Revista leer

Alguien podría pro­po­ner un intere­sante juego con­sis­tente en ave­ri­guar, obser­vando una serie de foto­gra­fías del público que asiste a una con­fe­ren­cia, quién la imparte o, al menos, de qué tema trata. El pasado mar­tes, antes de que empe­zara la charla a la que asistí en el Círculo de Bella Artes –una mez­cla de con­ver­sa­ción polí­tica, firma impro­vi­sada de libros y encuen­tro con una figura popu­lar–, observé qué tipo de per­so­nas iban lle­nando –hasta superar el aforo– aquel acto. Para tra­tarse de un encuen­tro con el autor de un ensayo socio­po­lí­tico la com­po­si­ción resul­taba sor­pren­dente: más de la mitad de la sala estaba com­puesta por jóve­nes de menos de 25 años. Pero quizá no les sor­prenda tanto si les digo que el autor que allí iba a hablar era Owen Jones.

Para los que aún no le conoz­can, Jones (Shef­field, 1984) es autor de uno de los ensa­yos clave de los últi­mos años, Chavs, la demo­ni­za­ción de la clase obrera (edi­tado en España por Capi­tan Swing en 2012), ade­más de arti­cu­lista en The Inde­pen­dent y The Guar­dian y uno de los pen­sa­do­res de izquierda que trae de cabeza a los tories en el Reino Unido. Un curri­cu­lum envi­dia­ble para alguien que no ha cum­plido los 30.

¿Qué es lo que tiene de espe­cial la figura de Jones? Robán­dole las pala­bras al pre­sen­ta­dor del acto, César Ren­due­les (com­pa­ñero de edi­to­rial con su Socio­fo­bia) al leer Chavs se siente que “aquel libro habla de algo impor­tante, te inter­pela como lec­tor. Es un texto rigu­roso y docu­men­tado, pero tam­bién empá­tico y prudente.”

¿De qué iba Chavs? En una pri­mera visión de super­fi­cie leía­mos un libro sobre los jóve­nes de clase tra­ba­ja­dora en Ingla­te­rra que, sin tra­bajo ni clase, habían que­dado rele­ga­dos a una posi­ción subal­terna en la escala social. Pero Chavs con­te­nía muchí­simo más. Era, y siguiendo la charla que Jones ofre­ció en el CBA –la visita a España ha incluido tam­bién el CCCB de Bar­ce­lona–, la expli­ca­ción, res­puesta y con­tra­ata­que frente al impa­ra­ble y vic­to­rioso pro­ceso ini­ciado por el neo­li­be­ra­lismo varias déca­das atrás.

En Chavs se nos pre­sen­taba el meca­nismo de fun­cio­na­miento de la hege­mo­nía cul­tu­ral en una socie­dad; el que crea el sen­tido común, el que dicta la agenda pública y expresa cómo las ideas pue­den pasar, en un juego dia­léc­tico, de la radi­ca­li­dad a la acep­ta­ción o a la inversa. Este libro vol­vió a colo­car la per­ti­nen­cia del debate sobre la igual­dad en el cen­tro del medioam­biente polí­tico, nos hizo pre­gun­tar­nos qué sig­ni­fi­caba la idea de demo­cra­cia, enten­diendo ésta no como una pre­rro­ga­tiva de los mejo­res sino una deli­be­ra­ción común entre igua­les, y cómo, pre­ci­sa­mente, la falta de igual­dad era la pro­pia cri­sis de la democracia.

Más allá de la posi­ción ideo­ló­gica del lec­tor, es cierto que Chavs inci­día en aspec­tos que, extra­ña­mente, pasa­ron inad­ver­ti­dos en otros ensa­yos de la misma natu­ra­leza. El libro se cues­tio­naba cómo era posi­ble que la defensa de posi­cio­nes des­re­gu­la­do­ras de los mer­ca­dos, amplia­mente defen­di­das en el ámbito edi­to­rial y aca­dé­mico antes del inicio de la cri­sis de 2008, no hubiera sufrido ape­nas des­gaste des­pués de ini­ciarse este gran cata­clismo social, eco­nó­mico y polí­tico. O cómo la Ter­cera Vía, abra­zada con ímpetu por la social­de­mo­cra­cia euro­pea de fina­les de los noventa, tuviera cone­xio­nes ideo­ló­gi­cas tan fuer­tes con los dis­cí­pu­los de Hayek y a nadie pare­ciera impor­tarle inda­gar en este contrasentido.

chavs_150ppp¿De dónde viene el éxito de Owen Jones? En pri­mer lugar de algo que apun­tá­ba­mos más arriba: ha comen­zado a hacerse pre­gun­tas que todo el mundo había dejado de hacerse. O dicho de otra forma, Jones no ha caído en esa iner­cia pro­vo­cada que nos lleva a pasar página cuando aún no hemos ter­mi­nado –ni com­pren­dido– un capí­tulo de nues­tra historia.

Pero ade­más Jones con­si­gue algo poco habi­tual en los pen­sa­do­res de izquier­das de nues­tro tiempo: resul­tar atrac­tivo. Su estilo –tanto escrito como oral, como pudi­mos com­pro­bar el otro día en el CBA– es enér­gico pero con­te­nido, locuaz aun­que sin estri­den­cias, acce­si­ble para todos pero sin reba­jar el nivel del dis­curso a lo falso del populismo.

De hecho, su éxito –no sólo en España o en el Reino Unido– no ha con­sis­tido en ven­der muchos libros, apa­re­cer en los medios o ser acep­tado por la super­es­truc­tura inte­lec­tual, sino en algo mucho más difí­cil: con­ver­tirse en un autor pop. No esta­mos hablando, evi­den­te­mente, de que los libros de Jones se ven­dan en tien­das de aero­puer­tos y expo­si­to­res de gran­des super­fi­cies, pero sí que ha con­se­guido tras­pa­sar con cre­ces el círculo que con­forma el público que lee ensayo polí­tico. Leer su libro se ha con­ver­tido en un must (y aquí el angli­cismo de revista de ten­den­cias no es casual).

En el Círculo tam­bién se ade­lantó escue­ta­mente lo que será su segundo tra­bajo, The Esta­blish­ment, que según se apuntó va a ser una con­ti­nua­ción de Chavs, en el sen­tido de pro­fun­di­zar en los meca­nis­mos polí­ti­cos y cul­tu­ra­les que lle­van a las cla­ses socia­les domi­nan­tes a fin­gir su desa­pa­ri­ción de la escena pública mien­tras que su poder de cohe­sión y coac­ción es más fuerte que nunca.

Si algo llamó la aten­ción en el acto del pasado día 20 es que el público, bien en el turno de pre­gun­tas bien al fina­li­zar el mismo, agra­de­ció al autor, con insis­ten­cia y efu­si­vi­dad, su pre­sen­cia en aque­lla sala. Se intuía que aquel agra­de­ci­miento, más que espa­cial o tem­po­ral, era de una natu­ra­leza dife­rente. Quizá lo que el público agra­de­cía a Owen Jones era que le hubiera recor­dado cosas que ya sabía pero que había olvi­dado; quizá su agra­de­ci­miento, tal y como dijo él mismo, venía de que “ade­más de uti­li­zar esta­dís­ti­cas un escri­tor sobre todo lo que tiene que hacer es con­tar his­to­rias” que son las que la gente recuerda, las que emo­cio­nan e impul­san a la acción.

Es intere­sante com­pro­bar cómo en el ámbito edi­to­rial, cuando se apuesta por opcio­nes que aúnan lo rigu­roso sin aban­do­nar lo acce­si­ble, e incluso se arriesga pres­cin­diendo del estu­dio de mer­cado que des­acon­se­ja­ría tal aven­tura, se obtie­nen resul­ta­dos posi­ti­vos tanto desde el punto de vista inte­lec­tual como comer­cial. Algo que va en la línea del acto que el Espa­cio LEER rea­li­zará este lunes 26 de mayo, Cuando recor­da­mos quié­nes somos, libre­ros y edi­to­res recu­pe­rando su espacio.

DANIEL BERNABÉ (@diasasaigonados)