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	<title>Revista leer &#187; Juan Carlos I</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Leer en diciembre: un número americano</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Dec 2015 13:24:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Nos calzamos las botas Panama Jack para acudir a la llamada de la aventura en el Extra de Navidad de LEER. Viajar a América tiene para un español efectos reveladores. Produce una ampliación de sentido que ninguna otra experiencia es capaz de proporcionar. Lo cuenta nuestro editor Borja Martínez, quien, calzando sus propias Panama Jack, lo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Nos calzamos las botas <a href="https://www.panamajack.es/home?utm_source=google&amp;utm_medium=cpc&amp;utm_campaign=20151&amp;utm_content=madridexacta&amp;gclid=CKivgr-ZvckCFRNmGwodZHwKfA"><strong>Panama Jack</strong> </a>para acudir a la llamada de la aventura en el <strong>Extra de Navidad </strong><strong>de LEER</strong>. Viajar a <strong>América</strong> tiene para un español efectos reveladores. Produce una ampliación de sentido que ninguna otra experiencia es capaz de proporcionar. Lo cuenta nuestro editor <strong>Borja Martínez</strong>, quien, calzando sus propias<strong> Panama Jack</strong>, lo experimentó en primera persona este verano. Como lo hiciera el gran <strong>Miguel de la Quadra-Salcedo</strong> también desde muy joven en sus viajes como deportista, periodista y aventurero, razón por la que, hace cuatro décadas, creó este programa que permite hacer lo propio a jóvenes españoles, y también americanos. Ahí radica el origen del ambicioso proyecto: con el apoyo de <strong>Juan Carlos I </strong>fundó una universidad flotante que cruzaba el Atlántico en barco, y que luego se formalizó e hizo anual bajo el nombre de <strong>Ruta Quetzal</strong>, hoy <a href="http://www.rutabbva.com/TLRQ/"><strong>Ruta BBVA</strong></a>. Este año se han cumplido treinta ediciones de la exitosa iniciativa que representa como pocas la compleja fraternidad iberoamericana, y son doce los años que LEER lleva acompañando a la Ruta en su viaje de ida y vuelta.</p>
<p>No dejamos pasar la oportunidad de conciliar su trigésima edición con nuestro <strong>30 aniversario</strong>, celebrando lo que la Ruta explora entre <strong>España</strong> y América: la rica complejidad del vínculo iberoamericano, que en ninguna esfera se expresa con mayor exuberancia que en la <strong>literatura</strong>. Por eso, coincidiendo además con la celebración de la <a href="https://www.fil.com.mx/"><strong>Feria Internacional del Libro de Guadalajara</strong></a>, el más importante encuentro editorial en español, levantamos este número americano, modesto retablo de obras, autores, temas y tendencias, que evidencia, entre otras cosas, el imponente legado del <strong><em>boom</em>. </strong>Y antes aún de autores como<strong> Borges</strong>, <strong>Bioy Casares</strong>, <strong>Asturias</strong> o <strong>Rulfo</strong> que, como subraya <strong>Leonardo Padura</strong> en la magnífica coda que cierra el número, fueron “capaces de superar los marcos del naturalismo telúrico en que se había encallado la novelística continental” sin dejar de mirar “hacia las entrañas de sus propias culturas”.</p>
<p><img class="alignleft wp-image-5002" src="/wp-content/uploads/2015/12/LEER268-761x1024.jpg" alt="LEER268" width="372" height="500" /></p>
<p>También salta a la vista, y estamos de acuerdo en ello con las palabras de <strong>J. J. Armas Marcelo </strong>cuya biblioteca visitamos con Fernando Palmenro, que hay una nueva generación de autores emancipados de aquellos <em>padres fundadores</em> y que ofrecen un admirable muestrario de propuestas.</p>
<p>Este Extra de Navidad es una guía plausible para iniciar el viaje literario por <strong>Iberoamérica</strong>. Para soñar, de la mano de <strong>Panama Jack</strong>, con esa literatura de viajes, los grandes exploradores de los libros y la forja mítica del héroe intrépido con la que aprendemos que lo sublime no es morir sino vivir con unas buenas botas puestas. Y pisar fuerte a lo largo del camino.</p>
<p>El paradigma queda muy claro con la <strong>Ruta BBVA</strong>, cuya tradicional crónica viene acompañada, además, de otros muchos contenidos y recomendaciones muy oportunas para obsequiar durante estas fiestas señaladas.</p>
<p>En las vísperas navideñas tendrá lugar en León la entrega del <strong>Premio Leteo</strong>, que apoyamos estrechamente desde este año, y que en su XV edición ha recaído en la poeta <strong>Sharon Olds</strong>. Nuestra colaboradora <strong>Ana Merino</strong>, también poeta, ha entrevistado a la escritora norteamericana, último jalón de la iniciativa desinteresada del<a href="http://www.clubleteo.com/"><strong> Club Leteo</strong> </a>para dinamizar la cultura literaria en el noroeste de España. Animamos a los lectores de LEER a apoyarla convirtiéndose en <strong>Amigos del Leteo</strong>. Por sólo 50 euros anuales contribuirán al sostenimiento de sus actividades y recibirán, además de las publicaciones de Leteo, una suscripción a LEER. Nos vemos en <strong>quioscos</strong> y <strong>librerías</strong> de toda España (también puedes <a href="/suscribete/">suscribirte</a>). Y nos vemos en <strong>León</strong>. <strong>Feliz 2016</strong>.</p>
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		<title>Morán: “Este es mi libro más duro y más brutal”</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 15:13:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido la noticia cultural de la “rentrée”. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de FERNANDO PALMERO con GREGORIO [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>La decisión de Planeta de cancelar el lanzamiento “El cura y los mandarines”, una de las grandes novedades del otoño, ha sido <a href="/2014/10/el-cura-y-los-mandarines-historia-de-un-libro-nonato/" target="_blank">la noticia cultural de la “rentrée”</a>. Antes de la polémica y el escándalo, LEER fue el primer medio que habló de la obra con su autor. La entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>GREGORIO MORÁN</strong> publicada en <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">nuestro número de octubre</a> ha sido la fuente primera y necesaria para entender lo sucedido. El 13 de septiembre conversamos con Morán (Oviedo, 1947) en el despacho de su ático barcelonés, fumando y hablando de una obra en la que ha invertido diez años de estudio y que define como un “un ajuste de cuentas” con su generación; una indagación en las promiscuas relaciones de los intelectuales con el poder desde la madurez del franquismo hasta el ocaso del felipismo, siguiendo la inclemente línea de ‘El maestro en el erial’ pero cambiando a Ortega por Jesús Aguirre como figura vertebral. Finalmente lo publicará Akal. Entretanto, aquí está el resultado de aquel encuentro, cuajado de declaraciones y revelaciones explosivas.</address>
<address> </address>
<h5><em>¿Este es otro de esos libros en los que cuentas cosas que nadie quiere escuchar?</em></h5>
<p>Posiblemente sí. En este caso creo que el que más, porque es un ajuste de cuentas. <strong>Es quizá el más duro y más brutal de todos los que he escrito.</strong> De alguna manera es un relato que, sin vanidad alguna, sólo podía hacer yo, porque tenía ganas de hacerlo y porque es mi generación. Además yo no entré en el PSOE y antes de la legalización del PCE ya estaba fuera… Pero también es <strong>una continuación del libro de Ortega</strong> –<em>El maestro en el erial</em> (Tusquets, 1998)–, porque el libro de Ortega es una explicación de la barbarie en la cual nacimos. <strong>Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles como se intentó con el de Ortega…</strong> Es el único favor que le debo a <strong>Vargas Llosa</strong>. El grupo Prisa había decidido no publicar ni una sola referencia, pero el director de Tusquets, <strong>Antonio López Lamadrid</strong>, que ya falleció, le mandó un ejemplar a Vargas Llosa, que estaba en Berlín en una de esas genialidades (dos años de beca) que consiguen los que saben vivir bien. Y sin tener ni idea de las consecuencias que tenía aquello, hizo un artículo para <em>El País</em>, que nadie se atrevió a levantar, absolutamente impresionante a favor del libro. Y ahí empezó a existir.</p>
<h5><em>‘El cura y los mandarines’ tiene como hilo conductor a <strong>Jesús Aguirre</strong>…</em></h5>
<p>Sí, pero la historia es más compleja. Están los <strong>Pradera</strong>, los <strong>Gil de Biedma</strong>, los <strong>Castellet</strong>… Los mandarines de la época que consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a <em>Jesusito</em> convertido en duque de Alba. Eso dice mucho. <strong>Aguirre es un personaje complejo e importantísimo en esos años.</strong> No olvides que es él quien presenta en sociedad a <strong>Felipe González</strong> cuando el PSOE aún no es legal. En la presentación de un libro sobre <strong>Besteiro</strong> de <strong>Guillermo Solana</strong>, que ahora es director del Thyssen y que antes estaba vinculado al PSOE y a <strong>Tierno Galván</strong>, ante el <em>tout</em> Madrid, <em>Jesusito</em> Aguirre, director de Taurus, dice: ‘ese hombre tan citado que la gente llama Isidoro, yo lo tengo que presentar aquí, se llama Felipe González’. Te podría contar de estas anécdotas una docena, que están en el libro. Se podría decir que Aguirre es un personaje secundario, sí, pero está allí. <strong>Es como Forrest Gump, con la diferencia de que no es Forrest Gump, sino todo lo contrario.</strong></p>
<blockquote><p><em>Los mandarines de la época consideraron que el hecho más importante de sus vidas fue ver a “Jesusito” convertido en duque de Alba. Eso dice mucho </em></p></blockquote>
<h5><em>El libro arranca en 1962…</em></h5>
<p><strong>Hay años en la historia de la Humanidad donde se concentran los acontecimientos. Y el 62 es uno de ellos.</strong> La gente ya no lo recuerda, pero en el 62 se casan <strong>Don Juan Carlos</strong> y <strong>Doña Sofía</strong>; se produce la gran huelga minera asturiana y se declara el estado de excepción; tiene lugar el Contubernio de Múnich; no sólo aparecen <em>Nosaltres, els valencians</em>, de <strong>Joan Fuster</strong>, y una editorial muy potente, Ediciones 62, sino que <strong>Martín Santos</strong> hace la novela más importante de la posguerra española y de la segunda mitad del siglo XX, <em>Tiempo de Silencio</em>… Es además el final de una etapa del franquismo muy dura que desemboca en el estado de excepción del 69 provocado por el asesinato de <strong>Enrique Ruano</strong>. Yo recojo algunos datos poco conocidos. Por ejemplo, los nombres de los tres policías que lo asesinaron, a los que se les dio unas medallas y fueron ascendidos por el primer ministro de Interior socialista, <strong>Barrionuevo</strong>. La reacción frente a aquel crimen provoca en el movimiento estudiantil una violencia enorme, que aprovecha el franquismo, y concretamente <strong>Carrero Blanco</strong>, para preparar el nombramiento de Juan Carlos como sucesor. Y <strong>Franco</strong> liquida a <strong>Fraga Iribarne</strong>, porque éste echa un pulso al régimen pensando que Franco en el momento que descubra que tiene unos chorizos como ministros los va a echar. Se equivocaba. Evidentemente, Franco los asciende.</p>
<figure id="attachment_2574" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2574 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8749REC-1024x557.jpg" alt="IMG_8749REC" width="690" height="375" /><figcaption class="wp-caption-text">Últimas pruebas de “El cura y los mandarines”.</figcaption></figure>
<p>Ese año 69 es decisivo y es también cuando <strong>Max Aub</strong> consigue venir a España con un visado de tres meses, utilizando como tapadera su libro sobre <strong>Buñuel</strong>, porque no le habían concedido el visado ni cuando murió su madre ni cuando murió su padre. A ese capítulo lo llamo “El año de la gallina ciega”. Gracias a mi buena relación con una hija de Max Aub, que era militante del PCE de entonces, he podido entrar en los archivos y ver, por ejemplo, el manuscrito de <em>La gallina ciega</em>. Ese libro es capital para entender lo que era el 69. Hay quienes dicen, como <strong>Manolito Aznar</strong>, que se equivocaba Max porque aquí había grupos de luchadores… Aquí no había nada, lo puedo constatar yo con mi experiencia. <strong>Éramos cuatro, y cuando ocurría algún incidente grave desaparecía todo el mundo.</strong> Nosotros no vivimos el 68, vivimos el 69, que a algunos nos afectó personalmente más que a otros. Cuando algún gracioso dice algo del 68, sé que no estuvo en nada.</p>
<h5><em>Y el final del periodo que abarcas es el año 96.</em></h5>
<p>Sí, es el final del PSOE. Hay un capítulo entero dedicado a esto, en el cual juego con <strong>Adorno</strong>, para desarrollar <em>una teoría de la ilustración</em>: el PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. La situación económica no es que fuera buena pero tampoco es la de ahora. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española, con cosas divertidísimas, como una exposición de abanicos en la cual paga 50.000 pelas por el texto de tres líneas que acompaña a cada abanico. El que desenmascara todo esto es <strong>Sánchez Ferlosio</strong> en <a href="http://elpais.com/diario/1984/11/22/opinion/469926007_850215.html" target="_blank">el artículo más agudo sobre aquella época</a>, donde incluye una frase memorable que decía algo así: Si <strong>Goebbels</strong> (no lo había dicho él, pero se le atribuye) cada vez que oía la palabra <em>cultura</em> sacaba la pistola, el PSOE ha cambiado la frase. Cada vez que oyen hablar de la cultura sacan la chequera.</p>
<blockquote><p><em>El PSOE vino a ilustrar y su política ilustrada fue memorable. Por primera vez un Gobierno invirtió en comprar inteligencia, y compró a prácticamente la totalidad de la inteligencia española</em></p></blockquote>
<h5><em>En ‘Los españoles que dejaron de serlo’ hablas del ‘síndrome <strong>Maeztu</strong>’ para referirte a los intelectuales vascos que cambiaron de discurso sin tener que dar explicaciones. </em></h5>
<p>Esto es mucho más. Cuando Max Aub va al Congreso Cultural de La Habana en 1968 (sobre el que hizo un libro muy bonito que nadie quiere reeditar) se queda turulato, <strong>yo no sabía que había en España tantos intelectuales revolucionarios por metro cuadrado, dice</strong>, porque fueron como 300 o 400. Y todos firmaron una declaración a favor de la lucha armada de los pueblos frente a las dictaduras, que era una cosa absolutamente surrealista para unos tíos como <strong>Félix Grande</strong>, que luego venía a España y ejercía como secretario de una revista oficial como <em>Cuadernos Hispanoamericanos</em>. Yo recuerdo personas, podría decir hasta los nombres, me acuerdo perfectamente, pero hoy sería un escándalo, que se iban a hacer práctica de lucha armada a la sierra… de Guadarrama. Eso lo viví yo. Y el cura Aguirre era también partidario de la lucha armada.</p>
<p><img class="aligncenter wp-image-2802 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8732-1024x682.jpg" alt="IMG_8732" width="690" height="459" /></p>
<h5><em>El cura estaba en el ‘Felipe’</em>…</h5>
<p>Sí pero el <em>Felipe</em> [FLP, Frente de Liberación Popular] se disuelve antes del 69. <strong>Jaime Pastor</strong>, que es uno de los principales, se va a los <em>troskos</em>, y <strong>Julio Cerón</strong> se retira al castillo del Périgord, un castillo con puente levadizo. Hay unos buenos apartados sobre el inefable Cerón, que era realmente un tipo de psiquiatra, además de ser un católico… <strong>Todo el grupo del FLP estaba muy afectado por el catolicismo, salieron del seminario para entrar en el <em>Felipe</em></strong>, como<strong> César Alonso de los Ríos</strong>, uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al FLP; de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de <strong>Solana</strong> en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además, no la facción más moderada. Lo de Maeztu… eso es una broma, porque en Maeztu no había el aspecto chorizo. Yo no creo que tuviera muchas luces pero no era un tipo que como estos entraron donde entraron siempre por dinero. <strong>Toda esa generación entró por dinero.</strong> Por ejemplo, <strong>Juan Benet</strong> participa en un libro, <em>Cien españoles y la OTAN</em>, de Víctor Márquez Reviriego, donde dice que no firmará nunca a favor del ingreso en la OTAN. El libro sale dos meses antes de que Benet dijera sí a la OTAN.</p>
<h5><em>Sin rubor intelectual…</em></h5>
<p>Mira, <strong>el carácter falaz de la cultura de la época está en unas cartas del 64–65 entre Gil de Biedma y Ferrater</strong>, dos <em>patums</em> de la sociedad <em>barcelonina</em>, en las que uno le dice al otro: ‘Oye ¿tú has leído <em>La Regenta</em>? La acabo de empezar y es increíble’; y dice el otro: ‘Yo la estoy leyendo ahora, es impresionante sí’. Eso es lo más grave. Pero si hay un resumen de lo que significa el libro, o de lo que significa para mí al menos como autor, es la conclusión de que <strong>la quiebra de la Guerra Civil, intelectualmente, me refiero, no se cerró en el 39 y que la Transición no significó borrón y cuenta nueva.</strong> Eso no es verdad. El exilio fue implacable, sobre todo con los que tienen que escapar de aquí durante y al final de la Guerra. Porque la de los otros, los que se van en los años 60, como <strong>López Pacheco</strong> a Canadá o <strong>Ángel González</strong> a EEUU, es otra historia diferente, que evidentemente trato, pero es diferente. Los de aquel exilio se tiraron seis o siete años sin deshacer las maletas, pensando que volvían. Terrible. Y luego no los dejan volver. No a todos. Max Aub vuelve completamente lúcido, pero sólo unos meses. <strong>Juan Goytisolo</strong>, que es poco dado a la autocrítica, me contó una cosa que yo introduzco en el libro: <strong>‘¡Qué mal nos portamos con Max!’</strong>, me dijo. ‘Él leía todo lo nuestro y nosotros nunca leímos sus libros’. Es bestial.</p>
<blockquote><p><em>Cela es excepcional por haber escrito ‘La Colmena’, pero luego está el trepa, y desde Quevedo no ha habido uno como él</em></p></blockquote>
<h5><em>Pero hablas también de los que se quedaron…</em></h5>
<p>Claro. Hay un capítulo entero dedicado a <strong>Cela</strong> que es memorable. No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde <strong>Quevedo</strong> un trepa con tanto talento para trepar. Y que supiese de literatura. Cualquier acto, cualquier decisión que toma siempre tiene un doble fin: subir la Cucaña. Cela es excepcional por haber escrito un libro capital, que es <em>La Colmena</em>. Pero luego está el trepa. Él había hecho en los años 40 <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_379" target="_blank">un libro por encargo</a> de la dictadura venezolana de <strong>Marcos Pérez Jiménez</strong>, <em>La Catira</em>. Como Cela era un figurón de la cultura española, le vendió la moto al dictador y escribió un libro que era una mierda (los términos venezolanos, por ejemplo, estaban todos equivocados), pero eso sí, él había cobrado por adelantado tal cantidad de dinero que se construye una casa en Mallorca, la casa de Son Armadans. Entonces Venezuela era una dictadura siniestra y en la que había todo el dinero del mundo para robar. Y años después, cuando ya estaba casado con la chica joven de la radio, quiso repetir la jugada, porque necesitaba numerario para construirse una casa en el Jarama. Y le hace una proposición a su agente, <strong>Carmen Balcells</strong>, que ésta transmite al Ayuntamiento de Marbella, es decir, a <strong>Gil y Gil</strong>: escribir un libro sobre Marbella que se llamase <em>Marbella Paraíso</em>, o algo así, una cosa golfa, por 100 millones. Hasta a Gil y Gil, que no tenía ningún rubor, aunque no fuera la literatura lo suyo, le pareció excesivo. Si le llega a salir, hubiera sido como <em>La Catira</em>. <strong>Cela no tenía ningún problema de principios. Es la representación genuina del escritor del franquismo.</strong> Era listo, no era un escritor de fondo (los poemas que hizo se pueden tirar todos a la basura) y además publicaba mucho, estoy seguro de que ni corregía todo lo que le hacían los negros, pero sacó muchísimo dinero. En el libro no entro en cómo consiguió el Nobel, pero doy las pistas para entenderlo. Muerto Franco en noviembre del 75, habiendo recibido todos los premios y siendo senador real de aquellos que nombró Juan Carlos, <strong>¿cómo llega al Nobel? ¿Cómo se puede saltar de la Alcarria al mundo?</strong> Fácil. ¿Qué organización no existía en España entonces? La hispano-israelí. La funda él, con el grupo de judíos de<strong> Max Mazin</strong>. Después del Holocausto aquí estoy yo, dice. Es el presidente de la asociación hispano israelí en un momento en el que no hay relaciones diplomáticas entre España e Israel. Eso es talento. Recorrió todos los centros judíos del mundo dando conferencias y se transformó en una figura internacional. Sin el sionismo no lo hubiera conseguido. Eso es Cela.</p>
<figure id="attachment_2582" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2582 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/10/IMG_8741-1024x682.jpg" alt="IMG_8741" width="690" height="459" /><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<h5><em>Volviendo a Aguirre, ¿por qué se casó <strong>Cayetana</strong> con él sabiendo que era homosexual?</em></h5>
<p>Posiblemente con ella no lo fuera. No sería el primer caso. Tampoco me pareció ella una persona especialmente apasionada, pero ¿quién de nosotros no conoce homosexuales casados? A ella le fascinaba. Aguirre se llevaba bien con todos los hijos de Cayetana menos con <strong>Jacobo</strong>, porque era un competidor, y él no admitía competidores. <em>Jesusito</em> tenía que ser siempre el más brillante. En el entierro privado, según contaba Pradera, no lloró ninguno de los hijos. La única persona que lloró fue Cayetana, y lloró de verdad, porque le quería. El amor tiene esas cosas. Y lo de ser homosexual no creo que tuviera la más mínima importancia. Es más, a ella le sorprendería. Y eso que él siguió con una vida más bien irregular en esos campos, era un homosexual con una relación notable… Su final, sin embargo, es terrible, enloquece, porque <strong>es un duque de Alba que se aburre. Siendo un hombre tan frívolo llegó al puesto más importante de España</strong>, ni el Rey es tan importante como un duque de Alba. Fíjate, al Rey lo han retirado, aún no sabemos quién y tardaremos tiempo en conocer los detalles de la conspiración, pero a un duque no lo pueden retirar. Y sin embargo se aburre. Al final del libro explico que somos una generación absolutamente fracasada, ninguno de sus objetivos se cumplió, salvo en el caso de Jesús Aguirre.</p>
<h5><em>Bueno, y de muchos de esos mandarines…</em></h5>
<p>Sí, pero llegaron con unos peajes terribles. Esos mandarines no son los mandarines de <strong>Simone de Beauvoir</strong>, no son los mandarines franceses, aquí el peaje son los 40 años de franquismo, que parecía que no se acababa nunca. Y cuando acabó… En un capítulo del libro trato de las relaciones entre los intelectuales y el entonces príncipe Juan Carlos, intelectual importante donde los haya.</p>
<h5><em>Entre él y <strong>Suárez</strong> se leyeron tres libros… </em></h5>
<p>No, Suárez no leyó ninguno y el Rey tampoco. <strong>Suárez empezó <em>Papillon</em> y lo dejó porque le parecía muy denso.</strong> ¿El Rey? Hay una anécdota, que tiene trascendencia, durante la inauguración de la primera Feria del Libro del postfranquismo. Están paseando Juan Carlos y Sofía por las casetas y alguien le enseña a la Reina un ejemplar de <em>El Principito</em> de <strong>Saint-Exupéry</strong>. Y ella dice: ‘Juanca, Juanca, mira <em>El Principito</em>, como nuestro hijo’. Lo de la cultura de la Reina es otra mitología. El rey de ahora, mucho más allá no irá. La que sí va mucho más allá es ella.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <a href="/2014/10/leer-en-octubre/" target="_blank">octu­bre de 2014, número 256</a>.</p>
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		<title>Felipe vi, un Rey “bueno” y “preparado”</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2014 15:45:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hoy se cumplen 100 días de la proclamación de Felipe VI como Rey de España. Una buena ocasión de tratar el libro de CARMEN ENRÍQUEZ y EMILIO OLIVA ‘Felipe y Letizia’ (Aguilar), una revisión de su documentado retrato a fondo (2010) de la personalidad de ambos. CARMEN R. SANTOS habló para LEER con estos dos [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address><strong>Hoy se cumplen 100 días de la proclamación de Felipe VI</strong> como Rey de España. Una buena ocasión de tratar el libro de <strong>CARMEN ENRÍQUEZ</strong> y <strong>EMILIO OLIVA</strong> <strong>‘Felipe y Letizia’</strong> (Aguilar), una revisión de su documentado retrato a fondo (2010) de la personalidad de ambos. <strong>CARMEN R. SANTOS</strong> habló para LEER con estos dos experimentados periodistas en materia de Casa Real. </address>
<address> </address>
<address> </address>
<p>¿C<em>uáles son las principales novedades de esta edición revisada?</em></p>
<p>La principal es la introducción de un prólogo que arranca con el momento de la abdicación del <strong>Rey Juan Carlos</strong>, y en el que se explica la decisión de poner de nuevo en el mercado este libro. Su contenido está plenamente vigente porque ofrece mucha información acerca de los nuevos Reyes de España, una información que no ha cambiado. El lector se va a encontrar con <strong>una minuciosa descripción de cómo son, su formación, la adaptación de la Reina al pasar a ser miembro de la Familia Real</strong>, cómo es su hogar y de qué manera transcurre su vida familiar, sus aficiones… También se da una completa visión de su trabajo, sus obligaciones como personas que encarnan a la institución de la Corona, su trato con los medios de comunicación, los resultados de los sondeos sobre la valoración de los integrantes de la Familia Real, que imagen proyectan al exterior…</p>
<figure id="attachment_2459" style="width: 627px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-2459 size-full" src="/wp-content/uploads/2014/09/EnriquezOliva.jpg" alt="EnriquezOliva" width="627" height="262" /><figcaption class="wp-caption-text">Los periodistas Emilio Oliva y Carmen Enríquez.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><em>¿Piensan que los nuevos Monarcas serán tan cercanos como los anteriores?</em></p>
<p>Ese es el principal reto que tienen los Reyes, <strong>establecer una cercanía con los ciudadanos, ser capaces de crear unos vínculos que recuperen la confianza, en parte perdida</strong>, por los habitantes de un país que, a pesar de ser poco monárquico, llegó a sentirse muy bien representado por Don Juan Carlos y <strong>Doña Sofía</strong>. La única razón por la que una institución esencialmente anacrónica puede sobrevivir hoy es consiguiendo estrechar unos lazos y una mutua confianza entre los Monarcas y el pueblo soberano.</p>
<p><em>¿Qué características destacarían en el Rey <strong>Felipe VI</strong>? </em></p>
<p><strong>Su excelente preparación, que, por repetida, tendemos a minimizar.</strong> Pero es una de sus garantías de buen rendimiento en el futuro. En España nadie ha llegado a su puesto de trabajo mejor preparado que él. Luego, quienes le conocen, te cuentan cosas que nosotros, que lo hemos seguido de cerca, podemos corroborar. Te dicen, por ejemplo, que el nuevo Rey es bueno de corazón. Te añaden que, aunque de joven no lo era, es muy trabajador, muy concienzudo en sus quehaceres. Te cuentan también que tiene una enorme paciencia y un gran interés para informarse de lo que cree necesario. Y te aportan, además, un dato muy tranquilizador: tiene un amplio y asentado sentido del humor.</p>
<blockquote><p>Una institución esencialmente anacrónica solo puede sobrevivir estrechando lazos y una mutua confianza con el pueblo soberano”</p></blockquote>
<p><em>¿Y de <strong>Doña Letizia</strong>?</em></p>
<p>Quienes la conocen señalan que <strong>su rasgo principal es su afán de perfección.</strong> Nadie explica de dónde le viene esa casi obsesión, pero gracias a ella Letizia Ortiz realizó su brillante recorrido periodístico y Doña Letizia pudo cubrir con éxito diez exigentes años de Princesa de Asturias. A esto se le une que es inteligente. Y otra peculiaridad suya es que tiene un personal concepto de la justicia que determina su modo de actuar.</p>
<p><em>¿Cuáles serían los aspectos en los que la Monarquía podría mejorar?</em></p>
<p><strong>Tiene que asumir de forma mucho más profunda el concepto de transparencia.</strong> No puede haber parcelas oscuras ni opacas en una institución que ha de ser punto de referencia para la ciudadanía y que tiene que recobrar el valor de la ejemplaridad. No puede existir ni el más mínimo tropiezo o error en este sentido porque la opinión pública no lo aceptaría. Hay un concepto que Don Felipe ya tiene grabado en su ADN por haberlo escuchado tantas veces de boca de su padre. No es otro que, a pesar de que la gente no vota al Rey, como sí pasa con los políticos, le puede «botar», es decir, echarle de su puesto. Por eso, <strong>no puede haber nada reprochable.</strong></p>
<p><em>¿A qué retos esenciales debe enfrentarse la Corona?</em></p>
<p>El primero, desde un punto de vista político, es <strong>el desafío independentista</strong> que amenaza con llevar a cabo un referéndum ilegal en Cataluña. Aunque el Monarca no tiene poderes, ya que tiene muy limitadas sus funciones por la Constitución, Don Felipe tendrá que estudiar hacer uso de esa <strong>poder de arbitraje y moderación</strong> de las instituciones que le confiere la Carta Magna de manera sutil y discreta. También será suya, en parte, la responsabilidad de <strong>recuperar el papel de España en el escenario internacional</strong>, últimamente muy desdibujado.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>CARMEN R. SANTOS</strong></em></p>
<address style="text-align: left;"><img class="alignleft wp-image-2455" src="/wp-content/uploads/2014/09/portada-felipe-letizia-reyes-espan-653x1024.jpg" alt="portada-felipe-letizia-reyes-espan" width="150" height="235" />FELIPE y LETIZIA. REYES DE ESPAÑA</address>
<address style="text-align: left;"><strong>Carmen Enríquez y Emilio Oliva</strong></address>
<address style="text-align: left;">Aguilar. Madrid, 2014</address>
<address style="text-align: left;">344 páginas. 19 euros</address>
<address style="text-align: left;"> </address>
<p style="text-align: left;"><em>Una ver­sión de este artículo ha sido publi­cada en el <a href="/2014/09/leer-en-septiembre/" target="_blank">número de sep­tiem­bre de 2014, 255</a>, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco y en libre­rías selec­cio­na­das, o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></p>
<p> </p>
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		<title>“No es el momento de que el Rey abdique”</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Jun 2014 14:52:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[23-F]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Suárez]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Rodríguez Sahagún]]></category>
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		<category><![CDATA[El precio del trono]]></category>
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		<description><![CDATA[Coincidiendo con la abdicación del Rey Don Juan Carlos anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de FERNANDO PALMERO con Pilar Urbano publicada en el número de mayo de LEER a propósito de su libro “La gran desmemoria” (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Coincidiendo con la <a href="http://www.casareal.es/discurso.html" target="_blank">abdicación</a> del Rey <strong>Don Juan Carlos</strong> anunciada hoy, adquiere renovada actualidad la entrevista de <strong>FERNANDO PALMERO</strong> con <strong>Pilar Urbano</strong> publicada en el <a href="/2014/05/leer-en-mayo/" target="_blank">número de mayo de LEER</a> a propósito de su libro <strong>“<i>La gran desmemoria”</i></strong> (Planeta), la controvertida segunda entrega de su documentado proyecto sobre el reinado que está a punto de finalizar. Hoy la ofrecemos a los lectores de nuestra web.</address>
<address> </address>
<p>Como el anterior libro del ciclo, <i>El precio del trono</i>, <em>La gran desmemoria </em>es un ambicioso y documentadísimo libro que rehuye de los relatos míticos y está redactado de forma apasionante; no es el de Pilar Urbano un estilo plano, sino que <strong>ambienta y recrea conversaciones, lugares, personajes. No hay afirmación, sin embargo, que no esté contrastada por varias fuentes y apoyada en algún documento</strong>: “He vuelto al lugar de los hechos, no porque me fascine la figura del Rey, sino porque es un periodo que viví como periodista y sé que me enteré a medias, había unas claves que no se nos decían y tampoco había tiempo para investigar y tenemos derecho a conocerlas. Ahora, cuando las personas que ocupaban el poder están ya en sus cuarteles de invierno y tienen poco que perder, empiezan a contar. Además, como aquí no se desclasifica nada<strong> yo me he desclasificado porque si no una se va de esta vida y no completa el puzzle.</strong> He respetado el <i>off the record</i>, cuando había que respetarlo, porque no es sagrado, hay cosas que son graves y si no las cuentas te haces cómplice. Habría que desclasificar, documentos, cintas que se grabaron el 23-F, las conversaciones entre Zarzuela y las capitanías generales, entre Zarzuela y algunos regimientos, entre <strong>Laína</strong> y la JUJEM, entre Laína y Zarzuela, Zarzuela y Congreso…”</p>
<figure id="attachment_1357" style="width: 350px;" class="wp-caption alignleft"><img class="wp-image-1357" src="/wp-content/uploads/2014/06/DSC_0310-678x1024.jpg" alt="Pilar Urbano (Foto: B. M.)." width="350" height="528" /><figcaption class="wp-caption-text">Pilar Urbano (Foto: B. M.).</figcaption></figure>
<p><strong>No es un libro contra el Rey</strong>, afirma, pero, a diferencia del otro, éste parece haber enfadado más al monarca: “Los contenidos son distintos, en aquel libro el Rey todavía no había empezado a reinar y no había empezado a borbonear. La Operación <strong>Armada</strong> es un borboneo real. Cuando una persona le estorba por <i>razones de Estado</i> decide sustituirlo. Ahora caza leones, caza elefantes, hace negocios de los que no se nos da cuenta y tiene una amante, pero es el salvador de la democracia. Si eso lo eclipsas, lo niegas o lo pones en duda, se esfuma el gran mito y ya no le queda nada. Todo eso, unido a que la Corona está oxidada desde hace ya unos cuantos años, el caso Nóos, la Infanta, que las cuentas de la propia Familia Real están en rojo y la coyuntura política, con dos fuerzas centrífugas en País Vasco y Cataluña, hace la situación muy complicada. Con este panorama no es el mejor momento para que el Rey abdique, y se le está pidiendo, sin embargo. Mi libro no lo pide. También le ha podido molestar porque he escrito lo que el Rey prefiere no recordar, sus debilidades, momentos brumosos de su reinado, su miedo al búnker y a <strong>Arias Navarro</strong>, sus momentos de tutela y de dobles obediencias, un preferir salvar la corona a agilizar la democracia, y en un momento en el que el Rey está recuperando las glorias de la Transición por el homenaje nacional que se está haciendo a <strong>Suárez</strong>, que <i>El Mundo</i> sacase un entrevista mía sobre este libro con la escena más dura, la de reproches del 24-F entre él y Suárez, que en ese momento están enfrentados, le ha podido estropear una estrategia de imagen que tenían en la Zarzuela. Deduzco eso porque la reacción ha sido fortísima y<strong> la finalidad ha sido matar al mensajero, desprestigiarme.</strong> La tónica generales mantener la versión oficial y laudatoria de los hechos que rodean el golpe del 23-F, versión complaciente –y en estos momentos, más que nunca, <i>imprescindible</i>– para su augusto protagonista. Lo más agresivo ha sido la descarga de toda la artillería de Zarzuela, en orden de combate antes de que el libro llegase a las librerías: primero con el lanzamiento desde Casa Real de un fulminante obús en forma de comunicado, tan ruidoso en su estallido como vacuo en su contenido, pues se limitaba a calificar como “ficción no creíble” una obra de investigación histórica, un comunicado tan gaseoso en el <i>qué</i> del desmentido como aparatoso en los <i>quiénes</i> firmantes: ex ministros y ex generales, convocados con tanta urgencia para el <i>mentís</i> –sin tiempo material de haber leído el libro– que ellos mismos se han puesto en una incómoda disyuntiva: o mintieron cuando me informaron (sucesivas veces y en fechas no prehistóricas, sino desde 2006 a 2013, cuando yo requerí sus testimonios para mi investigación), o mienten ahora al desmentir lo que entonces me dijeron. Luego han continuado con un decreto de insonorización de mi libro en los medios de alcance nacional públicos y privados sensibles a una sugerencia regia, apagón informativo demasiado cantoso, con entrevistas solicitadas con antelación, pero repentinamente suspendidas. Y finalmente, valiéndose del alfil <strong>Suárez junior</strong>, se intentó una desautorización del asunto concreto de la ruptura entre el Rey y Suárez, publicando documentos privados que en nada contradicen mi relato”.</p>
<p><i>¿El Rey conocía la Operación Armada?</i></p>
<p><strong><img class="alignright wp-image-1355" src="/wp-content/uploads/2014/06/la-gran-desmemoria-672x1024.jpg" alt="la gran desmemoria" width="320" height="487" />Sabino</strong>, en presencia del Rey, le cuenta los detalles al menos a dos personas: <strong><i>Paddy</i> Gómez-Acebo</strong> y <strong>Jaime de Carvajal</strong>, que lo anota en sus diarios el 5 de julio de 1980. La Operación Armada no nace en Zarzuela, es un diseño ofrecido por el CESID, que ya conocía <strong>Rodríguez Sahagún</strong>, una operación correctora del sistema desde dentro, no era un golpe de Estado, sino un golpe de Gobierno. ¿Eso es constitucional? Sí, hasta las costuras, hasta los límites; un poquito más allá rompe las costuras. ¿Se puede traer a un <i>extra</i> dando una moción de censura contra el Gobierno que está puesto por la legitimidad de las urnas? Sí, si se tiene el consenso, el <i>quorum</i> necesario, los dos tercios de la cámara. Y eso es lo que se pretende hacer, concitar votos, puesto que acababa de haber una moción de censura fallida, la de <strong>Felipe González</strong>. ¿Para qué lo hace el Rey? Para parchear una situación muy conflictiva que le habían creado los militares, los empresarios, los banqueros, los obispos… todo el país. ¿Por qué? Porque no veía a Adolfo Suárez con potencialidad para generar nuevas iniciativas y solucionar por sí mismo el problema. La Operación Armada, que tiene como placenta a Zarzuela, tiene como elemento musa al CESID y como actores a la crema de los partidos democráticos, algunos críticos de UCD, sí, pero esencialmente es el PSOE el que quiere tocar poder cuanto antes. Desde las elecciones del 79 la Internacional Socialista en Bonn ha ordenado a Felipe González el acoso y derribo de Suárez, y le había aconsejado que entrase en un gobierno como vicepresidente, de segundo, como entró <strong>Billy Brandt</strong>. Al Rey no le parece mal y a EEUU le parece bien que la gente vaya entendiendo que puede estar el socialismo pero no el comunismo. El Gobierno americano no quiere involución, quiere que España entre en la OTAN, que renueve el tratado de las bases y que firme el Tratado de No Proliferación Nuclear. Por tanto, en España tiene que haber un régimen de democracia. El nuevo embajador,<strong> Terence Todman</strong>, no considera que una moción de censura, llamando a un <i>extra</i>, para entendernos, sea un golpe de Estado, sino una operación correctora de un sistema que estaba despiezándose por las autonomías, ETA… Cuando dimite Suárez, después de la escena en Zarzuela con los generales que le ponen una pistola en la mesa, y el Rey elige a <strong>Leopoldo Calvo-Sotelo</strong>, la Operación Armada se para, porque Leopoldo ya se había comprometido a entrar en la OTAN en su discurso de investidura del 18 de febrero. Pero Armada insiste, <em>tiene puestos los patines</em> (en expresión de <strong>José Luis Cortina</strong>), se siente presidente <i>in pectore</i> y no renuncia. Pero Majestad, se lo digo ya como un seguro de vida: no he dicho en ningún momento, no digo que lo piense o lo deje de pensar, yo no he dicho ni escrito en ningún momento que usted estuvo en el 23-F. Que en la Zarzuela había gente a favor, sí; que alguien dijo: tiros, esto no era lo previsto, también; que usted a la diputada socialista <strong>Ana Balletbó</strong>, y ella lo escribió en su libro y no pasó nada, cuando tras salir a las 19:20 horas del 23-F del Congreso porque estaba embarazada de gemelos le preguntó qué es lo que estaba pasando usted le respondió: nada, alguien se ha puesto nervioso, se ha precipitado y ha hecho una tontería. Yo me quedo con una frase: se ha precipitado. Si se ha precipitado es que había otro <i>timing</i>.</p>
<p style="text-align: right;"><em>FERNANDO PALMERO</em></p>
<p style="text-align: left;"><em><img class="alignleft wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-767x1024.jpg" alt="Maquetación 1" width="180" height="240" />Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/460-leer-n-252.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></p>
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