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	<title>Revista leer &#187; México</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>El señor de los cuentos</title>
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		<pubDate>Mon, 27 Nov 2017 12:10:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento]]></category>
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		<description><![CDATA[En la edición en que Madrid ostenta el protagonismo de ciudad invitada, la FIL Guadalajara ha decidido reconocer el compromiso de un editor madrileño con América y la narración corta. Casualidad o no, el 27 de noviembre Juan Casamayor y su sello Páginas de Espuma serán objeto del Homenaje al Mérito Editorial de la Feria. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h5 style="text-align: left;"><em>En la edición en que Madrid ostenta el protagonismo de ciudad invitada, la FIL Guadalajara ha decidido reconocer el compromiso de un editor madrileño con América y la narración corta. Casualidad o no, el 27 de noviembre Juan Casamayor y su sello Páginas de Espuma serán objeto del Homenaje al Mérito Editorial de la Feria.</em></h5>
<p style="text-align: left;">Parece milagroso que en el mundo de la cultura española, dominado por la vanidad y el cinismo, este hombre haya conseguido <strong>con dulces maneras y sólidos argumentos, sin filibusterismo</strong> ni prodigarse demasiado en <em>verbenas</em> –no piensa perderse un partido del Estudiantes por figurar en ningún lado–, colocar su editorial en el nivel de reconocimiento y prosperidad en que se encuentra <a href="http://paginasdeespuma.com/" target="_blank"><strong>Páginas de Espuma</strong></a> (PdE). Una independiente ubicada ya en el segmento medio que las convenciones establecen entre los 600.000 euros y los 2,4 millones de facturación y con la infraestructura correspondiente, sus furgonetas y una nave en el sur de Madrid con el fondo paletizado.</p>
<p style="text-align: left;">Todo eso lo reconoce la FIL, y Casamayor se siente muy honrado de que así sea. <strong>Le preceden personalidades de la talla de Beatriz de Moura, Jorge Herralde, Francisco Porrúa, Manuel Borrás o Jaume Vallcorba</strong>. Precisamente una fotografía del fundador de Acantilado nos observa desde una estantería mientras conversamos con Casamayor en su abigarrada oficina del barrio de Malasaña. “Los que están en ese palmarés no son solo editores. Son interlocutores del mundo del libro, profesionales que han cambiado la forma de entender el oficio. Creo que el premio es <strong>una manera de subrayar la plenitud de una editorial, como se hizo en 2012 con Adriana Hidalgo</strong>”.</p>
<p style="text-align: left;">Una plenitud indiscutible. Casamayor ha logrado el sueño de cualquier editor: <strong>“Hacer rentable un gusto personal”</strong>. Intentando ser como el buen árbitro, el que pasa inadvertido, trabajando con el autor página por página, a la manera del orfebre, pero siendo en definitiva testigo privilegiado de la creación de una obra literaria. La editorial disfruta hoy de una estabilidad que es el resultado de un largo aprendizaje, de un arduo trabajo de “cuatro monos” sosteniendo <strong>unos firmes principios sin descuidar un esfuerzo militante trabajando con todos los agentes del mundo del libro</strong>, desde el distribuidor al lector pasando por la prensa cultural o las escuelas. Llegaron a editar 25 títulos al año pero han vuelto a los 15 con la intención de no perder el control ni la sostenibilidad y poder vender bien cada uno de los libros que facturan, contando ya con el consistente respaldo de un fondo vivo como pocos.</p>
<p style="text-align: left;">Dos aspectos brillan oficialmente en el reconocimiento de la FIL: <strong>el compromiso con América y con el cuento</strong>. La importancia de viajar allí la entendieron muy pronto Casamayor y su compañera <strong>Encarnación Molina</strong>, que llegaron siguiendo la pista de los autores que les gustaban y así descubrieron los lectores y el tejido que aquéllos tenían detrás. Viajar “me enriqueció como persona y como editor”. Adquirió una visión de América como realidad múltiple y proteica. “La idea convencional de crear un puente desde España ya es un error. Los puentes, como hacen los ingenieros, hay que construirlos desde las dos orillas, y por eso hay que viajar. Además, cada país es una realidad distinta y exige estrategias diferentes”. Lo cierto es que han logrado consolidar una fórmula de negocio en América ejemplar para otros sellos de su categoría. <strong>Las ventas institucionales y la inclusión de sus autores en los planes de lectura están siendo decisivas</strong>. “De las diez ediciones y 68.000 ejemplares del <em>Ajuar funerario</em> de <strong>Iwasaki</strong>”, uno de los <em>best seller</em> de PdE, “unos 30.000 corresponden a las bibliotecas de aula de México, y el libro está también en el plan lector de Perú”.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Pero es la identificación con el cuento la gran seña de identidad de PdE</strong>. Casamayor ha sabido como pocos aprovechar el extraño desdén editorial hacia el género. “Recogimos el desencanto de aquellos escritores a los que recibían con una mueca peligrosa” cuando se presentaban ante su editor con un libro de relatos. Así, hay autores consagrados que publican sus novelas con grandes sellos pero reservan sus cuentos para PdE. Una veintena de escritores contemporáneos esenciales y que además venden. Casamayor subraya precisamente la importancia de sus autores, que forman una verdadera comunidad, y el compromiso de publicar al menos un novel al año. “Echo de menos más cocina de futuros escritores. A veces parece que nos gusta más un húngaro de los años 50 que un buen autor inédito”.</p>
<p style="text-align: left;">En cualquier caso, Casamayor ha demostrado que el cuento es un género demandado. “Hoy está más vivo que nunca. <strong>Tiende más que otros géneros a romper sus costuras, a incomodar los moldes</strong>. No hay tanta presión, como tampoco hay una estética predominante”. ¿Es quizá el género propio de los nuevos tiempos, de la fragmentación y la falta de concentración? “<strong>Lo que menos define a un cuento es su brevedad. El buen cuento es una lectura muy exigente</strong>. Hay que buscar su sentido en lo que no dice”.</p>
<p style="text-align: left;">Esta edición de Guadalajara tan especial es la decimoquinta para él. De la primera, en 2003, recuerda los nervios, el deslumbramiento y la experta labor de cicerone de la desaparecida <strong>Florita</strong>, de Ediciones Morata. También la ingenuidad, que Casamayor reivindica en la forja del carácter de la editorial. Ir a Guadalajara era fundamental, no solo porque entendían México como meta comercial, sino por ser el punto de encuentro con tantos escritores a los que había que conocer.<strong> Guadalajara ha supuesto para Casamayor y PdE un acervo insustituible de experiencia.</strong></p>
<p style="text-align: right;"> <em><strong>BORJA MARTÍNEZ</strong></em></p>
<p style="text-align: right;">Fotografía: <b><i>Lisbeth Salas</i></b></p>
<p style="text-align: left;"><em><a href="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7638" src="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg" alt="0001 (2)" width="250" height="336" /></a><br />
Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>número de noviem­bre de 2017, nº 287, de la Revista <span class="caps">LEER</span></strong>.</em></p>
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		<title>Madrid en la fil: indignados y posmodernos</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Nov 2017 17:54:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se quiere “llevar la efervescencia” actual de Madrid –en palabras de Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía– a la 31ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Si el Madrid de los 80 trasladó a la creación artística su sexo sin miedos y su reacción a la crisis, la contestación a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Se quiere “llevar la efervescencia” actual de Madrid –en palabras de <strong>Luis Cueto</strong>, coordinador general de la Alcaldía– a la 31ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Si el Madrid de los 80 trasladó a la creación artística su sexo sin miedos y su reacción a la crisis, la contestación a los recortes de los últimos años se ha visto más en las calles y menos en los garitos. “Es un movimiento –dice <strong>Ernesto Castro</strong>, moderador de la mesa redonda <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/accion-y-reaccion-madrid-al-limite/" target="_blank"><em>Acción y reacción. Madrid al límite</em></a> (26 de noviembre) y participante del encuentro <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/cultura-e-indignacion/" target="_blank"><em>Cultura e indignación</em></a> (28 de noviembre), ambos en el pabellón madrileño de la FIL– que desde el comienzo estaba inspirado en la literatura, aunque sea pseudoensayo, como es el caso de <strong>Stéphane Hessel</strong>. No ha habido movimiento social en Europa que haya tenido tanto respaldo intelectual de todo tipo como el caso del 15-M, ni la <em>Nuit debout</em> ni lo que sucedió en la plaza Syntagma”.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá fue esa la protesta que rehuyeron los artistas de la Movida, defendida desde las fotos de <strong>Miguel Trillo</strong> y denostada por quienes vieron en ella un experimento de <em>sedación</em> promovido desde las instituciones públicas. Rebeldía descafeinada, enfundada en los ropajes excesivos de <strong>Tino Casal</strong>. Ya ha pasado el tiempo necesario para desmitificarlo, como hizo La Felguera Ediciones con <a href="http://www.lafelguera.net/web/la-movida-modernosa.html" target="_blank"><em>La Movida Modernosa</em></a>, y ha dejado de ser peligrosa su reivindicación, tanto como para que <strong>Cristina Cifuentes</strong> quiera resucitar su espíritu en un nuevo centro cultural. Sobre si existe un relato cultural recuperable, más allá del <em>petardeo</em>, Ernesto nos aclara: “<strong>La Movida es el ejercicio pleno de la posmodernidad como la ruptura de todo canon</strong> y la proliferación de poéticas individuales que no son posibles de subsumir bajo una misma categoría. En ese sentido habría que celebrarlo, porque no fue la construcción de un paradigma que todo lo engloba, como la poesía de la experiencia, la Generación del 27 y todo ese tipo de generaciones que crean como una sombra contra la cual deben luchar los seguidores. El rechazo a la Movida es institucional, académico y más bien político que de tipo cultural o de índole literaria”. Su padre, el crítico de arte <strong>Fernando Castro Flórez</strong>, comisario asimismo en esta FIL, asegura: “Para gente como yo que por edad vivió la Movida he comprobado que en España nos parece que <strong>es una gran cursilada descalificarla completamente como una cultura institucionalizada o subvencionada</strong> políticamente por el Ayuntamiento de <strong>Enrique Tierno Galván</strong> y, sin embargo, en el extranjero se considera un fenómeno digno de analizar. Hay muchísima bibliografía americana sobre la Transición, sobre lo que supuso la Movida, sobre qué había de político y de despolitizado en ella y en qué medida fue una especie de momento pop en que la ciudad de Madrid da su versión particular del pop. Lo hace con tres décadas de <em>décalage</em>, es decir, el pop ya está más que asumido institucionalmente en todo el ámbito internacional, pero la anomalía del franquismo hace que la cultura juvenil y popular llegue en los años 80”.</p>
<h5 style="text-align: left;">Movida y removida</h5>
<p style="text-align: left;">¿Y cómo se le explica al público mexicano lo que significó la Movida, un movimiento concebido para contradecir todo lo estatuido sobre lo que se podía crear, en todos los ámbitos frente a la aburrición de la canción protesta? ¿Interesa tanto allí cómo y a quién le sacaban la lengua en los escenarios? Pues parece que sí. Más allá de la extraordinaria vigencia de la música de la Movida en toda América Latina o de que en México <strong>Pablo Iglesias</strong> fuera en su momento “una <em>rock star</em> y haya fenómenos políticos a la manera de Podemos”, como afirma el autor de <em>Estética a golpe de like, </em>nos siguen de cerca y con interés. “<strong>España y México –nos cuenta Ernesto Castro– se parecen mucho más de lo que uno cree a primera vista</strong>, sobre todo teniendo en cuenta la hermandad que hubo tras la Guerra Civil motivada por el exilio republicano, la importancia que se concede allí a los filósofos exiliados como<strong> José Gaos</strong>, <strong>María Zambrano</strong> y el análisis o la literatura que se ha generado a partir de movimientos sociales como periodos revolucionarios”.</p>
<p style="text-align: left;">Pero para sorpresa de quien no conozca los gustos mexicanos, el seguimiento de nuestros héroes de la Movida no es cosa de nostálgicos o estudiosos de la posmodernez, pues su espíritu sigue vivo en las calles. Ernesto nos confiesa que el único hotel en el que ha escuchado por el hilo musical <em>Maquíllate</em> de Mecano fue en Guanajuato, lo que le hizo pensar que la Movida madrileña está más viva en México que en Madrid: “Del mismo modo que en España hubo un dominio cultural del franquismo durante cuarenta años, ellos tuvieron la cultura oficial del PRI, y sobre todo en el ámbito de la pintura empiezan a surgir personajes que tienen planteamientos distintos. La estética, o por lo menos el uso intermedial de las técnicas pictóricas, escultóricas, artísticas, es relativamente similar a lo que podría ser <strong>Ouka Lele</strong>. Con sus matices se produjeron tanto en España como en México fenómenos artísticos, en realidad de segundo nivel o de muy poco valor estético, pero que no obstante supusieron una ruptura y tuvieron una relevancia por lo menos interna importante en la apertura de posibilidades”.</p>
<p style="text-align: left;">Esas otras formas de hacer ciudad de los rebeldes que coparon las salas de ensayo, los bares, en Madrid tenían mucho de lúdico. Ni <strong>Fabio</strong> ni <strong>Pedro</strong> ni Kaka de Luxe, o Los Zombies con su estética estridente y ecléctica, jugaron a otra cosa que no fuera la ruptura de códigos. Una permisividad medioambiental que permitió la convivencia de Los Nikis y La Polla Records, en las antípodas ideológicas, que hoy enmiendan <strong>los representantes de la <em>indignación</em>, más afines a la decantación que al cante</strong>, salvo excepciones como la de <strong>Monedero</strong> y sus fandanguillos.</p>
<p style="text-align: left;">El anverso de la cultura despreocupada de los 80 lo tenemos en los protagonistas de las sentadas en las plazas públicas, de ahí que Fernando Castro, responsable de exposiciones como <em>La extraña comunidad de la columna</em>, haya optado por <strong>enfrentar en la FIL dos tipos de rebeldía, la amable, histriónica, cutre y glam, frente a la “transcaspa de tendencia viejuna”</strong>: Madrid “tiene esa cosa de ser un espacio culturalmente muy contradictorio. Recordar la Movida y los indignados no es para hacer la crónica de dos fracasos, sino de dos momentos de intensidad y también para entender qué está pasando hoy. <strong>Lo que me interesaba de llevarlos al mismo tiempo es que uno critica al otro</strong>, porque evidentemente el movimiento de los indignados, entre otras cosas, es un cuestionamiento de la cultura de la Transición. Mi generación es la de los nihilistas hedonistas o lúdicos o de los nietzscheanos dionisíacos, la primera que se consolida después de la Transición. <strong>Somos contemplados por los indignados como unos cínicos</strong>, gente que buscó instalarse en la institución cultural, que abandonó toda posición crítico-política en beneficio del mercado”. Si su generación, la de los 80, le pareció “divertida, aunque cultural, simbólicamente, pictóricamente me parecía escandalosamente floja, cuando no deliberadamente cursi o absolutamente kitsch, el movimiento de los indignados me sigue pareciendo muy revelador, un fenómeno que, menos mal, sacó al país de una atonía en la que no pasaba nada, que es la forma en la que la política corrupta puede continuar. <strong>Los herederos de la Movida son tan funestos como los capitalizadores del 15-M</strong>; la lectura de que el 15-M es Podemos me parece una de las usurpaciones más grandes que ha podido existir”.</p>
<h5 style="text-align: left;">De palafrenes y opositores</h5>
<p style="text-align: left;">¿Quiénes estarán al pasar lista, quién falta en la FIL? <strong>¿Son los motores económicos o la ideología los que han dejado en tierra a firmas conocidas de la literatura?</strong> “Sí sé que constituir la delegación madrileña no ha sido fácil. Ha habido muchos que no querían ir y la opción que se ha tomado incluye mucha gente joven que no tiene mucho que ver con esas dinámicas un poco extrañas.<strong> Los <em>big names</em> como Marías y todos estos no han bajado al arroyo</strong>; parece ser que para ellos viajar a la FIL no es importante, que su importancia tiene, creo yo”, reconoce Fernando Castro. Le preguntamos abiertamente si en ese no querer ir hay algo de no querer ir con <span style="text-decoration: underline;">este</span> (recalcamos) Ayuntamiento: “Pues tal vez. En el caso de Marías, a lo mejor tiene que ver con que no hay palafreneros, que no lo llevan en un palanquín, que yo creo que si pudiera ir desde aquí hasta allí transportado en una alfombra roja interminable que surcara por encima del Atlántico y fuera recibido con clarines como si fuera el retorno de <strong>Rubén Darío</strong>, pues seguramente iría.<strong> Hay personajes en la literatura y en la cultura española que son de un atrabiliario que flipas</strong>”, dice socarrón. Aunque para Ernesto, autor de <a href="http://www.alphadecay.org/libro/contra-la-postmodernidad/" target="_blank"><em>Contra la posmodernidad</em></a>, la deserción de semejante cita es ante todo la pérdida de una oportunidad: “Si uno tuviera que medir la importancia cultural de un país en términos demográficos, evidentemente<strong> la cabeza cultural de la hispanidad es México</strong>. Guadalajara es además mucho más que México, con la importancia que tiene ser la segunda feria después de Frankfurt. Es una especie de nodo de todo lo que se va a publicar en Iberoamérica y donde España cumple un papel esencial, porque se puede decir que el <em>boom</em> literario de los 60 es una invención de Seix Barral como el siguiente de <strong>Bolaño</strong>, <strong>Villoro</strong> y compañía es una invención de Anagrama. Hay que recordar que esto no es tampoco otra cosa que una feria y que al fin y al cabo lo que va a hacer cada cual de una manera más o menos velada es intentar colocar su pastel. Allí van a contar la novela que acaban de escribir o que están a punto de publicar. Es un mercadillo más que una gran exposición universal donde Madrid se presenta al mundo”.</p>
<p style="text-align: left;">Y el modo de hacerlo es a través de su producción literaria, pues como afirmó <strong>Manuela Carmena</strong> “los libros explican por qué la ciudad es como es”. Para saber leer las raíces de la gestación del nuevo Madrid que nació con la Movida, el <em>destacamento</em> cultural madrileño en Guadalajara se apoya en los que retrataron esa ciudad que quiso, en los años locos, conquistar la luz, para cambiar el mundo, volviendo a <strong>León Felipe</strong>, que con su <em>Ganarás la luz</em> enmarca la presencia de Madrid como ciudad invitada en la FIL. Nada más actual que sus versos de <em>Español del éxodo y del llanto</em>: “Ya no hay patria. La hemos matado entre todos: / Los de aquí y los de allá”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ALICIA GONZÁLEZ</strong></em></p>
<figure id="attachment_7688" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o.jpg"><img class="size-large wp-image-7688" src="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o-1024x683.jpg" alt="Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017." width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017.</figcaption></figure>
<h3 style="text-align: left;"><em>De Pata Negra<br />
</em></h3>
<p style="text-align: left;">Borja Martínez</p>
<p>¿Otra vez, todavía, la Movida? Quizá tenga sentido, teniendo en cuenta la genealogía mexicana del término que con documentada intuición formuló el añorado editor de LEER <strong>José Luis Gutiérrez</strong> en un pasaje de su libro <em>Días de Papel</em>: “Parece como si la fijación freudiana de algunos dirigentes socialistas con el fenómeno del PRI mexicano, que <strong>Vargas Llosa</strong> definiera como <em>la dictadura perfecta</em> (…), les llevara a adoptar algunas de las expresiones y señas de identidad de los mexicanos, como la frase célebre <em>El que se mueve no sale en la foto</em>, una de las más conocidas de todas las acuñadas por el agudo sentido del humor de los aztecas. Porque la palabra <em>movida</em> también es de procedencia mexicana y su primera aparición conocida en España se produce en sendos monólogos de Mario Moreno, <strong>Cantinflas</strong>, en una de sus películas, <em>El señor fotógrafo</em>, estrenada el año 1958, veinticinco años antes de que la expresión eclosionara en la primavera socialista madrileña”.</p>
<p>Aquel invento, y este es un punto en el que se ponen de acuerdo los críticos de la llamada Cultura de la Transición, fue uno de los puntales del proyecto de dominación cultural con el que el PSOE se presentó a la hora de tomar el poder, tal y como ha dejado dicho, entre otros, <strong>Gregorio Morán</strong>, que en su libro <em>El cura y los mandarines</em> enunciaba su particular <em>Teoría de la ilustración</em>: “El PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</p>
<p>Y en eso abundaba <strong>Pepe Ribas</strong>, redivivo él y su <em>Ajoblanco</em>, <a href="/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/" target="_blank">en conversación con LEER este verano</a>: “Esa cultura domesticada por el socialismo, institucionalizada, sobre todo a partir del referéndum de la OTAN, ha sido capitaneada por el mundo de Prisa, que ha sido nefasto. Ha querido dominar el cine, los libros, la producción de literatura y de ensayo, la opinión, la radio; ha intentado dominarlo todo”.</p>
<p>Sirva este largo preámbulo de citas encadenadas  para esclarecer el <em>bicho</em>, la levadura si se quiere, que condiciona la receta del programa madrileño en la FIL. Por las razones que sea –escasez de recursos humanos, insuficiencia del millón de euros presupuestado, premura en los plazos– <strong>el Ayuntamiento <em>del cambio</em> no ha podido escapar de la inercia y le ha salido un programa “clásico”</strong>, en palabras de la propia alcaldesa, que lógicamente no puede ser más explícita. A nosotros se nos ocurre otra definición más gráfica: el resultado es un programa <em>pata negra</em>. <strong>La nómina Prisa tiene una representación y un peso abrumadores</strong>: estarán con papel destacado el exdirector de <em>El País</em> <strong>Jesús Ceberio</strong>, el director en ejercicio, <strong>Antonio Caño</strong>, el inevitable <strong>Juan Cruz</strong>, y también <strong>Javier Rodríguez Marcos</strong> y <strong>Manuel Rodríguez Rivero</strong>, por no citar (están más abajo) a los autores con mayor o menor vinculación con la casa que también pisarán Guadalajara, casi todos con méritos literarios suficientes, todo sea dicho. Pero el predominio es altamente sospechoso, y tiene momentos estelares como el mano a mano <strong>Luis García Montero</strong>-<strong>Almudena Grandes</strong>, bajo el título <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/poesia-y-prosa-amor-y-matrimonio/" target="_blank"><em>Poesía y prosa, amor y matrimonio</em></a>, que haría las delicias del comando irredento de <em>La Fiera Literaria</em>. <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2017-04-17/carmena-adjudicacion-stand-madrid_1366475/" target="_blank">Tampoco es casual</a> que el arquitecto del pabellón madrileño, el por otro lado notable <strong>Alberto Campo Baeza</strong>, sea el mismo que proyectó la casa madrileña del comisario general de Madrid en la Feria, <strong>Paco de Blas</strong>, que ya como responsable de Cultura del Cervantes de Chicago le organizó allá por 2003 una exposición antológica.</p>
<p>Sirva todo esto para ilustrar algo que nos viene preocupando en LEER, y que no es otra cosa que<strong> la contumacia de ese modelo cultural</strong> que ni siquiera las <em>fuerzas del cambio</em> del Ayuntamiento de Madrid, ni las más radicales ni las bienintencionadas, han sido capaces de desactivar.</p>
<p>El resultado es un programa que a costa de llevar a Guadalajara a algunos de los de siempre –ni siquiera a todos, y muchos de los mejores se han quedado fuera– ha desaprovechado, a nuestro juicio, la oportunidad de profundizar, no solo en la rica historia literaria de Madrid y en sus señas de identidad culturales, sino en los vínculos con México, que encuentran particularmente en el exilio republicano un lazo de oro. Por la infinidad de escritores extraordinarios como <strong>León Felipe </strong>(que inspira el lema de Madrid en la Feria, <em>Ganarás la luz</em>, y poco más), <strong>Max Aub</strong> o la <strong>Zambrano</strong>, por citar algunos, que enriquecieron desde el país hermano la cultura iberoamericana del siglo XX, pero también gracias a figuras como <strong>Rafael Giménez Siles</strong>, el malagueño fundador de la Feria del Libro de Madrid que a partir del 39 fundaría en su nueva patria un verdadero imperio editorial y librero, así como la Feria del Libro de México.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/exilio-espanol-mexico/" target="_blank">Apenas un encuentro</a> de cincuenta minutos –la duración estándar de todos ellos– organizado (30 de noviembre) por la Cátedra Vargas Llosa de <strong>Armas Marcelo</strong>, con clásicos como <strong>Pepe Esteban</strong> y <strong>Abelardo Linares</strong>, o la sesión sobre la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/ayer-y-hoy-de-la-residencia-de-estudiantes/" target="_blank">Residencia de Estudiantes</a> (26 de noviembre) abordarán directa o indirectamente la cuestión. Un comité científico hubiera permitido que esa y otras posibilidades afloraran. Se me ocurre, por ejemplo, lo que un <strong>Gonzalo Santonja</strong> hubiera podido aportar. Santonja precisamente formó parte del contingente que en el año 2000, cuando España fue el país invitado de la FIL, viajó a Guadalajara. La nómina es más corta –la exigencia del programa ha crecido desde entonces tanto como la importancia de la Feria– pero aun así se nos antoja más completa y equilibrada que la que finalmente llevará Madrid. Por citar solo a algunos: Carlos García Gual, José Enrique Ruiz-Domènech, José María Merino, Juan Manuel de Prada, Enrique Vila-Matas, Felipe Benítez Reyes, Francisco Brines, Paloma Díaz-Mas, Antonio Gómez Rufo, María Luisa Balseiro, Eustaquio Barjau, José Luis Pardo, Fermín Cabal, Pedro Villora o Juan Mayorga, además de los ya fallecidos Claudio Guillén, Carlos Casares, Manuel Vázquez Montalbán, Eugenio Trías, Ángel González y José Hierro. De aquella expedición solo repite García Montero.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/wp-content/uploads/video/marwan_boamistura.mp4" target="_blank"><strong>Marwan</strong></a> representando esos nuevos caminos de la poesía que tanto espacio están dejando últimamente al <em>gato por liebre</em> o la presencia del superventas <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/participantes/blue-jeans/" target="_blank"><strong>Blue Jeans</strong></a> con el encuentro <em>Los lectores del futuro ya están aquí</em> –la formulación ominosa del título a lo <em>Poltergeist</em> quizá no sea inocente– son otros dos ejemplos de que había margen para hacer las cosas mejor.</p>
<p>Aún así, el programa cuenta con citas interesantes. Están los dos encuentros (<a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-los-mexicanos-piensan-mucho-en-ti/" target="_blank">26 de noviembre </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-ciudad-abierta/" target="_blank">1 de diciembre</a>) con escritores mexicanos e iberoamericanos –<strong>Jorge F. Hernández</strong>,<strong> Juan Carlos Chirinos</strong>, <strong>María Luisa Capella</strong>, <strong>Emiliano Monge</strong> y <strong>Antonio Ortuño</strong>– que han conocido o residido en Madrid, o las mesas consecutivas de <em>Realidad y relato</em>, moderadas por <strong>Adolfo García Ortega</strong> (30 de noviembre) con <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-i/" target="_blank"><strong>Andrés Ibáñez</strong> y <strong>Luis Magrinyá</strong> </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-ii/" target="_blank"><strong>Carlos Pardo</strong> y <strong>Ray Loriga</strong></a>, respectivamente. También las citas monográficas protagonizadas por <strong>Rosa Montero</strong> (29 de noviembre) <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/olvido-garcia-valdes-presentacion-explicacion-y-lectura/" target="_blank"><strong>Olvido García Valdés </strong></a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/malas-intenciones/" target="_blank"><strong>Lorenzo Silva</strong></a>, este último en conversación con <strong>Marta Sanz </strong>(30 de noviembre), o el <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/la-mujer-en-la-novela-actual/" target="_blank">mano a mano</a> de <strong>Elena Poniatowska</strong> y <strong>Soledad Puértolas</strong> sobre la mujer en la novela actual (29 de noviembre). O la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/el-espanol-desde-las-dos-orillas/" target="_blank">mesa de traducción</a>, dentro de la sección de encuentros profesionales, con <strong>Miguel Sáenz</strong>, <strong>Pilar Adón</strong> y <strong>Carlos Fortea</strong> (27 de noviembre). <strong>Marcos Giralt</strong>, <strong>Vicente Molina Foix</strong>, <strong>Luisgé Martín</strong>, <strong>Andrés Barba</strong>, <strong>Mercedes Cebrián</strong>, <strong>Sergio del Molino</strong>, <strong>José Carlos Mainer </strong>o<strong> Antonio Orejudo</strong> son los autores que completan la nómina de relevantes.</p>
<p>En un programa literario débil gana peso el ciclo de <strong>Fernando Castro Flórez</strong> <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Algo+m%C3%A1s+que+palabras" target="_blank"><em>Algo más que palabras</em></a>, que “refleja las posiciones crítico-artísticas de los creadores más radicales y lúcidos del panorama madrileño”, y verdaderamente reúne buenos nombres en una propuesta más propia de una bienal artística: <strong>José Maldonado</strong>, el colectivo Democracia, <strong>Carlos Aires</strong>, Los Torreznos, la reciente premio Velázquez <strong>Concha Jerez</strong>, <strong>Cabello y Carceler </strong>o<strong> Carlos Garaicoa</strong>. También prometen las tres charlas del ciclo <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Pensando+la+ciudad" target="_blank"><em>Pensando la ciudad</em></a> organizado por <strong>Marcos García</strong> de MediaLab Prado y <strong>Antonio Lafuente</strong> del CSIC. O la programación de cine, dividida en sesiones históricas y contemporáneas. En el que de nuevo se echa de menos una profundización en los vínculos de ambas cinematografías. <strong>Buñuel</strong> aparte, no hubiera estado mal ver algo de su estrecho colaborador<strong> Luis Alcoriza</strong>. El director de la hilarante <em>Mecánica nacional</em> volvió a España en los 80 para hacer una inquietante película, <em>Tac Tac</em> (1982), que estamos convencidos que <strong>Almodóvar</strong> vio antes de escribir <em>La piel que habito</em>. Otra vez la Movida, <em>nomás</em>. Se cerraría el círculo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7638" src="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg" alt="0001 (2)" width="250" height="336" /></a></p>
<p><em><br />
Una versión de estos artículos aparece en el <strong><a href="/2017/11/leer-en-noviembre-madrid-protagonista-en-la-fil-guadalajara/" target="_blank">número de noviembre de 2017, 287</a></strong>, de la edición impresa de la <strong>Revista LEER</strong>.</em></p>
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		<title>México imposible</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2015 13:20:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ES MENESTER volver a contar la muerte de Bernardo Reyes…” El corazón del libro, su centro de gravedad, nadie se engañe, está en sus páginas 148–151. Cuando, al calor de su pasión por la obra literaria de Alfonso Reyes, Agapito Maestre se detiene, con sombría solemnidad, ante la cesura que el año 1913 impuso a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>ES MENESTER volver a contar la muerte de <strong>Bernardo Reyes</strong>…” El corazón del libro, su centro de gravedad, nadie se engañe, está en sus páginas 148–151. Cuando, al calor de su pasión por la obra literaria de<strong> Alfonso Reyes</strong>,<strong> Agapito Maestre</strong> se detiene, con sombría solemnidad, ante la cesura que el año 1913 impuso a México. Y de la cual México no se ha recuperado aún. Y de la cual puede que México no se recupere nunca. Cito esa página grave de <strong>un libro, <em>Diario de México</em>, que es preciso leer para abrirse a esa tragedia oscura –y, en todo caso, tan mal entendida desde España– que es el México náufrago de nuestros días:</strong></p>
<p>“1913 es un año inolvidable para la historia mexicana. A primeras horas de la mañana del 9 de febrero de 1913, el General Bernardo Reyes fue liberado de la prisión de Santiago Tlatelolco para ponerse al frente de una asonada contra el gobierno de <strong>Francisco I. Madero</strong>. Fracasó. Murió ametrallado a las puertas del Palacio Nacional en pleno zócalo capitalino. Fue el inicio de los que se conoce por la Decena Trágica. Sangre y muerte por todas partes. Fue el primer acto de la revolución más sangrienta que ha dado la historia: la Revolución Mexicana”.</p>
<p>Decena, a la que sigue siglo.<strong> De esa sangre viene el México del siglo XX. Hasta nuestros días.</strong></p>
<p>Conversé con Agapito Maestre este verano, a la vuelta de su año y pico de dejarse la vida en un áspero bregar por la cultura española en la Ciudad de México. <strong>No conozco en España a ningún analista tan serio de la realidad mexicana como él.</strong> Menos aún a un escritor que ame ese país de un modo tan sincero entre nosotros, ni que conozca tan bien a sus escritores. Yo no lograba entender esa tragedia mexicana, cuyo apogeo parece haber alcanzado borracheras de monstruosidad inenarrables en los tiempos más recientes: de la vieja corrupción del PRI y del crimen organizado en torno a ella, a esta carnicería sin aparente lógica que acumula ahora cadáveres sobre cadáveres, desapariciones sobre desapariciones. “Échale una ojeada a esto”, me respondió tendiéndome su recién publicado libro. “Es un primer abordaje. Ahora, después de mi retorno, necesito más tiempo y más sosiego para hacer un balance definitivo. Pero aquí están mis materiales primeros”.</p>
<p>Y eso es el <em>Diario de México</em>: <strong>un cuaderno de esbozos, por el cual va pasando lo luminoso y lo oscuro.</strong> Por igual, desmedidamente intensos. Por igual cegadores para una mirada occidental que puede quedarse presa de la tentación exótica propia a los falsos viajeros, a los turistas más o menos cargados de fantasiosas invenciones acerca de un paraíso idílico que nunca existió más que en sus cabezas. <strong>No hay exotismo en el libro de Maestre. Ni idealización alguna de lo visto. Menos aún búsqueda de mitológicos edenes primitivos.</strong> Hay el bisturí implacable del filósofo. Al cual no está permitido refugiarse en consuelos sentimentales. Aunque ese filósofo –es el caso– esté tan quintaesenciadamente enamorado del objeto acerca del cual escribe: México.</p>
<p>La paradoja mexicana, por la cual el lector va a sentirse atravesado en cada página de este <em>Diario</em>, es hija de <strong>una revolución que fija cánones de inmediato repetidos en todo cuanto el siglo veinte ha llamado revoluciones.</strong> En América, sí. Pero igualmente en Europa. Con la brutal desmesura de haberse instalado en el cataclismo, de nunca haber sabido o querido salir de él, de haber hecho de la legendaria borrachera de sangre que fue la revolución sistema institucional. De no haber salido nunca de la sangre. Ni del caos. Y en la sangre y el caos proliferan, sobre todo, saqueo y ruina. Cultural como económica.</p>
<p>Es conmovedor ver aquí a un intelectual español tratar en vano de dar razón de eso a los que lo rodean. A esa joven con sus tres ediciones del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Popol_Vuh" target="_blank"><em>Popol Vuh</em> </a>en la librería del FCE mexicano, que sirve a Maestre para anudar una esencial reflexión sobre la deuda que la salvación de los textos indígenas guarda con la lengua y alfabeto de los conquistadores. “Las falsas traducciones y las peores interpretaciones del <em>Polpol Vuh</em>” –reflexiona el filósofo español ante su probablemente escandalizada interlocutora– “han llevado a decir barbaridades sobre la labor civilizadora de España en América. Las manipulaciones de este texto no han tenido otro objetivo que despreciar la aculturación hispánica de los indígenas. Pero, por fortuna, la verdad se impone: el <em>Popol Vuh</em>, como los <em>Libros de Chilam Balam</em>, son imposibles de entender sin la intervención de la escritura europea y sin la alfabetización de los indios por frailes los españoles; no obstante, los comerciantes de historia, indigenistas de cartón piedra y nacionalistas de pacotilla, o sea, agitadores de leyenda negra contra España, construyen sus inmundicias ‘historiográficas’ acerca de la ‘visión de los vencidos’ sobre la gran cultura hispánica, y <strong>cultura hispánica es, por mucho que griten y gesticulen, el <em>Popol Vuh</em> en el descubrimiento y aculturación de América por los españoles.</strong> Sin la contribución del lingüista astigitano, el <em>Popol Vuh</em> no sería”.<strong> Sin la escritura, que de la mano de los conquistadores abre América al mundo moderno, no existiría México.</strong></p>
<p>Esto y otras muchas cosas hallará aquí el lector. Trágicas muchas, regocijantes otras: la tragedia y el humor son en México, con excesiva frecuencia, lo mismo. El relato de la falsa tumba que un capitoste enamorado alza a <strong>Isadora Duncan</strong> en el Panteón de San Fernando constituye, por sí solo, uno de los momentos más asombrosos que a un lector puede regalar un libro.</p>
<p>México, seductor y terrible.<strong> Nadie como Agapito Maestre para dar razón de ello.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>GABRIEL ALBIAC</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"><strong><img class="alignleft wp-image-3352" src="/wp-content/uploads/2015/01/DIARIO.Cubierta-BLOG-688x1024.jpg" alt="DIARIO.Cubierta BLOG" width="150" height="223" /></strong>DIARIO DE MÉXICO</address>
<address style="text-align: left;"><strong>Agapito Maestre</strong></address>
<address>Ediciones Clásicas. Madrid, 2014</address>
<address style="text-align: left;">276 páginas. 10 euros</address>
<address style="text-align: left;"> </address>
<address> Una ver­sión de este artículo apa­rece publi­cada en el <strong>Extra de Navi­dad 2014, número <a href="/2014/12/leer258-de-castilla-a-las-fuentes-del-amazonas/" target="_blank">258</a></strong>, de la Revista <span class="caps">LEER</span>. Dis­po­ni­ble en quios­cos y libre­rías y en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/502-leer-n-258.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> (<a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>Turner, entre México y España</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Sep 2014 11:42:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
		<category><![CDATA[#LEER255]]></category>
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		<category><![CDATA[Colegio de México]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy es la fecha oficial de lanzamiento de los primeros títulos de El Cuarto de las Maravillas, la nueva colección de Editorial Turner. «Nuestro catálogo está bastante consolidado, pero afortunadamente quedan ganas de sorprender a nuestros lectores y explorar terrenos en los que no teníamos presencia», explicaba a LEER hace unas semanas DIANA HERNÁNDEZ, editora [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Hoy es la fecha oficial de lanzamiento de los primeros títulos de El Cuarto de las Maravillas, la nueva colección de Editorial Turner. «Nuestro catálogo está bastante consolidado, pero afortunadamente quedan ganas de sorprender a nuestros lectores y explorar terrenos en los que no teníamos presencia», explicaba a LEER hace unas semanas DIANA HERNÁNDEZ, editora y responsable, desde México, de la colección. Esa doble identidad hispano mexicana es uno de los puntos fuertes de Turner, último Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial. Como réplica de este reconocimiento, el sello dirigido por SANTIAGO FERNÁNDEZ DE CALEYA ha sido protagonista de la sección LOS OTROS EDITORES en el número de septiembre de LEER. Compartimos aquí el reportaje de nuestra edición impresa.</address>
<address> </address>
<p>La de Turner, último Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial, es una de esas historias de éxito moderado que contradicen en parte los lamentos de los actores más grandes y esclerotizados del sector. <strong>Entre 2011 y 2013 las ventas de Turner en librerías han crecido un 40%.</strong> Sus novedades de ensayo se colocan sistemáticamente en el anaquel de honor de las publicaciones que merecen comentario por su mero y extraordinario interés; sin salir de casa, en LEER más de un mes caen reseñadas varias de ellas sin que apenas nos demos cuenta.</p>
<figure id="attachment_2477" style="width: 345px;" class="wp-caption alignright"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/DSC_0103.jpg"><img class="wp-image-2477" src="/wp-content/uploads/2014/09/DSC_0103-678x1024.jpg" alt="DSC_0103" width="345" height="521" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Santiago Fernández de Caleya, director de Turner, en la sede madrileña de la editorial (Foto: B. M.).</figcaption></figure>
<p>Todo ello tiene más mérito tratándose de una editorial con <strong>un catálogo que crece a un moderadísimo ritmo de en torno a 25 títulos <em>convencionales</em> al año</strong> –las colecciones de ensayo, los famosos <em>libros negros</em> de Turner y series paralelas como las Historias Mínimas, además de las nuevas exploraciones en el territorio de la narrativa como Kitab o la inminente El Cuarto de las Maravillas–, mas otros 15 aproximadamente de libro ilustrado y arte y el fruto de sus cooperaciones con instituciones y de su división de servicios editoriales. Estas tres patas soportan el modelo de Turner.</p>
<p><strong>Hablamos en su sede madrileña con Santiago Fernández de Caleya</strong>, director de la editorial desde hace algo más de un lustro, cuando <strong>tomó el relevo de su maestro, Manuel Arroyo Stephens</strong>, fundador en 1970 de la librería Turner de Madrid, especializada en idiomas, y que poco a poco empezaría a desplegarse con un sello propio.</p>
<p>Fernández, medio español medio venezolano, dejó una carrera en el mundo de la banca y estudió cine fuera de España antes de que Arroyo se cruzara en su camino a finales de los 90. <strong>“La culpa fue de Chavela Vargas”</strong>, confiesa. Andaba entonces rodando un documental sobre la prodigiosa cantora mexicana y ello le puso en relación con quien en 1993 la había traído y redescubierto en España –“El editor reeditó. Chavela era un libro de lance”, dejó dicho <strong>Arcadi Espada</strong> sobre la providencial mediación de Arroyo; busquen en Internet: <a href="http://elpais.com/diario/2004/04/26/catalunya/1082941640_850215.html" target="_blank"><em>Toques</em></a>, publicado el 26 de abril de 2004 en <em>El País</em>–. Personaje querido y glosado, polifacético, autor anónimo de un <em>Libelo contra los franceses</em> de gran circulación y creador de la monumental <a href="http://fundcastro.org/" target="_blank">Biblioteca Castro</a>, Arroyo –aunque siga implicado– cedió el testigo a Santiago, que dirige el proyecto <strong>a caballo entre España y México</strong>, urgido por un puñado de delicados proyectos allí que exigen de estrecha supervisión. Y es que <strong>aquel país supone, a la par con España, el 40% del negocio de Turner.</strong></p>
<blockquote><p><em>México es un mercado editorial muy desarrollado, con elevados índices de lectura y un público muy culto y muy consumidor  </em>(Santiago Fernández de Caleya)</p></blockquote>
<p>La relación con México arrancó de un modo heterodoxo a finales de los 80, a través de <em>amigos-personales-que-serán-medio-socios</em> en una aventura que comenzó con servicios editoriales y la publicación de libros de arte. <strong>Tras acusar la crisis de mediados de los 90, en los primeros 2000 Turner abre oficina en México</strong>, trampolín para el sello de cara al resto de América. Una concatenación de mercados que hoy se ofrece como tabla de salvación. <strong>“Aquello es España por tres”, reconoce Fernández.</strong> “Hay mucha competencia, mucha gente empezando a hacer cosas. Cada país es un mundo… Pero México es un mercado editorial muy desarrollado, con elevados índices de lectura y un público muy culto y muy consumidor. Hay por ejemplo más demanda de libro de arte en México que en España”. De ahí que allí vaya particularmente bien la división de servicios editoriales de Turner: “Un modelo que en México está muy establecido. El libro como regalo institucional sigue funcionando, y hay muchas instituciones con una política de publicaciones muy clara”. <strong>Turner ha conseguido un programa de publicaciones <em>de representación</em> muy coherente</strong>, reflejo de la amalgama de sectores que encarna la editorial y de su riguroso estándar de calidad.</p>
<p>Uno de sus últimos y más ambiciosos proyectos es la <a href="http://sesiondecontrol.com/actualidad/internacional/mexico/la-historia-dibujada-de-mexico/" target="_blank">adaptación a cómic</a>, con el <a href="http://www.colmex.mx/" target="_blank">Colegio de México</a>, de la <em>Historia</em><em> Mínima</em><em> de México</em>. Una obra que se remonta a 1971, que reeditaron hace años con la institución cultural del DF y que asimismo ha dado pie a la colección de <em>Historias Mínimas</em>. “Una colección con muchas posibilidades… Títulos como la <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=489" target="_blank"><em>Historia Mínima</em><em> del País Vasco</em></a> de <strong>Jon Juaristi</strong> fue mucho mejor de lo que esperábamos… Con un catálogo pequeño y pensado, <strong>cuando tienes la suerte de que un libro haga un resultado un poco mejor, tira del sello.</strong> Nunca se sabe a ciencia cierta qué funciona y qué no”.</p>
<p><strong>Y entretanto llega el Premio Nacional</strong> a la mejor labor editorial. Lejos de considerarlo un honor protocolario, Santiago Fernández lo valora como “<strong>un reconocimiento muy importante, una gran satisfacción.</strong> Ahora, entre otras cosas, el librero nos ve con otros ojos. Tenemos más visibilidad”. <strong>El esfuerzo por llegar a los libreros es un aspecto estratégico de la labor de difusión de Turner.</strong> “Tenemos que comunicar y estar con quienes nos defienden, que son ellos”, tercia <strong>Lola Martín</strong>, responsable de prensa de la editorial, que nos cuenta que recorren las librerías de todo el país presentando sus novedades. Un compromiso por encima de la complicada coyuntura que padece este gremio.</p>
<p>No obstante, Fernández de Caleya y los suyos no son de los que se dejan abatir por las circunstancias y señala ciertos indicios que invitan al optimismo. <strong>“Hay muchos sellos jóvenes, nuevos, dinámicos e interesantes, que ofrecen una lectura fresca, un nuevo acercamiento a un mundo del libro</strong>, que rejuvenece gracias a ellos. Es algo quijotesco, pero imprimen una energía contagiosa, algo muy positivo”.</p>
<p>Hablando del nuevo paradigma: <strong>el libro electrónico no alcanza para Turner el 2% de sus ventas</strong>, una proporción que no ha experimentado variación en los últimos dos o tres años. Pero para su director, del mismo modo que “el libro ilustrado no funciona para nada en digital”, <strong>la sustitución en el libro convencional caerá como fruta madura.</strong> “En Estados Unidos ya están en el 50%. Llegará”.</p>
<p> </p>
<h3 style="text-align: center;">—-&amp;—-</h3>
<p> </p>
<h3><strong>El Cuarto de las Maravillas: una colección “transgénero’<br />
</strong></h3>
<p>A mediados de este mes de septiembre ve la luz <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/Catalogue.aspx?Collection=13" target="_blank">El Cuarto de las Maravillas</a>, el nuevo proyecto de Turner. Su responsable, <strong>Diana Hernández</strong> –proveniente de Blackie Books, y antes de RBA, y antes de HBO Latin America; orígenes audiovisuales, como los del jefe Santiago Fernández–, <strong>explica a LEER el propósito de esta nueva colección</strong>: “El catálogo de Turner está bastante consolidado, pero afortunadamente quedan ganas de sorprender a nuestros lectores y explorar terrenos en los que no teníamos presencia, como la narrativa, aunque en realidad no es la primera vez que se publica narrativa en la casa… En los comienzos se publicó <em>La forja de un rebelde,</em> y el quinto título de <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/Catalogue.aspx?Collection=12" target="_blank">Kitab</a>, nuestra colección literaria, está a punto de salir”.</p>
<figure id="attachment_2486" style="width: 200px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/Captura-de-pantalla-2014-08-05-a-las-11.37.14.png"><img class="wp-image-2486" src="/wp-content/uploads/2014/09/Captura-de-pantalla-2014-08-05-a-las-11.37.14.png" alt="Captura de pantalla 2014-08-05 a la(s) 11.37.14" width="200" height="292" /></a><figcaption class="wp-caption-text">“La comadre” de Roque Larraquy, uno de los títulos ya disponibles de El Cuarto de las Maravillas de Turner.</figcaption></figure>
<p>¿Y por qué El Cuarto de las Maravillas? “Es <strong>una traducción poco común de <em>wunderkammer</em>, el gabinete de curiosidades.</strong> Pero como no se trata solo de publicar cosas curiosas preferí <em>de las maravillas</em>”. Quince títulos al año para empezar con “el propósito de explorar, <em>ensayar</em>. Y hay ensayo en la colección, por ejemplo un libro sobre política de <strong>David Runciman</strong>, autor que perfectamente podría publicarse en Noema, solo que este título tiene ilustraciones, es para un público amplio, que puede no tener idea de los conceptos básicos de la teoría política (y también puede tenerla). <strong>Esta colección es, digamos, <em>transgénero</em>. Me gustan mucho los libros que trascienden el género, aunque eso ya suena a lugar común”.</strong></p>
<p><strong>Como la editorial, será una colección a dos orillas, en cuanto a contenido y distribución.</strong> “Yo trabajo desde México, y aunque no creo en las cuotas por países, sí que hay varios autores latinoamericanos en el catálogo. O medio latinoamericanos, como <strong>Francisco Goldman</strong>, con una crónica sobre la Ciudad de México (y sobre él mismo; este libro es uno de esos libros difíciles de clasificar por género, como creo que lo es uno de los primeros títulos de narrativa que salen en septiembre<em>, <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=532" target="_blank">Hacer el bien</a>,</em> de <strong>Matt Sumell</strong>, que parece un diario sobre las peores cosas que la vida puede hacerte). Y habrá más”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>BORJA MARTÍNEZ</strong></em></p>
<p style="text-align: right;">
<address style="text-align: left;"> </address>
<address style="text-align: left;"><em>Una ver­sión de este artículo ha sido publi­cada en el <a href="/2014/09/leer-en-septiembre/" target="_blank">número de sep­tiem­bre de 2014, 255</a>, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco y en libre­rías selec­cio­na­das, o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></address>
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		<title>Lo mejor de Octavio Paz</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jul 2014 15:07:07 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A diferencia de otras antologías no hay ni un poema de relleno: hágannos caso, porque si no se perderán ese ensimismamiento del clavado, del ángel de saltos imposibles en el agua que abren ésta del mexicano. Escucha el universo contemplativo este Octavio Paz que desgrana la belleza del consumismo destruido de Rauschenberg a través de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A diferencia de otras antologías <strong>no hay ni un poema de relleno</strong>: hágannos caso, porque si no se perderán ese ensimismamiento del clavado, del ángel de saltos imposibles en el agua que abren ésta del mexicano. Escucha el universo contemplativo este <strong>Octavio Paz</strong> que desgrana la belleza del consumismo destruido de <strong>Rauschenberg</strong> a través de sus rebaños de cosas y concibe los días como mares negros silentes. La luz, siempre presente, transfigura la realidad y la congela escultóricamente con su dureza de mediodía.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/07/octavio-paz.jpg"><img class="alignleft wp-image-1780 size-full" src="/wp-content/uploads/2014/07/octavio-paz-e1404920274811.jpg" alt="" width="400" height="689" /></a>El autor se busca en el fluir del río, pues aunque “el movimiento no reposa”, puede capturarlo en poemas donde Dios y el tranvía llegan a tiempo. <strong>Versos como alucinaciones nocturnas</strong> en los que la calle, laberinto, compone una caja transparente desde la que observarse caer y levantarse y versos como parpadeos, <strong>desdoblamientos de un nadie</strong> que atraviesa las historias y penetra las puertas del conocimiento, abiertas de par en par en la noche que dispersa a los poetas.</p>
<p>Tenemos también <strong>al Octavio del erotismo por abrasión</strong>, del “cuerpo abolido en el cuerpo”, con la clarividencia de quien lo observa sin apoyos que la belleza no requiere, igual que los objetos de nuestra atención para conversar con nosotros. Las páginas de este Paz selecto están repletas de la argamasa imaginería del Nobel con destellos como el de la piedra entrechocada de esos <strong>dos cuerpos en el desencuentro</strong>, el pájaro desaparecido tras inflamarse en la nota amarilla que quiebra la rama o <strong>el dinero devorando el tiempo de los humildes</strong>, definiendo el valor de las personas, nutridas por la mentira.</p>
<p>La suya es piedra grabada con el canto del viento, ya que “lo que no es piedra es luz” en esas <strong>horas transparentes del que se descubre analfabeto</strong> ante la piedra estelar y halla a la divinidad en todas partes, estén o no comidas por las ruinas. Objetos en movimiento, mostrando<strong> los efectos de la devastación del tiempo</strong>, frente a la frígida pureza del pensamiento fijo. “Todo es presente” en la crónica testimoniada y celebratoria de la resurrección cotidiana que vence a la noche, a pesar de que <strong>la pesadumbre del escritor mexicano</strong> se mida en ese pensamiento autoengendrado que es <strong>el vuelo al vacío del hombre desterrado</strong> por no mirar a los ojos a su presente, echado a sus pies y discurso de piedra para la sangre que se detiene y reclama soñar con las manos. La voz del visionario se muestra asombrada de estar vivo, si bien “morir es despertar”, frente a ese horror siempre nuevo y repetido que denuncia en la convicción de que <strong>todos somos más cada uno, cuando somos más de otros</strong>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>ALICIA GONZÁLEZ </em></p>
<p> </p>
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		<title>Heroína del México inviable</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 12:59:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">U<strong>na arruga desaparecida en el cuello del delegado asesinado abre una línea de investigación que sólo una aficionada a la plancha podría reconocer.</strong> Lupita (protagonista de la última novela de <strong>Laura Esquivel</strong> –<em>A Lupita le gustaba planchar </em>(Suma)– es toda una experta en el uso de la memoria como elemento de autoagresión después de que la culpa infanticida cuelgue las prendas por planchar de <strong>su cabeza, saturada por eventos brutales</strong> (la violación de la niña, la muerte del hijo en una noche de eclipse que le permitió la observación atenta de la tristeza) <strong>bañados siempre en alcohol.</strong> Lupe va a la muerte por el alcohol, o al menos a la cancelación del yo en esas lagunas mentales que llevan al arrepentimiento máximo. <strong>Sus faenas caseras cumplen el rito de la purificación</strong>, encomendando a la oronda policía a Tlazoltéotl, yendo el agua del pecado a la cueva de la chama Conchita.</p>
<p style="text-align: left;"><img class="alignleft wp-image-1507" src="/wp-content/uploads/2014/06/portada-lupita-le-gustaba-planchar-662x1024.jpg" alt="portada-lupita-le-gustaba-planchar" width="320" height="494" />La protagonista padece la pulsión de la autocompasión en ese dolor asociado a la figura de Celia y al decurso entero de su vida, aunque el suyo sea <strong>un personaje que atrapa la alegría pese a todo: el gobierno de los narcos y vendepatrias</strong> que extirpa cualquier posibilidad de esperanza. Su manera de hacerse respetar es chingando, a pesar de que hasta la fecha sus insultos no la hayan aupado más allá de la euforia que la peda consigue para afrontar la presión. Todo ello en un escenario de irrealidad, donde la muerte real del delegado estropea la recreación de la muerte diferida y serializada de los rituales de la Pasión de Semana Santa en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cerro_de_la_Estrella_%28estaci%C3%B3n%29" target="_blank">Cerro de la Estrella</a>, trocando el paganismo en religiosidad bendecida, con una Lupita cargada con su cruz de suero, en pos de la ataraxia.</p>
<p style="text-align: left;">Lupe, que cuenta la con la admiración del comandante Martínez, es enemiga menor para la “Mami” y sus trapicheos con los narcos, aunque su encontronazo con ella sea su particular viacrucis por las siete cantinas. El viaje iniciático a la sobriedad busca sin fortuna conectarla con ese dios interior que es su malestar, en episodios donde pierde la noción de sí y <strong>acaban siempre en brazos de un amante repulsivo o junto a un cadáver sin nombre.</strong> Por eso esta novela es más que una crónica de nota roja, con su reivindicación del influjo de lo invisible, de la hermandad del <a href="http://www.fundaciontelevisa.org/valores/acciones/el-tequio-el-rostro-indigena-de-la-cooperacion/" target="_blank">tequio</a> y de la conexión sea o no sonora de las cosas y las personas, de todo con todos en <strong>ese México inviable de corruptelas en el que cada vez son menos los guerreros</strong> voluntariamente enmudecidos ante la cara menos luminosa de Tezcatlipoca.</p>
<p style="text-align: right;"><em>ALICIA GONZÁLEZ</em></p>
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		<title>De Turner y de la guerra</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Apr 2014 16:32:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hoy LEER ha estado con Santiago Fernández de Caleya, Pilar Álvarez Sierra y Lola Martín, miembros del equipo de Turner, Premio Nacional a la mejor labor editorial de 2013 y próximos protagonistas de nuestra sección de papel Los Otros Editores. Entre España y México, el desempeño de Turner, en ensayo, literatura y libro de arte, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy LEER ha estado con <strong>Santiago Fernández de Caleya</strong>, <strong>Pilar Álvarez Sierra</strong> y <strong>Lola Martín</strong>, miembros del equipo de <strong><a href="http://www.turnerlibros.com/" target="_blank">Turner</a></strong>, Premio Nacional a la mejor labor editorial de 2013 y próximos protagonistas de nuestra sección de papel <em>Los Otros Editores</em>. Entre España y México, el desempeño de Turner, en ensayo, literatura y libro de arte, pero también en su excelente división de servicios editoriales, bien merece galardón. Precisamente hoy se presenta en Madrid <em>C@mbio</em>, el excelente libro que han preparado para BBVA, del que ya nos ocupamos en el número de abril y cuyo comentario <a href="/2014/04/internet-esta-en-todas-partes/" target="_blank">compartimos en su día en esta web</a>. Un número todavía vigente en el que también entrevistamos a dos de los autores que recientemente han publicado con Turner: <strong>Youssef Ziedan</strong> por su novela <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=512" target="_blank"><em>Azazel</em></a> y <strong>José-Carlos Mainer</strong>, responsable de <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=516" target="_blank"><em>Historia mínima de la literatura española</em></a>. Hoy traemos aquí el comentario de otra novedad de Turner, <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=513" target="_blank"><em>Historia de la guerra</em></a> de <strong>John Keegan</strong>.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/04/Historia-de-la-guerra.jpg"><img class="alignleft wp-image-1131" src="/wp-content/uploads/2014/04/Historia-de-la-guerra.jpg" alt="Historia de la guerra" width="350" height="551" /></a>En este caso se trata de un clásico reciente de la Ciencia Política y la Sociología. Y no, clásico y reciente no forman juntos un oxímoron: <strong>el libro tiene ya 20 años pero forma parte del núcleo duro de la disciplina de Sociología de la Guerra.</strong> No es una obra de Historia militar porque incluye análisis antropológicos y estudio de civilizaciones. Es más, si hubiera que catalogarlo, deberíamos inclinar la balanza hacia este lado: <strong>explica la evolución de distintas civilizaciones a partir de su relación con las armas y la guerra</strong>: “Todas las civilizaciones deben su nacimiento a los guerreros, y sus culturas nutren a los guerreros que las defienden; y las diferencias entre ellas hacen que las diferencias externas de los guerreros varíen mucho de una a otra”. Es decir, hay una filosofía colectiva que condiciona el modo en que las culturas y los pueblos se preparan para la guerra.</p>
<p>Debe quedar claro que es un libro denso. No apto para quienes apenas busquen pasar un buen rato de amable lectura. Está concebido a modo de ensayo y no sigue un desarrollo cronológico. El propio Keegan resume muy bien la tesis principal del libro: <strong>hay diversas tradiciones guerreras</strong> –el autor identifica tres– <strong>pero sólo hay una cultura guerrera.</strong> Como en otros ámbitos, la cultura evoluciona, pero hay elementos invariables, que tienen un carácter estructural. Identificar esos elementos comunes en distintas épocas y civilizaciones es el propósito de Keegan.</p>
<p style="text-align: right;"><em>CLAUDIA MARTÍN</em></p>
<address style="text-align: left;">Una ver­sión de este artículo aparecerá en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/441-leer-n-251.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</address>
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		<title>Historia de un puñetazo</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Apr 2014 15:02:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En 2007, coincidiendo con el 80 cumpleaños de Gabriel García Márquez, vieron la luz unas viejas fotografías realizadas en 1976 por Rodrigo Moya, testimonio de un puñetazo propinado por Mario Vargas Llosa al escritor colombiano. A aquella revelación gráfica y al misterio que siempre ha rodeado la riña entre ambos escritores dedicó José Luis Gutiérrez [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>En 2007, coincidiendo con el 80 cumpleaños de Gabriel García Márquez, vieron la luz unas viejas fotografías realizadas en 1976 por Rodrigo Moya, testimonio de un puñetazo propinado por Mario Vargas Llosa al escritor colombiano. A aquella revelación gráfica y al misterio que siempre ha rodeado la riña entre ambos escritores dedicó José Luis Gutiérrez su Carta del Editor de mayo de 2007. </address>
<address> </address>
<p>C<b>ontroversias, riñas, duelos, peleas de escritores y literatos. Nada nuevo bajo el sol</b>, cuando el brazo de uno de nuestros más esclarecidos autores –el manco <b>Valle-Inclán</b>– hubo de ser amputado como consecuencia del bastonazo que le propinó el novelista <b>Manuel Bueno</b>, por oscuros y difusos motivos que aún se dilucidan. Más próxima en el tiempo, es conocida la tendencia a la reacción violenta del Nobel <b>Camilo J. Cela</b>, ya desaparecido. En el terreno internacional, son numerosos los casos de enfrentamientos entre escritores que han trasladado su rivalidad literaria al terreno de los puños o al de los enfrentamientos y polémicas en libros de memorias o en los medios de comunicación. Es hasta cierto punto normal que artistas, creadores literarios, escritores, periodistas, que trabajan con <b>un material tan altamente inestable, inflamable y explosivo como son las pasiones humanas</b>, vean en ocasiones sus controversias desbordadas hacia los terrenos de la violencia física. Yo mismo, en alguna ocasión, he sentido la fuerte tentación –que he logrado contener, y no sin esfuerzo– de suministrarle a algún majadero un par de guantazos. Sin embargo, ninguno de tales enfrentamientos ha provocado tanto ruido mediático como el que, hace escasas semanas, suscitó una vieja pelea (física) de hace nada menos que 31 años entre dos colosos de las letras hispanoamericanas.</p>
<p>Internet, en estos días, ofrece, con gran relieve tipográfico, cientos de informaciones y comentarios de periódicos, revistas, columnistas, agencias de noticias, <i>blogs</i>, etcétera, sobre <b>un célebre puñetazo rescatado ahora</b>, tres décadas después, con todo lujo de detalles, <b>incluidas sus dosis de misterio y su carga fuertemente literaria</b> y, sobre todo, con <b>unas inesperadas y espectaculares fotografías.</b></p>
<p>Y, paradójicamente, tan abrumador <i>tsunami </i>informativo –aparecido en el entorno de la celebración, en Cartagena de Indias, del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, en el que se rindió homenaje al Nobel <b>García Márquez</b> por su 80 cumpleaños– <b>ha sido acompañado de un sorprendente, y parece que nada casual, silencio informativo en España.</b></p>
<p>Los responsables del ruido, un fotógrafo mexicano amigo de García Márquez, <b>Rodrigo Moya</b>, un periódico azteca, <i>La Jornada</i> y, finalmente, <i>The New York Times</i>, que el pasado 29 de marzo hizo de estruendoso altavoz y dedicó en su sección de libros <a href="http://www.nytimes.com/2007/03/29/books/29marq.html" target="_blank">una detallada crónica</a> para relatar la singular y muy literaria historia, titulada: “<b>El ojo morado de García Márquez finaliza sus 31 años de silencio</b>”.</p>
<p>El poderoso rotativo neoyorkino, a través de la firma de Noam Cohen, recogía la historia, con una entradilla ciertamente inusual para un rotativo de su prestigio: “La pelea entre el escritor colombiano García Márquez y el escritor peruano Mario Vargas Llosa, que tiempo atrás habían sido grandes amigos, contiene todos los ingredientes de un clásico de la literatura: acusaciones de traición, celos y adulterio, y un choque brutal hace 31 años que se convirtió en algo sangriento”.</p>
<p>El diario incluía, además, una gran exclusiva fotográfica, una imagen, nunca publicada hasta hoy –puede verse en este número de LEER–, de un juvenil y sonriente García Márquez con una herida en la hinchada nariz y un ojo visiblemente morado, que atribuía al periódico mexicano <i>La Jornad</i>a y al fotógrafo Rodrigo Moya.</p>
<p>Nunca, en mis numerosos y siempre amistosos y amigables encuentros con los Vargas Llosa –Mario y su mujer <b>Patricia</b>, protagonista involuntaria de esta historia–, se me ocurrió preguntarles por tales hechos, por entender que no debía resultar precisamente de su agrado recordar el suceso. Ciertamente, <b>era conocida la ausencia de contactos, la enemistad entre ambos escritores</b>, mantenida durante 31 años, aunque en el homenaje de Cartagena de Indias a García Márquez muchos intentaran reconciliar a los dos novelistas.</p>
<p>Un periódico mexicano, <i>El Universal</i>, desmentía el acercamiento, y <i>El Tiempo</i> de Bogotá lo atribuía a un “malentendido” por el prólogo de Vargas Llosa a la edición conmemorativa de</p>
<p><i>Cien años de soledad</i>. El texto del hispano-peruano sólo eran fragmentos de un ensayo de Vargas Llosa de 1971, <i>Historia de un deicidio</i>. Otro periódico atribuiría<i> </i>a García Márquez las palabras<i> </i>“no me opongo a que se publique<i> </i>[el texto del peruano], pero<i> </i>yo no se lo voy a pedir”, y a Vargas Llosa: “No me opongo a que se publique, pero yo no lo voy a ofrecer”.</p>
<p>Vargas Llosa y García Márquez habían sido grandes amigos desde 1967 –aunque, periodistas ambos, habían coincidido años antes en París–, hasta el punto de que llegaron a considerar la novela a cuatro manos, y Vargas Llosa convertirse en un estudioso de la obra de García Márquez.</p>
<p>En febrero de 1976, tras una pase privado en la ciudad de México de la película de <b>René Cardona</b> <i>Los supervivientes de los Andes</i>,<i> </i>y ver García Márquez a Vargas Llosa, le gritó un amistoso “¡Mario!” mientras se acercaba a él para darle un abrazo. La respuesta del novelista hispano-peruano fue un puñetazo que dio con <i>Gabo </i>en el suelo y sangrando, semiinconsciente. <b>Elena Poniatowsk</b>a, la periodista y novelista mexicana, presente en el estreno, relató al diario <i>El Universal</i> cómo, al ver el estado en el que se encontraba el que años después sería Premio Nobel, <b>“le fui a traer un filete de carne a García Márquez (para ponérselo en el ojo y aliviar la gran hinchazón), porque al lado estaba una tienda que se llamaba Cielo de Hamburguesas…”.</b> Similar versión a la del fotógrafo Moya, que atribuye una frase a <b>Mercedes</b>, esposa de García Márquez: <b>“Es que Mario es un celoso estúpido”.</b></p>
<h4><b>Interrogantes</b></h4>
<p><b>¿Por qué sucedió?</b> Un asunto de celos, según las versiones menos creíbles. Otras, sin embargo, como la de <i>El Heraldo</i> de Barranquilla (Colombia), aseguran que tras desavenencias surgidas entre Mario y su esposa Patricia, García Márquez, quizá aconsejado por su propia esposa Mercedes, aconsejó a su vez a Patricia iniciar los trámites de divorcio. Testigos del puñetazo señalan que Vargas Llosa, al golpearle, le dijo: por “lo que le dijiste a Patricia en Barcelona”. Rodrigo Moya, el fotógrafo, escribió en <i>La Jornada</i> un largo artículo –<a href="http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/04/17/la-terrifica-historia-de-un-ojo-morado-5836.html" target="_blank">“La terrífica historia de un ojo morado”</a>– en el que relata los orígenes de su gran amistad con <i>Gabo</i>, que se remontan a los años sesenta. A su estudio acudió en 1966 García Márquez para que le fotografiara con su famosa chaqueta a cuadros, e ilustrar la solapa de la edición argentina de <i>Cien años de soledad</i>.</p>
<figure id="attachment_1079" style="width: 414px;" class="wp-caption alignleft"><img class=" wp-image-1079    " src="/wp-content/uploads/2014/04/Fotos-Gabo-ojo-morado-804x1024.jpg" alt="Foto: Rodrigo Moya / La Jornada." width="414" height="527" /><figcaption class="wp-caption-text">Foto: Rodrigo Moya / La Jornada.</figcaption></figure>
<p>“Diez años más tarde –escribe Moya–, el 14 de febrero de 1976, Gabriel García Márquez volvía a tocar el timbre de mi casa…”, con “el tremendo hematoma en el ojo izquierdo y una herida en la nariz, causada por el puñetazo que dos días antes le había propinado su colega y hasta ese momento gran amigo, Mario Vargas Llosa. <b>El <i>Gabo </i>quería una constancia de aquella agresión y yo era el fotógrafo amigo y de confianza para perpetuarla… ‘Guarda las fotos y mándame unas copias’, me dijo <i>Gabo </i>antes de irse”.</b></p>
<p>La pregunta brota: ¿Por qué sale a la luz ahora? <b>Hablo con Patricia</b>, la mujer de Mario Vargas Llosa, que no oculta su educada contrariedad y su disgusto, al tiempo que se hace la misma pregunta: ¿Por qué sale a la luz todo esto ahora? La respuesta del responsable, el periodista y fotógrafo mexicano –y también escritor, casado con una inglesa, <b>Susan Flaherty</b>–, es clara: “Las guardé treinta años y ahora creí llegado el momento de publicarlas, cuando él cumple 80 años y 40 años de <i>Cien años</i> <i>de soledad</i>…”.</p>
<p>¿Acaso alguien estaba interesado en que la reconciliación no se produjera? ¿<b>Alguien quizá trató de impedir que una posible reconciliación rompiera el interesado reduccionismo de las imágenes publicadas de ambos</b>, García Márquez (de izquierdas) y Vargas Llosa (de derechas: incluso el NY Times le define como <i>free marketeer</i>, neoliberal, partidario del mercado libre, a pesar de su actual proximidad política a los socialistas)? Es para algunos significativo que el periódico que publica la fotografía (en la portada de un suplemento literario) de García Márquez con el ojo morado es <i>La Jornada</i>, un conocido diario de izquierdas mexicano, que tiene entre sus periódicos colaboradores, con su edición digital, la del diario <i>Gara</i> –del que ofrece un <i>link</i>– de la izquierda abertzale vasca, portavoz oficioso de ETA.</p>
<p><b>Hablo telefónicamente con Rodrigo Moya</b> en su domicilio actual de <b>Cuernavaca</b> (la hermosa capital de Morelos, el estado de Emiliano Zapata, la bellísima <i>Ciudad</i> <i>de la Eterna Primavera</i>, <b>donde viví tiempos inolvidables hace hace ya varias glaciaciones</b>), hombre tan encantador, culto y amable como su esposa Susan, que pone a disposición de LEER las dos fotografías famosas (<i>Gabo</i> con su hematoma, con gesto serio, y otra foto en la que aparece sonriendo, reproducidas ambas por LEER), e insiste en su versión escrita: <b>“Creí oportuno en su 80 cumpleaños hacerlas públicas”</b>. Y desmiente todos los rumores: <b>“<i>Gabo </i>me lo ha asegurado varias veces, no hubo nada con Patricia”</b>. Fin de la historia. Al menos por ahora.</p>
<p style="text-align: right;"> <em><strong>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-182.jpg"><img class="alignleft  wp-image-1087" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-182-224x300.jpg" alt="PORTADA 182" width="134" height="180" /></a>Este artículo se publicó originalmente en el número 182, correspondiente al mes de mayo de 2007, de la Revista LEER.</address>
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		<title>Calavera, México, Posada</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2014 18:06:56 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En 2013 se conmemoró el centenario de la muerte de <a href="http://www.posada100.com.mx/" target="_blank"><strong>José Guadalupe Posada</strong></a>. Un nombre que a la mayoría de peninsulares les resultará por completo ajeno, pero que <strong>en México es justamente venerado como uno de los padres fundadores de su peculiar iconografía funeraria.</strong> Si el <a href="http://www.museodelestanquillo.com/" target="_blank">Museo del Estanquillo</a> le dedicó el año pasado una importante exposición, <strong>la Editorial RM, uno de los mejores sellos de cultura visual de Iberoamérica, ha editado, en colaboración con la Fundación BBVA Bancomer, <a href="http://editorialrm.com/NL/2014/feb/news_RM14_2_k2.html" target="_blank"><i>Posada. 100 años de calavera</i></a></strong>, un magnífico libro que llega ahora hasta nosotros y que reconstruye la figura humana y artística del prodigioso Posada, <strong>prolífico autor de más de 20.000 grabados que marcaron la iconografía de su país.</strong></p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0087.jpg" target="_blank"><img class="alignleft  wp-image-834" alt="DSC_0087" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0087-678x1024.jpg" width="407" height="614" /></a>Lo dice <strong>Juan Villoro</strong> en su excelente texto introductorio: “El arte funerario es tan antiguo como el primer hombre que se quemó las cejas con el fuego. <strong>El grabador nacido en Aguascalientes en 1852 no inventa la plástica mortuoria, pero le confiere singular originalidad.</strong> Sus esqueletos están de vacaciones y no obedecen otro principio de realidad que la risa”.</p>
<p>Posada, influjo poderoso en el arte posterior de su país empezando por los ineludibles <strong>Orozco</strong> y <strong>Rivera</strong>, fue reconocido por el mismísimo <strong>André Breton</strong>, en el prólogo a su <strong><a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/CM__33" target="_blank"><i>Antología del humor negro</i></a></strong>, como <strong>uno de los pocos verdaderos artistas de la ironía, junto con Goya y Hogarth</strong>: “El triunfo del humor en estado puro y pleno, en el dominio de la plástica, debe situarse en una fecha más próxima a nosotros y reconocer como su primer y genial artesano al artista mexicano José Guadalupe Posada”.</p>
<p><strong>Ajeno a vanidades artísticas, este hijo de panadero desempeñó su tarea con humildad artesanal</strong>, yendo con sus útiles de grabador allí donde estuviera el trabajo. Animado tanto por el alcohol como por la marihuana, <strong>sus creaciones proyectan con frecuencia los estados alterados de conciencia propios y ajenos.</strong> Hizo caricatura política, ilustración de sucesos, todo tipo de grabados recogidos en el libro de RM, iluminado con más de mil ilustraciones.</p>
<figure id="attachment_837" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0106.jpg" target="_blank"><img class="size-large wp-image-837  " alt="DSC_0106" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0106-1024x687.jpg" width="690" height="462" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Desplegable de “calaveras” del libro de RM: de izquierda a derecha, “Calaveras de coyotes y meseras” (1903), “Las bravísimas calaveras guatemaltecas de Mora y de Morales” (1907), “La calavera oaxaqueña” (1904) y “La calavera maderista” (1911).</figcaption></figure>
<p><strong>Pero Posada será recordado sobre todo por su desarrollo de las <em>calaveras</em>.</strong> Desde muy pronto se interesa por el arte mortuorio que encontrará acomodo en gacetillas y hojas volanderas. La eclosión del arte popular de las <em>calaveras</em> en torno a 1870 –de nuevo según Villoro en sintética definición <strong>“dibujos acompañados de versos que imaginaban la posteridad de un vivo y le componían un epitafio”</strong>– coincidió con el comienzo del desempeño profesional de Posada. Será desde 1889 y hasta su muerte en 1913 cuando realice sus piezas más conocidas, <strong>las calaveras del Día de los Muertos</strong>, la fiesta que se celebra en México cada 2 de noviembre y viste de color los cementerios. Todo tipo de personajes vivos y póstumos fueron objeto de su arte, desde su editor de siempre, Antonio Vanegas Arroyo, hasta el Quijote, y alcanzó su punto culminante con la <em>calavera garbancera</em>, que ha pasado a la posteridad como <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Catrina" target="_blank"><strong>La Catrina</strong></a> gracias a Diego Rivera:<strong> una <em>vanitas</em> en toda regla, con su elaborado tocado por toda indumentaria.</strong></p>
<figure id="attachment_839" style="width: 690px;" class="wp-caption alignleft"><img class="size-large wp-image-839 " alt="DSC_0095" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0095-1024x678.jpg" width="690" height="456" /><figcaption class="wp-caption-text">“Gran calavera eléctrica”, hoja suelta. México DF, Imprenta de A. Vanegas Arroyo, hacia 1900.</figcaption></figure>
<p>Artesano dúctil, al servicio de la revolución o contra Zapata, siempre animó su producción una honda simpatía hacia los humildes. “Devoto ante la Virgen, se entrega después a la Catrina. Difama a Zapata pero lo dibuja de tal forma que le rinde homenaje. Se burla de los borrachos pero comparte su purgatorio. <strong>En su contradictorio universo, los indios, los diablos, los mercaderes y los políticos cruzan de ida y vuelta las aduanas del bien y el mal sin sentar casa en ningún sitio</strong>”, define Villoro. Una ambivalencia de la que a buen seguro se benefició su arte y su posteridad.</p>
<figure id="attachment_843" style="width: 326px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0116.jpg" target="_blank"><img class=" wp-image-843 " alt="DSC_0116" src="/wp-content/uploads/2014/03/DSC_0116-678x1024.jpg" width="326" height="491" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Posada, su hijo Juan Sabino y una persona desconocida a la puerta del taller del grabador en México DF.</figcaption></figure>
<p><strong>La historia de Posada corre pareja a acontecimientos capitales de la consolidación del moderno estado mexicano</strong>, que en su calidad de notable grabador y caricaturista tuvo la oportunidad de recoger. El libro de RM refleja muy bien esta circunstancia. No obstante, <strong>para los que no estén familiarizados con la historia de México, recomendamos un estupendo libro, también de 2013, <a title="Reseña del libro en elpais.com" href="http://blogs.elpais.com/historias/2013/08/si-lo-bueno-breve-dos-veces-bueno.html" target="_blank"><em>Nueva historia mínima de México</em></a> editada por Turner.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><em>BORJA MARTÍNEZ (<a href="https://twitter.com/BorjaMzGz" target="_blank">@BorjaMzGz</a>)</em></p>
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		<title>Vencido y peregrino, pero leal</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Mar 2014 17:13:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Un libro al día]]></category>
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		<description><![CDATA[Los hijos de la España Peregrina no cejan en presenciarse. Son voces ocultadas, mas no apagadas. Durante los últimos años asistimos a la reiterada recuperación de nombres, textos o documentos relativos al mayor exilio español del siglo XX, el generado por la sublevación franquista, un exilio calificado como “político, cultural y moral” por Adolfo Sánchez [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los hijos de la España Peregrina no cejan en presenciarse.</strong> Son voces ocultadas, mas no apagadas. Durante los últimos años asistimos a la reiterada recuperación de nombres, textos o documentos relativos al mayor exilio español del siglo XX, el generado por la sublevación franquista, un exilio calificado como “político, cultural y moral” por <a href="http://www.cervantesvirtual.com/portales/adolfo_sanchez_vazquez/" target="_blank">Adolfo Sánchez Vázquez</a>. <strong>En el elenco de nombres de exiliados, la luz de algunos es muy visible, pero raramente se citan a los sacerdotes católicos perseguidos por los sublevados</strong> <strong>por mor de cometer el delito de ser leales al gobierno republicano.</strong> El franquismo fusiló sacerdotes y expulsó o silenció algún jerarca eclesiástico.</p>
<p>La famosa <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carta_colectiva_de_los_obispos_espa%C3%B1oles_con_motivo_de_la_guerra_en_Espa%C3%B1a" target="_blank">carta de adhesión</a> a los golpistas fue firmada por 43 obispos partidarios de recristianizar a España a través de una cruzada. Se solicitaba el sometimiento del enemigo “con el filo de la espada”. Pero la mayor parte de los estamentos eclesiásticos resueltamente se ponen al lado de los golpistas. No fue aceptada ni firmada por numerosos católicos, acusados de herejes y de heterodoxos; por no secundar la cruzada fueron perseguidos y exiliados. <strong>La ortodoxia oficial imponía los mandatos del nacional-catolicismo dictados por los jerarcas de una Iglesia que “ni  era pacífica ni pacificadora, que se adhiere decididamente al lado del general episcopal”, (así denominó el católico Georges Bernanos a Franco).</strong></p>
<p><strong><em><a href="/wp-content/uploads/2014/03/rocafullpg.jpg"><img class="alignleft  wp-image-746" alt="rocafull(pg)" src="/wp-content/uploads/2014/03/rocafullpg.jpg" width="403" height="600" /></a>Por lealtad a la República</em> (Editorial Base) es un ensayo extenso, escrito y documentado por el profesor José Luis Casas</strong>, en el que expone la brega y vaivenes vitales,<strong> el compromiso y el exilio del canónigo cordobés José Manuel Gallegos Rocafull</strong> (1885–1963), sacerdote, teólogo y filósofo, pastoralista, sindicalista, profesor y articulista, editor, tertuliano y traductor. El insigne canónigo fue <strong>uno más de la columna de exiliados en México, lugar que acogió a “todas las categorías del desgarro” (Jose Luis Abellán)</strong>: refugiados, desterrados y exiliados, también <em>transterrados</em> (así denominó <strong>J. Gaos</strong>) o <em>empatriados</em> (según <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>). Sea como fuere todos eran o estaban <em>a-terrados</em>, sin tierra.</p>
<p>Gran número de ellos ha regresado de algún modo, pues el recuerdo, la memoria o la superación de la amnesia impuesta o voluntaria los han habilitado. Ciertamente el regreso de alguno se ha resistido, sea el caso de Gallegos Rocafull y <strong>al que, gracias al presente ensayo, Casas logra devolvernos en su singularidad, un ortodoxo en doctrina y un heterodoxo frente a los poderes oficialistas.</strong> Hombre de pensamiento y acción. Su praxis le condujo a implicarse en la defensa de las clases desfavorecidas y del Gobierno republicano: <strong>“La rebelión contra un gobierno legítimo es ilícita”, afirmó.</strong></p>
<p>Aunque participó en el partido Acción Popular, su paso por la política activa fue breve. Durante la Guerra defendió al gobierno republicano. Por no atenerse a lo correcto fue suspendido <em>a divinis, ad officio et beneficio</em>, siendo condenado a la “pena medicinal” de no ser escuchado.</p>
<p><strong>Ya en México logra el levantamiento de la suspensión y compagina la docencia con la pastoral, a la vez que ofrece una magna obra filosófica-teológica</strong> de la que no están ausentes la mística, la escolástica o temáticas en boga: la crisis de Occidente, la agonía (del griego agonos, lucha) del hombre o las reflexiones sobre la tiranía arrancando desde la tradición hispana o mexicana, sin olvidarse de Andalucía: “Defendiendo que no se puede ser universalista sin amor a la patria chica”.</p>
<p>A la vez se mantuvo incardinado a la intelectualidad exiliada y desde allí, al igual que el resto, alargó la dimensión de <em>la otra España</em>, la alejada de la franquista y de la imperialista.<strong> Se sentía peregrino, vencido y sensible a los aconteceres ibéricos</strong>: “Acabó la guerra. No intento hacer recuento de los muertos (…). ¡Qué extraña manera de salvar a España! Hambruna, éxodo, muchedumbre destrozada el alma y roto el cuerpo, que se amaciza en la frontera huyendo despavorida de los vencedores. Huyendo de las masas y de los militares, pero también de los clérigos y los obispos”.</p>
<p><strong>Gallegos, hombre ecuménico y pastoralista: “Convencer es preferible a vencer”, como Quijote sentía que “aún hay sol en las bardas”</strong>; pero no regresó, ya que la democracia y la justicia social estaban soterradas en el solar hispano. En marzo de 1937 escribía en un semanario suizo: «En el momento que estalló la guerra, la cuestión para mí fue: ¿Quién la ha empezado? ¿Quién ha sido el primero en perturbar la vida pública, si no ideal, por lo menos legal? ¿Quién el primero en derramar sangre de hermanos, dando así comienzo al tremendo incendio que devasta la pobre España? ¿Quién ha sido el primero? No ha sido el gobierno, el que, aun no siendo aquel que hubiéramos deseado los católicos, no nos creaba, a nosotros  católicos, la menor dificultad».</p>
<p><strong>Asistimos a la recuperación, a salvar del silencio, de la invisibilidad, aunque no en México, de un vencido que fue, de un exiliado que siempre será, de una voz propia de la memoria invencible.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Blanco_Mart%C3%ADnez" target="_blank"><em>ROGELIO BLANCO MARTÍNEZ</em></a></p>
<address style="text-align: left;">Este artículo fue publicado originalmente en el número 250, correspondiente al mes de marzo de 2014, de la Revista LEER (<strong><a href="http://www.quioscocultural.com/leer/428-leer-n-250.html" target="_blank">cómpralo</a></strong>, o mejor aún, <strong><a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a></strong>).</address>
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