Ocho y Medio: libreros de alfombra roja

El entorno de la Plaza de los Cubos y la calle Mar­tín de los Heros, a la som­bra de la Torre de Madrid, es el epi­cen­tro capi­ta­lino de los afi­cio­na­dos al cine de cali­dad. En unos pocos metros se encuen­tran las salas de ver­sión ori­gi­nal Golem y Renoir, donde las pelí­cu­las aún invi­tan a la con­ver­sa­ción una vez que el pro­yec­tor ha dejado de fun­cio­nar. Frente al número 11 de la misma calle, pea­to­nal desde hace unos años, vemos una terraza donde algu­nas per­so­nas –es una mañana soleada y vís­pera de fes­tivo– hojean libros mien­tras toman algo o con­ver­san con sus com­pa­ñe­ros de mesa. Es la terraza de Ocho y Medio Libros de Cine, libre­ría de refe­ren­cia espa­ñola y euro­pea cuando habla­mos del sép­timo arte edi­tado en papel.

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Lo deja dicho Marta Caba­llero en el arran­que de nues­tra cover de abril dedi­cada a la escri­tura cine­ma­to­grá­fica: «En Ocho y Medio, excelsa libre­ría madri­leña y una de las espe­cia­li­za­das más impor­tan­tes de Europa, abun­dan dos tipos de clien­tes. De un lado, los que acu­den a los cines pró­xi­mos al local y apro­ve­chan antes para echar una ojeada a sus anaque­les y a sus pare­des cua­ja­das de car­te­les fir­ma­dos por direc­to­res y acto­res, los que se sien­tan a tomar un café en su terraza para comen­tar la pelí­cula o hacer tiempo antes de entrar en las salas; de otro, los mili­tan­tes del sép­timo arte, gen­tes del ofi­cio, estu­dian­tes de audio­vi­sual, inte­lec­tua­les, ciné­fi­los. Esta segunda casta se deja los cuar­tos en com­prar guio­nes de cine. Se sien­tan en su casa y los leen. Así».

Mien­tras espe­ra­mos a que María Sil­veyro, la pro­pie­ta­ria y alma mater de la libre­ría, ter­mine una lla­mada y pueda aten­der­nos, pasea­mos curio­sos por el local. El fondo de Ocho y Medio se com­pone de alre­de­dor de 15.000 títu­los, la mayo­ría orien­ta­dos a lo cine­ma­to­grá­fico, desde cues­tio­nes téc­ni­cas y pro­fe­sio­na­les hasta publi­ca­cio­nes para todos los públi­cos, pero tam­bién encon­tra­mos libros sobre tele­vi­sión y artes escé­ni­cas. El local posee un encanto inne­ga­ble, ausente cual­quier atrezzo de car­tón pie­dra; todos los ele­men­tos han ido acu­mu­lán­dose poco a poco, entre la dedi­ca­ción, la casua­li­dad y el tra­bajo. Des­ta­can en sus pare­des dece­nas de dedi­ca­to­rias fir­ma­das por acto­res y direc­to­res espa­ño­les e internacionales.

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Cuando, ya en la terraza y delante de un café, parece que vamos a empe­zar nues­tra con­ver­sa­ción con María, lo ines­pe­rado del tra­bajo secues­tra de nuevo a nues­tra inter­lo­cu­tora: un reco­no­ci­ble perio­dista cine­ma­to­grá­fico cata­lán ha venido a Madrid y, por supuesto, se pasa por Ocho y Medio. Les veo hablar ani­ma­da­mente; no es la pri­mera vez que ambos coin­ci­den. Como más tarde nos explica María, Ocho y Medio es más que una libre­ría; es un punto de encuen­tro en el que coin­ci­den los aman­tes del cine, desde el anó­nimo hasta mun­dial­mente cono­cido, desde el experto ciné­filo hasta el espec­ta­dor casual de títu­los más prosaicos.

Ocho y Medio nació hace más de treinta años como libre­ría en los sóta­nos del enton­ces Cine Alp­ha­vi­lle. A prin­ci­pios de los noventa, en un viaje de Godard a Fellini, tomó su actual nom­bre y salió a la super­fi­cie, y tras algún cam­bio de local, desde 2001 (Kubrick mediante) per­ma­nece ya en su actual ubi­ca­ción. María no se cansa de recor­dar a la per­sona que una vez pensó crear algo pare­cido a lo que la libre­ría es hoy, Jesús Robles, padre de Ocho y Medio, que des­gra­cia­da­mente falle­ció en julio del pasado año. Jesús era no sólo el crea­dor de este pro­yecto, sino un gran cono­ce­dor del cine, alguien que supo ganarse el res­peto y amis­tad de la pro­fe­sión y del público al que pasó por la libre­ría en todos estos años.

DSC_0328Habla­mos con María sobre uno de los intere­san­tes actos que hemos visto anun­cia­dos en su web –Ocho y Medio fue tam­bién pio­nera en el comer­cio digi­tal en España– y nos comenta la nece­si­dad de no que­darse para­dos, de lle­nar la agenda cul­tu­ral de sus clien­tes con ini­cia­ti­vas tan intere­san­tes como la pro­yec­ción de cor­tos de la ECAM, con­cier­tos acús­ti­cos de música cine­ma­to­grá­fica o los Audio­dra­mas de Fede­rico Vol­pini, que recu­pe­ran la mejor tra­di­ción de tea­tro radio­fó­nico con gran éxito.

María nos enseña tam­bién la última publi­ca­ción de su edi­to­rial, que, aun­que lle­vaba un tiempo parada debido al gran tra­bajo que reque­ría man­te­ner varias colec­cio­nes, ha reto­mado su acti­vi­dad junto a la Uni­ver­si­dad Com­plu­tense edi­tando Ima­gen, Cuerpo y Sexua­li­dad. Repre­sen­ta­cio­nes del cuerpo en la cul­tura audio­vi­sual con­tem­po­rá­nea, que se pre­sen­tará el pró­ximo jue­ves 24 de abril.

La natu­ra­leza de la pro­pia libre­ría, nos comenta María Sil­veyro, ha ido trans­for­mán­dose a lo largo del tiempo, aun sin per­der sus señas de iden­ti­dad. Su tra­bajo, en un seg­mento tan espe­cí­fico como el de la edi­ción cine­ma­to­grá­fica, se sus­tenta sobre todo en la selec­ción cui­da­dosa de su catá­logo, con­tando no sólo con títu­los de edi­to­ria­les espa­ño­las sino ras­treando a nivel mun­dial todas las publi­ca­cio­nes rela­cio­na­das con la mate­ria que resul­ten de inte­rés. Así encon­tra­re­mos en su fondo desde libros tan cono­ci­dos como la mítica entre­vista de Truf­faut a Hit­ch­cock hasta un estu­dio sobre la arqui­tec­tura y urba­nismo en el cine publi­cado por una edi­to­rial ita­liana. Es, por tanto, un tra­bajo con­cien­cudo y activo, de librero, mucho más arduo que dejarse lle­var por las nove­da­des edi­to­ria­les, pero que aporta la segu­ri­dad de que siem­pre habrá algo intere­sante y espe­cial que encon­trar buceando en los anaque­les de Ocho y Medio.

DSC_0367¿Cómo sobre­vive un nego­cio que se encuen­tra justo en el vór­tice de dos sec­to­res espe­cial­mente afec­ta­dos por la cri­sis como son el libro y el cine? María nos dice que diver­si­fi­cando las pro­pues­tas. La cafe­te­ría del local, lla­mada Gato­pardo –quizá un guiño por aque­llo de cam­biar todo para que nada cam­bie– ha sido esen­cial para la super­vi­ven­cia del pro­yecto. La cues­tión, en opi­nión de la pro­pie­ta­ria de Ocho y Medio, no es tanto una cri­sis con­creta, el cam­bio a for­mato digi­tal o la posi­ble pira­te­ría, sino que la gente, en gene­ral, cada vez lee menos. El pro­blema, nos dice, es la ocu­pa­ción del tiempo; el que antes empleá­ba­mos en leer ahora lo dedi­ca­mos a cosas como la redes sociales.

Hablando de nue­vos para­dig­mas cae­mos en la cuenta de que María, aun­que habla de los demás libre­ros como com­pa­ñe­ros, ha dedi­cado más tiempo en nues­tra con­ver­sa­ción a todo lo que orbita alre­de­dor de la gran pan­ta­lla que al libro impreso. ¿A qué mundo se siente más cer­cana Ocho y Medio, al papel o al celu­loide? María no duda un momento: pese a que son, nos explica, libre­ros y su tra­bajo es con el papel, su mundo, sus clien­tes, son del cine. Des­pués de tan­tos años, explica María, al final las rela­cio­nes son muy estre­chas, no sólo en lo pro­fe­sio­nal; no es raro que un direc­tor deje de serlo a secas para pasar a ser un amigo más que te invita a cenar. De hecho el pre­mio más impor­tante reci­bido por esta libre­ría, el Gon­zá­lez Sinde, se lo con­ce­dió en 2004 la Aca­de­mia de Cine “por su extra­or­di­na­ria labor en la difu­sión de la cul­tura cine­ma­to­grá­fica a tra­vés de los libros y en par­ti­cu­lar por su enco­mia­ble labor de edi­ción de guio­nes y otros tex­tos sobre cine español”.

Nos des­pe­di­mos de María Sil­veyro y su equipo, res­pon­sa­bles de una pro­puesta cul­tu­ral única en la que las imá­ge­nes, en vez de a 24 foto­gra­mas por segundo, se mue­ven impre­sas al ritmo que el lec­tor decide dar­les. Por­que como dejó dicho Pedro Almo­dó­var en uno de los autó­gra­fos que se exhi­ben en el local, el cine tam­bién se lee.

DANIEL BERNABÉ

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Hay un comentario

  • […] momento su pro­yecto era nove­doso, algo que les ayudó a darse a cono­cer rápi­da­mente. Una libre­ría cafe­te­ría no es un local donde se sirve café frío y hay algu­nas revis­tas para que los clien­tes las […]

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