¡Fantástico Worldwide!

Anto­lo­gía uni­ver­sal del relato fan­tás­tico: Esta­mos ante un libro para aca­pa­rar, con­ser­var y con­sul­tar cons­tan­te­mente… ¡No lo pres­ten! Una joya edi­to­rial que qui­zás nadie más que Jacobo Siruela podría edi­tar en España. Un empeño per­so­nal del edi­tor que, según cuenta, per­ge­ñaba desde anti­guo: reunir en espa­ñol los mejo­res rela­tos fan­tás­ti­cos de la lite­ra­tura universal.

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En 1.247 pági­nas de papel biblia exce­len­te­mente edi­ta­das se inclu­yen 55 asom­bro­sos rela­tos de otros tan­tos auto­res, desde E.T.A. Hoff­mann a Nai­yer Masud, pasando por Bal­zac, Push­kin, Poe, Gau­tier, Wil­kie Collins, Char­les Dickens, Tur­gué­niev, Kipling, Henry James, Leo­poldo Lugo­nes, Gio­vanni Papini, Juni­chiro Tani­zaki, Saki, Love­craft, Wal­pole, Bor­ges, Dino Buz­zati, Alejo Car­pen­tier, Bioy Casa­res, Rosa Cha­cel, Cor­tá­zar, Paul Bowles y Javier Marías, entre otros muchos. Siruela, que ya realizó hace algún tiempo otra anto­lo­gía sobre cuen­tos de vam­pi­ros, se explica en un exor­dio de 60 pági­nas sobre las razo­nes de su selec­ción y su par­ti­cu­lar pre­fe­ren­cia por los auto­res reco­gi­dos. Con una eru­di­ción admi­ra­ble y un estilo lite­ra­rio pleno de fres­cura y cla­ri­dad, el antó­logo y edi­tor reco­rre las diver­sas épo­cas y corrien­tes lite­ra­rias de Europa y Amé­rica, pri­mor­dial­mente, pero aten­diendo tam­bién a los auto­res orien­ta­les, afri­ca­nos y de cual­quier ori­gen. Su modelo es la obra Ant­ho­lo­gie du fan­tas­ti­que, que Roger Cai­llois publicó en 1966 en Galli­mard, una de las más difun­di­das y reco­no­cida por su carác­ter abierto y uni­ver­sa­lista. Aspec­tos que esta anto­lo­gía espa­ñola tam­bién con­serva, pero que supera a aque­lla por su des­tie­rro del nacio­na­lismo y por­que se ordena cro­no­ló­gi­ca­mente, algo uti­lí­simo para cual­quier lector.

Siruela reco­noce que incluye auto­res que le gus­ta­ron desde niño y que le han acom­pa­ñado toda su vida, ajus­tando así cuen­tas con su pro­pia nos­tal­gia y sen­si­bi­li­dad. Son los cuen­tos fan­tás­ti­cos de su vida y evo­lu­ción personal.

Una obra más que reco­men­da­ble y un gozo para cual­quiera que dis­frute con lo fan­tás­tico y la buena lite­ra­tura. Una espe­cie de canon, según expone su edi­tor, con la inten­ción de rega­lar a sus lec­to­res una caja de sor­pre­sas que cada cual dis­fru­tará a su manera.

LUIS CONDE MARTÍN

Entre­vista / Jacobo Siruela: «Lo extraño se ha hecho habitual»

¿Una anto­lo­gía para espa­ño­les o iberoamericanos?

Una anto­lo­gía para la legua espa­ñola, para ambos.

 ¿Por qué cin­cuenta y cinco auto­res? ¿Algo que ver con la Numerología?

Iban a ser 50 y tuve que meter cinco más. La ver­dad es que me hubiera gus­tado haber metido a veinte más, pero era impo­si­ble; el pre­cio se hubiera dis­pa­rado. Siem­pre te que­das corto y nunca llueve a gusto de todos. Una anto­lo­gía tiene siem­pre estos problemas.

Una selec­ción para gozo y asom­bro de los aman­tes de lo fan­tás­tico… ¿de la lite­ra­tura occidental?

Bueno, hay un japo­nés y un indio. De la lite­ra­tura orien­tal conozco bas­tan­tes ejem­plos, pero ante­rio­res al siglo XIX, y esta anto­lo­gía comienza en Hoff­mann. En cual­quier caso la lite­ra­tura fan­tás­tica pro­pia­mente dicha es un fenó­meno pura­mente euro­peo y pro­pio de la sen­si­bi­li­dad moderna. Oriente nunca tuvo nin­gún con­flicto racio­nal con lo sobre­na­tu­ral y lo fan­tás­tico nace de esa con­fron­ta­ción de visio­nes tras el Siglo de las Luces.

¿Pre­do­mi­nio de la lite­ra­tura anglosajona?

No puede ser de otro modo. Los auto­res de Irlanda, Gran Bre­taña y Esta­dos Uni­dos son los que más lejos lle­gan y mejor defi­nen esta lite­ra­tura. Aun­que Lati­noa­mé­rica toma el relevo a par­tir de los años 40, sobre todo en Argentina.

Escasa pre­sen­cia de auto­res españoles…

El hecho de que en las dos últi­mas déca­das se haya cul­ti­vado la lite­ra­tura fan­tás­tica en España no quiere decir que haya bri­llado espe­cial­mente en nues­tro país durante los últi­mos dos siglos. Podría haber metido a Béc­quer y a otros más, pero son dema­siado cono­ci­dos, y de alguna manera prac­ti­can el manie­rismo, no inven­tan. De todos modos hay bas­tan­tes ejem­plos en len­gua espa­ñola, sí con­ta­mos a los lati­noa­me­ri­ca­nos. Los nacio­na­lis­mos me pare­cen detes­ta­bles, y me he cen­trado en las len­guas no en las naciones.

¿Cómo ve el siglo XXI para este tipo de literatura?

Se seguirá cul­ti­vando. De hecho, ya ha impreg­nado los len­gua­jes actua­les. Si nos fija­mos en las series tele­vi­si­vas nor­te­ame­ri­ca­nas, que son las que uti­li­zan con toda natu­ra­li­dad los len­gua­jes más con­tem­po­rá­neos, hay sal­tos con­ti­nuos tem­po­ra­les, hablan con muer­tos y los sue­ños se mez­clan con la vigi­lia. Todos estos modos son pro­pios de la lite­ra­tura fan­tás­tica. Lo extraño se ha hecho habi­tual. Es como sí ya se hubiera asimilado.

L. C. M.

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