En estos tiempos de tantos centenarios, pues siempre hace un siglo de algo o de alguien, no quiero dejar que el peso de las efemérides aplaste a Albert Camus. Así que, recordando los cincuenta años de su casi juvenil Nobel a los 43 (sólo superado en minoría de edad por Rudyard Kipling), ato esta mosca por el rabo y me voy a Amsterdam, al Zeedijk, donde quedamos para charlar un poco en el Mexico-City, aquel tugurio de marineros obligadamente cosmopolitas (…)