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	<title>Revista leer &#187; Exilio</title>
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	<description>La revista decana de libros y cultura</description>
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		<title>Campoamor, poética e insólita</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jan 2019 13:54:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Borja Martínez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[No Ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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		<description><![CDATA[Clara Campoamor, la que en España se conoce mal que bien, es la significada, apasionada y tenaz política, la defensora incansable del voto femenino contra el criterio de la reacción y de ciertas izquierdas en los debates constituyentes de la Segunda República. Pero hay otra Campoamor desconocida, secreta, perdida en la bruma siniestra de la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Clara Campoamor</strong>, la que en España se conoce mal que bien, es la significada, apasionada y tenaz política, la defensora incansable del voto femenino contra el criterio de la reacción y de ciertas izquierdas en los debates constituyentes de la Segunda República.</p>
<p>Pero <strong>hay otra Campoamor desconocida</strong>, secreta, perdida en la bruma siniestra de la Guerra como tantos españoles notables abandonados a la fatalidad del olvido impuesto por el exilio.</p>
<p>Campoamor salió de España en 1936 y tras pasar por Suiza y Francia <strong>recaló en Buenos Aires en marzo de 1938</strong>. Comenzaba una estancia de 17 años formando parte de la heterogénea comunidad de exiliados españoles en Argentina, muy próxima al círculo de <strong>Niceto Alcalá-Zamora</strong> de la mano de un diputado de la derecha republicana, <strong>Federico Fernández de Castillejo</strong>, que fuera uno de los grandes apoyos de Campoamor en su batalla sufragista.</p>
<p>A través de aquel político cordobés, su sobrina nieta, la escritora e investigadora literaria <strong>Beatriz Ledesma Fernández de Castillejo</strong>, se entusiasmó por la figura de Campoamor y se entregó a la investigación de su vida en el exilio. De la pesquisa de sus hasta ahora prácticamente desconocidos años argentinos <a href="https://repositorio.uam.es/handle/10486/682520" target="_blank">surgió su tesis doctoral</a>, y ahora el libro <strong><em>Del amor y otras pasiones</em></strong>, editado por la colección <strong>Cuadernos de Obra Fundamental de la Fundación Santander</strong>. Recopilación de artículos literarios, semblanzas y vidas de poetas publicadas por Clara Campoamor en la revista argentina <em>Chabela</em> entre 1943 y 1945 –precedidos de dos entrevistas publicadas en la prensa argentina en 1932 y 1933–, que nos franquean el acceso a <strong>una autora sensible y erudita consagrada a su pasión por la literatura</strong>.</p>
<p>Acogida quizá, como otros exiliados, a la sedante seguridad de la tradición. Porque domina el comentario de los clásicos del Siglo de Oro, de la mística de <strong>San Juan de la Cruz</strong> o de la evolución del mito de Don Juan de <strong>Tirso</strong> a <strong>Zorrilla</strong> pasando por Espronceda. <strong>Apenas un autor español contemporáneo, Manuel Machado</strong>, Manolo le llega a decir, en esta colección de artículos; quién sabe si un par suyo en eso de andar descolocados en la batalla de las filiaciones políticas inconfundibles. Pero en cualquier caso una elección llamativa que desafía prejuicios y tópicos.</p>
<p>Los de Campoamor son ensayos literarios <strong>accesibles, divulgativos, pero al tiempo hondos y rigurosos</strong>. Y hermosos en la manera entrañable en que la autora transmite sus personales deslumbramientos literarios. Que ofrecen una perspectiva novedosa sobre esta intelectual apasionada, entregada en su exilio argentino, «fructífero y feliz» en palabras de Beatriz Ledesma, a su amor a la literatura. Allí participará de los cursos de literatura e historia organizados por la Asociación Patriótica Española, impartirá conferencias, escribirá sendas biografías de <strong>Sor Juana Inés de la Cruz</strong>, <strong>Quevedo</strong> y <strong>Concepción Arenal</strong>, hará traducciones literarias del francés y participará en las emisiones radiofónicas de La Voz de España con un ciclo de españolas ilustres. Incluso contribuirá de manera sobresaliente a la <em>Revista de Jurisprudencia Argentina</em>.</p>
<p>Pese a llevar una vida razonablemente estable en Argentina, persiste en Campoamor, como en la mayoría de exiliados, la obsesión del retorno. Lo intenta tres veces: en 1947, 1951 y 1953. Incluso cuando en 1955 se instala en Suiza, donde fallecerá en 1972, lo hace con la esperanza de entrar en España. Cuenta con el apoyo interior de una autora de la confianza del régimen como <strong>Concha Espina</strong>, que intercede para que decaiga el proceso masónico que pesa contra ella. En un viaje a España la autoridad competente le propone la retirada de los cargos a cambio de las oportunas delaciones de sus compañeros de logia. La respuesta de Campoamor será salir del país para no volver. Lo explicaba esta mañana Beatriz Ledesma en la presentación del libro en la Fundación Santander, donde estuvo acompañada del director de la Colección Obra Fundamental, <strong>Javier Expósito Lorenzo</strong>, así como de <strong>Carmen Posadas</strong> y <strong>Marta Robles</strong>, que invitó a leer a Campoamor como «luz y guía» para el feminismo de hoy.</p>
<p>Este <em>Del amor y otras pasiones</em> no sólo es una valiosa colección de ensayos literarios, perspicaces y maravillosamente escritos. Es un homenaje necesario a una figura indiscutible. Memoria histórica de la buena.</p>
<p> </p>
<p><a href="https://www.fundacionbancosantander.com/es/del-amor-y-otras-pasiones-(articulos-literarios)" target="_blank"><img class="aligncenter wp-image-8327 size-full" src="/wp-content/uploads/2019/01/23585-CUBIERTA-Clara-Campoamor-2-e1547732232783.jpg" alt="23585 CUBIERTA Clara Campoamor-2" width="600" height="885" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://www.fundacionbancosantander.com/es/del-amor-y-otras-pasiones-(articulos-literarios)" target="_blank"><strong><em>DEL AMOR Y OTRAS PASIONES</em></strong></a><br />
(Artículos literarios)<br />
<strong>Clara Campoamor<br />
</strong><em>Cuadernos de Obra Fundamental</em>. Fundación Santander. 2018</p>
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		<title>Madrid en la fil: indignados y posmodernos</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Nov 2017 17:54:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Edición impresa]]></category>
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		<description><![CDATA[Se quiere “llevar la efervescencia” actual de Madrid –en palabras de Luis Cueto, coordinador general de la Alcaldía– a la 31ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Si el Madrid de los 80 trasladó a la creación artística su sexo sin miedos y su reacción a la crisis, la contestación a [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Se quiere “llevar la efervescencia” actual de Madrid –en palabras de <strong>Luis Cueto</strong>, coordinador general de la Alcaldía– a la 31ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Si el Madrid de los 80 trasladó a la creación artística su sexo sin miedos y su reacción a la crisis, la contestación a los recortes de los últimos años se ha visto más en las calles y menos en los garitos. “Es un movimiento –dice <strong>Ernesto Castro</strong>, moderador de la mesa redonda <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/accion-y-reaccion-madrid-al-limite/" target="_blank"><em>Acción y reacción. Madrid al límite</em></a> (26 de noviembre) y participante del encuentro <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/cultura-e-indignacion/" target="_blank"><em>Cultura e indignación</em></a> (28 de noviembre), ambos en el pabellón madrileño de la FIL– que desde el comienzo estaba inspirado en la literatura, aunque sea pseudoensayo, como es el caso de <strong>Stéphane Hessel</strong>. No ha habido movimiento social en Europa que haya tenido tanto respaldo intelectual de todo tipo como el caso del 15-M, ni la <em>Nuit debout</em> ni lo que sucedió en la plaza Syntagma”.</p>
<p style="text-align: left;">Quizá fue esa la protesta que rehuyeron los artistas de la Movida, defendida desde las fotos de <strong>Miguel Trillo</strong> y denostada por quienes vieron en ella un experimento de <em>sedación</em> promovido desde las instituciones públicas. Rebeldía descafeinada, enfundada en los ropajes excesivos de <strong>Tino Casal</strong>. Ya ha pasado el tiempo necesario para desmitificarlo, como hizo La Felguera Ediciones con <a href="http://www.lafelguera.net/web/la-movida-modernosa.html" target="_blank"><em>La Movida Modernosa</em></a>, y ha dejado de ser peligrosa su reivindicación, tanto como para que <strong>Cristina Cifuentes</strong> quiera resucitar su espíritu en un nuevo centro cultural. Sobre si existe un relato cultural recuperable, más allá del <em>petardeo</em>, Ernesto nos aclara: “<strong>La Movida es el ejercicio pleno de la posmodernidad como la ruptura de todo canon</strong> y la proliferación de poéticas individuales que no son posibles de subsumir bajo una misma categoría. En ese sentido habría que celebrarlo, porque no fue la construcción de un paradigma que todo lo engloba, como la poesía de la experiencia, la Generación del 27 y todo ese tipo de generaciones que crean como una sombra contra la cual deben luchar los seguidores. El rechazo a la Movida es institucional, académico y más bien político que de tipo cultural o de índole literaria”. Su padre, el crítico de arte <strong>Fernando Castro Flórez</strong>, comisario asimismo en esta FIL, asegura: “Para gente como yo que por edad vivió la Movida he comprobado que en España nos parece que <strong>es una gran cursilada descalificarla completamente como una cultura institucionalizada o subvencionada</strong> políticamente por el Ayuntamiento de <strong>Enrique Tierno Galván</strong> y, sin embargo, en el extranjero se considera un fenómeno digno de analizar. Hay muchísima bibliografía americana sobre la Transición, sobre lo que supuso la Movida, sobre qué había de político y de despolitizado en ella y en qué medida fue una especie de momento pop en que la ciudad de Madrid da su versión particular del pop. Lo hace con tres décadas de <em>décalage</em>, es decir, el pop ya está más que asumido institucionalmente en todo el ámbito internacional, pero la anomalía del franquismo hace que la cultura juvenil y popular llegue en los años 80”.</p>
<h5 style="text-align: left;">Movida y removida</h5>
<p style="text-align: left;">¿Y cómo se le explica al público mexicano lo que significó la Movida, un movimiento concebido para contradecir todo lo estatuido sobre lo que se podía crear, en todos los ámbitos frente a la aburrición de la canción protesta? ¿Interesa tanto allí cómo y a quién le sacaban la lengua en los escenarios? Pues parece que sí. Más allá de la extraordinaria vigencia de la música de la Movida en toda América Latina o de que en México <strong>Pablo Iglesias</strong> fuera en su momento “una <em>rock star</em> y haya fenómenos políticos a la manera de Podemos”, como afirma el autor de <em>Estética a golpe de like, </em>nos siguen de cerca y con interés. “<strong>España y México –nos cuenta Ernesto Castro– se parecen mucho más de lo que uno cree a primera vista</strong>, sobre todo teniendo en cuenta la hermandad que hubo tras la Guerra Civil motivada por el exilio republicano, la importancia que se concede allí a los filósofos exiliados como<strong> José Gaos</strong>, <strong>María Zambrano</strong> y el análisis o la literatura que se ha generado a partir de movimientos sociales como periodos revolucionarios”.</p>
<p style="text-align: left;">Pero para sorpresa de quien no conozca los gustos mexicanos, el seguimiento de nuestros héroes de la Movida no es cosa de nostálgicos o estudiosos de la posmodernez, pues su espíritu sigue vivo en las calles. Ernesto nos confiesa que el único hotel en el que ha escuchado por el hilo musical <em>Maquíllate</em> de Mecano fue en Guanajuato, lo que le hizo pensar que la Movida madrileña está más viva en México que en Madrid: “Del mismo modo que en España hubo un dominio cultural del franquismo durante cuarenta años, ellos tuvieron la cultura oficial del PRI, y sobre todo en el ámbito de la pintura empiezan a surgir personajes que tienen planteamientos distintos. La estética, o por lo menos el uso intermedial de las técnicas pictóricas, escultóricas, artísticas, es relativamente similar a lo que podría ser <strong>Ouka Lele</strong>. Con sus matices se produjeron tanto en España como en México fenómenos artísticos, en realidad de segundo nivel o de muy poco valor estético, pero que no obstante supusieron una ruptura y tuvieron una relevancia por lo menos interna importante en la apertura de posibilidades”.</p>
<p style="text-align: left;">Esas otras formas de hacer ciudad de los rebeldes que coparon las salas de ensayo, los bares, en Madrid tenían mucho de lúdico. Ni <strong>Fabio</strong> ni <strong>Pedro</strong> ni Kaka de Luxe, o Los Zombies con su estética estridente y ecléctica, jugaron a otra cosa que no fuera la ruptura de códigos. Una permisividad medioambiental que permitió la convivencia de Los Nikis y La Polla Records, en las antípodas ideológicas, que hoy enmiendan <strong>los representantes de la <em>indignación</em>, más afines a la decantación que al cante</strong>, salvo excepciones como la de <strong>Monedero</strong> y sus fandanguillos.</p>
<p style="text-align: left;">El anverso de la cultura despreocupada de los 80 lo tenemos en los protagonistas de las sentadas en las plazas públicas, de ahí que Fernando Castro, responsable de exposiciones como <em>La extraña comunidad de la columna</em>, haya optado por <strong>enfrentar en la FIL dos tipos de rebeldía, la amable, histriónica, cutre y glam, frente a la “transcaspa de tendencia viejuna”</strong>: Madrid “tiene esa cosa de ser un espacio culturalmente muy contradictorio. Recordar la Movida y los indignados no es para hacer la crónica de dos fracasos, sino de dos momentos de intensidad y también para entender qué está pasando hoy. <strong>Lo que me interesaba de llevarlos al mismo tiempo es que uno critica al otro</strong>, porque evidentemente el movimiento de los indignados, entre otras cosas, es un cuestionamiento de la cultura de la Transición. Mi generación es la de los nihilistas hedonistas o lúdicos o de los nietzscheanos dionisíacos, la primera que se consolida después de la Transición. <strong>Somos contemplados por los indignados como unos cínicos</strong>, gente que buscó instalarse en la institución cultural, que abandonó toda posición crítico-política en beneficio del mercado”. Si su generación, la de los 80, le pareció “divertida, aunque cultural, simbólicamente, pictóricamente me parecía escandalosamente floja, cuando no deliberadamente cursi o absolutamente kitsch, el movimiento de los indignados me sigue pareciendo muy revelador, un fenómeno que, menos mal, sacó al país de una atonía en la que no pasaba nada, que es la forma en la que la política corrupta puede continuar. <strong>Los herederos de la Movida son tan funestos como los capitalizadores del 15-M</strong>; la lectura de que el 15-M es Podemos me parece una de las usurpaciones más grandes que ha podido existir”.</p>
<h5 style="text-align: left;">De palafrenes y opositores</h5>
<p style="text-align: left;">¿Quiénes estarán al pasar lista, quién falta en la FIL? <strong>¿Son los motores económicos o la ideología los que han dejado en tierra a firmas conocidas de la literatura?</strong> “Sí sé que constituir la delegación madrileña no ha sido fácil. Ha habido muchos que no querían ir y la opción que se ha tomado incluye mucha gente joven que no tiene mucho que ver con esas dinámicas un poco extrañas.<strong> Los <em>big names</em> como Marías y todos estos no han bajado al arroyo</strong>; parece ser que para ellos viajar a la FIL no es importante, que su importancia tiene, creo yo”, reconoce Fernando Castro. Le preguntamos abiertamente si en ese no querer ir hay algo de no querer ir con <span style="text-decoration: underline;">este</span> (recalcamos) Ayuntamiento: “Pues tal vez. En el caso de Marías, a lo mejor tiene que ver con que no hay palafreneros, que no lo llevan en un palanquín, que yo creo que si pudiera ir desde aquí hasta allí transportado en una alfombra roja interminable que surcara por encima del Atlántico y fuera recibido con clarines como si fuera el retorno de <strong>Rubén Darío</strong>, pues seguramente iría.<strong> Hay personajes en la literatura y en la cultura española que son de un atrabiliario que flipas</strong>”, dice socarrón. Aunque para Ernesto, autor de <a href="http://www.alphadecay.org/libro/contra-la-postmodernidad/" target="_blank"><em>Contra la posmodernidad</em></a>, la deserción de semejante cita es ante todo la pérdida de una oportunidad: “Si uno tuviera que medir la importancia cultural de un país en términos demográficos, evidentemente<strong> la cabeza cultural de la hispanidad es México</strong>. Guadalajara es además mucho más que México, con la importancia que tiene ser la segunda feria después de Frankfurt. Es una especie de nodo de todo lo que se va a publicar en Iberoamérica y donde España cumple un papel esencial, porque se puede decir que el <em>boom</em> literario de los 60 es una invención de Seix Barral como el siguiente de <strong>Bolaño</strong>, <strong>Villoro</strong> y compañía es una invención de Anagrama. Hay que recordar que esto no es tampoco otra cosa que una feria y que al fin y al cabo lo que va a hacer cada cual de una manera más o menos velada es intentar colocar su pastel. Allí van a contar la novela que acaban de escribir o que están a punto de publicar. Es un mercadillo más que una gran exposición universal donde Madrid se presenta al mundo”.</p>
<p style="text-align: left;">Y el modo de hacerlo es a través de su producción literaria, pues como afirmó <strong>Manuela Carmena</strong> “los libros explican por qué la ciudad es como es”. Para saber leer las raíces de la gestación del nuevo Madrid que nació con la Movida, el <em>destacamento</em> cultural madrileño en Guadalajara se apoya en los que retrataron esa ciudad que quiso, en los años locos, conquistar la luz, para cambiar el mundo, volviendo a <strong>León Felipe</strong>, que con su <em>Ganarás la luz</em> enmarca la presencia de Madrid como ciudad invitada en la FIL. Nada más actual que sus versos de <em>Español del éxodo y del llanto</em>: “Ya no hay patria. La hemos matado entre todos: / Los de aquí y los de allá”.</p>
<p style="text-align: right;"><em><strong>ALICIA GONZÁLEZ</strong></em></p>
<figure id="attachment_7688" style="width: 690px;" class="wp-caption aligncenter"><a href="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o.jpg"><img class="size-large wp-image-7688" src="/wp-content/uploads/2017/11/38474369902_5a52fc5965_o-1024x683.jpg" alt="Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017." width="690" height="460" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Intervención del colectivo madrileño Boa Mistura en la Colonia Unidad Habitacional Independencia de Guadalajara con motivo de la FIL 2017.</figcaption></figure>
<h3 style="text-align: left;"><em>De Pata Negra<br />
</em></h3>
<p style="text-align: left;">Borja Martínez</p>
<p>¿Otra vez, todavía, la Movida? Quizá tenga sentido, teniendo en cuenta la genealogía mexicana del término que con documentada intuición formuló el añorado editor de LEER <strong>José Luis Gutiérrez</strong> en un pasaje de su libro <em>Días de Papel</em>: “Parece como si la fijación freudiana de algunos dirigentes socialistas con el fenómeno del PRI mexicano, que <strong>Vargas Llosa</strong> definiera como <em>la dictadura perfecta</em> (…), les llevara a adoptar algunas de las expresiones y señas de identidad de los mexicanos, como la frase célebre <em>El que se mueve no sale en la foto</em>, una de las más conocidas de todas las acuñadas por el agudo sentido del humor de los aztecas. Porque la palabra <em>movida</em> también es de procedencia mexicana y su primera aparición conocida en España se produce en sendos monólogos de Mario Moreno, <strong>Cantinflas</strong>, en una de sus películas, <em>El señor fotógrafo</em>, estrenada el año 1958, veinticinco años antes de que la expresión eclosionara en la primavera socialista madrileña”.</p>
<p>Aquel invento, y este es un punto en el que se ponen de acuerdo los críticos de la llamada Cultura de la Transición, fue uno de los puntales del proyecto de dominación cultural con el que el PSOE se presentó a la hora de tomar el poder, tal y como ha dejado dicho, entre otros, <strong>Gregorio Morán</strong>, que en su libro <em>El cura y los mandarines</em> enunciaba su particular <em>Teoría de la ilustración</em>: “El PSOE viene a ilustrar y su política ilustrada es absolutamente memorable. Por primera vez hay un Gobierno que invierte en comprar inteligencia y compra a prácticamente la totalidad de la inteligencia española”.</p>
<p>Y en eso abundaba <strong>Pepe Ribas</strong>, redivivo él y su <em>Ajoblanco</em>, <a href="/2017/08/ajoblanco-3-0-utopia-contra-el-miedo/" target="_blank">en conversación con LEER este verano</a>: “Esa cultura domesticada por el socialismo, institucionalizada, sobre todo a partir del referéndum de la OTAN, ha sido capitaneada por el mundo de Prisa, que ha sido nefasto. Ha querido dominar el cine, los libros, la producción de literatura y de ensayo, la opinión, la radio; ha intentado dominarlo todo”.</p>
<p>Sirva este largo preámbulo de citas encadenadas  para esclarecer el <em>bicho</em>, la levadura si se quiere, que condiciona la receta del programa madrileño en la FIL. Por las razones que sea –escasez de recursos humanos, insuficiencia del millón de euros presupuestado, premura en los plazos– <strong>el Ayuntamiento <em>del cambio</em> no ha podido escapar de la inercia y le ha salido un programa “clásico”</strong>, en palabras de la propia alcaldesa, que lógicamente no puede ser más explícita. A nosotros se nos ocurre otra definición más gráfica: el resultado es un programa <em>pata negra</em>. <strong>La nómina Prisa tiene una representación y un peso abrumadores</strong>: estarán con papel destacado el exdirector de <em>El País</em> <strong>Jesús Ceberio</strong>, el director en ejercicio, <strong>Antonio Caño</strong>, el inevitable <strong>Juan Cruz</strong>, y también <strong>Javier Rodríguez Marcos</strong> y <strong>Manuel Rodríguez Rivero</strong>, por no citar (están más abajo) a los autores con mayor o menor vinculación con la casa que también pisarán Guadalajara, casi todos con méritos literarios suficientes, todo sea dicho. Pero el predominio es altamente sospechoso, y tiene momentos estelares como el mano a mano <strong>Luis García Montero</strong>-<strong>Almudena Grandes</strong>, bajo el título <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/poesia-y-prosa-amor-y-matrimonio/" target="_blank"><em>Poesía y prosa, amor y matrimonio</em></a>, que haría las delicias del comando irredento de <em>La Fiera Literaria</em>. <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2017-04-17/carmena-adjudicacion-stand-madrid_1366475/" target="_blank">Tampoco es casual</a> que el arquitecto del pabellón madrileño, el por otro lado notable <strong>Alberto Campo Baeza</strong>, sea el mismo que proyectó la casa madrileña del comisario general de Madrid en la Feria, <strong>Paco de Blas</strong>, que ya como responsable de Cultura del Cervantes de Chicago le organizó allá por 2003 una exposición antológica.</p>
<p>Sirva todo esto para ilustrar algo que nos viene preocupando en LEER, y que no es otra cosa que<strong> la contumacia de ese modelo cultural</strong> que ni siquiera las <em>fuerzas del cambio</em> del Ayuntamiento de Madrid, ni las más radicales ni las bienintencionadas, han sido capaces de desactivar.</p>
<p>El resultado es un programa que a costa de llevar a Guadalajara a algunos de los de siempre –ni siquiera a todos, y muchos de los mejores se han quedado fuera– ha desaprovechado, a nuestro juicio, la oportunidad de profundizar, no solo en la rica historia literaria de Madrid y en sus señas de identidad culturales, sino en los vínculos con México, que encuentran particularmente en el exilio republicano un lazo de oro. Por la infinidad de escritores extraordinarios como <strong>León Felipe </strong>(que inspira el lema de Madrid en la Feria, <em>Ganarás la luz</em>, y poco más), <strong>Max Aub</strong> o la <strong>Zambrano</strong>, por citar algunos, que enriquecieron desde el país hermano la cultura iberoamericana del siglo XX, pero también gracias a figuras como <strong>Rafael Giménez Siles</strong>, el malagueño fundador de la Feria del Libro de Madrid que a partir del 39 fundaría en su nueva patria un verdadero imperio editorial y librero, así como la Feria del Libro de México.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/exilio-espanol-mexico/" target="_blank">Apenas un encuentro</a> de cincuenta minutos –la duración estándar de todos ellos– organizado (30 de noviembre) por la Cátedra Vargas Llosa de <strong>Armas Marcelo</strong>, con clásicos como <strong>Pepe Esteban</strong> y <strong>Abelardo Linares</strong>, o la sesión sobre la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/ayer-y-hoy-de-la-residencia-de-estudiantes/" target="_blank">Residencia de Estudiantes</a> (26 de noviembre) abordarán directa o indirectamente la cuestión. Un comité científico hubiera permitido que esa y otras posibilidades afloraran. Se me ocurre, por ejemplo, lo que un <strong>Gonzalo Santonja</strong> hubiera podido aportar. Santonja precisamente formó parte del contingente que en el año 2000, cuando España fue el país invitado de la FIL, viajó a Guadalajara. La nómina es más corta –la exigencia del programa ha crecido desde entonces tanto como la importancia de la Feria– pero aun así se nos antoja más completa y equilibrada que la que finalmente llevará Madrid. Por citar solo a algunos: Carlos García Gual, José Enrique Ruiz-Domènech, José María Merino, Juan Manuel de Prada, Enrique Vila-Matas, Felipe Benítez Reyes, Francisco Brines, Paloma Díaz-Mas, Antonio Gómez Rufo, María Luisa Balseiro, Eustaquio Barjau, José Luis Pardo, Fermín Cabal, Pedro Villora o Juan Mayorga, además de los ya fallecidos Claudio Guillén, Carlos Casares, Manuel Vázquez Montalbán, Eugenio Trías, Ángel González y José Hierro. De aquella expedición solo repite García Montero.</p>
<p><a href="http://www.madridganaraslaluz.com/wp-content/uploads/video/marwan_boamistura.mp4" target="_blank"><strong>Marwan</strong></a> representando esos nuevos caminos de la poesía que tanto espacio están dejando últimamente al <em>gato por liebre</em> o la presencia del superventas <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/participantes/blue-jeans/" target="_blank"><strong>Blue Jeans</strong></a> con el encuentro <em>Los lectores del futuro ya están aquí</em> –la formulación ominosa del título a lo <em>Poltergeist</em> quizá no sea inocente– son otros dos ejemplos de que había margen para hacer las cosas mejor.</p>
<p>Aún así, el programa cuenta con citas interesantes. Están los dos encuentros (<a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-los-mexicanos-piensan-mucho-en-ti/" target="_blank">26 de noviembre </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/madrid-ciudad-abierta/" target="_blank">1 de diciembre</a>) con escritores mexicanos e iberoamericanos –<strong>Jorge F. Hernández</strong>,<strong> Juan Carlos Chirinos</strong>, <strong>María Luisa Capella</strong>, <strong>Emiliano Monge</strong> y <strong>Antonio Ortuño</strong>– que han conocido o residido en Madrid, o las mesas consecutivas de <em>Realidad y relato</em>, moderadas por <strong>Adolfo García Ortega</strong> (30 de noviembre) con <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-i/" target="_blank"><strong>Andrés Ibáñez</strong> y <strong>Luis Magrinyá</strong> </a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/realidad-y-relato-la-historia-interminable-hoy-ii/" target="_blank"><strong>Carlos Pardo</strong> y <strong>Ray Loriga</strong></a>, respectivamente. También las citas monográficas protagonizadas por <strong>Rosa Montero</strong> (29 de noviembre) <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/olvido-garcia-valdes-presentacion-explicacion-y-lectura/" target="_blank"><strong>Olvido García Valdés </strong></a>y <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/malas-intenciones/" target="_blank"><strong>Lorenzo Silva</strong></a>, este último en conversación con <strong>Marta Sanz </strong>(30 de noviembre), o el <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/la-mujer-en-la-novela-actual/" target="_blank">mano a mano</a> de <strong>Elena Poniatowska</strong> y <strong>Soledad Puértolas</strong> sobre la mujer en la novela actual (29 de noviembre). O la <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/programa/el-espanol-desde-las-dos-orillas/" target="_blank">mesa de traducción</a>, dentro de la sección de encuentros profesionales, con <strong>Miguel Sáenz</strong>, <strong>Pilar Adón</strong> y <strong>Carlos Fortea</strong> (27 de noviembre). <strong>Marcos Giralt</strong>, <strong>Vicente Molina Foix</strong>, <strong>Luisgé Martín</strong>, <strong>Andrés Barba</strong>, <strong>Mercedes Cebrián</strong>, <strong>Sergio del Molino</strong>, <strong>José Carlos Mainer </strong>o<strong> Antonio Orejudo</strong> son los autores que completan la nómina de relevantes.</p>
<p>En un programa literario débil gana peso el ciclo de <strong>Fernando Castro Flórez</strong> <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Algo+m%C3%A1s+que+palabras" target="_blank"><em>Algo más que palabras</em></a>, que “refleja las posiciones crítico-artísticas de los creadores más radicales y lúcidos del panorama madrileño”, y verdaderamente reúne buenos nombres en una propuesta más propia de una bienal artística: <strong>José Maldonado</strong>, el colectivo Democracia, <strong>Carlos Aires</strong>, Los Torreznos, la reciente premio Velázquez <strong>Concha Jerez</strong>, <strong>Cabello y Carceler </strong>o<strong> Carlos Garaicoa</strong>. También prometen las tres charlas del ciclo <a href="http://www.madridganaraslaluz.com/?s=Pensando+la+ciudad" target="_blank"><em>Pensando la ciudad</em></a> organizado por <strong>Marcos García</strong> de MediaLab Prado y <strong>Antonio Lafuente</strong> del CSIC. O la programación de cine, dividida en sesiones históricas y contemporáneas. En el que de nuevo se echa de menos una profundización en los vínculos de ambas cinematografías. <strong>Buñuel</strong> aparte, no hubiera estado mal ver algo de su estrecho colaborador<strong> Luis Alcoriza</strong>. El director de la hilarante <em>Mecánica nacional</em> volvió a España en los 80 para hacer una inquietante película, <em>Tac Tac</em> (1982), que estamos convencidos que <strong>Almodóvar</strong> vio antes de escribir <em>La piel que habito</em>. Otra vez la Movida, <em>nomás</em>. Se cerraría el círculo.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7638" src="/wp-content/uploads/2017/11/0001-22-e1509962100837.jpg" alt="0001 (2)" width="250" height="336" /></a></p>
<p><em><br />
Una versión de estos artículos aparece en el <strong><a href="/2017/11/leer-en-noviembre-madrid-protagonista-en-la-fil-guadalajara/" target="_blank">número de noviembre de 2017, 287</a></strong>, de la edición impresa de la <strong>Revista LEER</strong>.</em></p>
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		<title>Boyer, el hombre que sabía demasiado</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Sep 2014 11:22:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<address>En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embolia pulmonar a los 75 años, se hace necesario revisar la biografía que del ex ministro de Economía socialista publicó quien fuera editor y refundador de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hombre que sabía demasiado” (Temas de Hoy) es un exhaustiva y apasionante elucidación de la personalidad y trayectoria de Boyer, que ofrece interesantes claves del pasado reciente e incluso del momento actual que vive España. Reproducimos a continuación un fragmento del prólogo del libro.</address>
<address> </address>
<p>LA BIOGRAFÍA del principal protagonista de este libro, la explicación de <strong>Miguel Boyer Salvador</strong>, aparece forzosa,<strong> incesante y dramáticamente condicionada por la historia</strong>, desde la contemplación de los viejos daguerrotipos y las desvaídas fotografías de los antepasados de su linaje y tradición ideológica –<strong>Espartero</strong>, <strong>Práxedes Mateo Sagasta</strong>, <strong>Azaña</strong>, <strong>Amós Salvador</strong>…– hasta la dolorosa experiencia vivida por su familia tras la Guerra Civil, su condición de <strong>niño nacido en el seno de la “España ausente”</strong> del exilio republicano en una clínica francesa de San Juan de Luz.</p>
<p>Un segundo aspecto ha movido al autor a adentrarse en la elaboración de este elucidario de Miguel Boyer: su condición de protagonista notorio de la historia reciente de nuestro país, desde su posición de <strong>histórico dirigente del Partido Socialista Obrero Español</strong> –treinta años de recalcitrante militancia, con los breves paréntesis de 1968, año en el que <strong>fue expulsado del PSOE por Rodolfo Llopis</strong>, entonces secretario general del partido en el exilio, y su salida voluntaria, <a href="http://elpais.com/diario/1977/09/24/espana/243900019_850215.html" target="_blank">durante escasos meses</a>, en 1977–, hasta su condición de “primer arquitecto”, de <strong>diseñador de las grandes pautas de la política económica de los gabinetes de Felipe González</strong>, con sus dos años y medio como <em>superministro</em> de Economía, Hacienda y Comercio del primer gobierno socialista. <strong>Sin desdeñar el ascendiente intelectual y político ejercido por él sobre otros dirigentes del PSOE</strong>, incluido González, y su influencia en el progresivo deslizamiento hacia la moderación del PSOE renovado, que inicia su andadura colectiva en el congreso de Suresnes de 1974.</p>
<p>Este no es un libro “económico”, en el sentido literal –ni siquiera lato– de la palabra. En primer lugar, por la condición de simple aficionado a la materia del autor y, sobre todo, porque la personalidad intelectual y política de su principal protagonista trasciende con mucho los concretos y reducidos ámbitos de la economía. <strong>Su silueta de estudioso, de político, convierten su condición de experto en economía en un aspecto más –si bien importante– de su personalidad intelectual.</strong></p>
<p>A la hora de indagar en la vida de Boyer Salvador, el autor no ha tenido que arrostrar las dificultades con las que se topan los biógrafos al tratar de reconstruir, con la paciente minuciosidad que requiere un puzzle, la vida de personajes ya desaparecidos; ni siquiera tuvo que forcejear con las cuarenta toneladas de documentos que agobiaron a <strong>Frank Friedel</strong> al emprender la extenuante tarea que supuso <a href="http://www.nytimes.com/1993/01/26/us/frank-freidel-biographer-of-fdr-is-dead-at-76.html" target="_blank">escribir la biografía</a> del Presidente de los Estados Unidos <strong>Franklin Delano Roosevelt</strong>. Sí se topó, en cambio, con <strong>montañas de material hemerográfico en un terreno ciertamente inesperado</strong>, que, dada la personalidad de Boyer, nadie hubiera imaginado antes de 1982: la llamada prensa del corazón. Su espectacular y estruendoso idilio y posterior matrimonio con <strong>Isabel Preysler</strong> tuvo algo que ver con ello.</p>
<p>El físico, el estudioso de la filosofía de la ciencia, el economista, el ideólogo, el personaje público, el hombre, en suma, <strong>se vio progresivamente inmerso en un mundo despiadado</strong> –el de la política– que ha suscitado en él sentimientos de estupor, de recelo más tarde, y finalmente de desdén, cansancio y extenuación intelectual, que en parte explican el <strong>largo rosario de abandonos y dimisiones que jalonan su biografía.</strong> Tampoco estaba Boyer Salvador preparado para soportar el incesante acoso de la prensa, la persecución a la que ha sido y es cometido por parte de los informadores políticos o de los animosos e incansables reporteros y <em>paparazzi</em> que abastecen con su trabajo los planillos de las llamadas revistas del corazón. Si la actual clase política española –y más concretamente, gran parte de los dirigentes socialistas de hoy– fue descrita por un conocido novelista como “la culminación del medio pelo”, no hay duda de que la figura de Boyer <strong>destaca sobre la media de nuestros políticos contemporáneos.</strong> Boyer Salvador es una especie de recreación, en clave político-intelectual, de <em>El hombre que sabía demasiado</em>, y al igual que el provinciano y atribulado estomatólogo atrapado en un diabólico laberinto norteafricano –protagonista del homónimo y <a href="http://youtu.be/Ft2smpFxJgY" target="_blank">legendario filme</a> de <strong>Alfred Hitchcock</strong> <em>The Man Who Knew Too Much</em>–, <strong>se vio repentinamente sumergido en un universo hostil y vertiginoso que tardó en llegar a comprender</strong> (…).</p>
<p style="text-align: right;"><strong><em>JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ</em></strong></p>
<address style="text-align: left;"><a href="/wp-content/uploads/2014/09/boyer.jpg"><img class="alignleft wp-image-2470" src="/wp-content/uploads/2014/09/boyer-611x1024.jpg" alt="boyer" width="150" height="251" /></a>MIGUEL BOYER. EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO</address>
<address style="text-align: left;"><strong>José Luis Gutiérrez</strong></address>
<address> Temas de Hoy. Madrid, 1991</address>
<address>461 páginas</address>
<p> </p>
<p>“El hombre que sabía demasiado” <a href="http://www.iberlibro.com/servlet/SearchResults?an=Jos%E9+Luis+Guti%E9rrez&amp;sts=t&amp;tn=El+hombre+que+sab%EDa+demasiado" target="_blank">en Iberlibro</a>.</p>
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		<title>sazón de juan ramón</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2014 13:32:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Llega hoy a las librerías el primer volumen de un libro fascinante, este Vida de Juan Ramón Jiménez, producto de un titánico trabajo de reconstrucción, digno de los desvelos del poeta, a cargo de Mercedes Juliá y Mª Ángeles Sanz Manzano a partir de papeles fragmentarios y sucesivamente enmendados (la enmienda permanente en JRJ: sobre [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>L<strong>lega hoy a las librerías <a href="http://www.pre-textos.com/escaparate/product_info.php?products_id=1521&amp;osCsid=9i92bnrs0je9okd7k53lf7un00" target="_blank">el primer volumen de un libro fascinante, este <em>Vida</em></a> de Juan Ramón Jiménez</strong>, producto de un titánico trabajo de reconstrucción, digno de los desvelos del poeta, a cargo de <strong>Mercedes Juliá</strong> y <strong>Mª Ángeles Sanz Manzano</strong> a partir de papeles fragmentarios y sucesivamente enmendados (la enmienda permanente en JRJ: sobre los originales manuscritos, sobre las mecanografías de <strong>Zenobia</strong>, sobre los textos ya publicados…). El inédito <em>Vida</em> aparece <strong>como un bellísimo breviario</strong>, fruto precioso de la sensibilidad de su editor, <strong>Manuel Ramírez</strong>, y de los responsables del diseño de la colección de Clásicos Contemporáneos de Pre-Textos, <strong>Alfonso Meléndez</strong> y <strong>Andrés Trapiello</strong>.</p>
<p><a href="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0244.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-795" alt="IMG_0244" src="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0244-1024x820.jpg" width="690" height="552" /></a></p>
<p><em>Vida</em> no fue concebido por Juan Ramón como una autobiografía al uso; tenía que ser <strong>una poliédrica elucidación de sí mismo, una revelación de la verdad del todo indisoluble que conformaban el poeta y su poesía.</strong> Los primeros intentos de planificar la obra, planteada en principio como una suerte de antología, se remontan a 1923, pero es en 1928, año de la muerte de su madre, cuando se lo impone con más intensidad. La muerte de la “Mamá Pura” le coloca frente a frente con la muerte, redobla la conciencia de tener el tiempo tasado. De entonces datan los primeros índices de la obra, de los muchos que realizará; en el archivo puertorriqueño de JRJ se hallarán más de un centenar de ellos.</p>
<p><strong>Será ya en el exilio, en 1940, cuando la construcción de <em>Vida</em> se antoje ineludible</strong>; cuando, sin perder su esencia antológica, adopte una connotación verdaderamente biográfica. El repaso a la riqueza, extensión y variedad de su obra poética tendría como materia prima básica sus propios escritos, pero también los de los otros, complemento inevitable de la galaxia juanramoniana: la obra de los autores que le habían influido, la de aquellos que se habían nutrido de su poesía, su correspondencia con unos y otros.</p>
<p><strong>El objetivo: darse a la posteridad como él quería.</strong> “Urgía al poeta”, explican Juliá y Sanz, “restablecer la imagen correcta y exacta de sí mismo, para que se le conociera y recordara como él deseaba ser conocido y recordado: con sus faltas, pero también con sus virtudes y principios”. <strong>JRJ se sentía injustamente tratado, calumniado incluso, y quería defenderse y explicarse.</strong> Tenía en mente el poder de fijación de las <em>Confesiones</em> de Rousseau. <strong>Y como Rousseau crea Juan Ramón un nuevo modo de escritura autobiográfica.</strong> En ese añadir a la literatura original de <em>Vida</em> una muestra significativa de su obra y de la obra de terceros quería Juan Ramón explicitar la fusión de vida y obra y ofrecer asimismo una suerte de historia de la poesía española contemporánea. <em>Vida</em> era, para las responsables de su reconstrucción, “una excusa para recordar o revivir su pasado, y al mismo tiempo para reforzar su identidad”. <strong>Consciente de que el exilio podía ser vitalicio, el proyecto lo mantenía, en palabras del poeta, “más cerca y más dentro quizás de España y de mí que nunca”.</strong></p>
<p>Este primer volumen recoge la “autobiografía sencilla” que debía encabezar la obra; <strong>concebida como un <em>collage</em>, liberada de la cronología, en la que todo es presente, como su escritura, “un presente sin tiempo”</strong>, sometida a la inconstancia temporal impuesta por su autoexigencia y sus decaimientos, por los cambios sucesivos y permanentes de quien se reconoce <strong>“mártir del perenne proyecto fujitivo”.</strong></p>
<figure id="attachment_797" style="width: 331px;" class="wp-caption alignleft"><a href="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0247.jpg"><img class=" wp-image-797 " alt="IMG_0247" src="/wp-content/uploads/2014/03/IMG_0247-883x1024.jpg" width="331" height="384" /></a><figcaption class="wp-caption-text">La firma de Juan Ramón estampada sobre la cubierta entelada del bellísimo primer volumen de “Vida”.</figcaption></figure>
<p>Abrimos el libro al azar. Leemos: «MI TODO Y MI NADA. En Moguer, cuando yo era un muchacho murió de hemofilia una muchacha de quien yo estaba enamorado. Ella tenía su novio, yo tenía mi novia, y no fue novia mía aunque tenía para mí una verdadera simpatía.</p>
<p>«Era esbelta y delgada, de un blanco mate y opaco que a mí me parecía de luna. Tenía unos ojos que a mí me parecían “color de violeta con puntos de oro” (frase de la que la jente se reía), grandes y hondos como si fuera toda ella una sonrisa carnosa y limpia. Era jenerosa y sincera, buena como una rosa. Y era pobre. Murió”. Y no podemos más que seguir leyendo este libro que es un acontecimiento.</p>
<p style="text-align: right;"><em>BORJA MARTÍNEZ (<a href="https://twitter.com/BorjaMzGz" target="_blank">@BorjaMzGz</a>)</em></p>
<p> </p>
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		<title>Vencido y peregrino, pero leal</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Mar 2014 17:13:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Redacción]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Los hijos de la España Peregrina no cejan en presenciarse. Son voces ocultadas, mas no apagadas. Durante los últimos años asistimos a la reiterada recuperación de nombres, textos o documentos relativos al mayor exilio español del siglo XX, el generado por la sublevación franquista, un exilio calificado como “político, cultural y moral” por Adolfo Sánchez [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Los hijos de la España Peregrina no cejan en presenciarse.</strong> Son voces ocultadas, mas no apagadas. Durante los últimos años asistimos a la reiterada recuperación de nombres, textos o documentos relativos al mayor exilio español del siglo XX, el generado por la sublevación franquista, un exilio calificado como “político, cultural y moral” por <a href="http://www.cervantesvirtual.com/portales/adolfo_sanchez_vazquez/" target="_blank">Adolfo Sánchez Vázquez</a>. <strong>En el elenco de nombres de exiliados, la luz de algunos es muy visible, pero raramente se citan a los sacerdotes católicos perseguidos por los sublevados</strong> <strong>por mor de cometer el delito de ser leales al gobierno republicano.</strong> El franquismo fusiló sacerdotes y expulsó o silenció algún jerarca eclesiástico.</p>
<p>La famosa <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carta_colectiva_de_los_obispos_espa%C3%B1oles_con_motivo_de_la_guerra_en_Espa%C3%B1a" target="_blank">carta de adhesión</a> a los golpistas fue firmada por 43 obispos partidarios de recristianizar a España a través de una cruzada. Se solicitaba el sometimiento del enemigo “con el filo de la espada”. Pero la mayor parte de los estamentos eclesiásticos resueltamente se ponen al lado de los golpistas. No fue aceptada ni firmada por numerosos católicos, acusados de herejes y de heterodoxos; por no secundar la cruzada fueron perseguidos y exiliados. <strong>La ortodoxia oficial imponía los mandatos del nacional-catolicismo dictados por los jerarcas de una Iglesia que “ni  era pacífica ni pacificadora, que se adhiere decididamente al lado del general episcopal”, (así denominó el católico Georges Bernanos a Franco).</strong></p>
<p><strong><em><a href="/wp-content/uploads/2014/03/rocafullpg.jpg"><img class="alignleft  wp-image-746" alt="rocafull(pg)" src="/wp-content/uploads/2014/03/rocafullpg.jpg" width="403" height="600" /></a>Por lealtad a la República</em> (Editorial Base) es un ensayo extenso, escrito y documentado por el profesor José Luis Casas</strong>, en el que expone la brega y vaivenes vitales,<strong> el compromiso y el exilio del canónigo cordobés José Manuel Gallegos Rocafull</strong> (1885–1963), sacerdote, teólogo y filósofo, pastoralista, sindicalista, profesor y articulista, editor, tertuliano y traductor. El insigne canónigo fue <strong>uno más de la columna de exiliados en México, lugar que acogió a “todas las categorías del desgarro” (Jose Luis Abellán)</strong>: refugiados, desterrados y exiliados, también <em>transterrados</em> (así denominó <strong>J. Gaos</strong>) o <em>empatriados</em> (según <strong>Juan Ramón Jiménez</strong>). Sea como fuere todos eran o estaban <em>a-terrados</em>, sin tierra.</p>
<p>Gran número de ellos ha regresado de algún modo, pues el recuerdo, la memoria o la superación de la amnesia impuesta o voluntaria los han habilitado. Ciertamente el regreso de alguno se ha resistido, sea el caso de Gallegos Rocafull y <strong>al que, gracias al presente ensayo, Casas logra devolvernos en su singularidad, un ortodoxo en doctrina y un heterodoxo frente a los poderes oficialistas.</strong> Hombre de pensamiento y acción. Su praxis le condujo a implicarse en la defensa de las clases desfavorecidas y del Gobierno republicano: <strong>“La rebelión contra un gobierno legítimo es ilícita”, afirmó.</strong></p>
<p>Aunque participó en el partido Acción Popular, su paso por la política activa fue breve. Durante la Guerra defendió al gobierno republicano. Por no atenerse a lo correcto fue suspendido <em>a divinis, ad officio et beneficio</em>, siendo condenado a la “pena medicinal” de no ser escuchado.</p>
<p><strong>Ya en México logra el levantamiento de la suspensión y compagina la docencia con la pastoral, a la vez que ofrece una magna obra filosófica-teológica</strong> de la que no están ausentes la mística, la escolástica o temáticas en boga: la crisis de Occidente, la agonía (del griego agonos, lucha) del hombre o las reflexiones sobre la tiranía arrancando desde la tradición hispana o mexicana, sin olvidarse de Andalucía: “Defendiendo que no se puede ser universalista sin amor a la patria chica”.</p>
<p>A la vez se mantuvo incardinado a la intelectualidad exiliada y desde allí, al igual que el resto, alargó la dimensión de <em>la otra España</em>, la alejada de la franquista y de la imperialista.<strong> Se sentía peregrino, vencido y sensible a los aconteceres ibéricos</strong>: “Acabó la guerra. No intento hacer recuento de los muertos (…). ¡Qué extraña manera de salvar a España! Hambruna, éxodo, muchedumbre destrozada el alma y roto el cuerpo, que se amaciza en la frontera huyendo despavorida de los vencedores. Huyendo de las masas y de los militares, pero también de los clérigos y los obispos”.</p>
<p><strong>Gallegos, hombre ecuménico y pastoralista: “Convencer es preferible a vencer”, como Quijote sentía que “aún hay sol en las bardas”</strong>; pero no regresó, ya que la democracia y la justicia social estaban soterradas en el solar hispano. En marzo de 1937 escribía en un semanario suizo: «En el momento que estalló la guerra, la cuestión para mí fue: ¿Quién la ha empezado? ¿Quién ha sido el primero en perturbar la vida pública, si no ideal, por lo menos legal? ¿Quién el primero en derramar sangre de hermanos, dando así comienzo al tremendo incendio que devasta la pobre España? ¿Quién ha sido el primero? No ha sido el gobierno, el que, aun no siendo aquel que hubiéramos deseado los católicos, no nos creaba, a nosotros  católicos, la menor dificultad».</p>
<p><strong>Asistimos a la recuperación, a salvar del silencio, de la invisibilidad, aunque no en México, de un vencido que fue, de un exiliado que siempre será, de una voz propia de la memoria invencible.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rogelio_Blanco_Mart%C3%ADnez" target="_blank"><em>ROGELIO BLANCO MARTÍNEZ</em></a></p>
<address style="text-align: left;">Este artículo fue publicado originalmente en el número 250, correspondiente al mes de marzo de 2014, de la Revista LEER (<strong><a href="http://www.quioscocultural.com/leer/428-leer-n-250.html" target="_blank">cómpralo</a></strong>, o mejor aún, <strong><a href="/suscribete/" target="_blank">suscríbete</a></strong>).</address>
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