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No es frecuente encontrar a alguien como Joaquín Pérez Azaústre, un muchacho cordobés, alto y educado, que a sus treinta años ha publicado ya una docena de libros, la mitad avalados por premios significativos, y que se mueve con la misma facilidad en la poesía que en la novela, el cuento, el ensayo o el artículo periodístico. Al final no sabemos si es un poeta que escribe novelas, un narrador que tiene libros poéticos o… (…)
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