_blank">Geografía humana de la represión franquista. Del Golpe a la Guerra de ocupación,1936–1941</a> </em>(Cátedra, 2017), Gómez Bravo ha ido construyendo <strong>una obra destinada a caracterizar una dictadura</strong>, cuyo modelo de Estado y un uso de la violencia centrado en la obsesión por el <em>enemigo interior </em>la hacen muy diferente a los regímenes fascista italiano o nacional socialista alemán. El Nuevo Estado salido de la Guerra Civil cimentó su poder en «la subordinación de la justicia civil a la militar», pero otorgando una «apariencia de legalidad de la coerción y la represión». Aún hoy, en España, los condenados por el régimen siguen siendo oficialmente culpables de delitos que actualmente son derechos políticos y sociales asumidos. «Contribuir a que esta situación termine», explica Gómez Bravo al inicio de su última obra, «y se revisen las sentencias de los tribunales militares de la dictadura forma parte del compromiso moral del historiador con su presente».</p>
<p><strong><em>En tu concepto de ‘Transición inacabada’ tiene un papel consustancial la revisión de las condenas franquistas. ¿Por qué?</em><br />
</strong>La revisión de las sentencias es la pieza clave, porque la represión franquista se hace desde arriba, una vez conquistado el aparato del Estado, de tal forma que los que están contra el franquismo están contra el Estado, y eso da una apariencia de legalidad a la represión contra los <em>enemigos </em>designados por el propio Estado. Jurídicamente eso no ha cambiado. La Transición se hace de la ley a la ley pero no termina de desmontar la legislación punitiva del franquismo. Para hablar de una <em>Transición acabada</em>, eso habría que solucionarlo. Las víctimas y sus familiares ya no exigen una reparación económica. Lo que quieren es que se proclame su inocencia, porque la mayor parte de ellas fue culpabilizada y criminalizada por ir a la guerra o por tener familiares de ideología distinta a la del régimen. Quieren un papel que diga que su padre o su tío fueron injustamente separados de su puesto, de cartero o de diputado de la República, una reparación simbólica; también en el espacio público, porque aquello se hizo con nombres y apellidos. En la Universidad, por ejemplo, se sabe quiénes se tuvieron que ir y quiénes se quedaron, y todavía estamos pugnado con la gente que mantiene una tribu cerrada en algunos departamentos. Pero para reparar a las víctimas primero habría que dejar de reconocer que aquello era <em>el orden institucional vigente</em>, como lo definen los autos cuando deniegan la revisión de las sentencias. Porque ese <em>orden institucional vigente </em>no era legítimo, se institucionalizó por la violencia, y sin embargo queda protegido por la Ley de Amnistía, que es en lo que se amparan hoy los jueces. La justicia universal está por encima de eso, porque estamos hablando de crímenes de lesa humanidad, que no prescriben. Ocurrió lo mismo en Alemania y se inició un proceso de desnazificación. Es una cuestión jurídica que se mantiene interesadamente.</p>
<p><strong><em>Pero sí hay quienes quieren encontrar culpables, como demuestra la causa que hay abierta en Argentina. ¿Qué opinión te merece?</em><br />
</strong>Jurídicamente no te puedo decir, pero la clave es la Ley de Amnistía, que impide que se pidan responsabilidades penales sobre cualquier aspecto de la dictadura. Cuando eso se intentó sortear nos encontramos con una anomalía más, como es que el juez que pone en marcha el proceso de memoria histórica acaba también sancionado, si bien es cierto que por otras razones, pero se le aparta de la carrera judicial y la querella tiene que llevarse a Argentina. Eso tiene una lectura muy negativa como país. Yo, sin embargo, no creo que pueda hablarse de «genocidio», primero porque no se sostiene que un genocidio pueda durar cuatro décadas y segundo, porque no está pensado ni se llevó a la práctica como tal.</p>
<p><strong><em>El Gobierno, a instancias de Podemos, ha dicho que va a anular las sentencias del franquismo. ¿Cómo se puede hacer eso?</em><br />
</strong>Es muy complicado, sobre todo por el volumen. Si es algo simbólico, lo normal sería que las anulase todas a la vez. Pero para eso hay que derogar, en primer lugar, la Ley de Amnistía y luego todo el ordenamiento común del franquismo. El problema es el encaje de determinados grupos que formaron el Estado franquista y que permanecieron en el poder en la democracia, como la judicatura, el Ejército, la Iglesia o los cuerpos de seguridad, porque la nulidad de las sentencias cambiaría jurídicamente el estatus del verdugo y de la víctima.</p>
<p><strong><em>Uno de los mitos que desmontas en tu último libro es la equiparación de la violencia franquista a la del fascismo o la del nazismo. ¿Cuál es esa naturaleza propia de la dictadura de Franco?</em><br />
</strong>Por un lado, la legitimación es sagrada. Por parte de la Iglesia católica se habla de guerra santa, de una cruzada, y ese apoyo no lo tiene ni el fascismo ni el nazismo, donde el Estado es la religión. Y por otro lado, la agresividad en España se dirige hacia un enemigo interior, no solo durante la Guerra Civil, sino a lo largo de toda la dictadura. Mientras que en Alemania, Italia o Portugal, en menor medida, la agresividad de los autoritarismos es hacia fuera, hacia un enemigo racial, y en el caso soviético hacia un enemigo de clase, o de pueblo. Aquí se actúa contra lo que personajes como Vallejo-Nájera califican de <em>la Antiespaña</em>, algo que está ya en la carta colectiva de los obispos de abril del 37, en la que justifican por qué los católicos pueden matar, por qué esa guerra está justificada. Eso no tiene parangón en Europa. Fascismo, nazismo y franquismo tendrán un objetivo parecido pero tienen una dirección muy distinta. Aquí se instaura una dictadura militar muy bien planificada.</p>
<blockquote><p>«Mucha gente se acerca a la lectura de los trabajos de historia contemporánea con un prejuicio ya formado, con ánimo no de conocimiento sino de reforzar sus convicciones»</p></blockquote>
<p>Al franquismo lo hemos visto siempre como un Ejército chusquero, bruto, sin coordinación, que iba a cañonazos, y no. Estamos hablando de militares que han estudiado con Pétain en la Escuela de Guerra de París, que son todos diplomados de Estado Mayor y formados en el manejo de los servicios de información y de la comunicación, en el encriptado y en todo lo que significa la guerra moderna que se impone después de la Primera Guerra Mundial. Eso abre unas perspectivas de conflicto muy distinto, que no lo hace menos terrible, al revés, porque los militares franquistas tienen la capacidad de dibujar sobre el mapa de la Península ibérica qué poblaciones hay qué bombardear y cuáles no, a cuáles hay que someter antes o después, y qué colectivos van a ser clasificados de una o de otra manera. Actúan con una racionalidad moderna bastante destructiva, desde que toman el Estado y crean un eficaz aparato represivo. Recuerdo que Aróstegui decía que en el territorio republicano se mató más, pero se mató peor. Si la comparamos, inicialmente la violencia de las milicias es masiva, contra los católicos, por ejemplo, provocan casi 6.000 muertos durante el verano del 36, pero la incidencia militar que tuvieron esas muertes, el riesgo que suponían para la República, era ínfimo comparado con la capacidad de selección que tenía el servicio secreto español.</p>
<p><strong><em>¿Por qué crees que suscita aún polémica la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos?</em><br />
</strong>Supongo que hemos llegado tarde a algunas cuestiones y en el momento actual nunca parece ser el momento propicio para hacerlo, pero desde un punto de vista histórico comparado es una anomalía absoluta. Si no me equivoco, es el único mausoleo mantenido públicamente donde descansa un dictador de Europa occidental. La Iglesia, que fue la esencia del primer franquismo, no se ha opuesto sin embargo a la exhumación y en ese sentido ha sido más realista. Otros sectores igual sí, pero la Iglesia no tiene ya complejos.</p>
<p><strong><em>¿Serías partidario de ‘resignificar’ el Valle de los Caídos?</em><br />
</strong>Antes de <em>resignificar </em>habría que desactivar algunas claves. Y hay una muy clara. A partir de los llamados <em>25 años de Paz </em>(1964) el discurso paternalista lo invade todo. Ya no se habla de la guerra, se habla de integrar a los caídos de ambos bandos e ir hacia una España feliz de desarrollo y crecimiento económico. Y eso es lo que ha calado. La gente que sigue yendo al Valle procede de esa España, están sentimentalmente unidos a esa España. Se nos antojaría muy difícil que alguien en Alemania se sintiera identificado con el <em>nazismo feliz</em>, que también disfrutó de un momento de recuperación económica, por otras circunstancias, pero aquí es así. Sin tener que ir en contra de ellos, habría que hacer pedagogía para decirles que mientras usted estaba pasándolo bien había gente que no lo estaba pasando tan bien, no solo por la represión, sino por la emigración económica y por el hambre. Pero lo que tampoco se puede hacer es mantener un discurso revanchista frontal, porque las claves operativas emocionales por ambos sitios siguen estando intactas.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2019/01/gutmaro4-e1548759514807.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-8368" src="/wp-content/uploads/2019/01/gutmaro4-e1548759514807.jpg" alt="gutmaro4" width="900" height="900" /></a></p>
<blockquote><p>«La Transición se hace de la ley a la ley pero no desmonta la legislación punitiva del franquismo. Y para hablar de una Transición acabada eso habría que solucionarlo»</p></blockquote>
<p> </p>
<p><strong><em>¿Pero por qué si han pasado 80 años desde que terminó la Guerra y 40 desde que murió el dictador?</em><br />
</strong>Porque la generación que ha abierto una demanda de conocimiento, que es la de los nietos, o la de los biznietos, ha dicho que necesitan saber, algo fácil de entender, y la homónima dice que no lo necesita, que estamos bien así. Es más fácil recordar las cosas positivas, pero nosotros no estamos hablando solo de recordar, estamos hablando de conocer y comprender.</p>
<p><strong><em>¿Hay algo de complejo en el hecho de que políticos jóvenes como Pablo Casado o Albert Rivera se resistan a condenar públicamente el franquismo y no voten a favor de la exhumación de los restos del dictador?</em><br />
</strong>Ellos generacionalmente no tendrían que tener ningún complejo, pero por cálculo electoral atienden a quienes lo ven como una cesión al revanchismo. Esa clave sigue estando activa. Si estos políticos, que están asesorados por sociólogos, lo perciben, será porque está ahí. Y está ahí porque mucha de la gente que se acerca a la lectura de los trabajos de historia contemporánea va con un prejuicio ya formado. Hace mucho daño verlo todo en términos de bondad o maldad, de quiénes son los buenos y quiénes son los malos y existen muchas dificultades para inducir a un conocimiento real, porque la gente lo que quiere es reforzar su discurso y sus convicciones. Además, los medios han perpetuado un espejismo de memoria enfrentada porque interesa, pero yo creo que en realidad eso no existe. Hay estereotipos que han persistido e impiden que cale un conocimiento más complejo, más homogéneo. La ideología se coloca por encima de todo, una peculiaridad muy común en España.</p>
<p><strong><em>El problema es que cuando hablas de la Ley de Amnistía alguien nombra a Carrillo. ¿Sería posible superar esa determinación ideológica y crear una suerte de gran proyecto nacional de reparación?</em><br />
</strong>Creo que sí, lo que ocurre es que hay que integrar también a los conservadores, porque si no volvemos siempre al mismo relato de la Guerra, a Paracuellos y a los fusilados en el 75. El caso del Valle de los Caídos es claro, no se puede hacer sin contar con todos, con el PP y con Ciudadanos también, no puede haber oposición, tiene que haber un consenso amplio, y en eso la Transición sí que ha enseñado algo: que las leyes que fueron motores del cambio estuvieron pactadas y acordadas.</p>
<p><strong><em>¿Estás de acuerdo con la enmienda a la totalidad que hace Podemos al decir que la Transición fue una estafa y que habría que ir a un nuevo proceso constituyente?</em><br />
</strong>Primero tendrían que aclarar qué es un proceso constituyente. Pero lo esencial es que parten de un error histórico que es ir de atrás hacia delante. Como sabemos cómo acabó, hacemos una crítica presentista. Y hay que situarse en el año 73, en el año 76, en el 78, en el 81… Lo que no se puede es anticipar el final del relato y dar por sentado que aquello estaba pactado y diseñado. Eso es totalmente incierto. La Transición fue un momento histórico complejo y me parece mal que se haga una crítica frontal contra un proceso que tuvo éxito y es reconocido internacionalmente. Esto no quiere decir que no sea necesaria una crítica política o que se diga que todo fue inmaculado. Al contrario, yo lo he calificado de inacabado, por la falta de revisión de las sentencias, entre otras cosas.</p>
<p><strong><em>A ese reduccionismo histórico al que hacías referencia contribuye sin duda la imposibilidad de acceder a archivos que permanecen cerrados. ¿A qué se debe esto?</em><br />
</strong>No tengo la respuesta técnica, lo fácil sería decir que por una cuestión ideológica, pero yo creo que se han ido cerrando porque a medida que hay más historiadores investigando con mayor rigor ha ido aflorando un conocimiento que ha asustado a determinados sectores. Curiosamente está cerrado el acceso a los aparatos administrativos de control de la dictadura: Exteriores, Defensa e Interior. Eso hace que tengamos aún unas lagunas enormes y facilita que mucha gente pueda seguir manteniendo un discurso acientífico y haciendo afirmaciones sin mostrar las fuentes. No se puede decir que los archiveros tengan la culpa, pero desde luego no hay voluntad por parte de la Administración. Además, está la anomalía de la Fundación Francisco Franco, donde la familia del dictador custodia unos documentos que han sido catalogados por un medievalista, lo que no parece lo más apropiado, con todo mi respeto hacia los medievalistas.</p>
<p><strong><em>Pero la Fundación Francisco Franco asegura que ha digitalizado sus fondos y que son públicos…</em><br />
</strong>Sí, lo que ocurre es que cuando se cotejó el fondo se detectó que faltaban más de 3.000 documentos, que corresponden a los informes de la auditoría del Tribunal de Cuentas al Generalísimo. Es una cuestión importante, no solo para conocer el patrimonio de la familia, que también, sino sobre todo porque estamos hablando de las cuentas de la Jefatura del Estado durante muchísimos años. Y eso nos impide estudiar a la figura clave del régimen.</p>
<p><strong><em>Sobre todo porque hay un tópico vigente sobre la austeridad del Caudillo…</em><br />
</strong>Efectivamente. Supongo que se acostaría pronto, no lo dudo, pero tampoco que le gustaba el dinero. Ya desde la Guerra tenía fuera un patrimonio grande. Para mí, sin embargo, es más importante la gestión de los favores a los amigos, porque se tardó mucho tiempo en establecer unas relaciones basadas en el capitalismo. La economía del régimen tenía una estructura anterior incluso al siglo XIX, donde mandaban las grandes familias, esa aristocracia donde se mete la Falange nueva, donde crecen muchos apoyos y donde muy poca gente controla realmente el país. Si eso lo combinamos con la sangría de la Guerra, de la represión, del exilio, de la emigración económica, del hambre, que fue devastadora, las enfermedades… La sociedad española sufre un bajón vital importante y hasta el año 56 no se iguala el PIB del 36, 20 años que a nivel humano y generacional suponen una involución muy seria. Y repito, no se trata de encontrar culpables y pedir responsabilidades, pero no tiene sentido que esas claves se mantengan ocultas a los historiadores.</p>
<p><strong><em>Hay un elemento poco estudiado y que tú resaltas en tus libros como son los traspasos de propiedad y las empresas que se beneficiaron de los favores del régimen.</em><br />
</strong>Sí, y esa es otra de las razones por las que no se puede hablar de régimen fascista, porque no es el Estado el único beneficiario. Aquí hubo muchos, empezando por la banca y por las empresas que utilizaron presos, que cuando quedaban en libertad provisional se convertían en libertos patrocinados, como en una sociedad precapitalista del siglo XVIII. Esa es la España que se instaura, la de las relaciones de subordinación, no la de clases sociales, algo que se ve muy bien en la España rural donde está muy claro el dominio de los vencedores sobre los vencidos, como reflejan películas como <em>Los Santos Inocentes</em>. Y hay otro aspecto que hace referencia a lo que tuvo que hacer mucha gente para sobrevivir y que es la causa de que muchos callaran luego. No lo hicieron solo por miedo, sino por vergüenza, por haber delatado, por haberse quedado con las propiedades de los demás, incluidos los niños, cosas bastante vergonzantes. Afortunadamente eso ya no está operativo. Pasaron muchas cosas y durante mucho tiempo lejos del frente, en la retaguardia, cosas que hay que explicar e incorporar a los planes de estudio, porque aún hoy, por ejemplo, en Toledo, a los niños se les explica lo del Alcázar como una hazaña heroica. Y si coges cualquier manual de bachillerato verás que muy pocos incorporan la represión o el gobierno de la República en el exilio, por decirte dos cosas que pertenecen a la historia política y que habría que contar sin ningún tipo de sesgo.</p>
<p><strong><em>Formas parte de una nueva generación de historiadores que pretende revertir esa situación, a partir de la creación de los estudios de memoria histórica que puso en marcha Julio Aróstegui. ¿Cómo definirías esa metodología?</em><br />
</strong>Como venía de la enseñanza media, Julio Aróstegui tenía una cosa muy clara y es que había que empezar por la nomenclatura. En lugar de Geografía e Historia, decía, había que hablar de Historia y Geografía, porque si no la Historia quedaría subordinada al espacio. Yo creo que con la memoria pasa lo mismo, pero decir Historia Memoria quedaría mal. La Historia es una ciencia social y tiene que ser objetiva, mientras que la Memoria forma parte del recuerdo, que está condicionado por cómo le fue a cada uno o por lo que le hayan trasmitido. Y hay que mantener esos dos polos, como repetía concienzudamente Aróstegui. El mejor homenaje que se puede hacer a una víctima es explicar su contexto, porque así la devuelves a su historia. Lo demás queda en el plano íntimo y familiar.</p>
<p><strong><em>Sin embargo, a la memoria histórica se la acusa de revanchista</em>.<br />
</strong>Lo que pasa es que hemos tenido que llenar un vacío historiográfico que existía, aunque si se nos ve como revanchistas es porque algo ha fallado, algo hemos hecho mal. La memoria histórica es una metodología que integra testimonios individuales y recuerdos colectivos que se contraponen luego con la documentación de los archivos.</p>
<p><strong><em>¿Qué te parece la forma en que se ha realizado el cambio de nombre de algunas calles en Madrid?</em><br />
</strong>La forma en que se ha hecho no tiene base metodológica y significa utilizar el pasado como arma arrojadiza. Esto hace un flaco favor a los investigadores y favorece a la gente que ve estos procesos como una revancha. Hay que hacer pedagogía, pero respaldada con datos, no con sentimientos ni con partidismos. Creo que fue un error. Como suelen decir los arqueólogos: si no puedes excavarlo no lo saques, porque vas a producir el efecto contrario. Que la política intente ocupar los espacios vacíos que han quedado sentimentalmente en muchas víctimas es miserable.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2018/10/libros-para-leonor/" target="_blank">número 291</a>, Otoño 2018</p>
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		<title>Fomento de la lectura: ¿Qué hacer? Leer en mayo</title>
		<link>https://revistaleer.com/2017/05/leer-en-mayo-fomento-de-la-lectura/</link>
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		<pubDate>Wed, 03 May 2017 17:59:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Mucho se ha debatido en los últimos años sobre el futuro del libro. La crisis económica, pero sobre todo la revolución tecnológica y sus consecuencias –el cambio de paradigma, de hábitos de consumo, los nuevos formatos– han absorbido la mayoría de reflexiones y comentarios, eclipsando un problema endémico: en España se sigue leyendo poco y [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Mucho se ha debatido en los últimos años sobre el futuro del libro. La crisis económica, pero sobre todo la revolución tecnológica y sus consecuencias –el cambio de paradigma, de hábitos de consumo, los nuevos formatos– han absorbido la mayoría de reflexiones y comentarios, eclipsando un problema endémico: <strong>en España se sigue leyendo poco y mal</strong>. Siete de cada diez españoles no pisan una biblioteca, revelaba el pasado verano la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Pero ya sabíamos que más de un 35 % de los españoles no abre jamás un libro.</p>
<p style="text-align: left;">La reciente presentación del informe <em>La lectura en España 2017</em> por parte de la <a href="http://federacioneditores.org/"><strong>Federación de Gremios de Editores</strong></a> (FGE) vuelve a poner sobre la mesa <strong>un problema endémico para el que se vienen sucediendo los planes oficiales</strong> de estímulo de la lectura. Los <a href="http://www.mecd.gob.es/cultura-mecd/areas-cultura/libro/mc/pfl/campana-maria-moliner/premiados.html"><strong>premios María Moliner</strong></a>, por ejemplo, reconocen las mejores iniciativas de base, las que tienen lugar en las bibliotecas públicas, y que suelen ofrecer ejemplos inspiradores. Pero<strong> sigue faltando un gran plan nacional que revalorice eficazmente la lectura</strong>, sus virtudes, su perentoria necesidad en la construcción de un nuevo humanismo capaz de compensar las carencias de una sociedad en crisis.</p>
<p style="text-align: left;">En el número de mayo de LEER nos preguntamos: ¿qué hacer? Con <strong>Maica Rivera</strong> han hablado expertos y docentes como <strong>Joaquín María Aguirre</strong> (UCM), que pone el dedo en la llaga subrayando «el error de <strong>confundir la cultura con industria cultural</strong> porque las medidas que solucionan problemas económicos no resuelven carencias culturales».</p>
<p style="text-align: left;">La búsqueda de soluciones estimulantes pasa por la consulta a profesionales como <a href="http://www.danielcasado.com/"><strong>Daniel Casado</strong></a>, gestor cultural, poeta y músico que lleva dinamizando clubes de lectura en Extremadura desde hace quince años. O el japonólogo <strong>Carlos Rubio</strong>, que cuenta su satisfactoria experiencia desde Umi, un club de lectura de literatura japonesa en la <a href="http://biblioteca.talavera.org/index2.cfm?codigo=001"><strong>Biblioteca Pública José Hierro de Talavera</strong></a>.</p>
<p style="text-align: left;">También ofrece reflexiones interesantes al respecto <strong>el nuevo director de la </strong><a href="http://ferialibromadrid.com/"><strong>Feria del Libro de Madrid</strong></a>, <strong>Manuel Gil, protagonista de nuestra portada</strong> y de una esclarecedora entrevista. Profesional de larga trayectoria en casi todos los eslabones de la cadena del libro, Gil afronta con entusiasmo el reto de dirigir la veterana cita madrileña, que <strong>entre el 26 de mayo y el 11 de junio cumple su edición número 76 con 480 expositores y más de 700 sellos.</strong> Revalorizar la marca, <strong>internacionalizar y digitalizar</strong> la Feria, construir una programación propia para todo el año y participar activamente de la vida cultural de la ciudad son algunos de los puntales de un proyecto «sensible» ante los nuevos fenómenos asociados a la revolución digital y la defensa del papel de las ferias en el apoyo y difusión de la lectura.</p>
<figure id="attachment_7062" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-7062 size-large" src="/wp-content/uploads/2017/05/IMG_2066-e1493833335509-1024x706.jpg" alt="IMG_2066" width="690" height="476" /><figcaption class="wp-caption-text">El nuevo director de la Feria del Libro de Madrid, Manuel Gil, posa para LEER el paseo de coches del Retiro, sede de la cita cultural y editorial que este año cumple su edición número 76 (foto: Ricardo Torres).</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><strong>La realidad española contrasta con Francia</strong>: en marzo, una encuesta revelaba que el 84 por ciento de sus ciudadanos lee libros, y un 49 por ciento lo hace a diario. Lo cuenta desde París <strong>Óscar Caballero</strong> para ilustrar cómo allí <strong>la efervescencia del debate político se refleja inevitablemente en otra gran pasión francesa como son los libros.</strong> Repasamos las lecturas para unas elecciones decisivas para un país que inventó la figura del intelectual y que vive con leído apasionamiento su devenir político. Desde el inaugural <em>affaire</em> Dreyfus <strong>Jordi Corominas </strong>repasa a sus autores <em>comprometidos</em>, con el foco en <strong>Camus</strong> y en contraste con <strong>Sartre</strong>. Y ante la posibilidad, aunque sea remota, de ver a <strong>Le Pen</strong> en el Elíseo, damos el salto a Estados Unidos y, a toro pasado de la victoria de un potencial aliado como <strong>Donald Trump</strong>, buscamos <strong>autores que desde la academia han respaldado</strong> un proyecto que no es solo, no puede serlo, la estrafalaria bravata con que se ha caricaturizado al magnate, visión que no ha hecho otra cosa que galvanizar sus apoyos y sus inquietantes intenciones.</p>
<p style="text-align: left;">Y hablando de escritores comprometidos, en su celebrada sección mensual, la Auténtica Entrevista Falsa, <strong>Víctor Márquez Reviriego</strong> se <em>reencuentra</em> con <strong>José Luis Sampedro</strong> –de quien fue alumno de Estructura Económica– en el centenario del nacimiento del escritor y economista fallecido en 2013 y que acabó sus días como <em>santo laico</em> de muchos indignados.</p>
<figure id="attachment_7065" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><img class="wp-image-7065" src="/wp-content/uploads/2017/05/RAY110417_6-copia.jpg" alt="RAY110417_6 copia" width="345" height="444" /><figcaption class="wp-caption-text">Ray Loriga durante su encuentro con LEER (foto: Ana Lisis).</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;">Escritor, guionista, director de cine y máscara de sí mismo, <strong>Ray Loriga</strong> fue emblema de aquel fenómeno editorial de los años 90 encuadrado en la llamada Generación X, un grupo de escritores que poco o nada tenían en común y cuyos nombres se han desvanecido con el tiempo. Él sin embargo <strong>ha salvado la criba del tiempo y veinticinco años de su debut literario con <em>Héroes</em> se ha alzado con el XX Premio Alfaguara</strong>. En vísperas de la publicación de <em>Rendición</em>, <strong>Fernando Palmero</strong> ha conversado para LEER con el escritor madrileño. Arranca así el repaso de la actualidad libresca, que prosigue con la charla entre <strong>Raúl Minchinela</strong> y <strong>Rubén Lardín</strong> a propósito del recién publicado libro del segundo, <strong><a href="http://www.fulgenciopimentel.com/libros/la-hora-at%C3%B3mica" target="_blank"><em>La hora atómica</em></a></strong>; la visita de <strong>Jesús Marchamalo</strong> a la biblioteca de <strong>Felipe Benítez Reyes</strong>; reseñas de lo último de <strong>Coetzee</strong>, <strong>Cristina Morales</strong>, <strong>Sergi Puertas</strong>, <strong>Luis Magrinyà</strong>, <strong>Guelbenzu</strong> o<strong> Carme Riera</strong>, entre otros; o, porque en LEER tenemos vocación de desvelamiento, la atención en el centenario de su fallecimiento a<strong> la figura olvidada de Juan Andrés</strong>, jesuita adscrito a la obliterada escuela universalista y fundador de los estudios de literatura universal y comparada, objeto de<a href="http://biblioteca.ucm.es/historica/exposicion-juan-andres-y-la-escuela-universalista-espanola" target="_blank"> una exposición en la Biblioteca Histórica de la UCM</a> y de varias novedades editoriales. En materia de Infantil y Juvenil, <strong>Ada del Moral reivindica al ilustrador italiano Roberto Innocenti</strong>, publicado en España por editoriales como Fondo de Cultura Económica o Kalandraka.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/05/PORTADA2821.jpg"><img class="alignleft wp-image-7043" src="/wp-content/uploads/2017/05/PORTADA2821.jpg" alt="PORTADA282" width="200" height="266" /></a>No falta la crónica de ferias y festivales, de <strong>Trujillo</strong> a <strong>Getafe</strong>, y el avance de próximas citas de las cuales LEER es medio colaborador, como las ferias del libro<strong> de <a href="http://feriadellibrodeteruel.com/" target="_blank">Teruel</a></strong> y <a href="http://www.ayto-fuenlabrada.es/index.do?MP=2&amp;MS=15&amp;MN=2&amp;TR=C&amp;IDR=182" target="_blank"><strong>Fuenlabrada</strong></a>, donde la Revista contará con caseta propia y celebrará dos actividades en torno a <strong>James Matthew Barrie</strong> y <strong>G. K. Chesterton</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Busca el número de mayo de <span class="caps">LEER</span> en <strong>quios­cos de toda España </strong><strong>y libre­rías</strong> selec­cio­na­das, o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank"><strong>sus­crí­bete</strong></a>.</p>
<p style="text-align: left;"><em>Arriba, ilustración de Manuel Martínez Muñiz para la campaña de fomento del libro y la lectura auspiciada por el Ministerio de Cultura en 1994.</em></p>
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		<title>Volver a Kieślowski</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Apr 2016 19:00:00 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Conmemoración del 20 aniversario de la muerte del cineasta <strong>Krzysztof Kieślowski </strong>con el escritor <strong>Fernando Lara</strong> que presentará la nueva reedición en alta definición de la<strong> trilogía ‘Tres Colores’</strong> y su libro de acompañamiento. También asistirán como invitados especiales <strong>Eduardo Rodríguez Merchán</strong>, catedrático de la <strong>facultad de Ciencias de la Información</strong> (<strong>UCM</strong>) y <strong>Virginia García</strong> de <em><strong>Días de cine</strong></em>.</p>
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		<title>Club leer: La creación coartada</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 11:00:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La inauguración de la nueva temporada de Club LEER el pasado jueves 10 de septiembre revistió cierto aire de cenáculo, una reunión de personas que se niegan a dar a la literatura por muerta. El maestro de ceremonias fue Javier Aparicio Maydeu, crítico literario y profesor de la Universidad Pompeu Fabra, autor de la tetralogía El artista en [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La inauguración de la nueva temporada de <strong>Club LEER</strong> el pasado jueves 10 de septiembre revistió<strong> cierto aire de cenáculo, una reunión de personas que se niegan a dar a la literatura por muerta</strong>. El maestro de ceremonias fue <strong>Javier Aparicio Maydeu</strong>, crítico literario y profesor de la <strong>Universidad Pompeu Fabra</strong>, autor de la tetralogía <em><strong>El artista en sus laberintos</strong>: <a href="http://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=3434638&amp;id_col=100508"><strong>Continuidad y ruptura. Una gramática de la tradición en la cultura contemporánea </strong></a> </em>con <strong>Alianza</strong>); <em><strong>La imaginación en la jaula. Razones y estrategias de la creación coartada</strong></em>, <em><strong>El desguace de la tradición. En el taller de la narrativa del siglo XX</strong></em> y <em><strong>Lecturas de fición contemporánea. De Kafka a Ishiguro </strong></em>con <a href="http://www.catedra.com/"><strong>Cátedra</strong></a>.</p>
<figure id="attachment_4585" style="width: 350px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-4585" src="/wp-content/uploads/2015/09/DSCN7036-300x256.jpg" alt="DSCN7036" width="350" height="298" /><figcaption class="wp-caption-text">Javier Aparicio Maydeu en Espacio LEER junto a su ambiciosa obra: “El artista en sus laberintos”, una tetralogía de la creación contemporánea.</figcaption></figure>
<p>Ante un público con representación docente de peso, entre el que destacaron personalidades como <strong>Fernando Rodríguez Lafuente</strong> (máster ABC) y<a href="http://millecturasunavida.blogspot.com.es/"><strong> José Manuel Mora Fandos </strong></a>(UCM), la presentación inicial apuntó certera hacia el <strong>carácter revulsivo</strong> del más reciente de los títulos: <em>La imaginación en la jaula, </em><strong>una radiografía de cuerpo entero que permite comprender en toda su amplitud y riqueza de matices los cambios sufridos por el proceso literario en el contexto de la globalización económica y tecnológica</strong>. Los tiempos han cambiado: antes el escritor le daba un manuscrito a su agente pero, ahora, el proceso se ha invertido, y si hablas con veinte agencias importantes de Madrid, Londres o Barcelona, te dirán que el cliente, que es el escritor, le pregunta a su agente sobre qué tiene que escribir. Lo detalló Aparicio Maydeu para llegar a <strong>la consecuencia última: la falta de libertad del escritor contemporáneo, que cae víctima de programas editoriales teledirigidos</strong>.</p>
<p>«Tales estrategias programáticas, amén de estrangular el genio y presentar al editor como al malo de la película, se desarrollan sobre <strong>un tablero desde donde muchos tratan de convencernos de que los géneros clásicos no existen y son sólo un invento de los periodistas aunque de la manga esos mismos escépticos de catalogaciones se saquen de  la manga perversiones como la endiablada etiqueta imposible del <em>Young Adult</em></strong>», apuntaló <strong>Maica Rivera</strong>.  <img class="alignright wp-image-4609 size-full" src="/wp-content/uploads/2015/09/CA002835011.jpg" alt="CA00283501" width="200" height="309" />El profesor Aparicio Maydeu recogía el guante: “<strong>Los géneros literarios están muy enfermitos. Están siendo suplantados desde hace una década por los géneros editoriales</strong>. Escritores importantes como <strong>John Banville</strong>, con mucho prestigio e incluso candidatos al Nobel, tienen su nombre de DNI para hacer novela literaria y un seudónimo para hacer novela negra (<strong>Benjamin Black</strong>, en este caso); y saben muy bien qué facturan cuando firman de una u otra forma, tienen dos cuentas de resultados distintas”. <strong>La degeneración de los géneros viene marcada por el mercado: “Lo imponen unos señores que tienen mucho poder y que imponen nichos”. Si no encuentran el tipo de escritor que buscan, lo crean.</strong> Este escritor a la carta tiene las manos atadas, «y si, además, se trata de alguien que factura un tercio de la editorial a la que sirve, se ve asfixiado por la obligación de entregar un libro cada dos años».</p>
<p>LITERATURA S. L.</p>
<p>En esta «prostitución literaria», serían una suerte de viagra los libros de autoayuda y los talleres literarios que se venden con el lema de «por-supuesto-tú-también-puedes-ser-escritor-y-escribir-tu– propio–<em>bestseller–</em>en-una-semana». Me siento legitimado a decir esto, he sido agente 15 años, llevo muchos años en la universidad, estoy en el mundo editorial desde hace 25 años, hablo con muchos editores No creo en los talleres literarios”. El gran Alvite arrojaba una sombra de sospecha a la proliferación moderna de los talleres: “Yo los miro con recelo porque creo que la escritura no es una afición que se adquiere, ni un oficio que se perfecciona, sino una necesidad que se padece, algo que sobreviene por pura fatalidad, a veces por una simple carencia, como sucede con el bocio”. Aparicio Maydeu dejó claro que no cree en milagros literarios y que prefiere atacar directo al corazón de la cuestión: <strong>“El gran problema de la literatura es la lectura, es decir, a quien ha leído mucho le basta un poco de talento para poder escribir”</strong>. El genio se tiene o no se tiene, aseguró el crítico, «viene del padre y de la madre». Maica Rivera suscribió su apreciación, recordando el argumento de autoridad del poeta<a href="http://www.joanmargarit.com/?lang=es"><strong> Joan Margarit</strong></a> a su reciente paso por Espacio LEER: <strong>«no todo el mundo tiene talento literario, el talento no se aprende, y, por ejemplo, hacer poesía no es democrático, de hecho, es lo menos democrático del mundo»</strong>.</p>
<figure id="attachment_4597" style="width: 400px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-4597" src="/wp-content/uploads/2015/09/12002935_1178147785532306_1407617614312802898_n.jpg" alt="12002935_1178147785532306_1407617614312802898_n" width="400" height="292" /><figcaption class="wp-caption-text">Fernando Rodríguez Lafuente concitó atenciones en Espacio LEER durante las tres horas de conversación con Aparicio Maydeu, que se mantuvo en constante interacción con el público asistente.</figcaption></figure>
<p>ESCRITOR VS CREADOR DE CONTENIDOS</p>
<p>No hay fórmulas ni atajos para la buena literatura, quedó claro unánimemente. Corroborando todas las matizaciones («la cultura lo es todo menos democrática»), el crítico distinguió entre el escritor y el creador de contenidos. “Lo decía <strong>Jaume Vallcorba</strong>, editor de <strong>Acantilado </strong>quien fue muy valiente, la cultura es elitista, otra cosa es el <em>entertainment «</em>.  Fernando Rodríguez Lafuente fue más lejos en intervención: <strong>“Son unos tiempos muy conservadores, no ya solo en la política sino en la propia creación. Hay una cultura acomodaticia, empezando por los propios intelectuales. La universidad es una burbuja, está aislada del mundo. ¿Dónde encuentras esta cultura crítica?”</strong>. El también profesor y crítico comparó a los asistentes los actos del Espacio LEER con los antiguos cristianos reuniéndose en catacumbas tratando de sobrevivir. <strong>«Aquí, ahora mismo, en Espacio LEER, somos la resistencia»</strong>, sentenció, y calificó el momento que estamos viviendo como “realmente tenebroso” porque “no existe una cultura crítica, la crítica se ha convertido en apología y vituperio». Aparicio Maydeu rememoró l<strong>os tiempos en que Manolo Vázquez Montalbán exclamaba “¡esto es una mierda!”, y cogía lo que había escrito con su Olivetti y lo tiraba a la basura</strong>; y a Gabo que siempre desconfió de un escritor con la papelera vacía, en contraste con «el contexto actual de falta total de autocrítica,<strong> ¿dónde están ahora esos escritores que se arrepienten con el transcurso del tiempo de lo que han escrito?</strong>».</p>
<p>CREATIVIDAD VS CREACIÓN</p>
<p>La creatividad le ha quitado el prestigio a la creación, pero no debemos confundirlo. El crítico nos puso en guardia: <strong>“Los valores de la creatividad actual y los de la creación tal y como se han entendido siempre, son distintos. Creación significaba universo propio, reiteración, obsesión, esfuerzo, tiempo, maduración, arrepentimiento… Creatividad: espontaneidad, prisa, sensación acomodaticia sin ninguna noción de autocrítica o con un descenso de la misma. Ahora se confunden una cosa con la otra. Cada vez se habla más de creatividad y la palabra creación está paulatinamente siendo abandonada”</strong>. <img class="alignright wp-image-4619" src="/wp-content/uploads/2015/09/may-300x194.jpg" alt="may" width="350" height="226" /></p>
<p>También el proceso de creación ha cambiado, se ha “higienizado” con las TIC, explicó. Por eso, en el libro <em>La imaginación en la jaula</em> podemos ver fotos de «procesos», desde el famoso rollo de <strong><em>En la carretera</em> </strong>de <strong>Kerouac</strong> a las tachaduras de<strong> James</strong> <strong>Joyce</strong> o de <strong>Javier Marías</strong>: “Durante mucho tiempo lo importante de la escritura era el proceso pero ahora éste se hunde y queda apartado, castigado, oculto. <strong>El lector tiene la sensación de que la obra ya era un producto antes del proceso</strong>». Cierto es, el público en Espacio LEER cayó en la cuenta: “Ya no hay manuscrito”. <strong>Marías</strong> comprendió en su momento la relevancia de todo esto, y le dijo a Javier Aparicio Maydeu: “Te agradezco que exhibas que yo dudo”.</p>
<p>“Lo difícil en España hoy en día es no publicar”, afirmó Rodríguez Lafuente, frase que le llevó a aquella otra de Umberto Eco, según la cual hoy es un signo de distinción el no aparecer en televisión: “Sobre todo por parte de los jóvenes, porque todos los editores van buscando un <em>pelotazo</em>. Eso crea fenómenos como el de la <strong>generación Nocilla</strong>”. El profesor Aparicio Maydeu recordó sus comienzos profesionales: <strong>“Cuando entré el sector, escritor no sabía lo que le pagaban de anticipo. Ahora sí. Y eso tiene que ver con la literatura: por el tempo, la rapidez, la presión, la sintaxis, la tecnología, no tienes el contenido pero ya tienes la presión para exhibirte. Hay novelas que no son novelas, son selfis artísticos. Artefactos, algunos muy bien, hechos para la autocomplaciencia”</strong>.<img class="aligncenter wp-image-4614 size-large" src="/wp-content/uploads/2015/09/DSCN7047-1024x710.jpg" alt="DSCN7047" width="690" height="478" /></p>
<p>Ahí Maica Rivera invitó a leer <a href="http://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=150205"><em>La imaginación en la jaula</em></a> en paralelo con el clásico<a href="http://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=120422"> <em><strong>Cultura y anarquía</strong></em></a> de <strong>Matthew Arnold</strong> (Cátedra), insistiendo en la máxima relevancia de ese decimonónico concepto de <strong>«cultura de la insatisfacción»</strong> frente al de <strong>«cultura de la satisfacción»</strong> hoy dominante: <strong>«si en el pasado, la lectura se caracterizaba por impactar, desestabilizar, desasosegar, inquietar, perturbar e imponía retos, abría caminos para despertar al lector, abrumándolo ante un vasto panorama intelectual, cada vez más inmenso e inabarcable, que abría ante él, ahora lo que suele buscarse es gratificar constantemente a ese lector, infantilizarlo, agradarlo con ideas absurdas tales como que conseguirá entender a Derrida en veinte páginas»</strong>.</p>
<p>UNIADVERSIDAD</p>
<p>Frente a toda esta problemática de nuestro tiempo, <strong>«¿las instituciones académicas no deberían crear espacios para combatir todas presiones del mercado y las inercias nocivas del entorno digital? ¿Dónde queda su responsabilidad?»</strong>, preguntó Maica Rivera. La respuesta de Aparicio Maydeu se remontó a los años 20 a los años 50, cuando la universidad europea marcaba tendencias; porque, a partir de ahí, <strong>con la irrupción de la cultura pop, «la universidad dejó de generar tendencia y pasó a seguir al mercado, los profesores empezaron a prescribir los libros que sabían que había tenido cierto éxito, no aquellos en los que ellos creían como obra artística»</strong>. El resultado es que «la universidad está ahora en una situación precaria a nivel europeo, es difícil que vuelva a imponer a la sociedad determinadas tendencias porque ahora lo que hace es prescribir que el alumno lea lo que el mercado dice que tiene que leer» y si el profesor propone algo fuera de la norma se convierte, al parecer, automáticamente, en el forajido de la película. «A veces se alega para relegar algo que conlleva una lectura difícil, ¿pero difícil respecto a qué?”, cuestionó Aparicio Maydeu, lamentando con pesar, dramas educativos de nuestro país como «que alguien pueda doctorarse en Arqueología sin saber latín”.<br />
En este punto, Lafuente volvió a abogar por una «ética de la resistencia» a lo <strong>Edgar Morin</strong> y citó a <strong>Steiner</strong>:<strong> “La clave de la lectura es el tiempo y el silencio”</strong>. Según el profesor, <strong>“esta sociedad está matando el silencio y no tiene tiempo. Así es imposible leer. Tenemos que ir al tempo adecuado para mantener la tradición de lecturas que han estado desde Homero hasta nuestros tiempos”</strong>. Apuntó Aparicio Maydeu que “la única resistencia que nos queda es que haya entusiasmo lector entre los profesores, que se lo transmitirán al alumnado, ahí los estudiantes siempre responden».</p>
<p style="text-align: right;">Alberto Sánchez Medina (<a class="ProfileHeaderCard-screennameLink u-linkComplex js-nav" href="https://twitter.com/Albertorum_"><span style="color: #375232;">@<span class="u-linkComplex-target">Albertorum_</span></span></a>)</p>
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		<title>Hijos de la crueldad</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Dec 2014 08:00:43 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El Salón de Grados de la Facultad de Filosofía de la UCM acoge desde ayer y hasta el próximo viernes 19 de diciembre el Congreso “El placer más antiguo de la Humanidad: Jornadas sobre literatura de la crueldad”. Una iniciativa que da pie a ALBERTO SÁNCHEZ MEDINA a comentar el reciente libro de Joan-Carles Mèlich [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>El Salón de Grados de la Facultad de Filosofía de la UCM acoge desde ayer y hasta el próximo viernes 19 de diciembre el Congreso “El placer más antiguo de la Humanidad: <a href="https://seminarionietzscheucm.wordpress.com/2014/12/05/el-placer-mas-antiguo-de-la-humanidad-jornadas-sobre-literatura-de-la-crueldad/" target="_blank">Jornadas sobre literatura de la crueldad</a>”. Una iniciativa que da pie a ALBERTO SÁNCHEZ MEDINA a comentar el reciente libro de <strong>Joan-Carles Mèlich</strong> “Lógica de la crueldad” (Herder).</address>
<address> </address>
<p>ES POSIBLE UNA MORAL SIN CRUELDAD? Joan-Carles Mèlich, profesor de Filosofía de la Educación en la Universitat Autònoma de Barcelona, niega tal posibilidad en su ensayo <a href="http://www.herdereditorial.com/novedades/5544/logica-de-la-crueldad/" target="_blank"><em>Lógica de la crueldad </em></a>(Herder, 2014). Para el filósofo <strong>no hay moral sin lógica, ni lógica sin crueldad.</strong> Cuando, verbigracia, una comisión judicial, protegida por varias unidades de antidisturbios de la Policía, ejecuta <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/11/21/madrid/1416597148_584689.html" target="_blank">el desahucio de Carmen</a>, una anciana de 85 años que hipotecó su vivienda en Vallecas a través de un prestamista particular, lo que opera es una lógica de la crueldad. Si la Alemania nazi reducía a los judíos a meros <a href="http://www.holocaustresearchproject.org/holoprelude/deruntermensch.html" target="_blank"><em>untermensch</em></a> (subhumanos) y legitimaba así su exterminio, <strong>el neoliberalismo reduce a los ciudadanos a clientes.</strong> Si bien el contenido varía, la lógica es la misma. Para Mèlich, “existen lógicas de la crueldad más sutiles que siguen vigentes en nuestras sociedades”. Por tal motivo, es un error –y un peligro– pensar que la crueldad pertenece al pasado, que no queda nada de Auschwitz entre nosotros. “Auschwitz es la muestra más terrible de esta lógica, su símbolo más perverso. Según esta lógica, <strong>en Auschwitz no mueren ‘seres humanos’</strong>, seres con nombre propio, seres corpóreos, seres que nacen, que aman, que sufren. No son exterminados nombres propios en el <em>Lager</em> <strong>sino números, figuras, y nadie debería tener mala conciencia por ello</strong>”. La moral es un mecanismo totalizante de inclusión/exclusión, algo que “protege, tranquiliza y normaliza pero también legitima, excluye y extermina”. Por eso Mèlich insistirá: <strong>el totalitarismo nazi no era inmoral, sino todo lo contrario, era <em>exclusivamente</em> mora</strong>l: “El auténtico horror de Auschwitz es su extrema y absoluta moralidad […]. Aunque el campo de Auschwitz-Birkenau fue liberado por el ejército rojo a finales de enero de 1945, su lógica, sin embargo, todavía sigue presente. Ella es <em>lo que queda</em> de Auschwitz, su resto de crueldad”.</p>
<p>En <em>Ira y tiempo</em>, <strong>Peter Sloterdijk</strong> apuntaba a la ira del primer verso de la <em>Ilíada</em> como la primera palabra de la tradición europea (<em>La ira canta, oh diosa, del Pelida Aquiles,  / maldita, que causó a los aqueos incontables dolores…</em>). <strong>Mèlich juzga al joven Nietzsche de <em>El nacimiento de la tragedia</em> como el etiólogo de la crueldad occidental</strong>, cuyo origen también sitúa en la Grecia clásica. “Heredero de <strong>Sócrates</strong> y <strong>Platón</strong>, por una parte, y del cristianismo, por otra, Occidente ha generado un sentimiento que es, a la vez, de <em>deuda</em> y de <em>culpa</em>, y que se convertirá, en último término, en crueldad hacia uno mismo”.</p>
<p>De aquellos polvos metafísico-morales, de esa lógica dualista o “de lo real y su doble” (<a href="http://clementrosset.com/" target="_blank"><strong>C. Rosset</strong></a>), estos lodos de crueldad donde anidan unos autoinfligidos sufrimientos que se prolongan hasta nuestra posmodernidad: “Hemos sido formados en una cultura en la que se ha fomentado como virtud la crueldad hacia uno mismo. La autodisciplina, la autovigilancia, la autosuperación, el autocastigo, <strong>la autohumillación son virtudes propias de la tradición socrático-platónica que tienen un hondo calado en el cristianismo”.</strong></p>
<blockquote><p>Para Mèlich, la cacareada época de crisis de valores morales no es más que una falacia para ocultar lo que no es más que un exceso de moral, que conlleva necesariamente un exceso de crueldad</p></blockquote>
<p>Mèlich desarrolla en su obra la enigmática frase nietzschziana presente en <em>Crepúsculo de los ídolos</em> según la cual todavía <strong>“no podemos desembarazarnos de Dios porque seguimos creyendo en la gramática”</strong>. Luchar contra una gramática que se erige en soberana de lo que podemos pensar, decir o hacer, que distingue lo que es normal de lo patológico, al sano del enfermo, al loco del cuerdo. El filósofo advierte el peligro de esta moral cruel que clasifica en categorías universales –<strong>“el imperativo categórico huele a crueldad”</strong>, nos dice Nietzsche–, que se atreve a delimitar qué es un ser humano (y, por tanto, qué no lo es), y que con esta operación <em>lógica</em> convierte a lo “único” en lo “uno”, con el riesgo de que <strong>Hurbinek</strong> –el niño de Auschwitz al que se refiere <strong>Primo Levi</strong> en <em>La tregua</em>– pase a ser un <em>mero</em> “judío”.</p>
<p><iframe src="//www.youtube.com/embed/7x_N8cX2zTc?rel=0" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p>Mèlich lleva a cabo una labor de desestructuración de este conjunto de categorías, marcos normas y procedimientos y nos enseña que “<em>lo humano sería lo que escapa a cualquier definición</em> o, mejor todavía, <em>lo humano es la relación que uno establece con lo “no humano”</em>, con lo que ha sido <em>excluido</em> de la definición”. <strong>El mérito de su ensayo reside en desentrañar los sutiles mecanismos que operan en lo más íntimo de la forja de la identidad</strong> y en nuestra manera de relacionarnos en sociedad con los demás, desde el sentimiento de culpa que provoca el dedo acusador del superyó freudiano a la moral libertina y sin escrúpulos del <strong>marqués de Sade</strong>. Para Mèlich, la cacareada época de crisis de valores morales no es más que una falacia para ocultar lo que no es más que un exceso de moral, que conlleva necesariamente un exceso de crueldad al modo del <em>Divino Marqués</em>, algo que también <a href="http://elpais.com/elpais/2014/10/31/opinion/1414772209_990933.html" target="_blank">ha señalado recientemente</a> <strong>Mario Vargas Llosa</strong> tras su visita a <a href="http://www.musee-orsay.fr/fr/evenements/expositions/au-musee-dorsay/presentation-generale/article/sade-41230.html?tx_ttnews[backPid]=254&amp;cHash=3f6f98c92b" target="_blank"><em>Attaquer le soleil </em></a>(<em>Atacar al sol</em>), la muestra del Museo de Orsay con motivo del bicentenario de su muerte. Para entender esta identificación con lo cruel, <strong>el filósofo barcelonés define la lógica moral como un lobo con piel de cordero</strong>, porque se nos presenta “como una capa protectora cuando realmente <em>solo</em> protege a los que encuentran cobijo bajo su propio manto categorial, mientras que <em>legitima</em> la eliminación de los que han sido excluidos de ese mismo manto”. Pese a que, como repite a lo largo de todo el ensayo, nadie existe sin moral, si bien “nacemos en una gramática que es y siempre será ineludiblemente moral” y es imposible vivir al margen de esta moral, Mèlich encuentra una manera de neutralizarla “en sus márgenes”<em>.</em> <strong>En los límites difuminados de la moral, allí donde pugnan la tiranía del significado con la libre producción de sentido, se abre el espacio de la ética y se posibilita la acción transgresora y solidaria.</strong> La decisión de  club de fútbol Rayo Vallecano, según la cual se comprometió a suministrar a Carmen una renta durante el resto de su vida es un ejemplo de respuesta ética al mandato una moral cruel convertida en ley. Esta es la valiosa lección de esta <em>Lógica de la crueldad</em>, obra que conforma una tetralogía junto con <em>Filosofía de la finitud</em>, <em>Ética de la compasión</em> y una próxima <em>Crítica del</em> <em>perdón.</em></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ALBERTO SÁNCHEZ MEDINA</strong></em></p>
<address><a href="http://www.herdereditorial.com/novedades/5544/logica-de-la-crueldad/"><img class="alignleft wp-image-3139" src="/wp-content/uploads/2014/12/Melich_Logica-crueldad.jpg" alt="Melich_Logica-crueldad" width="150" height="230" /></a><a href="http://www.herdereditorial.com/novedades/5544/logica-de-la-crueldad/" target="_blank">LÓGICA DE LA CRUELDAD</a></address>
<address><strong>Joan-Carles Mèlich</strong></address>
<address>Herder. Barcelona, 2014</address>
<address>264 páginas. 19,80 euros</address>
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		<title>Brindis español por la ciencia ficción</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2014 11:35:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A las puertas de la Semana de la ciencia ficción en la facultad de Filología de la UCM, nos preparamos para la prometedora cita con el correspondiente libro de referencia: “Historia y antología de la ciencia ficción española”, lanzamiento estrella de la colección Letras Populares de Cátedra para este último trimestre del año.   Promover [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address><em>A las puertas de la Semana de la ciencia ficción en la facultad de <a href="http://filologia.ucm.es/">Filología de la UCM</a>, nos preparamos para la prometedora cita con el correspondiente libro de referencia: “</em>Historia y antología de la ciencia ficción española”<em>, lanzamiento estrella de la colección Letras Populares de Cátedra para este último trimestre del año.</em></address>
<address> </address>
<p>Promover la apreciación y el disfrute del género, defender su validez cultural (<strong>“aún cuenta con cierta animadversión en algunos círculos intelectuales”</strong>), suscitar debates que enriquezcan su conocimiento y dejar constancia de la pluralidad de esta interesante línea de trabajo dentro de nuestra literatura son los principales objetivos con que la Historia y antología de la ciencia ficción española ha llegado a nuestras manos este otoño de parte de los grandes especialistas Fernando Ángel Moreno y Julián Díez. Todo ello ve ahora su fiel reflejo en la buena praxis de la <strong>Semana de la Ciencia Ficción</strong> de la<strong> Facultad de Filología de la Universidad Complutense</strong>, desarrollada por iniciativa del<strong> Grupo de Investigación “Teoría y Retórica de la ciencia ficción”</strong>. La programación prevista está conformada por dos interesantes actos: la <strong>mesa redonda “Utopía, capitalismo, distopía, postapocalipsis: narrativa realista para la España actual” en el paraninfo de Filología</strong> (lunes 15 de diciembre, de 15:00 a 18:00 h) y el <strong>seminario “Poética e historia de la ciencia ficción” en el edificio A de Filología</strong> (viernes 19 de diciembre, aula A-312, de 10:30 a 13:30 h).</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/12/programa.jpg"><img class="alignleft wp-image-3088" src="/wp-content/uploads/2014/12/programa.jpg" alt="programa" width="400" height="566" /></a>Junto al reciente libro, con afán de obtener una enriquecedora retrospectiva inicial, hay que recomendar otras dos publicaciones anteriores de Moreno de las que nos ocupamos en el <strong>número 236 de la revista LEER</strong> (octubre 2012): <strong><em>Teoría de la literatura de ciencia ficción. Poética y retórica de lo prospectivo</em> (Portal Editions)</strong> y<strong><em> Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual</em> (Salto de Página)</strong>. Ambas propiciaron la oportunidad de familiarizarnos con el marco conceptual, las directrices de investigación y el tono personalísimo de estos expertos. También nos dejaron la nómina de algunos imprescindibles nacionales del género cuyos nombres, de una u otra forma, vuelven a repetirse en justicia: <strong>César Mallorquí</strong>, <strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel</strong>, <strong>Juan Miguel Aguilera</strong>, <strong>Elia Barceló</strong>, <strong>Eduardo Vaquerizo</strong>, <strong>Daniel Mares</strong>, <strong>Santiago Eximeno</strong>, <strong>León Arsenal</strong>… Ahora, de la propuesta de <strong>Cátedra</strong>, el primer mérito que salta a la vista es el logrado (poco habitual por lo general) equilibrio de las dos partes rotundas en las que se divide el libro: una estimulante introducción teórica y una selección de relatos representativos, y bien presentados, de las distintas épocas del género en nuestro país.</p>
<p>Estas páginas introductorias revelan en sí mismas un gran valor como documento independiente y no se arredran ante el abordaje de las complejidades más polémicas sin perder por ello la frescura de una lectura amena. Comienzan con una suerte de necesaria purificación conceptual, denunciando las que quedan catalogadas como falacias más comunes: <strong>ni el género se basa sólo en descubrimientos tecnológicos, ni se trata de una “literatura del futuro” con veleidades proféticas, ni tampoco su atractivo se fundamenta en algunos recursos formales</strong>. El tema parece, en efecto, mucho más complicado, amplio y apasionante, desde las raíces y diversas aproximaciones históricas y sociales; y la definición que se propone para la ciencia ficción como punto de partida es la de <strong>“literatura de nóvum o ficción proyectiva basada en unos elementos que la separan de nuestro mundo sin ser sobrenaturales y con un impacto traumático aceptado en el personaje y/o lector”</strong> frente a las otras narrativas dentro del género proyectivo, la fantástica (basada en el hecho sobrenatural con impacto traumático) y la maravillosa (basada en el hecho sobrenatural de efecto no traumático), y la tradición prospectiva (basada en elementos no sobrenaturales de efecto traumático no aceptado). Ahí comienzan las observaciones delicadas sobre las llamadas “hibridaciones” y la cascada de subgéneros registrados: <strong>el viaje en el tiempo, los alienígenas, las inteligencias artificiales, la aventura espacial, la especulación científica seria, las “ciencias blandas”, el “distinto”, las utopías y distopías, las historias apocalípticas, la paleoficción, los “fix-up”</strong>…</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/12/LIBRO.jpg"><img class="alignright wp-image-3107" src="/wp-content/uploads/2014/12/LIBRO-694x1024.jpg" alt="LIBRO" width="300" height="443" /></a>Merece la pena no resistirse al disfrute de la arrogante meticulosidad en algunas matizaciones. Por ejemplo, desde el purismo se cuestiona si es correcto hablar de una <strong>“literatura postapocalíptica”</strong> que, en rigor, no debiera ser otra cosa sino páginas en blanco… (y se propone el término más idóneo de <strong>“literatura de superviviente”</strong>). Pero, de rebote, se echa de menos una mayor profundización en otros puntos, pareciendo excesivamente abreviadas algunas consideraciones relevantes como las relativas a “cosmología y religión”; y, de todos, el acercamiento menos acertado sea posiblemente el que se realiza en torno a los subgéneros del ciberpunk y el steampunk. Frente a ello, compensa la exhaustividad y una acusada sensibilidad con el receptor en otros aspectos, como la jugosa bibliografía, que se completa, de forma original y rompiendo prejuicios desde lo académico, con unas listas de lectura diseñadas para diferentes perfiles de público:<strong> jóvenes que llegan al género por sus adaptaciones cinematográficas, aficionados con formación científica que quieren especulaciones serias, lectores que priman la calidad literaria ante todo…</strong></p>
<p>Lo más esperado se ofrece en el apartado dedicado al desarrollo histórico de la literatura de ciencia ficción en <strong>España</strong>, cuyo interesante recorrido comienza a mediados del siglo XIX con “protociencia-ficción, literatura prospectiva, fantasías científicas y literatura utópica” y la importante alusión a que <strong>“el regeneracionismo convirtió ya el futuro en un valioso recurso literario para expresar la angustia social”</strong>. A priori, al neófito le sorprenderán ciertos ilustres autores citados como <strong>Ángel Ganivet</strong>, <strong>Azorín</strong>, <strong>Miguel de Unamuno</strong>,<strong> Pío Baroja</strong> y <strong>Santiago Ramón y Cajal</strong> con su “al menos media docena de relatos categorizables dentro del género”.</p>
<blockquote><p> <em>El rege­ne­ra­cio­nismo con­vir­tió ya el futuro en un valioso recurso lite­ra­rio para expre­sar la angus­tia social</em></p></blockquote>
<p>Reviste un especial interés el estudio de la denominada <strong>Generación de los noventa o Generación Hispacón</strong> y el pequeño <em>boom</em> del género en ese período gracias a la aparición continuada de <strong><em>fanzines</em>, un fenómeno que se aventura como “piedra angular de toda la ciencia ficción española contemporánea”</strong>. No se olvida la mención al hito, en el año 1991, del nacimiento de la<a href="http://www.aefcft.com/"><strong> Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror</strong> </a>con sus premios anuales <strong>Ignotus </strong>que acaban de ser concedidos este mes en el marco de la <a href="http://www.uranik.com/"><strong>XXXII Hispacón</strong></a> (Barcelona) con el galardón de Mejor novela para <strong><em>Memoria de tinieblas</em> (Sportula)</strong> de <strong>Eduardo Vaquerizo, un autor ensalzado en estas páginas como el más fiel y prometedor de nuestros días</strong>. De los “canónicos”, también por su constancia, se elogian las imprescindibles aportaciones de <strong>José María Merino</strong>. Provisionalmente, no obstante, el juicio esbozado sobre los últimos quince años «no resulta muy satisfactorio»: el análisis crítico explica <strong>un cambio de panorama con la fortísima difusión de Internet que “de momento no está brindando buenos resultados en lo que va de década”</strong>. Se lamenta un <strong>descenso de la calidad con ausencia de nuevos talentos que tomen el relevo</strong> y la preocupante circunstancia de que la mayor parte de las figuras sobresalientes, como <a href="http://www.felixjpalma.com/"><strong>Félix J. Palma</strong></a>, ya empezaron a escribir en los noventa. Sin embargo, el libro presenta una chispa que puede resultar muy alentadora, contra todo pronóstico: de entre los once relatos recopilados, destacan dos muy especialmente, el del gran veterano <strong>César Mallorquí</strong>, <strong>“La pared de hielo”</strong>, y el del joven escritor en alza, <a href="http://www.juanjacintomunozrengel.com/"><strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel</strong></a>, <strong>«London Gardens»</strong>. Quedémonos, esperanzados, con este bello contraste intergeneracional. Y retomemos, retomemos la invitación de la primera página de<strong><em> Historia y antología de la ciencia ficción española</em></strong>. Para seguir cumpliendo objetivos necesarios. <em>Hablemos de ciencia ficción…</em></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>MAICA RIVERA </em></strong><em>(<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</em></p>
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		<title>Retablo de maravillas: Boadella y el caso Pujol</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Sep 2014 07:00:52 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En la marejada periodística que ha levantado, durante estas semanas pasadas, la <em>confesión</em> de <strong>Jordi Pujol</strong>, no han faltado patéticas declaraciones de duelo y consternación por parte de unos y otros sobre quien ha sido en los años de la democracia el gran adalid del nacionalismo catalán. Incluso una antigua representante de la izquierda nacionalista, ahora tertuliana lenguaraz, <a href="https://twitter.com/RaholaOficial/status/494144884883079168" target="_blank">ha llegado a pedir perdón</a> al exdirector del periódico que denunció las corruptelas de la familia Pujol por haber puesto en duda e incluso negado esas informaciones cuando se publicaron. Bien está, desde luego, que se le reconozcan al periodismo independiente sus méritos, pero no estará de más recordar que <strong>no fue en las páginas de los periódicos donde por vez primera se airearon los manejos del antes <em>molt honorable president </em></strong>de la Generalitat y ahora confeso delincuente fiscal, <strong>sino en los escenarios, en el teatro, sí, en el teatro.</strong></p>
<p>Acababa Pujol de tomar posesión del Palau de la plaza de Sant Jaume cuando <strong>Albert Boadella</strong>, al frente de El Joglars, estrenó <em>Operación Ubú, </em>una ácida sátira del primer gobierno de Convergència i Unió, primera de una serie que hacía honor al modelo en que se inspiraba: el <em>Ubu rey</em> de <strong>Alfred Jarry</strong>. Corría el año 1981 y hubo entonces división de opiniones: <strong>los nacionalistas tomaron aquello como una afrenta intolerable</strong> en el sentido literal del término, y la izquierda lo recibió con cierta complicidad ante el enemigo común a batir.</p>
<p>Catorce años después, en 1995, Boadella volvía a la carga, adaptando la criatura de Jarry a los nuevos tiempos. Ahora la obra se titulaba <em><a href="http://www.elsjoglars.com/produccion.php?idPag=ubu" target="_blank">Ubú president</a>. </em>El tiempo no había pasado en balde, y la megalomanía de Pujol, reforzada tras haber salido indemne del fiasco de Banca Catalana, había calado en una gran parte de Cataluña, cada vez más abducida por los mitos atávicos del nacionalismo. En 2001 se cumplían los veinte años de Pujol en el poder, y el bufón (Boadella lleva a gala ese título) volvió a retocar su pieza, ahora titulada <em><a href="http://www.elsjoglars.com/produccion.php?idPag=trilogia_ubu" target="_blank">Ubú presidente o los últimos días de Pompeya</a>.</em> En ella no solo aparecía el carismático líder –encarnado siempre por el genial <strong>Ramon Fontserè</strong>– sino también <strong>Pasqual Maragall</strong> (aquí Pascual Maramágnum) y el que terminaría heredando el sillón presidencial, un tal Arturito Mas. En este caso las opiniones no se dividieron tanto, y la izquierda fue poco a poco apartándose de Boadella y los suyos. <strong>El mensaje libertario y antinacionalista de esta tercera entrega no dejaba títere con cabeza</strong>: artistas como <strong>Josep Maria Flotats</strong> (aunque este fuera también una <a href="http://elpais.com/diario/1997/09/24/cultura/875052001_850215.html" target="_blank">víctima del sectarismo</a> y tuviera que emigrar a Madrid) y <strong>Montserrat Caballé</strong>; empresarios de hoteles como <strong>Joan Gaspart</strong>, alias Gaspar Husa, escritores como <strong>Baltasar Porcel</strong>, la Sagrada Familia, la Moreneta… ¿Consecuencias? Las subvenciones se esfumaron, los teatros donde Els Joglars actuaban se fueron quedando vacíos, y <strong>al poco Boadella hubo de tomar las de Villadiego</strong>: adiós, Catalunya, <em>adeu.</em></p>
<blockquote><p>Embebida por las maravillas del fantasioso retablo levantado por políticos corruptos, la sociedad catalana ignoró la palabra libre del bufón</p></blockquote>
<p>Pues bien, han pasado treinta y tres, diecinueve, y trece años de los tres <em>Ubús</em> boadellescos, y <strong>habrá que reconocerle a su creador que tenía razón; que supo ver y denunciar antes que nadie el nivel de corrupción instituido por el presidente Pujol.</strong> Quienes vieron la última entrega recordarán las escenas más hilarantes de la farsa: por ejemplo, cuando el Excels era entrevistado por unos periodistas de <em>Telestrés</em>, y aparecían sus hijos, los Excelsitos, <strong>llevando una serie de maletines repletos de euros.</strong> Los que no tuvieron la oportunidad de disfrutar de aquel espectáculo, ofrecido –en forma de trilogía– junto a <em>La increíble historia del Dr. Floit y Mr. Pla </em>y<em> Daalí, </em><strong>pueden leer el texto en la estupenda edición de Milagros Sánchez Arnosi (Cátedra)</strong>: “Escuchad –les decía un Excels más real que su modelo, compendio de virtudes éticas, a sus vástagos–, no os peleéis por el dinero que hay cosas más importantes en la vida, ¿eh?”, para algo más adelante decirle orgulloso a su esposa, la Excelsa: “Con estos chavales tendremos una buena jubilación, ¿eh?, tendremos una buena jubilación”.</p>
<p>En el siglo XVII, <strong>Cervantes</strong> <strong>se valió de dos comediantes –Chanfalla y Chirinos– para desvelar en <em>El retablo de las maravillas</em> la podredumbre moral a que había llegado una sociedad obsesionada por la limpieza de sangre y el fanatismo religioso.</strong> A lo largo de sus más de cincuenta años de actividad profesional, Boadella no ha hecho otra que seguir el ejemplo cervantino y valerse del teatro como el mejor modo de revelar toda hipocresía e impostura. Y no otra cosa hizo Jarry cuando se enfrentó al público de su tiempo. La primera palabra –una voluntaria errata– que pronuncia el padre Ubú es “merdre”. <strong>El escatológico exabrupto define bien la situación actual a la que ha llegado el país de Josep Pla</strong> (otro chivo expiatorio del pujolismo): no son las pelas contantes y sonantes que al extranjero se han llevado presuntamente Pujol, su familia y sus secuaces políticos lo que peor huele, sino el clima de descomposición moral e intelectual de una gran parte de la sociedad catalana que, embebida por las maravillas del fantasioso retablo levantado por políticos corruptos, ha dejado de escuchar la palabra libre y valiente de bufones como Boadella.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>JAVIER HUERTA CALVO</strong>, catedrático de Literatura de la Universidad Complutense de Madrid.</em></p>
<address style="text-align: left;"><img class="alignleft wp-image-2176" src="/wp-content/uploads/2014/08/CUBIERTA-255-SIN-CODIGO-768x1024.jpg" alt="" width="150" height="200" /><em>Una ver­sión de este artículo ha sido publi­cada en el <a href="/2014/09/leer-en-septiembre/" target="_blank">número de sep­tiem­bre de 2014, 255</a>, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco y en libre­rías selec­cio­na­das, o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></p>
</address>
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