Ningún momento más propicio para hablar de árboles que el gran festín equinoccial de la Primavera, con su gran apoteosis vegetal de floraciones y colores, la estación en la que arranca y renace la vida de las plantas y de los bosques.
Ciertamente, la relación del árbol y el libro es tan estrecha como el parentesco que les hace poseer hojas a ambos, y que el segundo no existiría sin el primero. |