Revista leer
En el día de la muerte de MIGUEL BOYER de una embo­lia pul­mo­nar a los 75 años, se hace nece­sa­rio revi­sar la bio­gra­fía que del ex minis­tro de Eco­no­mía socia­lista publicó quien fuera edi­tor y refun­da­dor de LEER, JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ, en 1991. “Miguel Boyer. El hom­bre que sabía dema­siado” (Temas de Hoy) es un exhaus­tiva y apa­sio­nante elu­ci­da­ción de la per­so­na­li­dad y tra­yec­to­ria de Boyer, que ofrece intere­san­tes cla­ves del pasado reciente e incluso del momento actual que vive España. Repro­du­ci­mos a con­ti­nua­ción un frag­mento del pró­logo del libro.
 

LA BIOGRAFÍA del prin­ci­pal pro­ta­go­nista de este libro, la expli­ca­ción de Miguel Boyer Sal­va­dor, apa­rece for­zosa, ince­sante y dra­má­ti­ca­mente con­di­cio­nada por la his­to­ria, desde la con­tem­pla­ción de los vie­jos dague­rro­ti­pos y las des­vaí­das foto­gra­fías de los ante­pa­sa­dos de su linaje y tra­di­ción ideo­ló­gica –Espar­tero, Prá­xe­des Mateo Sagasta, Azaña, Amós Sal­va­dor…– hasta la dolo­rosa expe­rien­cia vivida por su fami­lia tras la Gue­rra Civil, su con­di­ción de niño nacido en el seno de la “España ausente” del exi­lio repu­bli­cano en una clí­nica fran­cesa de San Juan de Luz.

Un segundo aspecto ha movido al autor a aden­trarse en la ela­bo­ra­ción de este elu­ci­da­rio de Miguel Boyer: su con­di­ción de pro­ta­go­nista noto­rio de la his­to­ria reciente de nues­tro país, desde su posi­ción de his­tó­rico diri­gente del Par­tido Socia­lista Obrero Espa­ñol –treinta años de recal­ci­trante mili­tan­cia, con los bre­ves parén­te­sis de 1968, año en el que fue expul­sado del PSOE por Rodolfo Llo­pis, enton­ces secre­ta­rio gene­ral del par­tido en el exi­lio, y su salida volun­ta­ria, durante esca­sos meses, en 1977–, hasta su con­di­ción de “pri­mer arqui­tecto”, de dise­ña­dor de las gran­des pau­tas de la polí­tica eco­nó­mica de los gabi­ne­tes de Felipe Gon­zá­lez, con sus dos años y medio como super­mi­nis­tro de Eco­no­mía, Hacienda y Comer­cio del pri­mer gobierno socia­lista. Sin des­de­ñar el ascen­diente inte­lec­tual y polí­tico ejer­cido por él sobre otros diri­gen­tes del PSOE, incluido Gon­zá­lez, y su influen­cia en el pro­gre­sivo des­li­za­miento hacia la mode­ra­ción del PSOE reno­vado, que ini­cia su anda­dura colec­tiva en el con­greso de Sures­nes de 1974.

Este no es un libro “eco­nó­mico”, en el sen­tido lite­ral –ni siquiera lato– de la pala­bra. En pri­mer lugar, por la con­di­ción de sim­ple afi­cio­nado a la mate­ria del autor y, sobre todo, por­que la per­so­na­li­dad inte­lec­tual y polí­tica de su prin­ci­pal pro­ta­go­nista tras­ciende con mucho los con­cre­tos y redu­ci­dos ámbi­tos de la eco­no­mía. Su silueta de estu­dioso, de polí­tico, con­vier­ten su con­di­ción de experto en eco­no­mía en un aspecto más –si bien impor­tante– de su per­so­na­li­dad intelectual.

A la hora de inda­gar en la vida de Boyer Sal­va­dor, el autor no ha tenido que arros­trar las difi­cul­ta­des con las que se topan los bió­gra­fos al tra­tar de recons­truir, con la paciente minu­cio­si­dad que requiere un puzzle, la vida de per­so­na­jes ya des­a­pa­re­ci­dos; ni siquiera tuvo que for­ce­jear con las cua­renta tone­la­das de docu­men­tos que ago­bia­ron a Frank Frie­del al empren­der la exte­nuante tarea que supuso escri­bir la bio­gra­fía del Pre­si­dente de los Esta­dos Uni­dos Fran­klin Delano Roo­se­velt. Sí se topó, en cam­bio, con mon­ta­ñas de mate­rial heme­ro­grá­fico en un terreno cier­ta­mente ines­pe­rado, que, dada la per­so­na­li­dad de Boyer, nadie hubiera ima­gi­nado antes de 1982: la lla­mada prensa del cora­zón. Su espec­ta­cu­lar y estruen­doso idi­lio y pos­te­rior matri­mo­nio con Isa­bel Preys­ler tuvo algo que ver con ello.

El físico, el estu­dioso de la filo­so­fía de la cien­cia, el eco­no­mista, el ideó­logo, el per­so­naje público, el hom­bre, en suma, se vio pro­gre­si­va­mente inmerso en un mundo des­pia­dado –el de la polí­tica– que ha sus­ci­tado en él sen­ti­mien­tos de estu­por, de recelo más tarde, y final­mente de des­dén, can­san­cio y exte­nua­ción inte­lec­tual, que en parte expli­can el largo rosa­rio de aban­do­nos y dimi­sio­nes que jalo­nan su bio­gra­fía. Tam­poco estaba Boyer Sal­va­dor pre­pa­rado para sopor­tar el ince­sante acoso de la prensa, la per­se­cu­ción a la que ha sido y es come­tido por parte de los infor­ma­do­res polí­ti­cos o de los ani­mo­sos e incan­sa­bles repor­te­ros y papa­razzi que abas­te­cen con su tra­bajo los pla­ni­llos de las lla­ma­das revis­tas del cora­zón. Si la actual clase polí­tica espa­ñola –y más con­cre­ta­mente, gran parte de los diri­gen­tes socia­lis­tas de hoy– fue des­crita por un cono­cido nove­lista como “la cul­mi­na­ción del medio pelo”, no hay duda de que la figura de Boyer des­taca sobre la media de nues­tros polí­ti­cos con­tem­po­rá­neos. Boyer Sal­va­dor es una espe­cie de recrea­ción, en clave político-intelectual, de El hom­bre que sabía dema­siado, y al igual que el pro­vin­ciano y atri­bu­lado esto­ma­tó­logo atra­pado en un dia­bó­lico labe­rinto nor­te­afri­cano –pro­ta­go­nista del homó­nimo y legen­da­rio filme de Alfred Hit­ch­cock The Man Who Knew Too Much–, se vio repen­ti­na­mente sumer­gido en un uni­verso hos­til y ver­ti­gi­noso que tardó en lle­gar a com­pren­der (…).

JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ

boyerMIGUEL BOYER. EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO
José Luis Gutiérrez
 Temas de Hoy. Madrid, 1991
461 pági­nas

 

El hom­bre que sabía dema­siado” en Iber­li­bro.