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	<title>Revista leer &#187; Loopoesía</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>El extremo centro</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Dec 2016 11:03:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un puñado de controversias literarias que han marcado el final de 2016 reflejan, en opinión de Jordi Corominas, el preocupante estado del debate público y la ausencia de una ‘densidad’ intelectual particularmente necesaria en tiempos inciertos. A mediados de octubre Barcelona vivió una polémica de hondo calado simbólico. Con motivo de una exposición dedicada a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>U<em>n puñado de controversias literarias que han marcado el final de 2016 reflejan, en opinión de <strong>Jordi Corominas</strong>, el preocupante estado del debate público y la ausencia de una ‘densidad’ intelectual particularmente necesaria en tiempos inciertos.<br />
</em></p>
<p><strong>A mediados de octubre</strong> Barcelona vivió una <a href="https://duckduckgo.com/?q=franco+born+estatua&amp;ia=web" target="_blank">polémica</a> de hondo calado simbólico. Con motivo de <a href="http://elbornculturaimemoria.barcelona.cat/activitat/franco-victoria-republica-2/" target="_blank">una exposición</a> dedicada a estudiar la significación de dos estatuas de la dictadura en el espacio público se ubicó una ecuestre de <strong>Francisco Franco</strong> en la antesala del Mercado del Born, santuario patriótico para los que cultivan el discurso dominante en Cataluña.</p>
<p>La supuesta afrenta derivó en bochorno cuando una noche la derribaron con premeditación y alevosía sin que se persiguiera a los agresores porque no era una medida políticamente correcta. Los días previos la presencia del golpista decapitado había suscitado un debate que en realidad era una lucha entre dos visiones políticas. La primera argumentaba que exponer al <em>ganador</em> de la Guerra Civil era una provocación sin sentido, mientras la segunda –defendida desde el Ayuntamiento– justificaba la muestra por <strong>la necesidad de recuperar la memoria de un pasado que el poder ha borrado deliberadamente</strong> durante cuatro décadas para generar una tabula rasa y una nación de ignorantes sometida a la amnesia de lo pretérito.</p>
<p><strong>Existían <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/estatuas-franquistas_6_547755226.html" target="_blank">muchas posibilidades</a> de crear un debate enriquecedor</strong> que contribuyera a mejorar los postulados del presente a partir del intercambio de ideas y el ejercicio de la autocrítica, pero esta loable hipótesis sucumbió ante el habitual vertido de chascarrillos y eslóganes de poca monta y a una nula voluntad de entrar en el meollo de cuestiones acuciantes. Y así es como <strong>desperdiciamos oportunidades de construir desde temas fundamentales</strong> para corroborar mediocridades más que preocupantes y un absoluto derroche de talento.</p>
<h5><strong>Tres ¿polémicas?<br />
</strong></h5>
<p><strong>Lo mismo sucedió a lo largo de estos últimos meses en el campo literario.</strong> La terna de discusiones debutó un jueves de octubre a la una del mediodía con el anuncio de la concesión del <a href="/2016/11/leer-en-noviembre-dylan-la-hora-del-trovador/" target="_blank">Premio Nobel de Literatura a <strong>Bob Dylan</strong></a>. Consideré la decisión un gran acierto, y así lo hice saber al universo, como todo hijo de vecino, a través de <a href="https://www.facebook.com/jordicorominasijulian/posts/10154574738889935" target="_blank">mi muro de Facebook</a>. Escribí que desde mi punto de vista galardonar a Robert Allen Zimmerman era un logro fenomenal porque desde los años 60 la literatura normativa ha dilapidado, en parte porque el medio es el mensaje, su influencia en beneficio del folk o el pop, inigualables en su magnetismo para marcar la época y representarla mediante melodías y canciones de largo recorrido que aún recordamos y tarareamos con entusiasmo. Para culminar mi opinión, válida en su instantaneidad, argumenté que desde sus orígenes la lógica de la poesía era acompañarse de música, por lo que el triunfo del bardo de Minnesota suponía reivindicar una fórmula que, desde lo antiguo, ha modernizado la lírica, tan anquilosada en sus formatos de siempre por el sopor con que muchos escritores de versos perpetúan motivos sin alma para innovar y revolucionar el panorama.</p>
<p>Creo, de otro modo no la sostendría, que mi opinión fundamentada prevalecerá, y lo creo entre otras cosas porque es la que aplico a <a href="/2015/05/laocoonte-live/" target="_blank">Loopoesía</a>, pero esa es otra historia. <strong>Las redes sociales, eso con tanta tendencia a arder, se desataron con una miríada de palabrería repleta de idioteces</strong> que iban desde el <em>yo se lo hubiera dado a Cohen </em>hasta el cabreo de muchos autores que van de iconoclastas porque ninguna editorial quiere sus manuscritos. Lo peor llegó con los <strong>escritores más o menos consagrados, enfadadísimos desde una absurda moral de gremio</strong> que contempla la injusticia desde diferentes perspectivas. Unos criticaban el veredicto de la Academia sueca por perjudicar a literatos que llevaban una vida, pienso en <strong>Philip Roth</strong>, esperando el galardón, o personas a las que les iría mucho mejor el dinero. Otros, afectados por una esperpéntica sinvergonzonería, se rebelaban desde el sofá de su casa mientras comentaban que Dylan canta mal y que lo suyo no es literatura y por lo tanto no merece elevarse a tan preciados altares. <strong>T. S. Eliot</strong> se reía, y otros ganadores de distintos géneros alucinaban por el bajo nivel exhibido por individuos de los que se presumen dotes para armar tesis con un mínimo de coherencia. <strong>Dario Fo</strong>, fallecido la misma jornada del fallo, se revolvía en la antesala del cementerio.</p>
<blockquote><p>Hemos puesto en un pedestal la opinión olvidando que es efímera e inconsistente, y consistencia necesitamos para robustecer los debates ineludibles de nuestro tiempo</p></blockquote>
<p>Las otras dos controversias están entrelazadas íntimamente. La bronca entre académicos protagonizada por <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/13/actualidad/1476377157_913599.html" target="_blank"><strong>Francisco Rico</strong></a> y <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2016/10/17/actualidad/1476709450_482804.html" target="_blank"><strong>Arturo Pérez-Reverte</strong></a> no pasa de ser un fuego artificial con un buen canal de difusión que, sin embargo, abrió la veda para la siguiente fase que abordaremos en el próximo párrafo. La riña de ilustres plumas desplegó el abanico de risas y se relacionó con la inminente promoción de <em>Falcó </em>(Alfaguara). Pese a todo, creo que más bien se enmarca en la actitud de un escritor que desde hace años vende <strong>una imagen pública muy concreta que el micrófono de Twitter ha exaltado hasta el paroxismo.</strong></p>
<p>De las quijotadas de uno y otro saltamos a un joven columnista al que le dio por inventar <strong>una nueva expresión muy propia del espíritu de nuestra era: <em>prosa cipotuda</em></strong>;  tan novel que el corrector de Word me apremia para que la cambie por <em>capotuda</em>. Según <strong>Iñigo Lomana</strong>, autor del <a href="http://www.elespanol.com/cultura/libros/20161021/164863513_13.html" target="_blank">artículo</a>, la prosa cipotuda tiene como padre a Pérez-Reverte, destaca por su masculinidad, por un contenido bastante hueco que suele repetirse semana tras semana y se vende como la panacea de una supuesta ruptura que no es tal por un grupo de escritores <em>jóvenes </em>con mucho apoyo en las redes, entre los que menciona a <strong>Manuel Jabois</strong>, <strong>Juan Tallón</strong>, <strong>Antonio Lucas</strong> y <strong>Jorge Bustos</strong>.<strong> Sus opiniones, siempre según Lomana, se enmarcan políticamente en la placidez del extremo centro</strong> mientras se acarician su propio ombligo y los/las fans les jalean con devoción.</p>
<p>El artículo desató ríos de tinta y una retahíla de reacciones hilarantes, sobre todo porque resultó muy sencillo identificar a otros <em>cipotudos </em>que en sus estados de Facebook rechazaban el concepto, con lo que de manera involuntaria se quitaban la careta para adscribirse al mismo, refutado desde posiciones más simplistas riéndose del neologismo de marras. Hubiera sido mucho más productivo aprovechar la ocasión para esbozar un debate sobre los motivos que han encumbrado a la velocidad del sonido a los nombres enmarcados en la categoría y preguntarse si “extremo centro” no es un eufemismo de falsa progresía, porque lo cierto es que el cuarteto que Lomana saca a colación se promociona desde <strong>una perspectiva de aire fresco que para muchos es una especie de gatopardismo contemporáneo mediante un simple cambio de caras y firmas</strong>. Eso pensaron los que celebraron el tono irónico y de desenmascaramiento de la columna publicada en <em>El Español</em>, como si la cuestión fuera el típico ajuste de cuentas entre envidias y resentimientos.</p>
<h5><strong>El compromiso incómodo</strong></h5>
<p>Desde mi humilde opinión <strong>lo más interesante de todo el asunto era la mención de ese </strong><em><strong>extremo centro</strong></em>, muy posmoderno y apolítico en apariencia. Pero <strong>el auténtico centro literario es el del compromiso objetivo</strong>, y ninguno de los citados lo ostenta. <strong>Lo ejercieron con verdadera lucidez dos nombres olvidados en su esencia</strong>. El primero de ellos era catalán y se recuerda más a su nieto por motivos obvios.<strong> Joan Maragall</strong> tenía todo para posicionarse hacia la derecha por clase social y posición económica. En 1909, tras los sucesos que la Historia denominó Semana Trágica, escribió una trilogía de artículos donde discutía la actitud de la clase dirigente durante el conflicto. El último se titulaba <strong><em>La ciudad del perdón</em></strong>, reclamaba que los ricos de la Ciudad Condal escucharan a la clase obrera para <strong>abolir la esquizofrenia de dos Barcelonas en una</strong>, algo que aún subsiste. Maragall murió en 1911 y empezaron los homenajes en forma de estatuas, paseos y falsos elogios. El texto, escondido en un cajón por <strong>Enric Prat de la Riba</strong>, director de <em>La veu de Catalunya</em> y futuro presidente de la Mancomunitat, no vio la luz hasta 1932.</p>
<blockquote><p>Maragall y Camus encarnaron el extremo centro y la valentía de no esconderse ni amilanarse, desarrollando polémicas útiles que nunca evitaban la política, porque todo es política</p></blockquote>
<p><strong>Maragall era incómodo, como también lo fue Albert Camus</strong>, quien desde unos principios éticos irreprochables en la esfera pública agitó el avispero condenando los extremos tan propios de la Guerra Fría. Cuando juzgaba que acertaba la izquierda, más afín a su ideario, lo decía, pero si ésta incurría en errores los evidenciaba para enfado de la mayoría, incapaz de entender la postura de un hombre con una conciencia tan prístina, <em>rara avis</em> ayer, hoy y siempre.</p>
<p>Estas dos figuras encarnan, perdonen que repita tantas veces la expresión, el extremo centro y <strong>la valentía de no esconderse ni amilanarse, desarrollando polémicas útiles</strong> <strong>que en ningún momento prescindían de la política</strong>, presente en todos y cada uno de los estratos que engloban los cinco sentidos. Es como cuando el Matto de <em>La Strada</em> de <strong>Federico Fellini</strong> anima a Gelsomina diciéndole que hasta un guijarro tiene su función en el universo. Me puse demasiado poético antes de la conclusión. El centro verdadero es progresista porque invita al cambio y la mejora, y <strong>mientras las palabras sean vacuas no se producirá ningún avance</strong>. Hemos puesto en un pedestal la opinión olvidando que es huidiza y efímera, inconsistente, y consistencia necesitamos para robustecer los necesarios e imprescindibles debates para entender nuestro tiempo, captar sus enfermedades y resolverlas. Porque <strong>con bonitos broches y ocurrencias de ciento cuarenta caracteres no cambiaremos nada</strong>, y esa risa podrida que resuena hasta evaporarse por su pésima calidad prevalecerá mientras la oscuridad sigue instalada sin nadie que la ilumine.</p>
<p style="text-align: right;"><b><i>JORDI COROMINAS i JULIÁN (<a href="https://twitter.com/jordicorominas" target="_blank">@jordicorominas</a>)</i></b></p>
<p> </p>
<p style="text-align: left;"><i><a href="/wp-content/uploads/2016/12/PORTADA278.jpg"><br />
<img class="alignleft wp-image-6211" src="/wp-content/uploads/2016/12/PORTADA278-768x1024.jpg" alt="portada278" width="150" height="200" /></a>Este artículo ha sido publicado originalmente en el <a href="/2016/12/leer-en-navidad-extra-2016/" target="_blank">Extra de Navidad</a> Diciembre 2016-Enero 2017, número 278, de la edición impresa de la Revista LEER. </i></p>
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		<title>Atrapamos el pez dorado</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Apr 2016 16:40:57 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>M: </strong>¿Lo oyes, jefe? Dos semanas después todavía se escucha música en el aire… ¡Qué estimulante sesión de Club LEER la vivida con <strong>Alexander Zárate</strong> y sus <em>peakies</em>! <strong>Carlos Tejeda</strong>, <strong>Israel Paredes</strong>, <strong>Mariló García</strong> y <strong>Paz Olivares</strong> en el <strong>#sofárojo</strong> y otros tantos camuflados entre el público (<strong>Celso Hoyo</strong>, <strong>José Ángel Barrueco</strong>, <strong>Héctor López</strong>…). Fueron nuestros Dantes en la bajada, más bien ascenso, al «pluriverso» de<strong> David Lynch</strong>, ¡divino vértigo! Rebosante de apasionados lyncheanos, el Espacio se convirtió en nuestra habitación roja particular y albergó un animadísimo coloquio con punto culminante en las elucubraciones sobre los derroteros que estará tomando el nuevo rodaje de David Lynch. Más espiritual y, a la vez, más oscuro, vaticinó <strong>Paz Olivares</strong>. Nos gustó muchísimo su intervención, y no podríamos estar más de acuerdo con ella. La lectura de esta interesante colección de ensayos (<em><strong>Twin Peaks, 25 años después todavía se escucha música en el aire</strong></em>, <strong>Innisfree</strong>) de sensibilidad arrebatadoramente noventera, como corresponde este mes, ha dirigido mis ojos, (ah, y mis consciencia) a un librito maravilloso que guardo en un cajoncito como oro en paño: <em><strong>Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad</strong></em>. ¡Y sí, lo pescamos, aquí dejamos la prueba!</p>
<p><iframe src="https://www.youtube-nocookie.com/embed/gnBzVmVMJiw?rel=0" width="690" height="388" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p>
<p><strong>B:</strong> Me dices Lynch (¿<em>peakies</em>? WTF…) y automáticamente rememoro la película suya que más me gusta, <em>Mulholland Drive</em>. Veo a <strong>Naomi Watts</strong> y <strong>Laura Harring</strong> abrazadas <a href="https://youtu.be/O4fHaDM9FQA" target="_blank">en el patio de butacas del Club Silencio</a>. Y recuerdo la inquietante aparición de <strong>Ann Miller</strong>, la estrella del cine musical reconvertida en sombrío reverso de la danzarina estampa de su juventud. El imaginario femenino de Hollywood es una pieza importante del acervo iconográfico lyncheano. Y hablando de chicas y celuloide entra en mi campo visual <strong><em>Mujeres de Cine. Ecos de Hollywood en España, 1914–1936</em></strong>,<em> </em>el bonito volumen editado por la <a href="http://www.aecid.es/ES"><strong>Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo</strong></a> que nos llegó hace unos días. Un trabajo coral que analiza el impacto de la imagen femenina proyectada desde el poderoso foco del cine en la progresiva emancipación de la mujer antes de la Guerra Civil, y que, excelentemente equipado de fotos provenientes de diversos archivos, recuerda a las primeras mujeres más o menos fatales del lienzo de plata.</p>
<p><strong> M: </strong>Casi me pierdo eso tan bonito que dijiste al final, «lienzo de plata»…  ¿Por qué? Ah, porque me quedé clavada ante «la mirada perdida de la figura de cera de la señora Manning en el museo londinense de <a href="https://www2.madametussauds.com/"><strong>Madame Tussauds</strong>,</a> que resultó ser todo un imán para el público victoriano». ¡Qué repelús! Es el pie de foto correspondiente al capítulo «Sobre la vulgaridad de los fantasmas» del libro <em><strong>La historia de los fantasmas. 500 años buscando pruebas</strong> </em>(<a href="http://www.siruela.com/"><strong>Siruela</strong></a>) de <strong>Roger Clarke </strong>(sí, ese, ese, el crítico cinematográfico de <a href="http://www.independent.co.uk/"><em><strong>The Independent</strong></em></a>), relativo a esa doncella suiza, asesina confesa, a quien <strong>Dickens</strong> inmortalizaría como la Hortense de <em><strong>Casa desolada</strong></em>. Unas páginas más adelante, el autor (que en previas aventuras editoriales de esta naturaleza misteriosa llegó a contar con el respaldo de <a href="https://www.roalddahl.com/"><strong>Roald Dahl</strong></a>) nos regala otra imagen más escalofriante aún si cabe: «Un grabado contemporáneo del fantasma de Hammersmith luciendo un sudario». Dice Clarke que era el espíritu errante de un hombre al que habían cortado el cuello, que comenzó a rondar el oeste de Londres a comienzos de diciembre de 1803, un ambiente relativamente rural donde residía el pinto suizo <strong>Philip de Loutherbourg</strong>, el escenógrafo del <strong>Drury Lane Theatre</strong> de <strong>David Garrick</strong>, quien tenía un profundo interés por lo oculto y tal vez se interesase por este caso. Toma, toma el libro, que quiero leerlo este fin de semana pero mejor lo guardas tú en tu mochila. Ay.</p>
<p><strong>B:</strong> No, maja, aquí cada cual gestiona sus (para)filias… Y escribo eso y casi me quiero creer <strong>Luis Eduardo Aute</strong> deformando, moldeando, tallando palabras para sus <em>poemigas</em>. <a href="http://www.luiseduardoaute.com/index.html" target="_blank">Nuestro artista total</a> –<em>nuestro</em> por amigo, <em>total</em> porque pocas disciplinas escapan a su curiosidad, talento y perseverancia<strong>–</strong> recoge los últimos en su nuevo libro, <strong><a href="http://www.planetadelibros.com/libro-el-sexto-animal/207968" target="_blank"><em>El SEXtO ANIMAL</em></a> publicado al calor de EspasaEsPoesía</strong>, la colección auspiciada por el sello de Planeta para alimentar el creciente interés lector por la lírica –acerca del cual reflexionaremos muy pronto–. «Con todo mi afecto estas fugaces ocurrencias animales con el mejor de mis ánimos… Un abracadabrazo», me dedica Luis Eduardo, acompañado de su icónica firma-beso, un libro en cuya solapa aparece <a href="http://www.planetadelibros.com/autor/luis-eduardo-aute/000020352" target="_blank">cruzando un paso de cebra</a> cercano a su casa de Fuente del Berro con la mujer pez que ilustra la cubierta a tamaño natural bajo el brazo. Él ya lo atrapó, amiga.</p>
<p><strong>M:</strong> ¡Y <a href="http://corominasijulian.blogspot.com.es/"><strong>Jordi Corominas</strong></a>! <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q3cdjcvMSoI">¿Quién lo duda?</a> Una vez tuve que definir su <a href="/2015/05/laocoonte-live/"><strong>Loopoesía</strong></a>. Y lo hice así: «es el arte del verso kamikaze, un acto de creación salvaje por entregas que renace sobre cada escenario de cara a una poética libérrima de fogonazo y derribo para el siglo XXI que sólo rinda cuentas ante la tradición eliotiana y la sociedad de su tiempo». Su nueva entrega, el poemario <em><strong>Mecánica de la sombra</strong> </em>(<a href="http://www.versosyreversos.com/"><strong>Versos &amp; Reversos</strong></a>), ya está <em>on the road</em>. Las primeras sensaciones son de un todo muy compacto, una redondez serena sin estridencias: la madurez de un ambicioso proyecto macerado a fuego lento con los años. Fíjate, a mí el comienzo ya me enamora. <strong>Surrealismo. Hopper en cada milímetro. Y Elvis. Y Perkins</strong>. Cuando me reconozco de la secta loopoética es por estas cosas. Y por Madame Sosostris, <em>famous clairvoyante</em>. Casi me muero cuando me atacó ese verso. De amor total. Y lo de «texpertos», qué gran hallazgo. Y los «viejos afanes en nuevas sensaciones», me encanta eso. Y «si rasgas el muro, caerá tiza». Muy bueno, muy bueno. Las maneras de Jordi han crecido sobremanera, válgame la redundancia, hacia lo no figurativo que diríamos en pintura, y ahorra los referentes como nunca. ¿Qué siento cuando leo estos versos? Que, una vez más, se trata de un reto de primera división. Y ese guante es mío. Creo que así lo sentirá y tomará el fiel de Loopoesía. Como siempre, de la lectura en papel, lo que más me fascina es cuando «el texto empieza a correr». Estás en un fragmento y de repente notas que el ritmo no lo estás marcando tú sino «que te llevan» y te aceleras. Sobre el escenario, Jordi es simplemente BRUTAL. ¡Muchas ganas de que regrese, como mandan los cánones y las buenas costumbres, a su cita en la <strong>Fnac de Callao</strong> (Madrid) en primavera, será el próximo 13 de mayo.</p>
<p><strong>B:</strong> <em>Coro</em> tiene bula en esta casa desde que <a href="https://www.instagram.com/p/xznDjyobOI/" target="_blank">agitó nuestra higuera</a>… Hace un par de semanas hablábamos <a href="/2016/04/abril-loco/" target="_blank">aquí</a> del último libro de Imre Kertész que ha llegado a España de manera póstuma. Y he aquí un póstumo de verdad de otro nobel, este <em>De la finitud</em> que acaba de publicar Alfaguara con <strong>lo que escribió y dibujó Günter Grass durante los últimos años de su vida y hasta apenas tres días antes de morir</strong>. <a href="http://www.elmundo.es/cultura/2016/04/15/570fbd1aca4741c6678b468b.html" target="_blank">Lo cuenta muy bien contado hoy</a> <strong>Luis Alemany</strong> en <em>El Mundo</em>. Nos llevamos a casa este «hilo de poemas, recuerdos y dibujos» de un hombre «frágil pero risueño ante los presagios de la muerte», para llevarlo leído a la presentación-homenaje que tendrá lugar el próximo lunes 18 de abril a las 19:30 horas <a href="https://www.goethe.de/ins/es/es/ver.cfm?fuseaction=events.detail&amp;event_id=20719540" target="_blank">en el Goethe-Institut Madrid</a>, con su traductor de siempre, el académico <strong>Miguel Sáenz</strong> –LEER visitó hace tiempo su biblioteca-, <strong>José Luis Gómez</strong> leyendo algunos fragmentos, y <strong>Juan Cruz</strong>.</p>
<p><strong>M: </strong>Mi último libro para el fin de semana no lo meto en la mochila sino que no lo saco de ella: <em><strong>Segundas personas</strong></em> de <strong>Félix Chacón</strong>. Te explico: ahí lo tengo desde la velada de ayer en la<strong> librería Bubok</strong>, bien colocadito, para darle prioridad como próxima lectura. Claro, es el <strong>VIII Premio de Creación Literaria Bubok — Lengua de Trapo</strong>. Allí, en el fallo, estuve anoche, un ratito muy agradable con <strong>Isabel Ávila</strong> y también <strong>Fernando Varela</strong> (<a href="http://www.lenguadetrapo.com/"><strong>Lengua de Trapo</strong></a>), a quien esperamos poder tener el placer de acoger el próximo 22 de abril en nuestra <a href="/evento/la-noche-de-los-libros-generacion-kronen-veinte-anos-despues/"><strong>Noche de los Libros, “Generación Kronen, veinte años después”</strong></a>.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>B&amp;M #LEERsinprisa</em></strong></p>
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		<title>Laocoonte Live</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2015 12:25:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Jordi Corominas es un kamikaze del verso y la performance que defiende su poética experimental desde 2009. Eliotiano, crea la modernidad comprometida de Loopoesía desde un escenario vanguardista con hondo sustrato en la tradición, desafiando nuestra tierra baldía en desacato. Para jugar con él y Laocoonte (Versos &#38; Reversos), una cita clave: Madrid, 15 de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jordi Corominas</strong> es un kamikaze del verso y la performance que defiende su poética experimental desde 2009. Eliotiano, crea la modernidad comprometida de Loopoesía desde un escenario vanguardista con hondo sustrato en la tradición, desafiando nuestra tierra baldía en desacato. Para jugar con él y <em><strong>Laocoonte</strong> </em>(<strong>Versos &amp; Reversos</strong>), una cita clave: <strong>Madrid, 15 de mayo</strong>.</p>
<p>Cuando le preguntas, contesta lo mismo desde hace seis años, que su <strong>“Loopoesía es amor”</strong> por el salvaje despliegue mental, físico y técnico que le supone . Y que ofrenda con entusiasmo feroz, no obstante, al público. También lo expresa así por el derroche literario que le echa a las composiciones, sin escatimar esfuerzo expresivo ni energía en la configuración de <strong>un imaginario incendiario, de fogonazo y derribo, que se ve materializado esta vez en el poemario <a href="http://www.versosyreversos.es/epages/63313120.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/63313120/Products/9788494311444">Laocoonte</a></strong> (<a href="http://www.versosyreversos.com/">Versos &amp; Reversos</a>) del que parte todo el trabajo sobre el escenario. Por eso, anunciamos que <strong><a href="http://corominasijulian.blogspot.com.es/">Jordi Corominas</a> amenaza con revolucionar la capital con su espectáculo poético-experimental</strong>. “Cargado de adrenalina pura, con ganas de comerse la platea y superarse en escena”, adelanta a LEER, comparecerá una vez más ante una “ciudad dinámica que sabe disfrutar la propuesta escénica” y le viene brindando una de las más calurosas acogidas de la gira por España, en una fecha bien señalada del calendario madrileño y una ubicación no menos estratégica esta semana.</p>
<p><img class="alignleft wp-image-4076 size-medium" src="/wp-content/uploads/2015/05/mckup_laocoonte-214x300.jpg" alt="mckup_laocoonte" width="214" height="300" /></p>
<p><a href="http://sergiodelmolino.com/"><strong>Sergio del Molino</strong></a> <a href="/2015/01/g30leer/"><strong>#G30LEER</strong></a>, prologuista del sexto poemario de <strong>Loopoesía</strong>, imagina románticamente al poeta Corominas <strong>“cobijado del lo eléctrico, cenando en su torre Eiffel a la luz de su lámpara de aceite”</strong>, en sugestiva alusión a uno de los hallazgos poéticos del libro (hay más, incluso de mayor altura, como los versos referidos al sexo metafísico de una mirada…). <strong>¿Pero cómo le veremos en el espectáculo de Madrid? Lo único que sabemos es que nunca repite el mismo show dos veces.</strong> Y que el ritual de objetos para la puesta en escena de Laocoonte incluye una capa naranja de noble renacentista, una cámara fotográfica de turista, unas maracas, una pandereta, un gorro de torero, un pijama, un traje de barrendero y un disfraz de muerto…</p>
<p>Lo más curioso es que <strong>la escenografía es más austera cada año</strong>, “me voy desnudando en el escenario y llegará un momento en que actuaré sin nada”, reflexiona el artista para LEER.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-4082 size-large" src="/wp-content/uploads/2015/05/IMG_02801-1024x683.jpg" alt="IMG_0280" width="690" height="460" /></p>
<p><strong>Dedicadas a la ruina, esta vez la estructura está dividida en cuatro partes</strong>. Se pasará “<strong>del descubrimiento glorioso del Laocoonte a la banalidad de la selfi</strong> en los museos vaticanos; de la <strong>ruina como memoria</strong> en las lagunas del día a día, porque somos incapaces de recordar todo lo que vivimos, a las ruinas de noches etílicas, algo que nos afecta a todos como individuos porque al no recordar los detalles de nuestra vida somos incapaces de escribir nuestra propia novela y dejamos que otros lo hagan por nosotros; de la <strong>tercera ruina, España en lo literario, redes sociales y como sociedad</strong>, hasta l<strong>a cuarta ruina que es el mundo contemporáneo</strong>, con un <strong>final apoteósico</strong>”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong><span class="caps">MAICA</span> <span class="caps">RIVERA (<a href="https://twitter.com/maica_rivera" target="_blank">@maica_rivera</a>)</span></strong></em></p>
<p><em>Este artículo es un fragmento del reportaje «Loopoético es el verso de nuestro tiempo» cuya versión completa está publicada en el número 262 de LEER, actualmente en quioscos y librerías. También puede <a href="/contacto/">solicitarlo</a> o, mejor aun, <a href="/suscribete/">suscribirse</a>.</em></p>
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