Treinta Rutas entre dos mundos

0999_24_AGO_Custodia -La Lechuga- _ Flickr - Photo Sharing!

Unas pie­dras ver­des engar­zan parte de la his­to­ria común de España y Amé­rica. Las esme­ral­das que Moc­te­zuma regaló a Her­nán Cor­tés y que el con­quis­ta­dor de México entregó a Car­los V. Y que habían lle­gado al impe­rio azteca gra­cias a las redes comer­cia­les pre­co­lom­bi­nas desde las minas de Boyacá, situa­das en lo que hoy es Colom­bia. Y que Teresa de Ávila reci­bió desde Car­ta­gena de Indias de su her­mano Lorenzo de Cepeda para la fun­da­ción de algu­nos de sus con­ven­tos. En torno a ello, la Ruta BBVA ha tra­bado un ele­gante dis­curso que ha demos­trado un año más la indi­so­lu­ble vin­cu­la­ción de España e Ibe­roa­mé­rica, esa his­to­ria a dos ori­llas que se obs­tina en reivin­di­car su fun­da­dor y direc­tor, Miguel de la Quadra-Salcedo; y que ha ani­mado el pro­grama cul­tu­ral y aven­tu­rero de esta ini­cia­tiva ejem­plar que acaba de cum­plir 30 ediciones.

Ayer regre­saba a Madrid la expe­di­ción de una Ruta BBVA 2015 que durante algo más de un mes ha lle­vado a 174 cha­va­les de 21 paí­ses por España y Colom­bia al com­pás de un puñado de hitos de pri­mer orden. El quinto cen­te­na­rio del naci­miento de Santa Teresa de Jesús y el cuarto de la publi­ca­ción de la segunda parte del Qui­jote arma­ron un iti­ne­ra­rio penin­su­lar que ade­más ha dis­cu­rrido por Gali­cia guiado por las fle­chas ama­ri­llas que hace treinta años empe­za­ron a pin­tar el párroco de O Cebreiro, Elías Valiña, y el pro­pio Miguel de la Qua­dra para cimen­tar la revi­ta­li­za­ción del Camino de San­tiago, una ruta mile­na­ria que hoy goza de esplén­dida salud.

0263_28_JUL_Audiencia Rey Felipe VI en Palacio de la Zarzuela _ Flickr - Photo Sharing!

El rey Felipe VI reci­bió a la Ruta BBVA en el Pala­cio de la Zar­zuela el pasado 28 de julio (foto: Ángel Colina).

 

Blas de Lezo fun­cionó como esla­bón inter­con­ti­nen­tal de esta tri­gé­sima Ruta: del dis­creto monu­mento eri­gido recien­te­mente en la Plaza de Colón de Madrid a la impo­nente esta­tua que reci­bió a la expe­di­ción al pie del Fuerte de San Felipe en Car­ta­gena de Indias, donde el heroico Mediohom­bre lideró en 1741 la resis­ten­cia de la ciu­dad con­tra el ase­dio bri­tá­nico enca­be­zado por el almi­rante Ver­non. Car­ta­gena fue el punto de par­tida de una etapa colom­biana repleta de luga­res y refe­ren­cias: Santa Marta, la más anti­gua ciu­dad de Colom­bia, y en las estri­ba­cio­nes de su Sie­rra Nevada –la cor­di­llera cos­tera más alta del mundo– el impre­sio­nante par­que nacio­nal de Tay­rona, enclave de impor­tan­tes pue­blos cari­be­ños de rai­gam­bre prehis­pá­nica y esce­na­rio de una de las mar­chas más exi­gen­tes de la edi­ción de este año, la ascen­sión a las rui­nas chai­mara de Pue­blito. Antes, los expe­di­cio­na­rios acam­pa­ron en la Quinta de San Pedro Ale­jan­drino, última morada de Simón Bolí­var. Y des­pués, en su camino hacia el inte­rior de Colom­bia, pasa­ron por Ara­ca­taca, la cuna de Gabriel Gar­cía Már­quez, que fue hilo con­duc­tor lite­ra­rio desde la misma Car­ta­gena. Espe­raba Bogotá, y antes Buca­ra­manga, y el abismo del cañón de Chi­ca­mo­cha, y ciu­da­des emi­nen­tes como Bari­chara, el más bonito pue­blo cas­te­llano de Colom­bia, y Villa de Leyva, y Tunja.

DSC_1260

La Ruta 2015 durante la mar­cha en el Par­que Nacio­nal de Tay­rona, en el Caribe colombiano.

Como cada año, los expe­di­cio­na­rios han cono­cido encla­ves natu­ra­les e his­tó­ri­cos de pri­mera mag­ni­tud, pero tam­bién los pro­ble­mas y cir­cuns­tan­cias de las comu­ni­da­des que han visi­tado. El pro­grama de empren­di­miento social repre­senta la cre­ciente impli­ca­ción de la Ruta BBVA y sus par­ti­ci­pan­tes en la reali­dad de los paí­ses que visita. Un aspecto fun­da­men­tal de este viaje ini­ciá­tico que en estas cua­tro déca­das han rea­li­zado más de 9.000 jóve­nes de todo el mundo. Y es que, como expli­caba Miguel de la Qua­dra hace unos años en las pági­nas de LEER, «la Ruta cam­bia la vida. Madu­ran, des­cu­bren… Estos chi­cos entien­den el mundo mejor, sus lacras y pro­ble­mas. Cono­cer Amé­rica así, con aus­te­ri­dad y dur­miendo en el suelo, sirve para cono­cerse a uno mismo».

Tam­bién enton­ces nos con­fe­saba el perio­dista y aven­tu­rero vas­co­na­va­rro que de niño leyó La Jan­gada de Verne, y que no paró «hasta bajar el ama­zo­nas en balsa con mi mujer y mi hijo… La aven­tura nace en la biblio­teca». Por eso desde hace más de una década LEER sigue pun­tual­mente los pasos de la Ruta BBVA, y ofrece en su Extra de Navi­dad una visión repo­sada de la expe­di­ción de cada año, estre­cha­mente vin­cu­lada a sus argu­men­tos lite­ra­rios, cul­tu­ra­les e históricos.

Desde LEER hemos via­jado a Colom­bia con la Ruta BBVA 2015 lige­ros de equi­paje pero no de lec­tu­ras. En una libre­ría de Car­ta­gena de Indias com­pra­mos un ejem­plar de El gene­ral en su labe­rinto para lle­gar a San Pedro Ale­jan­drino de la mano del Bolí­var cre­pus­cu­lar que dio allí con sus mal­tre­chos hue­sos once días antes de morir, el 17 de diciem­bre de 1830. Y de España lle­vá­ba­mos un ejem­plar de La vorá­gine, la joya lite­ra­ria de José Eus­ta­sio Rivera en edi­ción de 500 ejem­pla­res de Drá­cena patro­ci­nada expre­sa­mente para la Ruta BBVA por Panama Jack, la empresa espa­ñola que desde hace años equipa y calza a la expe­di­ción. Pre­ci­sa­mente Panama Jack hara posi­bles las pági­nas rute­ras del Extra de Navi­dad de LEER. Acaba otra edi­ción de la Ruta BBVA y en LEER empe­za­mos a tra­ba­jar para con­tarla de otra manera.

BORJA MARTÍNEZ

Anímate a comentar.

el milagro original del leer

resucitar

Adriana Hidalgo

Lucia Berlin

vervuert

navona

dracena

canalla

cazador de ratas

tan poca vida

el innombrable

club leteo