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	<title>Revista leer &#187; José Sánchez Tortosa</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>José Sánchez Tortosa: Comprender la realidad, sin deudas</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Oct 2018 13:50:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Fernando Palmero]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay unos versos en el primer poemario de José Sánchez Tortosa, Ajuste de cuentas (Vitruvio, 2011), que bien pudieran haber sido escritos por el protagonista de Los dados, una novela a medio camino entre la ficción y la reflexión, que tiene mucho de autobiografía generacional y que supone el debut en la narrativa de un [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400;">Hay unos versos en el primer poemario de José Sánchez Tortosa, </span><i><span style="font-weight: 400;">Ajuste de cuentas</span></i><span style="font-weight: 400;"> (Vitruvio, 2011), que bien pudieran haber sido escritos por el protagonista de </span><a href="http://tienda.aranyaeditorial.com/90-los-dados-9788494561825.html" target="_blank"><i><span style="font-weight: 400;">Los dados</span></i></a><span style="font-weight: 400;">, una novela a medio camino entre la ficción y la reflexión, que tiene <strong>mucho de autobiografía generacional</strong> y que supone el debut en la narrativa de un autor que ha cultivado el ensayo y la poesía, y que fue el responsable de dos antologías de textos filosóficos, una sobre la obra de Fernando Savater (</span><i><span style="font-weight: 400;">Pensamientos arriesgados</span></i><span style="font-weight: 400;">, La Esfera de los Libros, 2002) y otra, en colaboración, de los artículos periodísticos de Gabriel Albiac (</span><i><span style="font-weight: 400;">Otros mundos</span></i><span style="font-weight: 400;">, Páginas de Espuma, 2002). Los versos: </span></p>
<p style="text-align: center;"><span style="font-weight: 400;">«Guerra de identidades, alarido ecolálico, la<br />
</span>memoria de haber sido<br />
lo que ya no se es, de haber creído<br />
verdades las peores mentiras,<br />
brillantes las mayores idioteces,<br />
sublimes los más abyectos crímenes,<br />
sutiles las más rudas groserías,<br />
vida lo que era muerte».</p>
<p><b><em>En tu obra identidad y escritura aparecen siempre relacionadas…</em><br />
</b><span style="font-weight: 400;">La escritura es un medio a través del cual se puede hacer un exorcismo del fantasma que es la identidad. Es una manera de discutir con uno mismo, de arrancarte la máscara y de desnudarte completamente, un modo de abrirse a algo en lo que el </span><i><span style="font-weight: 400;">yo</span></i><span style="font-weight: 400;"> ha quedado en los márgenes, fuera. Con ella consigo liberarme de manera clara y explícita de la servidumbre del </span><i><span style="font-weight: 400;">yo</span></i><span style="font-weight: 400;">, de la sombra de la identidad.</span></p>
<p><em><b>Pero es también una lucha, al menos así lo percibe el lector.<br />
</b></em>Hay algo de desasosiego, de incertidumbre, de no reconocerte en eso que ves en el espejo, que es a lo que doy salida por medio de la escritura. Pero el acto de escribirlo tiene momentos de cierto placer, de intensidad estética. Al fin y al cabo yo no soy una persona angustiada.</p>
<p><em><b>¿Qué te impulsa a pasar de la tercera persona del ensayo y la reflexión a la primera persona de la narrativa?<br />
</b></em><span style="font-weight: 400;">Escribir filosofía o literatura es hasta cierto punto secundario, realmente la urgencia vital es la escritura misma, que puede adoptar distintas formas. La filosofía, como dice el personaje de la novela, es casi una obligación, una responsabilidad ciudadana, aun sabiendo que es un atrevimiento tratar de dar argumentos para clarificar la realidad. La literatura, sin embargo, es un lujo. Pero lo esencial es la escritura en sentido crudo. Mi último libro de poemas, </span><i><span style="font-weight: 400;">Versus</span></i><span style="font-weight: 400;">, es un ejercicio de escritura al desnudo, por eso hay textos formalmente tan variopintos, sin los corsés del ensayo o de la narrativa.</span></p>
<p><b><em>Uno de los aspectos en los que has centrado tu responsabilidad cívica, como decías, es la educación…</em><br />
</b>Teniendo en cuenta otros aspectos que intervienen en la política real, siempre he entendido que la enseñanza era uno de los más importantes, porque un sistema de enseñanza pública como el que padecemos, con el vaciado académico que ha consumado, facilita la degradación intelectual de la vida pública. La enseñanza no garantiza necesariamente nada, pero sí que puede generar ciertas resistencias contra esa degradación. En un sistema democrático en el que existe la participación ciudadana, cuanta más formación académica e intelectual tengan quienes van a intervenir en la vida pública, menos directo es el camino al abismo.</p>
<p><b><em>¿Nuestro sistema educativo es fallido porque es público?</em><br />
</b>No, pero es cierto que el efecto de la incorporación de los clichés del pedagogismo de moda es mucho más desastroso en la enseñanza pública que en la privada, que se puede permitir no incorporar determinados principios de la pedagogía. El efecto es muy perverso, porque se pretendía la universalización de la enseñanza y lo que se ha hecho es universalizar la mediocridad, y los que más la padecen son los alumnos de la escuela pública. Aunque sean unas coordenadas históricas muy distintas y tengan algo de idealismo democrático, los postulados de Condorcet, al principio de la configuración de la escuela republicana en Francia, pretendían combatir eso, defendiendo una enseñanza pública lo más exigente posible para que los privilegios de otro orden fueran neutralizados. Condorcet utilizaba la expresión «aristocracia de la inteligencia».</p>
<p><em><b>¿A qué se debe que se hayan promulgado siete leyes educativas desde la Transición y ninguna haya cuajado?<br />
</b></em>Forma parte del circo político, de la escenografía, de las trifulcas partidistas a corto plazo. Ninguna de ellas ha contribuido a cambiar los fundamentos, quizá la Logse, aunque sea heredera de lo que ya estaba planteado en los estertores del franquismo, en la ley del 70. No hay un interés en potenciar una enseñanza pública. Es pura dejadez, decadencia, abandono…</p>
<p><em><b>¿No hay una intencionalidad política?<br />
</b></em>No creo que haya una conspiración de las élites por producir ignorancia. Construir una escuela pública con unos niveles de calidad y unos principios racionales y técnicos encontraría muchas resistencias consolidadas, desde las comunidades autónomas hasta los sindicatos o los propios pedagogos. Por pura pereza nadie quiere remover eso y se hacen reformas que solo maquillan el sistema. Ni siquiera Ciudadanos, que habría podido ofrecer algo interesante, lo ha hecho, al final han recurrido a Marina, un gurú de la pedagogía que tiene la ventaja de ofrecer el aire de prestigio de un filósofo. Aunque él mismo negó en una ocasión su condición de tal. Hace años, en <a href="http://3.bp.blogspot.com/_wR7TajzGvPA/SSBkk_rxzjI/AAAAAAAAAFM/KqaDzpex7lM/s1600-h/Cartel.JPG" target="_blank">una mesa redonda</a> que compartí con él en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, dijo que la teoría de las ideas de Platón no era ya admisible. ¿Cómo puedes entonces llamarte filósofo? Serás otra cosa, porque si no hay ideas sobre las cuáles reflexionar, no hay filosofía.</p>
<p><em><b>¿Por qué esa resistencia tuya a la pedagogía?<br />
</b></em><span style="font-weight: 400;">No es una animadversión personal, sino teórica. En la antigua Grecia, el </span><i><span style="font-weight: 400;">pedagogo</span></i><span style="font-weight: 400;"> era el esclavo que se limitaba a trasladar a los niños del hogar a la escuela, donde el </span><i><span style="font-weight: 400;">didascalós</span></i><span style="font-weight: 400;">, el profesor, les enseñaba. Ese es el origen del término. Unamuno lo explica con mucha gracia cuando establece el paralelismo entre pedagogo y demagogo. El pedagogo es el guía, el que conduce, y de ahí, de conducir, viene también la palabra educación, por eso mi resistencia a hablar de educación más que de enseñanza. Hoy día, la pedagogía se ha convertido en una especie de teología de los afectos y desde el punto de vista de la organización administrativa de las escuelas, en un comisariado o un supervisor de los profesores que realmente dominan una asignatura. La pedagogía no es ni puede ser una ciencia, porque abarca tantos aspectos de los saberes, de las destrezas y de las aptitudes humanas, que no tiene un campo acotado de conocimiento. Es como si estuviera sobrevolando por encima de todo. En el trabajo diario, el problema es que los pedagogos están fuera del aula y tienden a decirle al profesor lo que tiene que hacer con sus alumnos, cuando ellos no son expertos en la materia.</span></p>
<figure id="attachment_8228" style="width: 688px;" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-8228 size-large" src="/wp-content/uploads/2018/10/img1494-688x1024.jpg" alt="img1494" width="688" height="1024" /><figcaption class="wp-caption-text">«Un sis­tema de ense­ñanza como el que pade­ce­mos, con el vaciado aca­dé­mico que ha con­su­mado, faci­lita la degra­da­ción inte­lec­tual de la vida pública». Foto: Ana Lisis</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><em><b>Hace ahora 10 años de la publicación de ‘<a href="http://www.esferalibros.com/libro/el-profesor-en-la-trinchera/" target="_blank">El profesor en la trinchera</a>’, ¿crees que se han resuelto algunas de las denuncias que formulabas entonces?<br />
</b></em>Mi experiencia es que los niveles de exigencia académicos han bajado. Además de la falta de interés en afrontar los problemas más esenciales, el peso de lo políticamente y pedagógicamente correcto es cada vez más fuerte y hay tabúes que son intocables. Por ejemplo, el de la enseñanza diferenciada. Según estudios neurológicos, la maduración media de las mujeres es más rápida que la de los hombres, y es absurdo, por cuestiones puramente de edad, mantener a chicos y chicas juntos en una misma clase al menos en 1º y 2º de la ESO, con las interferencias para el aprendizaje que genera la situación hormonal en esas edades. Y ahí las perjudicadas son las chicas, pero no he encontrado a nadie que sea capaz de entrar a discutirlo técnicamente. Aquí en España esas cuestiones se identifican con la escuela franquista, que era una institución que dependía de las necesidades históricas el Estado. Era más selectiva y restrictiva, porque en los años 50 el Estado necesitaba formar élites, pero también potenció la formación profesional, porque el crecimiento industrial y productivo lo demandaba.</p>
<p><em><b>¿Y cuáles son las necesidades del Estado actual?<br />
</b></em>Ahora no son necesidades, son problemas. El Estado debe hacerse cargo de un problema demográfico, principalmente, pero también laboral. Se invierte mucho dinero para mantener bajo control bolsas de población que no pueden ser absorbidas por el mercado laboral. La producción de élites se da por la vía de la escuela privada, pero ¿cómo controlas a esas bolsas pre-laborales? La escuela cumple esa función.</p>
<p><em><b>Esa determinación demográfica subyace en tus estudios sobre el Holocausto, ¿en qué medida es posible establecer paralelismos?<br />
</b></em>No sabría decirlo, pero sí es cierto que uno de los problemas, y no siempre tenido en cuenta a la hora de estudiar el Holocausto, es el problema demográfico. Sin los movimientos de población considerada germánica en los diferentes territorios europeos no se entenderían las políticas nazis. En el momento de crisis económica que estaba viviendo Alemania antes de la Guerra, el Estado encontró una solución brutal, pero quirúrgica, como es la eliminación de los improductivos. Hoy día, no sé hasta qué punto un Estado sería capaz de hacer semejante cosa unilateralmente. Pero no deja de ser un problema hacerse cargo de bolsas de población improductivas y evitar que generen problemas de orden público.</p>
<p><em><b>¿Es sostenible el Estado del bienestar?<br />
</b></em>Sostenible, evidentemente, no es. No soy economista y no sé cómo se podría solucionar, pero en el caso concreto de España no parece que haya interés en hacer una revisión a fondo, tampoco, del sistema de pensiones. Dada la vida política española, que sólo atiende al corto plazo, no parece probable que se vaya a emprender semejante proyecto.</p>
<p><em><b>¿Crees que el auge de los populismos y los nacionalismos de extrema derecha en Europa está relacionado con la incapacidad del Estado de bienestar para hacer frente a esos problemas?<br />
</b></em>Sí, naturalmente, aunque plantearlo a escala europea es un poco más complejo, porque no es lo mismo el caso de Grecia que el de Noruega. Parece evidente que hay una reconfiguración del modelo productivo y del estatuto de los Estados-nación. En el caso europeo, parte de la transferencia de soberanía a la UE es un síntoma de eso, pero a la UE se le están descosiendo las costuras y no puede competir ya con los gigantes asiáticos, con EEUU o con Rusia. En otros países europeos no se da una descomposición interna tan explícita como en España, pero sí en sus relaciones externas con los países del entorno. El caso de Gran Bretaña es un ejemplo. Sea el Brexit positivo o negativo a medio plazo para el país, hay una intención de querer distanciarse de ese naufragio.</p>
<p><em><b>¿Crees que Milton, el protagonista de tu novela, habría devenido en un populista de no haber cambiado de lecturas?<br />
</b></em><span style="font-weight: 400;">Es muy probable. Muchos de su generación se habrán sentido atraídos por los populismos posmodernos actuales. Esa es la médula espinal de la novela, la reacción del protagonista contra su </span><i><span style="font-weight: 400;">yo</span></i><span style="font-weight: 400;"> del pasado, del que reniega porque se da cuenta de que todo fueron sueños de juventud por los cuáles tuvo que pasar como se pasa por determinadas enfermedades, para estar vacunado contra ellas. Luego su propia biografía le lanza a una especie de abismo, a una mediocridad lúcida, en la que se da cuenta de lo que le está pasando, y de lo que está pasando, pero no es capaz de vivirlo a fondo ni de expresarlo con la brillantez con la que se debería.</span></p>
<p><em><b>¿Existe esa diferencia de origen romántico entre la escritura y la vida, tal y como se plantea en la novela, entre Milton y Héctor?<br />
</b></em>Héctor está preso del complejo de inferioridad de tener que demostrarse a sí mismo que es un escritor porque su vida es mediocre, y tiene que elevarse por encima de la mediocridad a través de su escritura. Yo creo que la grandeza de Milton está en su cinismo, en que no hay una distinción tajante entre vida y literatura, que se retroalimentan, y que la distinción es casi artificial o literaria. Ni la vida ni la literatura salvan de nada. Él prefiere mantener incólume o virgen su imagen de escritor sin obra porque de esa manera la obra no desmiente su categoría de escritor. Mientras que Héctor siente la necesidad de ofrecer una alternativa a su vida gris.</p>
<p><em><b>Después del desengaño político sobre el que se forjó la identidad adolescente, ¿se está imposibilitado ya para volver a la política?<br />
</b></em>En el límite, sí. En el caso del personaje, esas cuestiones no le interesan ya en absoluto y menos aún intervenir en política, que es un acto onanista que no tiene ninguna relevancia.</p>
<p><em><b>¿Qué lecturas son las que llevan a Milton a dar ese giro o a vivir ese momento de lucidez que lo pone en guardia?<br />
</b></em>En la novela no se explicitan. Pero en lo que yo pueda tener de parecido con el personaje, fue sobre todo la influencia de un profesor universitario, en mi caso, de Gabriel Albiac. Alguien que llega a tu vida en un momento concreto, que te hace revisar muchos de los presupuestos que dabas por seguros y que abre una vía dolorosa, ingrata, pero que desde entonces es la que pretendo seguir: tratar de comprender la realidad, sin deudas. En el caso del personaje, hay una referencia más literaria, que es cuando deja de leer a Cortázar y empieza a leer a Borges. Cortázar es un escritor brillante estilísticamente y espectacular, pero el suyo era un espectáculo comprometido con las causas perdidas. Borges ofrece una mirada más lúcida, descarnada, si quieres. Haciendo la comparativa entre los dos autores se puede ver el tránsito.</p>
<p><b><em>¿Qué le diría Milton al Pablo Iglesias que defiende conceptos tan vagos como el de democracia real o directa?<br />
</em></b>Los compañeros de generación del protagonista que han acabado en los populismos son gente que no han experimentado esa ruptura de la identidad que él vive, y que de algún modo los mantiene en la adolescencia política, intentando aferrarse a la juventud y al pasado. El problema de la democracia real es, primero, que opera como una ficción, es una argucia propagandística. Y segundo que, en el caso de darse, el voto de las masas sería el voto de las televisiones, con lo cual sería más bien una pletocracia, el imperio de los afectos por la vía de la imagen a través de las televisiones, y por tanto el gobierno de la ignorancia. A partir del momento en el que se pierde de vista que la democracia es un artificio, por lo tanto una ficción, el riesgo de caer en fanatismos de distinto color es inevitable. Cualquier idea que aspire a una cierta trascendencia, a algo que sea inmune al artesonado concreto y material de la gestión de la convivencia es un peligro. Y la palabra democracia ha acabado sirviendo a eso.</p>
<p><em><b>¿La ruptura del bipartidismo que se produce a partir del 15-M es positiva o ha quebrado peligrosamente la estabilidad?<br />
</b></em>Es cierto que se ha producido una sacudida bastante traumática en poco tiempo, pero si esto corresponde a un momento de reajuste del sistema hasta una nueva estabilización que garantice el bienestar de la población, habrá sido una especie de enfermedad necesaria para su vacunación. El tema está en que el enfermo tiene tantas afecciones que no se sabe si se van a poder resolver de manera más o menos traumática. Porque al auge de los populismos de izquierda se suma el secesionismo, que es algo que aunque se entiende conociendo la historia de España, no deja de llamar la atención. Uno se pregunta cuál sería la fuerza de Podemos o del izquierdismo más radical o populista si hubieran abanderado la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Una causa que es de tradición jacobina y republicana. No deja de ser un cierto misterio para mí que sean tan cómplices de los privilegios de la alta burguesía catalana y vasca.</p>
<p><em><b>¿Cómo interpretas la huelga del 8-M?<br />
</b></em>La filosofía debería consistir en desmontar o vaciar de contenido, de triturar, que era un verbo que le gustaba mucho a Gustavo Bueno, las grandes palabras. Por ejemplo: la mujer. ¿Qué es la mujer? ¿Desde qué punto de vista lo planteas, jurídico, biológico, cultural…? No es lo mismo, por ejemplo, Julia Otero que mi madre. Desde un análisis lo más materialista posible, yo creo que en la huelga del otro día se quiso aprovechar el tirón del movimiento feminista para tratar de sacar un rédito partidista o electoral. Pero también es un síntoma de qué fases puede alcanzar una sociedad opulenta que ha pasado de disfrutar de unos derechos y de un cierto bienestar a sentirse de algún modo, aunque pueda sonar psicoanalítico, culpable de ello. Es llamativo que en un país como España, que desde el punto de vista de la legislación es bastante escrupuloso en el trato de la diferencia entre mujeres y hombres, se haya producido una huelga general que no se ha producido en toda Europa, y que no se hayan mencionado discriminaciones más sangrantes que suceden, no digamos ya en otras latitudes, sino incluso dentro de España. Me parece un truco propagandístico centrarlo todo en la brecha salarial, cuando quizá los problemas sean de índole biológica y relacionados con la violencia doméstica. Pero hay que tener mucho cuidado, porque una cosa es promover por medio de la enseñanza que se repartan las tareas del hogar y otra muy distintas es legislar sobre si yo tengo que cuidar a mi padre o ellos me tienen que cuidar a mí. Y esa me parece una frontera bastante siniestra.</p>
<p style="text-align: right;">Revista LEER, <strong>número 289</strong>, Primavera 2018</p>
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		<title>Historia y propaganda</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2014 13:16:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[LA HISTORIA ES EL RELATO DEL HECHO, NO EL HECHO. Por eso, como disciplina académica, está condenada a reescribir el pasado. Puede hacerlo construyendo mitos o con la modestia del investigador que se limita a sacar a la luz los datos, los documentos y las pruebas que permiten reventar los mitos, esos refugios de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>LA HISTORIA ES EL RELATO DEL HECHO, NO EL HECHO. Por eso, como disciplina académica, está condenada a reescribir el pasado. Puede hacerlo construyendo mitos o con la modestia del investigador que se limita a sacar a la luz los datos, los documentos y las pruebas que permiten reventar los mitos, esos refugios de la identidad hechos de amnesia. Con ese material objetivo, se podrá articular un relato dotado de cierto orden, asumido el carácter racional, aunque inagotable, de lo real. <strong>Es en el olvido u ocultación de datos y en las interpretaciones, habitualmente ancladas a prejuicios o pereza mental, y en la forja de mitos, donde se teje y difunde la propaganda.</strong> Por eso, un libro como el de <a href="http://ivanvelez.blogspot.com.es/" target="_blank"><strong>Iván Vélez</strong></a> sobre la Leyenda Negra antiespañola es tan necesario. Por eso, también, apenas será tenido en cuenta en los medios. La obra está hecha de esa impagable y a veces tediosa labor de recopilación de datos, de respeto escrupuloso a las fuentes, de búsqueda de las referencias documentales. Ese empecinamiento académico permite estructurar y ofrecer una explicación lo más verosímil y neutra posible que se aleje de sectarismos y desmonte, en el plano virtual de la dialéctica, la superioridad moral del que juzga sin saber. <strong>De ahí que esa neutralidad no sea imparcial. Es combativa.</strong> Pero más allá del debate erudito e historiográfico, la destrucción de estos mitos sólo es eficaz si dispone de difusión mediática que enlace con los problemas políticos actuales, como el libro hace oportunamente, y si se incorpora a los programas de estudios.</p>
<p>La hispanofobia implícita en la propaganda <i>negrolegendaria</i> se aglomera en torno a dos elementos fundamentales: La Inquisición española y el descubrimiento de América. Estos fenómenos históricos son desde muy pronto recubiertos de toda una mitología que superpone oscuridad y demonización sobre hechos y datos. <strong>Generalización de la culpa y negación de la complejidad de los hechos son rasgos definitorios del <i>agit-prop</i> antiespañol.</strong> Como dejó dicho <strong>Julián Marías</strong>, “la Leyenda Negra consiste en que, partiendo de un punto concreto, que podemos suponer cierto, se extiende la condenación y descalificación de todo el país a lo largo de toda su historia, incluida la futura”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>JOSÉ SÁNCHEZ TORTOSA</strong></em></p>
<p> </p>
<address><a href="http://www.ediciones-encuentro.es/libro/sobre-la-leyenda-negra.html"><img class="alignleft wp-image-2816" src="/wp-content/uploads/2014/11/9788490550298-667x1024.jpg" alt="9788490550298" width="150" height="230" /></a><a href="http://www.ediciones-encuentro.es/libro/sobre-la-leyenda-negra.html" target="_blank">SOBRE LA LEYENDA NEGRA</a></address>
<address><strong>Iván Vélez</strong></address>
<address>Ediciones Encuentro. Madrid, 2014</address>
<address>327 páginas. 24 euros</address>
<address> </address>
<address>Una versión de este artículo ha sido publicada en el número de noviembre de 2014, 257, de la Revista LEER. Cómpralo en quioscos y librerías, o mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a>.</address>
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		<title>Bueno: «Nunca encontré sentido a estudiar Filosofía»</title>
		<link>https://revistaleer.com/2014/09/gustavo-bueno-yo-nunca-encontre-sentido-a-estudiar-filosofia/</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Sep 2014 10:45:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hoy GUSTAVO BUENO cumple 90 años y es una ocasión inmejorable para rescatar la visita que la pasada primavera LEER realizó al filósofo riojano en su refugio de Niembro, en el concejo asturiano de Llanes. La suya fue La Biblioteca Fantástica de nuestro número de mayo. La conversación con ANA LISIS y FERNANDO PALMERO sobre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<address>Hoy GUSTAVO BUENO cumple 90 años y es una ocasión inmejorable para rescatar la visita que la pasada primavera LEER realizó al filósofo riojano en su refugio de Niembro, en el concejo asturiano de Llanes. La suya fue La Biblioteca Fantástica de nuestro <a href="/2014/05/leer-en-mayo/" target="_blank">número de mayo</a>. La conversación con ANA LISIS y FERNANDO PALMERO sobre los libros que atesora derivó hacia su etapa de estudiante, su paso por Salamanca, el descubrimiento de la Escolástica, las primeras lecturas e influencias intelectuales, de Freud a Linneo pasando por Spinoza… </address>
<address> </address>
<p>El bosque atlántico de <strong>Gustavo Bueno</strong> es ahora, también, <em>el bosque sagrado</em> de Llanes, porque esa es la etimología más probable de Niembro, como le contó a <strong>Marvin Harris</strong> en el verano del 85, <em>nemus, nemoris</em>, dice, bosque consagrado a alguna divinidad que remite al lago Nemis, en los montes albanos, donde había un templo dedicado a la diosa romana Diana, la Artemisa griega, y que por eso le llamaban <em>Diana Nemorensis</em>, y así se llamarían también los habitantes del lugar, nemorenses o niembrenses, y le explicó al sorprendido antropólogo que seguramente donde hoy se alza la iglesia cristiana junto al cementerio marino, debió haber un templo dedicado a Diana Cazadora, y en recuerdo de aquel derruido templo a la divinidad, fuese o no la historia verdadera, sus hijos le regalaron una figura de la diosa, con las flechas y el arco, como se suponía que iba también la arquera Artemisa cuando salía a cazar con su hermano Apolo, y desde entonces está ahí la diosa, que no es de mármol, pero está adornada con una pátina de moho por la humedad que lo disimula, y que tampoco está en un bosque mediterráneo sino en uno atlántico, entre gigantescos helechos mexicanos que uno de sus hijos, <strong>Álvaro</strong>, conservador de las colecciones botánicas del Jardín Atlántico de Gijón, ha trasplantado en Niembro, donde conviven con el boj, con robles y encinas, que muy probablemente crecían hacía siglos en estos cuetos costeros antes de la llegada de los eucaliptos, y paseando por el bosque con los dos filósofos (padre e hijo), creyendo uno que lo hacía por una de esas campiñas que aman los sabios, como decía <strong>Diógenes Laercio</strong> que decía <strong>Epicuro</strong>, llegamos al final del camino, a un promontorio en el que hay una reja vieja que parece colocada a modo de púlpito, pero que no es tal, sino que acota un pequeño espacio en cuyo centro hay un banco de piedra sobre el cual, apoyado en una tabla, confiesa Gustavo Bueno que escribió <em>El mito de la cultura</em>, porque en aquel retiro podía refugiarse del calor del verano y del ruido de los veraneantes.</p>
<blockquote><p>Mi interés de estudiante, como ahora, no era la Filosofía. Yo leía sobre todo a Freud, que se estudiaba en Medicina</p></blockquote>
<p>Y tras contarnos esto nos lleva a su biblioteca que afortunadamente no es un establo con una vaca descuartizada como nos cuenta que hizo <strong>Descartes</strong> cuando recibió a unos visitantes que querían ver sus libros, sino que nos conduce a una estancia amplia, bien iluminada y cubierta de librerías de madera del suelo al techo y en el centro, un escritorio alargado con un atril, como ante el que leía <strong>San Jerónimo</strong> en su celda, tal y como la concibiera el joven <strong>Durero</strong> en su célebre grabado, aunque no vimos por allí ninguna <em>vanitas</em>, ni ningún león, ni ninguna ternera abierta como las que pintaría luego <strong>Francis Bacon</strong> en uno de sus retratos de Inocencio X, pero esta anécdota cartesiana de la vaca le sirve para iniciar la conversación y nos muestra un ejemplar de la edición de 1749 (la primera es de doscientos años antes) del <em>Antoniana Margarita</em>:</p>
<p>“<strong>Gómez Pereira</strong>, un médico y filósofo de Medina del Campo, dice: he escrito este libro y como no sé cómo titularlo, teniendo en cuenta que mi padre se llama Antonio y madre Margarita, lo llamo así por la causa eficiente. Sostiene una tesis revolucionaria, nueva, que el hombre es una máquina y los animales también, y que cuando un perro está mirando u oliendo, no mira, ni huele, decir eso sería un antropomorfismo, porque el perro no siente, es una autómata que cuando recibe un estímulo repite un patrón de comportamiento. Reduce la biología a mecánica o a química. Los argumentos de Gómez Pereira en su ‘teoría del automatismo de las bestias’ tuvieron una influencia extraordinaria, y Descartes lo leyó seguramente pero se lo calló. Esto es materialismo puro, aunque Gómez Pereira partiese de unos principios espiritualistas, porque concibe al hombre como un espíritu puro, ni siquiera como un animal racional, al modo de los escolásticos. Descartes, cuando dice “Pienso luego existo”, está calcando a Gómez Pereira, que había dicho: “Todo el que conoce es. Luego, yo soy”. En el año 52 o 53, con <strong>Trujillo Marín</strong>, que estaba de profesor en Salamanca, hicimos un laboratorio de psicología y fisiología experimental titulado Gómez Pereira, con un reglamento y todo, era una cosa puramente desiderativa, quiero decir que yo el interés por Gómez Pereira lo he tenido siempre».</p>
<figure id="attachment_2193" style="width: 690px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7711.jpg"><img class="wp-image-2193 size-large" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7711-1024x682.jpg" alt="IMG_7711" width="690" height="459" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Fotografías: Ana Lisis.</figcaption></figure>
<p> </p>
<p><em>¿Qué otras lecturas recuerda de los años que pasa en Salamanca como catedrático de Instituto entre 1949 y 1960?</em></p>
<p>Sobre todo recuerdo el frío espantoso que hacía en el Colegio Mayor en el que estuve hasta que me casé en el año 53. Poníamos un ladrillo caliente en la habitación porque no teníamos calefacción y allí, como era grande, tenía a un lado las obras que había descubierto yo en Salamanca, los <em>Principia Mathematica</em> de <strong>Bertrand Russell</strong> y las cosas de <strong>Rudolf Carnap</strong> y del Círculo de Viena, y al otro lado los libros de Escolástica que la directora de la biblioteca, que era hija del famoso <strong>Artigas</strong> director de la Biblioteca Menéndez Pelayo, me dejaba llevarme. Igual que cuando entras en una catedral y ves un armónium te pones a tocar a ver cómo suena, cuando vi aquella hilera de infolios en la biblioteca, por pura curiosidad me puse a ver lo que decían, no porque a mí me interesasen, sino a ver qué decían aquellos frailes, y resulta que decían muchas cosas, sutilísimas, y eso me influyó muchísimo y me convertí en un experto. Allí leí <em>Los dones del Espíritu Santo</em> de <strong>Juan de Santo Tomás</strong>, a los Conimbricenses, los Complutenses, los Salmanticenses… Salamanca fue para mí, sobre todo, conocer la Escolástica. Es más, siempre he creído que lo que debía estudiarse los primeros cursos en las facultades de Filosofía es Escolástica en serio. La Escolástica no es más que la continuación del platonismo de las escuelas griegas y su influencia, por ejemplo en <strong>Kant</strong>, es total y no digamos en <strong>Heidegger</strong>. La gran conmoción que provocó en el año 27 cuando publicó <em>Ser y tiempo</em>, fue porque la gente no sabía escolástica y estaban leyendo a un autor que había sido jesuita, que tenía una tesis sobre <strong>Duns Scoto</strong> y que era un escolástico de arriba abajo.</p>
<blockquote><p>La Escolástica no es más que la continuación del platonismo de las escuelas griegas. Su influencia en Kant es total, y no digamos en Heidegger</p></blockquote>
<p><em>Ha dicho en alguna ocasión que en Salamanca concibió la Teoría del Cierre Categorial, ¿fue leyendo a los autores del Círculo de Viena?</em></p>
<p>No. En el colegio mayor había muchos catedráticos de Medicina, de esos que estaban allí un par de años y luego se marchaban, y yo iba al laboratorio de fisiología que había en la Facultad antigua de Medicina y tenía la costumbre de estudiar los instrumentos que utilizaban. Y allí es donde se me ocurrió la idea de un conjunto de operaciones que había que mantenerlas dentro de aquel plano sin salirse de él y que cualquier otra operación externa no podía ser introducida. Fue una intuición, una descripción de lo que yo veía en aquellos laboratorios.</p>
<p><em>Sus primeros libros también fueron de medicina, de la biblioteca de su padre. </em></p>
<p>Yo estaba destinado a ser médico, toda mi familia lo era, mi padre, que había sido discípulo de <strong>Ramón y Cajal</strong>, mis abuelos materno y paterno, pero a mí me gustaba la biología, que antes no existía, los biólogos de entonces, empezando por <strong>Ochoa</strong>, eran todos médicos. Mi padre me llevaba a visitar a los enfermos y a ver las autopsias y eso me entretenía pero yo no quería estar toda la vida viendo enfermos. Mi interés entonces, como ahora, no era la Filosofía, para mí estudiar Filosofía era una cosa administrativa, burocrática, porque lo que yo leía en Zaragoza en esos años, te estoy hablando del 41–42, era sobre todo a <strong>Freud</strong>, que no se estudiaba en Filosofía, sino en Medicina, e íbamos a la clase de un catedrático de psiquiatría y nos explicaba a Freud, a <strong>Jung</strong> y a <strong>Darwin</strong>. En la Facultad de Filosofía había grandes controversias con un cura que tenía un libro que se llamaba <em>Tole Lege</em> y que decía que eso de que el hombre venía del mono eran tonterías. Pero aparte de los de Medicina, los libros que yo leía en casa eran los que mi padre tenía escondidos en un armarito en su despacho de la clínica. Cuando encontré la llave y lo abrí me encontré a <strong>Spinoza</strong>, <strong>Anatole France</strong>, sobre todo cosas francesas, y cosas de Darwin. Se los sacaba, los leía y los metía otra vez. Eran libros de la juventud de mi padre cuando estuvo en México.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-2198" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7823-1024x682.jpg" alt="IMG_7823" width="690" height="459" /></p>
<p> </p>
<p><em>Esa fue la primera vez que leyó a Spinoza?</em></p>
<p>Yo tenía un conocimiento muy mundano de Spinoza, para mí era un judío que decía que <strong>Moisés</strong> no podía haber escrito el Pentateuco, porque ahí se contaba su muerte. Yo iba a misa, claro, tenía que ir por razones sociales. Cuando me marchaba con algunos amigos, mi madre me decía no hagas el ridículo, cosa que entonces me parecía ridícula pero hoy le doy la razón, tú no puedes dejar de ir a misa donde todo el mundo va a misa, porque haces el ridículo. Mucho más tarde, en Salamanca, cuando con mis compañeros, que tampoco iban a misa, discutíamos sobre la libertad humana yo les decía: así como la mariposa caligo cuando ve a un búho extiende sus alas para no ser devorada por los predadores, así nosotros extendemos los brazos en cruz para no ser devorados por los sacerdotes, pero todo esto lo hablábamos en absoluto secreto. El que quiere ser sincero tiene dos opciones, o bien separarse o bien descreérselo y mantener esa doble vida, ahora hay que hacer lo mismo, aunque dicen que estamos en libertad. Pero estaba hablando de Spinoza. Yo iba a misa de 12, a la catedral de Santo Domingo de la Calzada, y allí lo pasaba muy bien, porque me sentaba en los bancos de la nave central, frente a un retablo de <strong>Forment</strong> y leía el Tratado Teológico-Político que había metido en un devocionario muy <em>ad hoc</em> de mi tía Ángeles, que era muy beata, la típica mujer solterona que tocaba muy bien el piano y que daba mítines de la CEDA. Y el notario del pueblo, que me miraba de reojo y veía latinajos en el libro, le decía luego a mi padre: tu hijo me gusta mucho, va para cura.</p>
<blockquote><p>Durante una temporada grande, años 40, leí muchas novelas, sobre todo a Thomas Mann, pero luego me aburrí y ahora las aborrezco</p></blockquote>
<p><em>¿Las novelas o la poesía no formaron parte de su formación?</em></p>
<p>En Zaragoza era <em>obligatorio</em>, no sé por qué, en los años 40–42, leer a <strong>Dostoievski</strong> y a todos los rusos, era una moda entre los estudiantes, no sé cómo surgió, pero cuando estabas hablando en un café o donde fuera, tenías que hablar de <strong>Turgeniev</strong> y de <strong>Raskolnikov</strong>, el protagonista de <em>Crimen y Castigo</em>, era como hablar ahora de <strong>Rubalcaba</strong>, así que durante una temporada grande leí muchas novelas, sobre todo a <strong>Thomas Mann</strong>, pero luego me aburrí y ahora las aborrezco. Con los libros hay que tener cuidado. Cuando se pondera tanto a <strong>Gutenberg</strong> habría que ver los libros que publicó en su imprenta, eran mucho peores que los de los escolásticos, la cantidad de majaderías que publicó. En el pergamino y el papiro había que afinar más, porque había que escribir letra por letra, pero cuando las letras las hace la máquina… La imprenta supone, primero, la posibilidad de repetir estupideces y de ponerlas al mismo nivel de lo que no son estupideces. Y eso pasa con las novelas de ahora. Sin embargo, es cierto que me reconcilié con la novela cuando escribí una, que no llegué a publicar, la rompí como he contado alguna vez, pero me sirvió de mucho porque era la primera vez, desde el punto de vista literario, que yo empecé a pensar no en abstracto sino dramáticamente, es decir, poniendo cara a las cosas, y ese fue un cambio muy importante, para bien o para mal, pero cambió radicalmente mi forma de enfocar las cuestiones. De poesía, en tiempos me gustaba mucho leer a los clásicos, las odas de <strong>Horacio</strong>, a <strong>Catulo</strong> y a <strong>Virgilio</strong>. Yo tenía amigos poetas, pero me metía mucho con ellos y con los filólogos en Salamanca, como cuando hicieron premio Nobel a <strong>Juan Ramón Jiménez</strong> y recordaban eso de <em>Dios está azul</em>. Eso es una tontería, una idiotez completa decía yo, no está ni azul ni rojo, eso a lo sumo será un fragmento de la polémica sobre si Júpiter era el firmamento o era una persona. Recuerdo un seminario de la Universidad de Salamanca donde estaban ponderando no sé qué imagen de <strong>Fray Luis de León</strong> que decía que el mundo surgió cuando Dios estaba tocando una lira, qué bello, decían, y efectivamente eran versos muy bonitos, pero lo bello, decía yo, está en la forma de la lira. Si dices Dios creó el mundo tocando un trombón, se acabó la belleza.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-2200" src="/wp-content/uploads/2014/09/IMG_7802-1024x682.jpg" alt="IMG_7802" width="690" height="459" /></p>
<p> </p>
<p><em>¿Para usted hacer filosofía ha sido hacer política?</em></p>
<p>Yo nunca he hecho filosofía. Me hace mucha gracia cuando salen los profesores con pancartas diciendo que sin la filosofía no se puede pensar, hombre no me diga tonterías. ¿Qué quieren decir, que nosotros no pensamos? El pensamiento no está en la filosofía académica. Yo creo que aquí padecemos, y yo incluido, un error gremial. Por eso cuando <strong>Manuel Sacristán</strong> salió con aquello del papel de la Filosofía yo entré al trapo porque me pareció una cuestión mal planteada. Yo nunca le encontré sentido a estudiar Filosofía, porque ¿qué dice la Filosofía? No dice nada, dice cuestiones muy diferentes, es como la democracia, hay muchas clases de democracia, la orgánica, la representativa… Lo que llamamos Filosofía es un análisis de segundo grado, pero por sí misma no tiene entidad ninguna si no está sostenida por los materiales que analiza. En cierto modo, Sacristán tenía unas ideas parecidas, pero las distorsionó a mi juicio porque no sabía nada de escolástica y creía que todo era lenguaje. Pero el principal error, como decía, es el gremial. Como ocurre en la televisión, donde el público está dividido por especialidades, aunque esté todo lleno de impostores, sobre todo en La 2, que es un nido de gente del PSOE, en las facultades son los gremios los que mandan, el gremio de los filósofos, de los paleontólogos, de los medievalistas, y si no eres del gremio no tienes nada que hacer, te acusan de intrusismo, como cuando he dado unas conferencias tomando como punto de partida la décima edición del <em>Sistema Natural</em> de <strong>Linneo</strong>, un personaje que aparece completamente eliminado de la filosofía moderna. Aparecen <strong>Copérnico</strong>, Descartes, Galileo, luego Darwin, pero Linneo nunca, lo consideran un botánico, pero tiene una importancia de primer orden, porque habla de la naturaleza con tres reinos, el reino mineral, el vegetal y el animal y mete, por primera vez, al hombre en el reino animal. Claro eso era un escándalo para los cartesianos, porque el hombre es espíritu, como decía Gómez Pereira, el de animal es simplemente un traje que tiene y que lo tira cuando se cansa de él, porque el hombre pertenece al reino de los espíritus. El embrollo de Linneo es que dice que las especies son eternas y han sido creadas por Dios y define al hombre como Homo Sapiens. A mí me gusta más la definición de <strong>Hesíodo</strong>: “El hombre es un animal que come pan”, porque ¿qué es eso de Sapiens? Yo me acordaba de Gómez Pereira, ¿la sabiduría del hombre en qué consiste? Yo creo que la escritura en la evolución es un estadio mucho más importante que el habla. Los chimpancés, por lo menos los de <strong>Premack</strong>, aprendieron a hablar, pero no escribían, de manera que la escritura es un cambio totalmente distinto, que, por de pronto, nos libera de los antepasados inmediatos. Nosotros sabemos mucho más de <strong>Tutankamon</strong> que lo que sabía <strong>Herodoto</strong>, por ejemplo. La escritura supone un cambio distinto del modo de pensar, no el lenguaje, la escritura, cuando se empieza a saber lo que es el sujeto y el predicado.</p>
<h3 style="text-align: center;">—-&amp;—-</h3>
<h3><strong>Una celebración de Bueno</strong></h3>
<p>La clausura de los Encuentros de Filosofía que anualmente celebra la <a href="http://www.fgbueno.es/" target="_blank">Fundación Gustavo Bueno</a> en su sede de Oviedo tuvieron este año un final emotivo. Tras la conferencia con la que Gustavo Bueno cerró la <a href="http://www.fgbueno.es/act/act043.htm" target="_blank">decimonovena edición</a> el 12 de abril con el título <em>El ‘Systema naturae’ de Linneo y la revolución lógica de Darwin</em>, se presentó un libro de homenaje al catedrático emérito. <em>Gustavo Bueno: 60 visiones sobre su obra</em> es un volumen colectivo editado por Pentalfa, coordinado por <strong>Raúl Angulo</strong>, <strong>Rubén Franco</strong> e <strong>Iván Vélez</strong> y en el que han participado 60 personas, entre amigos, profesores, filósofos e investigadores que respondieron a tres preguntas: cómo lo conocieron, cuál de sus obras les influyó más, y cuáles son a su entender las principales aportaciones de sus sistema filosófico.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/09/FOTO-PORTADA-LIBRO1.jpg"><img class="alignleft wp-image-2205" src="/wp-content/uploads/2014/09/FOTO-PORTADA-LIBRO1-646x1024.jpg" alt="FOTO PORTADA LIBRO" width="250" height="396" /></a>La excusa, si es que hiciera falta alguna, es, como diría el filósofo, material y, por lo tanto, necesaria. Gustavo Bueno, nacido en Santo Domingo de la Calzada en 1924, cumple 90 años. Y por esa razón nadie ha querido perderse la oportunidad de reconocer el determinante trabajo de uno de los principales filósofos de nuestra Historia. Casi 50 años de edad separan al mayor, <strong>Vidal Peña</strong> (1941), del más joven de los colaboradores, <strong>Julen Robledo</strong> (1988), prueba de la vitalidad de la obra de Bueno. Entre los participantes, también se encuentran <strong>Gabriel Albiac</strong>, <strong>Felicísimo Valbuena</strong>, <strong>Fernando López-Laso</strong>, <strong>José Sánchez Tortosa</strong>, <strong>Pedro Insua</strong> o <strong>Montserrat Abad</strong>, entre otros. Tan interesante es la participación de su nieto, <strong>Lino Camprubí</strong>, como extraña e inexplicable la ausencia de su hijo Gustavo.</p>
<address><img class="alignright wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-767x1024.jpg" alt="Maquetación 1" width="150" height="200" /><em>Una ver­sión de este artículo fue publi­cada en el número de mayo de 2014, 252, de la Revista <span class="caps">LEER</span> (cóm­pralo en tu quiosco, en el <a href="http://www.quioscocultural.com/leer/460-leer-n-252.html" target="_blank">Quiosco Cul­tu­ral</a> de <span class="caps">ARCE</span> o, mejor aún, <a href="/suscribete/" target="_blank">sus­crí­bete</a>).</em></address>
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		<title>#leer252: qué educación</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Apr 2014 17:28:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Mayo es un mes tan bueno como cualquier otro para preguntarnos, en la misma clave que LEER se ha preguntado en portada por otros asuntos decisivos de nuestra sociedad –Qué Izquierda (octubre de 2003), Qué Rey (junio de 2012), Qué Iglesia (abril de 2013)…–, por los problemas, las insuficiencias e incógnitas de nuestro sistema educativo. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mayo es un mes tan bueno como cualquier otro para preguntarnos, en la misma clave que LEER se ha preguntado en portada por otros asuntos decisivos de nuestra sociedad –<em>Qué Izquierda</em> (octubre de 2003), <em>Qué Rey</em> (junio de 2012), <em>Qué Iglesia</em> (abril de 2013)…–, por <strong>los problemas, las insuficiencias e incógnitas de nuestro sistema educativo.</strong></p>
<p>La controvertida aprobación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), cuya aplicación comenzará el curso que viene, ha corroborado que <strong>la enseñanza en España sigue siendo un campo de batalla ideológico.</strong> <strong>Incapaces los políticos</strong> de alcanzar un consenso básico sobre un asunto estratégico, arrastrando a la comunidad educativa a un debate envenenado donde las cuestiones pedagógicas han ocupado un lugar marginal,<strong> los problemas del sistema en sus diversos niveles siguen sin obtener respuestas adecuadas.</strong> Entretanto, los sucesivos resultados del Informe PISA arrojan conclusiones desalentadoras.</p>
<p><strong>Sobre todo ello trata nuestro tema de portada del mes de mayo.</strong> <strong>Marta Caballero</strong> ha hablado con un buen puñado de expertos y sugiere algunas lecturas para entender las insuficiencias de la educación en España, especialmente en lo que se refiere a la capacidad lectora de los escolares, una habilidad básica para desarrollar cualquier actividad. <strong>María Clemente Linuesa</strong>, autora de <a href="http://www.edmorata.es/libros/lectura-y-cultura-escrita" target="_blank"><em>Lectura y cultura escrita</em></a> (Morata, 2009), el catedrático de Didáctica <strong>José Gimeno Sacristán</strong>; profesionales de bibliotecas como <strong>Javier Quevedo</strong>, de la <a href="http://www.madrid.es/portal/site/munimadrid/menuitem.8b2184148b70b0aa7d245f019fc08a0c/?vgnextchannel=0c369e242ab26010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&amp;vgnextoid=ca903d0b5e71c010VgnVCM1000000b205a0aRCRD" target="_blank">Gerardo Diego</a> de Vallecas; <strong>Pedro García Ballesteros</strong>, inspector de Educación y cofundador de la asociación de educadores <a href="http://www.redeseducacion.net/" target="_blank">Redes</a>, o <strong>Ángel Santamaría</strong>, autor del reciente <a href="http://www.megustaleer.com/ficha/C924014/heducacion-se-escribe-sin-hache" target="_blank"><em>Heducación se escribe sin hache</em></a> (Debate) ofrecen su punto de vista sobre la cuestión.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/04/DSC_0172.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-1143" src="/wp-content/uploads/2014/04/DSC_0172-1024x678.jpg" alt="DSC_0172" width="690" height="456" /></a></p>
<p> </p>
<p>Además, seis años después de escribir <em>El profesor en la trinchera</em>, <strong><a href="http://www.josesancheztortosa.com/" target="_blank">José Sánchez Tortosa</a></strong> pone al día las pesimistas conclusiones de aquel libro. Por su parte, <strong>Fernando Savater</strong> y el ex director general del Libro <strong>Rogelio Blanco</strong> debaten sobre Educación con el director de LEER, relativizando la importancia de los indicadores de PISA y <strong>subrayando la importancia de educar ciudadanos críticos y conscientes de sus derechos y sus obligaciones.</strong></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-1146" src="/wp-content/uploads/2014/04/PerezdeAyalapequeno.jpg" alt="PerezdeAyalapequeno" width="350" height="392" />También en clave educativa discurren algunas de las secciones habituales de LEER. En Tercera Cultura, <strong>Teresa Giménez Barbat</strong> reivindica <strong>el papel del padre en la educación de los hijos.</strong> En las páginas de Infantil y Juvenil, <strong>Ada del Moral</strong> presenta una selección de guías y recursos para orientar los primeros pasos de los <em>enanos</em> en el mundo de la lectura, y repasa la trayectoria del <a href="http://concursojovenestalentos.cocacola.es/" target="_blank">Concurso de Jóvenes Talentos de Coca-Cola</a>, el más antiguo certamen de relato juvenil de España, que este año alcanza su 54ª edición y en mayo alcanza su fase final. Tampoco es inocente la elección del protagonista de la Auténtica Entrevista Falsa de este mes, <strong>Ramón Pérez de Ayala</strong>, un liberal institucionista que militó en la Liga de Educación Política Española fundada por Ortega hace ahora cien años.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1152" src="/wp-content/uploads/2014/04/PORTADA-LEER-SIN-CODIGO-224x300.jpg" alt="Maquetación 1" width="224" height="300" /></a>Todo ello y mucho más en un número de mayo de LEER lleno de sugerencias que ya está en los kioscos. La <em>cover</em> y las fotografías que ilustran el reportaje de portada, realizadas por <a href="https://twitter.com/bulletpark" target="_blank">Fernando García Mozo</a>, fueron tomadas en el <a href="http://www.educa.madrid.org/web/cp.fernandoelcatolico.madrid/" target="_blank">Colegio Fernando el Católico</a> de Madrid gracias a la colaboración de su directora, María del Carmen Gutiérrez Leitón, y su jefa de estudios, Estrella Alarcón.</p>
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