Revista leer
A las puer­tas de la Semana de la cien­cia fic­ción en la facul­tad de Filo­lo­gía de la UCM, nos pre­pa­ra­mos para la pro­me­te­dora cita con el corres­pon­diente libro de refe­ren­cia: “His­to­ria y anto­lo­gía de la cien­cia fic­ción espa­ñola”, lan­za­miento estre­lla de la colec­ción Letras Popu­la­res de Cáte­dra para este último tri­mes­tre del año.
 

Pro­mo­ver la apre­cia­ción y el dis­frute del género, defen­der su vali­dez cul­tu­ral (“aún cuenta con cierta ani­mad­ver­sión en algu­nos círcu­los inte­lec­tua­les”), sus­ci­tar deba­tes que enri­quez­can su cono­ci­miento y dejar cons­tan­cia de la plu­ra­li­dad de esta intere­sante línea de tra­bajo den­tro de nues­tra lite­ra­tura son los prin­ci­pa­les obje­ti­vos con que la His­to­ria y anto­lo­gía de la cien­cia fic­ción espa­ñola ha lle­gado a nues­tras manos este otoño de parte de los gran­des espe­cia­lis­tas Fer­nando Ángel Moreno y Julián Díez. Todo ello ve ahora su fiel reflejo en la buena pra­xis de la Semana de la Cien­cia Fic­ción de la Facul­tad de Filo­lo­gía de la Uni­ver­si­dad Com­plu­tense, desa­rro­llada por ini­cia­tiva del Grupo de Inves­ti­ga­ción “Teo­ría y Retó­rica de la cien­cia fic­ción”. La pro­gra­ma­ción pre­vista está con­for­mada por dos intere­san­tes actos: la mesa redonda “Uto­pía, capi­ta­lismo, dis­to­pía, postapo­ca­lip­sis: narra­tiva rea­lista para la España actual” en el para­ninfo de Filo­lo­gía (lunes 15 de diciem­bre, de 15:00 a 18:00 h) y el semi­na­rio “Poé­tica e his­to­ria de la cien­cia fic­ción” en el edi­fi­cio A de Filo­lo­gía (vier­nes 19 de diciem­bre, aula A-312, de 10:30 a 13:30 h).

programaJunto al reciente libro, con afán de obte­ner una enri­que­ce­dora retros­pec­tiva ini­cial, hay que reco­men­dar otras dos publi­ca­cio­nes ante­rio­res de Moreno de las que nos ocu­pa­mos en el número 236 de la revista LEER (octu­bre 2012): Teo­ría de la lite­ra­tura de cien­cia fic­ción. Poé­tica y retó­rica de lo pros­pec­tivo (Por­tal Edi­tions) y Pros­pec­ti­vas. Anto­lo­gía del cuento de cien­cia fic­ción espa­ñola actual (Salto de Página). Ambas pro­pi­cia­ron la opor­tu­ni­dad de fami­lia­ri­zar­nos con el marco con­cep­tual, las direc­tri­ces de inves­ti­ga­ción y el tono per­so­na­lí­simo de estos exper­tos. Tam­bién nos deja­ron la nómina de algu­nos impres­cin­di­bles nacio­na­les del género cuyos nom­bres, de una u otra forma, vuel­ven a repe­tirse en jus­ti­cia: César Mallor­quí, Juan Jacinto Muñoz Ren­gel, Juan Miguel Agui­lera, Elia Bar­celó, Eduardo Vaque­rizo, Daniel Mares, San­tiago Exi­meno, León Arse­nal… Ahora, de la pro­puesta de Cáte­dra, el pri­mer mérito que salta a la vista es el logrado (poco habi­tual por lo gene­ral) equi­li­brio de las dos par­tes rotun­das en las que se divide el libro: una esti­mu­lante intro­duc­ción teó­rica y una selec­ción de rela­tos repre­sen­ta­ti­vos, y bien pre­sen­ta­dos, de las dis­tin­tas épo­cas del género en nues­tro país.

Estas pági­nas intro­duc­to­rias reve­lan en sí mis­mas un gran valor como docu­mento inde­pen­diente y no se arre­dran ante el abor­daje de las com­ple­ji­da­des más polé­mi­cas sin per­der por ello la fres­cura de una lec­tura amena. Comien­zan con una suerte de nece­sa­ria puri­fi­ca­ción con­cep­tual, denun­ciando las que que­dan cata­lo­ga­das como fala­cias más comu­nes: ni el género se basa sólo en des­cu­bri­mien­tos tec­no­ló­gi­cos, ni se trata de una “lite­ra­tura del futuro” con velei­da­des pro­fé­ti­cas, ni tam­poco su atrac­tivo se fun­da­menta en algu­nos recur­sos for­ma­les. El tema parece, en efecto, mucho más com­pli­cado, amplio y apa­sio­nante, desde las raí­ces y diver­sas apro­xi­ma­cio­nes his­tó­ri­cas y socia­les; y la defi­ni­ción que se pro­pone para la cien­cia fic­ción como punto de par­tida es la de “lite­ra­tura de nóvum o fic­ción pro­yec­tiva basada en unos ele­men­tos que la sepa­ran de nues­tro mundo sin ser sobre­na­tu­ra­les y con un impacto trau­má­tico acep­tado en el per­so­naje y/o lec­tor” frente a las otras narra­ti­vas den­tro del género pro­yec­tivo, la fan­tás­tica (basada en el hecho sobre­na­tu­ral con impacto trau­má­tico) y la mara­vi­llosa (basada en el hecho sobre­na­tu­ral de efecto no trau­má­tico), y la tra­di­ción pros­pec­tiva (basada en ele­men­tos no sobre­na­tu­ra­les de efecto trau­má­tico no acep­tado). Ahí comien­zan las obser­va­cio­nes deli­ca­das sobre las lla­ma­das “hibri­da­cio­nes” y la cas­cada de sub­gé­ne­ros regis­tra­dos: el viaje en el tiempo, los alie­ní­ge­nas, las inte­li­gen­cias arti­fi­cia­les, la aven­tura espa­cial, la espe­cu­la­ción cien­tí­fica seria, las “cien­cias blan­das”, el “dis­tinto”, las uto­pías y dis­to­pías, las his­to­rias apo­ca­líp­ti­cas, la paleo­fic­ción, los “fix-up”

LIBROMerece la pena no resis­tirse al dis­frute de la arro­gante meticu­losi­dad en algu­nas mati­za­cio­nes. Por ejem­plo, desde el purismo se cues­tiona si es correcto hablar de una “lite­ra­tura postapo­ca­líp­tica” que, en rigor, no debiera ser otra cosa sino pági­nas en blanco… (y se pro­pone el tér­mino más idó­neo de “lite­ra­tura de super­vi­viente”). Pero, de rebote, se echa de menos una mayor pro­fun­di­za­ción en otros pun­tos, pare­ciendo exce­si­va­mente abre­via­das algu­nas con­si­de­ra­cio­nes rele­van­tes como las rela­ti­vas a “cos­mo­lo­gía y reli­gión”; y, de todos, el acer­ca­miento menos acer­tado sea posi­ble­mente el que se rea­liza en torno a los sub­gé­ne­ros del ciber­punk y el steam­punk. Frente a ello, com­pensa la exhaus­ti­vi­dad y una acu­sada sen­si­bi­li­dad con el recep­tor en otros aspec­tos, como la jugosa biblio­gra­fía, que se com­pleta, de forma ori­gi­nal y rom­piendo pre­jui­cios desde lo aca­dé­mico, con unas lis­tas de lec­tura dise­ña­das para dife­ren­tes per­fi­les de público: jóve­nes que lle­gan al género por sus adap­ta­cio­nes cine­ma­to­grá­fi­cas, afi­cio­na­dos con for­ma­ción cien­tí­fica que quie­ren espe­cu­la­cio­nes serias, lec­to­res que pri­man la cali­dad lite­ra­ria ante todo…

Lo más espe­rado se ofrece en el apar­tado dedi­cado al desa­rro­llo his­tó­rico de la lite­ra­tura de cien­cia fic­ción en España, cuyo intere­sante reco­rrido comienza a media­dos del siglo XIX con “protociencia-ficción, lite­ra­tura pros­pec­tiva, fan­ta­sías cien­tí­fi­cas y lite­ra­tura utó­pica” y la impor­tante alu­sión a que “el rege­ne­ra­cio­nismo con­vir­tió ya el futuro en un valioso recurso lite­ra­rio para expre­sar la angus­tia social”. A priori, al neó­fito le sor­pren­de­rán cier­tos ilus­tres auto­res cita­dos como Ángel Gani­vet, Azo­rín, Miguel de Una­muno, Pío Baroja y San­tiago Ramón y Cajal con su “al menos media docena de rela­tos cate­go­ri­za­bles den­tro del género”.

 El rege­ne­ra­cio­nismo con­vir­tió ya el futuro en un valioso recurso lite­ra­rio para expre­sar la angus­tia social

Reviste un espe­cial inte­rés el estu­dio de la deno­mi­nada Gene­ra­ción de los noventa o Gene­ra­ción His­pa­cón y el pequeño boom del género en ese período gra­cias a la apa­ri­ción con­ti­nuada de fan­zi­nes, un fenó­meno que se aven­tura como “pie­dra angu­lar de toda la cien­cia fic­ción espa­ñola con­tem­po­rá­nea”. No se olvida la men­ción al hito, en el año 1991, del naci­miento de la Aso­cia­ción Espa­ñola de Fan­ta­sía, Cien­cia Fic­ción y Terror con sus pre­mios anua­les Igno­tus que aca­ban de ser con­ce­di­dos este mes en el marco de la XXXII His­pa­cón (Bar­ce­lona) con el galar­dón de Mejor novela para Memo­ria de tinie­blas (Spor­tula) de Eduardo Vaque­rizo, un autor ensal­zado en estas pági­nas como el más fiel y pro­me­te­dor de nues­tros días. De los “canó­ni­cos”, tam­bién por su cons­tan­cia, se elo­gian las impres­cin­di­bles apor­ta­cio­nes de José María Merino. Pro­vi­sio­nal­mente, no obs­tante, el jui­cio esbo­zado sobre los últi­mos quince años «no resulta muy satis­fac­to­rio»: el aná­li­sis crí­tico explica un cam­bio de pano­rama con la for­tí­sima difu­sión de Inter­net que “de momento no está brin­dando bue­nos resul­ta­dos en lo que va de década”. Se lamenta un des­censo de la cali­dad con ausen­cia de nue­vos talen­tos que tomen el relevo y la preo­cu­pante cir­cuns­tan­cia de que la mayor parte de las figu­ras sobre­sa­lien­tes, como Félix J. Palma, ya empe­za­ron a escri­bir en los noventa. Sin embargo, el libro pre­senta una chispa que puede resul­tar muy alen­ta­dora, con­tra todo pro­nós­tico: de entre los once rela­tos reco­pi­la­dos, des­ta­can dos muy espe­cial­mente, el del gran vete­rano César Mallor­quí, “La pared de hielo”, y el del joven escri­tor en alza, Juan Jacinto Muñoz Ren­gel, «Lon­don Gar­dens». Que­dé­mo­nos, espe­ran­za­dos, con este bello con­traste inter­ge­ne­ra­cio­nal. Y reto­me­mos, reto­me­mos la invi­ta­ción de la pri­mera página de His­to­ria y anto­lo­gía de la cien­cia fic­ción espa­ñola. Para seguir cum­pliendo obje­ti­vos nece­sa­rios. Hable­mos de cien­cia ficción…

MAICA RIVERA (@maica_rivera)