189

Febrero 2008
Año XXIV

CONTENIDOS
LIBROS

Novedades
Reciba por email las novedades de la revista
Escriba su dirección de email
Contacto con Leer
   
Librosn
Erasmo: Nueve años de columnas

La publicación de la primera columna de Erasmo en el diario El Mundo fue el 15 de octubre de 1998. Aparece ahora una antología con las columnas de los últimos nueve años –y un día–, desde aquel ya lejano 1998 hasta el 16 de octubre de 2007. El libro sería, así, una crónica ciertamente “original”, del día día –”Au jour le jour”, según la legendaria sección de brevetes de Robert Escarpit en Le Monde– de estos nueve años, como “poemas en gestación cruzándose con reflexiones aforísticas, glosas de la actualidad cabalgando sobre consideraciones morales”, según escribe el prologuista del libro, el filósofo Eugenio Trías.

En 2005, y coincidiendo con el XX Aniversario de la Revista LEER, cuya editorial lo publicaba, apareció el libro Erasmo. Censores, inquisidores y maledicentes, antología de las columnas durante siete años –desde octubre de 1998 a octubre de 2005. En realidad, siete años y un día, leve humorada forense que aludía a la reiterada condición de perseguido y justiciable de su autor, precisamente por no estar dispuesto, según señala en la correspondiente Nota, a renunciar al primordial y elemental Derecho Humano, al derecho democrático a la libertad de palabra y pensamiento, a la Libertad de Prensa y de expresión.

En cuanto a la salud de la Libertad de Prensa, cuyo deterioro ya denunciaba el autor en su texto Censores, inquisidores y maledicentes, poco ha cambiado, lamentablemente, desde 2005, salvo las cosas que lo han hecho para empeorar. La censura, encubierta o explícita, se manifiesta hoy día en España en su más siniestro esplendor, en su tentativa totalitaria de amordazar a las escasas voces libres e independientes que aún sobreviven y sustituirlas por dóciles propagandistas a sueldo, y el pluralismo informativo y editorial imprescindible en cualquier democracia aquí aparece cegado y asfixiado por una nube de publicitarios y secuaces que siguen órdenes y consignas del poder político.

Hasta este libro padeció, en su Primera Edición, la presencia y maniobras de esa malla maléfica de censores –generosamente recompensados por su maligna tarea– que se extiende especialmente por el universo de la cultura y la información en nuestro país, desde los diarios a las radios o las distribuidoras, tratando incluso de reducir su difusión a los más ínfimos niveles.

Erasmo

El seudónimo de Erasmo escogido por José Luis Gutiérrez en octubre de 1998 para firmar su columna diaria en el periódico El Mundo no fue una elección casual. Se trataba de un homenaje cómplice y modesto a la figura de Desiderio Erasmo de Rotterdam (1467-1536), el colosal humanista del Renacimiento –con el que el autor se identifica por las brutales persecuciones sufridas por ambos– cuya extensa obra, difundida al calor de la expansión de la imprenta, contribuyó en gran medida a la aparición de la Reforma y a la evolución de la Iglesia católica, cuyo cobijo teológico, sin embargo, nunca abandonó.

Su independencia intelectual –que el cántabro Menéndez Pelayo, siglos más tarde, aún denostaba despectivamente, atribuyendo Retratos de Erasmo desfigurados por la Inquisión.

Sus refutaciones y conjeturas a su “carácter irresoluto y tornadizo”– le condujo al desatino que parece aguardar a los espíritus tan vigorosamente individuales e independientes: la soledad, tras ser abandonado y perseguido por todos, católicos y protestantes, y su obra censurada e incluida en el Indice General de libros prohibidos del Santo Oficio.

Erasmo moría en Basilea en julio de 1536 y su obra perdura en la Europa de las Luces, que le recuerda y rinde permanente homenaje como testimonio de libertad, simbolizado en este caso por el ala de un ave tan europea como la carraca, plasmada por los pinceles de Alberto Durero, autor también de grabados del gran humanista de Rotterdam.

“Escribir largo es carecer de tiempo
para escribir corto”

La aparición del libro Erasmo. Censores, inquisidores y maledicentes, nueva Edición Ampliada de la obra, permite a su autor, Erasmo, seudónimo desde el que comparece cada día José Luis Gutiérrez –también Editor y Director de LEER– en las páginas editoriales del diario El Mundo, explicar razón y razones de la obra, la antología de una de las columnas más leídas y seguidas de la Prensa española.

“No se trata de ningún ejercicio de vanidad profesional, ni mucho menos; sería pueril”, señala Gutiérrez. “La columna vertebral del libro sigue siendo la denuncia de la censura y la mordaza, el mismo impulso totalitario que persiguió a Erasmo de Rotterdam y su obra, que continúa con su avance silencioso en España. Puede decirse que en estos nueve años de columnas que recoge el libro –añade el autor–, muchas de ellas dedicadas a defender la libertad de expresión y de Prensa, éstas han sufrido un claro retroceso”.

“Publicar este libro es, si acaso, una manera de dejar testimonio, en primer lugar desde una visión personal distinta, de lo ocurrido durante esos nueve años y desde la cadencia urgente del día a día, que es el metrónomo de los periódicos diarios. Se me ocurre recordar una frase de la literatura epistolar romántica que atañe a esa quintaesencia gracianesca de ‘lo bueno si breve dos veces bueno’: ‘Te escribo largo porque no tengo tiempo de escribirte corto’, urgencia y principio justamente contrarios al que cada día inspira a Erasmo”, añade Gutiérrez.

José Luis Gutiérrez

Escritor y periodista, José Luis Gutiérrez, Editor y Director de LEER, pertenece –los lectores de esta Revista lo saben bien–, según todos los estudios y sondeos, a la reducida nómina de las dos docenas de informadores y opinion makers más importantes de la transición política española, conocida como la Transición.

De dilatada biografía profesional, no hay ocupación en la tarea periodística que Gutiérrez no haya realizado, algunas desde la condición de adelantado y pionero como el periodismo de investigación –del que fue primer cultivador en España–, las tertulias radiofónicas o el periodismo electrónico. Ha sido redactor, enviado especial, corresponsal, columnista, articulista, editorialista, director de periódicos y revistas, comentarista político en prensa, radio o televisión. Y también Editor. Lo es en la actualidad de la Revista LEER, publicación que cerró y dejó de editarse en 1997 y que él resucitó y refundó un año más tarde, en el verano de 1998.

De su larga carrera, más de veinte años de vida profesional transcurrieron en el Grupo 16, principalmente en el desaparecido Diario 16, el periódico más representativo de la Transición del que fue durante 17 años director adjunto y finalmente Director durante varios años. De su trayectoria profesional en el Grupo 16 queda detallada y brillante constancia en su libro Días de papel.

Gutiérrez, que está en posesión de diversos galardones y reconocimientos profesionales relevantes, es, sin embargo, uno de los periodistas españoles más perseguidos y hostigados por sus opiniones y reconocida independencia. Su libro En defensa propia es un detallado y brillante relato de tales conflictos, tribulaciones y persecuciones cuyo inicio se remonta a los últimos años del franquismo.

Una demanda de protección del honor de 1996 del tirano marroquí, el ya desaparecido sultán Hassan II, le ocasionó una larga e inusitada persecución judicial –cuyo desarrollo y avatares LEER ha relatado en varias ocasiones– que se prolongó durante más de 12 años por parte de los tribunales españoles, que aplicaron contra Gutiérrez la Ley de Prensa de 1966 de la dictadura de Franco, aún vigente en España. En tan dilatado proceso judicial, Gutiérrez ha obtenido en varias ocasiones el apoyo internacional de las diez organizaciones de defensa de la Libertad de Prensa más importantes del mundo, entre ellas el Comité Mundial para la Libertad de Prensa (WPFC), el neoyorkino Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) o el Instituto Internacional de Prensa (IPI).

Son por tanto muy adecuadas las ilustraciones de portada y contraportada del presente libro. En la portada, una página de la Opera omnia de Erasmo de Rotterdam cuidadosamente censurada por los guardianes del Santo Oficio. Y en la contraportada, dos grabados con sendos retratos de Erasmo salvajemente mutilados.

 




Estudio David Navarro