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La obra de este hombre, el único escritor que ha sabido despojar a Madrid de su casticismo y convertirlo en otra cosa, regalándole un spleen que lo solea desde entonces, es exuberante y pulida; no en vano, su autor se define, desde el otro lado donde se declara instalado en Amado siglo XX (Planeta), como “un profesional de lo suyo desde niño” (…)
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