Felipe vi, un Rey “bueno” y “preparado”

Hoy se cum­plen 100 días de la pro­cla­ma­ción de Felipe VI como Rey de España. Una buena oca­sión de tra­tar el libro de CARMEN ENRÍQUEZ y EMILIO OLIVA ‘Felipe y Leti­zia’ (Agui­lar), una revi­sión de su docu­men­tado retrato a fondo (2010) de la per­so­na­li­dad de ambos. CARMEN R. SANTOS habló para LEER con estos dos expe­ri­men­ta­dos perio­dis­tas en mate­ria de Casa Real. 
 
 

¿Cuáles son las prin­ci­pa­les nove­da­des de esta edi­ción revisada?

La prin­ci­pal es la intro­duc­ción de un pró­logo que arranca con el momento de la abdi­ca­ción del Rey Juan Car­los, y en el que se explica la deci­sión de poner de nuevo en el mer­cado este libro. Su con­te­nido está ple­na­mente vigente por­que ofrece mucha infor­ma­ción acerca de los nue­vos Reyes de España, una infor­ma­ción que no ha cam­biado. El lec­tor se va a encon­trar con una minu­ciosa des­crip­ción de cómo son, su for­ma­ción, la adap­ta­ción de la Reina al pasar a ser miem­bro de la Fami­lia Real, cómo es su hogar y de qué manera trans­cu­rre su vida fami­liar, sus afi­cio­nes… Tam­bién se da una com­pleta visión de su tra­bajo, sus obli­ga­cio­nes como per­so­nas que encar­nan a la ins­ti­tu­ción de la Corona, su trato con los medios de comu­ni­ca­ción, los resul­ta­dos de los son­deos sobre la valo­ra­ción de los inte­gran­tes de la Fami­lia Real, que ima­gen pro­yec­tan al exterior…

EnriquezOliva

Los perio­dis­tas Emi­lio Oliva y Car­men Enríquez.

 

¿Pien­san que los nue­vos Monar­cas serán tan cer­ca­nos como los anteriores?

Ese es el prin­ci­pal reto que tie­nen los Reyes, esta­ble­cer una cer­ca­nía con los ciu­da­da­nos, ser capa­ces de crear unos víncu­los que recu­pe­ren la con­fianza, en parte per­dida, por los habi­tan­tes de un país que, a pesar de ser poco monár­quico, llegó a sen­tirse muy bien repre­sen­tado por Don Juan Car­los y Doña Sofía. La única razón por la que una ins­ti­tu­ción esen­cial­mente anacró­nica puede sobre­vi­vir hoy es con­si­guiendo estre­char unos lazos y una mutua con­fianza entre los Monar­cas y el pue­blo soberano.

¿Qué carac­te­rís­ti­cas des­ta­ca­rían en el Rey Felipe VI?

Su exce­lente pre­pa­ra­ción, que, por repe­tida, ten­de­mos a mini­mi­zar. Pero es una de sus garan­tías de buen ren­di­miento en el futuro. En España nadie ha lle­gado a su puesto de tra­bajo mejor pre­pa­rado que él. Luego, quie­nes le cono­cen, te cuen­tan cosas que noso­tros, que lo hemos seguido de cerca, pode­mos corro­bo­rar. Te dicen, por ejem­plo, que el nuevo Rey es bueno de cora­zón. Te aña­den que, aun­que de joven no lo era, es muy tra­ba­ja­dor, muy con­cien­zudo en sus queha­ce­res. Te cuen­tan tam­bién que tiene una enorme pacien­cia y un gran inte­rés para infor­marse de lo que cree nece­sa­rio. Y te apor­tan, ade­más, un dato muy tran­qui­li­za­dor: tiene un amplio y asen­tado sen­tido del humor.

Una ins­ti­tu­ción esen­cial­mente anacró­nica solo puede sobre­vi­vir estre­chando lazos y una mutua con­fianza con el pue­blo soberano”

¿Y de Doña Leti­zia?

Quie­nes la cono­cen seña­lan que su rasgo prin­ci­pal es su afán de per­fec­ción. Nadie explica de dónde le viene esa casi obse­sión, pero gra­cias a ella Leti­zia Ortiz realizó su bri­llante reco­rrido perio­dís­tico y Doña Leti­zia pudo cubrir con éxito diez exi­gen­tes años de Prin­cesa de Astu­rias. A esto se le une que es inte­li­gente. Y otra pecu­lia­ri­dad suya es que tiene un per­so­nal con­cepto de la jus­ti­cia que deter­mina su modo de actuar.

¿Cuá­les serían los aspec­tos en los que la Monar­quía podría mejorar?

Tiene que asu­mir de forma mucho más pro­funda el con­cepto de trans­pa­ren­cia. No puede haber par­ce­las oscu­ras ni opa­cas en una ins­ti­tu­ción que ha de ser punto de refe­ren­cia para la ciu­da­da­nía y que tiene que reco­brar el valor de la ejem­pla­ri­dad. No puede exis­tir ni el más mínimo tro­piezo o error en este sen­tido por­que la opi­nión pública no lo acep­ta­ría. Hay un con­cepto que Don Felipe ya tiene gra­bado en su ADN por haberlo escu­chado tan­tas veces de boca de su padre. No es otro que, a pesar de que la gente no vota al Rey, como sí pasa con los polí­ti­cos, le puede «botar», es decir, echarle de su puesto. Por eso, no puede haber nada reprochable.

¿A qué retos esen­cia­les debe enfren­tarse la Corona?

El pri­mero, desde un punto de vista polí­tico, es el desa­fío inde­pen­den­tista que ame­naza con lle­var a cabo un refe­rén­dum ile­gal en Cata­luña. Aun­que el Monarca no tiene pode­res, ya que tiene muy limi­ta­das sus fun­cio­nes por la Cons­ti­tu­ción, Don Felipe ten­drá que estu­diar hacer uso de esa poder de arbi­traje y mode­ra­ción de las ins­ti­tu­cio­nes que le con­fiere la Carta Magna de manera sutil y dis­creta. Tam­bién será suya, en parte, la res­pon­sa­bi­li­dad de recu­pe­rar el papel de España en el esce­na­rio inter­na­cio­nal, últi­ma­mente muy desdibujado.

CARMEN R. SANTOS

portada-felipe-letizia-reyes-espanFELIPE y LETIZIA. REYES DE ESPAÑA
Car­men Enrí­quez y Emi­lio Oliva
Agui­lar. Madrid, 2014
344 pági­nas. 19 euros
 

Una ver­sión de este artículo ha sido publi­cada en el número de sep­tiem­bre de 2014, 255, de la Revista LEER (cóm­pralo en tu quiosco y en libre­rías selec­cio­na­das, o mejor aún, sus­crí­bete).

 

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