Tomo prestado el título de uno de los relatos contenidos en este volumen de título elocuente (Cuando leas esta carta, yo habré muerto), con el que Agustín García Simón rinde homenaje, más que a la memoria en sí (a la que sacude con violenta belleza estilística), a los eslabones rotos de dicha memoria, a lo que pudo ser y no fue, a lo que debió ser; en definitiva, a los ecos perdidos de esa memoria despiadada de los hechos tal como acontecieron en detrimento de un pasado más pródigo (…)