<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Revista leer &#187; PSOE</title>
	<atom:link href="/temas/psoe/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://revistaleer.com</link>
	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
	<lastBuildDate>Thu, 01 Oct 2020 12:36:32 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.1.31</generator>
	<item>
		<title>Ajoblanco 3.0: utopía contra el miedo</title>
		<link>https://revistaleer.com/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Aug 2017 19:25:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Ada Colau]]></category>
		<category><![CDATA[Ajoblanco]]></category>
		<category><![CDATA[Andrea Palaudarias]]></category>
		<category><![CDATA[Barcelona]]></category>
		<category><![CDATA[Bernardo Gutiérrez]]></category>
		<category><![CDATA[Carolina Espinoza]]></category>
		<category><![CDATA[Caso Scala]]></category>
		<category><![CDATA[Claudio Naranjo]]></category>
		<category><![CDATA[CNT]]></category>
		<category><![CDATA[Constantino Bértolo]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura de la Transición]]></category>
		<category><![CDATA[El Capital]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe González]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Mir]]></category>
		<category><![CDATA[Guillem Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[IcaroLavia]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Esteban]]></category>
		<category><![CDATA[Jornadas Libertarias]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Maria Esquirol]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Luis Cebrián]]></category>
		<category><![CDATA[Lavapiés]]></category>
		<category><![CDATA[mar]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Marxismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento Libertario]]></category>
		<category><![CDATA[Niño de Elche]]></category>
		<category><![CDATA[Operación Gladio]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Iglesias]]></category>
		<category><![CDATA[Pepe Ribas]]></category>
		<category><![CDATA[Podemos]]></category>
		<category><![CDATA[Política cultural]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Revistas]]></category>
		<category><![CDATA[Socialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro del Barrio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=7429</guid>
		<description><![CDATA[Quedar a charlar con Pepe Ribas en el Café Gijón puede parecer un contrasentido. La mañana anterior ha presentado en el Teatro del Barrio, uno de los bastiones del Lavapiés insurgente, la tercera encarnación de su Ajoblanco acompañado de Carolina Espinoza, compañera de aventura editorial. Con sus cafés a 3,90, el vetusto Gijón no representa [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Quedar a charlar con <strong>Pepe Ribas</strong> en el Café Gijón puede parecer un contrasentido. La mañana anterior ha presentado en el Teatro del Barrio, uno de los bastiones del Lavapiés </span><i><span style="font-weight: 400;">insurgente</span></i><span style="font-weight: 400;">, la tercera encarnación de su </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> acompañado de <strong>Carolina Espinoza</strong>, compañera de aventura editorial. Con sus cafés a 3,90, el vetusto Gijón no representa precisamente la imagen de la contracultura que una vez más viene Ribas a defender y difundir. Pero la vida es contradicción y las apariencias engañan, y a estas mesas de mármol se ha sentado personal de todo pelaje. Y ahí sigue además, entrando a mano derecha, en placa y retrato, la figura tutelar de <strong>Alfonso</strong>, “cerillero y anarquista” y prestamista de los ludópatas de Madrid hasta su muerte en 2006.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;"><strong>“Me han pasado muchas cosas”, adelanta enigmático</strong> Ribas para explicar el regreso del </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;">. Antes de despedirnos me contará lo de su rara enfermedad digestiva, que primero se diagnosticó terminal y luego trajo de cabeza a los más reputados especialistas de Barcelona; antes de que, después de mucho trasiego de pruebas y muestras, tres semanas de penicilina bastaran para acabar con la bacteria que se lo estaba comiendo por dentro. La inesperada curación coincidió con el lanzamiento de su último libro, la novela </span><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-encuentro-en-berlin/91907" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Encuentro en Berlín</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, y en la presentación conoció a su pareja de hoy, y feliz de seguir vivo fue cuajando la idea de <strong>volver con su icónica revista para explicar estos tiempos raros</strong> en los que de repente el punto de vista libertario quizá se antoja la más plausible aproximación a nuestra realidad canibal. Para ello, <strong>a la usanza de los viejos tiempos, con gran tirada y ambición iberoamericana, vuelve el </strong></span><strong><i>Ajo</i></strong><span style="font-weight: 400;">.</span></p>
<p style="text-align: left;">Y lo hace en edición <strong>impresa como una apuesta ética</strong>. “No es cierto que el papel no esté funcionando”, asegura Ribas. “En Francia, en Alemania, en Gran Bretaña, en EEUU funciona, porque son países normalizados, con una prensa crítica e independiente del poder. Aquí esto no ha pasado. Todo está al servicio del partido que manda, que se ha inventado la historia de España que más le ha convenido, o la historia de Cataluña que más le ha convenido. Y este es el gran problema: que la historia, la memoria, está secuestrada por el poder, y esto hay que romperlo. Y sólo se puede romper con papel. No se romperá nunca desde las pantallas, porque las pantallas no tienen influencia, u ofrecen influencias efímeras, como la de <strong>Pablo Iglesias</strong>, que por mucho que se mueva ya está en decadencia, y durará cuatro días”.</p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pero esto no es Berlín, París o Nueva York, donde hay muchos kioscos, mucho papel… y mucho texto. Aquí parece que en papel sólo funciona el estilo de vida…</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Porque aquí hay que empezar de cero y crear cultura crítica, y además decir muy claramente y con mucha valentía que medios de cabecera como </span><i><span style="font-weight: 400;">El País</span></i><span style="font-weight: 400;"> o </span><i><span style="font-weight: 400;">La Vanguardia</span></i><span style="font-weight: 400;"> han dejado de tener sentido porque <strong>durante 35 años han sido poder, punto, no han sido periodismo, y han configurado una opinión pública enferma</strong> que ahora hay que sanear como sea. La decepción de Podemos y del post 15M nos está ayudando mucho a poder sanar esa configuración de la opinión pública, porque la gente ya no se cree nada. Si el papel no vende en España es porque desde hace 35 años la prensa escrita ha sido totalmente vampirizada por lo institucional y todo este clan que empieza por González, y que ha seguido el PP, y que de alguna manera se llama Cultura de la Transición.</span></p>
<h5 style="text-align: left;"><b>Una cultura ‘intransitiva’</b></h5>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Si a mediados de los 70 el primer </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> pretendía dar “voz a esa juventud que está harta de lo que hay”, representado entonces por los novísimos o la </span><i><span style="font-weight: 400;">Gauche Divine</span></i><span style="font-weight: 400;">, el </span><i><span style="font-weight: 400;">lo que hay</span></i><span style="font-weight: 400;"> de hoy quizá sea el estertor de la <a href="http://www.megustaleer.com/libro/ct-o-la-cultura-de-la-transicion/ES0114463" target="_blank"><strong>Cultura de la Transición</strong></a> mencionada por Ribas y formalizada críticamente por <strong>Guillem Martínez</strong>. Aquella cuya fundación <a href="/2014/10/moran-este-es-mi-libro-mas-duro-y-mas-brutal/" target="_blank">explicaba <strong>Gregorio Morán</strong> a LEER en 2014</a> con motivo de la publicación de su último libro irredento, </span><i><span style="font-weight: 400;">El cura y los mandarines</span></i><span style="font-weight: 400;">: “El PSOE vino a </span><i><span style="font-weight: 400;">ilustrar</span></i><span style="font-weight: 400;">, y su política ilustrada es absolutamente memorable. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">En esta línea de análisis abunda Ribas: “Esa cultura domesticada por el socialismo, institucionalizada, sobre todo a partir del referéndum de la OTAN, ha sido capitaneada por el mundo de Prisa, que ha sido nefasto. Ha querido dominar el cine, los libros, la producción de literatura y de ensayo, la opinión, la radio; ha intentado dominarlo todo, señalando a los buenos y a los malos. Y creó una clase intelectual dependiente de las directrices de <strong>González</strong> y <strong>Cebrián</strong>. Estos dos señores han provocado un cataclismo, porque terminaron con las revistas independientes de cine, con las revistas independientes de literatura, de cualquier cosa. Ellos fundaron ese canon, que es lo que Guillem Martínez ha llamado la Cultura de la Transición. Pero lo que Guillem Martínez ha olvidado es que ha habido mucha cultura </span><i><span style="font-weight: 400;">intransitiva</span></i><span style="font-weight: 400;">, como dice <strong>Constantino Bértolo</strong>, y en esa cultura intransitiva ha estado </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> y otra mucha gente que ha querido resistir a ese monopolio. Monopolio que hace que en este momento haya industria cultural pero no haya cultura. Porque no hay crítica independiente y porque nadie cree nada”.</span></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Ante esto se rebela de nuevo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> con ánimo intrépido. “<strong>No sabemos muy bien cuál es el camino. De momento hemos abierto una brecha</strong>. En diciembre inauguramos el <a href="https://www.ajoblanco.org/blog/espacio-ajoblanco-2" target="_blank"><strong>Espacio Ajoblanco</strong></a> (Santa Teresa 3, Barcelona) para encontrarnos… y nos hemos encontrado más o menos. Hemos encontrado a <strong>las nuevas generaciones</strong>, y nos hemos dado cuenta de que carecen de algo fundamental: <strong>no saben contextualizar, porque la educación recibida es totalmente fragmentaria</strong> y parcial, que los hace técnicos de algo, pero no saben ver el mundo. Y esto es muy problemático porque es pasto de cualquier demagogia, de cualquier nuevo fascismo, sea de derechas o de izquierdas. Esto es muy peligroso porque la gente no está armada. No tiene cultura y por lo tanto no tiene criterio propio. Hace falta reestructurar el sector cultural a partir del sistema educativo. Y ya no hablo de la universidad sino de los institutos de enseñanza media, que es lo que en el primer </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> se movilizó, no las universidades, lo cual se ha olvidado. Se han olvidado demasiadas cosas”.</span></p>
<p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FRevistaAjoblanco%2Fposts%2F1269565379809347%3A0&amp;width=690&amp;show_text=true&amp;height=601&amp;appId" width="690" height="601" frameborder="0" scrolling="no"></iframe></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>No sé si este ‘Ajoblanco’ es como un tercer movimiento que filtra la experiencia del primero (1974–1980), el más libertario, y del segundo (1987–1999), que quizá buscaba integrarse, o contribuir a reconducir la cultura del régimen del 78. ¿Qué hay de uno y de otro?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;"> fue muy de espaldas al primero porque no se quiso volver a lo libertario. Era ya la era del <em>yo</em>: del artista, del filósofo, del director de cine. Del protagonista. <strong>De repente la cultura se convirtió en una cosa de protagonistas. Yo creo que ahora esto ya no vale</strong>, porque toda aquella gente, aquellos protagonistas están quemados. Ha vuelto la cultura del nosotros, o de lo común, que no es exactamente lo mismo. Ahora hay que revitalizar la cultura desde el rigor, desde la seriedad. Cuando a los jóvenes que vienen al Espacio les preguntas si leen libros te dicen que sí, pero que no siguen la actualidad. Con lo cual ya se han distanciado de la industria. Y a mí eso me ilusiona mucho. <strong>La industria exige actualidad y novedad. La cultura, profundidad y pasión</strong>. Del segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> han quedado muchas cosas: la apertura a otras culturas, a otras músicas, a tener gustos combinados, distintos… Creo que nos hemos vuelto más internacionales. Nos hemos abierto. Y el segundo </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> tiene mucho que ver con esto. Ahora tenemos que volver a la identidad de cada uno, la que se forma, y por eso insisto en la educación y la cultura todo el rato. Lo que hay que ofrecer son elementos buenos, que te puedan apasionar y con los que te puedas sentir identificado.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>La aceleración de la experiencia propiciada por la revolución digital nos ha pillado sin referentes y en esa falta de educación de la que hablas. Y ahí adquiere un valor especial <a href="https://www.ajoblanco.org/revista-2017" target="_blank">el planillo de este primer ‘Ajoblanco’ 3.0</a>, porque no hay tema o artículo o reportaje que no ayude al lector a situarse de otra manera en el mundo de hoy.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Esa es nuestra intención…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>…empezando por Josep Maria Esquirol: el artículo de Andrea Palaudarias y tu entrevista. Su propuesta filosófica es oportunísima y conecta de manera directa con las necesidades del ciudadano de hoy. Es Premio Nacional de Ensayo y no sale en ningún sitio.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que </span><i><span style="font-weight: 400;">el</span></i><span style="font-weight: 400;"> Esquirol es el gran filósofo del presente en este país. Y es fascinante haberlo encontrado, porque él no se prodiga… La entrevista de <strong>Javier Esteban</strong> a <strong>Claudio Naranjo</strong> también me parece bien. Y la de <a href="http://www.ninodeelche.net/" target="_blank"><strong>Niño de Elche</strong></a>. Se la hizo <a href="https://icarolavia.blogspot.com.es/" target="_blank"><strong>IcaroLavia</strong></a>, una bloguera de 21 años. Les encerramos en un espacio muchas horas, porque ella al principio iba a </span><i><span style="font-weight: 400;">derrapar</span></i><span style="font-weight: 400;">, pero al estar tanto tiempo juntos se sedujeron, cambiaron, y cambió todo.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Hay mucho periodismo en el nuevo ‘Ajoblanco’. Algo que rechazabas en la primera época, aunque ya no en la segunda. En este número se leen cosas que no se encuentran en ningún otro sitio.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que también hemos aprendido… Ya somos mayores. Además mi compañero <strong>Fernando Mir</strong> es un gran editor, lo ha sido en Planeta durante los últimos 20 años. Yo estoy contento. Ahora, es un experimento, y tenemos que ver cuáles son las consecuencias del experimento.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>La apuesta mixta revista-espacio me parece particularmente oportuna y necesaria en un lugar destruido en muchos sentidos como es Barcelona. ¿Cómo está metabolizando la ciudad su mutación en ‘ciudad de vacaciones’?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El proceso en Barcelona es muy complejo. Es una ciudad muy confusa, muy plural, que no sabe adónde va. La <strong>Colau</strong> ha traído un cambio de aires, pero no sé si tiene un plan. <strong>Barcelona está muriendo de éxito y el ciudadano común está viviendo muy mal</strong>, porque estamos totalmente invadidos. Te tienes que retirar a los barrios. Y allí te encuentras a los </span><i><span style="font-weight: 400;">pakis</span></i><span style="font-weight: 400;">, a los chinos, a los sudamericanos. Es una nueva realidad. Y por otro lado está el </span><i><span style="font-weight: 400;">procés</span></i><span style="font-weight: 400;"> y el independentismo, y mucha gente pasa de todo y es como no existiese nada, ni el turismo ni el </span><i><span style="font-weight: 400;">procés</span></i><span style="font-weight: 400;"> ni el independentismo…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Barcelona os daría para un monográfico, pero abrís este primer ‘Ajoblanco’ con el artículo de Bernardo Gutiérrez sobre el Madrid insurgente post 15M.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;">En este momento Madrid cuenta con un movimiento alternativo más cohesionado. Es la ciudad del 15M, y por nuestra parte es también un homenaje a la ciudad donde todo aquello empezó. Así como en los 70 Barcelona empezó muchas cosas, a partir del 2000 ha sido Madrid la que lo ha hecho. Es un reconocimiento. En esto sí que no hay que hacer periodismo en sentido estricto, sino buscar experiencias y estar atentos a ellas. Ahora mismo no existe un sistema alternativo al capitalismo actual. Pero en la medida que haya gente que construya espacios de libertad y experimentación, la puerta a que algún día pueda haber una alternativa al sistema sigue abierta. <strong>La izquierda en este momento no tiene discurso, por mucho que se empeñen en que lo tienen.</strong> El discurso de lo social y del reparto está muy bien, pero no ofrece una alternativa al capitalismo. Más bien lo regenera, que es lo que hizo la socialdemocracia con el capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial. Todo el discurso de lo social ha hecho posible la evolución hasta este neoliberalismo atroz.</p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>De repente la aproximación libertaria a la realidad cobra un nuevo sentido porque sintoniza con las necesidades de mucha gente.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Esto es esencial. Igual que en los 70 tuvo lugar un choque de generaciones con sensibilidades muy distintas, yo creo que ahora no. Está por una lado la gente integrada en el sistema, que además no queda más remedio que estar integrado, porque si no no comes, y luego está la gente que sobrevive como puede.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Y lo hace de manera transversal. Cuando Podemos surgió y se dijo heredero del 15M presumió de cierta transversalidad que en el momento de ocupar un espacio político se ha demostrado falsa. Ese rasgo genuino de lo libertario sería algo en lo que merecería hacer hincapié.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es que lo libertario debe trabajar en ese sentido. Lo que pasa es que <strong>no hay pensadores. Por eso digo que hay que generarlo todo. Hay que atreverse.</strong> Perderle el miedo a plantear lo que estás planteando. No queremos el poder, queremos transformar la sociedad porque se está viniendo abajo.</span></p>
<figure id="attachment_7435" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2017/08/Presentacion_ajoblanco_20junio2017_Madrid_veronicagranado_photography_Calidad_Web_00015.jpg"><img class="size-large wp-image-7435" src="/wp-content/uploads/2017/08/Presentacion_ajoblanco_20junio2017_Madrid_veronicagranado_photography_Calidad_Web_00015-1024x682.jpg" alt="Carolina Espinoza y Pepe Ribas durante la presentación de Ajoblanco en el Teatro del Barrio de Madrid el pasado 20 de junio. Foto: Verónica Granado" width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Carolina Espinoza y Pepe Ribas durante la presentación de Ajoblanco en el Teatro del Barrio de Madrid el pasado 20 de junio. Foto: Verónica Granado</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Todo esto 40 años después de las <a href="https://www.ajoblanco.org/blog/jornadas-libertarias" target="_blank">Jornadas Libertarias</a>. Has dicho y escrito mucho sobre aquello, pero ¿cómo ha evolucionado desde entonces tu percepción de los acontecimientos?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Estuvimos muy cerca de acceder a un sistema alternativo porque la sociedad era mucho menos compleja. Había más economía de proximidad, había tejido productivo, en Italia estaba pasando lo mismo, había perspectivas utópicas claras, posibles. Las Jornadas Libertarias se plantearon como un gran encuentro de todas las corrientes antiautoritarias. Fue también el desahogo de los exiliados y los libertarios que habían ido a la cárcel. Pero a nivel teórico fue un fracaso porque <strong>no se supo encontrar el procedimiento para que el movimiento libertario pudiera integrarse en el anarcosindicalismo</strong>, que fue la apuesta que hicimos los independientes libertarios y la revista, y lo que estaba nutriendo a la CNT de miles y miles de jóvenes.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Me parece importante que señales esto porque desde el presente puede dar la impresión de que aquello no fue más que la última gran fiesta sin reglas antes de que la Transición se pasara a limpio en la Constitución.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Por un lado fue lo que tú dices, una fiesta, la fiesta de la libertad. El parque Güell, de repente, <strong>Jaume Sisa</strong> lo dice muy claro, fue el paraíso de Adán y Eva. Y todo el mundo hizo lo que le dio la gana. Muchísima gente perdió la virginidad allí porque hubo una especie de orgía mental de libertad. Pero es que pasaron más cosas. El reto era unificar el anarcosindicalismo con el movimiento libertario emergente, que en aquel momento era enorme. <a href="https://vimeo.com/6242800" target="_blank">El mitin de la <strong>Federica</strong> [<strong>Montseny</strong>] y <strong>Peirats</strong></a> el 2 de julio del 77 en Montjuic fue <strong>el más multitudinario de la Transición</strong>, con más de 250.000 personas. Esto causó un impacto tremendo. Tres semanas después, más de medio millón de personas acuden a las <a href="http://manuelhuerga.com/jornadas-libertarias/" target="_blank"><strong>Jornadas Libertarias</strong></a>. Y en septiembre hay una huelga de gasolineras capitaneada por CNT que paraliza Barcelona. Sólo circulan los coches que la CNT quiere. <strong>Esto recordó al año 36 y asustó mucho a la derecha. Por eso trajeron a Tarradellas corriendo.</strong> ¿Para qué? Para que el problema social se convirtiera en un problema sentimental. Esto fue una jugada muy bien pensada. Ahora en Cataluña vuelve a haber un problema parecido. Hay una izquierda radical muy importante, y <strong>el independentismo es la vacuna para que esta izquierda no progrese y se mantenga dividida</strong>, porque en ella hay gente independentista y gente que no lo es, o que no se lo plantea porque no le interesa. Pero en el 77 se estuvo muy cerca de que en Cataluña hubiera una revolución. Y una revolución libertaria, no marxista. Pero la CNT no supo llevar la huelga de gasolineras, porque no supo negociar. Y se asustaron, y la CNT se llenó de topos que la radicalizaron. <a href="https://www.ajoblanco.org/index.php?option=com_k2&amp;view=item&amp;id=101:transicion-espanola-caso-scala&amp;Itemid=269" target="_blank"><strong>Y llegó Scala</strong></a>, un caso de terrorismo de Estado clarísimo, probablemente no de Estado sino de la OTAN, porque tiene que ver con la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Gladio" target="_blank">Operación Gladio</a>, como muchas de las cosas que pasaron en los 70 en España, y esto se ha estudiado muy poco…</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Hay hechos que han sido desacreditados porque el discurso dominante los ha confinado al territorio de la conspiración o de la paranoia de sus protagonistas.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">La libertad te da una determinada capacidad de análisis. Muchas cosas que nosotros en </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajoblanco</span></i><span style="font-weight: 400;"> hemos contado y que en su momento nos decían que era conspiranoia luego han ido confirmándose o cumpliéndose. Con lo cual los que ahora se están desprestigiando son aquellos historiadores sociales o de universidades que decían que eran paranoias. Gente como <strong>Jordi Gracia</strong>, que hacen congresos de la Transición, ya no tienen ninguna credibilidad.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pero son los que salen en los papeles.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Pero como la gente ya no presta atención a esos papeles, han perdido la clientela. Ya no venden libros. Son intelectuales orgánicos.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Tú crees que el ‘establecimiento’ es consciente de esa devaluación?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Sí. La sienten en sus bolsillos. Ya no ganan lo que ganaban. Ya no les pagan lo que les pagaban. Esa es la justificación de Cebrián para decir que el papel ya no vende. Y por eso es interesante que el </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajo</span></i><span style="font-weight: 400;"> diga que el papel es importante.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Mencionabas el caso del 77 con Tarradellas: disolver un problema político desde lo sentimental. La sentimentalización de la política es una de las claves de su degradación, en estrecha correspondencia con la falta de rudimentos de la ciudadanía para interpretar la realidad.</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">Es exactamente así. Por ejemplo, se está usando la corrupción desde un punto de vista genérico. Por eso es importante lo que ha hecho gente como <strong>Simona Levi</strong> –</span><a href="http://capitanswing.com/libros/votar-y-cobrar/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Votad y cobrar. La impunidad como forma de gobierno</span></i></a><span style="font-weight: 400;"><a href="http://capitanswing.com/libros/votar-y-cobrar/" target="_blank">, Capitán Swing</a>– con el caso Bankia para exponer el proceso, cómo se comportan los elementos corruptos, cómo funciona el sistema. Creo que es muy bueno que todo esto se ponga boca arriba, que la gente vea este proceso, y que incluso lo vea en un teatro –</span><a href="https://xnet-x.net/hazte-banquero/" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Hazte banquero</span></i></a><span style="font-weight: 400;">–.</span></p>
<p style="text-align: left;"><strong><i>Pese a todo, el capitalismo ‘realmente existente’ parece más fuerte que nunca. La caída del socialismo real lo galvanizó de tal modo que ni siquiera ha sido puesto socialmente en cuestión con la última crisis. Y una herramienta teórica valiosa como el marxismo sigue pagando la enorme factura del socialismo real… En el aniversario de ‘El Capital’, ¿puede el marxismo formar parte de un corpus teórico libertario para el futuro?</i></strong></p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: 400;">El marxismo ofrece un análisis de la realidad desde el punto de vista de la economía y la estadística. Tiene vigencia, es un gran libro para comprender el desarrollo económico del mundo, occidental sobre todo, pero <strong>no tiene en cuenta la espiritualidad, los placeres, que nos movemos por muchas cosas que ha sabido desarrollar muy bien el capitalismo, que es toda la cultura del ocio</strong>, algo impensable hace 150 años. El marxismo te sirve para algunas cosas pero no para todo. Lo que sí está claro es que si seguimos por este camino el sistema se cargará a la mitad de la población, porque sobra, porque es basura. No sé lo que puede pasar, es muy difícil saberlo porque el capitalismo, la tecnología, el desarrollo se han vuelto monstruosos… Antes había una economía de escala, ahora no. Ahora la escala es planetaria. Yo creo que Occidente tiene, sobre todo Europa y Latinoamérica, una responsabilidad de saber ofrecer una alternativa post capitalista. Personalmente creo que hay que recuperar muchas cosas. La economía de la proximidad. La artesanía. El artesano como tal, no como </span><i><span style="font-weight: 400;">artista</span></i><span style="font-weight: 400;">. Y en todos los campos, desde las artes gráficas a la madera. Hay centros de experimentación que son esenciales para poder dar una alternativa al sistema, que si se da no se hará desde el poder, sino de abajo arriba. Lo importante: educación, cultura, transformación.</span></p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>BORJA MARTÍNEZ GUTIÉRREZ</em></strong></p>
<p style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2017/07/PORTADA284-1-001-e1502133486831.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7336" src="/wp-content/uploads/2017/07/PORTADA284-1-001-e1502133486831.jpg" alt="PORTADA284-(1)-001" width="150" height="201" /></a><br />
<em>Una versión de este artículo aparece publicada en el <a href="/2017/07/leer-en-verano-vanidades-y-revoluciones/" target="_blank"><strong>Extra de Verano 2017</strong>, número 284, de la Revista LEER</a>. </em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Boyer, el hombre que sabía demasiado</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/09/boyer-el-hombre-que-sabia-demasiado/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2014/09/boyer-el-hombre-que-sabia-demasiado/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 29 Sep 2014 11:22:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Alfred Hitchcock]]></category>
		<category><![CDATA[Amós Salvador]]></category>
		<category><![CDATA[Azaña]]></category>
		<category><![CDATA[Biografía]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[El hombre que sabía demasiado]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Espartero]]></category>
		<category><![CDATA[Exilio]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe González]]></category>
		<category><![CDATA[Felipismo]]></category>
		<category><![CDATA[Frank Friedel]]></category>
		<category><![CDATA[Franklin Delano Roosevelt]]></category>
		<category><![CDATA[Franquismo]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Civil]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[Isabel Preysler]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Gutiérrez]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Boyer]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Llopis]]></category>
		<category><![CDATA[Sagasta]]></category>
		<category><![CDATA[Temas de Hoy]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=2468</guid>
		<description><![CDATA[En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embolia pulmonar a los 75 años, se hace necesario revisar la biografía que del ex ministro de Economía socialista publicó quien fuera editor y refundador de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hombre que sabía demasiado” (Temas de Hoy) es un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embolia pulmonar a los 75 años, se hace necesario revisar la biografía que del ex ministro de Economía socialista publicó quien fuera editor y refundador de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hombre que sabía demasiado” (Temas de Hoy) es un exhaustiva y apasionante elucidación de la personalidad y trayectoria de Boyer, que ofrece interesantes claves del pasado reciente e incluso del momento actual que vive España. Reproducimos a continuación un fragmento del prólogo del libro.</address>
<address> </address>
<p>LA BIOGRAFÍA del principal protagonista de este libro, la explicación de <strong>Miguel Boyer Salvador</strong>, aparece forzosa,<strong> incesante y dramáticamente condicionada por la historia</strong>, desde la contemplación de los viejos daguerrotipos y las desvaídas fotografías de los antepasados de su linaje y tradición ideológica –<strong>Espartero</strong>, <strong>Práxedes Mateo Sagasta</strong>, <strong>Azaña</strong>, <strong>Amós Salvador</strong>…– hasta la dolorosa experiencia vivida por su familia tras la Guerra Civil, su condición de <strong>niño nacido en el seno de la “España ausente”</strong> del exilio republicano en una clínica francesa de San Juan de Luz.</p>
<p>Un segundo aspecto ha movido al autor a adentrarse en la elaboración de este elucidario de Miguel Boyer: su condición de protagonista notorio de la historia reciente de nuestro país, desde su posición de <strong>histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español</strong> –treinta años de recalcitrante militancia, con los breves paréntesis de 1968, año en el que <strong>fue expulsado del PSOE por Rodolfo Llopis</strong>, entonces secretario general del partido en el exilio, y su salida voluntaria, <a href="http://elpais.com/diario/1977/09/24/espana/243900019_850215.html" target="_blank">durante escasos meses</a>, en 1977–, hasta su condición de “primer arquitecto”, de <strong>diseñador de las grandes pautas de la política económica de los gabinetes de Felipe González</strong>, con sus dos años y medio como <em>superministro</em> de Economía, Hacienda y Comercio del primer gobierno socialista. <strong>Sin desdeñar el ascendiente intelectual y político ejercido por él sobre otros dirigentes del PSOE</strong>, incluido González, y su influencia en el progresivo deslizamiento hacia la moderación del PSOE renovado, que inicia su andadura colectiva en el congreso de Suresnes de 1974.</p>
<p>Este no es un libro “económico”, en el sentido literal –ni siquiera lato– de la palabra. En primer lugar, por la condición de simple aficionado a la materia del autor y, sobre todo, porque la personalidad intelectual y política de su principal protagonista trasciende con mucho los concretos y reducidos ámbitos de la economía. <strong>Su silueta de estudioso, de político, convierten su condición de experto en economía en un aspecto más –si bien importante– de su personalidad intelectual.</strong></p>
<p>A la hora de indagar en la vida de Boyer Salvador, el autor no ha tenido que arrostrar las dificultades con las que se topan los biógrafos al tratar de reconstruir, con la paciente minuciosidad que requiere un puzzle, la vida de personajes ya desaparecidos; ni siquiera tuvo que forcejear con las cuarenta toneladas de documentos que agobiaron a <strong>Frank Friedel</strong> al emprender la extenuante tarea que supuso <a href="http://www.nytimes.com/1993/01/26/us/frank-freidel-biographer-of-fdr-is-dead-at-76.html" target="_blank">escribir la biografía</a> del Presidente de los Estados Unidos <strong>Franklin Delano Roosevelt</strong>. Sí se topó, en cambio, con <strong>montañas de material hemerográfico en un terreno ciertamente inesperado</strong>, que, dada la personalidad de Boyer, nadie hubiera imaginado antes de 1982: la llamada prensa del corazón. Su espectacular y estruendoso idilio y posterior matrimonio con <strong>Isabel Preysler</strong> tuvo algo que ver con ello.</p>
<p>El físico, el estudioso de la filosofía de la ciencia, el economista, el ideólogo, el personaje público, el hombre, en suma, <strong>se vio progresivamente inmerso en un mundo despiadado</strong> –el de la política– que ha suscitado en él sentimientos de estupor, de recelo más tarde, y finalmente de desdén, cansancio y extenuación intelectual, que en parte explican el <strong>largo rosario de abandonos y dimisiones que jalonan su biografía.</strong> Tampoco estaba Boyer Salvador preparado para soportar el incesante acoso de la prensa, la persecución a la que ha sido y es cometido por parte de los informadores políticos o de los animosos e incansables reporteros y <em>paparazzi</em> que abastecen con su trabajo los planillos de las llamadas revistas del corazón. Si la actual clase política española –y más concretamente, gran parte de los dirigentes socialistas de hoy– fue descrita por un conocido novelista como “la culminación del medio pelo”, no hay duda de que la figura de Boyer <strong>destaca sobre la media de nuestros políticos contemporáneos.</strong> Boyer Salvador es una especie de recreación, en clave político-intelectual, de <em>El hombre que sabía demasiado</em>, y al igual que el provinciano y atribulado estomatólogo atrapado en un diabólico laberinto norteafricano –protagonista del homónimo y <a href="http://youtu.be/Ft2smpFxJgY" target="_blank">legendario filme</a> de <strong>Alfred Hitchcock</strong> <em>The Man Who Knew Too Much</em>–, <strong>se vio repentinamente sumergido en un universo hostil y vertiginoso que tardó en llegar a comprender</strong> (…).</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ</em></strong></p>
<address style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/boyer.jpg"><img class="alignleft wp-image-2470" src="/wp-content/uploads/2014/09/boyer-611x1024.jpg" alt="boyer" width="150" height="251" /></a>MIGUEL BOYER. EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO</address>
<address style="text-align: left;"><strong>José Luis Gutiérrez</strong></address>
<address> Temas de Hoy. Madrid, 1991</address>
<address>461 páginas</address>
<p> </p>
<p>“El hombre que sabía demasiado” <a href="http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=Jos%E9+Luis+Guti%E9rrez&amp;sts=t&amp;tn=El+hombre+que+sab%EDa+demasiado" target="_blank">en Iberlibro</a>.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2014/09/boyer-el-hombre-que-sabia-demasiado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Bueno: «Nunca encontré sentido a estudiar Filosofía»</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/09/gustavo-bueno-yo-nunca-encontre-sentido-a-estudiar-filosofia/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2014/09/gustavo-bueno-yo-nunca-encontre-sentido-a-estudiar-filosofia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 01 Sep 2014 10:45:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[#LEER252]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Lisis]]></category>
		<category><![CDATA[apolo]]></category>
		<category><![CDATA[Asturias]]></category>
		<category><![CDATA[Bertrand Russell]]></category>
		<category><![CDATA[Catulo]]></category>
		<category><![CDATA[Círculo de Viena]]></category>
		<category><![CDATA[Copérnico]]></category>
		<category><![CDATA[Darwin]]></category>
		<category><![CDATA[Descartes]]></category>
		<category><![CDATA[Diana]]></category>
		<category><![CDATA[Dostoievski]]></category>
		<category><![CDATA[Durero]]></category>
		<category><![CDATA[El mito de la cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Escolástica]]></category>
		<category><![CDATA[Felicísimo Valbuena]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando López-Laso]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Palmero]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Freud]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Albiac]]></category>
		<category><![CDATA[Galileo]]></category>
		<category><![CDATA[Gijón]]></category>
		<category><![CDATA[Gómez Pereira]]></category>
		<category><![CDATA[Gustavo Bueno]]></category>
		<category><![CDATA[Heidegger]]></category>
		<category><![CDATA[Herodoto]]></category>
		<category><![CDATA[Hesíodo]]></category>
		<category><![CDATA[Iván Vélez]]></category>
		<category><![CDATA[José Sánchez Tortosa]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Ramón Jiménez]]></category>
		<category><![CDATA[Julen Robledo]]></category>
		<category><![CDATA[Jung]]></category>
		<category><![CDATA[Kant]]></category>
		<category><![CDATA[Linneo]]></category>
		<category><![CDATA[Lino Camprubí]]></category>
		<category><![CDATA[Llanes]]></category>
		<category><![CDATA[Marvin Harris]]></category>
		<category><![CDATA[Montserrat Abad]]></category>
		<category><![CDATA[Niembro]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Insua]]></category>
		<category><![CDATA[Pentalfa]]></category>
		<category><![CDATA[Premack]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Ramón y Cajal]]></category>
		<category><![CDATA[Raúl Angulo]]></category>
		<category><![CDATA[Rubalcaba]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Franco]]></category>
		<category><![CDATA[Salamanca]]></category>
		<category><![CDATA[Santo Tomás]]></category>
		<category><![CDATA[severo ochoa]]></category>
		<category><![CDATA[Spinoza]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Mann]]></category>
		<category><![CDATA[Tomismo]]></category>
		<category><![CDATA[Trujillo Marín]]></category>
		<category><![CDATA[Vidal Peña]]></category>
		<category><![CDATA[Virgilio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=2186</guid>
		<description><![CDATA[Hoy GUSTAVO BUENO cumple 90 años y es una ocasión inmejorable para rescatar la visita que la pasada primavera LEER realizó al filósofo riojano en su refugio de Niembro, en el concejo asturiano de Llanes. La suya fue La Biblioteca Fantástica de nuestro número de mayo. La conversación con ANA LISIS y FERNANDO PALMERO sobre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Hoy GUSTAVO BUENO cumple 90 años y es una ocasión inmejorable para rescatar la visita que la pasada primavera LEER realizó al filósofo riojano en su refugio de Niembro, en el concejo asturiano de Llanes. La suya fue La Biblioteca Fantástica de nuestro <a href="/2014/05/leer-en-mayo/" target="_blank">número de mayo</a>. La conversación con ANA LISIS y FERNANDO PALMERO sobre los libros que atesora derivó hacia su etapa de estudiante, su paso por Salamanca, el descubrimiento de la Escolástica, las primeras lecturas e influencias intelectuales, de Freud a Linneo pasando por Spinoza… </address>
<address> </address>
<p>El bosque atlántico de <strong>Gustavo Bueno</strong> es ahora, también, <em>el bosque sagrado</em> de Llanes, porque esa es la etimología más probable de Niembro, como le contó a <strong>Marvin Harris</strong> en el verano del 85, <em>nemus, nemoris</em>, dice, bosque consagrado a alguna divinidad que remite al lago Nemis, en los montes albanos, donde había un templo dedicado a la diosa romana Diana, la Artemisa griega, y que por eso le llamaban <em>Diana Nemorensis</em>, y así se llamarían también los habitantes del lugar, nemorenses o niembrenses, y le explicó al sorprendido antropólogo que seguramente donde hoy se alza la iglesia cristiana junto al cementerio marino, debió haber un templo dedicado a Diana Cazadora, y en recuerdo de aquel derruido templo a la divinidad, fuese o no la historia verdadera, sus hijos le regalaron una figura de la diosa, con las flechas y el arco, como se suponía que iba también la arquera Artemisa cuando salía a cazar con su hermano Apolo, y desde entonces está ahí la diosa, que no es de mármol, pero está adornada con una pátina de moho por la humedad que lo disimula, y que tampoco está en un bosque mediterráneo sino en uno atlántico, entre gigantescos helechos mexicanos que uno de sus hijos, <strong>Álvaro</strong>, conservador de las colecciones botánicas del Jardín Atlántico de Gijón, ha trasplantado en Niembro, donde conviven con el boj, con robles y encinas, que muy probablemente crecían hacía siglos en estos cuetos costeros antes de la llegada de los eucaliptos, y paseando por el bosque con los dos filósofos (padre e hijo), creyendo uno que lo hacía por una de esas campiñas que aman los sabios, como decía <strong>Diógenes Laercio</strong> que decía <strong>Epicuro</strong>, llegamos al final del camino, a un promontorio en el que hay una reja vieja que parece colocada a modo de púlpito, pero que no es tal, sino que acota un pequeño espacio en cuyo centro hay un banco de piedra sobre el cual, apoyado en una tabla, confiesa Gustavo Bueno que escribió <em>El mito de la cultura</em>, porque en aquel retiro podía refugiarse del calor del verano y del ruido de los veraneantes.</p>
<blockquote><p>Mi interés de estudiante, como ahora, no era la Filosofía. Yo leía sobre todo a Freud, que se estudiaba en Medicina</p></blockquote>
<p>Y tras contarnos esto nos lleva a su biblioteca que afortunadamente no es un establo con una vaca descuartizada como nos cuenta que hizo <strong>Descartes</strong> cuando recibió a unos visitantes que querían ver sus libros, sino que nos conduce a una estancia amplia, bien iluminada y cubierta de librerías de madera del suelo al techo y en el centro, un escritorio alargado con un atril, como ante el que leía <strong>San Jerónimo</strong> en su celda, tal y como la concibiera el joven <strong>Durero</strong> en su célebre grabado, aunque no vimos por allí ninguna <em>vanitas</em>, ni ningún león, ni ninguna ternera abierta como las que pintaría luego <strong>Francis Bacon</strong> en uno de sus retratos de Inocencio X, pero esta anécdota cartesiana de la vaca le sirve para iniciar la conversación y nos muestra un ejemplar de la edición de 1749 (la primera es de doscientos años antes) del <em>Antoniana Margarita</em>:</p>
<p>“<strong>Gómez Pereira</strong>, un médico y filósofo de Medina del Campo, dice: he escrito este libro y como no sé cómo titularlo, teniendo en cuenta que mi padre se llama Antonio y madre Margarita, lo llamo así por la causa eficiente. Sostiene una tesis revolucionaria, nueva, que el hombre es una máquina y los animales también, y que cuando un perro está mirando u oliendo, no mira, ni huele, decir eso sería un antropomorfismo, porque el perro no siente, es una autómata que cuando recibe un estímulo repite un patrón de comportamiento. Reduce la biología a mecánica o a química. Los argumentos de Gómez Pereira en su ‘teoría del automatismo de las bestias’ tuvieron una influencia extraordinaria, y Descartes lo leyó seguramente pero se lo calló. Esto es materialismo puro, aunque Gómez Pereira partiese de unos principios espiritualistas, porque concibe al hombre como un espíritu puro, ni siquiera como un animal racional, al modo de los escolásticos. Descartes, cuando dice “Pienso luego existo”, está calcando a Gómez Pereira, que había dicho: “Todo el que conoce es. Luego, yo soy”. En el año 52 o 53, con <strong>Trujillo Marín</strong>, que estaba de profesor en Salamanca, hicimos un laboratorio de psicología y fisiología experimental titulado Gómez Pereira, con un reglamento y todo, era una cosa puramente desiderativa, quiero decir que yo el interés por Gómez Pereira lo he tenido siempre».</p>
<figure id="attachment_2193" style="width: 690px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7711.jpg"><img class="wp-image-2193 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7711-1024x682.jpg" alt="IMG_7711" width="690" height="459" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><em>¿Qué otras lecturas recuerda de los años que pasa en Salamanca como catedrático de Instituto entre 1949 y 1960?</em></p>
<p>Sobre todo recuerdo el frío espantoso que hacía en el Colegio Mayor en el que estuve hasta que me casé en el año 53. Poníamos un ladrillo caliente en la habitación porque no teníamos calefacción y allí, como era grande, tenía a un lado las obras que había descubierto yo en Salamanca, los <em>Principia Mathematica</em> de <strong>Bertrand Russell</strong> y las cosas de <strong>Rudolf Carnap</strong> y del Círculo de Viena, y al otro lado los libros de Escolástica que la directora de la biblioteca, que era hija del famoso <strong>Artigas</strong> director de la Biblioteca Menéndez Pelayo, me dejaba llevarme. Igual que cuando entras en una catedral y ves un armónium te pones a tocar a ver cómo suena, cuando vi aquella hilera de infolios en la biblioteca, por pura curiosidad me puse a ver lo que decían, no porque a mí me interesasen, sino a ver qué decían aquellos frailes, y resulta que decían muchas cosas, sutilísimas, y eso me influyó muchísimo y me convertí en un experto. Allí leí <em>Los dones del Espíritu Santo</em> de <strong>Juan de Santo Tomás</strong>, a los Conimbricenses, los Complutenses, los Salmanticenses… Salamanca fue para mí, sobre todo, conocer la Escolástica. Es más, siempre he creído que lo que debía estudiarse los primeros cursos en las facultades de Filosofía es Escolástica en serio. La Escolástica no es más que la continuación del platonismo de las escuelas griegas y su influencia, por ejemplo en <strong>Kant</strong>, es total y no digamos en <strong>Heidegger</strong>. La gran conmoción que provocó en el año 27 cuando publicó <em>Ser y tiempo</em>, fue porque la gente no sabía escolástica y estaban leyendo a un autor que había sido jesuita, que tenía una tesis sobre <strong>Duns Scoto</strong> y que era un escolástico de arriba abajo.</p>
<blockquote><p>La Escolástica no es más que la continuación del platonismo de las escuelas griegas. Su influencia en Kant es total, y no digamos en Heidegger</p></blockquote>
<p><em>Ha dicho en alguna ocasión que en Salamanca concibió la Teoría del Cierre Categorial, ¿fue leyendo a los autores del Círculo de Viena?</em></p>
<p>No. En el colegio mayor había muchos catedráticos de Medicina, de esos que estaban allí un par de años y luego se marchaban, y yo iba al laboratorio de fisiología que había en la Facultad antigua de Medicina y tenía la costumbre de estudiar los instrumentos que utilizaban. Y allí es donde se me ocurrió la idea de un conjunto de operaciones que había que mantenerlas dentro de aquel plano sin salirse de él y que cualquier otra operación externa no podía ser introducida. Fue una intuición, una descripción de lo que yo veía en aquellos laboratorios.</p>
<p><em>Sus primeros libros también fueron de medicina, de la biblioteca de su padre. </em></p>
<p>Yo estaba destinado a ser médico, toda mi familia lo era, mi padre, que había sido discípulo de <strong>Ramón y Cajal</strong>, mis abuelos materno y paterno, pero a mí me gustaba la biología, que antes no existía, los biólogos de entonces, empezando por <strong>Ochoa</strong>, eran todos médicos. Mi padre me llevaba a visitar a los enfermos y a ver las autopsias y eso me entretenía pero yo no quería estar toda la vida viendo enfermos. Mi interés entonces, como ahora, no era la Filosofía, para mí estudiar Filosofía era una cosa administrativa, burocrática, porque lo que yo leía en Zaragoza en esos años, te estoy hablando del 41–42, era sobre todo a <strong>Freud</strong>, que no se estudiaba en Filosofía, sino en Medicina, e íbamos a la clase de un catedrático de psiquiatría y nos explicaba a Freud, a <strong>Jung</strong> y a <strong>Darwin</strong>. En la Facultad de Filosofía había grandes controversias con un cura que tenía un libro que se llamaba <em>Tole Lege</em> y que decía que eso de que el hombre venía del mono eran tonterías. Pero aparte de los de Medicina, los libros que yo leía en casa eran los que mi padre tenía escondidos en un armarito en su despacho de la clínica. Cuando encontré la llave y lo abrí me encontré a <strong>Spinoza</strong>, <strong>Anatole France</strong>, sobre todo cosas francesas, y cosas de Darwin. Se los sacaba, los leía y los metía otra vez. Eran libros de la juventud de mi padre cuando estuvo en México.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-2198" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7823-1024x682.jpg" alt="IMG_7823" width="690" height="459" /></p>
<p> </p>
<p><em>Esa fue la primera vez que leyó a Spinoza?</em></p>
<p>Yo tenía un conocimiento muy mundano de Spinoza, para mí era un judío que decía que <strong>Moisés</strong> no podía haber escrito el Pentateuco, porque ahí se contaba su muerte. Yo iba a misa, claro, tenía que ir por razones sociales. Cuando me marchaba con algunos amigos, mi madre me decía no hagas el ridículo, cosa que entonces me parecía ridícula pero hoy le doy la razón, tú no puedes dejar de ir a misa donde todo el mundo va a misa, porque haces el ridículo. Mucho más tarde, en Salamanca, cuando con mis compañeros, que tampoco iban a misa, discutíamos sobre la libertad humana yo les decía: así como la mariposa caligo cuando ve a un búho extiende sus alas para no ser devorada por los predadores, así nosotros extendemos los brazos en cruz para no ser devorados por los sacerdotes, pero todo esto lo hablábamos en absoluto secreto. El que quiere ser sincero tiene dos opciones, o bien separarse o bien descreérselo y mantener esa doble vida, ahora hay que hacer lo mismo, aunque dicen que estamos en libertad. Pero estaba hablando de Spinoza. Yo iba a misa de 12, a la catedral de Santo Domingo de la Calzada, y allí lo pasaba muy bien, porque me sentaba en los bancos de la nave central, frente a un retablo de <strong>Forment</strong> y leía el Tratado Teológico-Político que había metido en un devocionario muy <em>ad hoc</em> de mi tía Ángeles, que era muy beata, la típica mujer solterona que tocaba muy bien el piano y que daba mítines de la CEDA. Y el notario del pueblo, que me miraba de reojo y veía latinajos en el libro, le decía luego a mi padre: tu hijo me gusta mucho, va para cura.</p>
<blockquote><p>Durante una temporada grande, años 40, leí muchas novelas, sobre todo a Thomas Mann, pero luego me aburrí y ahora las aborrezco</p></blockquote>
<p><em>¿Las novelas o la poesía no formaron parte de su formación?</em></p>
<p>En Zaragoza era <em>obligatorio</em>, no sé por qué, en los años 40–42, leer a <strong>Dostoievski</strong> y a todos los rusos, era una moda entre los estudiantes, no sé cómo surgió, pero cuando estabas hablando en un café o donde fuera, tenías que hablar de <strong>Turgeniev</strong> y de <strong>Raskolnikov</strong>, el protagonista de <em>Crimen y Castigo</em>, era como hablar ahora de <strong>Rubalcaba</strong>, así que durante una temporada grande leí muchas novelas, sobre todo a <strong>Thomas Mann</strong>, pero luego me aburrí y ahora las aborrezco. Con los libros hay que tener cuidado. Cuando se pondera tanto a <strong>Gutenberg</strong> habría que ver los libros que publicó en su imprenta, eran mucho peores que los de los escolásticos, la cantidad de majaderías que publicó. En el pergamino y el papiro había que afinar más, porque había que escribir letra por letra, pero cuando las letras las hace la máquina… La imprenta supone, primero, la posibilidad de repetir estupideces y de ponerlas al mismo nivel de lo que no son estupideces. Y eso pasa con las novelas de ahora. Sin embargo, es cierto que me reconcilié con la novela cuando escribí una, que no llegué a publicar, la rompí como he contado alguna vez, pero me sirvió de mucho porque era la primera vez, desde el punto de vista literario, que yo empecé a pensar no en abstracto sino dramáticamente, es decir, poniendo cara a las cosas, y ese fue un cambio muy importante, para bien o para mal, pero cambió radicalmente mi forma de enfocar las cuestiones. De poesía, en tiempos me gustaba mucho leer a los clásicos, las odas de <strong>Horacio</strong>, a <strong>Catulo</strong> y a <strong>Virgilio</strong>. Yo tenía amigos poetas, pero me metía mucho con ellos y con los filólogos en Salamanca, como cuando hicieron premio Nobel a <strong>Juan Ramón Jiménez</strong> y recordaban eso de <em>Dios está azul</em>. Eso es una tontería, una idiotez completa decía yo, no está ni azul ni rojo, eso a lo sumo será un fragmento de la polémica sobre si Júpiter era el firmamento o era una persona. Recuerdo un seminario de la Universidad de Salamanca donde estaban ponderando no sé qué imagen de <strong>Fray Luis de León</strong> que decía que el mundo surgió cuando Dios estaba tocando una lira, qué bello, decían, y efectivamente eran versos muy bonitos, pero lo bello, decía yo, está en la forma de la lira. Si dices Dios creó el mundo tocando un trombón, se acabó la belleza.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-2200" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7802-1024x682.jpg" alt="IMG_7802" width="690" height="459" /></p>
<p> </p>
<p><em>¿Para usted hacer filosofía ha sido hacer política?</em></p>
<p>Yo nunca he hecho filosofía. Me hace mucha gracia cuando salen los profesores con pancartas diciendo que sin la filosofía no se puede pensar, hombre no me diga tonterías. ¿Qué quieren decir, que nosotros no pensamos? El pensamiento no está en la filosofía académica. Yo creo que aquí padecemos, y yo incluido, un error gremial. Por eso cuando <strong>Manuel Sacristán</strong> salió con aquello del papel de la Filosofía yo entré al trapo porque me pareció una cuestión mal planteada. Yo nunca le encontré sentido a estudiar Filosofía, porque ¿qué dice la Filosofía? No dice nada, dice cuestiones muy diferentes, es como la democracia, hay muchas clases de democracia, la orgánica, la representativa… Lo que llamamos Filosofía es un análisis de segundo grado, pero por sí misma no tiene entidad ninguna si no está sostenida por los materiales que analiza. En cierto modo, Sacristán tenía unas ideas parecidas, pero las distorsionó a mi juicio porque no sabía nada de escolástica y creía que todo era lenguaje. Pero el principal error, como decía, es el gremial. Como ocurre en la televisión, donde el público está dividido por especialidades, aunque esté todo lleno de impostores, sobre todo en La 2, que es un nido de gente del PSOE, en las facultades son los gremios los que mandan, el gremio de los filósofos, de los paleontólogos, de los medievalistas, y si no eres del gremio no tienes nada que hacer, te acusan de intrusismo, como cuando he dado unas conferencias tomando como punto de partida la décima edición del <em>Sistema Natural</em> de <strong>Linneo</strong>, un personaje que aparece completamente eliminado de la filosofía moderna. Aparecen <strong>Copérnico</strong>, Descartes, Galileo, luego Darwin, pero Linneo nunca, lo consideran un botánico, pero tiene una importancia de primer orden, porque habla de la naturaleza con tres reinos, el reino mineral, el vegetal y el animal y mete, por primera vez, al hombre en el reino animal. Claro eso era un escándalo para los cartesianos, porque el hombre es espíritu, como decía Gómez Pereira, el de animal es simplemente un traje que tiene y que lo tira cuando se cansa de él, porque el hombre pertenece al reino de los espíritus. El embrollo de Linneo es que dice que las especies son eternas y han sido creadas por Dios y define al hombre como Homo Sapiens. A mí me gusta más la definición de <strong>Hesíodo</strong>: “El hombre es un animal que come pan”, porque ¿qué es eso de Sapiens? Yo me acordaba de Gómez Pereira, ¿la sabiduría del hombre en qué consiste? Yo creo que la escritura en la evolución es un estadio mucho más importante que el habla. Los chimpancés, por lo menos los de <strong>Premack</strong>, aprendieron a hablar, pero no escribían, de manera que la escritura es un cambio totalmente distinto, que, por de pronto, nos libera de los antepasados inmediatos. Nosotros sabemos mucho más de <strong>Tutankamon</strong> que lo que sabía <strong>Herodoto</strong>, por ejemplo. La escritura supone un cambio distinto del modo de pensar, no el lenguaje, la escritura, cuando se empieza a saber lo que es el sujeto y el predicado.</p>
<h3 style="text-align: center;">—-&amp;—-</h3>
<h3><strong>Una celebración de Bueno</strong></h3>
<p>La clausura de los Encuentros de Filosofía que anualmente celebra la <a href="http://www.fgbueno.es/" target="_blank">Fundación Gustavo Bueno</a> en su sede de Oviedo tuvieron este año un final emotivo. Tras la conferencia con la que Gustavo Bueno cerró la <a href="http://www.fgbueno.es/act/act043.htm" target="_blank">decimonovena edición</a> el 12 de abril con el título <em>El ‘Systema naturae’ de Linneo y la revolución lógica de Darwin</em>, se presentó un libro de homenaje al catedrático emérito. <em>Gustavo Bueno: 60 visiones sobre su obra</em> es un volumen colectivo editado por Pentalfa, coordinado por <strong>Raúl Angulo</strong>, <strong>Rubén Franco</strong> e <strong>Iván Vélez</strong> y en el que han participado 60 personas, entre amigos, profesores, filósofos e investigadores que respondieron a tres preguntas: cómo lo conocieron, cuál de sus obras les influyó más, y cuáles son a su entender las principales aportaciones de sus sistema filosófico.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/09/FOTO-PORTADA-LIBRO1.jpg"><img class="alignleft wp-image-2205" src="/wp-content/uploads/2014/09/FOTO-PORTADA-LIBRO1-646x1024.jpg" alt="FOTO PORTADA LIBRO" width="250" height="396" /></a>La excusa, si es que hiciera falta alguna, es, como diría el filósofo, material y, por lo tanto, necesaria. Gustavo Bueno, nacido en Santo Domingo de la Calzada en 1924, cumple 90 años. Y por esa razón nadie ha querido perderse la oportunidad de reconocer el determinante trabajo de uno de los principales filósofos de nuestra Historia. Casi 50 años de edad separan al mayor, <strong>Vidal Peña</strong> (1941), del más joven de los colaboradores, <strong>Julen Robledo</strong> (1988), prueba de la vitalidad de la obra de Bueno. Entre los participantes, también se encuentran <strong>Gabriel Albiac</strong>, <strong>Felicísimo Valbuena</strong>, <strong>Fernando López-Laso</strong>, <strong>José Sánchez Tortosa</strong>, <strong>Pedro Insua</strong> o <strong>Montserrat Abad</strong>, entre otros. Tan interesante es la participación de su nieto, <strong>Lino Camprubí</strong>, como extraña e inexplicable la ausencia de su hijo Gustavo.</p>
<address><img class="alignright wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-767x1024.jpg" alt="Maquetación 1" width="150" height="200" /><em>Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/460-leer-n-252.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></address>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2014/09/gustavo-bueno-yo-nunca-encontre-sentido-a-estudiar-filosofia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una mujer en Moncloa</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/07/una-mujer-en-moncloa/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2014/07/una-mujer-en-moncloa/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 16 Jul 2014 11:05:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Bipartidismo]]></category>
		<category><![CDATA[Conservadores]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[David Felipe Arranz]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Editorial Vivelibro]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Germán Gullón]]></category>
		<category><![CDATA[Honradez]]></category>
		<category><![CDATA[Izquierda Unida]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura española]]></category>
		<category><![CDATA[Moncloa]]></category>
		<category><![CDATA[Moncloa. Una mujer hace historia]]></category>
		<category><![CDATA[Nacionalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa española]]></category>
		<category><![CDATA[Podemos]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[PP]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Socialistas]]></category>
		<category><![CDATA[UPyD]]></category>
		<category><![CDATA[Vivelibro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=1945</guid>
		<description><![CDATA[¿Qué ocurriría en España si una mujer fuese elegida por el pueblo como presidenta del Gobierno? Hagamos un poco de política ficción con el autor de esta novela: el martes 28 de junio de 2011, en el Congreso sito en la plaza de las Cortes de Madrid, la primera oradora sube al estrado y presenta [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>¿Qué ocurriría en España si una mujer fuese elegida por el pueblo como presidenta del Gobierno?</strong> Hagamos un poco de política ficción con el autor de esta novela: el martes 28 de junio de 2011, en el Congreso sito en la plaza de las Cortes de Madrid, la primera oradora sube al estrado y presenta un discurso audaz y combativo, “¡Vamos a por ellos!”. Las sesiones se han terminado con motivo de la llegada del verano y<strong> el secretario general de los socialistas, Blas Penagos, aborda a la primera política honrada que se cruza en su camino</strong> mientras se dirige a reunirse con sus hijos en la calle Ortega y Gasset: la esperan para comer y para ella son lo más importante en su vida. “Mis hijos y mi marido van por delante de cualquier cosa, aunque también me debo al servicio del país desde que acepté servir como diputada”, contestación que la protagonista le da a Penagos y que sirve al lector para situarse rápidamente con respecto a esta<strong> mujer, hecha de otra pasta, construida del metal de la honradez</strong>. Y eso desconcierta a la casta.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/07/GermanGullónPortada-e1405507694547.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1946" src="/wp-content/uploads/2014/07/GermanGullónPortada-e1405507694547.jpg" alt="0202_CUB_Moncloa.indd" width="400" height="582" /></a><em>Moncloa. Una mujer hace historia</em> (<em><a href="http://www.vivelibro.com" target="_blank">Vivelibro</a>,</em> 2014), de <strong>Germán Gullón</strong>, supone un oportuno aldabonazo a las conciencias sociales de una España que ha sufrido muchos cambios y que ha sido testigo de los desmanes chulescos de una clase política cuya ética se les va, como dirían en el Siglo de Oro, como agua por banasto. Emerge así la líder de un partido periférico, Ciudadanos Independientes:<strong> Pepa Benavides, profesora titular de inglés en la Universidad</strong>, lanza un inteligente discurso que impacta como un torpedo en los abrevaderos de la aborregada clase política española y a unos les da un vuelco de corazón y a otros ganas de cerrarle la boca, de la que salen tantas palabras que amenazan con acabar con sus privilegios. Un grupo de personas que sufre <strong>hartazgo de la esclerosis de corrupción hispánica</strong> conecta con la sensibilidad de Pepa Benavides: se trata de personas con conciencia que la ayudan a poner en marcha <strong>un plan de acción política que acabe de una vez por todas con el bipartidismo</strong>. La realidad plural de España, deja traslucir Gullón, no puede reducirse tan solo a dos opiniones: en la vida real existen muchas más sensibilidades políticas –como Ciudadanos, UPyD, Izquierda Unida y la sorpresa de Podemos– que retratan otros colores del espectro social y <strong>otros intereses que a día de hoy ni el PP y ni el PSOE representan</strong>.</p>
<p>También las fuerzas políticas tientan a Pepa Benavides –ejercicio natural en agrupaciones que viven y medran a la sombra del cambalache y de las puertas giratorias–, propuestas que Pepa esquiva con criterios éticos, descubriendo con cada negativa, la <strong>monumental corrupción silenciosa que funciona en muchos ámbitos del mundo político</strong>. Estos dos grupos antagónicos que tiran, cada uno por su lado, de Pepa Benavides, son retratados por Germán Gullón con<strong> la elegante crítica de quien conoce los entresijos del Poder</strong>, que funcionan igual en la vida académica y que él mismo ha tenido que sufrir.</p>
<p>Plantea Gullón una idea sumamente atractiva: <strong>probablemente una mujer gobernase nuestro país con mayor capacidad</strong>, con una tranquilidad y un poso reflexivo acumulados en el observatorio de excepción que le han obligado siglos de poder masculino. Pero lo más importante es que esta mujer ideal que perfila sabiamente Gullón <strong>está dispuesta a cambiar el escenario político en su dimensión moral</strong>. Los intestinos de la política exterior y los almuerzos donde se ofrecen prebendas de poder a cambio de alianzas puntuales conforman el telón de fondo de esta excelente novela en la que conservadores y socialistas quieren ganar ventaja a cualquier costa.</p>
<p>Hemos de destacar también el papel que juegan en Moncloa desde la primera página los medios de comunicación y que en España se han amoldado al bipartidismo, a la doble opinión –liberal y progresista–: sin embargo, <strong>la variedad de publicaciones digitales ayuda a que haya más voces</strong>, porque los periódicos ya establecidos ofrecen las mismas opiniones y la juventud está harta. Los lobbies, los grupos de poder, negocian con los partidos políticos y promueven un maridaje de los medios con la casta política. De modo que <strong>los jóvenes ya no siguen la vida política y reciben otra inspiración en las redes sociales</strong>, donde hay variedad, porque ya no se fían –con razón– de las cabeceras.</p>
<p>En Moncloa <strong>se pacta una legislatura más corta, de dos años</strong>: cuatro años es casi insoportable para cualquier país europeo, según Gullón. El conocido “rodillo” en tiempo del dominio socialista, para airear todo lo que ha sido taponado, ya no es viable. También <strong>la crisis influye en el modo de hacer política</strong> y las presiones monetarias de los nacionalistas catalanes y vascos, que copian el estilo del miniprograma electoral del Partido Ciudadanos Independientes, ya no surte el mismo efecto: cuando <strong>el país se enfrenta a una crisis económica de dimensiones mundiales</strong>, las reivindicaciones económicas nacionalistas no parecen oportunas. Esta cuestión que nos desune en España, la del nacionalismo, es invención germánica del siglo XIX, una “creación” de alambique que ha traído a Alemania y a Europa muchas catástrofes. El escritor hace <strong>una firme apuesta por la libertad del individuo, frente al nacionalismo de vía estrecha</strong>. Para Germán Gullón<strong> la democracia para los españoles es ese traje que aún nos queda grande</strong> y por eso hemos de acudir frecuentemente al sastre para que nos lo arregle.</p>
<p><a href="https://twitter.com/GGullon" target="_blank">Germán Gullón</a>, catedrático de literatura profundamente humano, es <strong>maestro de hispanistas</strong> y <strong>pasa la mitad de su vida en Holanda</strong>. Por eso le chocan las diferencias existentes entre la prensa holandesa y la española: en el país del tulipán hay una diversidad mucho mayor. También por eso –además de por su innegable talento–, por el privilegio del observador que vive en dos mundos, esta aventura novelesca le ha salido redonda.</p>
<p style="text-align: right;"><em>DAVID FELIPE ARRANZ <a href="https://twitter.com/MarcapaginasGR" target="_blank">@MarcapaginasGR </a><br />
</em></p>
<p style="text-align: right;">
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2014/07/una-mujer-en-moncloa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>la removida</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/03/la-removida/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2014/03/la-removida/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 11 Mar 2014 15:53:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
		<category><![CDATA[Aurelio Loureiro]]></category>
		<category><![CDATA[El Futuro]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Foto movida]]></category>
		<category><![CDATA[Luis López Carrasco]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Mainar]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Mena]]></category>
		<category><![CDATA[Movida]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Suma]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=714</guid>
		<description><![CDATA[Hay momentos históricos, etapas de la vida y hasta épocas de inspiración colectiva que siempre formarán parte de nuestro presente y no sólo porque éste en buena medida sea una consecuencia de aquellos, sino porque, más allá de la versatilidad de la memoria, hay elementos recurrentes que persisten y condicionan nuestro devenir cotidiano. Viajar a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><strong>Hay momentos históricos, etapas de la vida y hasta épocas de inspiración colectiva que siempre formarán parte de nuestro presente</strong> y no sólo porque éste en buena medida sea una consecuencia de aquellos, sino porque, más allá de la versatilidad de la memoria, hay elementos recurrentes que persisten y condicionan nuestro devenir cotidiano.</p>
<p dir="ltr"><strong>Viajar a ese presente es, más que un reto, en ocasiones una necesidad</strong>; pero, como todo viaje, conlleva una serie de riesgos que tantas veces infieren en la lucidez con que se aprehende cada nuevo redescubrimiento como tantas en los circuitos de la memoria que asiste al viaje. <strong>De la disposición con que se emprenda y del vehículo elegido dependerá que éste no se convierta en un ajuste de cuentas</strong> con el origen más íntimo de esa necesidad de viajar y, en el punto final del relato que se deriva del propio viaje, su repercusión en los demás.</p>
<p dir="ltr">A nadie se le oculta que<strong> la transición española</strong>, y sus consecuencias inmediatas para una sociedad que despertaba aún sobresaltada de una larga dictadura, <strong>es uno de esos presentes a los que de vez en cuando necesitamos viajar.</strong> Como tampoco, a mi parecer, que <strong>escribir sobre lo que tanto se ha escrito es un ejercicio valiente pero que reta a la redundancia y a la ausencia de originalidad</strong>, por cuanto que el relato de lo sucedido ya está escrito y desde las perspectivas muy variadas.</p>
<p dir="ltr"><a href="/wp-content/uploads/2014/03/foto-movida.jpg"><img class="alignleft  wp-image-716" alt="foto-movida" src="/wp-content/uploads/2014/03/foto-movida-621x1024.jpg" width="373" height="614" /></a>La Novela, esa vieja fórmula –para muchos enferma de necesidad– que aún es capaz de  resolver las incógnitas que se desprenden de las ecuaciones literarias, tamiza los riesgos, si bien no las intenciones. El género elegido por <strong>Miguel Mena</strong> en <strong><em>Foto movida </em></strong>(Suma), negro o policiaco (que de ambos tiene), tan en boga en la actualidad, delimita aún más el espacio y, asimismo, la posibilidad de errar el rumbo, pues convierte en escenario dicho espacio y el mundo que todavía esconde.</p>
<p dir="ltr">No es la primera vez que Mena, madrileño afincado en Zaragoza y hombre de radio, viaja al “presente de la transición”, ni que lo hace de la mano del inspector <strong>Luis Mainar</strong>, gran conocedor de las coordenadas bajo las que ha de llevarse a cabo la investigación y de las incógnitas que intervienen desde todos los órdenes de la vida en que ese espacio sea como es.</p>
<p dir="ltr">En <em>Foto movida</em>, la muerte por sobredosis de una adolescente en el lavabo de una discoteca nos sitúa en 1983, con la alegre resaca de haber sobrevivido a un intento de golpe de Estado, un nuevo partido (el PSOE) en el Gobierno y en plena Movida, reflejo y símbolo de un cambio profundo en las estructuras de la sociedad que ya no admitía réplicas.</p>
<p dir="ltr">La necesidad de hacerse visibles redundaba en la algarabía que provocaba esa visibilidad. Pisar la calle, vivir la noche, mirar al futuro desde la luz del aprendizaje, saborear lo nuevo incluso hasta el exceso, incluso las sombras que oscurecieron la mirada (las drogas, ETA, etc…) y dejaron tantos cadáveres en ese viaje al presente que todavía es futuro incierto.</p>
<p><strong>Muchas cosas sabíamos antes de iniciar el relato de Mena, otras las suponíamos, otras se nos descubren a partir de la muerte de una niña por sobredosis: la primera incógnita.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>AURELIO LOUREIRO</em></p>
<p><iframe src="//player.vimeo.com/video/71567452?title=0&amp;byline=0&amp;portrait=0&amp;color=98D2E6" height="281" width="500" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<address><a href="http://vimeo.com/71567452">Teaser «EL FUTURO»</a> de <a href="http://vimeo.com/elamedia">elamedia</a> en <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>. La película de <a href="http://www.elfuturo1982.com/contacto.html" target="_blank">Luis López Carrasco</a> (Murcia, 1981) es un retrato simbólico de la época que refleja <em>Foto movida. “El futuro” </em>arranca en clave documental, con la victoria socialista de 1982, y se desarrolla en una fiesta doméstica a través de las evoluciones de los personajes y de la <a href="http://numerocero.es/cine/articulo/luis-lopez-carrasco-canciones-futuro/1977" target="_blank">excelente selección musical</a> que ahoga deliberadamente la mayoría de diálogos.</address>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2014/03/la-removida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>11-M: hito y tabú</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/03/11-m-hito-y-tabu/</link>
		<comments>https://revistaleer.com/2014/03/11-m-hito-y-tabu/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 10 Mar 2014 11:53:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[11M]]></category>
		<category><![CDATA[15-M]]></category>
		<category><![CDATA[1898]]></category>
		<category><![CDATA[1975]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Acebes]]></category>
		<category><![CDATA[Argelia]]></category>
		<category><![CDATA[Atocha]]></category>
		<category><![CDATA[Bosnia]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[David Rieff]]></category>
		<category><![CDATA[De Gaulle]]></category>
		<category><![CDATA[ETA]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Mozo]]></category>
		<category><![CDATA[Filipinas]]></category>
		<category><![CDATA[Franco]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Civil]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Bustos]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero]]></category>
		<category><![CDATA[José María Aznar]]></category>
		<category><![CDATA[Ley de Memoria Histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Mariano Rajoy]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Napoleón]]></category>
		<category><![CDATA[New York Times]]></category>
		<category><![CDATA[noventayochismo]]></category>
		<category><![CDATA[PP]]></category>
		<category><![CDATA[PSOE]]></category>
		<category><![CDATA[Transición]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://revistaleer.com/?p=677</guid>
		<description><![CDATA[Sucedió hace diez años. En vísperas de unas elecciones generales. Fueron asesinadas 191 personas. Mucho de lo acontecido en España desde entonces tiene que ver con la conmoción inmediata y diferida causada por aquellas explosiones. El trauma, la negación, un duelo colectivo mal resuelto en diversas instancias motiva que, un decenio después, la fase de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Sucedió hace diez años. En vísperas de unas elecciones generales. Fueron asesinadas 191 personas. Mucho de lo acontecido en España desde entonces tiene que ver con la conmoción inmediata y diferida causada por aquellas explosiones. El trauma, la negación, un duelo colectivo mal resuelto en diversas instancias motiva que, un decenio después, la fase de reposo que precede al desembarco de los historiadores en los hechos no se haya resuelto satisfactoriamente. En el siguiente texto <strong>JORGE BUSTOS</strong> ensaya una hipótesis de minuta de aquello y de sus consecuencias, un intento de iluminar la sombra espesa y alargada que explica varias anomalías sociales y políticas de la España reciente.</address>
<p> </p>
<p>Cuando el general De Gaulle decidió al fin deponer la lucha y reconocer el derecho de <strong>Argelia</strong> a su independencia, se cuenta que uno de sus asesores más recalcitrantemente belicistas protestó: “¡Se ha derramado demasiada sangre!” A lo que el general respondió, en palabras de mármol: <strong>“Nada se seca tan pronto como la sangre”.</strong></p>
<p>Se cumplen diez años del atentado terrorista que derramó más sangre en la historia reciente de Europa. Ocurrió un 11 de marzo de 2004, en Madrid, a tres días de unas elecciones generales. Y en torno a la trágica efeméride, el periodismo se dispone a presentar su primer borrador de la historia, más cercano ya de la historia que del borrador. Porque los plazos de la historiografía, su proverbial exigencia de perspectiva, se acortan cada vez más a tono con el vértigo evolutivo de la época, con lo que <strong>el 11-M ya es un hito historiable.</strong></p>
<p>El 11-M es, de hecho, <strong>el hito contemporáneo que marca un punto de inflexión en la historia de España, pues cambió muchas más cosas, en el tiempo de un país y en el espacio de su conciencia colectiva</strong>, que el puro desgarro original, privado: la vida talada de 200 familias. El atentado fija el 2004 en las enciclopedias <strong>como la muerte de Franco fija 1975</strong>: con la misma emblemática trascendencia. Ahora es cuando lo empezamos a ver, y a leer.</p>
<p><strong>Y sin embargo la sangre derramada en aquellos trenes, como sabía De Gaulle, está más seca que nunca.</strong> Si su noticia se halla ya lo suficientemente lejos como para propiciar la serenidad del primer análisis histórico, el rescoldo de su trauma social sigue aún demasiado vivo en nuestra memoria, que reacciona al enfrentamiento anual con la masacre cada vez menos, cada vez más silenciosamente, de hecho con un rechazo camuflado de hastío –incluso de fastidio– ante las imágenes consabidas recordadas por el enésimo documental. El 11-M empieza a adquirir en la memoria colectiva los inconfundibles contornos del tabú. Más adelante trataremos de explicar por qué <strong>la incomodidad que produce el 11-M no obedece solo a controvertidas razones políticas</strong>, a cargantes teorías mediáticas de la conspiración, a la inclemente rueda de la actualidad que sepulta incluso los hechos más tremendos; no solo es eso, que también. Nosotros pensamos que <strong>el 11-M es ante todo un tabú sociológico, un temor supersticioso que apareja un giro en la mentalidad del pueblo, singularmente en la de los jóvenes de mi generación</strong>, y que explica en buena medida el nuevo <em>volksgeist</em> de esta España postrada, crisis aparte. <strong>El 11-M es una convalecencia negada por el enfermo.</strong></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-680" alt="DSC_0043" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0043.jpg" width="4928" height="3264" /></p>
<h3>El hito</h3>
<p>No sé si alguien habrá dicho ya que <strong>el 11-M equivale a la pérdida de Cuba y FiIipinas en la reciente conciencia nacional mucho antes de la debacle económica.</strong> <strong>Este noventayochismo en boga</strong>, instalado en la opinión pública y renovado a diario con las grises aportaciones de los tertulianos, no arranca de las hipotecas <em>subprime</em> ni de la cola del paro. <strong>Arranca de ese salvaje agujero en el tren de Atocha, que es como la boca del ente que grita en el cuadro de Munch.</strong> El ojo negro del mal abierto de golpe para mirar fijamente, con su aturdidora mirada vacía, a los desavisados españoles.</p>
<p>Pero lo importante, si nos centramos en el 11-M como hito histórico, es la fecha de la detonación: a tres días de unas elecciones generales. El 11-M –y no estoy tomando partido ni me interesa en este ensayo la autoría material o intelectual– <strong>se ejecutó para influir en el resultado electoral de un país gobernado por la derecha</strong>, en la obvia esperanza de que el partido en el gobierno perdiera un poder ostentado con mayoría absoluta y orientado hacia un compromiso internacional (más escenificado que efectivo) por la lucha contra el terrorismo islámico en estrecha alianza, pies sobre su mesa incluidos, con el jefe texano del Imperio.</p>
<p><strong>Cuesta reconocer que a los terroristas les salió perfecto el cálculo. Que calaron como finos sociólogos el aburguesamiento del por entonces próspero pueblo español</strong>, y se dieron cuenta de que el terror súbito y arbitrario movilizaría a algunos de ellos –fueron los suficientes– para abortar en sus élites cualquier orgulloso intento de jugar a gran potencia con tal de no ver amenazado de nuevo su modo de vida. ¿Por qué los españoles echamos a un gobierno después de un atentado del terrorismo internacional, y los norteamericanos apoyaron en su día al suyo teniendo a mano la misma ecuación: <em>presencia exterior = atentados</em>? Básicamente porque <strong>aquí no habíamos padecido una agresión exterior desde 1892, y se había instalado en el subconsciente colectivo el espejismo de que éramos intocables. Irrelevantes, más bien.</strong> Nadie salvo Aznar podía creer que la nostalgia islamista de Al-Ándalus pudiera ir en serio, y mucho menos que la foto de las Azores fuera necesaria. La ingenuidad del español en política exterior es proverbial, y su arraigado desinterés por la geoestrategia data de la decadencia imperial y termina de blindarse con el Desastre del 98. <strong>La especialidad de la casa tras Napoleón es más bien la guerra civil.</strong></p>
<p><strong>¿Fue el apoyo de Aznar a la guerra de Irak la causa del 11-M, si es que el terror indiscriminado admiten justificación causal? Eso no importa: lo que importa es que el español medio lo creyó así.</strong> El ejemplar operativo de manipulación político-mediática desplegado durante tres días por la izquierda, inestimablemente auxiliada por la política de comunicación de un gobierno que tenía al afásico –si no mentiroso– Acebes como ministro y portavoz en aquellas 72 horas de vértigo, obró la movilización del voto de castigo, o voto del miedo, dadas las circunstancias. Es un comportamiento de masas muy comprensible; otra cosa es que la alternativa surgida de aquellas urnas en <em>shock</em> llevara el nombre, la sonrisa y el bagaje de José Luis Rodríguez Zapatero.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-682" alt="DSC_0064" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0064.jpg" width="4928" height="3264" /></p>
<p><strong>Zapatero llegó al poder con el mensaje perfectamente captado y tomó como primera medida la famosa retirada de las tropas de Irak.</strong> La historia cifrará en esa decisión todo su mandato, que nació, se desarrolló y murió entre estertores de farsa bajo el criterio rector de la publicidad. <strong>Zapatero fue el primer presidente netamente posmoderno de la historia de España</strong>, un gobernante sobrevenido por la imagen –su célebre talante no era la forma: era el fondo– y entregado a ella, <strong>y toda su ejecutoria viene explicada por el trauma matriz del 11-M</strong> del mismo modo que el péndulo de un carrillón alcanza un polo por la inercia nacida del polo opuesto. Pasamos de la <em>grandeur</em> aznarí al zapaterismo <em>naïf</em>. <strong>Pero Zapatero, político infantil, no inoculó el infantilismo a la sociedad española: ella misma, al retumbar en las ventanas el estallido de las bombas, había despertado en mitad de la noche llamando a mamá, con las sábanas empapadas de miedo. Y mamá vino.</strong></p>
<p><strong>El objetivo del terrorismo es el miedo, y el corolario del miedo es la búsqueda de calma (más que de genuina paz) a toda costa.</strong> <strong>España se ovilló sobre sí misma</strong>, renunció con gusto a los peligros de la política exterior para dotarse del mayor número posible de derechos sociales, consagró el diálogo anulando jerarquías, flexibilizó sin límites la Constitución, <strong>confundió los principios con la caspa y la ética con la estética</strong>, abrazó el pacto, equiparó en importancia lo aparecido en el BOE y en los medios, eligió apaciguar sus tensiones territoriales por la vía rápida de la concesión o la promesa, erigió diarios monumentos al buen rollo. Y la gente suspiró de alivio y renovó el mandato de su dirigente desoyendo nuevas alarmas, esta vez económicas. <strong>Fue un bonito sueño, conciliado tras una pesadilla ferroviaria.</strong></p>
<p>Pero la identificación de la sociedad con el zapaterismo no fue en absoluto epidérmica. <strong>La pésima gestión de la crisis tumbó a Zapatero pero queda intacto el cambio social que representó, un como reblandecimiento general de las costumbres.</strong> La exigencia constante de derechos y este rechazo al concepto ya carca de responsabilidad personal se halla en pleno vigor, y el pueblo depauperado chilla y patalea reclamando lo que creía que era suyo. El hecho asombroso de que Rajoy merezca del periodismo más críticas por su aversión a los medios que por su gestión prueba un síndrome de abstinencia causado por la sobreexposición de sonrisas de su antecesor. <strong>El zapaterismo fue un narcótico para tolerar el 11-M, y la sociedad sigue enganchada.</strong> <strong>Entre los jóvenes de mi generación, con su fenómeno <em>ni-ni</em> y su <em>quincemayismo</em> de filosofía de camiseta, la afección resulta especialmente prevalente.</strong></p>
<p>Las primeras consecuencias del 11-M fueron la llegada al poder de Zapatero y la apertura de una época de crispación en la vida pública: a la derecha mediática y política le costaba –lógicamente– asimilar lo heterodoxo de su desalojo y trataba de deslegitimar la victoria del PSOE, el cual previamente había instigado contra el PP una serie de campañas de <em>agitprop</em> sin precedentes. <strong>El cainismo se fue aplacando a partir de 2008, cuando Rajoy decidió emanciparse de tutelas retrospectivas, alinearse con el tabú que empezaba a cubrir el atentado y hacer su propio camino político (antipolítico, más bien).</strong> Aquellas secuelas políticas más o menos ya han prescrito y el desafío ahora es la pura economía. Pero <strong>el significado duradero del hito histórico que marca el atentado es, a mi juicio, la extensión del infantilismo social.</strong> La agudización extrema de la cultura de la queja. Un noventayochismo que deplora la pérdida de las colonias sentimentales del talante primero y de la burbuja inmobiliaria después.</p>
<h3><img class="aligncenter size-full wp-image-686" alt="DSC_0001" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0001.jpg" width="4928" height="3264" /></h3>
<h3>El tabú</h3>
<p>Ahora bien: repitamos que el 11-M es una convalecencia negada por el enfermo. La propia sustitución del hecho por la fecha (“11-M”) remite al eufemismo. Pese a que los efectos sociológicos del mal perduren, según hemos intentado explicar, el suceso en sí cada vez se recuerda menos. La sangre era mucha, pero se ha secado pronto. <strong>Los españoles prefieren encapsular la complicada efeméride en el aséptico formato del homenaje ritual</strong>, simbolizado en la ofrenda floral en el Bosque de los Ausentes del Parque del Retiro que llevan a cabo ese día las autoridades. Cada vez es más habitual oír comentarios de hartazgo cuando llega la fecha fatídica.</p>
<p><strong>Y yo, con David Rieff, pienso que esa disolución del recuerdo es positiva, es natural.</strong> En su controvertido ensayo <em>Contra la memoria</em>, Rieff –una rara coincidencia de reportero de guerra del <em>New York Times</em> y ensayista de calado– escribe: “En las colinas de Bosnia aprendí a detestar, pero sobre todo a temer, la memoria histórica colectiva. Al apropiarse de la historia, mi pasión perdurable y mi refugio desde la infancia, la memoria colectiva lograba que la propia historia no pareciera sino un arsenal de armas necesarias para continuar las guerras o para mantener una paz endeble y fría. Lo que presencié en Bosnia, en Ruanda, en Kosovo, en Israel-Palestina y en Irak no me ha dado razón alguna para cambiar de parecer”.</p>
<p><strong>Rieff sistematiza brillantemente una idea tan provocadora como el proverbio castizo: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”.</strong> No se trata de olvidar a nuestros muertos, ni de despreciar la sentencia que advierte de que el pueblo que ignora su historia está condenado a repetirla; <strong>se trata de levantar un dique entre el duelo nacional y su fácil degeneración en revanchismo nacionalista.</strong> La eternización del conflicto palestino-israelí, apunta lúcido Rieff, no es sino el producto de un encarnizamiento de la memoria colectiva, una permanente murmuración del memorial de agravios. Si nadie olvida, nadie perdona. <strong>Prescribe nuestro ensayista un “imperativo ético del olvido” que aplica lo mismo a la biografía sentimental del individuo como a la memoria colectiva de las naciones</strong>: “Todo debe llegar a su fin, incluso las penas del duelo. De otro modo, la sangre nunca se seca, el fin de un gran amor se convierte en el fin del amor mismo y, mucho después de que la disputa haya dejado de tener sentido, el recuerdo del rencor perdura. El perdón no es suficiente. No puede sustraerse a su propia contingencia. Sin olvido, seríamos monstruos heridos, sin perdón dado o recibido, seríamos inconsolables”.</p>
<p><strong>En el libro, el propio Rieff analiza el caso español de la Ley de Memoria Histórica y su quijotesca interpretación a cargo de Baltasar Garzón.</strong> <strong>Insiste en que el éxito de la Transición se fundamentó sobre un pacto de olvido</strong>, y postula que si el recuerdo tiene fecha de caducidad, puede que el olvido también la tenga. Eso explicaría la recuperación del discurso antifranquista que abanderó el PSOE de Zapatero y que había soslayado responsablemente el PSOE de González. Es cierto que la España actual no es Oriente Medio, y que la rehabilitación de viejos agravios difícilmente podría ya prender la chispa real de nuestro entrañable guerracivilismo. Pero tenemos en el norte un problema llamado ETA y una solución que pide un delicadísimo juego de memoria, dignidad y justicia, sí; pero también de perdón, convivencia y “olvido” en el sentido que reivindica Rieff y que parece corresponder al tipo de liderazgo que hoy quiere desarrollar alguien como Arantza Quiroga.</p>
<figure id="attachment_558" style="width: 4928px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-558 " alt="En las primeras semanas de febrero, Fernando García Mozo recorría y documentaba para LEER los escenarios vinculados a la memoria del 11-M: los espacios ferroviarios donde tuvo lugar la masacre y los monumentos conmemorativos que recuerdan a las víctimas, los &quot;ausentes&quot; que ponen nombre al jardín del Retiro (arriba) plantado en su memoria. Una selección de su trabajo ilustra este artículo, la portada y las páginas del número de marzo de 2014 de LEER." src="/wp-content/uploads/2014/02/DSC_0021.jpg" width="4928" height="3264" /><figcaption class="wp-caption-text">En las primeras semanas de febrero, Fernando García Mozo recorría y documentaba para LEER los escenarios vinculados a la memoria del 11-M: los espacios ferroviarios donde tuvo lugar la masacre y los monumentos conmemorativos que recuerdan a las víctimas, los «ausentes» que ponen nombre al jardín del Retiro (arriba) plantado en su memoria. Una selección de su trabajo ilustra este artículo, la portada y las páginas del número de marzo de 2014 de LEER.</figcaption></figure>
<p style="text-align: left;"><strong>En lo que respecta al 11-M, su progresiva mutación a tabú no supondría pues una deriva necesariamente negativa.</strong> Seguimos convalecientes de aquello y preferimos guardar silencio para no estorbar su lenta cicatrización. Hurgar en la conspiranoia produce rechazo incluso en muchos de los lectores de <em>El Mundo</em>. La sociedad parece querer decir lo mismo que Jesucristo con aquella dura exhortación: “Dejad a los muertos que entierren a sus muertos”.</p>
<p>Esta tendencia al tabú se ve más clara aún en la marginación de las asociaciones de víctimas, las que agrupan a damnificados por ETA como por la barbarie islámica. Otrora guías morales de la vida política, su participación en el debate público se contempla ahora con censura creciente. Sus portavoces siempre incomodan a alguien y ni siquiera los propios colectivos están unidos en sus reivindicaciones, pues se registran disputas y fugas cada vez más aireadas. <strong>Los opinadores han perdido el rubor que les disuadía de contradecir abiertamente las tesis de las víctimas</strong> y algunas de estas, en sintomática reacción, se han aliado con políticos descontentos para fundar un nuevo partido, Vox, con la lucha antiterrorista como programa básico y la incorporación de Ortega Lara por emblema.</p>
<p><strong>De nuevo, hacer del terrorismo y sus efectos visibles un tabú social denota un miedo infantil al sufrimiento, pero también un saludable deseo de curación.</strong> Cualquier encuesta que preguntara directamente a los españoles si creen que las heridas del 11-M están cerradas arrojaría un no mayoritario, sospecho. Pero el cuerpo social, consciente de sus heridas abiertas, prefiere no recordarlas si no le preguntan, porque el trauma terrorista es de una clase tan dolorosa que exige años de regeneración celular, si es que ese tejido puede suturarse del todo algún día. La sangre –la hemorragia mediática– se ha secado pronto, siguiendo a De Gaulle; pero la marca queda.</p>
<p><strong>¿Es una década tiempo suficiente?</strong> Para señalar su trascendencia política y sus reflejos sociales, desde luego que sí, y eso hemos tratado de hacer aquí. Pero si lo que se pretende es dar por cerrados los efectos más hondos del 11-M, me temo que <strong>el ciclo mental bajista que inauguró en España no ha hecho más que empezar.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>JORGE BUSTOS (<a title="Jorge Bustos en Twitter" href="https://twitter.com/JorgeBustos1" target="_blank">@JorgeBustos1</a>)</em></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.quioscocultural.com/leer/428-leer-n-250.html"><img class="alignleft size-medium wp-image-546" alt="001 Portada 250e" src="/wp-content/uploads/2014/02/001-Portada-250e-225x300.jpg" width="225" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Este artículo ha sido pub­li­cado orig­i­nal­mente en el número de marzo de 2014 (250) de la Revista LEER (<strong><a href="http://www.quioscocultural.com/leer/428-leer-n-250.html" target="_blank">cóm­pralo</a></strong> o, mejor aún, <strong><a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a></strong>).</p>
<p> </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://revistaleer.com/2014/03/11-m-hito-y-tabu/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
