Revista leer
Auto­res de la foto­gra­fía de por­tada del número de junio de LEER, inau­gu­ran mues­tra, “Pre­lu­dio” (desde hoy y hasta el 8 de agosto), en la gale­ría Espai Tac­tel de Valen­cia. Una buena oca­sión para ofre­cer el repor­taje sobre su tra­bajo rea­li­zado por MARÍA GARCÍA-ABADILLO para nues­tra edi­ción impresa.

 

En inglés, kink es una vuelta de tuerca, es rizar el rizo; es pre­ci­sa­mente lo que se pro­pu­sie­ron Paco y Manolo cuando, en 2006, edi­ta­ron su pri­mer fan­zine. Hasta enton­ces habían cola­bo­rado para dis­tin­tos medios, sacando fotos para revis­tas de moda (Marie Claire), suple­men­tos cul­tu­ra­les (Ten­ta­cio­nes de El País, La Luna de El Mundo) o publi­ca­cio­nes musi­ca­les (Rock­de­lux). Fue esta última la que les encargó el repor­taje foto­grá­fico del pri­mer Pri­ma­vera Sound y la que les llama cada año para que con­ti­núen hacién­dolo. En 2011, ellos mis­mos edi­ta­ron Diez años de Pri­ma­vera Sound según Paco y Manolo, un álbum de retra­tos de los artis­tas que habían par­ti­ci­pado en el fes­ti­val durante su pri­mera década de vida: Enri­que Morente, Cat Power, Jar­vis Cocker o Los Pla­ne­tas, entre ellos.

Por su obje­tivo van a ir pasando gran­des artis­tas, músi­cos y escri­to­res de la talla de Paul Aus­ter, Elvis Cos­te­llo o Patti Smith, pero la fecha que marca un punto de infle­xión en su tra­bajo es 2004. Pen­sando en un pro­yecto per­so­nal, de expe­ri­men­ta­ción, y en cierto modo atraí­dos por el tra­bajo directo y autén­tico de fotó­gra­fos como Wolf­gang Till­mans o Nan Gol­din, Paco y Manolo escri­bie­ron un anun­cio en la prensa bus­cando gente en Bar­ce­lona dis­puesta a dejarse retra­tar des­nuda. Espe­ra­ban una res­puesta dis­creta y el resul­tado fue ines­pe­rado: cien­tos de per­so­nas les habían con­tac­tado en pocos días. Y sin dinero de por medio.

Su obra habla de bio­gra­fías no narra­das, quizá insó­li­tas, como las de los rela­tos de Paul Bowles, McCu­llers o Genet

No siendo aún cons­cien­tes de ello, su carrera tomó enton­ces una direc­ción clara. Paco y Manolo cogie­ron su cámara, nada más, y fue­ron visi­tando, uno a uno, los hoga­res de 137 per­so­nas anó­ni­mas que, por la razón que fuera, que­rían ser foto­gra­fia­das. Sólo bajo dos con­di­cio­nes: ser mayor de edad y posar con natu­ra­li­dad. A par­tir de ahí, se desató la magia: hom­bres y muje­res, de per­fi­les com­ple­ta­mente dis­tin­tos, les invi­ta­ban a par­ti­ci­par de su inti­mi­dad. No intere­saba el por­qué, ni quién era cada uno de ellos, sólo el ins­tante en que des­cu­brían su cuerpo y mira­ban a la cámara como si mira­ran den­tro de sí mis­mos. No hay más en aque­llos des­nu­dos, no hay luces ni esce­na­rios arti­fi­cia­les, no hay mode­los. Son imá­ge­nes reales, de per­so­nas reales. Y las difi­cul­ta­des huma­nas y téc­ni­cas que ello con­lleva: a veces, habi­ta­cio­nes ilu­mi­na­das úni­ca­mente por una bom­bi­lla. O per­so­nas que, lejos de posar orgu­llo­sas de su cuerpo, se qui­tan la ropa casi tem­blando, como si, a la vez que des­cu­bren su piel, des­ta­pa­ran tam­bién sus sentimientos.

Common_PeopleEl pro­yecto, que titu­la­ron Com­mon Peo­ple en honor a uno de los him­nos de Pulp, míti­cos del brit pop de los ochenta, sedujo a la gale­ría bar­ce­lo­nesa Igua­pop Gallery (hoy des­a­pa­re­cida), que les pro­puso mon­tar una expo­si­ción y edi­tar un catá­logo. El resul­tado: una gran reper­cu­sión en los medios y el con­si­guiente éxito de público.

Esta expe­rien­cia fue el ger­men del tra­bajo que hoy les dis­tin­gue, el fan­zine que lle­van publi­cando ocho años y que supone esa vuelta de tuerca de la que hablá­ba­mos. Kink nació como algo más que Com­mon Peo­ple. En esta oca­sión, los retra­tos eran sólo mas­cu­li­nos y tenían una carga sexual evi­dente. Kink era provocación.

Para el pri­mer número, Paco y Manolo se sir­vie­ron de ins­tan­tá­neas de ami­gos a los que solían foto­gra­fiar a menudo. Sabían que el tema del des­nudo mas­cu­lino levan­ta­ría polé­mica y sería enten­dido como por­no­gra­fía, pero aun así deci­die­ron arries­gar, sin expec­ta­ti­vas de sacar un segundo volu­men ade­lante. Nada más lejos de la reali­dad. Tras su publi­ca­ción, igual que había pasado con Com­mon Peo­ple, dece­nas de per­so­nas que no cono­cían con­tac­ta­ron con ellos para posar ante su cámara. Desde enton­ces, cada vez son más los intere­sa­dos y les lla­man desde más lejos.

En ‘Kink’ no hay luces ni esce­na­rios arti­fi­cia­les, no hay mode­los. Son imá­ge­nes reales, de per­so­nas reales

Nin­guno de los chi­cos Kink son mode­los pro­fe­sio­na­les, pero esta vez la natu­ra­li­dad se trans­forma en una volun­tad clara de seduc­ción. Algu­nos des­nu­dos se intu­yen, otros son más que explí­ci­tos, pero el pro­ceso repite la línea que carac­te­riza el tra­bajo de Paco y Manolo: los chi­cos son retra­ta­dos en su entorno, en el inte­rior de sus casas o en el campo, pero siem­pre prio­ri­zando el efecto de la luz natu­ral. En los des­nu­dos al aire libre, Paco y Manolo tra­tan la luz al más puro estilo impre­sio­nista. Los cuer­pos se dejan ver entre la vege­ta­ción y los rayos de sol se mul­ti­pli­can refle­ján­dose en las hojas de los árbo­les, con­vir­tiendo la escena en un pai­saje casi bucó­lico. En los inte­rio­res, la luz no recrea una atmós­fera embria­gante, sino que imprime un efecto cla­ros­curo que actúa final­mente con la misma fuerza de suges­tión. En este caso es la luz la que, a tra­vés del res­qui­cio de una puerta o una ven­tana, des­viste al modelo.

Kink20_La obra de Paco y Manolo habla de vidas corrien­tes, de esce­nas coti­dia­nas, de bio­gra­fías no narra­das. Son temas que les intere­san y que con­di­cio­nan su tra­bajo. Son pro­ta­go­nis­tas que tie­nen sus pro­pias his­to­rias, quizá insó­li­tas, como las de los rela­tos de Paul Bowles, Car­son McCu­llers o Jean Genet, pero con las que, de una manera u otra, pode­mos sen­tir­nos iden­ti­fi­ca­dos. Sin embargo, Paco y Manolo no cuen­tan anéc­do­tas con sus retra­tos, existe siem­pre una dis­tan­cia casi pal­pa­ble entre la cámara y el modelo. Hay un espa­cio, como una señal de res­peto, que recuerda a la pers­pec­tiva de las esce­nas de Yasu­jirō Ozu, roda­das siem­pre a la altura del tatami y que nos man­tiene de algún modo fuera de la pelí­cula, aje­nos a cada his­to­ria. “Esta­ble­ce­mos desde el prin­ci­pio una barrera. Res­pe­ta­mos la inti­mi­dad y los moti­vos por los cua­les la per­sona quiere ser foto­gra­fiada. Nunca nos entrometemos”.

Paco y Manolo se sor­pren­den aun hoy de haber lle­gado hasta los veinte núme­ros de Kink: “El tema del retrato eró­tico mas­cu­lino con­ti­núa siendo una espe­cie de tabú en la foto­gra­fía y en el arte que toda­vía tene­mos que jus­ti­fi­car”. Ellos se atre­vie­ron a impri­mir para un público muy espe­cí­fico y siguen hacién­dolo con éxito. “Es una opción que no nos hace ricos”, comen­tan, “pero que nos ha man­te­nido en el mer­cado edi­to­rial”. Refi­rién­dose a éste último, lamen­tan que en España la cul­tura visual no esté lo sufi­cien­te­mente reco­no­cida. “No hay ape­nas libros de retrato en las libre­rías espa­ño­las. Se valora poco la foto­gra­fía, cuando cada vez más nos comu­ni­ca­mos a tra­vés de imá­ge­nes”.  Y a esta afir­ma­ción se corres­ponde su res­puesta cuando pre­gun­ta­mos ¿qué revis­tas com­pran Paco y Manolo?: “Ya no lee­mos nin­guna regu­lar­mente y muchas veces, cuando com­pra­mos alguna, lo hace­mos por la portada”.

Res­pe­ta­mos la inti­mi­dad y los moti­vos por los cua­les la per­sona quiere ser foto­gra­fiada. Nunca nos entrometemos”

Con todo, ellos no se rin­den por­que ahora hacen “sólo lo que les gusta”. En 2014, para cele­brar el vigé­simo volu­men de Kink, han deci­dido ensa­yar un nuevo pro­yecto edi­to­rial: junto al fan­zine se vende el pri­mer número de Cua­derno, una publi­ca­ción que irá de la mano de Kink en sus comien­zos y que con­sis­tirá en mono­gra­fías de artis­tas, no sólo fotó­gra­fos, con­ti­nuando con la temá­tica del des­nudo. Pero no se que­dan ahí. Fuera del mundo de la edi­ción, Paco y Manolo están tra­ba­jando en Pre­lu­dio, una expo­si­ción que abrirá sus puer­tas el 27 de junio en la gale­ría Espai Tac­tel de Valencia.

A pesar de ser la pér­dida de la juven­tud una de sus obse­sio­nes, que les hace cues­tio­narse si han hecho todo lo que que­rían hacer, Paco y Manolo siguen, aun­que no sin esfuerzo, haciendo reali­dad lo que parece una uto­pía en los tiem­pos que corren: man­te­ner vivo su pro­yecto edi­to­rial. Pero, como dijo Genet, “peor que no lle­var a cabo los sue­ños de tu juven­tud sería haber sido joven y no haber soñado nunca”.

 

Esta serie de foto­gra­fías fue rea­li­zada por Paco y Manolo en el mes de mayo de 2014 para la por­tada de junio de LEER. Tal y como sue­len hacer en “Kink”, les pedi­mos que nos escri­bie­ran unas líneas sobre su modelo:

Cono­ci­mos a Juanma en el 2007. Desde enton­ces somos ami­gos. Lo hemos foto­gra­fiado cien­tos de veces. El otro día, des­pués de hacerle estas fotos, nos devol­vió ‘Maja­reta’, de John Waters. Lo tenía en su casa desde hacía varios años. Le deja­mos ‘Mau­rice’. Igual en tres o cua­tro años nos lo devuelve.