#leer255: Honorable Pla

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Ante el otoño caliente que se anun­cia en Cata­luña –semi­con­vo­cada una con­sulta sece­sio­nista en el ter­cer cen­te­na­rio de la toma de Bar­ce­lona por las tro­pas bor­bó­ni­cas en la Gue­rra de Suce­sión– y coin­ci­diendo con el mes de la Diada, en LEER hemos que­rido ofre­cer este sep­tiem­bre un número de aroma cata­lán pero al mar­gen del ruido ambiente –mul­ti­pli­cado por la reciente con­fe­sión de irre­gu­la­ri­da­des finan­cie­ras de Jordi Pujol–. Y lo hace­mos de la mano del escri­tor cata­lán más impor­tante del siglo XX, Josep Pla, de quien para noviem­bre Des­tino anun­cia la publi­ca­ción de unos die­ta­rios iné­di­tos bajo el muy pla­niano título de La vida lenta.

Ahora que vuel­ven la con­vul­sión, la urgen­cia his­tó­rica y los sal­va­pa­trias de barri­cada o barre­tina, uno encuen­tra la paz rele­yendo a nues­tro Pas­cal medi­te­rrá­neo”, escribe Jorge Bus­tos en la rigu­rosa y apa­sio­nada elu­ci­da­ción que enca­beza las pági­nas dedi­ca­das al autor de El cua­derno gris. Pre­ci­sa­mente sobre el éxito en Esta­dos Uni­dos de su reciente tra­duc­ción al inglés nos reporta Julio Val­deón Blanco desde Nueva York, una de las muchas ciu­da­des que cono­ció y relató Pla; Jorge B. Mon­ta­ñés dibuja de manera impre­sio­nista la faceta via­jera del payés y la lite­ra­tura que pro­dujo en iti­ne­ran­cia, cuya gran­deza “no reside en estar en el lugar pre­ciso, sino en hacer pre­ciso cual­quier lugar”.

La tumbra de Pla en el cementerio de Llofriu (LEER).

La tum­bra de Pla en el cemen­te­rio de Llo­friu (LEER).

En clave más cir­cuns­tan­cial, María García-Abadillo ha bus­cado deses­pe­ra­da­mente a Pla sobre el terreno, su terreno, poniendo a prueba la intui­ción de par­tida de que el ampur­da­nés está infra­va­lo­rado por la cul­tura ofi­cial de la Cata­luña de hoy. Desde Bar­ce­lona hasta Llo­friu pasando por su Pala­fru­gell natal, donde se encuen­tra la Fun­da­ción Pla, ha ras­treado su hue­lla y su vigen­cia reco­giendo ade­más el tes­ti­mo­nio, entre otros, de Arcadi Espada y Xavier Peri­cay.

El home­naje al home­not cul­mina de manera pre­cisa y pre­ciosa con la Autén­tica Entre­vista Falsa de Víc­tor Már­quez Revi­riego, que hace decir a Pla cosas nota­bles: “Mi país es el Ampur­dán y Cata­luña y España y Europa y lo que lla­ma­mos Occi­dente. Según. Lo que se vive, donde se vive, donde se come y se caga. Donde se anda. Lo que se pisa… Eso somos”.

No acaba ahí la inten­cio­nada ins­pi­ra­ción cata­lana de este número de sep­tiem­bre de LEER. En su sec­ción Ter­cera Cul­tura, la antro­pó­loga María Teresa Gimé­nez Bar­bat se pre­gunta por lo que nos dice el lla­mado pro­ceso (sece­sio­nista, se entiende) acerca de la natu­ra­leza humana, citando, entre otros, al pri­ma­tó­logo Franz de Waal cuando cons­tata que no hay gente que se odie más que quie­nes aca­ban de sepa­rarse. Desde un punto de vista bien dis­tinto, Ana Merino rinde home­naje a la indis­cu­ti­ble capi­tal espa­ñola del cómic, Bar­ce­lona. Y el cate­drá­tico Javier Huerta no puede evi­tar recor­dar hasta qué punto los Ubús de Albert Boa­de­lla y Els Joglars anti­ci­pa­ron los lodos que hoy lamenta la socie­dad catalana.

Así ha interpretado Raúl Arias para la portada de LEER la identidad dual de Josep Pla, apegado al terruño a la vez que viajero impenitente; la boina de payés erizada del “manojo fantástico de espárragos” del skyline neoyorquino. Catalán, español y universal.

Así ha inter­pre­tado Raúl Arias para la por­tada de LEER la iden­ti­dad dual de Josep Pla, ape­gado al terruño a la vez que via­jero impe­ni­tente; la boina de payés eri­zada del “manojo fan­tás­tico de espá­rra­gos” del sky­line neo­yor­quino. Cata­lán, espa­ñol y universal.

Pla, su lite­ra­tura y sus cir­cuns­tan­cias vita­les y pós­tu­mas son argu­mento ver­te­bral de un número de ren­trée de LEER pleno de con­te­ni­dos, ya dis­po­ni­ble en kios­cos y libre­rías. No se lo pierdan.

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